Originalmente por kata -chan!
•Enamorada
de Mi Hermanastro•
"¿Hizieron
efecto?"
-Tres!
-Ocho!
-Diez...
-Cuatro!
-Oh, no se vale, Kagome volvió a ganar! en los dados- Protestó Yuka con el seño fruncido.
-Kag. siempre tiene suerte en estos juegos de azar- Ayumi deslizó sus fichas plásticas a una Kagome muy sonriente.
-Ajá, tu misma lo has dicho, suerte, suerte- se jactó la chica resiviendo las fichas de las perdedoras.
-Pero esa suerte no la utiliza en los hombres- Pronto Eri se arrepintió de lo que dijo al ver la expresión poco amigable de la peli negra- osea, yo desia, je, je, que como.. je,je.
-¿Armonil?- Ayumi le extendió presurosa unas tabletas.
-No me digas que...- Kagome le miro con cara de Horror.
-¿ Creías que hablabamos en broma?- Yuka pestañó inocentemente. Kagome no lo podía creer.
-Vamos Kagome, tomatela- Insistió Ayumi con aire serio y travieso.
-Mi animo está perfectamente bien- la azabache cruzó sus brazos y giró su cara a lado opuesto, oponiendose rotundamente a la sola idea de tomarlas.
-Kag. no gastamos dinero para nada- Yuka le ofreció su vaso que aun tenía líquido, Ayumi seguía con su mano mostrandole la tableta, las tres muchachas le veían a los ojos con cara de cordero desgollado.
-¡Oh Maldición!- Kagome tomo el vaso y con la otra le quitó de mala manera la tableta, la saco de su envase y la miro con ojos fastidiados, se hecho la pastilla a la boca. Eri, Ayumi y Yuka contubieron la respiración emosionadas- de seguro me arrepentire de esto- farfullo con la pastilla en la lengua, tomo el vaso y dejo que el jugo se llevara el medicamento a su garganta para dejarla en su estomago.
Pasaron unos segundos en rotundo silencio.
-¿Y?... ¿Cómo te sientes?- preguntó Eri entusiasmada.
-um.. igual que hace segundos atras, pero ¡con unas ganas de matarla a las tres!- Estalló moviendo su cabeza bruscamente.
- uhh... quizas hay que esperar un rato.
-¿Tú crees Ayumi?- Yuka se rascó la cabeza complicada.
-Si, tienes razón- Eri se estiró peresomanete dejando su espalda caer al suelo- pues, tengo todo el tiempo del mundo para ver eso.
-Te apoyo!- Ayumi le imitó al igual que Yuka.
-¡Pero que se creen!- Chilló Kagome, de un ala tomo a las tres muchacha sy las hechó fuera de su pieza.- ¡No estoy de mal humor, y esas pastillas no sirven de nada, ahora... ¡Adios!- se le inyectaron los ojos en sangre.
Las chicas se fueron riendo en sonoras carcajadas, a la vez que corrían alegremente y le gritaban pesadeses desde el primer piso, hasta que todo quedo en silencio cuando se sintió que la puerta de la casa se cerro.
-Mi Humor es muy bueno, muy bueno- se decía a si misma, recargando su espalda en la pared- muy... ahhh... quizas no es muy bueno, no devi comportarme asi con ellas...
-¿Kagome?.
-Voy Kaede!- gritó con voz aguda- ups.. maldita adolecencia-susurro molesta.
-Que humor- rió la mujer cuando la vió aparecer en la cocina con una mueca desagradable.
-no...¿tú también?-gimió Kagome desganada- Ayu, Eri y Yuka me obligaron a tomarme esa pastillita que sale en los comerciales, para que mejorara mi humor. ¡Ja!.
-veo que aun no han hecho efecto- rió nuevamente.
-¡Kaede!- Kagome se sentó en un piso, acomodo el dorso de su mano en su mejilla- ¿um, por cierto, donde está InuYasha- lo intentó decir con la voz más casual.
-Su hermanastro está...
-Kaede!- desaprovó Kagome inmediatamente.
-InuYasha salió... una amiga, Kikyou, venía y él la acompañó a conocer Osaka creo...
Los ojos de la muchacha se abrieron como plato, para luego entrecerrarlos, respiro hondo.
-¿Estas bien querida?- Kaede le miró preocupada al verle palideser.
-Si...si...- asintió, sintió su cabeza hervir, le dieron ganas de romper todo, vasos, jarrones, vidrios, apretó sus puños, cerro unos momentos sus ojos, su respiración se aceleró, su corazón latió más rápido, para luego dar paso a que sus musculos se relajaran, su respiración se volviera calmada, y sus ojos dieran dulzura.
-¿Kagome?- Kaede vió toda está reacción extrañada.
-sabes, me siento extrañamente tranquila.
-Oh, querida, yo se que tú...
-No... para nada.. como crees que yo..-Kagome se levantó de su lugar y abrazó cariñosamente a la mujer, que era como su segunda madre.
-¿Estas segura que te sientes mejor mi pequeña?-La adulta le acarició la cabeza maternarlmente.
-perfecto.. de hecho... hace días que no me sentía, tan ¡asi!- suspiro, sus ojos se veian dormilados, y caminaba con un ligero tambaleo- ja ja ja- comenzó a reirse ante eso.
-Kagome, estas segura que tus amigas no te dieron... ¿otra cosa?.
La muchacha se giró bruscamente, mirandole con cara divertida- claro que No, Kaede ¿por qué,¿ piensas que esas pastillas hizieron efecto?- estiró sus brazos suavemente- sabes, quizas si lo hizieron, y vaya que en buen momento.
-Kagome..-Llamó otra vez la ama de casa.
-¿si?.
-No finjas tanto, el amor es hermoso, pero delicado.
-Lo se, demasiado delicado para mi gusto- le miró con ojos dulcemente tristes, sentía como que la sinceridad le brotaba por los poros, algo que levemente le preocupo.
-Oh Kagome..
-Sere cuidadosa- calló al sentirse tan avierta ante esos sentimientos que comenzaba a descubrir en su interior- lo prometo Kaede... lo prometo.
O
El agua era exquisita a esa hora de la tarde, el sol pegaba fuertemente, y la piscina era el lugar más agradable para estar en ese momento, se sumergía y volvia a salir a la supercicie una y otra vez, el cabello le brillaba con mayor intensidad, y se le pegaba a la piel, definitivamente de todas las ideas que había tenido para la casa, esa era la mejor.
Algo cansada de nadar, se dirigió a un rincón de la piscina en donde el agua era más baja, y se acomodo en ese rincón, una leve brisa acarició su rostro, y el agua se movio con algo de fuerza, algo que lo atribuyo por el mismo viento cálido que comenzaba a aparecer. Abrió lentamente sus ojos, y entonces dio un gritó aterrador!.
-Chillona- le susurró tapandole la boca.
Kagome se había quedado sin habla, que demonios, en que momento uno podía pensar que estar sola en una piscina relajandote, de pronto abrieras tus ojos, y te encontraras con el muchacho que ronda en tú mente frente a tí, sin percatarte.
InuYasha sacó su mano de la boca de ella, pensando que podía volver a morderlo.
-Casi me matas de un susto.- No tenía animos para discutir, a decir verdad, el Armonil aun la tenía bastante atontada como para cranear algo.
El ambarino also la ceja esperando una respuesta más hirviente.
-¿Qué te pasa?- interrogó al no recivir ninguna ofensa, se deslizó un poco, acomodandose al lado de ella, y estirando la cabeza asia atras con los ojos entre cerrados. el pelo lo tenía tambien mojado, y sus musculos se´veían más poderosos, sin contar las gotas de agua que escurrían por su pecho. Kagome trago un poco, y se sonrojo inmediatamente al mirarle asi, bajó la mirada inmediatamente. -¿Kagome?..¿qué te pasa?.
- a mi.. nada...- trato de despejar su mente, pero el estaba asi.. ¡Dios! tan sexy.. que le dieron ganas de ponerse a llorar de impotencia por no tener claro que sentía, si en dos miseros dias ya se sentía asi de enamorada.
-Estas roja...- InuYasha le miró confuso... hasta que comenzó a entender, ella le miraba de reojo, pero no su cara.. si no su cuerpo.- ¿te gusta lo que vez?- rió divertido.
Ella no respondió y se comenzó a pararse.
-No, no,no - InuYasha le agarró por debajo del agua las dos piernas.
-Oye que haces!- reclamó dosilmente.
Hizo un movimiento y con eso Kagome perdió el equilíbrio resvalandose.
-Te tengo al fin- pero antes de que pudiese hacer daño, el estiro nuevamente sus brazos, y la acuno como un bebe.
-Inu...- nuevamente, estaba pasando eso, su corazón acelerar, pero esta vez no sentía la necesidad de portarse de forma amargada, no supo como ,pero rodeo con sus brazos el cuello de él.
-Estas sediento terreno ¿e?.. puede ser peligroso...¿lo sabes?-Kagome se limitó a asentir, tenía su cabeza apoyada en el pecho de él, y escuchaba a la perfección los rápidos latidos del corazón del ambarino, asi que no era la única.
-Yo..
- no digas nada...pequeña bruja- se inclino levemente, no necesitaba tanto acercarse a ella está vez, Kagome parecía ese día mucho más dosil y flexible, antes de juntar sus labios le surgió la pregunta-¿Por que hoy estas tan afectiva Kagome?.
rió suavemente- mis amigas me dieron una pastilla.. no se si hizo efecto, pero..yo- comenzó extrañamente a complicarse al ver en que situación estaban... por ¡Dios, reaccióno de repente, ellos eran Hermanastro, no importaba si no fueran de sangre, el siempre desde niños le había hecho la vida imposible, ¿ por que no ser esta otra jugarreta del gran InuYasha, trato de safarze, moviendose inquieta y rozando el cuerpo de él, quizas inconcientemente de forma algo más intima. pero el la tenía firmemente.
-Oh no hagas eso por favor- su voz sonó ronca- no me vaz a dejar ¿asi, seria una tortura sabes.
-Pero InuYasha...
No había remedio, el siempre conseguía lo que quería, y realmente ella le había dado todo en bandeja, simplemente se estaban besando, igual que el día anterior... se sentía tan dulcemente apasionado ese beso, apretó un poco su boca, al sentir que el trataba de entrar con su lengua en su cavidad, gimió levemente, y abrió más sus labios para dejar pasar a su invitada, inisiando una nueva caricia, sus respiraciones se habían agitado.
Al terminar el beso, Kagome se levantó, escuchó que él la llamaba, pero no prestó atención, se sentía emosionada y miserable, avergonzada y enfadada, tomo su toalla, y se fue a la casa corriendo lo más rápido que pudo.
Devia analisarze simplemente eso... no podía ser.
Continuará...
Originalmente por kata -chan!
Gracias por leernos!
