•Enamorada
de Mi Hermanastro•
"ser malo por hacer el bien"
Las sombras ya cubrían todo Osaka, era de noche claramente, y las estrellas brillaban con más fuerza que nunca, definitivamente ese podría ser uno de los lugares más agradables de vacacional en Japón junto con Kyoto, todo un pasado envuelto en tierras que sufrieron pero aun así pudo salir adelante.
Kagome observo el cielo con aire aburrido, en verdad ya no le encontraba la gracia a nada, ¡Dios! se dijo para si, pero si solo tenía veinte y dos años, y ya se comportaba como una vieja amargada, pronto le saldrían arrugas y pelos blancos. Meneo su cabeza un poco mientras el viento nocturno acariciaba sus mejillas, se encontraba tirada en el pasto que estaba cerca de la ventana del living, todo estaba en silencio, adentro todo apagado, su padre no estaba, Kaede tenía día libre, e InuYasha... a InuYasha no lo veía desde la tarde, en aquel Restaurante del museo futurista.
Un escalofrío recorrió
toda su columna vertebral, sintió el pecho oprimido, era
difícil de entender, como un hombre no tenía el mínimo
miramiento de lastimar a así a alguien, InuYasha de veras
tenía el corazón de acero, herirla así, él
muy cínico,
Con la mano tomo un poco de hierva y la arrancó
con fuerza, para desatar la furia que la llenaba en ese momento, era
una estúpida, se sentía como una quinceañera, se
sentía como en el pasado, parecía que había
vuelto a su adolescencia, creando siempre ilusiones de que las cosas
podrían ser cuando en verdad, y en el fondo de su ser sabía
que era algo totalmente falso.
InuYasha se le acercó con pasos felinos, sigilosamente, sin que ella se diera cuenta.
-Bu!- le asustó con una sonrisa divertida, algunos rayos de luna que pasaban por los árboles que rodeaban en donde estaban iluminaban su ropa y su rostro. Tenía un aspecto MUY masculino y Kagome aparte del sobre salto, se sintió demasiado vulnerable, es que aun que sabía bien que él le hacia mal, no podía evitar quererle de esa manera. Simplemente no podía.
-Me asustaste…InuYasha- reacciono con un hilo de voz, hubiese querido gritarle, pero no podía no se sentía capaz, demasiado débil a su lado, demasiado.
-No crees que es muy tarde para que estés despierta- miró su reloj de pulsera que marcaban las tres con diez minutos- oh ¿a caso me estabas esperando?-InuYasha escudriño el rostro de Kagome tan atentamente logrando poner roja las mejillas de esta.
-Sueñas cariño-le dijo sarcástica, lo trataría igual como él lo hacía con ella.
-Cariño sueña bien en tú boca- se acercó peligrosamente a ella.
-Que es lo que quieres ahora InuYasha ¿quieres que me siga humillando ante ti para que quedes feliz?, eres un cerdo mentiroso.- Kagome trató de incorporarse, pero sintió que las piernas le pesaban y no tenían fuerza, InuYasha aprovecho esa debilidad y se puso sobre ella, agarrándole las muñecas y cargando su peso en el pequeño de ella.
Kagome intentó protestar pero él rápidamente cubrió los labios de ella, con la boca de él, en solo un movimiento Kagome estaba rendida a sus pies, correspondiéndole de manera fiera, simplemente lo amaba, y no podría hacer nada contra eso, él era todo para ella, aun que ese momento durara solo para satisfacerlo, ella lo guardaría en su memoria añorando que lo hacia por amor, que la besaba por amor.
-Inu…Yasha…-susurro en medio del beso, su nombre con una voz que ni ella misma reconoció, el se movía sobre ella de una manera perjudicial, no quería perder el juicio, y no lo haría ante todo tenía moral.-InuYasha… no-intentó separarse de él, pero en vez de ello lo abrazaba más para que ondeara más el beso- te amo- no lo pudo contener, tanto se le mezclaron las emociones, que no pudo evitar deliberar su sentimiento, y se lo dijo, al hacerlo el beso se calmó, InuYasha alzo un poco la cabeza para mirarla a los ojos con la confesión que sabía perfectamente desde mucho ya.
-Me amas- sonrió InuYasha arrogantemente apoyándose con los codos y con uno de los dedos acariciándole el labio superior, se inclinó y estiro con sus dientes del labio inferior de Kagome, ella reaccionó levanto un poco la nuca para alcanzarlo y besarlo, pero el se hizo más atrás.
-InuYasha…. Ya te lo dije antes… pero ya no importa ¿cierto?
-¿Por qué dices que no importa pequeña bruja?- se acostó a su lado con él rostro muy junto al de Kagome.
La curiosidad la mordía y no podría evitarlo se mordió la lengua antes de hablar.
-Dime, ¿qué pasó con Kikyou?- tembló y apretó los dientes esperando la respuesta que mataría toda esperanza juvenil que brotaban sus poros.
-Kikyou… ella es espectacular, una mujer sin igual, que cual quiero hombre desearía tener- demasiada información, pensó Kagome, ahora si debería suicidarse, él continuó-pero es mi mejor amiga, es como, Kouga y tú, si es que Kouga y tú son solo amigos.
-No te creo- dijo cortantemente.
-¿dudas de la palabra de un hombre?
-como si pudiera volver a confiar en ti.
-¡Maldita seas Kagome!- rujió InuYasha con un enojo extraño- hace años cometí un grave error, creí que lo nuestro era algo imposible, entiendes, yo te….deseaba, pero no podía quitarte tú honra, eras solo una joven, yo al menos ya era mayor de edad, debía hacer algo, debía alejarme de ti, ¡te deseaba demasiado como para contenerme más tiempo, por eso me fui, fue por eso!!
Un cubo de agua muy fría caía sobre ella, sintió perder el aliento por unos segundos, y recuperarlos después, también su corazón detener, y después latir con una intensidad alarmante, su cuerpo temblar y palidecer. Por eso él se había ido, por temor…
-Sabes bien que yo te hubiera dado eso, te amaba… y aun te amo demasiado- murmuro mirando el suelo, InuYasha la había oído perfectamente.
-Por eso mismo me fui, sabía que tú estarías dispuesta, pero, tú tenías quince, después querrías conocer más gente, y creí que sentirías que habías perdido algo muy valioso con una persona que después olvidarías…. Por eso me fui. ¿Entiendes ahora?.
-Pero ¿por qué no me dijiste eso mejor? Yo hubiera entendido, ¿por qué me dijiste cosas tan hirientes!- Kagome ahora lo observaba a los ojos, se había enderezado quedando sentada sobre la hierba. Luchaba por contener las lágrimas, todo era demasiado fuerte, que su cabeza no asimilaba del todo bien la situación.
-Necesitaba que me odiaras- Kagome sintió que por primera vez InuYasha le hablaba con culpa y sinceridad- así te sería más fácil olvidarme y echarme de tú casa.-le acarició el cabello estirando perezosamente la mano- pero veo que no resultó del todo mi plan.
-Jamás te odie- le aclaró rápidamente- lo intente, pero no pude.
-Oh… Kagome- se incorporo también y la miro fijamente- bésame preciosa, bésame sin timidez- le insito con una voz muy sensual.
Kagome lo miró a los ojos directamente con sus
mejillas algo azoradas, sin dejarse de observar el uno a el otro,
Kagome acercó su boca entre abierta a la de él, que
parecía tan sedienta como la de ella, era tan masculina, en un
movimiento Kagome lamió los labios de él, Yuca le había
contado que eso a los hombres les encantaba, y pareció ser
cierto porque vio como los músculos de él se tensaban
increíblemente, luego comenzó a mezclar sus bocas y
lenguas, era una exquisita sensación, llena de un romanticismo
y pasión jamás experimentada para ambos,
InuYasha
pasó un brazo por la espalda de la muchacha, comenzando a
acariciársela y con la otra le frotaba la mejilla
dulcemente.
Era como estar en otro lugar, era increíble sentir que un simple beso de él, la llenara de esa forma y la hiciese sentir tan especial, tan femenina, tan ella, definitivamente amaría a ese hombre toda su vida… toda su vida.
-Y tú InuYasha….- le susurro contra la boca.- ¿me amas?-tomo entre sus manos el rostro de él.
-Más que a nada, más que a nada- le dijo mientras le devorara la boca, ¡Dios! Kagome era tan dulce.
Kagome sintió que su corazón no se podía latir más rápido de lo que ya estaba, le había dicho que la amaba, más que a nada, las lágrimas escurrían por sus mejillas como pequeña lluvia en primavera, lloraba de felicidad, de una felicidad que creía no poder tener más, antes le había dicho que la quería y había jugado con ella, pero está vez las palabras, la forma en que las pronuncio, fue muy distinto, demasiado distinto.
-Lo dices en serio… ¿InuYasha?- se separaron a unos centímetros, abrazados.
-Kagome…. Jamás había dicho algo tan enserio como ahora, jamás- le beso la pequeña nariz.
-¿de veras?
-Por tú padre y el mío que es legalmente, y por tú madre.
Kagome sonrió al ver que le nuevamente abría su boca para besarla con dulce pasión, aun así, notaba Kagome que el luchaba por controlarse, y sabía bien porque, quería detener el tiempo, quería que todo fuera así siempre, besos, caricias junto con palabras sinceras y bonitas.
-Mi
querida Hermanastra- le susurro haciéndole cariño con
su aliento caliente.
-Mi querido Hermanastro- imitó con
picardía.
O
-Ja! Siempre ganó!- chilló feliz Kagome. Eri y Yuka la miraron con pena.
-No se vale, no jugaremos más a estos dados, te tienen demasiada buena.-Eri tomo los dados y los lanzo con desprecio.
-No será que los cargaste Kagome?- Ayumi miró por todo lados los daditos.
-Como se les ocurre pensar eso de mí- Kagome fingió indignación ante el comentario hecho por la chica de cabello crespo.
-Da igual, el asunto es que no jugaremos más a esto, por que siempre perdemos- Yuka concluyo con el consentimiento de las otras dos perdedoras asintiendo seriamente, Kagome no pudo evitar dar unas carcajadas.
-Mejor hablemos de algo más importante- Eri se sentó al lado de Kagome y la miro intimidándola- que pasa con ¿InuYasha?
El rostro de Kagome dejó en evidencia la respuesta que sus amigas buscaban.
-Ja j aja te sonrojas como una adolescente Kag.-Ayumi le acarició el pelo con ternura amistosa.
-Yo… somos hermanastros.
-Tú misma has dicho que no de sangre, solo políticamente.
-No se como decírselo a papá, no se como lo tomará el, Izayoi se que comprenderá. Pero saben lo estricto que es mi padre, sobre todo con mi vida sentimental.
-Entonces ¿son novios?-aventuró Yuka
-Hace una semana- susurro bajito Kagome temiendo que alguien le escuchara.
-Hacen una muy linda pareja- Eri tomo su mochila- bueno ya nos debemos irnos, mañana tenemos practica de Karate nosotras.
-Es verdad, cuídate mucho Kagome, me alegra lo tuyo.
-Gracias Ayumi.
-Usa condón-Yuka le guiño el ojo, Kagome inmediatamente se sonrojo.
-No! Hasta el matrimonio- y le saco la lengua a la chica que desaparecía por la puerta- que loca es Yuka- se dijo a si misma.
Ahora venía lo más difícil de todo, contárselo a su papá, aun no tenía idea como lo haría, no sabía por donde empezar, ni tampoco como el reaccionaría, solo esperaba que de la mejor forma, en eso InuYasha entro a su habitación, él le miro con dulces ojos, y así se quedaron, observando el uno al otro.
Eso simplemente era AMOR. Autor: Katita posholatosa chan
Muchas gracias por todo su apoyo las kieroo y recuerden que yo solo transcribo los capis que esta historia es unikamente de kata-chan!!!
atte: inume4ever la lokita
