Apocalipsis humano, ocaso y enfrentamiento

Capítulo IX

Las palabras que denotan esperanza

-Creo que te he dicho varias veces que no debes interponer tus problemas personales por sobre tu misión- regaña la superior de las amazonas por sobre la joven caballero de la luz- espero que sea la última vez que te vea hacer algo así- luego abre la puerta del cuarto- la custodia de los caballeros de bronce quedará ahora para Histor y no te acercarás a Hyoga hasta que yo diga lo contrario.

-Si, señora- Jean baja la cabeza obedeciendo sumisamente la orden que Selene le dio

-Jean, tengo mucha confianza en ti, espero que cumplas con tus objetivos y que sobre todo luches en esta batalla, entrenaste exhaustivamente para poder pelear par a par con guerrero fuertes como los caballeros doraros pero el dolor no debe interponerse en tu misión, la humanidad necesita que la protejan y Camus no se sentiría feliz porque no has cumplido con ellos

-Como diga, Selene, cumpliré lo que me dice y me alejaré de los santos de bronce, yo misma le pediré a Histor que los tenga bajo su cargo

-Eso espero, no quiero problemas ahora

Jean se cuadra frente a su superior, levantando la cabeza y haciendo el saludo típico de las amazonas, mientras Selene se retira hacia el cuarto donde se encuentran Acteón y Saori, caminando a paso firme y dejando a una de sus discípulas con la amarga sensación de haberle quitado una tarea

-Mi comportamiento temperamental me jugó una mala pasada, perdóname Camus, no quiero fallarte- dice la mujer mirando la ventana que da hacia el mar y dando un respiro profundo decide abandonar la habitación en busca de su compañero para darle todas las instrucciones impartidas por Selene.

En el trono de Uriel, él sigue en su meditación bajo la atenta mirada de quienes le juraron fidelidad para proteger la obra del Altísimo. La gran aura que rodea al arcángel se siente en todo el jardín de las Almas, haciendo que quienes siguen a este personaje, comiencen a solidarizar con su causa y a dudar sobre las verdaderas intenciones de quien los rige, mientras Dios se encuentra en su sueño

-¿Qué pasaría si el Todopoderoso llegase a despertar?- pregunta uno de los soldados de Uriel- Eso nunca nos lo ha explicado el Señor Uriel

-No lo sé- le responde uno de sus compañeros – creo que destruiría todos y crearía nuevamente el mundo, eso sería como lo más sano, pienso yo

-Eso no pasará nunca- dice una voz detrás de ellos lo cual produce una gran sorpresa en los presentes- El Señor, no suele destruir aquello que crea así nada más, va contra él, contra su esencia- sigue explicando mientras se abre paso entre los guerreros de Uriel

-¿Quién eres tú?- pregunta uno de los presentes – No te conocemos y eso que ya hemos visto y memorizado los rostros de casi todos los aliados de nuestro Señor

-Antes solía ser llamado Luzbel, ahora soy conocido como Lucifer- les responde dando media vuelta y mirándolos fijamente. Los cuatro se colocan en posición de batalla, algo temerosos por tener al más poderoso enemigo de los hombres frente a ellos, sin embargo no pueden mover sus cuerpos debido a la fuerte energía que irradia Lucifer, tres de todas sus alas son mostradas, todas relucientes, luego comienza a reír a carcajada al ver como los aliados de Uriel que se ven como niños asustados frente a su presencia- no se preocupen, Santos Atenienses, no vengo por sus cabezas ni tampoco por la de él... solamente vengo a observar mi alrededor, no suelo atacar a otros desprotegidos, ni tampoco a los débiles, como todos piensan, eso va contra las reglas

-¿Las reglas?- preguntan todos sin poder mover alguna parte de su cuerpo

-Exacto, pero ustedes no entenderían eso- les dice mirándolos fijamente y con sus ojos sombríos, luego da media vuelta y observa a Uriel que se encuentra sentado en su trono sin hacer ningún movimiento- Uriel, siempre tan responsable, siempre tan correcto, siempre tan bueno, dime ¿qué intentas hacer? ¿Ponerte en contacto con quienes serán mi alimento, ¿piensas qué son rivales para mi o para alguno de los siete satantes, debe ser una broma, si un ejercito de los mejores guerreros legendarios humanos no son capaces de enfrentar a un sólo Golem, menos podrán contra mi.

Uriel abre sus ojos y parece que la habitación completa desapareciera y estuvieran en medio de un jardín inmenso de flores blancas, al mismo tiempo, ese miedo que invadió a sus guerreros, desaparece por completo. Lucifer se da cuenta de eso y hace una especie de reverencia, con un toque de ironía a Uriel, quien se levanta de su trono y camina hacia ellos con paso firme y decido. Cuando se encuentra frente a frente con Lucifer, éste le sonríe escondiendo sus alas por completo

-Siempre fuiste muy arrogante, desde la creación, incluso aquellos a quienes le otorgaron la vida antes de mi, me comentan que fuiste hermoso entre tus pares Serafines, pero al mismo tiempo un arrogante, sin contar, que en tu interior habitan los siete pecados capitales, aquellos que son el emblema de cada uno de tus satantes- le responde Uriel como saludo de bienvenida- ¿qué haces aquí en el jardín de las Almas, ya corrí a tu sirviente Bellhial, ahora deberé pedirte que te retires tú también

-Tú sabes que siempre he sido muy curioso, que me dedico a meterme en los asuntos que no me importaban, sin embargo, sólo vine a saludarte, a saber como sigues y si es cierto que intentas abrir, con tus propia energía y "fe", la puerta de Ynesstalí, sin contar con los otros arcángeles y menos con la aprobación del papa natas que tienen líder, luego de la extraña desaparición de Meikatrón- dice dando vueltas alrededor de Uriel

-Eso no es asunto tuyo- le responde el arcángel de la Tierra

-Ah, Ah!- lo interrumpe haciendo una señal de negación con sus dedos- no puedes decir que no es asunto mío, si resulta que estás haciendo cosas que van contra lo que diga ese tarado de Samael- luego acerca su rostro al oído y le susurra- puedo ayudarte, si tanto lo deseas.

Uriel queda tranquilo, observando a Lucifer que se aparte un poco de él y comienza a observar el jardín de las almas – Está muy hermoso, tal como yo lo recordaba hace una eternidad atrás...

-Si es a todo lo que viniste, puedes irte... nadie quiere tu "ayuda"

-¡Que queden tus guerreros de testigo!- dice Lucifer alzando la voz y levantando los brazos a su costado haciendo aparecer su espada, lo que provoca la alerta de los jóvenes caballeros- te ofrecí la ayuda que necesitas para lo que te apremia, que no se diga que no tengo voluntad de ayudar a quienes me necesitan- haciendo nuevamente una reverencia- hasta pronto mi respetable Uriel, nos veremos las caras pronto- da media vuelta y camina hacia el horizonte mientras su figura va desapareciendo a medida que se va alejando al caminar.

Uriel, solamente se limita a mirar como Lucifer se va alejando y desapareciendo del jardín de las Almas pero su meditación es interrumpida por uno de los guerreros atenienses que él mismo pidió que le devolvieran la vida...

-Señor, el tiempo apremia- le dice arrodillándose frente a él

-Es cierto- responde Uriel como volviendo a su realidad- la puerta del Ynesstalí- Uriel toma su camino y nuevamente se sienta en su trono para meditar y comenzar a orar

En la isla de Tera, Jean habla con Histor para que se haga cargo de la custodia de los santos de bronce. El joven líder no comprende como la muchacha pudo perder la tutela de ellos, pues, estuvo convencido que es la persona más capaz de encargarse con ellos, pero cuando ella comenta lo que sucedió, entonces trata de entender los motivos de Jean, aunque no los comparte

-Tu temperamento te hizo jugar una mala pasada, joven camarada, pero despreocúpate, no los mataré, de eso puedes estar segura- le dice Histor a Jean cuando recibe la orden emanada por Selene- ¿crees qué por ser uno de los líderes conflictivos, debería matarlos, Acteón no me lo perdonaría

-Eso espero, Histor, de todos modos vigilaré tus pasas, no quiero problemas- el joven encoje los hombros y vuelve a sus labores, Jean suspira preocupada por lo que provocó

Algo sucede, el cosmos de los niños comienza a elevarse de manera crítica, las esferas de energía que ellos manejaban concentrados comienzan a romperse. Los santos atenienses no comprenden lo que ocurre y varios de ellos comienzan a avanzar hacia donde se encuentra Saori, pero el escudo formado por los niños lo impiden. Selene entra corriendo a la habitación y se da cuenta de eso, la rueda formada por los santos de oro comienza a deformarse a medida que ellos intentan penetrar el escudo y son expulsados a gran fuerza, tan así que Aldebarán rompe el muro y casi cae de manera precipitosa al piso, si no fuera por la oportuna ayuda de Shun que lo salva con su cadena.

La isla completa comienza a temblar, cada movimiento es demasiado violento, pero al parecer a ninguno de los dos, dentro del triángulo formado por los niños se da cuenta.

En las afueras, en los campos de entrenamiento, todos los jóvenes se reúnen cerca de su instructor para que se puedan organizar y ayudar a los distintos centinelas y amazonas que los requieran, en el pueblo la gente se asusta, pero los líderes de las Tribus, tratan de calmar la histeria, el cosmos de ninguno de los que oran es capaz de atenuar el terror que están sintiendo los aldeanos

-Siento la presencia de seres que no son de este mundo- su instructor se sorprende por lo que dice la joven mirando hacia el palacio

-¿estás segura, Dana, qué estás sintiendo presencias? Yo no puedo sentir nada- le dice el encapuchado mirándola fijamente

-Si señor, presencias que alguna vez estuvieron en este mundo- otro temblor fuerte y griterío en la aldea- han venido a este mundo nuevamente, a buscar algo.- repite una nuevamente, bajo la atenta mirada del hombre con la máscara.

Todos los caballeros tratan de entrar al campo formado por los niños… Selene no puede creer lo que está pasando, cada temblor es más fuerte provocando en la construcción grietas y caída de material.

-¿Qué está pasando?- pregunta Aldebarán a sus camaradas

-No lo sé- responde Dohko- de un momento a otro, comenzó a elevarse la cosmos energía de estos niños, casi a un punto que jamás había visto en alguien que no es guerrero- luego mira hacia Selene que no deja de observar a Saori y Acteón- Tú sabes lo que pasa- le pregunta ahora a ella que no aparta su mirada de donde se encuentran orando

-¡¡Responde!- le grita Aioria a la mujer, pero parece que no le hace caso- ¡¡Anda, mujer, responde ya!- se coloca frente a ella empuñando su mano e elevando una hostil cosmos energía, pero es detenido al sentir en su cuello las hojas de dos lanzas que se cruzan frente a él- creen que con eso pueden detenerme, amazonas

-Arrogancia, es un defecto muy común en los humanos- se siente una voz con un eco en cada palabra, es como si viniese del aire y no de la persona que emite las palabras. Es Acteón que se levanta de su oración, pero sus ojos cambiaron de expresión y de color- Athena, tú y este joven buscan algo, ¿qué es lo que quieren?- Acteón una vez de pie comienza a resplandecer con una aura blanca y pura… muy diferente a la que emite con frecuencia o la que es emitida por todo humano

-Yo soy Athena, diosa guardiana de la Tierra- dice Saori con una actitud diferente- la que ha sido liberada de la prisión Astral gracias a su eminencia, para proteger a la Tierra- dice con una mirada totalmente diferente, sus ojos toman un tono frío, lo mismo que su voz, que resuena en los oídos de los presentes

-Saori-san- murmura Seiya extrañado por las palabras que emanan de Saori

-No- dice Selene mirando fijamente a Saori- No es Saori Kiddo, es Athena, Athena ha tomado total control sobre su actual cuerpo terrenal- dice la mujer bajo las extrañas miradas de quienes la rodean- Athena ha despertado por completo… para poder comunicarse con Uriel

-¿Cómo?- pregunta sorprendido Seiya

-Entiendo- dice Dohko por otro lado- sin embargo los temblores no han dejado de producirse

En eso los niños comienzan a hablar un extraño idioma, que no logran entender ninguno de los presentes hasta que repentinamente desaparece su cosmos y el triángulo que formaron. Todos corren hacia donde se encuentran Saori, pero son detenidos por la propia aura de Acteón, sin hacerles daño…

-Has venido al fin, al igual que yo, la Tierra necesita de nosotros más que nunca

-Así es, he llegado, pero he no poder estar mucho tiempo en presencia de ustedes, es por eso que he tomado este cuerpo… cuando mi camarada se encuentre mejor, él los ayudará, pero ante cualquier problema, guerreros de mi entera confianza los apoyarán. La puerta del Ynesstalí ha sido abierta sin el consentimiento de quienes albergan en los cielos… ni la voz de los cuatro arcángeles elementales se ha pronunciado, por lo que estoy cometiendo una falta muy grave, pero eso no deber preocuparles- dice con una voz que resuena en toda la habitación- Te dejo a cargo tuyo, Athena y de quienes te han jurado fidelidad, a estas dos almas que han sido devueltas a sus cuerpos- la siluetas de luz de dos hombres se forman tras Acteón- He aquí a estos dos guerreros, les serán de utilidad, no deben bajar nunca la guardia, Uriel el arcángel de la Tierra está siempre contigo Athena, eres merecedora de mi confianza- Luego, el cuerpo de Acteón se da vueltas y mira a las siluetas de luz que están tras él- Ahora les encomiendo está misión, ustedes tendrán contacto conmigo y podrán reconocer a Raphael, no dejen que sus sentimientos los engañen, la presencia de Lucifer es más fuerte en la tierra que en el Azhiluth le pido prudencia

-Si, señor Uriel- repiten ambos guerreros a una sala voz

El cuerpo de Acteón se da vuelta y observa a los pequeños que lo miran muy asombrados, pues ellos sienten esa fuerza angelical que proviene de él. Acteón levanta la mano y los niños recuperan sus energías y se dirigen hacia Selene.

-He aquí mi bendición- comienza a decir con voz muy profunda y serena- Bendigo en nombre del más alto ser sobre este universo, a quienes se me fueron confiados por derecho, también bendigo aquellas almas que fueron regresadas a su cuerpos originales. Deseo, con toda mi fe, que logren proteger su mundo han sido elegidos- las palabras son tomadas en el fondo de cada alma de cada guerrero, llenándolo de paz- no deben desmayar, no deben pensar que esta batalla es inalcanzable, han luchado entre ustedes los hombres por favores de dioses, pero ahora lucharán para proteger a los suyos del destino que no debe cumplirse sin la aprobación del Altísimo- terminando estas palabras el aura se va sorpresiva y rápidamente de la habitación. Athena se levanta, sus ojos son fríos, como dispuesta a seguir su destino. El cuerpo de Acteón cae al lado de Saori, agitado trata de ponerse de pie

-¿te encuentras bien? Acteón- pregunta Athena firmemente

-Si, Uriel se ha manifestado a través de mi… eso es agotador- luego mira hacia quienes lo rodean, luego mira hacia atrás a hombres con máscaras y vestidos de armaduras que muy diferentes- Ustedes han venido para ayudarnos… eso me parece… pues ya es hora de emprender la verdadera lucha.

Nota de la autora:

Bueno, primero que nada quiero agradecer que lean esta historia media loca y algo desquiciada. Segundo, ya se acerca la fecha en que debo entrar a la universidad y pese a que me he dedicado a esta historia más que a otras, he conseguido otros trabajos, aparte del oficial que tengo, por eso mi tardanza, y tercero… bueno, siempre salgo con alguna sorpresita: personajes que no toman en cuenta, historias cotidianas, etc. Pues bien se preguntarán ¿por qué escribe esto? Bueno, les digo que si piensan, por ejemplo, "aaahhh este personaje creado, va como pareja para este personaje de la serie o para esta dirección" lamento decirles que no es así. Espero que mi mano se mejore pronto y que mis trabajos no me absorbas demasiado, para terminar esta historia. Si les interesa, me gustaría compartir con ustedes dibujos que he hecho, lo malo que en el no se puede publicar imágenes, pero si alguien quiere, hágamelo saber y así se los envío por correo,

Gracias nuevamente

Hotaru Kinomoto/ Misa Hayase

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By Hotaru Kinomoto