Hola..después de un mes sin actualizar he vuelto!. Pido perdón por haber tardado tanto, pero la escuela me consume T-T...ojalá les guste el cap y me dejen muchos reviewcitos.

Por cierto, mi amiga Mik Diggory tiene un grupo de Robert Pattinson. Aquellas que quieran ser miembros, háganmelo saber a traves de un review, dejándome sus mails y así yo les envio un mensaje para que se asocien.

Quiero agradecer los reviews a: Sabrina Evans, Mik Diggory, Harry, MiOnE, LunaLoonyLovegood, Saria Black, Azamy-Delacour yPrincess witch.

Bueno, basta de charla, y disfruten.

M.O.S

M.O.M

M.O.P

Y FANA DE LA ESCENA DE HARRY EN LA BAÑERA!

Capítulo 11¿Amnesia?.

La enfermería no es un lugar bonito, mucho menos si tienes a una amiga medio muerta y con los ojos formando raras órbitas. Pero si tienes un hermoso novio llamado Cedric Diggory, todos los problemas se pueden solucionar o, sino, olvidarse temporalmente.

Estaban fuertemente abrazados contra una de las paredes. Parecía como si a ninguno de los dos le importase la suerte de la pobre rubia que, amnésica, dormía a ronquido abierto sobre una de las camas. Y...quizás a Michel sí le importara su pobre, torpe y olvidadiza amiga. Pero a Cedric..bueno, eso se dudaba y mucho. Aunque en esos instantes el problema de Alejandra era insignificante, lo único que le importaba a Michel ahora era dónde estaban las manos del chico. Sabía que debían estar perdidas por su espalda, o por su cabello..o esperaba que estuviesen escondidas bajo su falda. No sabía. Notó que los sonoros ronquidos de Alejandra cesaban.

-Ced...espera...creo que...Ale...se despertó-

-Mmmm-

-Cedric-sentía los besos del joven en su cuello, dándole escalofríos. –Oye...TIERRA A CEDRIC DIGGORY-bramó ella. Él se separó, mostrando su expresión satisfecha. Su boca carnosa ligeramente abierta, y extremadamente roja, sus mejillas ruborizadas y tibias, su cabello alborotado y su respiración cálida. Merlín... un Apolo de carne y hueso.

Michel se mordió el labio inferior fuertemente, y tuvo que esconder sus manos en los bolsillos de su túnica para no lanzarse sobre él y devorarlo.

-Hola-dijo alguien en algún lugar de la enfermería. Ambos miraron a la muchacha que les sonreía desde una de las camas.

-Hola Ale-

-¿Quién es Ale?-preguntó la joven confusa.

-Pues..tú eres Ale-dijo Cedric.

-¿Yo soy Ale?-preguntó. Sonrió-¿y tú quién eres?-Cedric miró a Michel estupefacto. La morena suspiró. Con amnesia o no, la perversión no se le quitaba con nada.

-Se ha olvidado de todo, menos de su manía de violadora-sonrió Cedric.

Era como si le hubiese leído el pensamiento. Suspiró enamorada. Era una suertuda. Y mucho más si lo observabas y notabas su camisa desabrochada, sus mejillas rosadas, sus tentadores labios y sus preciosos y eclipsantes ojos celestes (N/A: TE AMAMOS ROBBIE PATTI).

-Soy Cedric-dijo él, observando a la rubia con expresión de póquer.

-¿Tienes novia?-preguntó.

-Sí-sonrió. Miró a Michel con una gran sonrisa.

-Y...¿la puedo matar?-preguntó la rubia sacando su varita del bolsillo, y murmurando un comprensible Avada Kedavra.

-OH NO, claro que no-dijo Cedric frunciendo el ceño-la amo y no quiero que nada le ocurra-

-¿Tienes teléfono?-preguntó la rubia guardando la varita-¿msn¿mail?- (N/A: ya había internet en el noventa..¿no?).

-¿Tele que?-

-Teléfono Ced..-dijo Michel-Ale es hija de muggles-

-¿Qué es un muggle?-preguntó la rubia sonriendo-¿tú eres un muggle?-preguntó mirando a Cedric fijamente.

-No...-miró a Michel con expresión divertida, aunque se veía algo asustado-salgamos de aquí-murmuró.

Se dirigieron fuera de la enfermería, mientras Alejandra cantaba "Like a virgin" a pulmón abierto, para luego ser callada a los gritos por Madam Pomfrey ("Merlín, yo no vengo aquí para oírte aullar").

-Cielos, deberías decirle a tu amiga que no se dedique al canto-dijo Cedric mientras caminaban alejándose del lugar.

-Sí...creo que es buena violando muchachos-

-Violando Harrys, querrás decir-dijo él riendo. Se miraron detenidamente, con ojos cómplices-y hablando de violar-la tomó fuertemente del brazo y la acorraló contra una pared. Las manos masculinas acariciaron su rostro, mientras que las piernas del joven se intercalaba entre la pared y el cuerpo de Michel.

-Ced...nos pueden ver-murmuró con voz extasiada. Al carajo si los veían.

-No me importa-dijo él en un susurro-te amo y quiero que todo el mundo lo sepa-

-Bueno...yo preferiría que no lo supiese todo el mundo-dijo Michel mientras Cedric se dedicaba a morder su cuello, dejándole marcas azuladas. El autocontrol de la chica se iría al demonio si él la seguía besando y acariciando de esa forma. Era un experto, y Michel no quería ni enterarse con quién había aprendido eso. Más le valía que no fuese con la perra Chang porque sino le agregaría un par de alas al metamorfoseado cuerpo de la oriental. Mal no le vendría a ESA estar en la enfermería por laaaaargo tiempo.

Intoxicante era la sensación que las manos heladas de Cedric hacían sobre su piel tibia. Eran como choques eléctricos, hermosos escalofríos y temblores. E incontrolables eran las ganas de desvestirlo ahí mismo y violarlo. Bueno, se sabía de antemano que no sería tal cosa. La boca masculina buscó la suya, como si de ello dependiera la vida de Cedric. Se saborearon como si ambos fuesen una exquisita manzana (N/A: o la fruta que ustedes prefieran). Una lucha se llevó a cabo entre sus lenguas, intensa y agobiante, agotadora y a la vez energizante.

No supo cuánto tiempo se quedaron ahí, extasiados con sus aromas, embriagados con sus respiraciones, y satisfechos de tanto amor. Se habían separado al notar que el aire faltaba y sus latidos iban disminuyendo. Aunque en ese instante, frente contra frente, Michel sabía que su corazón debía estar enloquecido y saltando cual canguro contento. Abrazó a Cedric, apoyando su cabeza sobre el pecho masculino, plano y suave como todo él. Sintió un beso sobre su cabello, y supo que él apoyaba su rostro sobre su cabeza. Sonrió. El amor...ese sentimiento que puede mover montañas, acortar distancias, unir ideologías distintas...pero, a la vez, puede destruir vidas, arruinar sueños y crear pesadillas. Pero, sobre todo, es el sentimiento más grato y reconfortante que existe, y Michel, saboreando el cuello de Cedric como si fuese un rico helado de dulce de leche (N/A: si no lo probaron deberían... y su no les gusta, imagínense uno de chocolate), sabia que eso era bien cierto.

La piel de la unión entre cuello y la oreja del joven era tan tersa y sabrosa como todo el resto del cuerpo. Suspiros salían de la garganta masculina, y en el mismo instante en que Cedric habló, Michel notó que su voz se encontraba más ronca y excitada que de costumbre. Sonrió satisfecha, regañándose mentalmente por estar tan orgullosa de provocar esa reacción en él.

-Te amo Micky-

-Y yo a ti-

-Ahora entiendo todo-se separaron, observando al joven que los miraba con tristeza.

-Jonathan-

-Mira..Ced...podrías habérmelo dicho-su voz se oía ronca y ligeramente enfurecida. Ambos notaron que su mano derecha apretaba fuertemente su varita.

-Hay...hay una explicación-dijo Michel.

-¿Explicación?-preguntó Jonathan-¿explicación de qué? no tienes que explicarme nada sobre cómo te enamoraste o por qué del gran campeón de Hogwarts Cedric Diggory-dijo con desdén. Su cara estaba crispada por la furia y se podía decir que las palabras, en vez de decirlas, las escupía.

-ESPERA POR FAVOR-bramó Cedric. Se notaba desesperado y ligeramente nervioso-puedo explicarte, hablemos- se separó de Michel, no sin antes decirle "Te amo". Se alejaron de ella, susurrando.

Ella se restregó las manos. Esto se estaba poniendo mucho peor. ¿Qué clase de cosas podían dos jóvenes hablar sobre una relación¿acaso podían llegar a un acuerdo¿qué clase de acuerdo? . Notó que su corazón ya no estaba acompasado, sino que latía frenético, haciéndola sentir ligeramente mareada y mal.

Se sentó en el suelo y se abrazó las rodillas. Sus ojos se habían humedecido e, irremediablemente, rompió en llanto. Oyó pasos cerca de ella.

Levantó la mirada. Y allí estaba Cedric, observándola con mirada ausente y ojos tristes. La ayudó a levantarse del suelo. Se miraron detenidamente durante algunos segundos. Michel buscó alguna señal de lo que él pensaba, pero el joven rehuía de su mirada.

-Micky..he..he hablado con Jonathan y..y creo que lo mejor es que...nos alejemos por un tiempo-

-No-dijo ella tomándolo del cuello de la camisa-no puedes hacer eso-

-Micky, espero que lo entiendas pero...él es mi amigo...por Merlín, lo estoy traicionando-

-NO LO ESTÁS TRAICIONANDO-bramó ella con incontrolables lágrimas saliendo de sus ojos.

-Sí, Micky, lo estoy traicionando-dijo-yo sabía lo que él sentía por ti y sin embargo...yo...fue más fuerte que yo...-

-¿No podemos simular que nos alejamos?-él sonrió con melancolía.

-No cielo mío-dijo, acariciándole el rostro-te amo y si en algún futuro nos reencontramos, seremos muy felices...pero debo respetar a mi mejor amigo-

-Pero...-

-Por favor, entiende-dijo él. Su voz se notaba ligeramente quebrada y ronca-se supone que siendo un hufflepuff debo ser justo y leal-tragó saliva-si hago esto no lo soy-

-Pero no eres justo y leal conmigo-al demonio el autocontrol y el querer simular que lo entendía. Su corazón estaba demasiado frágil en ese instante como para intentar hacerlo más fuerte e impenetrable.

Su coraza contra lo malo, aquella defensa autoconstruida, había caído en el mismo instante en que Cedric había dicho "es mejor que nos alejemos un tiempo". Muy bien, si él quería eso, se lo daría.

-Está bien-dijo ella, limpiándose las lágrimas que habían caído por sus mejillas-nos alejaremos, pero para siempre Diggory-

-Yo..yo no quiero...-

-No importa lo que tú quieras Diggory, porque lo que yo quiero no te interesa a ti en lo absoluto...así que lo que tú quieras tampoco me incumbe a mí-lo empujó, volviendo en sus pasos hacia la enfermería.

Por todos los cielos. Jonathan se merecía el octavo infierno. ¿Quién se creía?.

Entró a la enfermería dando un portazo, provocando que Madam Pomfrey le gritara qué rayos le ocurría. Se encogió de hombros y se dirigió hacia la cama en donde Alejandra observaba todo con ojos lunáticos. Se sentó junto a la rubia, que le sonreía. Tenía una total expresión ida, y una sonrisa atontada plasmada en la cara.

-Hola-

-Hola..¿quién eres?-preguntó con voz idiota y aumentando su sonrisa.

-Michel...soy..soy tu mejor amiga-

-Oh..y...¿y dónde estamos?-

-Estamos en...en Hogwarts-Merlín, necesitaba a su mejor amiga. No podía verla con esa cara de estúpida y mirada ausente. No. La necesitaba para criticar a Cho, para llorar sobre su hombro por lo que Cedric tan justamente hacía, y para insultar y maldecir a Jonathan por meter las narices en dónde no le incumbía.

Miró al suelo mientras suspiraba. Quería llorar, arrojarse de la Torre de Astronomía o, lo que era mejor, matar a Jonathan Jackson. Aunque, si lo pensaba bien, Jonathan tenía razón. (N/A: si si) Era entendible su reacción, pero ambos estaban en igualdad de condiciones. La habían conocido en el mismo momento, es más, Cedric la conocía más tiempo que él...entonces...¿por qué se metía?. ¿Por amor¿o por su estúpido orgullo herido?. (N/A: las cosas que llegan a hacer los hombres por su orgullo...). Sollozó, y vio que Alejandra la observaba con ojos compasivos. Le sonrió.

-No llores-le dijo-sea lo que te haya pasado, no le des importancia-volvió a sonreír como tonta-y...¿aquí viene Harry Potter?-

-¿Qué?-preguntó Michel-¿te acuerdas de Harry?-

-Oh sí...-dijo la rubia, y pronunció su sonrisa.

-No lo puedo creer-bramó Michel-¿te acuerdas de Harry pero no de tu mejor amiga?-

-¿Quién es mi mejor amiga?-preguntó Alejandra buscando a su supuesta amiga con la mirada, por toda la enfermería.

-YO, DEMONIOS-bramó la morena tomándola de la túnica y sacudiéndola insistentemente-NO LO PUEDO CREER-la puerta de la enfermería se abrió y tres personas, con miradas asombradas, observaron la escena con estupefacción.

-Er...Michel-dijo Ron acercándose a ella y tocándole el hombro. La morena se sobresaltó y soltó a su amiga, que tenía la cara violeta de tanto ser ahorcada.

-¿Qué le sucede?-preguntó Harry acercándose, mientras observaba a la rubia, que lo miraba con una enorme sonrisa.

-Pues...está amnésica-dijo Michel tristemente-no se acuerda de mí pero...-

-¿Tú eres Harry Potter?-preguntó Alejandra con voz melosa. Harry miró a Michel con las cejas levantadas.

-Er...sí soy yo-la rubia pronunció su atontada sonrisa y se lanzó sobre él, dándole besos por todo el rostro.

-ALEJANDRA SUÉLTALO-bramó Michel tomándola del cabello e intentando hacer que soltara a Harry. -¿No ves que lo molestas?-

-No..no me molesta en lo absoluto-dijo Harry algo cohibido, sonrojado, mientras Alejandra le juraba amor eterno y lo abrazaba fuertemente.

-Bien ¬¬ , como quieras Potter-susurró Michel sentándose sobre la ahora vacía cama en donde su amiga había estado durmiendo.

-¿Qué nos estabas diciendo Micky?-preguntó Hermione sonriendo, mientras observaba al avergonzado Harry y a la descarada Alejandra, ambos sentados en el suelo de la enfermería.

-Que está amnésica...no se acuerda de mí-miró a Harry-pero sí de ti-

-Alejandra tenía que ser-dijo Ron riendo. Había que admitir, sí, que la situación era graciosa. Era el colmo de los colmos que Alejandra, estando amnésica, recordase fervientemente al ojiverde, pero de la existencia de su amiga, ni noticias.

Michel suspiró. Sería un día muy ajetreado aquél. Menos mal que sus tres nuevos amigos estarían con ella para ayudarla.

-Harry-el chico la miró. Alejandra roncaba escandalosamente en su hombro, aunque más que disgustarlo, le divertía-necesito que hablemos-

-Está bien-intentó levantarse del suelo, pero en ese mismo instante la rubia se despertó y comenzó a llorar diciendo que Harry no la amaba y que no le dejara.

-Je U- Harry sonrió avergonzado ante las palabras de la muchacha que gritaba, pataleaba, lloraba y maldecía abrazada a sus piernas.

-Suéltalo tarada ¬¬U –dijo Michel tomándola de uno de sus talones y arrastrándola por el suelo.

-Suéltame estúpida-bramó la rubia pateándole fuertemente.-AAAAAAAH-

PUMM.

Las otras tres personas miraron asustadas a Michel, que empuñaba la varita, apuntando a Alejandra.

La rubia se encontraba con la lengua afuera, contra la pared, boca arriba, y seriamente golpeada (N/A: imagínensela con pajaritos alrededor de su cabeza, sus ojos como espirales, y la lengua laaaaarga para afuera).

-Ahora de seguro estará más amnésica que antes-dijo Hermione-Mobilicorpus-la rubia flotó hasta la cama, en donde fue acostada suavemente.

-Ahora sí-suspiró Michel-gracias Herms-.Miró a Harry, que observaba tristemente a la rubia-no me digas que lamentas que esté así, porque te la quitamos de encima-

-Pero a mi no me molestaba-suspiró-es divertido sentirse deseado-

-Gárgolas galopantes ¬¬ -murmuró Michel enojada-no quiero imaginarme cómo pensarás en dos años-Harry abrió la boca para protestas...-basta de charla, salgamos de aquí que tengo que contarte algo-

Caminaron en silencio hacia fuera de la torre, oyendo el ruido de sus pasos, o escuchando el sonoro estruendo que Ron hacía cada vez que abría un paquete de las ranas de chocolate que Alejandra debía haberse comido. Salieron al pasillo con expresiones ausentes.

-Dinos qué ocurre-dijo Hermione mientras guardaba su libro en la mochila. Michel la miró frunciendo el ceño. Estando en vacaciones esa chica no paraba.

-Pues...bueno...creo que debo contarles-miró a Harry con aprensión, mientras él asentía con la cabeza.

Quince minutos después, Hermione maldecía y les gritaba por qué no les había contado antes sobre la relación Cedric-Michel y Ron reía, mostrando sus dientes llenos de chocolate.

-No es para tanto Hermione-dijo el pelirrojo-tú no nos contaste que irías con Krum al baile-Hermione se silenció inmediatamente. Harry y Michel se miraron preocupados. Oh no, otra vez no.

-No...no es lo mismo-dijo ella ruborizándose.

-Claro que es lo mismo-dijo Ron frunciendo el ceño.

-Pues...-las mejillas se le inflaron y las aletas de su nariz se abrían y se cerraban sin control.-A TI QUE TE IMPORTA SI NO LES CONTÉ...USTEDES SON HOMBRES Y NUNCA ENTIENDEN NADA-

-Proyectos de hombres, Herms querida-dijo Michel riendo, observando las expresiones enojadas de Harry y Ron- y tampoco es que no entiendan nada, si les hablas de sexo sí comprenden todo...-

-No hemos venido a hablar de eso-murmuró Harry frunciendo el entrecejo. Se veía encantador cuando se enojaba.

-Oh sí-dijo Hermione. Se le había pasado el enojo temporal y repentino.

-Bueno...ustedes deben saber que Cho-Harry carraspeó, mientras Ron lo miraba sonriendo-gusta de Cedric, y que Jonathan está tras de mí-suspiró-pues...estábamos besándonos y...él nos vio y habló con Cedric y le dijo que..que nos alejáramos-

-Bueno...es entendible-dijo Hermione. Los otros tres la fulminaron con la mirada-¿qué?-

-Siendo amiga de Michel tienes que estar de su lado-

-Estoy de su lado-dijo rápidamente, casi a los gritos-pero si lo piensan bien (cosa que lo veo imposible, porque ustedes dos, aunque los adore, son hombres), es entendible la reacción de Jackson...¿no lo creen?-

Sí..si se meditaba seriamente, la actitud de Jonatan era muy comprensible...pero la de Cedric...

-Siendo amigo de Jackson, se sintió en deuda con él...y te dejó...-dijo Harry.

-Pero suponiendo que te amara realmente, no lo habría hecho-

-RON WEASLEY-bramó Hermione.

-¿Qué dije?-

-¿CÓMO PUEDES SER TAN MISERABLEMENTE INSENSIBLE?-

-Pero...solo dije lo que pienso-

-PUES NO SE NOTA QUE PIENSAS EN LO ABSOLUTO-

Harry suspiró y miró a Michel.

Ron tenía razón, si Cedric la amara tanto...no la habría dejado con tan solo dos días de salir. Dos días..tan solo dos días había durado su noviazgo, y pensar que ella había creído que estarían juntos para siempre. Suspiró. Notó los bellos ojos verdes de su acompañante mirarla detenidamente.

-No estés así por Cedric-le dijo palmeándole el hombro. Lo abrazó con fiereza, lanzándose sobre él, mientras sollozaba.

-Gracias Harry-le dijo, escondiendo su rostro en el cuello masculino. Pasos inteligibles se oyeron subiendo las escaleras. Luego, un estruendo de libros cayendo estrepitosamente al suelo. Se separaron.

Merlín...esa escuela era como las telenovelas, en donde siempre alguien mira atrás de las puertas, o en donde siempre te encuentran con alguien en situaciones comprometedoras.

-Jackson-murmuró Harry. Miró a Michel. La morena tenía el ceño extremadamente fruncido y las pupilas dilatadas. Mala señal.

-¿Podemos hablar?-preguntó Jonathan.

-No...tú y yo no tenemos nada de qué hablar-

-Por favor Micky...-

-Y NO ME LLAMES MICKY-bramó. Hermione y Ron los observaban asustados-¿primero me arruinas mi relación con Cedric y ahora quieres hablar conmigo?...¿QUIÉN DEMONIOS TE CREES QUE ERES?-sacó su varita del bolsillo, tomándola fuertemente con su mano. –CRU...-

-SEÑORITA STANCO-bramó alguien con voz extremadamente dura. -¿Qué cree que hace?-Michel observó al anciano imponente y majestuoso (N/A: te extrañamos..) que la observaba frunciendo el ceño. Sus ojos celestes le recordaron lastimosamente a la mirada de Cedric.

-Señorita Stanco, no lo puedo creer-susurró la profesora McGonagall-intentando...profesor...-miró a Dumbledore-intentaba hacer...-

-Oh Minerva, no creo que de verdad pienses que esta dulce muchachita puede llegar a utilizar una..-notó la presencia de Jonathan, que los miraba estupefacto-señor Jackson, si es tan amable, vuelva a su sala común-Jonathan volteó y, cohibido ante la mirada penetrante de Dumbledore, bajó las escaleras y desapareció.

El anciano director volvió a mirar a Michel, que respiraba entrecortadamente, aun con la varita empuñada. Gryffindor¿qué había querido hacer?. Esto no podía estar pasándole...y lo peor era que el director de la escuela la había pescado in fraganti. Bonito día.

-De verdad-dijo Dumbledore con voz pausada-no creo que tú, mi querida Michel, seas capaz de semejante atrocidad-sonrió dulcemente.

-No...yo..profesor...no..me dejé llevar-

-Pues déjeme decirle que lo que nos diferencia de los animales es el control sobre nuestras emociones-sonrió más abiertamente.

-Sí..profesor, tiene razón-dijo Michel sonrojada y extremadamente avergonzada.

-Claro que tengo razón-dijo Dumbledore. Apoyó una de sus manos sobre el hombro de Michel y ella sintió que se hundía en el suelo. Ese hombre era toda una majestad.

-Bueno-dijo McGonagall-hemos venido a ver a la señorita Kaduk-

-Sí...sabemos de su ligero accidente en el lago-dijo el director-¿ella cómo se encuentra?-

-Pues..tiene amnesia- le dejaron paso al director para que entrara a la enfermería. Se encaminaron tras él.

-¿Qué pasó?-preguntó McGonagall al ver las almohadas completamente destrozadas en el suelo, mientras las plumas volaban por todas partes, y a la enfermera un tanto aturdida.

-Poppy..dime qué sucedió-pidió el profesor Dumbledore, mientras ayudaba a la mujer a levantarse.

-¿Dónde está Alejandra?-preguntó Michel observando las camas.

-Eso es lo que no sé-dijo la enfermera apenada-la señorita Chang vino a verme para que le diera las pociones para, bueno, quitarle el pequeño problema que tuvo con su varita-Harry, Ron y Hermione miraron a Michel, quien se sonrojó ante sus expresiones. Su vergüenza aumentó al ver que Dumbledore la miraba fijamente. Y ella no era una gran oclumántica...es más, ni se le parecía. –Y fue en ese instante en que la muchacha rubia la atacó a diestro y siniestro, Albus...no sé qué pasó con Chang, pero lo que sí recuerdo es que lo último que le oí decir a Alejandra fue "Iré a buscar a mi amor"-todas las miradas se posaron sobre el pobre de Harry, haciéndolo enrojecer.

La risa de Dumbledore se oyó por toda la enfermería.

-Parece que Alejandra tiene una extraña amnesia-miró a Michel.-¿Quiere contarme algo señorita Stanco?-

-Claro que no profesor-susurró ella. Lo sabía, Dumbledore le había leído los pensamientos. Terrible agonía, sufrimiento, asqueroso castigo y horrible vuelta a casa. –No se preocupe, sé que usted no fue-

Michel notó el entrecejo extremadamente fruncido de McGonagall, y la sonrisa en la cara de Ron. Aunque la expresión de Hermione y la mirada de Harry la hicieron sentirse mal.

-Bueno, basta de charla, debemos encontrar a la señorita Kaduk a menos que queramos que se lance de la Torre de Astronomía. Harry-el aludido lo miró-ayuda a nuestra dulce Michel a encontrar a su amiga, estoy seguro que le extraña..y que tú tienes los medios necesarios para buscarla-el guiño de ojo menos disimulado-me tengo que ir...tengo un par de caramelos de limón guardados en el cajón de mi escritorio-McGonagall suspiró hastiada, mientras Michel reía-¿quieres alguno mi querida Minerva?-

-No Albus-dijo enojada-hemos venido aquí para decirle a la señorita Stanco que quizás debamos...-

-Oh sí-dijo Dumbledore sonriendo-mis caramelos pueden esperar-Michel sonrió-quizás debamos enviar a su amnésica amiga a San Mungo-prosiguió-aunque si la encontramos antes de que asesine a alguien-el carraspeo de McGonagall lo hizo ponerse serio-antes de que haga cualquier cosa que afecte a la reputación del colegio, no creo que haya problema en que se quede aquí-sonrió-ahora sí, caramelos ya se las verán conmigo-otro carraspeo de McGonagall-Minerva..¿quieres un jarabe para tu garganta?-

-No...-dijo cruzándose de brazos-falta otra cosa, profesor-

-¿Qué cosa mi querida Minerva?-ella suspiró-oh sí. Hemos tenido la amabilidad de hablar con la directora de Rowlhuel y ella ha dado el okey en que la brillante señorita Kaduk sea parte de nuestro alumnado-

-Oh-dijo Harry.

-Eso quiere decir que…-

-Que si todo marcha bien y se comporta-dijo Dumbledore acentuando la última palabra-se quedará en Hogwarts definitivamente-

-Oh gracias-dijo Michel sonriendo.

-No hay de qué-volteó-ahora sí, adiós-

-Adiós y buenas tardes profesor-la puerta de la enfermería se cerró tras el majestuoso anciano y la cortamambo profesora de transformaciones.

-Bueno-dijo Harry, observando la expresión enojada de Pomfrey-salgamos a menos que queramos que nos encierra y nos haga tragar las plumas-salieron, aún con las palabras de Dumbledore haciendo eco en sus mentes.

-Harry, creo que necesitaremos tu mapa-dijo Hermione-así encontraremos a esa loca más rápido-

-Así que a buscar a su amor-dijo Ron riendo. Harry se ruborizó-vaya Harry, ella y Ginny podrían hacer tu club de fans-

-Ya basta de Ronald-dijo Michel. El pelirrojo carraspeó y frunció el ceño.

Harry había sacado el pergamino del bolsillo de su túnica.

-Dios¿lo llevas encima?-preguntó Hermione-no lo puedo creer-

Segundos después (N/A: Juro solemnemente y bla bla bla) los divinos de Cornamenta (N/A: Robbie Jarvis I LOVE YOU), Canuto y Lunático (N/A: Peter no existís), mostraban en toda su extensión los terrenos del castillo.

A Michel casi se le sale el corazón por la garganta cuando vio, en el campo de quidditch, el nombre "Cho Chang", y centímetros a la izquierda, "Alejandra Kaduk".

Merlín, a saber lo que estaba haciéndole la oriental más perra de la historia a su indefensa, tonta y amnésica amiga. Corrieron hacia los terrenos, sin importarles que hiciese frío y ninguno de los tres estuviese realmente abrigado.

El campo de quidditch estaba lleno de gente, y eso que ese año no se jugaría ese deporte. Vítores, aplausos...parecía como si realmente se estuviera jugando un partido. Se hicieron camino como pudieron entre el bullicio de alumnos, y el griterío de los profesores. Patear "accidentalmente" a Snape fue, para Michel, la mejor experiencia de aquel horrendo día.

-Lo siento profesor, no lo vi-

-Ahí está-dijo Hermione señalando a una chica que bailaba cumbia y cantaba a los gritos pelados.

-Le hicieron un hechizo confundidor-dijo Ron.

Michel suspiró-no, ella es todo el tiempo así- codeó a más de uno, pateó, mordió. Fue en ese instante en que alguien la tomó fuertemente del brazo y la hizo voltear.

-¿Qué quieres Diggory?-

-Hablemos-dijo él con su voz más dulce.

Y Michel suspiró. Nunca se había dado cuenta de cuánto había extrañado sus manos, ni su piel, ni sus hermosos ojos color cielo observarla tan detenidamente. De repente, todos los recuerdos, que aunque no eran muchos, eran bonitos, le bombardearon siniestramente la mente.

-No puedo ahora, tengo que detener a Alejandra-

-Los profesores lo harán-

-Suéltame Diggory-

-Por favor Micky, necesito hablar contigo-

-No me digas Micky-gritó-mis amigos me dicen así..-

-¿Y yo no soy tu amigo?-

-NO, TÚ NO ERES NADA-notó la fina línea entre las cejas rubias, señal de que el joven se enojaría terriblemente.

-Suéltala Diggory-se hizo un potente silencio entre los tres. Michel observaba con detenimiento al joven que le clavaba la varita a Cedric en la nuca.

-No te metas Potter, no es asunto tuyo-susurró él apretando los dientes.

-Claro que es asunto mío-dijo Harry-es mi amiga, y la hieres todo el tiempo-

-Yo no...-

-HARRY-Alejandra se lanzó sobre el ojiverde, mientras lo abrazaba fuertemente.

-Ale...-intentó quitársela de encima, pero lo único que logró fue que ella lo abrazara más fuerte.

Cedric sonrió y, tomando a Michel del brazo, la arrastró lejos. Caminaron rápidamente fuera del campo, yendo hacia los linderos del bosque y las orillas del lago negro.

Michel forcejeaba, pero notó que Cedric, aunque era delgado, tenía una descomunal fuerza.

-Suéltame Diggory-

-No-

-QUE ME SUELTES-

-NO-

-HAZLO O TE ATURDO-hizo ademán de tomar su varita, pero Cedric fue tan rápido que se la pateó lejos...tanto, que cayó al agua.-Estúpido-

-Dime por qué me tratas como si me odiaras-la zarandeaba con insistencia. Michel sabía que estaba enojado, pero ella estaba muchísimo peor. Lo pateó violentamente en el bajo vientre (N/A: TUS HIJOS MIK, TUS HIJOS). Cayó retorciéndose de dolor.

-Merlín, mis hijos-susurró Michel al ver lo que había hecho. Se acomodó el cabello tras su oreja y se acercó a Cedric.

-¿Qué me has hecho?-

-TÚ TE LA BUSCASTE-bramó Michel enojada.-Tú..tú..ME ZARANDEASTE Y LANZASTE MI VARITA AL LAGO-

-Micky, por favor-dijo él sentándose en el suelo, aún adolorido. Ella volteó, dándole la espalda. No quería verlo, no...si lo miraba caería y ella, como buena argentina, tenía un orgullo de la puta madre.

-Te amo-

-Ay por favor...-su voz se había quebrado. Respiró hondo y volteó a mirar a Cedric. ¿Por qué¿por qué sus ojos eran tan enormemente hermosos y penetrantes¿por qué cuando él la miraba se sentía tan indefensa¿por qué lo necesitaba tanto? . –Si me amaras tanto no me habrías dejado por el idiota de Jonathan-

-Por Merlín, tienes que entenderme-bramó Cedric-es mi amigo-

-Pues si es tan amigo tuyo, debería haberse hecho a un lado y dejarte hacer tu vida-dijo todo tan rápido que tuvo que detenerse para poder respirar. El corazón le latía demasiado rápido y sabía que si seguía así éste terminaría explotando.

-Necesito que entiendas...-

-Y tú debes entender que yo no soy como las demás idiotas...yo no perdono tan fácilmente-volteó-ahora, si me disculpas, debo atender a una amiga amnésica, que no me recuerda, pero que sí recuerda a Harry-caminó con paso firme hacia el campo de quidditch.

El bullicio seguía tan revoltoso como siempre, aunque supo que en realidad la atacada no era Alejandra. Sino que Cho estaba colgada del aro de quidditch en ropa interior, y eso, más que disgustarla, la hizo reír.

Oyó gritos cerca de ella. Buscó con la mirada a la chica que gritaba. Suspiró al notar que Ginny ahorcaba a Alejandra contra la nieve, mientras Harry permanecía estupefacto, observando la escena sentado contra un árbol. Caminó con paso apresurado hacia ellas.

-Ginny, así no, ahórcala más contra la nuez, muy bien-

-Deberías detenerla-dijo Hermione enojada.

-¿Y tú por qué no lo hiciste?-preguntó. Hermione se ruborizó.

-Estaba ocupada con Vicky-dijo Ron de repente. Miró a Ginny-YA BASTA-

La pelirroja soltó a Alejandra, la cual respiraba entrecortadamente.

-No estaba ocupada con Vic...NO LO LLAMES VICKY-Michel suspiró, al igual que Harry.

-¿Me ayudas a llevarla a la enfermería?-

-Sí-dijo el moreno de gafas. Cualquier lugar era mejor que al lado de Ron y Hermione, que discutían todo el tiempo. Ginny los observó con el ceño fruncido-si quieres tú también puedes venir-la pelirroja se ruborizó ante la mirada verde de Harry.

-Oh...no, vayan-

Se encaminaron al castillo.

Michel intentó tomar a Alejandra del brazo, pero la rubia se lanzó sobre Harry, por lo que el pobre tuvo que arrastrarla hasta el vestíbulo. Ya dentro, caminaron un tramo, cuando dos manos los tomaron a ambos y los adentraron en un aula vacía. Todo estaba oscuro.

Michel miró a su alrededor, buscando a Harry y a Alejandra con la mirada, pero no los encontró a ninguno de los dos.

-Lumos-Alejandra había tomado la varita de Harry y la utilizaba con maestría.

-Ale...-

-¿Dónde estamos?-preguntó Harry de repente. Se oía su respiración entrecortada.

La luz se encendió. Dos chicos los miraban desde la pared opuesta.

-DIGGORY-bramó Michel.-JACKSON- Se lanzó sobre él.

-Immobilus-susurró Jonathan. Michel se quedó estática en su lugar. –Incarceros-

Harry fue atado y cayó al suelo estrepitosamente.

-PETRIFICUS TOTAL -bramó Alejandra. El hechizo golpeó a Jonathan en el pecho, y se golpeó la cabeza contra la pared.

-YA BASTA- bramó Cedric.

-Expelliarmus-la varita del chico salió disparada hacia la rubia, que la tomó con rapidez.

-Espera Ale-dijo él-no hemos venido para pelear-

-¿Ah no?-bramó Harry-¿ y entonces?-

-Queremos hablar con Michel-dijo Cedric.

Segundos después, y tras volver a la normalidad, los seis se observaban con cara de pocos amigos.

-Queremos...arreglar cuentas-dijo Jonathan. Tenía un chipote en la nuca debido al golpe que se había dado y miraba a Alejandra con recelo. Ella, mientras tanto, abrazaba a Harry como si éste fuese un osito de peluche.

-Hemos llegado a una conclusión-dijo Cedric.

-¿Cuál?-

-Haremos un reto-dijo Jonathan. Harry y Michel se miraron con el ceño fruncido.

-¿Un qué?-