Hola tanto tiempo. Bueno, ya empezó la primer prueba y mi protagonista aún no se amigó con Ced.

Agradezco a todas las que se hicieron un tiempito para leer y dejarme un ansiado y precioso review.

No desesperen, dentro de poco...EL BESO EL BESO!...

DEJEN REVIEWS Y DISFRUTEN!...

M.O.S

M.O.P

M.O.M

Y FANA DE LA ESCENA DE HARRY EN LA BAÑERA!...

Capítulo 6: Disculpas aceptadas.

Las dos semanas que faltaban para la primer prueba pasaron demasiado rápido, para desgracia de Harry. La mañana del lunes, dos gryffindors se encontraban, literalmente, comiendo libros en la biblioteca.

-Pero...¿qué se supone que buscamos?-preguntó Michel.

-Buscamos un encantamiento capaz de..vencer a un dragón-dijo Harry desesperado.

-Pero se supone que no debes vencerlo..sólo burlarlo-dijo ella-¿cómo sabes que son dragones?-

-Hagrid me los mostró-dijo Harry-cuatro, uno para cada campeón-se revolvió el cabello.

-Bueno...¿has visto qué razas son?-

-Sí-dijo Harry-un galés verde, un hocicorto sueco, un bola de fuego chino y...-tragó saliva-un colacuerno húngaro-

-Ja.. ninguno de los cuatro será fácil..déjame decirte que cada uno tiene un arma especial..no te preocupes por los dientes, solo los usan para comer-Harry abrió los ojos espantado-pero no creo que dejen que los devoren, así que debes tener cuidado con aquella arma que el dragón tenga a la vista...no usará más que su cola o, quizás, echen fuego-

-Parece que sabes del tema-Michel sonrió.

-Mi madre trabajaba con dragones-

-Encontré esto-Hermione había aparecido cargada de libros-en algún lugar debe estar ese encantamiento que Sirius te dijo que podrías usar-

-¿Has hablado con tu padrino?-preguntó Michel.

-Sí..-Harry sonrió-me dijo un montón de cosas de...-la puerta de la biblioteca se abrió y Krum, cojeando ligeramente, entró cauteloso. Los miró fijamente y se sentó en una mesa cerca.

-¿No puede ir a leer a su barquito?-preguntó Hermione hastiada-mejor vámonos, de seguro que el club de fans llegará en cualquier momento-tomaron los libros y salieron de la biblioteca. Como la próxima clase de los de cuarto era Herbología, caminaron apresurados, yendo hacia el invernadero. Caminando por el corredor, vieron a Cedric Diggory subir las escalinatas, seguramente encaminándose hacia el aula de Encantamientos.

-Harry-dijo Michel en voz baja-¿Diggory sabe..?- él negó con la cabeza. El problema, notó Michel, era que Cedric estaba rodeado de todos sus amigos, aquellos estúpidos que molestaban a Harry y repetían constantemente partes del artículo de Rita Skeeter. Notó que Harry provocaba que la mochila de Cedric se rasgara y todo su contenido cayera al suelo. Que ortodoxo. Enhorabuena, los amigos de Diggory entraron al aula, y él se quedó solo en medio del pasillo, mientras Harry se le acercaba. Dio unos pasos para poder oír lo que ambos hablaban.

-Hola -lo saludó Cedric, con un asomo de sonrisa- se me acaba de descoser la mochila... a pesar de ser nueva-miró a Harry objetivamente, sospechando de que tenía la varita fuertemente tomada.

-La primer prueba es mañana-dijo el joven de gafas.

-Sí lo sé-

-Cedric -le dijo Harry sin más preámbulos- la pri­mera prueba son dragones- el rubio lo miró fijamente.

-¿Qué?-

-Tenemos que burlar dragones...hay cuatro, uno para cada campeón-dijo casi con desesperación.

-¿En serio?-preguntó asombrado-¿cómo lo sabes?-

-No importa como lo sé..a esta altura Delacour y Krum ya lo deben saber, porque Karkaroff (N/A: me parece que es Karkarov...pero bueno, aunque lo escriba mal ustedes saben quién es) y Madam Máxime los vieron también-Cedric lo miró con ojos vidriosos.

-¿Por qué..?-Michel vio que Cedric la miraba fijamente-¿por qué me lo dices?-tanto la morena como el joven de gafas se asombraron ante las palabras del hufflepuff.

-Porque...porque sí-dijo Harry-estamos en pie de igualdad...-lo miró con el ceño fruncido-tú habrías hecho lo mismo..¿no?-Cedric lo observaba con sarcasmo. Michel oyó pasos..o golpeteos. El profesor Moody apareció desde una de las aulas y llamó a Harry.

-Diggory, ve a tu clase de Encantamientos..Stanco, ve a Pociones..Potter, ven conmigo-Harry miró aterrorizado a Michel, que, tras dar varios pasos, se encontró a su lado.

-Em...profesor, me toca Herbología-dijo el bello joven de ojos verdes.

-No te preocupes Potter. Acompáñame a mi despacho-

Moody y Harry desaparecieron bajando una de las escaleras. Oyó que alguien carraspeaba. Era Cedric.

-Em..¿tú le has dicho que..?-

-No, fue su idea-dijo ella con dureza-tú no habrías hecho lo mismo..¿cierto?-Cedric bajó la mirada al suelo-no-

-Espera-dijo él cuando Michel volteó, dispuesta a bajar las escaleras e ir a las mazmorras.

-Llego tarde a Pociones Diggory-dijo ella-di lo que tengas que decir-Cedric abrió la boca para hablar, pero la puerta del aula de Encantamientos se abrió y el profesor Flitwick salió, mirándolos con el ceño fruncido.

-Señor Diggory, si tarda un minuto más le restaré puntos a Hufflepuff-miró a Michel-señorita Stanco, usted debería estar en su clase de Pociones..¿qué hace todavía aquí?-

-Disculpe profesor, con honestidad-miró a Cedric-estaba perdiendo el tiempo-dijo con vehemencia-mándale saludos a Jonathan-y volteó. Caminó apresuradamente hacia las mazmorras. Seguramente el desquiciado de Snape le bajaría puntos a Gryffindor. Y eso la tenía sin cuidado. Llegó a la puerta del aula de Pociones sin aire.

Entró. ¿Le parecía a ella o el profesor no estaba?. No, pero había alguien peor. Chang. Rodeada de sus amigas, por cierto.

-Oye Stanco¿así que Potter te es infiel con Granger? –preguntó Marietta mostrándole el artículo de Rita Skeeter. Hubo un coro de risas.

-No, no es infidelidad..con Hermione lo compartimos..ustedes saben, nadie puede perderse a semejante bombón-las expresiones de las chicas de Ravenclaw cambiaron y, de no ser por la repentina intromisión del profesor Snape, seguramente la habrían seguido molestando. La clase de Pociones habría pasado rápido y desapercibida si una alumna ravenclaw no hubiese arrojado "accidentalmente" su droga pacífica sobre Michel. Claro está que ella, ni lerda ni perezosa, le lanzó su piedra lunar entera por la cabeza. Y esto Snape lo notó.

-Stanco, cincuenta puntos menos para Gryffindor-

-Ella empezó-y señaló a Cho, que se sobaba la frente, mostrando un hematoma color azul-violáceo.

-No es cierto profesor, Stanco la atacó-Michel miró a Marietta con odio infinito. Miró a Snape, que la escudriñaba con la mirada.

-Con todo el respeto..¿puedo salir de la clase?-preguntó enojada, sabiendo que si seguía allí dentro, terminaría lanzándole maleficios a todo el mundo.

-¿Ha terminado ya la poción?-

-Sí profesor, y ya la tiene sobre la mesa-Snape miró el frasco en el que había una etiqueta con un gigantesco Stanco.-Para el jueves, quiero sobre mi escritorio dos pergaminos sobre el uso de la piedra lunar y sus propiedades-la miró fijamente-¿podrá hacerlo?-

-Por supuesto, profesor, para el jueves, dos pergaminos-tomó sus cosas y salió. Respiró hondamente. Por Merlín, manga de estúpidas sin cerebro. Miró su reloj. Aún faltaban quince minutos para el almuerzo. Miró su túnica.

Rayos, maldita Chang. Su poción estaba tan mal hecha que su uniforme tenía una gran mancha azul. Caminó pesadamente hacia el Gran Comedor. Su túnica empezaba a apestar. Y el color azul comenzaba a aclararse.

Sonriendo, pensó que la mancha tenía el mismo color que los ojos de Cedric. Se sorprendió al darse cuenta que, a pesar de todo, seguía queriéndolo. El amor es así. Pase lo que pase y haga lo que te haga, se sigue amando aunque el otro te apuñale constantemente. Decidió que podría ir a la biblioteca y buscar algunos libros para poder ayudar a Harry. Mañana sería la primer prueba y el pobrecito aún no sabía cómo apañársela con el dragón.

El padrino de él había dicho que existía un encantamiento fácil. Pero..¿cuál era el punto débil de un dragón?. Se sentó en el corredor, pensando. Punto débil...

-El punto débil de un dragón es...-se dijo-maldición, sé que en algún lugar lo leí-apoyó la cabeza sobre las rodillas, pensando-la piel no, se sabe que los dragones tienen..un poder que les permite que sea impenetrable...-oyó la campana sonar. Varias puertas se abrieron a uno y otro lado, y vio salir a Cedric y a sus amigos. Michel se levantó del suelo y, altanera, decidió pasar cerca de los jóvenes hufflepuff. Notó que Jonathan la observaba detenidamente. Le sonrió, haciéndole señas con la mano. Unos hermosos ojos celestes la miraban fijamente, celándola.

-Jonathan...¿sabes el punto débil de un dragón?-le preguntó en voz baja al pasar por su lado, y viendo que el grupo de chicos se había ido hacia las escaleras, aunque Cedric los miraba con el ceño fruncido.

-¿El punto débil?-preguntó-vaya cosas las que dices-

-Solo dime si sabes o no-

-Pues..el punto débil de un dragón es...-se quedó pensativo durante algunos segundos-sus ojos-

-¿Qué?-

-Los ojos de un dragón son su punto débil, su vista...-la miró con el ceño fruncido-¿por qué?-

-Por nada-sonrió-gracias-lo besó cariñosamente en la mejilla. Vio que Jonathan se ruborizó exageradamente, pero no notó que Cedric, que los miraba desde las escaleras, apretaba los puños con fuerza.

Michel salió corriendo por el corredor, pasando como un rayo por al lado del grupo de chicos de hufflepuff, entre los cuales se encontraba Diggory. "Los ojos, los ojos...MALDICIÓN DE CONJUNTIVITIS". Corrió todo lo más rápido que pudo. Al bajar las escaleras, chocó ruidosamente con alguien.

-RON-dijo ella sin aire-Ron..¿has visto por alguna parte a..Hermione?-

-No..bueno, si-dijo él mirando al suelo-salió muy rápido del invernadero junto con...-

-Sí, me imagino-dijo Michel-bueno, los buscaré..gracias de todas formas-

Los buscó. Y nadie pudo negar que Michel buscó y buscó a Harry y a Hermione. ¿Dónde se habían metido?. No fue al almuerzo debido a que la búsqueda le tomó casi una hora. En el mismo momento en que daba fin a su expedición, alguien chocó contra ella.

-FIJATE POR DONDE...Diggory-dijo exasperada, al ver el bonito rostro que tenía en frente. Se veía cansado y, sin dudas, nervioso.

-Hola..tanto tiempo-dijo él casi son voz.

-Em...¿has visto por alguna parte a Harry?-no perdía nada con preguntarle. Vio que los ojos de él tenían un brillo extraño, y pudo deducir, llámenlo intuición, que estaba algo celoso.

-Sí, lo vi entrar junto con su amiga...Granger, al aula de Defensa...está vacía hasta las cuatro-

-Oh gracias Diggory, me has sido de gran ayuda-salió corriendo nuevamente. No podían decirle que no hacía ejercicio en esa escuela, por la gracia de Merlín. Oyó que Cedric le gritaba desde su lugar en medio del pasillo, pero no volteó y siguió corriendo a través del corredor. Llegó al pasillo en donde se encontraba el aula de Defensa en el mismo momento en que la campana daba comienzo nuevamente a las clases. Podía faltar tranquilamente a Historia de la Magia, que más daba, el TIMO de esa materia no iba a ser demasiado difícil.

La puerta del aula se abrió, y Harry y Hermione salieron de allí a paso apresurado.

-HARRY-bramó, corriendo hacia él. Harry la miró con las cejas levantadas-ya sé qué puedes usar mañana-

-Yo también ya lo sé-sonrió-lo he estado practicando-Michel abrió la boca sorprendida.

-¿Practicando?-preguntó-¿practicando con quién?-

-Con Herms-

-NO PUEDES HACERLE ESO A HERMIONE-

-¿Qué?-preguntó desconcertado-¿por qué?-

-PORQUE ES INMORAL-

-Micky, te veo luego¿sí?-dijo. Se notaba que no quería discutir con Michel.

-Eh..está bien, luego te veo-Harry corrió escaleras arriba, a su clase de Adivinación.

Michel se quedó parada en medio del pasillo, pensando en Harry utilizando la maldición de conjuntivitis sobre Hermione. Eso era inmoral. Bueno, si ella lo dejaba no era su problema. Ya era tiempo de ir a Historia de la Magia, por lo que se dispuso a bajar las escaleras y adentrarse al aula en la que el profesor Binns impartía su materia. Esa clase fue sumamente aburrida, como siempre. Al sonar el timbre de fin de clases, salió disparada del aula, corriendo con rapidez. En ese instante, Harry salía de su clase de Adivinación, por lo que se cruzaron en las escaleras.

-Harry..bueno, parece que ya sabes qué hacer mañana-

-Sí..por suerte-dijo él sonriendo. Caminaron por el corredor, dirigiéndose hacia el Gran Salón.

-Cuéntame cómo les fue en Hogsmeade-dijo Michel, mirando hacia los lados, cerciorándose de que nadie los miraba. Ya estaba harta de que todos los acusaran de ser novios, y ni hablar ahora que había salido un artículo de Rita Skeeter diciendo que Harry salía con Hermione. Qué cosas absurdas solía inventar aquella mujer para darse fama y ganarse audiencia.

-Bueno...nos encontramos con Skeeter-Michel lo miró aterrada-descuida, no me vio, fui con mi capa-doblaron una esquina.

-Oooooooye Potter, vaya que tienes reputación de Don Juan-el grupo de Cedric se acercaba riendo, mientras observaban a los dos gryffindors. Michel frunció el ceño al darse cuenta de quiénes eran. Manga de estúpidos sin seso que no tenían nada mejor que hacer que molestar a Harry.

-¿Así que se te llenan los ojos de lágrimas cuando piensas en tus padres?-le preguntó el chico de ojos negros y cabello rubio.

-¿No quieres que te llene los ojos de moco verde?-preguntó Michel apuntándolo con la varita.

-Oye, oye, venimos en son de paz-dijo Jonathan, sonriéndole.

-Mira, si vinieran en son de paz, no molestarían a Harry-dijo Michel cruzándose de brazos.

-Si quieres Potter, te regalamos una caja de pañuelos descartables para Navidad-siguió el rubio, mirando al bello joven de ojos verdes, el cual tenía el ceño fruncido-"Supongo que les debo mi fuerza a mis padres. Sé que estarían orgullosos de mí si pudieran verme en este momento.."-

-Dile que deje de repetir ese estúpido artículo, o me veré forzada a callarlo-dijo Michel apretando el puño, en la que su varita se mantenía rígida.

-Oh vamos, él solo se está divirtiendo-dijo Jonathan sonriendo sobre manera, mientras el rubio decía- "Sé que no puedo sufrir ningún daño en el Torneo porque ellos me protegen.."-

-CIERRA TU MALDITA BOCA-bramó Michel apuntando al joven con la varita. De inmediato, dos hilos empezaron a entrelazarse en la boca del hufflepuff, como si estuvieran cosiéndola.

-¿Qué..qué..qué le has hecho?-preguntó un joven pelirrojo, mirando a su amigo, que tenía expresión horrorizada.

-Darle su merecido...a ver si aprende a cerrar la boca-dijo Michel con furia. El rubio lloraba de terror, mientras con sus dedos rozaba los hilos que le habían cosido los labios.

-Michel...algún día...me gustaría-oyeron pasos y Cedric apareció doblando la esquina. Miró detenidamente a cada uno. Sus ojos se detuvieron un momento en Michel y en Jonathan, para luego dirigirse hacia el joven que lloraba sentado contra la pared.

-¿Qué?-

-Me tengo que ir antes que ése-señaló a Cedric con la cabeza-se de cuenta que fui yo-le dijo a Jonathan con una gran sonrisa. Tuvo que ponerse de puntillas para poder besarlo en la mejilla-nos veremos luego-y, tomando a Harry del brazo, salió corriendo hacia la puerta de roble del Gran Comedor. Entraron, y se sorprendieron al ver el lugar tan vacío.

-¿Dónde estaban?-preguntó Hermione-los he estado esperando-

Se dispusieron a cenar. Michel notó que Harry se veía nervioso, y que casi no probaba bocado.

-¿Te encuentras bien?-le preguntó, observándolo con detenimiento.

-Vamos Harry, tienes que comer..MAÑANA ES LA PRIMER PRUEBA-

-No me lo recuerdes Hermione-dijo Harry apretando los dientes.

-No peleen, vamos, come, y vayamos a la sala común-

-Tienes razón, vamos-se levantó de su lugar, y miró a Michel.

-¿Quieres ir ya a la sala común?-preguntó ella, intentando cortar su filete. Miró con detenimiento su plato-desisto-miró al moreno que la observaba impaciente-bueno, vamos-tomó sus cosas y se dispuso ir a la Torre Gryffindor. Caminando por el extenso y oscuro pasillo, se encontraron con la profesora Trelawney, que se dirigía impaciente al Gran Salón.

-Profesora-le dijo Michel-¿se encuentra bien?-

-Oh sí-dijo Trelawney sonriendo débilmente. Harry levantó las cejas-los hados me han dicho que vendría aquí, así que sigo los designios de mi Destino-Michel oyó que Harry intentaba ahogar su risa.

-Me parece muy bien que...siga los...las decisiones de los... ¿de su tercer ojo?-Trelawney comenzó a reír. Observó a Michel con detenimiento.

-¿Me permite?-le preguntó, tomándole la mano.-Nunca se lo he dicho, señorita Stanco, pero su palma es una de los libros más indescifrables que he leído-miró con detenimiento las líneas que surcaban la palma de Michel.-Mmm-

-¿Mmm?-dijo Michel-¿qué ve?-preguntó. La paciencia no era una de sus virtudes.

-Un amor-

-¿Un amor?-preguntaron al unísono Michel y Harry.

-Mi niña, malas noticias-apoyó su mano sobre la palma de la morena, y la miró con tristeza.

-¿Qué pasa?-

-El amor de tu vida está muy cerca-sonrió. Michel suspiró.

-¿Y eso qué tiene de malo?-

-Nada, pero lo que vendrá después-negó con la cabeza-días difíciles y grandes abismos en tu corazón..la tristeza y la desolación te inundarán, pero ese amor que tú y él sentirán, vivirá eternamente-

-¿Puedo saber quién es él?-

-Tú ya lo sabes-soltó su mano y, mientras su larga pollera se mecía tras ella, Trelawney se dispuso a ir al Gran Salón. Michel miró fijamente el rumbo de su profesora de Adivinación, mientras se rozaba las manos. Cosas raras las que había dicho aquella mujer con aspecto de libélula gigante.

-¿Micky?-preguntó Harry, mirándola fijamente-no creas nada de lo que esa loca diga-

-¿Por qué?-

Harry rió-me predijo mi muerte miles de veces entre el año pasado y este-

-Por eso dices que...-

-Vamos a la sala común-

Decidieron seguir caminando hacia la Torre Gryffindor. Entraron en la sala común.

Michel notó que Harry la miraba como si ella, de un momento a otro, fuera a desmayarse.

-Deja de mirarme así-dijo ella de repente.

-¿Así cómo?-

-Así...fijamente, con pena..deja de mirarme así-

-Tórtolos, dejen de discutir-dijo Dean Thomas al escuchar que ambos estaban casi gritando.

-Cierra la boca Thomas-dijo Michel enojada.

-¿Qué le sucede?-le preguntó Neville a Harry al ver la expresión ceñuda de Michel.

-La profesora Trelawney le predijo su futuro-oyeron una exclamación de asombro, y Parvati y Lavender se acercaron con las cejas fruncidas hasta donde Michel se encontraba.

-¿Qué?-

-¿La profesora Trelawney...?-

-Me leyó las líneas de la mano-

Se miraron entre ellas, cruzándose de brazos.

-No puedes estar enojada si la gran vidente te dijo tu futuro-dijo Parvati, enojada.

-Por Merlín-suspiró Michel. Manga de taradas supersticiosas.

-Eres una suertuda-bramó Lavender-no entiendo cómo a ti te lee las líneas de la mano y a nosotras no-

-Cállense-dijo Michel tomando un libro de su mochila e intentando leerlo. Mientras tanto, las otras dos jóvenes gryffindor seguían discutiendo y fulminándola con la mirada.

-CÁLLENSE-bramó ella al ver que ninguna de las dos se disponía a dejarla en paz-NO ME IMPORTA SI AQUELLA ME LEYÓ LAS LÍNEAS DE LA MANO, PORQUE ES UNA FARSANTE Y NO LE CREO NADA DE LO QUE ME DIJO-tomó aire-¿de acuerdo?-Parvati y Lavender se miraron escandalizadas-desaparezcan si no quieren terminar atadas a la punta de la Torre Norte-ambas subieron las escaleras, murmurando todo tipo de injurias contra Michel. Ella miró fijamente el libro que tenía entre sus manos. ¿Su libro de Pociones?. Rayos, sí que tenía la cabeza en cualquier parte.

-Por Merlín, me voy a dormir-dijo, levantándose de la silla-que tengas suerte mañana Harry- subió las escaleras hacia el dormitorio. Entró el cuarto. Sentándose en su cama, recordó las palabras de la profesora Trelawney. "El amor de tu vida está muy cerca"...estaba segura de que sabía muy bien quién era..rubio, ojos celestes, de bellas facciones, alto...hufflepuff...sí. Sabía quién era el amor de su vida pero...¿qué cosas malas podían suceder?.

Sintió sus tripas retorcerse como culebras de solo pensar que sus sueños se realizaran. Sus sueños...sus pesadillas.

Pesadillas horrendas en las que soñaba que alguien, irremediablemente, moría. Sueños en los que alguien sufría, donde alguien asesinaba...luego de los cuales se despertaba sudorosa, asustada, y quebrada en llanto. De solo recordar aquellos sueños, pensaba sin control en Cedric y en Harry. El mal presentimiento se había acrecentado al enterarse que la primer prueba serían dragones. Un vacío enorme en el pecho, una agujero en el alma en el cual ninguna cosa ni nadie podría llenarlo y lograr que dejara de sentirlo. Ninguno de los dos debía participar en ese bendito torneo, pero qué más daba... las cartas estaban barajadas, tan solo había que jugar. Así era el Destino para ella.

Se acostó en la cama, mirando el techo. Tantas veces lo había hecho, pensar acostada sobre el acolchado, observando el dosel color rojo escarlata. ¿Por qué sentía tantos deseos de salir corriendo y gritarles a Harry y a Cedric que renunciaran?..mala idea, porque ninguno de los dos podía hacer eso. Cerró los párpados e intentó dormir. Estuvo varios segundos con los ojos cerrados, meditando. Cuando oyó que alguien, o mejor dicho algo, golpeaba la ventana. Se incorporó sobre la cama, observando el cristal del ventanal. Una lechuza negra golpeaba con insistencia contra el vidrio. Michel saltó rápidamente de la cama y, abriendo la ventana, hizo entrar a Sombra, la lechuza de su mejor amiga. Sonrió contenta al notar la prolija caligrafía de Alejandra (N/A: ejem...¿quién será?), la bruja más loca y zafada de la escuela de Magia Rowlhuel (N/A: sí...jajaja Rowling/Nahuel...Rowlhuel...jajaja). Abrió rápidamente el sobre, casi con desesperación.

Querida Michel:

HOLA¿cómo te va la vida, bonita?. Bueno, ante todo, te comento que acá todo sigue igual de aburrido. Pero, no hablemos de mí y charlemos de vos. ¿Así que dos chicos guapos?...sabes que me encantaría conocer a Harry Potter..más ahora que me dijiste que es lindo. A Cedric también pero como dijiste que te gustaba, mejor ni pensarlo. Tremenda suertuda. Y en cuanto a tus miedos, no te digo que no oigas a tu instinto ni a tu superstición, pero che, no debes darle tanta importancia a los sueños. Será un temor tuyo. Quizás los querés tanto a ambos que, muy en el fondo de tu alma, sentís que debes protegerlos..de última, no te preocupes, a Harry lo cuido yo..jaja.

Cuidate, y cualquier cosa interesante o fuera de lo común, mandame una carta con Sombra, que, estoy segura, estará deseoso de volver.

Muchos besos.

Ale

P.D: enviale besos a tu nuevo amigo Harry. ¡Qué ganas tengo de conocerlo!..enviame una foto de él.

Se sintió satisfecha luego de leer. A pesar de que su amiga no le decía absolutamente nada interesante ni que la tranquilizara, sabía que podía contar con alguien, aunque ese alguien estuviera a miles de kilómetros. Se acostó en la cama y, sonriendo, se quedó dormida. Tuvo un sueño muy extraño. Cedric le mostraba la palma de su mano y le decía "Soy el amor de tu vida..¿por qué no lo ves?". Harry gritaba de dolor de cabeza y Alejandra, saltando cerca de ellos, decía que los sueños pueden volverse realidad y que ella, Michel, había tenido una premonición. Una casa al fondo, tenebrosa, situada cerca de un cementerio, en donde solo una luz estaba encendida. Una voz fría y aguda, un hombre bajito y regordete, un caldero..Cedric muerto sobre la hierba.

-NOOOOO-gritó, sentándose en la cama. Miró a los lados, respirando entrecortadamente. Miró el reloj. Vaya hora, no creyó que había dormido tanto. A pesar de que faltaban unas horas para la primer prueba, sabía que debía estar con Harry. Debía apoyarlo y, de paso, contarle las palabras de Alejandra sobre él. Se levantó apresurada, dispuesta a dirigirse al sanitario y lavarse la cara. Se sentía muy cansada, como si no hubiese dormido en lo absoluto. Una de sus compañeras salía en ese mismo instante de la cama.

-Hoy es la primer prueba ¿cierto?-le preguntó en el mismo instante en que se adentraba al baño y abría el grifo de la canilla.

-Sí-

-¿Sobrevivirá Potter?-preguntó, vistiéndose. Michel la miró suspicaz.

-¿Y por qué no va a sobrevivir?-preguntó-sobrevivió dos veces a Lord Voldemort-la otra chica se estremeció-un dragón no va a poder con él-salió del cuarto, sin percatarse que llevaba la misma ropa que el día anterior.

Aunque, al notarlo, no le importó. Bajó a la sala común. Harry no estaba allí. Seguramente ya se debía encontrar en el Gran Comedor. Salió de la sala común, dirigiéndose hacia el Gran Salón. Llegando a la enorme puerta de roble, vio al grupo de amigos de Cedric. La mayoría de ellos la miraron con terror, pero Jonathan, tiernamente, le sonrió. Cedric tan solo se limitó a fruncir el ceño, enojado.

Michel tomó aire. Lo miró fijamente y sonrió.

-Buena suerte hoy Diggory-dijo, respirando con dificultad. Él la miró con mirada aterrada.

-La necesitaré-le dijo casi en un susurro. Luego de esto, Michel entró al Gran Comedor en busca de Harry. Lo encontró sin probar bocado en la mesa Gryffindor.

-Harry-él se sobresaltó al oírla.

-Micky-murmuró, volviendo su mirada al plato.

-Tienes que comer, necesitas fuerzas para hoy-

-Sí..aunque me alegra que tengo un par de horas para pensar la mejor manera de morir-

-Harry no digas eso-sonrió. Ella también estaba nerviosa y eso que no debía enfrentarse al dragón luego del almuerzo. La campana que daba comienzo a las clases sonó insistentemente.

-Suerte Harry-dijo Michel, levantándose y dispuesta a ir a Transformaciones.-Te veré...te veré en el almuerzo-

Las horas que faltaban para la prueba pasaron demasiado rápido aun para ella. Sentía que el estómago ardía de los nervios y que su cuerpo, de un momento a otro, se derrumbaría temblando en el suelo. Se encontró sentada en el Gran Salón, observando detenidamente la silla vacía de Harry, el cual ya se había ido tras McGonagall. Si tan solo supiera que el colacuerno le tocaría a otro.

-Tenemos que ir al campo de quidditch-dijo Hermione-vamos-

Eran cientos, y no sabía si era en realidad porque eran tres escuelas en ese momento, o quizás porque le pesaba tanto el mal presentimiento que cualquier sonido lo oía incrementado por mil. Miró a los lados. Sentados junto a ella estaban Hermione y Ron.

-Herms..¿puedes cuidarme el lugar?-preguntó-necesito ir a ver a Harry-tras el asentimiento de la castaña,

Michel se levantó con estrépito y corrió hacia la tienda en la que, sabía, se encontraban los cuatro campeones.

Pudo ver la silueta de Cedric tras la blanca tela de la carpa. Oyó risas. ¿Por qué la gente reía ante situaciones feas?. Debían prohibir las risas. Entró a la tienda con cautela.

-Harry-dijo, mirando al moreno que se encontraba de espaldas. Él la miró con ojos aterrados. Se abrazaron. Un abrazo fraterno, de hermanos. -¿Te encuentras bien?-

-No-

-No te preocupes, todo saldrá bien...todo..-su voz se quebró y sus ojos se humedecieron. Volvió a abrazarlo. Vio a

Cedric mirarlos fugazmente con odio, mientras hablaba con Fleur que, Michel sabía, estaba utilizando todos sus encantos con él. Alguien se adentró a la tienda.

-Señorita, usted debe irse-Ludo Bagman le hablaba, sonriéndole-la prueba dará comienzo en segundos-Michel miró a Harry y, dándole un beso en la mejilla, le deseó suerte.

Salió de la tienda. El estadio ya estaba lleno. Había pancartas de apoyo a Krum, a Fleur y a Cedric. Parecía que nadie quería apoyar a Harry. Eso no importaba, pero rogaba que todo saliera bien. Al dirigirse a su asiento junto a Hermione, pudo ver cuatro inmensas jaulas, en donde, seguro, se encontraba los cuatro dragones. Pudo ver al colacuerno mirarla con atención. Si o fuera porque era un dragón, hubiese creído que le habia sonreído.

Llegó a su lugar al lado de Hermione y se restregó las manos.

-¿Cuánto fal..?-un silbato sonó en alguna parte, y Ludo Bagman salía a toda prisa de la tienda, seguido de un Cedric demasiado verde. Michel lo observó, estrujándose la corbata por los nervios. Si tenían que morirse, que fuesen Fleur y Krum. Válgame, que pensamiento horrible. Cedric cruzó la cerca, encontrándose cara a cara con el dragón. Éste era de color azul plateado, y tenía cuernos largos y afilados.

La primer prueba ya había dado comienzo. Cedric observó con meditación al dragón que se acercaba a paso lento. Sacó su varita y, apuntando a una piedra cercan, la transformó en un perro. Cosa rara, pensó Michel. El hocicorto sueco miró al perro, que ladraba asustado. Costó mucho que el dragón se alejara del nido. Cedric, mientras tanto, se había acercado al nido, en donde un huevo dorado resplandecía entre los demás. Todo iba bien hasta que el hocicorto, luego de acercarse y rugirle al perro durante algunos minutos, decidió que el joven hufflepuff le resultaba más divertido, y volteó lanzado fuego, quemando la cara del joven. Cedric cayó al suelo, tapándose el rostro. Se veía asustado y desconcertado. Se levantó con estrépito y Michel, sentada en las gradas, cerró los ojos al ver que el dragón se acercaba peligrosamente al chico. Oyó gritos y vítores. Abrió los ojos.

Cedric se encontraba con el huevo de oro, señal de que la prueba, para él, ya había terminado. Los jueces estaban dando sus puntajes. Muy buenos. Entre aplausos y gritos emocionados, Michel vio que Cedric miraba fijamente hacia su lugar. Ella aplaudió también, aunque lo peor, todavía, no había pasado. ¿A quién le había tocado el colacuerno?.

-Señorita Delacour, si es tan amable-

Fleur apareció cruzando el cerco. Su dragón, tal pudo ver Michel, era el casi inofensivo galés verde. El más pequeño de los cuatro. No cambiaba mucho las cosas, pero bueno, igualmente era un dragón. Vio que la rubia apuntaba su varita al dragón y éste, de repente, se quedó dormido. "A esta se le hizo demasiado fácil" pensó Michel viendo como Fleur corría con rapidez hasta el nido. "El dragón debería despertar y tragársela". Bueno, no despertó, pero sí roncó y encendió la falda de la francesa que, horrorizada, la apagó con un chorro de agua salido de su varita. Minutos después, los jueces daban el puntaje de Delacour.

-¡Y aquí aparece el señor Krum!-

Viktor apareció cruzando el cerco. Su dragón era el bola de fuego chino. OH NO. Harry tendría que enfrentarse al colacuerno. El dragón de color rojo miraba a Krum con atención, plegando las alas sobre sus huevos. ¿Debía Krum acercarse o no?. Lo que él hiciera la tenía sin cuidado. Miró atentamente al joven de Durmstrang. Levantó su varita y le lanzó un encantamiento a los ojos. El dragón se tambaleó. "Maldición de conjuntivitis" pensó Michel al ver cómo el bola de fuego chino caía estrepitosamente sobre los huevos. Sonó un silbato y luego hubo gritos y vítores. La prueba había terminado para el tercer campeón, aunque los huevos terminaron destrozados bajo el peso de su madre.

Luego de ver los puntajes, Michel supo que era el turno de Harry. El pobrecito iba a enfrentarse al colacuerno.

Apareció tras el cerco, verde, amarillo, tembloroso. Entró al campo. Michel oía todo lo que la gente gritaba, y a más de uno le hubiese gustado hacerlo callar. Vio a Harry levantar la varita, pero no apuntó al dragón, que se encontraba protegiendo sus huevos. ¿Qué estaba haciendo Harry¿ no se suponía que iba a usar la maldición de conjuntivitis? . Oyó que algo se acercaba a toda velocidad. La Saeta de Fuego de Harry cruzó con rapidez el campo y se situó al lado de él. "El encantamiento convocador...Harry eres un genio".

La multitud gritaba, al igual que Bagman, pero Michel solo podía mirar al joven de bellos ojos verdes que montaba rápidamente la escoba y ascendía con velocidad. El dragón miraba a Harry atentamente, como si él fuese a convertirse en su almuerzo. Subía y bajaba constantemente, mientras el colacuerno le lanzaba fuego alguna que otra vez, mirándolo con atención. Michel se estrujó la corbata, para luego soltarla y apretar con fuerza la mano de Hermione.

-Michel..no tengas miedo...parece que todo irá bien-dijo Hermione mirándola. Michel sentía que se desmayaría si Harry no tomaba el bendito huevo de oro de una puñetera vez.

-Cielos santo, vaya manera de volar-gritó Bagman-¿ha visto eso señor Krum?-

Todos podían ver la maravillosa forma de volar que tenía Harry. Y, mirándolo detenidamente, Michel pensó que qué bonito sería ser aquella Saeta de fuego..ejem..las cosas que llegaba a pensar si miraba muy fijamente a un chico lindo, por Merlín. Algo pasó segundos después, cuando él intentó virar. La cola del colacuerno lo golpeó en el hombro, y su túnica se desgarró. Ella, mientras tanto, cruzaba los dedos para que todo terminara de una vez.

Cerró los ojos nuevamente. No quería ver como el colacuerno se devoraba a su mejor amigo, no quería. Se tapó el rostro con las manos, asustada. Oyó vítores, y que Hermione gritaba a su lado.

-TERMINÓ, TERMINÓ-gritó, mirando a Michel, que no entendía lo que pasaba. Se levantó del asiento y vio a Harry, sonriendo y temblando, con el huevo de oro entre sus manos.

-Lo hizo-dijo Michel-lo hizo Ron-abrazó al pelirrojo, que se veía abrumado-lo hizo Herms-aplaudió y gritó, vitoreó con todas su fuerzas y sintió que su garganta se rasgaba de tanto gritar. Se quedaría afónica de tanto alboroto, pero antes debía hablar con su amigo.

Corrió, bajando las escaleras de las gradas. Entró rápidamente a la tienda en donde, estaba segura, Harry se encontraría siendo curado de sus magulladuras por la enfermera.

-HARRY LO HICISTE INCREÍBLE-se lanzó sobre él, abrazándolo. Al separarse de él, pudo ver que se encontraba emocionado y confuso.

-Estuve..¿estuve bien?-

-Sí..fuiste el mejor-sus ojos derramaban lágrimas. Todo había salido bien por el momento, tanto Harry como Cedric estaban sanos y salvos. Madam Pomfrey apareció detrás de ellos, y los separó.

-El año pasado dementores, este año dragones... ¿Qué traerán al colegio el año que viene? Has tenido mucha suer­te: sólo es superficial. Pero te la tendré que limpiar antes de curártela- Harry miró a Michel sonriendo.

-Iré por ahí así puede hacer su trabajo tranquila-le dijo al moreno de ojos verdes, viendo que, un lugar más allá, se notaba la sombra de Cedric, que se encontraba sentado. Caminó un par de pasos, pensando si debía o no entrar. Miró atrás. Pomfrey le estaba poniendo una poción color púrpura que echaba humo, para luego retarlo.

Entró al cubículo contiguo. Cedric miraba al suelo. Tenía en su rostro una pasta naranja, que seguramente le curaría la tremenda quemadura que el hocicorto le había dejado.

-¿Cuándo debo qui..?-la miró asombrado.

-Hola...lo hiciste genial-dijo ella sonriendo. Él solo se limitó a mirarla-creí que...creí que tú...-sus ojos se humedecieron. Vio que Cedric se acercaba, con el ademán de abrazarla. -¿Cómo estás?-preguntó, intentando tocarle la mejilla.

-Estoy bien-contestó sonriendo y tomando la mano de Michel. Se miraron durante algunos segundos, en los que Michel sintió que su corazón se hinchaba de amor al notar que los ojos celestes frente a ella brillaban incontrolablemente. Poco a poco, sus rostros se acercaron lentamente. Pudo sentir la nariz masculina rozando la suya, y unos labios carnosos y tibios que hacían el intento de besarla. Cerró los ojos, sintiendo el cálido aliento de Cedric sobre su boca.

-POR FAVOR, AQUÍ NO-bramó alguien que, Michel supuso, era la enfermera. Tanto ella como Cedric miraron a la mujer que los miraba desde la entrada al cubículo. Suspiró resignada. McGonagall, Madam Pince y Madam Pomfrey... ¡ las tres a ser encerradas en un geriátrico!. Malditas viejas por estar siempre interrumpiendo.

-Señorita, déjeme hacer mi trabajo-dijo la enfermera enojada, acercándose a Cedric, el cual miraba a Michel con una tenue sonrisa en los labios. –Potter ya está bien, puede ir a verlo-

Michel salió de la tienda. Oyó que la enfermera preguntaba -¿qué tal te encuentras ahora, Diggory?-

Se acercó a Harry, el cual estabas siendo felicitado por Hermione. Inmediatamente después de ella, se encontraba Ron. Callado y sumiso, observando al ojiverde con detenimiento.

-¡Harry estuviste genial!-dijo con voz chillona.-Alucinante..jamás creí que lo harías tan bien-

-Harry, quien quiera que haya puesto tu nombre en el cáliz quería matarte-Michel sonrió al oír las palabras del pelirrojo. Debían amigarse de una vez por todas. Amigarse...recordó a Cedric, sentado en un cubículo aparte, siendo atendido por Madam Pomfrey.

-¿Lo entendiste eh?-dijo con voz dura-te costó trabajo-

Michel observaba las expresiones de los tres amigos que se miraban entre ellos. Harry tenía el ceño fruncido, Hermione los ojos llorosos y Ron, triste, miraba al suelo.

-Está bien, olvídalo-dijo el ojiverde.

-No..yo no debería-dijo Ron.

-¡Olvídalo!-bramó Harry sonriendo. Ambos se miraron, contentos. De repente, para susto de Michel, Hermione se largó a llorar. Válgame que esa chica sí que era sensible.

-Pss..Micky..¿podemos hablar?-Cedric la tomó de la cintura, volteándola. Michel observó el bonito rostro frente a ella y, luego de asentir con la cabeza, siguió al joven hufflepuff lejos de la vista.

-Em...yo quería...-tragó saliva, y ella, mirándolo de cerca, pensó que se veía encantador-quería pedirte perdón por todo lo que te he hecho últimamente-se había ruborizado y se restregaba las manos. Merlín, se veía precioso.

-Está bien..te entiendo-

-No, debes oírme-dijo él, tomándole las manos con ternura-me porte como un imbécil..tenías razón cuando me dijiste que Potter no había puesto su nombre..hoy he confirmado que él no lo hizo por voluntad-siguió con tono desganado-el que haya puesto el nombre quiere matarlo, y ahora te creo-se acercó a ella para besarla.

Michel pensó detenidamente en qué lugar pretendía darle un beso Cedric, porque, sabía, que alguien iba a entrar a molestarlos. Y, no supo por qué, corrió su cara a un costado, haciendo que él le besara la mejilla. No, Cedric había querido besarla y ella..ella..LO RECHAZÓ. Debían de ser los nervios del momento. ¿No?. Si no era porque los interrumpían, era porque ella esquivaba el beso. Si Alejandra se enterara la mataba tres veces antes de enterrarla.

-Te perdono-dijo sonriendo. Michel supo que Cedric se sentía confuso, había hecho el intento de tomar contacto con los labios de la morena y ella, inexplicablemente, había rechazado el gesto.

-¿Amigos otra vez?-preguntó él recobrando la compostura.

-Sí-sonrió. "Amigos..y algo más" pensó ella en el mismo momento en que él la abrazaba fuertemente.

Ya todo había pasado. Todo estaba bien, las cosas había vuelto a la normalidad. Salió de la tienda, acompañada de Cedric, que le sonreía contento. No importaba lo que venía, no importaba nada. Sus dos amigos estaban bien, por ahora, y si tenían que enfrentar cosas peores, lo harían con valentía los dos. Se encaminaron al castillo, riendo. Mañana sería un gran día. Un gran día.