Apocalipsis humano, ocaso y enfrentamiento

Capítulo III

Ataque sorpresa y la Tentación para llegar a ser Dios

Columnas de polvo se divisan desde la salida del palacio, gritos de desesperación de parte de los campesinos y artesanos que viven en la isla se sienten a lo lejos, en eso, el cielo se oscurece alrededor de la isla y la aguas del mar se tornan de color sangre, varios santos dorados se reúnen a las afueras del palacio observan a Selene que desciende rápidamente los escalones, ella les comenta que Athena se encuentra bien en la habitación de Atropo, pregunta por Dohko, pero éste no se ha presentado en la isla. Les pide que se queden vigilando los alrededores, mientras ella se dirige donde se encuentra sus compañeros y los líderes de tribus deteniendo a los intrusos, al alejarse Selene, Milo siente una extraña presencia que proviene de una hilera de matorrales cerca de ellos

-¿Quién eres?- dice el santo dorado- ¿Qué quieres aquí?

La figura de un hombre que no porta ninguna clase de protección para una batalla, salvo una extraña lanza, sale de la oscuridad de los matorrales. Es de aspecto joven, alto con un extraño tatuaje en su rostro, que llama la atención de los que lo observa no dice nada, solamente queda mirando a los que se encuentran frente a él, que comienzan a ponerse en guardia para un posible ataque. Pero en cuestión de milésimas de segundos ese hombre desaparece pero un impacto en el rostro de Aldebarán deja a sus compañeros sorprendidos. El extraño, golpeó al más corpulento de los santos, sin que ninguno de ellos se haya dado cuenta hasta que Aldebarán recibió el impacto. Al tenerlo ya presente Aioria y Milo se colocan en una misma línea para atacarlo,

-Maldito- dice Aioria y preparando el ataque- Lightning Plasma- una serie de finísimos rayos de luz empiezan a rodear a su enemigo, quien los evita con magistral agilidad, golpeando a Aioria y a Milo casi al mismo tiempo sin que ellos pudiesen reaccionar.

-Humanos, raza débil que debe ser aniquilada- dice el intruso que no muestra brillo alguno en los ojos- prepárense despojo de vida a alimentar con su alma a mi amo y señor- el enemigo levanta su lanza atacando a los caballeros dorados, no dándole la oportunidad de defenderse

En otro punto de Tera, los caballeros de bronce intentan ayudar a los campesinos a evacuar la aldea y llevarlos a sus refugios, sin embargo son atacados con una serie de bolas de fuego, como si saliesen de un volcán en erupción, Hyoga, utiliza su aire congelado para tratar de contra arrestar el ataque de las bolas de fuego, sin embargo, éstas se hacen más intensas y poderosas. El santo de bronce se ve acorralado y ve como la gente a la que trata de proteger, intenta escapar, aumentando su cosmos para congelar las rocas, sin embargo no le es suficiente y el tremendo esfuerzo hace que pierda el conocimiento, Shiryu logra protegerlo con su escudo mientras trata de hacer reaccionar a Hyoga que apenas abre los ojos para ver que su compañero está recibiendo los impactos del ataque, mientras los niños que traía el caballero dragón se guarecen entre ambos santos de bronce. Aún así, con la ayuda de su compañero, sienten que no podrán aguantar mucho tiempo. En ese instante sienten un extraño cosmos que los protege, Jean con su escudo de luz logra repeler las bolas de fuego.

-Rápido huyan al refugio- dice Jean mientras trata de controlar el ataque desconocido

-¡¡Nunca!- exclama Hyoga levantándose- nosotros somos caballeros de Athena y no dejamos una batalla inconclusa

-Mocoso, hazme caso, ¡váyanse de aquí y llévense a estos niños!-reclama la amazona- ¡¡¡¡RAPIDO!- termina por gritar, sorprendiendo a los santos atenienses, luego mira hacia el peñasco cerca de ellos y logra divisar quien es quien está atacándolos de ese modo- así que eres tú.. Ahora verás de lo que soy capaz- la mujer se levanta atravesando el mismo escudo que creó para proteger a los caballeros y a los niños que se encuentran con ellos luego eleva su cosmos energía de manera impresionante haciendo que todo su alrededor se impregne de dicho poder, las piedras se elevan y la energía brota de su cuerpo como queriendo salir del cuerpo de la mujer que comienza a recitar un extraño conjuro que los orientales no alcanzan a comprender

-¿Qué idioma es ese?- se preguntan ambos jóvenes que se encuentran tras el escudo creado por la mujer

-Emigri demora sactus- repite ella cerrando los ojos y formando un triángulo de luz entre su tiara y sus manos, recibiendo el impacto del ataque de su enemigo para luego de dejar de repetir esas palabras lanzar un poderoso rayo de luz que encandila a los caballeros de bronce que, como acto de reflejo, se protegen y protegen a los niños.

El rayo va directo hacia el peñasco donde se encuentra el enemigo, el cuál es impactado directamente por la poderosa energía enviada por la mujer que termina arrodillada en el suelo tratando de recuperar sus energías, el escudo se desvanece y los hombres toman en brazos a los pequeños

-¿Qué fue eso?- pregunta Hyoga- ¿quién es nuestro enemigo?- dice acercándose a la mujer y tendiéndole su mano para que pueda levantarse

-Todavía siguen aquí, deben obedecer mi órdenes, les dije que fueran al refugio, idiota- lo regaña mientras golpea la mano que le ofreció para que se levante- es que acaso ustedes son idiotas o qué, que no son capaces de obedecer los que se les ordena- comienza a rezongarlos mientras se levanta algo mareada- veo que muchas batallas los han colocado bastante tontos

-No nos trates así, somos guerreros igual que tú- la enfrenta Shiryu- no menosprecies como hicieron muchos

-No los menosprecio, digo la verdad- luego se agacha para abrazar a los dos niños que se han ido con ella y ofrecen curarle las heridas, los deja en el piso y ellos rodean sus piernas- veo que ustedes son unos verdadero egoístas, que solamente han peleado a favor de un solo interés que es proteger a Athena y no a otros que también los necesitan, sus batallas no les han servido de nada- dice ella amputándolos con el dedo- acaso no se dan cuenta que pudieron haber muerto con estos niños si no hubiesen actuado correctamente, ¿acaso no piensan?

-Oye, ¿no sé que te hemos hecho que nos tratas de ese modo? Pero hemos peleado lo mejor que podemos

-Pues no lo parece, pues pudieron haber muerto, junto con estos niños, se nota que no saben proteger lo que deben, han sido tan egoístas que solamente han peleado para satisfacer la vanidad de dioses paganos- luego ella mira hacia el peñasco que derrumbó con su poder-maldición- dice ella haciendo que los niños se coloque tras ella- se ha levantado, es muy poderoso- luego hace que los pequeños vayan donde Shiryu y Hyoga- rápido, por una vez obedezcan una orden, váyanse a los refugios, Acteón los necesita más que yo- luego ella se prepara para protegerlos- ¡rápido váyanse ya!- los santos de bronce toman a los niños y se dirige a los refugios que están siendo protegidos por Acteón y casi todos los guerreros de Tera- Aquí vienes, excelente, ahora vas a ver de lo que es capaz de hacer un humano por proteger a los suyos- dice Jean con determinación, mientras que con su cosmos es capaz de generar un arma parecida a una espada de luz- Ven, Golem- el extraño ser extiende sus alas y se dirige a embestir a la amazona que lo espera para defender su tierra

Camino a los refugios, Hyoga y Shiriu corren los más rápido posible tratando de llevar a los niños para que estén seguros bajo la protección del general, sin embargo ambos caballeros sienten como el cosmos de Jean genera un potente estallido para luego desaparecer, Hyoga se detiene y le entrega el niño que carga a Shiryu

-Sigue tú solo, Shiryu,

-¿Hyoga?- mira sorprendido a su compañero

-No podemos dejar que se sacrifique sola, debo ayudarla, algo tiene que ver con mi maestro Camus,

-Pero…

-No te preocupes por la amazona, más bien, preocúpate por ti mismo- dice una extraña voz que se les acerca junto con la figura de un ser de grandes alas- preocúpate de ti, caballero humano, antes de pensar en otros

-¿Quién eres tú?- pregunta Hyoga colocándose frente a Shiryu que carga con los pequeños

-Mi nombre lo sabrás, cuando vayas al infierno. Humano- el ser extiende sus alas y ataca a los santos de bronce

En el cuarto de Atropo…

-Una prueba- susurra Atropo mientras siente la batalla a lo lejos- no puedo oír, ni tampoco ver- dice ella bajo la atenta mirada de Saori- pero si puedo sentir gracias a mi cosmos energía y a la unión de mis hermanas como un triunvirato, siento la batalla y ahora, más que nunca, necesitaremos de que todos estén muy conciente de la misión de ser protectores de esta tierra- luego levanta su báculo lo más alto que puede- si, buscan algo, el mar y el cielo me indican que buscan algo.

En el punto tripartito de los mundos de Azhilut, Gareth y el mundo de los mortales, las puertas sagradas custodiadas por el arcángel elemental de la Tierra, éste conjura su poder, gracias al arcángel elemental del aire que ayuda a restaurar la vida y alma de unos seres desterrados al mundo de la muerte, la figura de cuatro guerreros, sin su respectivas vestiduras que llevaron en sus tiempos de gloria, hacen aparición elevando su vista y viendo a dos seres llenos de luz, que rodea su contorno, uno de ellos decide hablar

-Han sido despertados, nuevamente, para colaborar- dice Uriel a unos hombres que lo observan detenidamente

-Y ¿quién eres tú?- pregunta uno de ellos

-Mi nombre es Uriel y soy el arcángel elemental de la Tierra-le responde el arcángel – y ustedes, santos dorados, han sido elegido de muchos guerreros, por su fuerza y valentía, además de ser quienes han luchado recientemente en duras y cruentas batallas

-¿Qué quieres de nosotros?- pregunta otro acercándose a ellos

-Necesito que se unan a mi ejercito, porque el Apocalipsis se ha iniciado sin la aprobación del Omnipotente y Omnipresente- responde el arcángel lleno de su luz inherente- por lo que nosotros, quienes estamos a su servicio y conocemos el verdadero destino de los humanos, no debemos permitir que otros que quieren apoderarse de su trono alimentándose de la almas humanas, intervengan en el curso elemental del destino ya prescrito por el Grande

-Aún así, ¿crees qué podemos ayudarte?

-No han sido resucitados por nada- le responde el otro arcángel- es obvio que necesitaremos de su fuerza, aunque sea inferior a la nuestra, sabemos que no querrían ver a los suyos convertidos en nada, sin hacerse presente y tratar de ayudar, además sabemos que un simple ser humano es capaz de producir un milagro, si se lo propone

-Por la Tierra y los humanos te entregamos nuestra lealtad y nuestro poder, Uriel- los cuatro hombres se arrodillan ante el arcángel que tiende su mando y los viste de unas vestimentas, que no son armaduras tradicionales, pero si que los cubren, las cuales tienen un extraño brillo celestial

-No son armaduras como las conocen ustedes, pero los protegerán, desde hoy han consagrado la vida que les ha sido devuelta a proteger la puerta celestial, el limbo es ahora lo que debemos proteger de ellos.

El cielo se vuelve negro, los crueles ataques del enemigo han hecho que varios de los guerreros de Tera hayan sacrificado sus vidas para proteger a los suyos, sin embargo no todo ha terminado, pues la figura de una mujer baja de los oscuros cielos para posicionarse sobre un pequeño cubículo, varios súcubus se arrodillan ante ella y no la mira por miedo a ser asesinados

-¿Dónde está?- pregunta la extraña mujer vestida de sombra

-Atropo está con Athena en el palacio- responde uno de ellos

-Muy bien, entonces iré por ellas ahora, quiero saber donde se encuentra ese bastardo para entregárselo en bandeja a mi señor Lucifer- se eleva, sin siquiera alzar su alas, dirigiéndose hacia el palacio del la reina de Tera.

La ciega mujer se da cuenta de quien viene, a Saori le recorre un extraño frío en su interior, sabe que quien viene es un ser poderoso, que los humanos no son capaces de enfrentar, sin embargo ella se arma por si sola de valor para enfrentar a quien las amenaza

Un fuerte estallido en la pared, varios cuerpos de santos dorados, inconscientes entran al palacio de la regente. Aioria, Milo y Aldebarán, se encuentra prácticamente sin vida debido al poderoso ataque de quien llegó recientemente a invadir la isla

-Atropo, me da gusto saber que has sobrevivido tantos siglos, siendo aún una ciega y sin tus hermanas de cuerpo presente

-Lilith, tú no cambias- le dice la mujer- ¿Qué quieres? A ¿qué haz venido?

-Vine para darte un obsequio de parte del señor Lucifer, pero antes, quiero divertirme contigo y la pagana- mirando a Saori con desprecio- Athena, diosa de la Tierra, me sorprende que el consejo te haya dejado en libertad, después de lo idiotas que fueron ustedes al regir la Tierra y a los humanos

-Lilith, tus palabras son sin sentido proviniendo de ti

-¿Ah si? Pues prueba de lo que soy capaz-

Lilith eleva su cosmos para enfrentar a Saori, quien no se queda atrás y concentra su poder en su báculo sagrado, sin embargo Atropo se coloca entre ambas

-Me buscas por algo, dilo ahora, con ella te enfrentarás después- le dice interponiéndose entre ambas

-Valiente… veremos que tal te va ahora que no cuentas con tus hermanas- sentencia Lilith que eleva su energía al máximo

Acteón, Histor y Selene llegan corriendo, después de derrotar entre los tres a Imulus, súcubus sirviente de Lilith, tras de ellos, llegan Seiya y Shun que, después de rescatar y ayudar a varios aldeanos, se dirigieron al palacio

-Majestad!- exclama Selene, que intenta ir a ayudar a Atropo pero siente que es detenida por la energía de otro ser extraño que le impide seguir y de paso impide que Acteón se mueva. Lejos del palacio fueron enviados los otros caballeros dorados que ya tienen problema para atacar, entre varios intentan detener a un súcubus que se eleva con mucha facilidad y los enviste en más de una ocasión, haciendo que coman polvo con los ataques que reciben, eso se escucha lo lejos un grito potente

-Rozan Hyaku Ryu Ha- Doko interviene, provocando que la súcubus vaya tras él para capturarlo. Doko hace que una de las armas de su armadura se separe del resto de su Cloth, e intenta pelear de igual con su adversario, pero no le resulta muy fácil.

Al interior del palacio, los santos de bronce rodean a Saori para protegerla, sin embargo, la reina sigue luchando fieramente, cualquiera diría que no está ciega y sorda, que puede leer perfectamente los movimientos de su oponente, logrando detener cada ataque, sin embargo mientras pelea, siente la presencia de un ser superior que intenta llegar hacia donde se encuentran ellos, lo que provoca que baje la guardia, que es aprovechado por su enemigo y logra atravesar su espada en el hombro de la soberana haciendo que caiga al piso, Athena eleva su cosmos energía para tratar de hacer frente a ese enemigo tan poderoso, llega a pensar que es el propio Lucifer, sin embargo, ella también siente un extraño escalofríos al sentir la misma presencia que hizo que Atropo perdiera la concentración en la batalla, un ser extraño, con parte de su cara tapada por lo que sería su pelo, se hace presente frente a ellos, Seiya, aún impactado y al no contar con su armadura, ve impotente a dicho ser que les acerca para atacarlo, pero son extrañamente rodeados por un campo de luz que proviene de uno de los costados del palacio, es Jean, que gracias a una extraña luz que emite de su tiara, puede protegerlos del ataque del nuevo demonio, sin embargo la barrera no es lo suficientemente poderosa para seguir deteniendo los poderosos ataques de ese ángel caído, que hace muestra de su poder, golpeando con las manos la barrera, sin mayor esfuerzo y logrando que Jean se vaya sintiendo más y más débil frente a sus ataques. Atropo con mucha dificultad se levanta apoyándose en su báculo y grita de manera poderosa

-Urreul- él deja de atacar la barrera de Jean que protege a los caballeros y a Athena y se dirige caminando directamente a donde se encuentra Atropo para atacarla,

-No te será tan fácil deshacerte de mi – dice Lilith blanqueando los ojos levantando la mando en la que se encuentra condensando un extraño poder- ya te dije traigo un saludo de Lucifer para ti- de repente la luz de la mano de Lilith se transforma en un extraño polvo brillante- es una oferta que no puedes rechazar, Atropo, dinos donde está y Lucifer te entrega todo el conocimiento que siempre ambicionaste- Lilith mira fijamente a Atropo que yace en el suelo y le arroja el polvo- ahora tienes el poder que ambicionaste siempre, Atropo, eres libre y tan poderosa como Dios y mi señor- le dice ella en tono irónico

En el suelo Atropo recibe el extraño regalo de Lucifer, sus ojos ya no se encuentran blancos, toman brillo y comienzan a reflejar en ellos su alrededor. Tiene nuevos sentidos que en su vida había tenido, solamente los que compartía con sus hermanas haciendo un triunvirato. Se levanta y observa detenidamente a quienes la rodean, ahora ella tiene el poder que se le había negado desde el nacimiento, podía por si misma determinar el futuro de hombres y dioses, sin considerar la opinión de otros, simplemente se había convertido en Dios...

-¿Cómo te sientes? Ahora tienes el poder absoluto, guías los destinos de este mundo, incluso los de ella- señalando a Saori- ¿qué opinas, Atropo? Únete a Lucifer y encuentra al bastardo

-¿Estás tan segura como tu amo qué lo seguiré? Pero así como veo el destino de los mortales e inmortales, veo la decadencia de tu señor. Sé que él jamás será derrotado, pero no cabe duda que está obsesionado por encontrarlo, también sé que no solamente debemos enfrentarlo a él, sino también al otro, el que ha engañado pero que pagará- diciendo estas palabras, la reina de Tera toma la mano de Lilith en la cuál tenía su espada y se la entierra por completo en el estómago, su cuerpo mortal cae en un charco de sangre bajo la sorprendida mirada de quienes la han seguido

Fin del capítulo tres

Nota de la autora

Gracias por leer!

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By Hotaru Kinomoto