Apocalipsis humano, ocaso y enfrentamiento

Capítulo VI

El dolor por Lycoris. La oración por Uriel

-¡Mamá! ¡Mamá! –grita un niño que corre a recibir a las diferentes después de una batalla contra un país vecino– ¡¡¡Mami!- pero el niño se detiene al ver como su madre es recibida por la propia reina de las amazonas en persona

-Gracias, amiga, por tu gran valor en combate- dice Dafne, la reina de las amazonas, mientras la condecora con una medalla de marfil- todas ustedes pelearon con valor, les estoy agradecida por defender esta tierra, ahora pueden volver con sus familias y a sus labores, felicitaciones a todas

-Gracias su majestad- el escuadrón de solados saluda a su reina y rompen filas.

Selene observa a los lejos como su hijo es detenido por una de las amazonas aprendices, pero lo suelta y sale corriendo a los brazos de su madre

-Hijo, te eché de menos- Selene recibe al niño que se lanza a sus brazos- estás más grande

-Mami, que bueno que volviste, sana y salva- luego el niño le da un beso- mamita yo quiero ser tan fuerte como tú, quiero llegar a ser como los caballeros dorados que protegen a Athena en el Santuario en Grecia, ¿me dejas?

-Sólo si me das un gran abrazo, corazón

Selene observa el jardín a las afueras del palacio que ahora es gobernado por Acteón, ella, jamás en su vida, había sido gobernada por un hombre, siempre sirvió a mujeres, pero tratándose del joven líder de Tera, no tenía ni la más mínima contraposición, pese a su origen de Amazonas y su actual posición frente a los caballeros de Athena, sobre todo, los santos dorados. Nuevamente llegan a su mente imágenes de cuando ella aún vivía en su hogar, en el mar Mediterráneo, una lucha, fuego en una aldea y la necesidad de salir corriendo hacia donde se encuentran los refugios de los niños, Selene corre sin titubear, es seguida por un caballero dorado de gran poder,

-Adelántate, sigue hacia la aldea, ya debieron haber llegado, necesitarán de tu ayuda- dice la mujer deteniéndose y enfrentándose a sus enemigos

-Entendido, te espero en la aldea, pero seguramente ya habré acabado con nuestros enemigos- le responde su compañero dejándola atrás

-Presumido- musita ella, mientras noquea a un guerrero que intentaba atacarla por atrás- bien y ahora, ¿quién es el siguiente?- Selene sigue peleando hasta acabar con todos aquellos que estorbaban para llegar a su destino. Corriendo casi sin aliento, observa desde un sendero fuego, escucha gritos de mujeres que lloran a sus hijos muertos, caballos, gritos pidiendo socorro, la amazona llega y ve el horrendo panorama, el refugio celosamente protegidos por muchas amazonas y al cual debía llegar un caballero dorado a auxiliar, había sido atacado, y muchos cadáveres de niños y niñas inocentes, se encontraban dispersos por el suelo, sin duda, Thanatos, uno de los más importantes sirvientes de Hades, había destruido a la próxima generación de Amazonas, condenándolas a desaparecer. Selene no podía comprender lo que había ocurrido, caminando entre los cadáveres de los niños ve y reconoce a uno tendido a varios metros frente a ella

-No puedes ser- susurra ella, mientras sus ojos se blanquean ante el impacto- no, Lycoris, no... no puede ser- intenta caminar, pero el impacto de ver a un niño muerto sujetando una lanza y un escudo la tiene totalmente impactada y al borde del colapso, toma el cadáver y lo observa, con sus propias manos limpia la sangre del pequeño que aún tiene los ojos abiertos, su pequeño cuerpo trata de sujetar una lanza de grandes proporciones, ella se la quita de las manos, le saca el escudo y cierra sus ojos, lo toma y lo aprisiona a su cuerpo llorando su deceso, los gritos desgarradores de una madre que acaba de perder a su hijo se escuchan por toda la isla, llegando a los oídos de Thanatos que se encuentra en el palacio, combatiendo contra Dafne que protege a su propio hijo

-Así que tu guerrera más poderosa, acaba de perder a su fuente de vida e inspiración, que pena, ese niño peleó con valor tratando de proteger a sus compañeritos, lástima que fue el primero en morir- le dice Thanatos a Dafne que lo observa impactada, pero ella con su espada y escudo, intenta combatir a el enviado de Hades, pero es derrotada y cae en frente de su propio hijo, Thanatos camina hacia él, queriendo atacarlo, pero el muchacho toma las armas de su madre y con su inocente poder intenta a hacer frente al dios griego, sin mucho éxito- Niño estúpido, si crees que vas a vencerme estás completamente equivocado, derrotaremos a la peste de las amazonas por traicionarnos y además vivirás con el dolor y la ira de no haber podido proteger a tu madre- Thanatos toca la cabeza del niño que blanquea sus ojos y luego cae arrodillado frente a él

-¡¡Thanatos!- un grito se escucha detrás de él- vine por tu cabeza- Selene se le hace presente con el cadáver de su hijo en los brazos

-Viniste, pero que dulce, y con tu pequeño y valiente hijo- le dice acercándose a ella- entonces te esperaré, tendrás que ir a buscarme- Thanatos desaparece frente de ella

-¡¡Espera!- pero ya es tarde, Thanatos ha desaparecido frente a sus propios ojos, luego observa que en la habitación se encuentre al cadáver de Dafne y a su hijo llorándole – Acteón- dice la mujer que se les acerca- joven Acteón ¿te encuentras...

-Intenté ayudarla, intenté protegerla pero no pude, no pude- dice el niño cubriéndose el rostro y llorando, Selene lo observa y observa a su hijo al cual carga, apretando su pequeño cuerpo a su rostro

En el presente, Selene ya no derrama lágrimas por lo que ocurrió hace mucho tiempo, pese a que su hijo es quien murió en aquella batalla, su rostro ya denota frialdad, su ojos ya no reflejan ninguna clase de sentimientos

En otra sección de Tera, unos niños juegan con Aldebarán de Tauro

-Quién te ve y quien te viera, Aldebarán- dice Jean que llega al refugio de los niños- te sienta ese aire de niñera- ríe ante la cara del santo dorado que la mira y luego le hace un desprecio

-No te burles niña- le reclama mientras siente como otros niños se le suben a la espala y comienzan a jugar con él

-como quieras, pero jamás había visto como estos niños se hallen tan pronto con desconocidos, tienes arrastre con ellos, te felicito

-Gracias, a todo esto, te veo y me doy cuenta que has crecido bastante

-Los años pasan y no en vano- le responde con una sonrisa- cuando yo vivía en el Santuario era sólo una niña que estaba bajo la tutela de Camus, él me cuidó y me trajo a esta isla un tiempo después para que fuese entrenada por la misma reina Atropo en persona

-Y ahora te has convertido en la mejor exponente de los caballeros de la Luz, él ha de sentirse orgulloso de ti

-Gracias, Aldebarán- responde ella, mientras recibe un regalo de una niña – es fruto de mucho entrenamiento, Selene es muy estricta con sus alumnos

-Selene... no me gustó lo que hizo, no debió ser tan ruda en mostrarnos ese cadáver, y ahora ¿qué piensan hacer con él? ¿hace cuanto tiempo que sabes sobre la presencia del cuerpo de Aioros entre ustedes?

-No lo sé, debes creerme que yo no sabía nada, solamente me enteré de la orden, "ocho días después de mi muerte, deberán sacar su cuerpo y entregarlo a quien decide sobre tu vida, después de la muerte"

-¿y quién es ese?- pregunta Aldebarán mirando fijamente a la joven

-Uriel- responde Jean

En unas de las habitaciones se encuentra Acteón acompañado de Saori, llega Selene y le informa que el cuerpo ya fue depositado en una urna, de acuerdo a las instrucciones de Atropo, luego llega una amazonas

-Los Prímulas, están listos señora- se cuadra marcialmente la mujer frente a Selene,

-bien, manda a llamar a los caballeros dorados, Aioria incluido y también aquellas armaduras que se encuentren sin caballeros que la porten, debe estar en la habitación con los Prímulas - dice la amazona- ahora acompáñenme, intentaremos comunicarnos nosotros con Uriel

-¿y podremos lograrlo?- pregunta Saori, pero siente la mano de Acteón en su hombro

-No se preocupe, Athena- dice el joven rey de Tera- lo lograremos, ¿no es verdad, Selene?- recibe una sonrisa de parte de la mujer que hace que abran las puertas y se dirijan hacia la habitación donde están los Prímulas.

Los Prímulas, son una raza de guerreros con poderes psíquicos, se le consideran herederos directos de la gente que vivió en la Atlántida, pero a causa de la constantes guerras y de la persecución de la que fueron víctimas, solamente quedan tres sobrevivientes de esa tribu. Saori, entra a la habitación y observa a los niños que se encuentran de rodillas y los tres haciendo una especie de triángulo. Al otro extremo de la habitación hay una urna, ella se dirige hacia donde está, con un paso algo nervioso camina hacia donde se encuentra el sarcófago que es resguardado por dos centinelas. Saori se acerca y ve que se encuentra un joven bastante parecido a Aioria de Leo

-Tú debe ser...- musita la joven con un nudo en la garganta- gracias por toda la ayuda que siempre nos has dado

-Comprendo como se siente- Acteón aparece por atrás de Saori- pero nuestra misión es importante

-Si- responde ella caminando hacia el centro del triángulo formado por los niños

A los caballeros dorados se les informa que deben presentarse en el palacio, responden afirmativamente y entre quejas por la actitud recibida de parte de Selene, que no ha sido nada de amable con ellos. Jean reúne a los santos de bronce que, en su opinión, no deben estar al margen del acontecimiento que van a vivir

-¿Dice en el palacio, Jean-san?- pregunta Shun algo confundido

-Si, aunque no han sido convocados, mi opinión es que ustedes deben estar ahí para prestar apoyo, se han ganado ese derecho

-Y.. ¿qué se supones que harán ahí?- pregunta Shiriu con desconfianza

-Intentarán comunicarse con Uriel- les responde la mujer provocando gran impacto entre los jóvenes guerreros

-¿Será eso posible?- pregunta Seiya con asombro- ¿lograrán comunicarse con ese tal Uriel? Es algo que ni siquiera su reina Atropo pudo lograr en más de ciento cincuenta años

-No lo sé, pero hay que intentarlo, vamos, que ya deben estar a punto de comenzar y quiero que observen- Jean los convence para ir al palacio

Los santos dorados de Athena se han puesto en posición de acuerdo a cada signo del zodiaco en la rueda de Karmita, el intercambio de miradas hostiles entre Selene y Aioria es más que evidente, sin embargo eso no parece incomodar en lo más mínimo a la mujer, luego entran a la habitación los caballeros de bronce acompañados por Jean

-¿a qué vinieron?- pregunta Selene no muy contenta con la presencia de ellos en el lugar

-Yo los traje, señora, no me parece justo que ellos estén ausentes de este momento- argumenta Jean frente a su superior

-Esta bien- le responde dándole la espalda- serán tu responsabilidad en caso de cualquier problema

-Si señora- responde marcialmente

Selene consulta uno a uno a los pequeños niños Prímulas, preguntándoles si están bien y si entienden los que deben hacer,

-¿entendiste, pequeña Nerine?- recibe un movimiento de cabeza indicándole que si- bien, el objetivo es el siguiente- la mujer comienza a gritar instruyendo a quienes se encuentran ahí- tratar de comunicarnos con Uriel, uno de los cuatro arcángeles elementales, el cual representa la Tierra, para eso Acteón y Athena comenzarán a orar elevando su cosmos

energía a lo más que puedan, pero eso tiene una dificultad...

-¿cuál será ahora?- murmura Aioria

-Ambos estarán vulnerables ante cualquier ataque, es decir, si Lucifer se le da por invadirnos ahora, Acteón y Athena serán presa fácil de cualquier Satán, ángel caído o Golem, es por eso que se han determinado líneas de defensa, la primera estará dirigida por Histor, la segunda por Jean y yo y la última serán ustedes, ¿alguna pregunta?

-¿Estás segura que seremos atacados?- pregunta Shaka que por primera vez le dirige la palabra a Selene desde que llegó

-No los sé, solamente tomamos las medidas de ese caso

-¿para qué son los Prímulas?- pregunta Mu con desconfianza

-Ellos aumentarán nuestra energía vital para que no nos agotemos, en caso de que este intento dure días, deben recordar que nosotros, todos somos humanos, ellos nos ayudarán a aumentar nuestra energía o simplemente a no caer por la fatiga- les responde Acteón desde el centro del círculo que ellos

-¿Está usted de acuerdo con eso, Athena?- consulta Mu, nuevamente a la diosa

-Si

-Muy bien, ya saben que hacer- resuelve Selene

Es el rey de Tera que comienza a elevar su Cosmos energía, de manera sorprendente, luego es Saori. Los ojos de los niños se iluminan y la esfera de cristal que flota frente a ellos comienza a resplandecer. Saori comienza a meditar y a pensar en el nombre de Uriel, imágenes de un sitio oscuro se le vienen a la mente

En el Gareth, Arastate, da vueltas por el gran palacio de Lucifer, buscando al jefe de los Siete Satanes,

-¿Dónde puede estar, ¿acaso no entiende que debemos tomar el Azhiluth y para eso, debemos tener las almas de los humanos, como principal herramienta? es un necio, en ocasiones me pregunto, ¿cómo lo pude seguir?- los pasos de la reina del mundo oscuro la llevan a la biblioteca, lugar favorito de su esposo- Hasta que te encontré, ¿acaso, mi señor, no te das cuenta qué tenemos mucho que planear? Ya ves que la estúpida de Lilith ha dejado morir a Atropo y lo más seguro es que ella se encuentre en el jardín de los muertos, bajo la tutela de Uriel, entonces...

-Tranquilízate- la interrumpe- el tiempo no es impedimento para mi ni para ninguno de ustedes, ya que la fuerzas celestiales están reducidas a la mitad, y los humanos, no deben significarte algún tipo de temor ¿o si, mi querida esposa?

-No mi señor, los humanos, no pueden significarme alguna inseguridad, pero.. de todos modos pienso que debemos estar alerta pues junto a ellos puede que esté ese bastardo

-Espero que así sea- dice Lucifer al cerrar el libro que se encontraba leyendo- dime mi querida esposa ¿viniste por eso a buscarme? Me decepcionarías- Deja el libro a un lado y Arastate le sonríe ante la actitud de su esposo-Es tu turno, ya sabes que hacer para ponerme feliz- le susurra mientras un extraño brillo en sus ojos parece ser reflejado en las pupilas de Arastate

Los ojos del ángel de tres alas que se encuentran siempre cerrados, ahora se abren lo cual impacta a una de las doncellas que siempre está en esa habitación, asustada corre hacia donde se encuentra alguien que le pueda explicar lo que ocurre

-Alguien intenta hacer contacto con algún ser del Azhilut y por lo que veo con Uriel- luego se dirige hacia la joven doncella- que alguien de aviso al Señor Samael y al señor Iomuel, que le comuniquen que se vengan urgente a la habitación de la gemela

-Si señor Aranis, como indique- la joven hace una reverencia y luego sale a buscar a su señor Samael

Fin del capítulo VI

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By Hotaru Kinomoto