La Carta
"Respuestas"


Sus lágrimas se detuvieron, sus hinchados ojos reaccionaron ante aquella última frase escrita por aquella persona que se había robado sus besos, sus abrazos, su amor, su dulce corazón; "Sólo mira por tu ventana y dímelo." Sin pensarlo dos veces con presteza se levantó del lecho de su cuarto, donde se encontraba sentada, para asomarse por su ventana y lo vio. Allí estaba él tan esbelto como siempre, con su típica expresión de chico serio mirando su ventana en medio de la tormenta que amenazaba con no detenerse jamás. Y aun cuando él la hubiera hecho sufrir, era inexorable que ella no desease, al menos verlo de cerca, ver cuanto había cambiado, cuanto había madurado, simplemente, verlo era su deseo.

Sin duda bajó las lustradas escaleras, corrió por el reluciente pasillo y al abrir la puerta, su respiración agitada hacía que de su boca saliera un poco de aquel humo blanco que se veía cuando hacía mucho frío. Lo contemplaba con detenimiento ¿Acaso ese era el niño del que ella se enamoró¿Acaso ese era el joven del que ella fue amiga y novia¿Acaso ese era el adolescente que le dio su primer beso¿Acaso era él¡Eso era imposible! El joven que estaba frente a ella era mucho más alto que ella, tenía la tez algo opaca, sus ojos eran tan profundos e intensos, su cabello era, ligeramente, largo y de un color castaño muy oscuro, sus ropas eran unos pantalones de mezclilla, un jersey rojo y las típicas zapatillas, era la imagen del occidente en todo su esplendor. Su corazón latía y sus mejillas se sonrosaban ¿En verdad era él?

¡No lo podía creer! Allí estaba ella, con su típica vestimenta hogareña, unos shorts y una t-shirt blanca, mas en verdad había cambiado, sus ojos eran de un verde tan profundo que al observarlos podías llegar a sumergirte, prácticamente, en un océano de pensamientos, su sublime cabellera se había aclarado bastante y, adquirido un largo que le llegaba hasta mitad de la espalda, su piel era brillante y sus labios tan hermosos que son casi indescriptibles, su silueta tan elegante, tan delicada ¡Pero que belleza de mujer tenía frente a él! Era inaudito, inaceptable, inverosímil qué él le hubiera hecho daño a ¡Aquella flor perenne¡Aquel cántico de ruiseñores¡Aquella risa del verano¡Aquel inmaculado ser!

Sus labios andaban temblorosos, humedecidos, sus ojos, regocijada, su alma; él estaba allí mojándose y con una cara inexpresiva, pero ella sentía como si todo su mundo fuera tragado por un abismo, repentinamente. Seguía lloviendo con fiereza y ellos seguían sin movimiento alguno, sus miradas se habían encontrado hacía ya muchos minutos, mas no había ocasionado ninguna diferencia. De pronto, ella se derrumbó, su estoico estado quedó atrás mientras corría en dirección de su amado; ella se aferró con todas sus fuerzas a él y el mencionado la recibió con sus brazos abiertos, la rodeó con los mismos y una ligera sonrisa de felicidad se dibujó en los labios de los dos.

En medio de aquella humedad podían sentir sus corazones, su piel, los besos que nunca fueron; Ella podía sentir como todos sus trabajados músculos se gravaban en su piel, podía oler su colonia mezclada con su típico aroma masculino, podía sentir aquel abrazo tan fuerte, tan tierno, tan lleno de sentimientos. Él podía sentir su delicada piel, una felicidad exorbitante brotaba de su juvenil corazón; ella era tan frágil cual cristal, tan cálida como una llama en medio de un desierto de glaciares. Ella era perfecta sin duda, sus bellos labios, sus orbes verduscos, sus ondulados cabellos, su fina y elegante silueta de mujer, toda ella lo dejaba anonadado.

La lluvia en su apogeo hizo que la joven pareja buscara refugio. Como de costumbre, dejaron sus zapatos en la entrada para ir avanzando por las profundidades del cálido hogar. Parecía que hubiera sido ayer cuando los dos se sentaban en el sofá y charlaban, mientras tomaban algún refresco o el té; o cuando se sentaban a cenar en las noches en que Sakura se quedaba sola en casa; o cuando subían al cuarto de ella a ver un poco de televisión, siempre y cuando Kerberos no los interrumpiera por querer jugar sus videojuegos, haciendo que Shaoran se pusiera a jugar contra él por el control del televisor ¡Cuánto tiempo había pasado!

- "Siéntate, te traeré una toalla." – dijo la de ojos verduscos, mientras subía las escaleras de su morada.

Shaoran, descendiente directo del antiguo y famoso mago Clow, se encontraba sentado en una de las sillas del comedor, por lo visto, Sakura estaba sola. ¿Para que había venido¿Por qué había vuelto?

- 'Sakura' – pensó, mientras su mirada se perdía en los ventanales del fondo de la sala.

Era cierto, quería verla, y ya lo había hecho¿Qué seguía ahora? Como era posible que un joven de 18 años, después de haber viajado por Europa y América, había decidido volver y simplemente no sabía cual era el siguiente paso que daría en su vida.

- "Ten, Shaoran." – susurró la última palabra al sentir como los ojos él se posaban en su rostro.

- "Gracias." – dijo mirando a Sakura como si pudiera leer sus pensamientos, sus sentimientos, mientras tomaba la toalla.

- "Prepararé el té." – respondió incómodamente al sentir como la mirada de Shaoran iba entrando en su interior.

Sakura se movilizó hacia la cocina, la misma cocina de siempre, puso agua en una tetera y empezó a hervirla. Empezó a buscar en la alacena.

- "Hay té de manzanilla, canela, limón y tilo ¿Cuál deseas?"

- "De manzanilla si no es mucha molestia."

- "No es molestia. Eres un invitado."

La tetera empezó a producir aquel molesto sonido, avisando que el agua estaba lista. Sakura empezó a preparar la bandeja para llevarla al comedor, la tetera, los platos de las tazas, las tazas, las cucharitas, la azucarera; sacó del refrigerador unos postres que su papá había preparado la noche anterior.

- "¿Y Kerberos?"

- "Está con Yukito, o mejor dicho Yue, al parecer tenían unos asuntos pendientes." – respondió, mientras ponía los postres en la bandeja.

- "Ya veo ¿Necesitas ayuda?"

- "No. Ya está listo todo." – respondió nuevamente con una sonrisa iluminando su bellísimo y angelical rostro.

Sujetó la bandeja y la llevó al comedor donde aquel joven la estaba esperando pacientemente.

- "¡Rayos! Olvide las bolsas de té." – dijo mientras iba rápidamente a la alacena a buscar lo que les faltaba. – "¿Qué sucede?" – comentó sorprendida al ver como su visitante se encontraba parado frente a ella a escasos centímetros.

- "Te faltaron las cucharas para el postre."

- "Shaoran, tú en la carta…"

- "No es necesario que hablemos de eso, si no quieres."

- "Cuando te fuiste te quería, pero ahora siento… Te amo."

- "Será mejor que me vaya." – respondió el joven Li ante tal confesión.

Empezó a alejarse a Sakura, mientras iba caminando por el pasillo ¡Qué rayos acababa de suceder¡Se iba nuevamente de su vida¿Qué clase de persona le rompía el corazón a otro dos veces?

Se encontraba anonadada, aún no lograba comprender que había sucedido en ese momento, ella, Sakura Kinomoto, le había dicho a la persona a la que más rencor guardaba que lo amaba ¡Qué clase de chanza ridícula era esta! Sentía como sus pensamientos se iban deteniendo poco a poco, su mente en blanco iba quedándose, de sus ojos una nuevas lagrimas iban fluyendo, lagrimas que estaban llenas de plenas emociones, sus rodillas flaquearon y cayó sentada en el suelo de la cocina, sus manos iban rozando los gabinetes en los cuales estaba apoyada, otra vez el amor se escapaba…

Caminaba en medio de la lluvia nuevamente, las calles habían cambiado un poco, su mente y su corazón se encontraban más perdidos que él en este momento, hace tan solo unas cuantas horas hubiera dado lo que fuera necesario por escuchar a Sakura decir tan sólo unas palabras, aun cuando fuera un "Vete" o un "Te odio", y en vez de eso había recibido un "Te amo" y había escapado ¿Qué lógica tenían sus acciones?

Sintió como una mano lo obligaba a no sólo dejar atrás sus pensamientos, sino también a voltearse; era ella, sintió un fuerte dolor cuando vio su rostro lleno de lagrimas, lagrimas que podían fácilmente confundirse con gotas de lluvia, por alguna razón él podía diferenciarlas; mas este dolor no se comparó con el que sintió después, cuando ella le propinó una fuerte bofetada.

- "¡No te irás así nada más de mi vida!" – exclamó furibunda, en medio de su frustración la de castaños cabellos – "Si ibas a hacer eso, entonces ¿Para qué regresaste¿Acaso soy una broma para ti¿Por qué no hablas¡Qué quieres de mí Shaoran!"

Sus gritos enfurecidos fueron detenidos bruscamente por el beso que tanto había deseado, sintió una vez más como los labios de amapola de su amado iban juntándose con los de ella, sintió como sus fuertes brazos la iban envolviendo, protegiendo.

Su corazón dijo el paso que debía seguir y así lo había cumplido.

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Comentario del autor:

¡Hola! ¿Qué puedo decirles? Sé que dije que era un one-shot, pero me arrepentí a medida que iba leyendo los reviews. Sé que la continuación de esta historia se las estoy publicando después de mucho, mucho tiempo, a decir verdad la mitad de este capítulo lo escribí, después de la publicación del primero en abril, pero simplemente preferí dejar de escribirlo, eso y además el hecho de que mis estudios necesitaban cada vez más tiempo; sin embargo, por alguna extraña razón decidí terminarlo y hoy 19/12/06 terminé la segunda mitad del capítulo, el cual espero les haya sido de agrado.

Les agradezco cualquier opinión y/o crítica.

Hasta Luego,

Atentamente,

Amboise

"En un beso, sabrás todo lo que he callado."

Pablo Neruda