Después de la cena en casa del Sr. Darcy, la Sra. Gardiner se reunió con Jane en su habitación para hablar seriamente. Notaba que su sobrina se estaba transformando en una mujer muy amargada y era imperativo revertir cuanto antes esa situación.

"Jane, a tu tío y a mí no nos gustó tu comportamiento en la casa del Sr. Darcy. Tu no eres así, sé que has sufrido una gran desilusión pero no debes dejar que la tristeza y desilusión te transformen en una mujer amargada." Le apretó suavemente la mano, "Siempre fuiste una muchacha muy dulce e incapaz de pensar mal de nadie, es hora que hagas un esfuerzo para volver a ser la de antes."

Jane suspiró, "Tía, sé que fui grosera con el Coronel Fitzwilliam, pero lo que dije es la verdad." Hizo una pausa y mirando a su tía a los ojos continuo, "La Jane del pasado era una tonta, y ya no existe, ni quiero que exista."

La Sra. Gardiner con compasión la miró a los ojos y le dijo, "No, Jane. La Jane del pasado era una mujer dulce y amable que cometió un error, o, mejor dicho, un hombre deshonorable se aprovechó de ella. Puedes volver a ser la misma muchacha dulce y amable, pero con más experiencia."

Jane rompió a llorar y su tía la abrazó. "La verdad, ya no sé quién soy. Desde que era niña me imaginé que algún día iba a casarme con un hombre rico y maravilloso e iba a tener una vida de cuento de hadas. Ahora siento que mi vida se ha derrumbado por completo, que ese futuro con el que soñaba ya no existe, y no sé qué hacer… Veo al Sr. Darcy cortejar a Lizzy, y siento una profunda tristeza y celos porque mi hermana va a tener todo lo que yo soñaba y ya no puedo tener. Se que es horrible lo que estoy diciendo y sintiendo. Créeme tía que me siento muy mal por tener estos pensamientos..."

La Sra. Gardiner siguió consolando a Jane y con compasión le dijo, "Es natural lo que te está pasando, pero tu sabes bien que no es justo para Lizzy." Suspiró, "Creo que necesitas tener un nuevo propósito en tu vida, pero para ello es importante que pienses que te gustaría hacer."

Negó con la cabeza, "La verdad no lo sé. Ese es parte del problema. A Lizzy le gusta leer, caminar por el campo, tocar el piano y conversar. A Mary le gusta tocar el piano, leer sus sermones y por lo vista le gusta ser un miembro activo de la Iglesia. A Kitty no sé qué le gusta, y a Lydia le gusta llamar la atención y los oficiales."

La Sra. Gardiner suspiró, "Vamos a pensar al revés, ¿Qué es lo que no te gusta hacer?"

Jane pensó por unos instantes y respondió, "No me gusta discutir, y antes no me gustaba cuando mi madre alabara mi belleza delante de todos nuestros vecinos." Hizo una pausa y con un dejo de tristeza agregó, "Tengo que reconocer que en muchos aspectos toda mi vida he sido perezosa. Lizzy y Mary fueron las únicas que quisieron aprender a tocar el piano y hablar idiomas. Yo podría haberlo hecho, pero como mi madre decía que no era necesario y además no me gustaba, no quise hacer el esfuerzo."

"Jane, hay un piano en esta casa, y si quieres te puedo enseñar a tocar. Tu tío habla francés e italiano, y si quieres te puede enseñar. La Sra. Stevens ayer avisó que no va a trabajar más con nosotros, si quieres por un tiempo puedes ayudarme con las lecciones de tus primos mientras consigo una nueva institutriz. Es importante que emplees el tiempo en cosas productivas y que te gusten. Ya verás que si estás ocupada, los malos pensamientos de a poco van a ir desapareciendo."

"Es cierto que hace mucho tiempo que no juego con mis primos, y solía gustarme hacerlo. Siento que ya soy grande para aprender a tocar el piano y aprender idiomas, pero podría perfectamente hacer parte de las tareas que hace la Sra. Stevens."

"Me alegro que quieras tomar esa tarea." La Sra. Gardiner hizo una pausa y agregó, "Creo también que deberías contarle a Lizzy lo que realmente pasó con el Sr. Bingley."

Jane miró a su tía horrorizada, y la Sra. Gardiner agregó, "Sino lo haces, vas a estar toda tu vida con miedo a que ella se entere."

Jane negó con la cabeza, "Tengo mucho miedo que se desilusione de mí y no quiera hablarme nunca más."

La Sra. Gardiner asintió levemente, "Es probable que se desilusione, pero se va a desilusionar mucho más si un día se entera por otra persona de lo que pasó."

"¿Realmente crees que es lo mejor?"

"Si Jane; estoy segura que después de tener un diálogo franco con Lizzy te vas a sentir mucho mejor. Piénsalo."

Esa noche, Jane no pudo dormir pensando seriamente en todo lo que había hablado son su tía. El miedo al rechazo que sentía era muy fuerte, pero a su vez, el miedo a que Lizzy se enterara de lo que pasó era igual de aterrador. Pensó seriamente en cómo se sentiría si la situación fuera a la inversa, y llegó a la conclusión que le dolería muchísimo más si su hermana no confiara en ella.

A la mañana siguiente, después de desayunar se armó de valor e invitó a su hermana al despacho del tío Gardiner para tener una muy seria y difícil conversación que cambiaría por completo sus vidas.