He vuelto. Sí, aunque no lo crean he vuelto con un nuevo capítulo que, espero, les guste tanto como a mí.

Sé que hace más de un mes que no actualizaba este fic, pero lo que ocurrió fue que la inspiración se me fue al demonio y además escribí "Despertar..." y mucho cerebro para hacer este no tuve. Pero como lo prometido es deuda, aquí estoy de nuevo, y les pido perdón por la tardanza.

Les agradezco los reviews a: LunaLoonyLovegood, Harry, Sabrina Evans, Bar, NymphyLupin, NazkySnape, Eruanne, Mik Diggory y Azamy-Delacour.

Y otra cosa, lean "El Secreto mejor guardado" de Mik Diggory. Es un fic muy lindo y les aseguro que se van a divertir...

Dejen reviews!..

M.O.S

M.O.P

M.O.M

Y FANA DE LA ESCENA DE HARRY EN LA BAÑERA!...HARRY, TE TENGO DESCUIDADO AMORCITO!...

Otra cosa, antes que me olvide. Me han tirado la ideita de hacer una continuación de este fic. Yo haré lo que decida el voto popular. Eso sí, Cedric ya no va a estar (lo suponen), asi que piensen bien.

DISFRUTEN!.

Capítulo 13: Un día para olvidar.

Despertar aquella mañana le resultó algo imposible. Mantuvo los ojos cerrados durante un par de minutos, sintiendo la calidez de sus sábanas, la tibieza de los rayos que entraban por las ventanas, anunciando que ya era hora de levantarse y enfrentar la vida. Se desperezó, estirando una de sus piernas, y sintió, en la esquina de su cama, un cuerpo. Se sobresaltó y se sentó rápidamente, observando a su alrededor. Cuán grande y hermosa fue su sorpresa al encontrarse con dos refulgentes ojos verdes observarla apoyados contra el dosel.

-Harry..-susurró con voz ahogada. Se mordió el labio, mirándolo de arriba abajo. Se veía encantadoramente sexy hasta con pijama. Él le sonreía sensualmente, abrazando la esquina de la cama, sentado sobre el edredón.

-¿Cómo has dormido?-preguntó él observando el cubrecama con timidez.

-Bien...¿y tú?-preguntó ella. Harry tenía el cabello más desordenado que de costumbre, y la cara de adormecido la quedaba encantadora. Se podía imaginar el delgado y bien formadito cuerpo masculino tras esa pijama rayada. Suspiró.

-Bien...aunque tengo sueños muy feos...-se rascó la cabeza. Sonrió-¿vamos a desayunar?-

-Sí...-murmuró ella-espera a que me vista-

La puerta se abrió, y tres chicas entraron con rostro asombrados.

-¿Potter?-

-Ya me voy-dijo Harry rápidamente. Salió corriendo al pasillo. Mientras tanto, Michel había huido hacia el cuarto de baño. Una vez bañada, despierta y normalmente vestida, se dignó a bajar a la sala común, esperando que ese día fuese placentero. Cuán alejada se encontraba de la realidad. Se encontró a una Hermione muy enmarañada, a un Ron un tanto huraño, a Alejandra demasiado sonriente y a Harry...con sus ojos verdes fijos en ella, una hermosa sonrisa plasmada en su rostro y su cabello más desordenado de lo normal. Ya se encontraba perfectamente vestido, y el suéter que llevaba puesto le enmarcaba con exquisitez el cuerpo. Era un dios de cabello oscuro.

-Ya era hora tortuga-murmuró Alejandra con una sonrisa. Michel la miró con el ceño fruncido. ¿Por qué tanta sonrisa y felicidad?...¿No se daba cuenta que para ella el mundo se venía abajo?.

-¿Por qué estás tan feliz?-le preguntó al salir de la sala común, siguiendo a los tres amigos.

-¿Acaso no lo sabes?-le dijo la otra, abriendo los ojos con sorpresa. Hablaba como si ella supiese algo y Michel, al no saberlo, era una completa estúpida.

-¿Saber qué?-preguntó-acaso...¿murió Snape?-

-Oh...-dijo Alejandra-no...eso sería tener demasiada suerte-

-¿Y entonces?..desembucha-dijo, señalándola con un dedo. Oyeron risas y miraron al frente. La espalda de Harry era un belleza...

-Tiene buen trasero...-

-Sí...-sacudió la cabeza. Alejandra la observaba sonriendo con malicia-Perra, no lo vuelvas a hacer-

-¿Hacer qué?-preguntó al rubia inocentemente.-Yo no hice nada-

-Cuéntame que te trae tan contenta...-

-Adivina...-

-Mmm...-se encontraban ya sentadas en la mesa de Gryffindor, desayunando. Había barullo a su alrededor, y no podía evitar sentirse sonrojar al notar cierta mirada verdosa fija en ella.-Draco Malfoy fue tragado por el calamar gigante...y el bicho escupió sus huesos-

-No-Alejandra señaló al slytherin. "Qué lástima". (N/A: te quiero Bar)

-Se cayó el techo del despacho de Snape...NO...mejor aún...fue atacado por una manada de hombres lobo resentidos que le tienen odio a las serpientes...-

-No...tampoco-

-Albus Dumbledore proclamó el 28 de Diciembre como el día nacional de los caramelos de Limón...-

-Nop-Alejandra sacudió la cabeza negativamente.

-¿Ginny Weasley te hizo miembro de su club de fans de Harry Potter y te hizo vicepresidenta?-

-Tampoco-

-Bueno, me cansé...se me acabó el repertorio...-

Alejandra sonrió triunfante. Y Michel sintió una sacudida violenta de estómago. Se odió a si misma al saber que lo que sentía era envidia. Envidiaba a su amiga por estar tan feliz, por no sentir la carga de todos los problemas que ella acarreaba encima, por no tener que elegir entre dos jóvenes sumamente encantadores y apuestos... la envidiaba por poder sonreír sin remordimientos, por poder reír sin reparos, por querer vivir el día a día.

-Hoy es mi selección-

-Oh...¿de veras?-la rubia asintió frenéticamente con la cabeza-que tengas suerte...ojalá quedes en Gryffindor-

-Sí...-sacudió el pelo elegantemente. Y Michel recordó asquerosamente a la estúpida de Fleur-aunque no me molestaría estar en Slytherin-

-¿Qué dices?-preguntó Harry de repente-¿estás loca?-

-No...-

-Loca estás-dijo Hermione, leyendo Corazón de Bruja-aquí me insultan-señaló la sección de opinión del diario.

-Oh-

-¿Pero qué tiene de malo estar en Slytherin?-los tres miraron a Alejandra como si la respuesta a esa pregunta estuviese frente a sus narices.

-Todos los magos malos van ahí-susurró Ron, encogiéndose de hombros.

-¿Ah sí?-ambas miraron fijamente a Malfoy, que reía ante las idioteces de Pansy. Michel gruñó.

-Bueno, supongo que si quedas en Slytherin puedes hacerte amiga de ese soquete-

-¿Bromeas?-chilló Alejandra, mirándola con los ojos abiertos y brillosos-si me acerco a Malfoy es para violarlo-

-Guacale-murmuraron Harry y Michel. Sonrieron ante la coincidencia de decir lo mismo. Cruzaron miradas. Los ojos verdes del joven se clavaron fijamente en el rostro sonrojado de Michel, quien corrió la mirada al instante en que los orbes esmeraldas se fijaron en ella, mirando el mantel como si fuese interesante.

El corazón latía violentamente, retumbando dentro de su caja torácica. Sus manos temblaban como si estuviese sufriendo un sismo corporal (N/A: no me pueden decir que no está buena la metáfora) e intentaba controlarlas escondiéndolas dentro del bolsillo de sus vaqueros. Era increíble que con solo una mirada y una sonrisa más que sugestiva, el chico lograse provocar semejantes reacciones.

Alguien carraspeó cerca suyo, y al levantar la mirada vislumbró el ceño fruncido de Hermione, la expresión asombrada de Ron, y la sonrisa lasciva de Alejandra. Tragó saliva ruidosamente. Alguien muy estúpido no habría notado sus crecientes nervios al estar cerca de Harry...pero para mala suerte de Michel, ninguna de las tres personas que los acompañaban era de capacidad lenta...bueno, quizás Ron un poco, pero estúpido no era. Hermione levantó una ceja demasiado alto, mientras observaba a Michel intentar tapar su rubor con las manos. La risa cantarina y contagiosa de Alejandra no ayudaba al hecho de que se sintiera sumamente incómoda, y que la mirada verdosa más bella sobre la faz de la Tierra la observara con detenimiento, tampoco.

-¿Qué sucede aquí?-murmuró Hermione observándolos a ambos fijamente. Michel agradeció fervientemente que la chica no supiera Legirimancia, porque sino, hubiese leído un gigantesco "amo a Harry"...o un "trágame tierra", "me mataré con mi propia varita", "Alejandra no te rías, maldita zorra cínica", "Hermione eres de lo peor", etc, etc. Un carraspeo muy sonoro los hizo sobresaltar.

Ginny los miraba con el ceño muy fruncido desde detrás de Hermione. Michel tragó saliva. Estaba segura que la pelirroja había notado todo...y cuando se dice todo, es TODO.

-¿Y ésta quién es?-preguntó Alejandra, con su forma tan honesta y sincera de expresar sus dudas.

Harry sonrió divertido, mientras que Hermione y Ron levantaron sus cejas.

-Ésta-dijo Ginny señalándose-tiene nombre-

-Sí, sí, eso es obvio...¿se puede saber qué quieres?...porque incordias-dijo Alejandra con una expresión fastidiosa en el rostro.

-¿Cómo te...?-

-Ginny-dijo Ron en forma de advertencia, justo en el mismo momento en que la pelirroja levantaba el puño para, seguramente, estrellarlo sobre la cara de Alejandra.

-¿La conoces?-preguntó ella impasible, observando a los dos pelirrojos.

-Sí, es mi hermana-dijo Ron. Miró a Ginny-siéntate y no molestes..-

-No soy yo la que molesta-replicó, mientras Ron la empujaba hacia el sector de los chicos de tercero-NO ME EMPUJES RONALD-.

-Cómo vienen las niñas hoy-murmuró Alejandra levantando las cejas. Michel suspiró. Oyó una risa conocida y levantó la mirada. Y ahí estaba Harry con su sonrisa, y ese hermoso rubor en sus mejillas.

Michel tragó saliva y sonrió muy a su pesar. Es que se veía tan apetecible. "Ay Merlín, como si el pobre chico fuese comida".

-¿Ya terminaste?-la voz de Alejandra, por desgracia, la sacó de su bella ensoñación, en la que Harry era una dulce y encantadora manzanita. Miró a la rubia que la observaba con las cejas muy elevadas.

Tragó saliva. Por Gryffindor, su garganta estaba más seca que el Sahara. Y todo por las hormonas.

-Pues...-observó su plato. No, ni siquiera había probado bocado, no podía, nadie podría comer si enfrente tienes un bello rostro y unos ojos que madre mía, que te observan y te hacen enrojecer hasta la punta del cabello. Era hora de tomar decisiones.-No...pero vámonos-Alejandra enarcó una ceja, extrañada. No era para tanto, si Michel no tenía estómago de dragón como para que la mirase de esa manera...no era como ella.

Ambas se levantaron de sus asientos, al unísono. Michel percibió la expresión extrañada de Harry. Rehuyó de sus ojos como pudo. Mala idea, porque al correr su mirada, vislumbró a Cedric...el hermoso, bello y precioso Cedric Diggory. ¿Qué comían esos ingleses que eran todos tan lindos? (N/A: jajajajaja...lo mismo me pregunto yo). Pero lo importante, o más bien lo incómodo, no era el hecho de haber visto su bello rostro liso e impecable de muchacho de diecisiete años, sino notar que su mirada azul estaba fija en ella. Tenía una expresión que Michel nunca había notado. Era indescriptible, hermética. Cara de nada, como se decía en su país de origen (N/A: cara de nada tiene Arnold Swarzenegger..pero Cedric es más lindo ((me muero de la risa si lo escribí bien))). Era indescifrable y enigmático saber lo que se estuviese cruzando por esa mente linda y serena. Los ojos se veían sombríos, una extraña sombra los surcaba dándoles aspecto serio; los labios carnosos fijos en una mueca impasible; las cejas levemente elevadas... Merlín, ese chico era un espectáculo. Harry y él debían de hacer una obra titulada "Los bellos ingleses y su maldito afán por hacer enloquecer a las mujeres con su preciosidad". (N/A: me he volado...y mucho...).

Alguien la golpeó en el brazo. Miró a un lado. Alejandra sonreía de forma rara. No era su sonrisa perversa, y mucho menos aquella que utilizaba cuando tenía razón (N/A: "te lo dije"), sino que era compasiva y tenía cierta pizca de pena. Lo peor que podía sucederle, que su mejor amiga le tuviese lástima.

Frunció el ceño y salió con paso militar del Gran Comedor. Nadie podía discutirle que varias miradas, dos muy lindas por cierto (N/A: Harry y Cedric, por si no se dieron cuenta), la observaron con atención en su camino hacia el vestíbulo. Los pasos de Alejandra la siguieron.

Hacía frío. Iba a terminar enfermándose si seguía con ese estúpido afán de no abrigarse en pleno invierno. Alejandra llegó a su lado al instante. Se miraron. Envidió a su amiga por tener tanta ropa puesta.

-Linda bufanda-dijo Michel tomando la bufanda con los colores de Gryffindor que su amiga llevaba al cuello (N/A: bufanda que nunca pudimos hacernos, Mik). Alejandra hizo una mueca de impaciencia.

-No cambies el tema, quiero que hablemos de lo que te ocurre-dijo con voz autoritaria. Michel frunció el ceño. Se restregó las manos sobre los brazos, intentando infundirse calor. Maldita Inglaterra por ese clima tan horrible. Maldito Hogwarts. Malditos Harry Potter y Cedric Diggory. Maldita Alejandra por insistente y pesada. Maldita ella.

Miró a la rubia que la observaba con impaciencia. Michel suspiró y miró al suelo.

-Pues...¿que me pasa con qué?-su amiga la miró como diciendo "ah sí, hazte la sonsa".

-Con Harry Potter-el nombre de aquel chico sonó como bofetada. Alejandra lo había escupido de tal forma que había dolido. Merlín, eso habia hecho eco contra las paredes. Maldito Hogwarts por tener esa piedra que hacía que hasta la caída de un alfiler se oyese en la otra punta del colegio. Maldita Alejandra por ser tan poco disimulada (N/A: ejem...en eso es igual a mí...Mik te quiero q pesar de hacerte quedar mal con todos tus chicos). Se miraron fijamente. Los ojos verdes de su amiga, aunque lindos, no eran nada en comparación con cierta mirada esmeralda que tanto le gustaba, y mucho menos si la observaban con tanta frialdad. Alejandra podía ser muy yegua si se lo proponía.

-¿Con Harry?- DIOS¿por qué su voz había sonado tan finita?.

-Sí...¿qué sucede con Harry?-volvió a preguntar, en el mismo tono de voz. Los que estuviesen en el Gran Salón ya se habrían enterado que a ella le pasaban cosas con Harry. Y cómo no...

-Pues...-

-Sí-una voz les llegó desde la puerta del Gran Comedor. Merlín...esa voz. No, no podía estar sucediéndole esto-todos queremos saber qué te ocurre con Harry Potter-los pasos que vinieron a continuación le permitieron ver al portador de aquella hermosa y gloriosa voz. Y fue en ese instante que Michel deseó que la tragase la tierra, que un hipogrifo desbocado la asesinara a picotazos, que el calamar gigante la convirtiese en su almuerzo...

-¿Qué quieres Diggory?-Alejandra lo enfrentó con varita en mano. Michel los observó. Si empezaban un duelo iba a perder a Cedric...sí, Alejandra, al igual que ella, podía parecer frágil, pero no lo era.

-Saber-contestó él-igual que tú-su expresión era fría. Le recordó a Draco Malfoy.

-Pues no es de tu incumbencia, la verdad, Diggory- otra vez lo había escupido. Había sonado como un insulto. Y Cedric había notado la entonación de su apellido.

-Claro que es de mi incumbencia...es mi chica-el corazón de Michel palpitó de manera extraña. Lo había sentido, había notado el pum sonoro y abrumador dentro de su pecho. ¿Había dicho que ella era su chica?. Sabía que estaba dando saltos mentales.

-¿Tu chica, Diggory?-la expresión de Alejandra se crispó en un rictus peligroso. Michel ya sabía lo que vendría a continuación. Imagínense, una feminista con potencial asesino a cualquier mención de que las mujeres a veces son consideradas objetos...Merlín..

-ELLA NO ES TU CHICA¿QUÉ TE CREES?...NO ES UNA COSA, NO ES PROPIEDAD DE NADIE-la cara de espanto de Cedric daba risa. Y Michel no pudo contenerla. Sus carcajadas hicieron callar a Alejandra, y las miradas de ambos se fijaron en ella. Tuvo que morderse el puño para poder silenciarse.

-Encima que te defiendo, soquete maloliente ¬¬-susurró Alejandra con ira contenida. Michel la miró con compasión.

-Gracias amiga, pero creo que no necesito que nadie me defienda-miró a Cedric esta vez. Sus ojos, Merlín, sus ojos eran tan lindos. –Yo no soy propiedad tuya...y...eres un estúpido-

Alejandra rió.

-Vaya resolución-dijo. Michel sonrió divertida. Pero al mirar a Cedric su sonrisa se desvaneció por completo. Se veía tan serio y frío.

-¿Por qué dices que soy un estúpido?-

-Es obvio ¿no?-dijo ella con voz chirriante-dices que soy tu chica, pero cuando el imbécil de Jackson te apura, me entregas como si fuese un paquete-Cedric miró al suelo apenado.

-Pues...-

-No se hable más, vamos Micky-dijo Alejandra, tomándola del brazo, arrastrándola hacia los terrenos nevados del colegio. La nieve era tan linda, pero era fría también, y te congelaba hasta el alma.

-¿Vas a decirme qué sucede?-Michel puso los ojos en blanco. Pesada.

-Pues es obvio ¿no?-Alejandra la miró de tal forma que dudó si era tan obvio-es una hermosura de chico...-su amiga sonrió. Le daba la razón-no solo es bellísimo, sino que tiene unos ojos preciosos que...-

-Bueno, bueno, no ahondes- dijo Alejandra, dándole un leve golpe en la nuca.-¿Y entonces?-

-Que...-miró a su alrededor. A pesar del frío, los terrenos del colegio estaban repletos de personas. Y tres eran conocidas...-No lo sé-

-¿Y con Cedric?-

-Amo a Cedric-

-¿Y cuál es el problema entonces?-

Michel observó al joven de cabello azabache que salía a los terrenos con sus dos amigos. Se veía tan sexy con su bufanda alrededor de su níveo y terso cuello; con sus cabellos desordenados en un peinado indescriptible; sus ojos verdes transparentes enormes, preciosos, expectantes a cualquier acontecimiento, enmarcados en esas extrañas gafas redondas; sus labios finos y rosados, curvados en una bella sonrisa; su hermoso cuerpo delgado y bien formado, abrigado en la túnica de Gryffindor (N/A: se nota que me gusta Harry?). Para qué negarlo, el chico estaba para ser devorado.

Ensimismada en sus pensamientos, no notó que alguien le lanzaba una cantidad importante de nieve. Una bola de nieve se estampó contra su cara. Frunció el entrecejo y, entre insultos, buscó al perpetrador de aquel ataque. Ya se estaba preparando para asesinar a Alejandra, cuando supo que el que le había lanzado la nieve no había sido su amiga, sino cierto joven con ojos esmeralda que en ese instante se partía de la risa.

-¿Qué haces Potter?-la risa del joven se detuvo al instante. Frunció el entrecejo, y Michel se arrepintió de su rudeza.

-¿Desde cuándo me dices Potter?-

-¿Desde cuándo me atacas con nieve?-él sonrió de manera perversa, demasiado encantador.

-¿Desde cuándo eres tan linda?-

-¿Desde cuándo eres lanzado?-

-¿Desde cuándo se han vueltos idiotas?-la voz de Hermione sonó muy chillona. Ambos la miraron.

Harry sonrió. Merlín, ese chico sonreía demasiado. Michel tragó saliva al notar la mirada enfurecida y celosa de Hermione. De seguro le iría con el cuento a Ginny. Como si eso le importase, aclaremos.

-Micky, acompáñame adentro-Michel miró a Harry rápidamente.

-¿Que te acompañe adentro?-su voz sonó entrecortada. Harry la miró con las cejas levantadas.

-Acompáñame-la tomó del brazo y la arrastró al castillo. Llegaron a los pasillos helados del colegio, y fue en ese momento en que Harry se detuvo y la miró a los ojos. Michel suspiró encantada. Gryffindor, era tan lindo.

-Quiero que esta noche nos veamos fuera de la sala común-ella levantó las cejas. Abrió los ojos de par en par.

-¿Para qué?-él sonrió.

-Para hablar, solo para hablar-Michel se miró las manos. En realidad no le molestaba hacer otras cosas con Harry, pero él se veía tan inocente.

-¿A qué hora?-preguntó.

-A las diez...quiero...me gustaría que aclarásemos un par de cosas-sus ojos se veían tristes, confusos.

Michel le acarició la mejilla con ternura. Tenía una piel tan suave. Era tan lindo.

-Discúlpame Harry...te hice confundir-

-No es tu culpa-dijo él.-Supongo que ambos hicimos las cosas mal...y nos confundimos mutuamente-

Ella sonrió y, sin pensarlo, lo abrazó con fuerza. Su aroma le embriagó el cerebro, y su cuerpo duró el nubló el pensamiento. A pesar de sus catorce años, Harry Potter era un hermoso ejemplar (N/A: como si fuese un animalito el precioso). Se separaron escasos centímetros, y Michel, sin poder contenerse, besó la comisura de los labios masculinos.

-Supongo que los interrumpo-se separaron rápidamente. Cedric los miraba con la quijada crispada en un gesto furioso.

-¿Qué...?-

-Si interrumpo, los dejo a solas-la entonación de la última palabra hizo eco en la mente de Michel, y encendió la señal de alarma.

-Ced...no...-él volteó bruscamente, y desapareció doblando una esquina. Se quedaron en silencio, mirándose.

-Creo que deberías ir tras él-dijo Harry. Su voz se oyó compungida y triste.

-Harry...gracias-lo abrazó de nuevo-te quiero-corrió tras Cedric, dejando a Harry solo en medio del pasillo. El hufflepuff iba demasiado rápido en su afán de desaparecer de su vista.

-Ced...-¿le pareció a ella o él apuró el paso?-CEDRIC-él se detuvo, y volteó a mirarla. ¿Por qué negar que sus ojos azules la encandilaron?. Tragó saliva mientras se acercaba a él, quien seguía caminando, aunque esta vez a paso lento.

-¿Qué quieres?-bramó Cedric. Tenía el ceño fruncido, formando la fina línea característica en la expresión masculina cada vez que se enfadaba. Le gustaba hasta furioso.

-Hablar contigo...aclarar las cosas-tuvo que correr para poder alcanzarle el paso.

-No vas a poder aclarar nada conmigo, si no te aclaras primero a ti misma-las palabras de Cedric calaron hondo en su ser.

-Ced..-lo tomó del brazo. Él la miró. –Tienes razón-

-¿Ah sí?-su voz se oyó muy áspera.

-Sí...esta noche aclararé mis ideas...-lo soltó y volteó, con la intención de desaparecer, quizás de encerrarse en su cuarto y llorar descontroladamente (N/A: a moco tendido, como se le dice...jajajaja).

-Michel...-ella se detuvo y volteó a mirarlo.-El reto..hablé con Jonathan...no estuvo de acuerdo, pero accedió a anularlo-sonrió apesadumbrado, y Michel sintió a su corazón inflarse de amor. Los ojos de Cedric se habían suavizado y la miraban con dulzura. Él volteó y desapareció al doblar una esquina.

Michel decidió dirigirse a la sala común. Y así pasó todo el día. Ya eran las diez de la noche, y ella aún se encontraba sentada frente a la chimenea de la sala común de Gryffindor, mientras poco a poco la Torre se llenaba de alumnos sonrosados y tremendamente abrigados. La luz del fuego iluminaba a Michel, dándole un aspecto casi fantasmagórico. Tenía los ojos hinchados y enrojecidos, señal inequívoca de que había llorado. Se sentía fatal.

Oyó al retrato de la Dama Gorda abrirse, y aspiró un aroma conocido, que le llenó las fosas nasales de un encantador perfume de varón. Levantó la mirada y se encontró con los bellos ojos de Harry. El fuego lo iluminaba de una forma enigmática, parecía como si la luz que salía de la chimenea acariciase con sensualidad las hermosas facciones masculinas, como si alumbrara con fervor la mirada verdosa y resaltara el brillo de sus ojos y la preciosa línea que formaba sus labios (N/A: ah bueno!...no me pueden decir que no estoy inspirada).

-Hola-susurró él. Su voz sonó muy dulce.

-Hola Harry-

-¿Vamos?-Michel se restregó los ojos, y se acomodó el cabello.

-Sí...a menos que esperes a que me arregle...-él sonrió.

-Te ves linda así-un carraspeo colectivo se oyó en la sala común, y Michel tuvo que esconder su rostro para que no notasen su excesivo sonrojo. Se levantó del sillón y siguió a Harry al pasillo.

-Nos van a quitar puntos si los ven-dijo Hermione.

-Es importante esto, Herms-dijo Harry. Su voz sonó muy "y no me discutas"..digamos, demasiado convincente. Hermione hizo una mueca de disgusto.-Además, me voy preparado-sacó el pergamino que llevaba siempre en la mano, y una capa de tela fina y brillante (N/A: Mapa de los hermosos (jajajaja) y la capa invisible). Salieron al corredor oscuro y frío de Hogwarts. Harry la tomó tiernamente de la mano, y Michel supo que el sonrojo en las mejillas masculinas no era casualidad. Era tan divino.

Caminaron por los pasillos. Habían bajado al tercer piso, y Michel aún no sabía qué hacían ahí. Harry había sacado el Mapa del Merodeador y lo observaba con detenimiento. Se acercó a la estatua de la bruja tuerta y murmuró unas palabras, tocando una leve fisura en su joroba. Segundos después la estatua se abría, dejando ver un pasillo oscuro.

-¿Qué...?-

-¿Quieres ir a Honeydukes?-

-¿Qué..?-Harry la tomó de la mano y saltó dentro. Michel cayó ruidosamente sobre él. Sintió algo duro bajo ella, y miró hacia abajo. El joven era un hermoso colchón (N/A: me encantó esa frase desde que la usé en "Despertar en un mundo mágico"..jajajaja). Harry la miró extrañado.

-Si sales de encima mío podemos seguir avanzando-Michel se levantó con rapidez.

-¿Vamos?-preguntó, viendo como él se limpiaba la túnica.

Caminaron por el lugar. El pasadizo era extenso, y Michel podía sentir el cansancio haciéndose sentir fuertemente. Merlín, quería echarse sobre su cama y dormir como un tronco y/o marmota hasta el día siguiente. El pasadizo se doblaba y retorcía, poniéndola de la nuca. Tenía muchas ganas de llegar a donde sea que Harry la estuviese llevando.

Después de una hora más o menos, el camino comenzó a ascender, por lo que la caminata se hizo más dura. Pero la recompensa fue grata al llegar a Honeydukes, luego de subir por una escalera de piedra que se perdía en las alturas.

-Supongo que los dueños deben estar durmiendo-la miró-permíteme-dijo, y la tomó nuevamente de la mano. Salieron por una trampilla, y se encontraron con el sótano de Honeydukes.

-Vaya Harry, no sabía que...que fueses un tránfuga-dijo, mientras se dirigían al corazón del comercio (N/A: música del Libro gordo de Petete en idioma argentino (cuack) tránfuga es alguien desvergonzado, medio ladronzuelo). Harry rió de forma encantadora.

-Ven, tomemos prestado unas golosinas-

-¿Tomemos prestado?-preguntó Michel estupefacta-¿no querrás decir robar?-Harry volvió a reír.

Tomaron un poco de cada dulce y salieron del lugar, volviendo al pasadizo. El viaje de vuelta no fue nada en comparación con el viaje de ida (N/A: vieron que sucede que cuando vas a un lugar tardas más que cuando volvés). Llegaron al tercer piso, siendo bienvenidos por el pasadizo oscuro y frío.

-Tú querías hablar-dijo Michel mientras caminaban hacia los terrenos. Ya no nevaba, pero el césped se encontraba blanco y níveo. Y congelado. Ah, pero qué bella vista la del lago congelado, y la luz de la luna y las estrellas. El barco de Durmstrang amarraba cerca de donde ellos se encontraban, pero a ninguno de los dos le importó que Karkaroff o cualquier otro los viera. Se quedaron parados contra un árbol, saboreando las golosinas. Michel miró a Harry. El frío la sentaba bien. Sonrió ante semejante pensamiento. Se estaba volviendo una completa cursi.

-¿Vas a hablarme?-preguntó ella con voz nerviosa. Harry la miró. Aún en la oscuridad sus ojos se veían increíblemente verdes y claros.

-Lo he estado pensando Micky...y yo no quiero ser la razón por la que tú te alejes de Cedric-

Michel abrió los ojos asombrada. Miró al suelo. Merlín, Harry se estaba alejando de ella por Cedric. ¿Eso era bueno o malo?.

-Creo que eso es...-dijo ella-bueno-

-Supongo, además...yo...-se sonrojó de forma encantadora y miró la suelo. (N/A: lo que pongo a continuación me dolió mucho)-Yo estoy...bueno...-se encogió de hombros-me gusta mucho Cho-Michel hizo una mueca.

-Preferiría que estuvieses enamorado de Ginny Weasley- (N/A: eso también fue doloroso). Harry sonrió.

-¿Y tú qué dices?-

-Que amo a Cedric...-él la abrazó.

-Ojalá tengas suerte con él...y lo perdones-

-En realidad...él también tiene que perdonarme a mí-

-¿Por qué?-se encontraban caminando hacia el castillo.

-Porque le dije que me pasaban cosas contigo-Harry la miró como si eso hubiese sido una bofetada.

-¿De veras le dijiste eso?-Michel asintió con la cabeza.-Vaya-

-Pero...tú me atraes Harry-él se sonrojó-pero a él...-

-A él lo amas-se miraron y se abrazaron con fuerza.

Michel aspiró el exquisito aroma masculino. Las manos de Harry alrededor de su cintura y los latidos del corazón de él la hicieron sentirse tranquila. Se miraron, con los rostros a escasos centímetros. Y fue en ese instante en que Harry la besó tiernamente, juntando sus labios con los de ella. Y Michel sabía que eso, más que un beso de amor, era un beso de despedida.

-¿Se puede saber qué hacen aquí a estas horas?-preguntó una voz que hizo sobresaltar a Michel.

-Diggory-dijo Harry con voz ahogada-¿qué..?-

-Soy prefecto-señaló su insignia-¿lo olvidaste?- hablaba de manera muy fría y seria. Michel lo miró a los ojos y vislumbró una tristeza creciente en el brillo azul de su mirada.

-Ced...-

-Vayan a besarse a su sala común-

-No, Ced, déjame explicarte...-

-No tienes que explicar nada..-dijo con los dientes apretados.

-Diggory...-

-TÚ NO HABLES POTTER PORQUE TE MATARÉ-

-CEDRIC-bramó ella. El joven hufflepuff había sacado la varita del bolsillo y apuntaba a Harry.

Michel se interpuso rápidamente entre ambos.-No seas estúpido-

-¿Y YO SOY EL ESTÚPIDO?-bramó, mirándola. Chispas rojas salieron de la varita de Cedric.

-Con ella no te metas Diggory-

-No te hagas el hombre, que eres un cobarde-

-SOY UN GRYFFINDOR, ADEMÁS EN UN DUELO CON VARITAS NO VALES UNA MIERDA-ases de luz de uno y otro lado. Gritos, ruidos, golpes.

Se despertó de golpe no supo dónde a no supo qué hora. Miró a su alrededor. Le dolía la cabeza y sabía que esa no era su cama, porque su cama olía a flores y eso donde se encontraba olía a hospital.

Hospital-cama-cuerpo inerte a su lado.

-Merlín-susurró. Había recordado los hechos de horas antes. Recordaba a Cedric sangrando, y a Harry con tentáculos creciéndoles en la espalda. Se levantó de la cama y buscó a Harry con la mirada.

-Aquí estoy-oyó. Harry se encontraba en la cama frente a la suya. Le sonrió. Lo observó fijamente. No veía nada extraño en él.

-¿Por qué estamos aquí?-él se encogió de hombros.

-Supongo que quieren chequearnos-

-¿Has visto a Cedric?-

-Está en la cama junto a la tuya...duerme-Michel se sentó junto a Harry.

-Lo siento-

-No lo sientas...supongo que tu noviecito es muy celoso-Michel sonrió.

-Sí...-tomó aire-entonces...¿sólo amigos?-

-Sí...tan solo amigos-la puerta de la enfermería se abrió. El rostro compungido de Alejandra se pudo ver desde el umbral.

-Ven Ale-ella sonrió al verlos bien. Aunque Michel notó cierta incomodidad en el rostro de su amiga.

Al llegar junto a ella, Alejandra tragó saliva.

-Hola...¿cómo...cómo están?-

-Nosotros bien, pero parece que tú no-

-Pues...sí-dijo mirando al suelo.

-¿Qué te ocurre?-preguntó Harry. Alejandra se sentó en la punta de la cama.

-Hoy me seleccionaron-dijo. Su voz sonó nerviosa.

-¿Y eso qué tiene de malo?-preguntó Michel. Algo hizo clic en su mente.-Ay no...quedaste en Slytherin-

-No...Slytherin no hubiese quedado tan mal...-tomó aire. Michel podía sentir los latidos furiosos de su corazón. "Que haya quedado en Gryffindor, que haya quedado en Gryffindor". Pero la respuesta no fue la esperada.-Quedé en Ravenclaw-

Silencio. Alejandra la miraba fijamente, esperando la reacción.

-¿Micky?-preguntó Harry. La sacudió levemente. Michel estaba tiesa, con los ojos idos y la boca ligeramente abierta.

-¿CÓMO QUE EN RAVENCLAW?-

-Micky-

-¿EN RAVENCLAW?..VAS A SER COMPAÑERA DE CUARTO DE LA GORDA CHOCHA-

-MICHEL-bramó Harry.

-PERO ES QUE ACASO NO PUEDEN HACER SILENCIO-la voz de Madam Pomfrey hizo callar a Michel.-SON LAS ONCE Y MEDIA DE LA NOCHE-

-Bueno...-susurró-supongo que belleza e inteligencia pegan bien contigo-

-Yo no...supongo que si lo hubiese deseado habría quedado en Gryffindor-

-Sí...-cerró el puño. No lo podía contener-¿PERO CÓMO EN RAVENCLAW?-alguien le golpeó la cabeza. Miró a Harry, que le sonrió. No supo nada más, porque cayó rendida sobre el joven.

-Un Desmaius hubiese sido mejor-dijo Alejandra. Harry la miró serio.

-Sí...pero creo que así se despertará sola...dejémosla dormir-Alejandra salió de la enfermería y, al cerrar, la puerta, todo quedó en la penumbra.