Bueno, sé que es muy rápido que ya actualice, pero dos amigas me pidieron que lo hiciera rápido o me matarían...
Así que, espero que este capítulo les guste tanto como el anterior...
M.O.S
M.O.M
M.O.P
Capítulo 2: Cedric Diggory.
Y así pasó un extenuante mes. Las cosas no podían ser peores para Michel, que aún seguía siendo odiada por Hermione y Ginny, aunque eso no le importaba en lo absoluto. Su relación con Harry era cada día mejor, y si las demás estaban celosas no era problema suyo.
Se encontraba caminando, acompañada de Harry y Ron, con el cual se había estado llevando muy bien, decididos a ir hacia el Gran Comedor, cuando vieron un letrero pegado en la puerta al pie de las escaleras de mármol.
-Ron..fijate lo que dice-dijo Michel, saltando sobre Harry, el cual reía ante semejante actitud.
-Pues...-dijo Ron. Se puso en puntas de pie y leyó en voz alta-"TORNEO DE LOS TRES MAGOS: Los representantes de Beauxbatons y Durmstrang llegarán al colegio el viernes 30 de octubre a las seis en punto. Las clases se interrumpirán media hora antes"-
-Estupendo-dijo Harry-no tendremos Pociones, Snape no tendrá tiempo de envenenarnos-
-¿Quiere envenenarlos?-preguntó ella.
-Claro, cualquier oportunidad que tenga de matarnos él la aprovechará-dijo Ron. Volvió a mirar el letrero, cuando oyeron a Ernie MacMillan, entusiasmado, que decía-Solo falta una semana-los miró a los tres-me pregunto si Cedric estará enterado. Creo que iré a decírselo-
Una vez que Ernie desapareció...
-¿Cedric?-preguntaron a coro Ron y Michel.
-Diggory-explicó Harry-¿no lo recuerdas, el hijo de Amos Diggory...-la cara escéptica de Ron lo hizo sonreír-seguramente quiera participar-
-¿Ese idiota campeón de Hogwarts?-preguntó Ron mientras seguían caminando.
-A ti no te cae bien porque le ganó a Gryffindor el año pasado en un partido-dijo Hermione, que había aparecido tras ellos-he oído que es un estudiante realmente bueno. Además, es prefecto-
-A ti solo te gusta porque es lindo-Michel había levantado las cejas, y miraba a ambos amigos. Harry se mantenía serio, ya estaba harto de las estúpidas discusiones de Hermione y Ron.
-A mi no me gusta la gente solo porque sea linda-
-Sí claro-dijo Ron-¿y qué hay de Lockhart?-
-¿Gilderoy Lockhart?-preguntó Michel mirando a Harry-ese...-
-Imbécil-terminó él-fue nuestro profesor en segundo...un completo tarado-
-Me imagino-murmuró ella. Notó que Hermione la miraba fijamente.
-¿Podemos hablar Granger?-preguntó ella. La aludida abrió y cerró la boca sin pronunciar palabra.
-Oh sí, si pueden-dijo Harry y empujó a Hermione cerca de Michel. Le guiñó un ojo a su nueva amiga, y desapareció detrás de Ron, adentrándose en la sala común.
-Dime-dijo Hermione. Su voz se había tornado dura.
-Mira Granger, tú me caes bien-
-Pero tú no a mí-se cruzó de brazos.
-Bueno, acepto que no te caiga bien, pero me gustaría saber por qué-dijo Michel-no te he hecho nada como para que me odies-
-Está bien, te lo diré-dijo Hermione-te hablas demasiado con Harry...eso..bueno...me hace sentir desplazada-
-Eso es absurdo-dijo Michel.
-Sí, está bien-dijo Hermione rápidamente-además, Ginny gusta de Harry-
-¿La pelirroja?-
-Sí-dijo Hermione-le gusta y te ve demasiado cerca de él-Michel rió.
-Por favor, dile a Weasley que si le gusta tanto por qué no da el paso...de verdad que no las entiendo-suspiró resignada. Miró a Hermione-de verdad, Granger, tratemos de ser amigas-la mirada de la aludida era suspicaz-o intenta no ser tan celosa de Harry- y entró a la sala común.
La semana que faltaba para la llegada de los otros dos colegios pasó tan rápido como un bandada de gorriones.
El 30 de octubre, se encontraron al castillo totalmente cambiado. Lo habían decorado y parecía como si hubiesen limpiado hasta a las propias armaduras. Fueron formados en filas por los jefes de las casas, y esperaron impacientes la llegada de los colegios.
-ALLÁ VIENEN-bramó alguien desde alguna parte.
-¿Es un dragón?-
-Por supuesto que no-dijo Colin Creevey-es una casa voladora-
Bueno, no era exactamente una casa voladora, sino más bien un carruaje llevado por pegasos.
-Ahí viene Beauxbatons-dijo Dumbledore, sonriendo. Del carruaje bajó una mujer sumamente alta y, tras ella, un grupo de chicos y chicas. La mujer saludó a Dumbledore, hablando con un inglés tan horrible que Michel se asombró de que el director entendiera algo de lo que el edificio andante decía. Hablaron un par de segundos, luego entraron al castillo.
-Falta Durmstrang-murmuró Harry.
-¿Sus caballos serán tan grandes como los de Beauxbatons?-
-No lo creo-
Y pasaron unos minutos.
-¿Y para cuándo?-preguntó Michel abrazándose a sí misma debido la frío.
-¿No oyen algo?-
-EL LAGO, MIREN EL LAGO-
Y ahí estaban. Desde las profundidades del lago surgió un barco imponente. Había surgido majestuosamente, siendo iluminado por la luz de la Luna.
-Así que esos son los Durmstrang-murmuró Michel.
-¿No es posible que se hayan ahogado?-preguntó un chico de primero.
-Por favor que no, me gustaría que mandaran a Malfoy a esa escuela-murmuró Harry. Michel rió.
Los ocupantes del barco desembarcaron lentamente. De pronto, un hombre de barba negra salió impetuosamente y saludó a Dumbledore con una acento muy notorio de la r.
-Igor-dijo le director sonriendo.
¿Qué idiota le pone Igor a su hijo?.
-¿Ya podemos entrar?-preguntó Michel mirando a Ron, Harry y Hermione. Pero ninguno de los tres se movía.
-Por Merlín...ES VÍCTOR KRUM-
-¿Quién?-preguntó Michel.
-El mejor buscador del mundo-
-Ay por favor-
-No, de veras-dijo Ron emocionado-es el buscador del equipo de Quidditch que perdió el mundial de este año-
-¿Bulgaria?-preguntó Hermione.
-Sí-
-Ay por todos los santos, es solo un estúpido buscador-Hermione la miró con rapidez. Sonrió.
-Creo que nos llevaremos bien...-dijo-¿puedo decirte Michel?-
-O Micky..como le dice Harry-dijo Ron, logrando que ambos se ruborizaran.
-Odio ese apodo-dijo terminantemente.
-¿Entramos?-
Una vez adentro, notaron que era impresionante la reacción que había causado la llegada de Krum.
-No puedo creer tanto alboroto por un buscador-dijo Michel. Hermione, asombrosamente, estaba de acuerdo con ella.
-¿Harry tienes una pluma?-preguntó Ron.
-RON-bramó Hermione-no puedo creerlo-
-Es el mejor, es el mejor-decía Ron entusiasmado.
-Por favor-dijo Michel riendo-es solo un tonto buscador que ni siquiera logró que su equipo ganara-
Hermione rió a carcajadas y miró triunfante al pelirrojo.
-Micky, si no quieres tener problemas conmigo, trata de callarte-
-RON-bramó Harry-no seas maleducado...en parte tiene razón-
-HARRY-bramaron a coro.
-¿Qué?-se ruborizó.
-No puedo creerlo de ti..-dijo Hermione boquiabierta. Michel le había sonreído amistosamente.
Se sentaron en la mesa gryffindor.
-Buenas noches, damas, caballeros, fantasmas y, especialmente, buenas noches a nuestros huéspedes-dijo Dumbledore-espero que su estancia aquí sea satisfactoria y placentera, y confío en que así sea- una chica de Beauxbatons rió despectivamente.
-Nadie te obliga a quedarte-bramó Hermione enojada.
-Y ahora, los invito a comer-dijo el director.
Michel observó cómo su plato se llenaba de comida.
-Si alguna vez decido hacer dieta, voy a llevar las de perder-Harry, sentada junto a ella, rió sonoramente.
Una vez terminada la cena, Dumbledore volvió a levantarse.
-Ha llegado el momento de dar comienzo al torneo-dijo. Tras él, Ludo Bagman y Barty Crouch se habían sentado a ambos lados de los directores de Durmstrang y Beauxbatons.
Habló y habló, y, en el momento en que Michel dormitaba en la mesa, apareció un cofre, una gran caja de madera llena de joyas. De adentro, sacó un cáliz que, de no ser porque estaba en llamas, no hubiera llamado la atención.
-¿Ese es el juez imparcial que elegirá a los campeones?-preguntó Hermione.
-Parece-dijo Michel. Harry las miró asombrado. ¿¿¿Se llevaban bien?. Y así pasó lo que quedó de la cena.
Ya dentro de la sala común, Michel se despidió de ellos y subió las escaleras a los dormitorios.
-Hola-le dijo Hermione en el desayuno la mañana siguiente. Se sentó sonriendo-por fin sábado-
-Sí-murmuró Michel, tomando su copa de jugo de calabaza.
-¿Sueño?-
-Ajá-
-Tienes mala cara-
-Tuve una pesadilla-dijo Michel. Hermione frunció el ceño.
-¿Sí?...¿sobre?-
-Un incidente...no lo sé...no conozco a ninguna de las personas del sueño-
Hermione abrió la boca para hablar, cuando Harry y Ron llegaron junto a ellas.
-¿Lo supieron, Fred y George van a intentar anotarse en el Torneo-
-No van a lograrlo-dijo Hermione.
-¿Por qué no?-
-¿No han oído a Dumbledore?-preguntó suspicaz.
-Creo que eres la única que lo oye-dijo Michel. Hermione suspiró.
-Van a utilizar una línea de edad...-
-Eso significa que solo los mayores podrán concursar-dijo Michel.
-Exacto-dijo Hermione-los estúpidos de tus hermanos no tiene diecisiete aún, no van a poder-
-Utilizarán una poción para envejecer-dijo Ron.
-Eso demuestra lo estúpidos que son-dijo Hermione.
Oyeron un revuelo en el salón en donde habían puesto el cáliz.
-Vayamos a ver qué pasa-dijo Ron. Entraron al lugar, que se encontraba abarrotado de alumnos.
Fred y George estaban alli parados, frente al cáliz, tomando su poción para envejecer.
-No funcionará-dijo Hermione.
-Hay que hacer la prueba-dijo George. Cruzaron la línea de la edad. Por un momento, se pudo decir que habían engañado a Dumbledore pero, en ese instante, dos fuertes llamas los expulsaron fuera de la línea.
-Jajajajaja-reía Hermione-se los dije-en ese momento, dos barbas largas y blancas aparecieron en las caras de los mellizos.-Creo que deberían ir a ver a Pomfrey-dijo triunfante.
-¿Alguien de Hogwarts ha puesto su nombre?-
-No-dijo Ron-pero parece que Warrington quiere participar-
-Oh no, no quiero un campeón de Slytherin-
-Angelina ha puesto su nombre-dijo Dean, que los había oído hablar. Miró a Michel amistosamente.
-Ojalá quede ella, me encantaría una campeona de Gryffindor-dijo Michel. De repente, el cielo relampagueó, y comenzó a llover escandalosamente y a raudales. La puerta del lugar se abrió, y entró un grupo de Hufflepuff.
-Oh no-dijo Dean-Cedric el hermoso-murmuró con sorna.
Michel rió. Todos observaron expectantes al joven que se acercaba al cáliz. Tenía puesta la capucha sobre su cabeza.
-¿Ese es Diggory?-le preguntó a Hermione. Ella asintió con la cabeza-no es tan lindo-
Un gran error aquellas palabras. Diggory se había quitado la capucha. Michel se quedó sin habla. Él tenía el cabello rubio mojado, pegado a los laterales de la cara. Sus labios carnosos estaban lilas, y temblaban ligeramente debido al frío. Observaba el cáliz con premeditada atención, y la luz del fuego iluminaba sus ojos celestes. Era, en una palabra, hermoso.
Michel se hipnotizó ante semejante visión.
Diggory se habia quitado la túnica y se la había lanzado a uno de sus amigos. Se acercó lentamente al cáliz, notando que el salón se habia tornado silencioso y expectante.
-¿Lo aceptará el cáliz?-preguntó Ron sorprendido. Michel no sabía si quería que el cáliz lo aceptara, lo único que quería era ver a esa escultura divina eternamente.
Diggory había cruzado la línea de la edad. Esperó varios minutos. Se oyeron aplausos y él sonrió satisfecho. Una sonrisa hermosa en una cara hermosa. Puso su nombre dentro del cáliz de fuego y, triunfante, volteó. En ese instante, sus miradas se cruzaron. Su sonrisa se amplió al notar la mirada hipnotizada de la morena. Hizo una extraña seña con la cabeza, como saludo y, para su regocijo, Michel se ruborizó intensamente ante esta acción. Se abrazó a sus amigos, que lo aplaudían a la par de los demás asombrados alumnos de Hogwarts.
-Vaya..Diggory campeón de Hogwarts-dijo Ron.
-Todavía hay que esperar a ver si el cáliz lo elige-dijo Hermione-recuerda que Angelina también puso su nombre-
-Y el estúpido de Warrington-dijo Harry.
Michel, mientras tanto, había observado la trayectoria de Diggory al salir del lugar. Algo extraño se había formado en su estómago. Sentía como si una bandada de mariposas hubiese aparecido de un momento a otro, en cuanto hubo visto la increíble belleza del apuesto Cedric. No había notado la magnitud de aquella sensación cuando, saliendo del salón, chocó con un joven, tan fuertemente, que ambos cayeron al suelo.
-Lo siento no te..-se paró de inmediato. Por Merlín, Cedric Diggory estaba tirado en el suelo con cara de pocos amigos.
-Lo siento-murmuró de nuevo. Intentó ayudarlo a levantarse, cuando un grupo de ravenclaw, con la tal Cho Chang a la cabeza, se lanzaron sobre él y empezaron a decirle toda clase de cosas.
-Estúpida, el cerebro se te fue de vacaciones y no te das cuenta de que pudiste lastimar al futuro campeón de Hogwarts-
-Pero no lo hice-bramó ella tristemente.
-Y solo Merlín sabe por qué no-dijo una castaña junto a Chang-pudiste haberlo matado y dejarnos sin campeón-
-ESO NO ES CIERTO-
-¿Por qué no te mueres Stanco y nos libras de tu estupidez?-preguntó Chang, mientras abrazaba a Cedric que, harto, trataba de zafarse del grupo de chicas.
Eso ya era el colmo. Primero la amenazaban y ahora se ponían en grupitos para molestarla. Levantó la varita y...-FORNUNCULOS-
-AHHHHHHHHHHHHH-bramó Chang tocándose la cara, y notando que le salían tentáculos.
Las tres chicas que estaban junto a la ravenclaw intentaron lanzarse sobre ella, pero...
-PETRIFICUS TOTAL-acto seguido, las tres cayeron al suelo produciendo un estruendoso ruido.
-Eh...-
-¿Y TÚ QUÉ?-le bramó Michel a Cedric cuanto éste abrió la boca para hablar.-¿ACASO VAS A CASTIGARME?- él se encogió de hombros.
-Una cosa más-dijo ella mirando a Cho, la cual lloraba-Wingardium Leviosa-y Cho comenzó a levitar, llegando hasta el techo y chocando contra él, mientras seguía derramando lágrimas.
-No..no deberías hacer eso-dijo Cedric asombrado.
-¿Quieres que te lo haga a ti?¿vas a defender a tu amiguita ahora?-preguntó enojada.
-No..si se lo tiene merecido-
-Entonces cierra la boca-miró a Cho y a las tres chicas-para que aprendan a no meterse conmigo, taradas-bramó y, acto seguido, corrió escaleras abajo.
No supo cómo, ni por qué, pero ese día estuvo rabiosa con todo el mundo. Y algo que tampoco supo fue que, increíblemente, se encontraba con Diggory por todos lados: en la cena, en los pasillos, hasta cuando salía del baño. Era extraño que, un joven tan famoso dentro de la escuela, se encontrara de repente solo. Y sin la estúpida de Chang. Por otra parte, toda la escuela ya se había enterado del pequeño malentendido en el pasillo y, por lo que pudo notar, Chang se encontraba, en esos momentos, en la enfermería. Una suerte. Aunque sus idiotas amigas la fulminaron con la mirada al verla llegar hablando con Harry.
Se sentaron. Y ahí estaba de nuevo. Diggory. Por Merlín...¿por qué siempre tan cerca?¿acaso no tenía ningún otro lugar para sentarse que tan cerca de ella?. No quería verlo ni hablar con él,¿acaso tenía que aturdirlo para que dejara de molestarla?. Porque no era que su presencia pasara desapercibida, sino que él le sonreía cuando lo miraba. Ese engreído y arrogante hufflepuff. ¿No podía acaso dejar de mirarla?¿hacer como que no existía, como hacían todos los demás, no era tan difícil.
Ya terminada la cena, y viendo que tanto Ron como Harry estaban ocupados mirando a Víctor Krum, decidió ir a caminar un rato por el colegio. Se levantó de la silla y salió del Gran Comedor. Unos minutos después, oyó pasos tras ella. Volteó.
-¿Puedes dejarme en paz Diggory?-
-Quiero que hablemos-
-No quiero hablar contigo, ya sé de qué lado estás- Cedric habia llegado junto a ella y se le cruzó en el camino, impidiéndole el paso.
-Apártate Diggory-
-No lo haré hasta que me oigas-
-Apártate-
-No-
-APÁRTATE O TE QUITARÉ YO-
-Pues atrévete-rápidamente, Michel sacó la varita y...-DESMAIUS-
Cedric terminó tirado en el suelo, aturdido.
-Te dije que te quitaría yo-y pasó sobre él, sin darle importancia al hecho de que, estando en medio de un pasillo, lo encontrarían fácilmente. Igualmente, ya la iban a castigar por lo de Chang, que la castigaran por lo Diggory la tendría sin cuidado.
Caminó a los terrenos del castillo, sentándose junto al lago, y observando el imponente barco de Durmstrang.
Suspiró. Se suponía que debía portarse correctamente, pero todo se le había salido de las manos. Esa tonta de Cho Chang, el entrometido de Diggory y los estúpidos celos de Weasley...por Merlín, qué difíciles que eran los ingleses. No los entendería jamás. Y, observando el lago, oyendo el ruido de las copas de los árboles meciéndose, irrumpió en llanto. No lo soportaba más, prefería la vida en ese horrendo orfanato en donde, aunque la trataran como algo, por lo menos sabía que tendría alguien con hablar y entenderse.
-Miren eso, una estúpida gryffindor llorando..¿acaso lloras por tu amiguito Potter?-miró al joven que se lo decía. Voz fría y calculadora, piel pálida y cabello platinado. Un slytherin.
-Cierra la boca hurón-bramó levantándose enojada.
-¿Qué pasa bomboncito?-preguntó Malfoy-¿no te gusto tanto como Pottercito cara rajada?-le tomó el brazo con fuerza.
-Suéltame-le dijo-no me molestes-
-Te molestaré todo lo que quiera, es hora de que sepas respetar a tus superiores-sonrió maléficamente.
-Suéltame-
-Suéltala Malfoy-dijo una voz detrás de ellos. Ambos miraron al que hablaba.
-No te entrometas Diggory, no es asunto tuyo-
Ambos jóvenes se miraron con odio.
-Suéltala-
-¿O qué?..¿me castigarás?-preguntó Malfoy riendo.
-Desmaius-Malfoy cayó desmayado al suelo.
-¿Tú lo has hecho?-se preguntaron uno al otro, a dúo.
-No-contestaron.
-Micky-dijo Harry acercándose. Miró a Cedric-Diggory-
-Potter-
-¿Qué haces aquí?-preguntó Michel.
-Vine a salvarte-dijo rápidamente. Cedric los miraba algo aturdido. Se sentía como el tercero en discordia, como si molestara.
-¿Cómo supiste que estaba aquí?-notó que Harry se mantenía callado.
-Algún día te lo contaré, pero no ahora-miró a Cedric-debemos irnos-
-Espera un minuto-dijo Cedric-yo debo hablar con ella-
Harry miró a Michel, esperando que ella hiciera una seña de desacuerdo.
-No, es verdad, debemos hablar-
-De acuerdo, me voy entonces-dijo Harry-cualquier cosa, sabré lo que hagan-
Esperaron a que Harry entrara al castillo. Michel se sentía nerviosa. A saber las cosas que Diggory, en venganza, le haría.
-Bueno..-dijo ella-si vienes a aturdirme o a...no sé, matarme, hazlo rápido porque...-
-Silencius-dijo Cedric de repente. Acto seguido, Michel se quedó sin voz. Movía y movía los labios intentando hablar, pero...estaba sin habla.
-¿Tienes que hablar tanto?-preguntó Cedric hastiado-eres la chica más habladora que he conocido-
Él, aunque ella estuviese muda, pudo notar un MALDITO al leerle los labios.
-Sí, puede ser que sea un maldito, pero necesito que me escuches- dijo. Se miraron durante algunos segundos, en los que Michel sintió que el corazón se le inflaba de amor. Si seguía así, terminaría enamorándose perdidamente de ese joven. Ella movió los labios, aunque Cedric no pudo entenderla.
-Mira, Micky, quiero que sepas que yo no he querido molestarte en ningún momento, yo sólo quería que fuéramos amigos- dijo-sé que lo que te hizo Cho es aberrante y de tramposas, pero espero que sepas perdonarla-
Michel volvió a mover los labios.
-Sí, sé que no podrás perdonarla tan fácilmente...pero espero que hagas el esfuerzo-dijo sonriendo-en cuanto a lo que pasó hace algunos minutos...-
-Lo siento-dijo Michel. Cedric sonrió al ver que ella se había sorprendido al recobrar la voz.
-Pues...te perdono-
-Es que creí que solo querías molestarme al igual que tu novia-
-Oh no, no es mi novia..no aún-se ruborizó. Maldita, no solo era bonita sino que además se quedaría con uno de los mejores chicos del colegio. Eso sí era ser perra.
-¿Vamos?-preguntó él-¿o vas a aturdirme nuevamente?-
Michel sonrió y aceptó con gusto entrar al castillo siendo acompañada por ese bombón. Caminaron hasta la torre Gryffindor.
-Bueno, aquí te dejo-dijo él sonriendo-antes de que entres y te encuentres con tu amigo Potter...déjame darte un consejo..cuando ataques a Cho, trata de no lanzarle forúnculos en la cara, me da asquito-ahora ella ya sabia como hacer para que él no besara a esa china tonta.
-Está bien-dijo Michel sonriendo-Diggory-lo llamó antes que él moviera algún músculo-no me llames Micky, a menos que quieras que te aturda de nuevo-él sonrió.
-Es justo-y se despidieron. Entró a la sala común con mirada soñadora, y tenía una extraña sonrisa en el rostro.
Por primera vez se sentía satisfecha con algo. Era absurda tanta alegría sólo por hablar con un chico...pero ¡qué chico!.
-¿Y a ti qué te ocurre?-le preguntó Ron al verla con expresión atontada.
-¿A mí, nada, nada-dijo sonriendo-me voy a dormir-y subió las escaleras. No podía dejar de pensar en Cedric, en esos ojos divinos...aunque no eran tan lindos como los de Harry, pero...NOOOOOOO, supo en ese instante que lo que sentía por Cedric no era un simple cariño. Ese chico le atraía de sobremanera, le gustaba, le encantaba.
Y, en ese instante, supo que se había enamorado. No sabía si existía Cupido, el Destino o cualquier otra cosa, solo sabía que sí existía el amor y que, si era lo que estaba sintiendo dentro de su pecho, era la sensación más hermosa de todo el mundo. Y, pensando esto, se durmió.
