Apocalipsis humano, ocaso y enfrentamiento
Capítulo XI
La esclavitud de la Ira: Selene se convierte en el arma de Arastate
-Así que tu guerrera más poderosa, acaba de perder a su fuente de vida e inspiración, que pena, ese niño peleó con valor tratando de proteger a sus compañeritos, lástima que fue el primero en morir- le dice Thanatos a Dafne que lo observa impactada, pero ella con su espada y escudo, intenta combatir a el enviado de Hades, pero es derrotada y cae en frente de su propio hijo, Thanatos camina hacia él, queriendo atacarlo, pero el muchacho toma las armas de su madre y con su inocente poder intenta a hacer frente al dios griego, sin mucho éxito- Niño estúpido, si crees que vas a vencerme estás completamente equivocado, derrotaremos a la peste de las amazonas por traicionarnos y además vivirás con el dolor y la ira de no haber podido proteger a tu madre- Thanatos toca la cabeza del niño que blanquea sus ojos y luego cae arrodillado frente a él
-¡¡Thanatos!- un grito se escucha detrás de él- vine por tu cabeza- Selene se le hace presente con el cadáver de su hijo en los brazos
-Viniste, pero que dulce, y con tu pequeño y valiente hijo- le dice acercándose a ella- entonces te esperaré, tendrás que ir a buscarme- Thanatos desaparece frente de ella
-¡¡Espera!- pero ya es tarde, Thanatos ha desaparecido frente a sus propios ojos, luego observa que en la habitación se encuentre al cadáver de Dafne y a su hijo llorándole – Acteón- dice la mujer que se les acerca- joven Acteón ¿te encuentras...
-Intenté ayudarla, intenté protegerla pero no pude, no pude- dice el niño cubriéndose el rostro y llorando, Selene lo observa y observa a su hijo al cual carga, apretando su pequeño cuerpo a su rostro.
-Los mataré- comienza a decir Acteón- mataré a los traidores Santos de Athena, mataré a esa diosa- dice el niño pintándose el rostro con la sangre de su madre, para luego tomar sus pesadas armas- nuestro pueblo fue su carne de cañón para esos malditos, nos usaron, no nos ayudaron cuando los necesitamos, pero si las amazonas corrieron para proteger el Santuario- al muchacho se le colocan los ojos rojos de ira. Selene se asusta y deja al pequeño Lycoris en el suelo, para luego colocarse entre Acteón y la puerta
-¿Adónde crees que vas?- dice la amazona interponiéndose en el camino
-Sal del medio, Selene- dice el joven decidido- yo acabaré con esos perros, esos guardianes de Athena, esos traidores, que nos usaron vilmente para conseguir sus objetivos
Pero Selene no se mueve, pese a la insistencia del hijo de Dafne, hasta que ella pierde la paciencia y le da una bofetada al niño, para luego tomarle el rostro con ambas manos
-Tú eres muy joven para eso, deja esa Ira para alguien que la pueda soportar- con esas palabras, Selene eleva su cosmos energía, haciendo que Acteón se desmaye y caiga en un sueño a los pies de la amazona, que luego se toma la frente con la palma de su mano, con demasiada fuerza, como si hubiese absorbido todo ese sentimiento de Ira de Acteón.
Selene salta y lanza su látigo hacia Athena, que no se mueve, esperando el impacto del arma de la amazona, sin embargo, de la nada aparece el santo de Libra que la protege con su escudo, sin que Saori ni siquiera pestañara por lo preocupada, sabía que ella sería protegida por uno de ellos. Selene gira en el aire y se posiciona al otro lado de ellos
-Athena, colóquese atrás de mi- dice Dohko que comienza a elevar su cosmos- nunca pensé que caerías tan bajo, Selene, ¿tanto odio nos tienes?- dice mirándola fijamente, pero ella no se inmuta, nuevamente eleva su cosmos energía y desaparece, para luego aparecer frente a él y golpearlo con fuerza arrojándolo al suelo, luego estirando su látigo, nuevamente se dirige hacia donde está Athena y le lanza su arma, pero es la misma Athena que se protege rebotando su ataque hacia a amazona, eso parece agradarle a Selene que sonríe al ser rechazado y rebotado su ataque. Nuevamente se coloca en posición, pero siente el cosmos de Dohko elevándose atrás de ella. Selene se da vuelta y sonríe al sentir tan fuerte presencia, ahora es él que comienza el ataque, condensando su cosmos energía, pareciese que Selene estuviese esperando el ataque que viene
-Selene, ya basta, no sé que habrá ocurrido en la batalla contra Hades, en que fuiste nuestra aliada, pero ahora es más importante unirnos contra nuestro enemigo- pero Selene no emite palabra, solamente eleva mucho su cosmos energía, pareciese que la luna se dibujase tras ella, agacha la mirada y comienza una especie de rezo, un murmuro casi imposible de escuchar y nuevamente sus ojos blancos se dirigen hacia Dohko. El santo de Athena siente un extraño golpe eléctrico, pero se niega a seguir contra atacando a quien una vez fue su aliada,
-Si no atacas, te destrozaré y le quitaré la vida a tu diosa- palabras salen de la boca de Selene, pero su voz se siente mezclada con otra, una voz de ultratumba. Selene comienza a cargar de energía su látigo hasta que golpea a Dohko, este hace que se enrede en su brazo, y hace fuerza con Selene, cada uno a un lado distinto- nunca la derrotaste y menos lo harás ahora- dice la voz que sale de Selene- la menosprecias por ser mujer, pero no sabes que ella es capaz de derrotar a Athena por si misma. Si, Selene es la guerrero más fuerte que ha sobrevivido en estos últimos doscientos cincuenta años- luego comienza a desafiarlo- anda, Dohko, ¿realmente quieres ver morir a Athena, o por fin vas a atacar.
Dohko no aguanta más y decide lanzarse contra Selene, e intenta propinarle un golpe directo a su vientre, lanzándola lejos de donde está él
-Eso te enseñará a no menospreciar a los caballeros de Athena- dice Dohko, que nuevamente se sitúa entre la diosa y su atacante
-¿si?- dice Selene colándose de pie- esto se está poniendo cada vez más interesante- luego jugando con su látigo y extendiéndolo un poco más, ella lanza un extraño ataque a su enemigo- Mortal Shout- Selene da un latigazo al piso y frente a ella aparece una bola roja que más tarde desaparece y luego, esta misma bola de luz roja aparece en el abdomen del caballero libra lanzándolo al piso a una gran distancia de ellas- no me subestimes, no me conoces en realidad- luego mira a Athena y se dirige hacia donde está ella- nada más ni nada menos que Athena, la cobarde diosa que fue liberada por Uriel, bajo la defensa de Jibrille también- Saori camina hacia atrás
-¿Cómo sabes eso?- dice Athena increpándola- ningún humano sabe lo que ocurrió en el consejo de los ángeles, aquel entonces
-¿Y quién dice que soy humano?- le pregunta. Pronto la figura de Selene tiende a desaparecer y en su lugar va apareciendo Arastate- ¡¡sorpresa!- dice ella, mientras el cuerpo de Selene aparece a un lado de ella, flotando de pie e inconciente- Athena, pero si es la cobarde de Athena ¿qué tal si te dejas de ser la heroína que se esconde tras los papa natas de tus caballeros y combates de verdad? O eres tan inútil que no pasas de ser más que una simple marioneta de Dios- luego se ríe- debe ser eso, solamente eres una simple marioneta que se deja manejar- luego se acerca sin mover los pies, solamente se encuentra un poco elevada del suelo- Veo que ya vienen a tu rescate- Dohko se levanta y observa como está Selene y la extraña mujer que está al lado.
En el Gareth, Lucifer pide presencia de su primera esposa y para eso provoca un gran revuelo entre los presentes cerca de él
-¿Dónde se encuentra Arastate?- pregunta, haciendo que su voz retumbe por todo el Infierno- ¿Dónde está mi esposa?. Bellhial, encuéntrala
-Mi señor, ya sabes como es tu querida esposa, una terca, seguramente con la apertura de la puerta que custodia Urielcito, ella aprovechó y se presentó para ver, usted sabe, siempre ha sido tan presurosa para todo
-Mi reina Arastate, nunca cambiará- concluye Lucifer bajo un desprecio de Bellhial que no le gusta que nombre de ese modo a la reina del mundo oscuro.
-Lucifer, ella ha faltado al acuerdo, no debe invadir el mundo de los humanos ni enfrentarse a Athena sin tu consentimiento, sin embargo, aprovechó que...
-¡Basta!- grita Lucifer- ella no matará a nadie, solamente querrá ver a Athena y enfrentarla, nada más- Luego se levanta y camina hacia donde está Bellhial- ¿has tenido noticias de Leviatán(1), necesito saber por la Lanza de Samshell
-No mi señor, Leviatán no se ha presentado, seguramente no ha conseguido noticias nuevas, todos sabemos que se le fue arrebatada al bastardo, pero no sabemos la ubicación exacta.- Bellhial le explica mientras Lucifer camina hacia una puerta de la habitación, ordena a Bellhial averiguar en donde se encuentra Leviatán para que le de noticias de Argenil- Si mi señor, como ordenes.
Dohko observa a una extraña mujer vestida de negro, con atuendos de encajes y unos dibujos extraños en su rostro, al lado de ella, Selene inconsciente abre su ojos que se encuentran totalmente blancos, sin ninguna señal de expresión en ellos, lanzándose a atacar a Dohko nuevamente, sin esperar que se reintegre por completo a la lucha.
-Como ves Athena, esa mujer se encuentra sumergida en su propia Ira, ¿no te parece eso muy hermoso, ese sentimiento va hacia ustedes principalmente, por su traición
-¿Eres capaz de usar a los humanos para tu propio beneficio?- le pregunta Athena a Arastate
-Si que eres descarada- le insinúa la intrusa caminando alrededor de ella- tú me dices que utilizo a un humano para mi propio beneficio, sin embargo ustedes, los dioses griegos lo han hecho desde la época del mito, ustedes siempre han sido tan manejables como el más mugroso humano que pisa esta tierra- luego se le acerca y le susurra al oído- observa bien, no vengo por tu cabeza aún, pero estás condenada a quemarte en el fuego del infierno y yo presenciaré ese espectáculo por toda la eternidad- Athena no se mueve de su sitio y parece no prestarle atención a las palabras de Arastate, esta última se da cuenta de eso y en vez de enojarse observa la batalla entre Selene y Dohko.
Dohko toma posición para atacar a su oponente, concentra su cosmos energía, haciendo que el cielo se oscurezca; Selene simplemente se coloca frente a su enemigo a la espera de lo éste pueda hacer. Dohko se concentra recordando pasajes de antiguas batallas y como con ella siempre prestó ayuda a todos los santos atenienses, aún siendo partícipe de la independencia de su pueblo derramando mucha sangre. Pero la supervivencia de Athena, tiene en estos momentos más valor que la vieja amistad de Selene, si una vez tuvo que enfrentarse a Shion de Aries, no dudaría de luchar contra la única exponente de las Amazonas que ha sobrevivido durante todo este tiempo.
-Selene, no puedo entender como te has dejado manipular por este ser extraño, tu odio te ha consumido demasiado- Pero no recibe respuesta de la mujer, es entonces que el caballero de Libra toma posición y comienza con su ataque- Rozan Sho Ryu Ha- lanza uno de sus ataques de su puño se refleja una luz intensa y pareciese que se dibujara un dragón que atacaría directamente a Selene, ella no se mueve en lo absoluto eleva su cosmos de forma repentina y da un latigazo al piso deshaciendo el poder lanzado- sigues siendo la misma pese a que ha pasado el tiempo
En el palacio, Acteón siente como el cosmos de Selene se ha vuelto violento y que se encuentra peleando con otro, un cosmos conocido para él, en eso llega Jean corriendo
-Acteón- dice abriendo las puertas y viendo como el hombre está reunido con los ancianos y los guerreros que ha enviado Uriel- Acteón, lo siento, pero me llegó la noticia que Selene intentó atacar a Athena y ahora está peleando con el caballero de Libra
-¿Eso es cierto, Jean?- pregunta levantándose de su trono- ¿se encuentra sola?
-La información que me llegó, indica que se apareció una mujer extraña vestida completamente de negro, nadie la ha visto jamás en la isla
-Iré a verla, soy el único que puede detener a Selene- dice el joven abandonando la habitación
-Nosotros iremos con usted- dice uno de los guerreros blancos- puede ser un enviado de Lucifer
-De acuerdo- responde el joven dejando de lado aquellos objetos que le incomodan, en eso la figura de una armadura se hace presente al frente de ellos, desarmándose y protegiendo el cuerpo del hombre- hay que irnos
-Acteón- lo llama uno de los ancianos- no olvides lo que te dijo Atropo y lo que te pidió Selene en caso de que ese vaticinio que cumpliese
-No lo olvido, pero trataré de evitarlo- luego hace una reverencia en señal de respeto hacia los octogenarios miembros del consejo de Tera- Jean, ve y avisa a los otros caballeros de inmediato, luego preséntate en donde está ocurriendo la batalla, enfrentarse a Selene no es fácil, capturarla va a ser casi imposible
-Como digas- Jean sale corriendo hacia los campo de entrenamientos
-¿no cree que cada caballero ya habrá sentido el cosmos del combate?- pregunta uno de los guerreros de Uriel
-No es así, cada campo de entrenamiento esta recubierto por la cosmos energía de cada una de las hermana de Atropo y ella misma, ahora que son parte de los elementos, es por eso que no pueden sentir el cosmos de Athena o de algún enemigo- va respondiendo a medida que van corriendo abandonando el palacio
Tera, hace doscientos cuarenta años atrás
-Acteón, ya es todo por hoy- dice Selene a un joven de aproximadamente quince años- ya fue suficiente de entrenar
-Si- responde el joven dejando de lado su arco y flecha- ¿Selene-sama, puedo hacerte una pregunta?- Selene solamente lo mira haciéndolo entender que si puede preguntarle- ¿recuerdas como murió mi madre?- Selene se sorprende por la pregunta, no porque Acteón no recordara lo que pasó, si no porque más de una vez le pidió que no quería mencionar ese hecho
-No te lo volveré a repetir de nuevo- le responde con un poco de ira- tu madre murió batallando contra Thanatos, el dizque Dios de los muertos- le termina por contestar con un toque de ironía
-Pero...- le increpa el joven – yo no recuerdo nada de eso y supuestamente yo presencié esa escena
-Es mejor así- le dice ya con un tono más maternal- cuando prometí en la tumba de tu madre que cuidaría de ti, lo hice en todos los sentidos, no solamente te convertiría en un guerrero poderoso, si no también haría de ti un hombre justo, salomónico, respetuoso, culto, como tu madre lo hubiese deseado. Algún día tendrás que pelear por el bien de la humanidad y tendrás que tomar decisiones muy difíciles - Acteón la observa detenidamente- Algún día, puede ser que tengamos que enfrentarnos y tú me deberás de matar porque ese será mi destino, deberás hacerlo, porque así todo lo malo de mi se borrará y todo tu sufrimiento ya no existirá- Acteón la observa pasmado, no queriendo responderle esa terrible solicitud
Algunos caballeros dorados se encuentran adiestrando a cadetes centinelas cuando llega Jean a buscarlos
-¡¡Milo!- llama al caballero del Escorpión- rápido, reúne a tus compañeros, debemos ir a una de las playas, Athena está siendo atacada, posiblemente sea Selene y un enviado de Lucifer
-¿Cómo dices?- pregunta sorprendido
-¡Rápido, no hay tiempo que perder- le dice bastante alterada- Selene es capaz de matar a Athena y a Dohko si no somos capaces de detenerla
-Pues hay que darse prisa- dice Mu que se reúne con ellos- sabemos que Selene tiene conocimiento de las habilidades y defectos de cada uno de nosotros y ¿dónde están?
-En la playa de las Animas, por la información que me llegó
-¿Por qué no podemos sentir el cosmos de la pelea?- pregunta Aioria
-Es largo de explicar, si no nos damos prisa, podemos perderlos
En la playa, ahora es Selene que toma la iniciativa atacando a Dohko con su látigo, cada golpe se hace más fuerte, pareciese que Dohko no puede detener cada ataque, Selene detiene todo con demasiada seguridad y aunque se ha roto su labio inferior con los golpes de Dohko, ella no manifiesta dolor alguno. Camina hacia donde está Dohko nuevamente, pero este no se puede mover, pues los golpes propinados por Selene lo han debilitado un poco, ella lo toma del cuello y lo levanta, los pies del santo de Athena no tocan el piso, siente que el aire se no le llega a los pulmones.
Fin del capítulo XI
Nota de la autora:
Leviatán: (del hebreo לִוְיָתָן, liwyatan, enrollado) fue una bestia marina del Antiguo Testamento a menudo asociada con Satanás La palabra es sinónimo hoy en día de gran monstruo o criatura. Dentro de la jerarquía de los ángeles caídos, Leviatán pertenece a la primera Esfera, a la misma que pertenecería Lucifer: los Serafines.
Hola a todos nuevamente, aquí estoy otra vez, espero no aburrir con esta historia, estoy súper embalada escribiendo, pero entienden que estoy media malita de la mano, y por eso no me esfuerzo tanto, y eso que no he visto los nuevos capítulos de la saga de Hades, pero imagínense que cada vez que veo un capítulo grabado que tengo de Saint Seiya, más ganas me dan de escribir
Saludos a todos! Y gracias por Leer!
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By Hotaru Kinomoto