Autor: Originalmente por la fantastik kata-chan nn

Enamorada de Mi Hermanastro•
"Declaración dudosa"

Si no fuera verano jamás andaría tan noche, sola por el parque, el aire era agradable, el viento golpeaba con sutileza su cara, brazos y piernas, se encontraba sentada en el columpio mirando fijo el suelo, si que era interesante esa tierra, a esas horas. Un suspiro, sacaron sus labios rosas entre abiertos. Jamás había pensado que la llegada de su "Hermanastro" le perturbaría tanto, y lo peor era que en menos de un día ¡, eso era lo que más la volvía loca de juicio,

-¡Malditas hormonas, pensó con un seño fruncido, siguió mirando el hermoso suelo para seguir una araña pequeña que había a sus pies -Querida adolescencia..-susurro sarcástica, aplastando al arácnido con su pie mientras desasía su rabia en él- um...supongo que tú no tenías la culpa... de todas formas odio a esos bichos, Genial ahora estoy hablando con migo misma.

No entendía simplemente no lo entendía, la llegada de él, en menos de cinco horas, todo dio un giro de ciento ochenta grados.

-InuYasha...

-¿Qué?

Kagome giró su cara exaltada hacia el lado proveniente de la voz, InuYasha estaba apoyado en los fierros que sostenían los columpios, la luz de la luna daba justo en su rostro, y sus ojos se veían ya no se veían de dorado, si no que por el tono blanco de la luz, habían cambiado a un místico violeta. Sin duda InuYasha era tremendamente atractivo, y tan difícil de alcanzar... contando el pequeño detalle de ser "Hermanastros" aun que no fueran de sangre, el solo titulo dejaba mucho espacio entre ambos.

-¿Que haces aquí?- le interrogó, volviendo a su postura de mantenerlo alejado para no confundirla más.- No me vuelvas a asustar así- respiró hondo subiendo y bajando su pecho una y otra vez.

-por que pronunciaste mi nombre, ¿no te habías dado cuenta que estaba?- el ambarino le miró intensamente, cuando se reflejaron en sus óvalos arrogancia- Oh ya veo!-Inuyasha se inclinó asía ella, poniendo ambas brazos sujetos a las cadenas que mantenían el columpió de la quinceañera, Kagome se hizo un poco hacia atrás, inconscientemente entre abrió los labios- Quizas... estabas pensado en mi-lo dijo de forma tan petulante, que evidentemente eso enojó a la azabache.

-Claro que ¡no!- rebatió internamente también convenciéndose de eso.

-Tengo más experiencia que tú en esto, y se cuando una mujer - se acercó a su oído, Kagome sintió un pequeño cosquilleo, al sentirle
respirar- me sueña

-Tonto, jamás pienso en ti, eres demasiado arrogante, orgulloso, molestoso, e Idiota como para dedicar una de mis neuronas a tí.

-Pues tú no eres nada de agradable, y además eres fea!- estallo él, sin pensar bien lo que había dicho con su última palabra.

-Pues no me importa lo que tú opinas de mi, los chicos de mi clase NO opinan lo mismo- Chilló y lo empujo, parándose del columpió y abriéndose pasó para irse.

-¿Quienes?- el le tomó la mano de forma posesiva, Kagome volteó con un rostro desentendido y ojos brillantes de arrebato.

-¿Quienes que?- devolvió la pregunta, volteándose totalmente a él. InuYasha inconscientemente comenzó a acariciarle la mano con el pulgar, lo que no pasó desapercibido para ella- InuYasha...

-Quienes ¿te están tratando de conquistar?- se acercó a Kagome de tal forma que sus sombras producidas por los faroles de la plaza se juntaran, su voz sonó dócil, subió su otra mano y aparto unos mechones rebeldes que estaban sobre su hombro para hacerlos asía atrás, luego, volvió a bajar la mano, y con la yema de los dedos le acarició el brazo, la piel que tocaba era tan suave y tibia, la pequeña discusión había pasado a segundo plano, ahora estaban como locos, devorándose con la mirada.

-No sigas- protestó, no quería tener más recuerdos así con el ambarino, pero sus ojos se veían tan tiernos... él no le prestó atención y abrió un poco sus labios masculinos para besarla- por favor.

Su murmullo se opaco en su garganta, los labios se habían mezclado otra vez, pero esta vez no era un contacto de labios, si no que era un verdadero beso, la boca de InuYasha se movía frenéticamente, devorando los labios inexpertos de Kagome.

-Más despació- susurro entre el beso la azabache, ella no sabía en si besar, InuYasha iba a un ritmo muy rápido, pero ante la petición de la muchachita, el comenzó a calmarse, para dar pasó a un beso suave y tierno, segundos después se separaron para tomar aire, pero no se alejaron mucho, él mantuvo su frente pegada a la de Kagome.

-Jamás..-tomo una bocanada de aire- habías ¿besado a alguien?..¿asi?.

Kagome negó con la cabeza, se veía hermosa, con sus mejillas sonrojadas y sus labios algo colorados por el sediento beso, tenía ojos soñadores.

-Kagome...-acarició con el pulgar su mano aun tomada.

-¿Por qué? ¿me has besado?- pareció que la pregunta se la había hecho más para si misma, que para él.

-Por la misma razón que tú me has correspondido-frotó su frente con la de ella.

-No es divertido.

-el ¿que?

-que me beses, cuando no sientes nada por mi-Kagome despegó su frente con la de él, para tener una mejor perspectiva de su reacción.

-y ¿como sabes que no siento nada por ti?- la frustración de la muchacha fue peor, InuYasha era experto en esconder sus sentimientos tras ese aire tan hostil.

-Apenas llegaste hace cinco horas y quieres que crea ¿qué te gustó?- el aire amoroso se esfumo dejando uno de tensión.

- y ¿como sabes que me gustas solo desde ahora?

La gota que revalso el vaso, fastidiada de que devolviera sus preguntas sin solución.

-Yo soy la que pregunta no tú- todo el sentimiento de amor que aun podía palpar en sus labios se borro de su ser, Kagome le quitó la mano y le dio la espalda echándose a caminar,

-em.. Kagome..

-Que quieres!- gritó.

-Tú casa está por el otro lado- y con un dedo se tapó uno de sus oídos, asiéndole burla.

-cierto- devolvió sus pasos para ir por la dirección contraria, ¡Maldita sea, había caído, su casa estaba por donde ella iba antes no por esa.

-Te engañe!- y rió con una melodía alegre.

-ja,ja,ja, que divertido- comentó sarcástica volviendo por donde iba.

Quedaban diez cuadras para llegar a una de las casas más grandes de él lugar.

-Estudias en la ¿U?- el silenció era molestoso, y Kagome decidió iniciar una conversación.

-Ingenería Civil, y tú ¿Que quieres ser cuando salgas del colegio?.

-Parbularia - su voz sonó firme ante su decisión.

-¿Parbularía?- InuYasha alsó la ceja, costumbre pegada de su padrastro.

-Por dos motivos.. adoro a los niños, sobre todo a la edad de cinco años, son un amor, lleno de curiosidad por descubrir el mundo que los rodea...-suspiro tan feliz- y la otra es porque mi madre lo era.

-Kagome..

-¿m?

-¿Cuántos hijos piensas tener?- la muchacha le miro incrédula, no pensaba en ese tipo de platica, pero el le veía tan serio.- D..dos..la..la pareja- titubeo, no sabía porque se estaba comenzando a poner tan nerviosa.

-ah...-InuYasha cruzó sus brazos mirando el suelo por donde pisaba.

-y ¿a ti?.

-No tendré- sus facciones se pusieron duras.

-¿Por qué?- dudosa se atrevió a preguntar.

El le observó con ojos inquietos pero con un aire extremadamente dulce.. y quizas ¿tierno?. Kagome al ver esa expresión sintió que sus latidos aumentaban, y sus mejillas se tornaban del maldito color rojo.

-No lo se- fue una seca respuesta que cortó las sensaciones que la chica sentía de raíz, fue como caer de un arbol a la tierra y pegarse duro. ¿porqué el era asi? no lo entendía, simplemente no lo entendía.

-Simpática forma de ser que tienes- y movió asía atrás con la mano algunos cabellos que luchaban con irse sobre sus hombros por él viento.

-lo mismo digo.

-es raro.

-¿Que cosa?.

-Isayoi es muy cálida, sin embargo tú-dudó- tú te empeñas en demostrarte frío y desinteresado con todo.

-Hace unos minutos atrás demostré lo que sentía, pero alguien no me creyo.

Fue hay, cuando Kagome decidió que ya era hora de callarse, esa conversación no se estaba dirigiendo a ningún buen lugar, eso era lo más seguro.

Cuando llegaron al fin a la casa eran un cuarto para las dos de la mañana, la muchacha se recostó inmediatamente, cansada, había sido un día muy agitado y cargado de emociones, su corazón tenía guardado sentimientos, de Pena, mezclado con furia y alegría.

Ya muy tarde se quedó dormida memorizando una y otra vez ese beso, ese beso tan cálido.

o

-um..si es agradable el clima aquí, si.. esta bien, Okay te espero en la estación de Osaka... ajá...si... Adiós- colgó desanimado.

-¿Quién vendrá, si no es mucha intromisión?- preguntó Kaede a InuYasha.

-Una amiga...Kikyou, es que tiene muchas ganas de conocer Osaka, y viene en camino.

-la...¿traerá a la casa?- Kaede se vió algo complicada.

-No lo creo.

-Menos mal.

-¿por qué dices menos mal?- InuYasha cruzó sus brazos, tenia ojeras, y no parecía del mejor de los humores.

-Por que tengo el almuerzo y la cena solo para nosotros cuatro, no me sobra nada en la alacena para alimentar otro estomago y además- giró sus ojos en dirección en donde estaba Kagome acariciando a un pequeño minino de manchas cafés.

InuYasha se sintió extrañamente incomodo, como esa vieja sabía que algo pasaba entre ambos.

-vieja copuchenta... Aush!- Kaede le pegó con la escoba que estaba usando para barrer en la pierna.

-Respeta a tus mayores malcriado- le repuso la anciana, para después curvar los labios en una cansada sonrisa- no seas duro con ella, Kagome se hace la fuerte, pero es muy sensible.

InuYasha se puso rígido y cuando iba a responder algo, la mujer ya se había ido a la cocina, entonces se quedó observando a la muchacha unos momentos más, hay estaba sentada a mitad del living, y en su regazo el minino recién nacido que ella llamaba "Buyo", Kagome se percató que la miraban, y entonces se encontró con los ojos de él, se sintió avergonzada y volvió a concentrarse en su tarea de acariciar al animalito.

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Autor: Originalmente por la fantastik kata-chan nn