Hola, I'm back..jejeje...bueno, ojalá este capítulo les guste...no es tan entretenido...bueno, ya empieza algo el romance...pero solo algo...
Agradeceré sus reviews...
M.O.S
M.O.P
M.O.M
Capítulo 3: Harry mi amigo...tú...¿mi amor?.
Se despertó lentamente aquel domingo. El sol le daba de lleno en la cara a través del cristal de la ventana. Gruñó. Odiaba ese maldito reloj que su cuerpo en algún lugar tenía y que la hacía despertarse sin dificultades a las ocho.
Se levantó, arrojando el cubrecama al suelo. Se restregó los ojos y, adormilada, salió del cuarto.
Decidió que podía ir a desayunar, nadie iba a estar a estas horas en el Gran Comedor, por lo que no se hizo ningún problema en peinarse o aunque sea en vestirse. Y tenía razón, porque el lugar estaba desierto, ni una sola alma...bueno, quizás sí estaban los fantasmas pero...¿a ellos se los podrían llamar almas o personas?.
-Buenos días niña-le dijo Nick Casi Decapitado.
-Buenos días-contestó ella aún algo dormida. Ni siquiera caminar por el castillo había logrado despertarla.
-Despertó temprano hoy-prosiguió Nick.
-Sí-contestó ella algo suspicaz. Casi Decapitado sonrió.
-Al igual que el señor Diggory-
-¿Quién?-bramó ella en el mismo instante en que un chico rubio se sentaba junto a ella en la mesa Gryffindor.
-Yo-
Michel volteó lentamente, pellizcándose el brazo con fuerza. Eso no podía ser. NOOOOO. ¿Por qué justo el día en que decidía salir despeinada, en camisón y sin lavarse los dientes tenía que cruzarse con uno de los jóvenes más lindos de la escuela?.
-Ho..hola-
-Hola Michel-sonrió-¿te has desvelado?-
-Oh..no...es que...-se había puesto roja.
-¿Tienes hambre?-
-Pues...por algo vine al Gran Comedor-Cedric rió.
-La hora estipulada para el desayuno, los domingos, es después de las nueve-sonrió ante la expresión de fastidio de Michel-así que si quieres quedarte una hora esperando que aparezca algo de comer, me veré forzado a dejarte, a menos que quieras acompañarme a la cocina-
-¿Sabes dónde está la cocina?-preguntó Michel asombrada.
-Oh sí...todos los de séptimo lo saben-
-Pero eres prefecto-Cedric hizo una mueca.
-Sí. Es cierto, pero te asombrarías de todas las cosas que hago y que nadie se entera-
-¿Cómo qué?-
-Oh bueno, no te las diré-dijo mientras sonreía tan enigmáticamente que Michel casi cae de su silla.-¿Quieres acompañarme?-
-Por supuesto-dijo emocionada. Notó que Cedric la miraba fijamente-me muero de hambre-
Así que caminaron hasta las cocinas. Por supuesto que Michel no tenía ni idea de adónde estaban yendo, pero se sentía tan segura cerca de Cedric que no le preguntó si realmente sabía hacia qué lugar del castillo estaban caminando. Doblaron una esquina, bajaron escaleras, doblaron una esquina nuevamente..hasta llegar a un gigantesco retrato de una frutera.
-¿Qué?-comenzó Michel.
Cedric estiró el brazo y le hizo cosquillas a la pera verde, la cual comenzó a reír y luego se transformó en una gigantesca manija. Él la accionó ante la cara asombrada de Michel. Se abrió una puerta y entraron.
-Diggory señor-escucharon. Segundos después se les abalanzaron una gran cantidad de criaturas enanas que, por lo que Michel pudo intuir, debían ser los famosos elfos domésticos que Hermione tanto defendía.
-Esperen un poco-dijo Cedric de repente. Miró a Michel, que estaba ocupada observando una gran torta de chocolate-la joven junto a mí tiene hambre, me gustaría que le cocinaran algo para llevar-hubo un gran revuelo de elfos, y Michel pudo ver cómo todos trabajaban en coordinación. Unos preparaban la masa, otros la ponían al fuego, y los restantes preparaban las bandejas en que se llevarían la comida. Minutos después, salían de las cocinas repletos de paquetes.
-No no no-dijo Cedric de repente, por lo que Michel se detuvo para mirarlo, con un gran bocado de pastel de chocolate en la boca.-Permíteme-
-¿Gue gosa?-preguntó ella. Cedric sonrió.
-Traga y luego habla-Michel tragó ruidosamente. Se sentía tan encantada cerca de él, que no se daba cuenta de las cosas tan ridículas que hacía.
-Discúlpame..pero...¿que te permita qué?-
-Que me permitas llevarte las cosas-pidió caballerosamente.
-Pero...si tú estás abarrotado de bolsas-
-Oh no, yo puedo, no te preocupes-acomodó como pudo lo que llevaba sobre los brazos y, sonriendo, le pidió a Michel que le entregara lo suyo.
-No de veras Cedric, no es necesario-dijo ella abrazando la comida.
-Michel, de verdad, quiero que me lo des-
-No-se excusó ella-tú ya tienes bastante con lo que llevas-
-Michel, por favor, no es nada-dijo él-vamos, no me hagas enojar-
-¿Por qué?-preguntó ella provocadoramente-¿qué me harás?-
Cedric parpadeó varias veces.
-Aturdirte no lo creo-contestó riendo. Estiró los brazos nuevamente-vamos, dando-
Michel le dio las bolsas a Cedric, para luego acomodarlas sobre los brazos masculinos.
-Bueno, creo que deberé ser tu lazarillo-dijo ella riendo, al ver que Cedric se encontraba tapado por la comida.
-Sí, yo lo creo también-contestó él algo aturdido.-¿Vamos?-preguntó Cedric.
-Si-dijo Michel. Caminó un par de pasos.
-Disculpa, pero...si no me guías voy a terminar matándome-dijo él-ven, toma mi brazo y guíame-Michel abrió los ojos de par en par.
-No...no creo que sea lo correcto-dijo ella nerviosa.
-Michel, me veré forzado a llamarte Micky-
-No te atrevas-
-¿Entonces, oh vamos, te necesito-dijo él cambiando considerablemente el tono de voz, transformándola de tal manera de parecer un niño caprichoso. Michel sonrió y, tímidamente, tomó al joven del brazo. Caminaron hasta el Gran Comedor.
-Oye...¿tienes idea de qué hora es?-preguntó Cedric en el mismo instante que entraban al gran Salón.
Se detuvieron al oír un gran murmullo de voces.
-Parece que son pasadas las nueve-dijo Michel nerviosa. Se hizo un silencio, y todos voltearon a mirar a la chica que llevaba a Cedric Diggory del brazo.
-¿Por qué ese silencio?-preguntó él.
-Porque tu novia notó nuestra presencia y viene para acá-dijo Michel.
-¿Cua...cuál novia?-
-La estúpida-
-¿Quién?-Cedric había dejado los paquetes en el suelo, cuando alguien gritó su nombre. Volteó.
-Cho...-
-¿Qué haces con esta...? -dijo tantas barbaridades que a Cedric, en ese instante, le hubiese gustado ser sordo.
-Disculpa...¿con quién?-Cho los fulminó a ambos con la mirada. Michel notó que todas las miradas estaban sobre ellos, era muy obvio que las escenas de celos eran el entretenimiento por excelencia, así como los duelos entre gryffindors y slytherins.
-Con esta-señaló a Michel, mirándola de forma despectiva.
-Ah, sí, Michel...mi amiga Michel-ambas lo miraron con las cejas levantadas.
¿¿¿Amiga?...eso era nuevo. ¿¿Desde cuándo eran amigos?¿¿cuándo había empezado su amistada, que no se había dado cuenta?. Sus pensamientos debieron de reflejarse en su expresión, porque Cedric rió ligeramente al mirarla.
-¿Amiga?-preguntó Chang mirando a Michel con cara de incredulidad-¿desde cuándo tú y esta son amigos?-
-Desde que noté lo hermosa persona que es-dijo Cedric, logrando que Michel se sonrojara ante semejantes palabras. Sonrió triunfante ante la cara de decepción de Cho.
-Pero...pero..después de lo que me hizo en el corredor...-
-Lo hizo en defensa propia-dijo Cedric-no trates de hacerla quedar como la mala de la película, porque la mala, en todo caso, eres tú- se oyó un ohhhhhh en el Gran Comedor, y luego más murmullos. Cho abrió la boca para protestar...
-Si quieres decirme algo, Cho, me lo dices en privado, en un lugar en donde nadie pueda vernos-dijo Cedric-ahora, si me permites, debo atender asuntos más importantes- tomó a Michel de la mano, tomó los paquetes que había dejado en el suelo, y salieron. Caminaron apresuradamente a los terrenos del castillo.
Michel notó que Cedric tenía el ceño fruncido, y que en su cabeza, seguramente, había muchas preguntas por responder.
-Ced-dijo Michel luego de varios minutos de silencio, en los cuales se había sentado mirando al lago.
-Uhmmm?-dijo él arrojando piedras sobre el agua, logrando hacer "sapitos".
-¿Estás así por lo de Chang?-
-Eh...pues..no lo sé-dijo. Michel podía ver su amplia espalda desde su posición sobre el césped.
-De veras...si...si estás mal por eso, puedes contarme-Cedric volteó a mirarla y luego de varios segundos de duda, se sentó junto a ella.
-No la entiendo-
-Bueno..eso es fácil de decir..no creo que alguien realmente la entienda dentro de la escuela-
-Hablo de su comportamiento-dijo Cedric-hay días que es la chica más dulce de todas, pero hay otros en que se transforma en un hipogrifo desbocado y hambriento-Michel rió ante esa ocurrencia-de verdad, no la comprendo, además está el hecho de que no somos novios...entonces...¿por qué me cela todo el tiempo?-
-¿Pretendes ser su novio?-preguntó sin mirarlo a la cara. Había algo de celos en sus palabras.
-Pues...sí, creo que sí-dijo él, sonriendo, mientras se ruborizaba. Michel hizo una mueca. Ésa...la amenazaba para que no se acercara a Harry, y luego terminaba quedándose con Cedric..¿a qué estaba jugando?.
-Ella...¿te gusta?-ahora sí, se dio cuenta por completo de que sentía celos, horribles y venenosos celos.
-Sí-contestó Cedric, apoyando su cabeza sobre sus rodillas, debido a que tenía las piernas flexionadas.
-Ced...otra cosa.. tú...dijiste que somos amigos...-intentó cambiar el tema para no lanzarse sobre él y matarlo por gustar de aquélla.
-Ah sí-sonrió-¿no lo crees?-
-Pues...-sonrió-apenas nos conocemos-
-Bueno, eso me da la oportunidad de que seamos amigos...¿no quieres?-
-Claro que quiero-dijo de repente. La sonrisa de Cedric la hizo decir-ejem, por supuesto, no tengo muchos amigos-
-Además...ella se comporta muy mal contigo, no entiendo por qué- suspiró-noté que no tienes muchos amigos, y no sé por qué-
-Yo tampoco sé por qué nadie se me acerca-rió-y por lo de Chang...creo que es..digamos que no es una chica muy sociable-dijo Michel-yo tampoco la entiendo-
-¿Puedo preguntarte algo?-dijo Cedric en el mismo instante en que ella decidía acostarse sobre el césped.
-Dime-
-Tú y Potter...¿qué..?-
Michel rió sonoramente.
-Pues..es muy guapo-dijo ella-pero..no sé...está siendo muy requerido por las chicas...es como si de repente todas notaran que es hombre y que es atractivo-
-Así que...-
-Me atrevo a decir que sí, puede llegar a gustarme-dijo riendo-aunque, bueno, es mi amigo-
-Yo no creo en la amistad entre el hombre y la mujer-dijo Cedric levantándose del césped.
-¿Por qué no?-
-Oh vamos, sé sincera-dijo él mirándola-nadie es amigo de nadie sin un interés..me refiero a sexos opuestos, no te digo que soy amigo de mis amigos porque me interese por algo, pero...cuando soy amigo de una chica...es porque siento algo, muy en el fondo- Michel levantó una ceja. ¿Eso que quería decir?¿quería decir que...que él sentía algo por ella?.
-Tú tienes muchas amigas, ¿eso significa que todas ellas te gustan?-
-Oh no, no me has entendido-sonrió-me refiero a cuando uno se acerca a alguien del sexo opuesto..todas esas amigas las tengo porque ellas quieren algo conmigo-Michel seguía con las cejas levantadas-no creo que te acerques a alguien para ser solo su amigo..o si?-
-¿Me parece a mí señor Diggory o usted es un pervertido?-él rió a carcajadas.
-Se puede decir que sí, todos después de los dieciséis nos volvemos algo pervertidos-
Michel rió al ver la expresión de Cedric. Su sonrisa era pícara, y hacía extraños ademanes con los brazos. Se veía gracioso.
-¿Vamos a dentro?-preguntó ella-aún no estoy vestida-se señaló a sí misma.
-Oh..sí, lo siento, lo olvidé por completo-
-Eso es porque eres un pervertido-dijo ella cuando Cedric le tendió la mano para ayudarla a levantarse.
Él rió.
-Puede ser-dijo, tirando de ella para que se levantara del césped.
Algo pasó en ese momento, porque ambos se quedaron mirándose el uno al otro. La piel de Cedric era tersa, y sus manos estaban cálidas. Miró los ojos celestes que la miraban desde un poco más alto de su altura. Eran tan claros, parecía como si el mismísimo cielo estuviese reflejado en ellos. No supo cómo, pero los centímetros que los separaban se fueron acortando de a poco. Los labios masculinos estaban muy cerca de los suyos, cuando...
-Achu-Michel había estornudado sobre la remera de Cedric.
-Sa..salud-dijo él, para luego sacar su varita y transformar una flor que había cerca, en un hermoso pañuelo de seda blanco.
-Gra...gracias Ced-dijo Michel ruborizándose, mientras tomaba el pañuelo que él tan caballerosamente le tendía.
-Em...¿vamos?-preguntó Cedric sonriendo como disculpa. Caminaron separados, ambos mirando al suelo.
Cedric tenía las manos en los bolsillos, y tenía los ojos fijos en un punto indefinido. Michel, en tanto, miraba el recorrido de sus pies. Se sentía muy avergonzada debido a semejante estornudo, y, recordando que habían estado a punto de besarse, se sentía peor. Maldita hora para estornudar. ¡Que oportuno!.
"MALDICIÓN...debería morir por mi propia varita" pensó ella mientras caminaban hacia el castillo. Levantó la mirada y miró a Cedric. Casi se muere de la sorpresa al darse cuenta de que él la miraba fijamente.
-Diggory, nunca más me mires así-
-Lo..lo siento, no quise asustarte-dijo él sonriendo tímidamente. –Em...Micky...-
-Ay por favor, no me llames así-él rió.
-Es que...me gusta, además, tú me llamas Ced-
-Bueno, pero no es lo mismo-
-Em...Potter te dice Micky..¿cuál es el problema que te diga igual?-
-Por favor, no te compares con Harry...-Cedric la miraba con el ceño fruncido.
-¿Por qué no?-notó cómo entre sus cejas rubias se formaba una línea. ¿Se estaba enojando?-¿cuál es la diferencia entre Potter y yo?-
-Oh vamos Ced...no...no son lo mismo-dijo ella. "Por favor, no te ruborices..NO te ruborices". Si nuestro cuerpo obedeciera nuestras órdenes, seguramente no haríamos tantas pelotudeces. A pesar de sus deseos, sus mejillas se tiñeron de un intenso rojo, el mismo color de su uniforme.
-Solo dime por qué él y yo no somos lo mismo, y..no te molestaré más-
Michel tenía la respuesta a aquella pregunta, pero no podía contestarle a Cedric "porque tú me gustas, en cambio Harry sólo me atrae".
-Pues...-
-¿Qué es Potter para ti?-
-Harry es...mi amigo-
-¿Y yo?-
-Pues..tú...eres mi am...amigo también-y entró al castillo. Caminó apresuradamente hasta la Torre Gryffindor, tan rápido que no notó que alguien, en sentido contrario, se acercaba a ella. Chocaron ruidosamente.
-¿Qué demonios?..NUNCA TE FIJAS POR DÓNDE VAS?-levantó el puño, y en ese momento notó el hermoso par de ojos verdes que poseía la persona frente a ella.-Harry-
-Micky...¿qué sucede?-
-Na..nada, no sucede nada-dijo ella intentado zafarse de las manos de él, que la tenían tomada de la cintura.
-Oh vamos, algo te ocurre-
-Harry por favor suéltame o te golpearé, no estoy de humor-
-De acuerdo-la soltó, dejándola entrar a la sala común.
Extraños los sentimientos de la gente, y extraña la forma en que actúa el corazón cuando el cerebro no está de su parte. Y Michel se sentía de esa forma, como si los dos órganos más importantes de su cuerpo se hubiesen puesto uno en contra del otro y la hicieran sentirse estúpida y actuando de la manera más tonta. Subió las escaleras hasta las habitaciones. Entró en su cuarto.
-Micky-Hermione entró detrás de ella-¿quieres hablar de algo?-preguntó-te noto molesta-
-Sí...em...¿nunca te has sentido como si fueras...no sé...como si todo lo que haces está mal y sólo sabes complicar a la gente?-
Hermione había levantado las cejas, y la miraba fijamente.
-Pues...sí..pero no me sentí yo de es forma, me hicieron sentir así-
-¿Quiénes?-
-Los santos de Harry y Ron-sonrió-en tercero-Michel frunció un poco el ceño-algún día te contaré-la miró durante un rato-si quieres un lugar para pensar, puedes ir a la Torre de Astronomía, está vacía hasta la medianoche-Michel asintió con la cabeza-ah, y otra cosa: vístete-
-Está bien-Hermione salió del cuarto y Michel decidió que era hora de vestirse y peinarse. Salió de la sala común de Gryffindor mucho más de ánimo que antes. Caminó apresurada por el corredor.
-Contigo quiero hablar-le dijo una voz chillona, que ya conocía de memoria. Volteó, sin antes revolear los ojos al techo.
-¿Qué quieres Chang?-preguntó-¿no puedes dejarme tranquila solo por un momento?-
Notó que retrocedía un par de milímetros.
-¿Qué hacías hoy con Cedric?-
-Oh por favor, no me digas que él también te gusta-
-Eso no impor...-
-CLARO QUE IMPORTA-bramó Michel-estoy harta de que todo el tiempo controles con quien salgo o dejo de salir..NO PUEDES CREERTE LA DUEÑA DE TODOS LOS CHICOS DE LA ESCUELA-
-Yo..-Cho no sabía qué contestar, ya que Michel estaba fuera de sí. Debido a los gritos, alrededor de ambas se había formado un círculo de personas, que observaban expectantes el primer indicio de duelo.
-¿POR QUÉ NO TE PONES A SALIR CON KRUM Y ME DEJAS DE MOLESTAR?-bramó Michel, para luego salir caminando con pasos pesados a las escaleras.
-STANCO, VEN AQUÍ-
-NO ME MOLESTES ESTÚPIDA-
Caminó rápido por los corredores, sin importarle lo más mínimo que la china tarada la estuviese siguiendo a los gritos. Llegó a la torre de Astronomía unos minutos después. Se sentó en el suelo, mirando el cielo, en el cual ya se perfilaba un hermoso ocaso. Flexiono sus piernas y apoyó la cabeza sobre sus rodillas.
Cedric..bueno, sí, admitía que le encantaba y que jamás había conocido joven más risueño. Pero...también estaba Harry. Tenía bien en claro qué sentía por el moreno, pero...¿qué sentía por Cedric?.
-Bueno, es difícil de explicar-se dijo a sí misma caminando hasta un telescopio-sé que Harry es mi amigo, pero tú, Cedric...-
-¿Yo qué?-preguntaron tras ella.
-Cedric-dijo Michel volteando-¿qué haces aquí?-
-Vengo aquí cuando quiero pensar-dijo él sonriendo- ¿y tú?-
-Pues...vine a lo mismo-
Se quedaron en silencio.
-Bonito ocaso-dijo él señalando al cielo.
-Sí-dijo ella sonriendo.
-¿Sabes, quiero pedirte perdón por lo de hoy-
-Tú no hiciste nada..en todo caso yo tendría que pedirte perdón por estornudar sobre tu remera-sonrió como disculpa, mientras se ruborizaba. Cedric sonrió también.
-Bueno...te hice una estúpida escena de celos hoy...fue tonto-dijo él-y te perdono por el estornudo...quizás seas alérgica a mi perfume-
-Oh no, tienes un perfume muy lindo-
-Eres la primer persona que me lo dice-
-¿De verdad?-él asintió con la cabeza-vaya-Cedric sonrió.
Ambos se sentaron en el suelo, observando la imponente puesta de Sol.
Michel apoyó la cabeza sobre sus rodillas. Sí, Cedric era su amigo, pero ahora, observando el cielo y sintiendo el roce de su piel sobre la suya, supo que estaba enamorada de verdad y que ese joven sentado junto a ella, seguramente, se transformaría en el amor de su vida.
