Hello, he vuelto luego de tanto tiempo de ausencia. De verdad les digo que quise actualizar este fic antes, pero la inspiración me volvió hace poco. Además, las ansias por mi cumpleaños me tienen algo dispersa. Que por cierto, es el lunes. AAAAAAAAAAAH..DIECIOCHO!...

Espero que les sea de su agrado este capítulo, y que me dejen muchos reviews.

Algo que quiero aclarar: NO odien a Michel ni le tengan envidia. Cualquiera, en su lugar, haría lo mismo. Y tampoco me odien a mí EH!. Ahórrense el odio a Rowling que, según declaró, solo uno (sí, lean bien) SOLO UNO de los tres protagonistas va a sobrevivir en el último libro...DIOS HARRY NO TE MUERAS!...T-T...ASESINA!

Les agradezco los reviews a: Mik Diggory, Azamy-Delacour, Sabrina Evans, MiOnE, Harry y LunaLoonyLovegood (no sean malos y saludenme para mi cumple)..ejem...GRACIAS POR ESTAR Y BANCARSE Q TARDE EN ACTUALIZAR...viste Luna?..ahora no vas a tener q secuestrarme ..aunq ya lo hablamos, si me llevas a Dan...todo okis..

M.O.S

M.O.P

M.O.M

Y FANA DE LA ESCENA DE HARRY EN LA BAÑERA!...POTRO!...

Capítulo 12: El reto de no amarte.

-¿Un qué?-

-Un reto, una competencia para saber quién se queda con Michel-dijo Jackson. La morena lo observó con el ceño tan fruncido que sentía cómo sus párpados se cerraban.

-¿Quién se queda con Michel?-preguntó Harry incrédulo-ella no es un pedazo de carne-ambos jóvenes lo miraron con disgusto desde la pared opuesta.

-Hemos acordado que competiremos, empezaremos mañana-dijo Cedric. Michel notó que la mirada azulada del chico la observaba con mucho detenimiento. Bueno, si ellos querían luchar por ella, competir como si fuesen animales, los dejaría...ya tenía una idea clara de qué hacer ante la situación.

-Y ninguno de los dos me ha pedido permiso para disputarme-

-Oh...será muy divertido ver como dos homo sapiens se pelean por ti-dijo Alejandra riendo. Cedric y Jonathan la observaron con el ceño fruncido.-No me miren así...ustedes son los inadaptados-

-Mañana comenzamos..¿de acuerdo?-dijo Jonathan con hastío. Los otros tres asintieron con la cabeza-muy bien, asunto arreglado-

-Esperen un minuto-dijo Harry cruzándose de brazos-¿por qué no dejan que ella decida con quién quedarse?-las miradas que se posaron sobre él fueron furibundas-es sólo una idea-sonrió.

-No lo hacen porque es obvio con quién se quedará Michel-dijo Alejandra. La morena la observó esperanzada de que hubiese recobrado su memoria-se quedará con Harry-

-Merlín ¬¬U-dijo Michel suspirando. No, la memoria seguía en las nubes.

-Si piensas quedarte con Harry, no entiendo por qué la razón de este embrollo-dijo Cedric frunciendo el ceño y dándoles la espalda. ¿Celoso¿enojado, no le importaba lo que estuviese sintiendo, a él no le incumbía en lo más mínimo su pesar, así que ella no tenía por qué preocuparse.

-Yo sigo sin entender por qué, no te preocupes Diggory-dijo Michel-y perdónennos, pero debemos irnos...no tengo tanto tiempo libre como para perderlo en vano-tomó a Harry de la manga de su túnica, y salió, sintiendo a Alejandra seguirla de cerca.

Nunca los pasillos de Hogwarts le habían parecido tan fríos como en esos instantes. Nunca el eco de sus pasos habían retumbado tanto contra las imponentes paredes. Y nunca había sentido tanto la ausencia de Alejandra que, para colmo, la seguía apresuradamente por el corredor.

-¿A dónde vamos?-preguntó Harry en el instante en que Michel se detuvo frente a la puerta del aula de Transformaciones. Se abrazó a sí misma para infundirse calor, apoyando la cabeza contra la pared fría y rocosa.-Micky-

-No me hables Harry, por favor-dijo ella. La voz había salido ronca y quebrada, finita...casi ahogada.

-Si no quieres no debes hacer ese estúpido reto-

-Eso es lo gracioso, yo no tendré que hacer nada-dijo con ironía, encogiéndose de hombros.

-Van a utilizarte como si fueses una carnada-dijo Harry, abrazándola.

Era bien cierto y sabido que él la había atraído desde el primer instante en que sus ojos verdes habían sido captados por la mirada miel de ella, pero en ese instante, sintiendo el cálido y duro cuerpo del joven de apenas catorce años, la idea de olvidarse de Cedric y de todo el pesar que atormentaba a su corazón, se le hizo potente y latente en su cerebro. Cerró los ojos, rodeando la cintura de Harry con sus manos, aspirando su hermoso aroma, sintiendo la tibia piel del cuello del chico contra su nariz.. cuando algo, o mejor dicho alguien, irrumpió el mágico momento con un grito y un golpe. Caer de bruces al suelo mientras sientes que un hematoma se te forma en el cráneo y que luego un chico caiga sobre ti no es bonito, aunque si contamos que la persona que cayó primero tiene muy buena puntería y una varita dispuesta, la cosa cambia.

-DESMAIUS-un ruido seco y hueco se oyó segundos después, y notaron que un cuerpo rebotaba contra la pared, y caía lánguidamente al suelo. Se miraron. El cuerpo de Alejandra estaba tieso y pálido. Y los ojos verdes de Harry se veían más bonitos que nunca.

-La mataste esta vez...-dijo riendo.

-La anterior fuiste tú-dijo Michel observándolo de soslayo, y notó que las mejillas pálidas de él se tornaban rojas, y eso le pareció tremendamente encantador.

-Bueno...pero lo mío fue completamente inocente-dijo sonriendo, mostrando sus bellos dientes blancos y parejos. Observó a la joven desmayada-creo que deberíamos llevarla a la enfermería-

Michel suspiró.

-McGonagall me matará-

Tras levantar el inconsciente cuerpo de Alejandra mediante magia (N/A: porque Harry no es tan fuerte pobrecito..aunque esté TAN fuerte...jejejeje) caminaron apesadumbrados hacia la Torre de la enfermería. Madam Pomfrey los observó con el ceño muy fruncido cuando entraron junto al cuerpo flotante de la rubia. Tras un par de palabras cruzadas, salieron apresuradamente.

-¿Vamos afuera?-preguntó Harry al ver que la nieve caía sobre el que días antes había sido el claro y mullido césped del parque.

-No...vayamos a la sala común...necesito cruzar ideas con Hermione...y calentar mi cuerpo-

El camino a la Torre Gryffindor no fue tan malo y espantoso como creyó Michel al sentir el frío dándole de lleno en el rostro. ¿Le parecía a ella o el cuerpo de Harry irradiaba demasiado calor¿o era el suyo, ardiendo?. No, no debía ser. Su corazón estaba junto a Cedric, pero también estaba herido, y los corazones heridos hacen dos cosas: o sangran hasta morir, o, simplemente, cicatrizan y se hacen más fuertes. La segunda opción le pareció mejor.

Caminaron despacio por los corredores congelados de la escuela. Andando profundamente introducida en sus cavilaciones, Michel sintió un roce extraño en su mano, y, al observarla detenidamente, supo que aquello que la había tocado suavemente había sido la mano de Harry. Sonrió.

Lo miró fijamente. ¿Era su imaginación o el frío hacia que la piel pálida del bello rostro de él brillara?. Los labios de Harry estaban lilas por el frío y temblaban ligeramente, pero Michel supo que ese temblor lo hacía ver sensual.. Su nariz se veía rojiza, y su piel, su pálida piel blanca de porcelana, sonrosada. "NO...piensa en Cedric, piensa en Cedric". Pero su cerebro no le quiso obedecer. Sus pensamientos se dignaron a ser rosados, bonitos, encontrándose en un lugar lleno de césped de color verde, con hermosas flores blancas, árboles de madera color azabache...y el aroma de Harry. Sacudió la cabeza, intentando ahuyentar los pensamientos en donde él se encontraba de manera sugerente. Eso no podía estar pasándole. Harry era, en pocas palabras, su mejor amigo. Era...sí, un amigo muy bonito para los ojos de cualquiera...pero amigo al fin. "PIENSA EN CEDRIC"...Cedric, el que la había dejado por "lealtad", el que la había hecho sufrir refregándole en el rostro su relación extraña con la estúpida Cho Chang, el que le tenía celos a ese bombón con cicatriz, el que la utilizaba para demostrar que él era bien machito y podía ganarla como un trofeo... "Al demonio Cedric Diggory".

La Dama Gorda fue su salvación, y entrar a la sala común logró hacer que ella dejara de pensar, un poco, en ese Harry sugerente y...obsceno.

-Hermione, menos mal que te encuentro-dijo Michel sentándose junto a ella, que leía Historia de Hogwarts, seguramente por sexagésima octava vez.. Hermione la miró con el ceño fruncido, como si interrumpirla fuese sacrilegio.-Necesito hablar contigo...a solas-miró rápidamente a Harry, quien tarareaba una canción de Las Brujas de Macbeth. Suspiró.

-Vamos-dijo Hermione cerrando el libro con fuerza, mientras Michel pensaba que los libros de Hogwarts debían tener un hechizo que fortaleciera sus hojas de los ataques de solemnidad de la castaña. Subieron las escaleras a los dormitorios, dejando a Harry solo, sentado en el sillón frente a la chimenea.

Hermione se sentó en su cama, y observó a Michel detenidamente.

-Dime-

-Bueno...hubo un extraño episodio hoy con Diggory y el idiota de Jackson-

-Cuéntame-

-Nos secuestraron y nos introdujeron en un aula vacía...allí, intenté atacar a Jackson...me inmovilizaron..y bueno, Alejandra los atacó y te digo la verdad, fue muy divertido...-

-Ve al grano-

-De acuerdo..-se aclaró la garganta, carraspeando, para luego tomar aire y continuar-nos hablaron de hacer un reto...-

-¿Un reto?-

-Sí-la frente de Hermione se transformó en un intrincado de arrugas-sé que suena estúpido, pero yo no lo decidí-

-Es...completamente absurdo-dijo, con la voz chillona y finita. Se veía decepcionada-¿QUÉ LES PASA A ESTOS HOMBRES?-

-No creo que sea para tanto...-dijo Michel encogiéndose de hombros-lo que quiero es que me ayudes-

-¿Qué...que yo te ayude?-la voz de Hermione se oía quebrada y ligeramente emocionada.

-Sí...me gustaría que me des ideas para el reto...-

-Bueno-dijo-te diré que no me gusta ser partícipe de cosas deshonestas-la mirada que le echó Michel la hizo sonrojar (N/A: miradas de este tipo ¬¬)-pero estaré encantada en ayudarte a que te vengues de esas dos acromántulas-sonrió-podrías hacerlos sufrir diciendo que necesitas tiempo...o...-su sonrisa se tornó maquiavélica y Michel temió que dijera que lo mejor sería lanzarles un Avada Kedavra a cada uno-decirles que te enamoraste de otro- ¿por qué Harry se cruzó por su mente en ese instante? –sería horroroso para ambos-

-No-dijo a los gritos. Hermione la observó con las cejas alzadas-no quiero ser partícipe de esa cosa que esos soquetes llamaron "reto"-

-Ay...por Dios...deja de ser tan noble y compórtate de manera normal-

-Para mí no es normal ser vengativa y rencorosa...YO NO SOY ASÍ-se miró las manos-MERLÍN, LA INFLUENCIA DE ALEJANDRA ES TREMENDA-se tomó de los cabellos.

-No creo que sea para tanto-dijo Hermione cruzándose de brazos-es solo...hacer justicia, nada más-

-Me encanta tu concepto de justicia, Hermione ¬¬-

-Oh-dijo sonriendo-es que me junto demasiado con Ron y Harry-la mención de ese último la hizo tensarse.

Harry. Merlín, que no se lo nombraran porque algo en su cuerpo hacía clic cada vez que sentía su aroma, oía su nombre, escuchaba su voz, sentía sus pasos, palpaba su cuerpo, veía sus ojos...

No, no podía, y NO debía enamorarse de Harry. Pero cómo no hacerlo, le decía la voz de su conciencia, si tiene los ojos verdes más lindos sobre la faz de la Tierra, y uno de los rostros más perfectos que hubiesen existido...

-MICHEL TE ESTOY HABLANDO, MALDICIÓN-

-¿Qué? O.o-movió la cabeza a los lados-¿qué me decías?-

-No importa, parece que tienes la cabeza en cualquier lado ¬¬-

-Discúlpame-dijo Michel. Suspiró.-Creo que es hora de que...salga un rato-

Salió del cuarto con premura. Merlín, no quería mirar a la cara a Hermione y que ella notara cómo sus ojos relampagueaban cada vez que nombraba a Harry. Por Gryffindor, que eso era casi inmoral.

Sufría por cierto hufflepuff de bellos e hipnotizantes ojos azules y, de pronto, por azar, Destino, o lo que fuere, sus pensamientos se veían bañados de aguas verdes esmeralda, y su corazón se encontraba, sin miramientos, y sin pedirle permiso tampoco, enamorado de Harry. Era absurdo, extraño, anormal.

No podía, y tampoco debía, enamorarse de aquel chico. Lo quería, le tenía aprecio, SÍ, la atraía...pero ¿qué sucedía con Cedric entonces?.

Llegó a la sala común, y notó que dos estúpidas huecas sin sesos le hablaban a Harry con voces de tontuelas. Gruñó y apretó los puños. "Ah, Merlín, no me digas que le tienes celos a Patil y a Brown".

Caminó con paso militar hacia ellos, y se sentó frente a Harry, haciendo mucho ruido. Parvati y Lavender la miraron asustadas, y, luego de despedirse amistosamente del chico, salieron de la sala común.

-Menos mal que llegaste-dijo Harry riendo. Se notaba incómodo-me estaban acosando-

-Me imagino-dijo con ironía. Notó la mirada confusa del moreno, y cómo su frente se arrugaba.

-¿Qué te sucede?-

-Nada, no me sucede nada-gritó, levantándose del sofá y saliendo de la Torre Gryffindor con paso firme. Caminó con los dientes apretados por el corredor, sin importarle chocar con los demás, haciéndoles caso omiso a los insultos y ofensas de las personas que se cruzaban en su camino y no le daban paso.

Salió al parque. No importaba si nevaba sin control, si caían estrellas del cielo o si un asteroide tomaba de punto estratégico a los terrenos de Hogwarts, ella quería estar sola. La nieve caía a raudales, y de repente se vio transformada en un muñeco. Pero siguió sentada. Nunca el suelo le pareció tan frío y congelado, nunca ese vacío en el pecho había sido tan grande, y nunca se había sentido tan confusa.

Suspiró, viendo a su aliento caliente mezclarse con el aire frío del ambiente.

¿Por qué todo tan difícil¿por qué todo condenadamente complicado¿acaso ella no podía ser feliz con ese Adonis de ojos azules¿por qué tenía que entrometerse todo el mundo en su aburrida vida¿por qué tenía que sentirse tan irremediablemente atraída por Harry, ese Apolo de ojos verdes¿por qué Alejandra estaba amnésica y de repente se había tornado terriblemente estúpida?.

Alguien le tocó el hombro, haciéndola sobresaltar. Volteó.

-Cedric-la nieve había amortiguado el sonido de los pasos masculinos.

-Micky-dijo él sonriendo. Se notaba triste y acongojado.-No deberías estar aquí bajo la nevada-sus labios carnosos estaba violetas y su cara demasiado roja. Pero aún así se veía bonito. Llevaba puesta la capucha, y recordó la primera vez que lo había visto. Aquella vez en la que se había enamorado de él.

-Ced, por todos los magos del mundo, sabes que yo te quiero-él sonrió y dirigió su mirada al suelo blanco-pero estoy muy confundida y no sé qué hacer-Cedric fijó sus ojos sobre los de ella.

-¿Qué quieres decir?-

-Que creo que hay alguien más...y no puedo controlar esta atracción-Cedric abrió los ojos de par en par.

-¿Qué?-Michel notó cierto rictus en la mandíbula masculina. Mala señal.

-Espera...-

-No, no-dijo él con voz potente-dime que lo anterior fue una broma-Michel negó con la cabeza-no puede ser...¿quién?...-abrió los ojos como si se le hubiese encendido una lamparita-POTTER-

-No, Cedric, por favor..-

-ESE IDIOTA...DE SEGURO ES ÉL-

-CÁLLATE DIGGORY-lo empujó, y él cayó de bruces el suelo-necesito que me escuches-

-De acuerdo, te escucho-dijo Cedric con el ceño fruncido-explícate-

-Lo que ocurre entre nosotros no me resulta fácil-

-Porque a mí sí-dijo irónico.

-Discúlpame-dijo ella-pero fuiste tú quien decidió tomar esas decisiones absurdas-

-Ya te dije por qué lo hice-dijo Cedric rápidamente.

-Sí, por lealtad-dijo con voz socarrona.

-¿Es que no me crees?-

-NO-Cedric retrocedió-ES ABSURDO-

-Pero...-

-Pero nada, encima ahora quieres utilizarme para ver quien de los dos es mejor que el otro-

-No...no queremos hacer eso-

-Entonces anúlalo, porque no voy a participar-Cedric frunció el ceño. Y Michel sintió una sacudida en su estómago, señal de que algo resurgía en su corazón.

-¿Es tu última palabra?-

-Sí-volteó, pero Cedric la tomó del codo y la pegó contra él.

-Aún no me has dicho qué pasa con Potter-lo dijo en un susurro, un susurro que hizo que los cabellos de Michel se erizaran.

-No te lo voy a decir-dijo. Lo empujó, y él volvió a caer sobre la nieve. Se adentró en el pasillo de Hogwarts, sabiendo con certeza que Cedric la seguía. Podía sentir su aroma, oía sus pasos apresurados unos metros atrás, siguiéndola como si fuese su sombra. Y es que mientras caminaba por el corredor que lentamente se llenaba de alumnos, miles de imágenes de su corta relación con Cedric le bombardearon la tranquilidad. Recordaba amorosamente todos los apasionados besos que se habían prodigado, las palabras y las caricias. Pero esas imágenes y esos recuerdos no aparecían para hacerla reflexionar, sino para confundirla aún más de lo que ya se encontraba. Se vio a sí misma pensando en qué hacer para quitarse de encima a Cedric, que ya le tocaba los talones. Y a ser verdad, ya la estaba tomando del brazo, y la introducía a su lado en un aula vacía. Y Michel notó que era el mismo lugar en el que Cedric la había besado por primera vez. Se dio cuenta que sus nervios la traicionaron de repente, y que sus manos empezaron a moverse descontroladamente. Las escondió dentro de su túnica.

Volteó. Cedric la observaba apoyado contra la puerta, con una sonrisa que a ella le hizo cosquillas en el estómago. Se veía sensual con su bufanda alrededor del cuello, y sus mejillas lentamente se tornaban rojas debido al calor del ambiente del colegio.

-¿Qué..?-

-Quiero que me digas qué es lo que pasa con Potter-dijo con voz seria y decidida. Michel miró al suelo y se restregó las manos. Merlín¿que qué pasaba con Harry, pues no tenía idea. Ese día se había encontrado imaginándose una escena de amor salvaje y pasional con el muchacho de gafas, pensando en que podría quitarse a Cedric de la cabeza con su ayuda. Pero eso era honestamente horrible, porque de esa forma usaría la típica "un clavo saca otro clavo", y para ella no era correcto.

-Pues...con Harry...-suspiró. No había palabras concretas para explicar esa irrefrenable atracción que sentía hacia su mejor amigo. Aunque tuvo la certeza que lo que la hizo acercarse a Harry fue, sin lugar a dudas, que él le gustaba.-No lo sé-

-Pues espero que para mañana tengas las cosas claras-dijo él. Michel frunció el ceño.

-Nunca me apures, soquete-dijo con voz potente. –Aparte, si me enamoro de Harry, no es culpa de nadie..-

-Quizás sí-dijo Cedric mirando al suelo-quizás fue culpa mía...te lancé a hacerlo-

-Ced..-se acercó a él, y pudo sentir su intoxicante perfume de varón-Harry me gusta desde la primera vez que lo vi-los ojos celestes de él se ensombrecieron-pero a ti...a ti te amo Ced-una sonrisa apareció en el bello rostro masculino. La tomó de ambos lados de su cara, y Michel supo que los labios de él aprisionarían a los suyos en un hermoso beso de cuento de hadas. Sintió la calidez del aliento masculino sobre su boca, y cerró los ojos, esperando el contacto. Volver a sentir la carnosidad de los labios de Cedric la hizo sentir cómo toda su sangre se tornaba caliente. La hizo elevarse un par de centímetros en el suelo. Y encontrarse con la lengua de él jugando con la suya, la convirtió en la mujer más feliz sobre la Tierra.

Abrió los ojos. Frunció el ceño al ver que el chico que la besaba no era Cedric, sino Harry. Y le gustaba que Harry la besara, lo hacía de las mil maravillas. Se imaginaba besando esos labios finos, pasando sus dedos por ese cabello que ni un peine podría arreglar, acariciando la suave y tersa piel del pecho, palpando los leves músculos marcados de sus pectorales y su abdomen... Se apartó con brusquedad, empujándolo.

-¿Qué te sucede?-preguntó Cedric. "Maldición, ahora tengo visiones".

-Me...me tengo que ir-salió apresuradamente del aula, dejando a Cedric con una extraño sentimiento de derrota.

Michel caminó con prisa. Se detuvo, recargándose contra una pared. Merlín¿qué era lo que le ocurría?. ¿Ahora tenía visiones?. Sacudió la cabeza, y decidió hacerle una visita a Alejandra, quizás habia vuelto en sí y recobrado la memoria.

Caminó con pesadez hasta la enfermería. Pensaba en la antigua Alejandra, en sus chistes, en la perversidad que la poseía cada vez que veía a un chico que pudiese convertirse en una futura presa, en la verdad de sus palabras, en la tremenda inteligencia que llevaba a cuestas y en el pasado que ambas tenían en común.

Entró a la enfermería mirando el suelo, recordando el último beso de Cedric, recordando que por un instante la fugaz visión de Harry besándola la hizo estremecer, y para qué negarlo, le había gustado creer que el joven de gafas le devoraba la boca como si se le fuera la vida en ello.

Observó con detenimiento el lugar pulcro y silencioso, y notó una cabellera azabache en la cama en la que Alejandra descansaba. El corazón palpitó, y sus manos comenzaron a sudar. Volteó, intentando salir de allí, pero en su intento tropezó con una de las camas, y el estruendo que hizo pudo haber despertado hasta al mismísimo Merlín en su tumba.

Harry la observó asombrado desde la cama, y Michel notó una sonrisa en su rostro, y sin poder evitarlo, se sonrojó. Una extraña mirada creyó ver en los ojos masculinos, que la observaban con detenimiento. Y supo que lo que él miraba era la mayor parte de su muslo que, al caer sentada y con las piernas flexionadas, se lucía en todo su esplendor. El calor de sus mejillas aumentó considerablemente, más aún cuando Harry se acercó a ella tendiéndole la mano, con una sonrisa entre perversa y divertida. Se levantó ayudada por él, y al estar tan nerviosa debido a la cercanía de ese excitante y hermoso cuerpito duro (N/A: mmmmm), se tropezó con sus propios pies y cayó sobre Harry, que la sostuvo con sus brazos. Al levantar la cabeza y mirarlo a los ojos, se sintió de repente desnuda, indefensa ante esa mirada verde y transparente. Y se encontró deseando con todo su ser y su alma, que él la besara y la devorara entera. Suspiró, el aroma de Harry le llegaba a las fosas nasales, le embriagaba el cerebro y le nublaba el pensamiento. Se separó un par de centímetros, observando con detenimiento el ovalo perfecto del rostro masculino; la hermosa conjunción que hacían su nariz, sus labios finos, los enormes ojos y las cejas; cómo se marcaba la camisa en los leves músculos...

-¿Micky?-

-Dime, Harry-dijo con voz apagada. Parecía que todo el pensamiento conciente se había ido a escalar el Aconcagua, o el Everest, o el Himalaya.

-Te ves linda cuando te sonrojas-dijo sonriendo. Ella sonrió y, sin pensarlo, sin detenerse a reflexionar, lo tomó del rostro y acercándose lentamente, lo besó en la comisura de los labios. Notó cómo los latidos de su corazón se aceleraban, cómo los latidos del corazón masculino hacían dúo con los del suyo, cómo las manos de él de repente se aferraban con fuerza en su túnica. Delineó con su lengua los labios de Harry, y él se estremeció.

-Ejem-se separaron con rapidez. Michel aún sentía la sensación de la tersura de los labios masculinos, y los latidos enloquecidos de su corazón. Algo en su cabeza le decía que tomara a Harry nuevamente y terminara con ese beso, pero la mirada ceñuda de Alejandra observándolos la intimidó.

-¿Qué hacen?-preguntó la rubia, con un asomo de sonrisa.

-Ale..-

-¿Qué hago en la enfermería?-

-Pues...te desmayaste-Alejandra parpadeó varias veces.

-¿Qué hacían tan juntos?-Michel puso los ojos en blanco.-Michel-

-¿Qué has dicho?-Alejandra frunció el ceño, sin entender la pregunta.

-Pues...ese es tu nombre-dijo la otra como si fuese lo más obvio. Algo sacudió el corazón de Michel, y se lanzó sobre la rubia, abrazándola fuertemente.

-HAS VUELTO, HAS VUELTO-

-Síiiiiiiiiiiii...-dijo Alejandra, palmeándole la espalda a la morena. Harry sonrió al ver la expresión asustada de la chica sentada sobre la cama-hola Harry-

-Bueno, yo tengo que irme-dijo él. Las miradas de él y Michel se cruzaron, como diciéndose algo en silencio. Ella observó el paso lento del joven mientras salía de la enfermería, y suspiró.

-Vaya-dijo Alejandra con voz divertida y burlona.

-¿Qué?-

-No...que creo que la vida está retándote-

-¿Qué?-

-Que esto es un reto...un reto Michel-la morena recordó la estúpida competencia que Jonathan y Cedric harían por su causa.

-¿Eso crees?-Alejandra asintió con la cabeza.

-Te está dando a elegir entre Harry y Cedric-la mirada que Michel le echó la hizo reír-sí, no vas a negarme que se estaban besando-

-Pues..no sé qué me pasa-se encogió de hombros, confusa-Harry me atrae mucho, y no voy a negarte que me estoy enamorando de él, pero...¿y Cedric?-

-Cedric puede esperar-dijo la rubia sonriendo-ahora debes poner en claro lo que sientes...y cuéntame todo lo que has hecho...y lo que he hecho yo, porque te digo la verdad, no recuerdo nada-se rascó la cabeza, haciendo reír a Michel.

Al salir de la enfermería, y sabiendo que Alejandra había recobrado la memoria, sintió que su corazón volvía a estar tranquilo, apacible, aunque cierto sentimiento de culpa la atacó en el mismo instante en que su amiga había dicho "Cedric puede esperar". Debía ponerse de acuerdo en qué hacer, seguramente Harry le pediría explicaciones. Se imaginó la expresión de Cedric cuando ella le dijese que le gustaba Harry. Se sintió mala, sucia, una completa culpable. Llegó al retrato de la sala común, pero se detuvo al oír pasos apresurados tras ella. Volteó.

-Jackson-

-Stanco...-tenía el ceño sumamente fruncido-¿podemos hablar?-

-No, ahora no puedo-dijo ella. La mirada azul de Jonathan estaba endurecida, fría.

-Es importante-

-Vas a hablarme sobre Harry..¿cierto?-

-Sí-

-Pues no tengo ganas, discúlpame-dijo Michel. Dijo la contraseña en un susurro y entró con prisa. Oyó a Jonathan gruñir.

Suspiró con alivio. Que día más complicado. Volteó, con la intención de subir a su dormitorio, cuando cierto aroma muy conocido la hizo estremecer. Sonrió, al ver a Harry observándola desde el sillón.

Una extraña pero excitante visión de ella sobre Harry haciéndole las miles de cosas, la hizo reír y sonrojarse. "Gárgolas galopantes, es tu mejor amigo".

-Harry, buenas noches-

-Micky-

-Dime-

-Lo de hoy en la enfermería...-

-Espero que no te haya molestado-

-No...solo que me confunde-Michel sonrió. Se veía tan lindo así, con la camisa desarreglada, tres botones sin abrochar, mostrando su piel blanca. Su cabello más desordenado de lo normal. Sus mejillas sonrosadas, sus labios rojos.

-A mí también-lo tomó de las solapas de la camisa y lo besó fugazmente-la vida me está complicando la existencia...-se soltó de él, observando con deleite cómo Harry se tocaba los labios, mientras se sonrojaba.

Alejandra había tenido razón. La vida la estaba retando. Retando a no amar a Harry, a no amar a Cedric. Era una prueba. Y ella, como buena gryffindor, le demostraría su valentía. Le haría frente, le ganaría.