SIN DAÑOS A TERCEROS

Por Maytelu

Disclaimer: Los personajes de la serie de libros de Harry Potter, pertenecen a la maestra J.K. Rowling y demás compañías con derechos. Sueño con que Ronald Weasley sea mió, pero me conformo con que sea de Hermione Granger. Utilizo los personajes para esta historia, es cierto, pero sin algún fin de lucro. Los fragmentos de canciones que se encuentran en la historia, no son de mi propiedad.

DEDICADO ESPECIALMENTE A: Las lagrimitas que cayeron por la tarde.

Es NECESARIO que presten atención a los cambios de escena marcados con: OoOoOoOoO. Gracias por su atención y disfruten la lectura.

PARTE II.- SUEÑOS

Tu ibas con él,

yo iba con ella,

jugando a ser felices

por desesperados,

por no aguardar los sueños,

por miedo a quedar solos.

-Ricardo Arjona-

La mañana era fresca y siendo día domingo, podía darse el lujo de levantarse algo más tarde. Aunque generalmente, esa no era su costumbre, no, Remus John Lupin era de aquellas personas que madrugaba todos los días sin importar si había labores o no. Reservaba las largas horas de sueño para aquellos días después de luna llena, cuando su condición física imploraba descanso.

Entonces… ¿Bajo que pretexto estaba aún en su cama a las once de la mañana? Bueno, la noche anterior no había dormido bien. Siendo sinceros, no había dormido. Sin embargo ya para eso de las seis de la mañana, su mente por fin se digno a quedarse en blanco y cayó en brazos de Morfeo… muy mala idea: ahora no lograba borrar de su cabeza ESE sueño que había tenido en tan corto lapso de tiempo.

Bufó con descontento y se cubrió con la sabana la cabeza, como si ese acto pudiese alejar la imagen que le había despertado. ¡Nada! No solía hacerlo muy seguido, pero maldijo en voz baja, aunque la maldición aumento en tono de voz y en número: maldijo su insomnio, maldijo su debilidad para caer dormido, maldijo su subconsciente y maldijo su sueño.

Rosa, rosa, rosa, rosa, rosa. Michelle con un atuendo rosa. Una taza de café color rosa. Un semáforo con dos colores: rosa y rosa. Él mismo convertido en hombre lobo… rosa. Y la última imagen, la que le despertó…

¡ERA UNA MALDITA LOCURA!

Él era un hombre empezando la cuarta década de vida y debía comportarse como tal, aquella conducta y aquel sueño solo estaban demostrando inmadurez. ¡Maldita sea!

Remus rompió record maldiciendo en un día sin dedicatoria a Voldemort o a Fenrir Greyback.

Y es que a esas alturas de su existencia, no iba a jugar a hacerse el tonto, no señor, mucho menos cuando era obvio lo que le estaba perturbando, una razón con nombre: Nymphadora Tonks. Pero el problema que le mantenía en la cama, pensativo y sin el valor de levantarse, no era reconocer que su reencuentro con ella le había alterado, sino: ¿Por qué?

Una vocecilla le gritó algo, pero la ignoró olímpicamente.

Michelle, SU querida Michelle. Maravillosa mujer en muchos aspectos ¿Qué más podía pedir? No estaba solo, no más, muchos fantasmas se habían ido. Y la quería, así que no tenía porque haberse alterado. La quería… ¿y la amaba?

Lupin se sentó en la cama enojado y aventó todo lo que le cubría, como si lo que arrojara fueran todos aquellos absurdos pensamientos. Miró sus manos, la palma y luego el dorso, comprobando que las preocupaciones y las angustias no eran una buen tratamiento anti-vejez. Sacudió su cabeza. De pronto se había sentido más viejo que de costumbre.

Con un rostro lleno de amargura se dirigió al cuarto de baño. NO podía olvidar que el presente era lo importante, su pasado debía quedar justo en ese sitio y su futuro, se iría forjando con cada paso que diera. Su pasado. A veces era difícil dejar atrás el pasado, con todo lo que había en él, pero valía la pena intentarlo… ¿valía la pena, verdad?

Se desabotonó, como autómata, la parte superior de su ropa de dormir (la que le regaló Michelle la navidad pasada) e inmediatamente después se deshizo del pantalón. Se miró en el espejo del cuarto de baño. Ahí había un hombre con cabello castaño claro y algunos hilos grisáceos que se acentuaban en la parte que se implantaba cerca de las sienes, los ojos color avellana y cicatrices abundantes en su rostro y cuerpo (resultado de la maldición que portaba desde muy niño), un hombre cuyas facciones aún eran jóvenes, aunque lucia cansado y enfermo. Ese era Remus John Lupin.

Cuando salió de la ducha, lo que menos esperó encontrar fue a Michelle sentada sobre su cama, con el traje violeta que le quedaba espléndido y mirándole tan seriamente. Así se enteró que algo no andaba bien y que el romper las costumbres trae desagradables consecuencias.

Lupin cuido aferrar a su cuerpo la toalla que envolvía su cintura. No es que tuviese pudor, pues ambos se conocían en la desnudez, pero era conservador y respetuoso.

-Cariño, que sorpresa -exclamó él al no encontrar otra forma de saludarla.

Michelle apenas si le regaló una sonrisa forzada –Hola. Ahora te creo que te sentías enfermo y que tenías muchas cosas que hacer, para haberte levantado a estas horas… -el enunciado de la mujer contenía un dejo de sarcasmo, poco perceptible en realidad, pero ahí estaba.

Remus asintió y revolvió en sus cajones buscando la ropa que se pondría. Generalmente él tenia listo lo que iba a ponerse antes de meterse a la ducha, pero dadas las circunstancias… -No me sentía bien –repitió para dar énfasis a su pretexto del día anterior. Aunque le remordió la conciencia un poco después dar esa mentira. Michelle no merecía una mentira, pero tampoco merecía que él le dijera: mi mal se debe a una metamorfomaga, la del pelo rosa chicle (no chillón).

La castaña alzo una ceja al ver a su pareja haciendo gestos agrios, sin exclamar una sola palabra. Estaba a punto de preguntarle por ello, cuando él regresó al baño.

Mientras se vestía, Remus pensaba qué había traído a su novia a su departamento. Ella no iba sin antes avisarle.

¿Se habría dado cuenta? Michelle era una mujer inteligente. Lo esencial era que si aquel había sido el caso, entonces él le debía una explicación, tenia que contarle de su pasado. Y Remus nunca había tenido la necesidad de hablarle de ESA parte de su pasado, no, él había tenido la precaución de seleccionar la información que le compartía. Hasta el punto de no haberle dicho, no totalmente, quien era Voldemort y todo lo que significaba.

Salió nuevamente del cuarto de baño, ya vestido con un traje sencillo pero que distaba de aquellas túnicas remendadas y viejas que usaba. Miró fijamente a Michelle que parecía haber mantenido su expresión todo el tiempo que le había estado esperando fuera, y finalmente habló –Algo te molesta ¿no es así? -interrogó dirigiéndose a paso calmado hacia ella.

Michelle se levantó y después de dejar salir un largo suspiro, exclamó. –Ayer no quisiste continuar con nuestra cita y no creí lo que me dijiste acerca del trabajo y tu salud. Te tengo una pregunta.

Si Lupin hubiese tenido 17 años, habría cerrado los ojos y encogido los hombros como esperando lo peor. Por supuesto solo asintió de forma seria –Hazla.

-¿Quién es Charlie para que te haya dejado en ese estado? –la pregunta cogió por sorpresa a Remus. ¡Claro! Michelle era astuta y se había dado cuenta de su cambio de actitud, pero no podría sospechar la razón porque la razón, estuvo alejada de todo aquel embrollo del día anterior.

Remus respondió rápido, antes de que cualquier gesto suyo le delatara –Te lo dije ayer, Charlie es hijo de Molly y Arthur Weasley. Los conociste el año pasado en el callejón Diagon, también conociste a sus hermanos, Fred y George, cuando te lleve a 'Sortilegios Weasley' –él quiso sonreír pero la mirada que le dirigía Michelle se lo impidió.

-No perdí la memoria Remus, sé quienes son. Pero me refiero a que significa esa persona para ti para que cambiara tu humor tan de pronto.-

-Bueno… -Lupin pensó unos instantes antes de responder. –Tuve algunas diferencias con él, hace algunos años. –Al menos no estaba mintiendo, aunque agregó en su mente que las diferencias se habían debido a una tercera persona y que el lío se había hecho tan grande, que a punto estuvo de dejar de socializar con los Weasley de forma definitiva, lo cual le habría pesado mucho.

-¿Diferencias?-

-Si, diferencias. -Remus cerró los parpados un instante. Michelle le miró alzando una ceja, esperando la explicación que seguía, pero no paso nada, él solo parecía meditar.

Pero más que meditar, Remus estaba recordando, con tanta nitidez, que olvido de pronto en donde estaba, en que fecha y con quien.

Dos figuras estaban de pie en medio de la habitación, a simple vista charlando como cualquiera, pero al escrutar los rostros de cada uno, se podía adivinar el tono que llevaba aquella plática. Sus ojos lo gritaban: ahí había una discusión.

-¡No es justo lo que le esta haciendo! –alzó uno la voz, el de complexión gruesa.

El otro solo se irguió y giró el rostro levemente –Con el respeto que mereces Charlie, pero eso es asunto nuestro.

-Pero ella no lo merece Remus. Peleó por usted, estuvo a punto de… -Charlie se detuvo cuando su interlocutor le miró furioso, como muy pocas veces le había visto.

-No espero que me entiendan, sencillamente es lo mejor. Aunque Voldemort haya caído, aún queda mucho por hacer y no puedo quedarme a esperar, ya no más –Remus cortó tajantemente.

Charlie apretó los puños –No lo entiendo, realmente no. Lo único que puedo ver es que usted esta huyendo. No tiene necesidad de ir, lo sabe y aunque fuese así, también sabe que ella le esperaría ¿entonces porque…?

Remus respondió antes de que terminaran la pregunta, cansado, sin ganas –Ya no quiero estar con ella. Fue hermoso, todo este tiempo, pero… ¿por qué tu Charlie, porque has venido tu? -la última pregunta parecía haber desviado el tema.

El segundo hijo de los Weasley bufó –Ella no me lo pidió si es lo que piensa, no seria capaz. Esta destrozada ¿sabe? Peor aún que antes de que ustedes… Remus, no le haga esto, no lo merece. –El aludido le miró con tal calma que Charlie se desesperó.– Creí que al menos le importaría un poco, todos lo creímos, que ella era especial para usted. Pero parece que no. Esto fue inútil ¿no?

Remus Lupin asintió quedamente –La única que tenia que saber mis razones lo sabe, espero que algún día pueda entender, porque no esperaba que en este momento lo hiciera, esa tristeza pasara y ella, tal vez, esté agradecida en un futuro. No hay vuelta atrás.

-Entonces… -el pelirrojo tomó fuerza.– Advertido queda PROFESOR (remarcó con sarcasmo) que ya no puede volver a jugar con sus sentimientos, porque yo no lo voy a permitir.

Remus le observó con ligera duda, tratando de no hacer notar su gran incertidumbre, intentando que no escuchara su acelerado corazón, rogando que la sangre no se le subiera mucho a la cabeza –Ya veo –dijo lo más calmado que pudo.– Ahora entiendo.

-Tonks no lo merece. No merece lo que le esta haciendo.

-Hazla feliz Charlie. –Fue lo último que exclamó Remus antes de retirarse del sitio y dar por terminada la conversación.

Aquella fue la última noche que pisó Grimmauld Place, antes de que aquel sitio dejara de ser el cuartel general de la entonces Orden del Fénix.

Remus parpadeó muy rápido, alejando la ligera niebla que cubría sus ojos. De pronto recordó, volvió al presente y desvió ágilmente la mirada antes de cualquier pregunta incomoda ¿Cuánto tiempo había estado concentrado en ese recuerdo?

Michelle sacudió la cabeza y se dirigió con prisa hacia la puerta de la habitación.

-Hay algo que no tolero Remus y te lo dije cuando nos conocimos. No puede existir una relación si no hay confianza y tú, cariño, no me tienes confianza. -Exclamó ella. Abrió la puerta y salió.

Lupin no se atrevió a moverse ni a decir una sola palabra.

¿Por qué nada pudo impedir ese momento?

OoOoOoOoO

Bonita mañana, realmente era agradable. O al menos así lo hubiese pensado si ese se tratara de un día cualquiera, un día tan común que pudiera observar la pecosa espalda de Charls subir y bajar al ritmo acompasado de su respiración, un día tan sencillo que ella intentara levantarse sin despertar a su novio y no consiguiera hacerlo al tropezar con cualquier cosa.

Pero ese NO era un día normal: porque ni Charles Weasley se encontraba roncando a su lado (en 'La madriguera' no los dejaban dormir juntos, reglas de Molly), ni ella quería levantarse de la cama.

¿Y quién quiere levantarse de la cama cuando solo se ha dormido un par de horas?

Tonks acostumbraba desvelarse, primero porque su trabajo a veces lo exigía y segundo porque de vez en vez, disfrutaba pasar un tiempo al lado de Charls: platicando del día, leyendo algún libro, escuchando a las 'Weird Sisters' o… haciendo otras cosas. Pero una cosa era desvelarse y otra muy distinta era NO dormir.

Y es que la noche anterior, después de que Molly la regaloneara con una abundante cena, evitó una discusión más con su novio. No estaba muy segura de poder seguir fingiendo que nada había pasado durante la tarde. Así que esquivando de forma sutil las invitaciones de algunos miembros Weasley para conversar, se dirigió a la habitación que le habían asignado y se dispuso a dormir. Lo que le faltaba era un buen descanso, nada como eso para despejar la mente y continuar con su normal vida.

Lastima que una cosa es decir y otra hacer.

Tonks había intentado poner su mente en blanco, dejarse llevar por su cansancio, dormir, sencillamente dormir. No pudo. Escuchó claramente como uno por uno, los Weasley subieron a sus habitaciones. Y con el silencio que llegó tras todo eso, Nymphadora no pudo hacer más que girar una y otra y otra vez sobre el colchón. Luego, intentó algo…

Recordó que los cuentos muggles para niños, podían ser un equivalente a poción para dormir. No perdía nada. Así que trató de hacer memoria para recordar los que su padre le contó a ella de pequeña.

Del primero que se acordó, fue de uno acerca de una niña que tenia una caperuza roja y que al ir a ver a su abuela, se encontraba con un lobo… un lobo que en realidad era el guardabosque y sufría una transformación en la luna llena porque un despiadado hombre lobo lo había mordido de niño…

¡NO!

El cuento no era así. "¡Por Merlín, Tonks!" Se había regañado mentalmente. Luego volvió a intentar.

Quizás aquel en que habían tres cerditos que eran hermanos y para salvarse de un bondadoso lobo, construyeron cada uno su casa, y el lobo que tenia los ojos más calidos que ella nunca hubiese visto, tiró dos de ellas de un soplido, los tres hermanos cerditos se refugiaron en la última de material más resistente y el lobo por más que sopló y sopló no pudo derribarla… pobre lobito.

¡NO! No, no, no. Ese cuento, TAMPOCO era así.

Para esas alturas ya eran pasadas las tres de la mañana, así que prefirió dejar definitivamente lo de los cuentos. Había dado entonces múltiples vueltas en la cama y tentada estuvo a levantarse por un refrigerio, pero finalmente se le ocurrió otra cosa ¿Qué tal contar ovejas? Hermione Granger alguna vez le había comentado sobre contar ovejas (extraños los muggles). Ni siquiera lo pensó dos veces.

"1, 2, 3, 4… 10, 11, 12… 40, 41… 60…70…"

Y como que los parpados le habían empezado a pesar cuando llego a los 100. Estaba obnubilada. Podía ver, una a una, ovejas entrando a 'La madriguera' y a Charlie cuidando que no huyeran, ella le sonreía al chico y este le devolvía el gesto, todo estaba tan tranquilo… hasta que un lobo café comenzó a rondar por ahí, Charlie no lucia muy contento y ella más bien estaba inquieta, luego se dio cuenta que el lobo no iba tras las ovejas, sino tras ella y para su sorpresa ella misma quería ir con el lobo…

Tonks había abierto los ojos con susto y se había quedado así, mirando al techo, como temiendo volver a ver aquellas imágenes. Una hora, dos horas, tres horas… y ya no pudo más. Finalmente se había dormido.

Suspiró.

Observó la habitación en la que se encontraba, que en algún momento le había pertenecido a Percy, estiró los brazos y se deshizo de las sabanas. No quería, pero ya era hora de levantarse, si no lo hacia, no podría despedirse de Charlie.

¿Y si regresaba con él a Rumania? Estando allá, tal vez olvidaría todos esos pensamientos ridículos que estaban en su cabeza.

-¡Tonks! –

Una voz amable sonó tras la puerta y no había duda de que se trataba de Molly. Todos los Weasley se habían puesto tan contentos cuando ella y Charlie dieron a conocer su relación, que ya casi había olvidado los rostros de preocupación que tenían cuando después de la caída de Voldemort…

-Tonks¿estas bien cariño? -Molly esta vez toco levemente la puerta.

-Hum, si Molly, ahora voy, me quedé dormida –respondió Tonks lo más cordial que pudo. Luego escuchó retumbo de pasos afuera y supo de quien se trataba. Lo había evitado el día anterior, pero no ahora.

-Tonks ¿puedo pasar? –Si, era él.

-Pasa Charls –Ni bien dio permiso, la puerta se abrió dejando ver dos cabezas pelirrojas. –Buen día Molly.

-Buen día Nymphadora. Por favor no tarden mucho, hoy llega Harry y seria cómodo desayunar todos juntos, y Charlie, querido, no pongan seguro a la puerta -Molly Weasley solo guiñó un ojo de forma comprensiva y se retiró riéndose por lo bajo.

Charlie entró a la habitación y rodó los ojos –Mamá piensa que aún somos unos adolescentes, si quisiera otra cosa, no tendría que poner seguro a la puerta, solo te raptaría para llevarte al ático y un hechizo silenciador seria…-

-¡Charls!- gritó Tonks tratando de no reírse y no mostrar su sonrojo.

-Ya, ya.- el chico se acerco a la cama y le dio un ligero beso en los labios. Luego alzó una ceja –Ya lo comprobé.

Nymphadora hizo como que no había entendido, pero sabía a que se refería él. Ese beso, estaba seco. Por alguna razón, algo se había perdido. -¿Comprobar?

El pelirrojo asintió –Antes de irme, necesito que charlemos, de forma sincera Nymphadora. – Ella frunció el seño y arrugó la nariz. Tonks supo que él estaba hablando en serio, CASI nunca le llamaba por su nombre. Ni siquiera se atrevió a reclamar por eso.

-Si tiene que ver con lo de ayer, te adelantó que estoy bien –mintió ella. Ni de broma le iba a contar sobre sus sueños.

Charlie le miraba serio –Tu cabello es azul de nuevo, ayer dijiste que lo habías cambiado a rosa porque a mi me gustaba así. Y te he dicho un millón de veces que lo que me gusta es lo que hay dentro tuyo, no tu apariencia –

-Entonces, soy fea. –Trató de bromear Tonks.

-De forma sincera, Nymphadora. –Charlie le reprendió con la mirada –Necesito que me digas ¿qué sentiste al ver a Remus?

Y sintió una daga picando su corazón, ella sintió un dolor profundo en el pecho. No solo en ese momento, en el que su actual novio mencionaba aquel nombre, sino un día antes. Si, ya tenía la madurez suficiente para admitir que su encuentro con él le había alterado, de lo que no tenia seguridad era ¿Por qué?

Una vocecilla le gritó algo, pero la oyó tan distante que ni siquiera quiso averiguar que fue, la ignoró.

-¿Qué sentí? Bueno… -Tonks dudó un momento. No podía hablarle de esas cosas a Charlie, él sabia sobre su pasado, sabia cuan dañada había quedado cuando… No, no le iba a dar preocupaciones, cuando ni ella misma estaba segura de tantas cosas.- Sorpresa, no lo negare. Son dos años ya Charlie. Fue impresionante, pero solo eso.

Charlie le miró buscando otra confesión –Bien –dijo- Me encantaría que regresaras conmigo a Rumania, pero no quiero presionarte, así que espero que un mes sea suficiente para que estés más clara con lo que sientes –dijo y finalmente sonrió. Tonks no pudo decirle que ella misma pensaba también en regresar con él.

Tras aquella platica, la pareja había salido de la habitación, comportándose como habitualmente lo hacían, pero sin tener ningún contacto cercano, al menos no hasta que al terminar el desayuno Charlie se dirigió hacia la chimenea. Tonks le besó en los labios, una caricia rápido. Luego Molly, Arthur, Ron, Ginny y Harry, que recién había llegado, se despidieron de él.

Nymphadora sonrió cordialmente a los demás y miró profundo a Charlie.

-Te amo – le susurró el pelirrojo entre las llamas que le abrasaban y causó abucheos en voz baja por parte de los acompañantes. Pero ella solo asintió.

Charles Weasley, su Charls. Tan tostado de piel, tan fuerte, tan seductor, tan pecoso, tan amable, tan él. ¿Por qué había tenido todas esas reacciones, porque todos los absurdos pensamientos? Lo tenía a él y lo quería tanto. Lo quería tanto… ¿y lo amaba?

Ni siquiera se respondió a si misma, cuando un >>¡PLUF! se escuchó. Él se había ido.

¿Por qué nada pudo impedir ese momento?

FIN DE LA PARTE II

POR

MAYTELU

OoOoOoOoO

Nota de la autora (6 de Julio de 2006): Bueno, aquí esta una entrega más de este fanfic. Por alguna razón, me desvié un poco de la idea que tenia cuando comencé el capitulo, pero creo que no quedo tan mal. Juzguen ustedes y me dan su comentario, bueno o malo, me sirve para mejorar.

Espero de corazón que les guste y agradezco muchísimo los comentarios que me dejaron. Espero no decepcionarles. Sin más que comentar... ya saben donde dejar su opinión o alternativamente en maytelu15hotmailcom