HOLAAAAAAA...pido perdón por la tardanza. NO CRUCIOS NI AVADAS KEDAVRAS!!!!.

Sé que he tardado más de un mes (quizás más de dos!!!), pero lo que sucede es que la escuela me tenía muy compenetrada. Además estaba cero inspirada.

A pesar de que he tenido algunos percances que me golpearon duramente y este cap había quedado medio trunco, he de contarles de un hecho que me ocurrió este domingo 17.

Una chica ha estado plagiando mi fic "Despertar en un mundo mágico" en un grupo llamado harrypotterfanaticos. Me dolió mucho que me robaran ese fic que adoro tanto. He hecho muchas cosas para que todos supieran lo que ocurría. Y creo que ustedes también deberían saberlo.

He sentido lo que es que te roben algo tuyo que haces con tanta devoción. Además, estuve peleada con un amigo, asi que espero sepan disculpar la tristeza y la bronca que emana este capítulo, lo que sucede es que cuando el autor se siente mal, lo plasma en lo que escribe. Sepan entenderme.

Y otra cosa, lean "El Secreto mejor guardado" de Mik Diggory. Es un fic muy lindo y les aseguro que se van a divertir...

Les agradezco los reviews a: Harry, MiOnE, NazkySnape, Azamy-Delacour, Sabrina Evans, Lina Malfoy y LunaLooneyLovegood.

Dejen reviews!!!!..

M.O.S

M.O.P

M.O.M

Y FANA DE LA ESCENA DE HARRY EN LA BAÑERA!!!...TE AMOOOOOOO

MUERTE A CHO CHANG!!!!..BESADORA DE NIÑOS BONITOS DE OJOS VERDES

DISFRUTEN!!!.

Capítulo 14: Los celos son mitad falta de sesos...

La enfermería era un lugar horrible, más si se despertaba con dolor de nuca y el cuello tremendamente contracturado.

Levantó la cabeza ligeramente. Sabía que no estaba en su cama, recordaba haberse despertado en la enfermería del colegio y haber hablado con Harry.

Olió el aire. Un perfume conocido le llegó hasta las fosas nasales. Se movió levemente en la cama, y sintió algo extraño bajo ella. Abrió los ojos con perplejidad al ver el lugar en donde se encontraba acostada.

Harry dormía plácidamente bajo ella. Con razón había dormido tan bien. El pecho masculino subía y bajaba acompasado. Se veía tan lindo con los párpados cerrados, las gafas caídas a un costado, los labios ligeramente entreabiertos y el cabello desordenado.

Michel sonrió y se sonrojó excesivamente. Harry tenía una remera blanca que se le enmarcaba exquisitamente al cuerpo, mostrando sus abdominales y los pectorales levemente marcados. Merlín, era increíblemente apuesto.

Se levantó de la cama, aún sintiendo la calidez del cuerpo del joven. Tocó el suelo frío con los pies descalzos, y se estremeció. Había olvidado por completo que el invierno era terrible en Inglaterra, y que había dejado sus medias dentro de sus zapatos. Miró bajo la cama donde se encontraba Harry, buscando su calzado. Su largo cabello negro le cayó plenamente sobre la cara al levantarse, por lo que no vio lo que ocurría. Se acomodó el pelo como pudo tras su espalda, y fue entonces cuando notó un par de ojos azules observarla fijamente desde la cama de enfrente.

-Ced...-susurró con la voz más que desmayada. De más está decir que sintió sus pies elevarse unos centímetros.

-No creí que tu relación con Potter fuese tan intensa como para dormir sobre él-dijo Cedric con voz dura.

Michel frunció el entrecejo, acomodándose el flequillo. Tomó aire y, contando hasta diez mentalmente, se cruzó de brazos.

-Mi relación con Harry no es intensa..no somos novios, Diggory...-

-Pues no es eso lo que dicen-dijo él mirándose las uñas. Michel gruñó. Merlín¿qué le ocurría a ese chico?.

Se comportaba muy altaneramente, parecía como si se hubiese tragado a Malfoy. Un tremendo bastardo mal nacido, en su opinión (N/A: Malfoy I hate you ¬¬...TE QUIERO BAR).

-¿Se puede saber qué te ocurre?-replicó ella, acercándose hasta donde Cedric se encontraba sentado.

-Pues...-

-Porque sinceramente ya no te soporto-siguió Michel, levantando el puño- y hoy colmaste mi paciencia...¿¿¿cómo te atreves a atacar a Harry???-notó la línea que se formaba entre las rubias cejas masculinas, y sonrió para sus adentros al darse cuenta que en cualquier momento él se enojaría. Y le encantaba enojado (N/A: masoquista y enferma igual que yo ).

-Discúlpame, pero si yo estoy patrullando el vestíbulo y el Gran Comedor, y me encuentro a dos chicos afuera de la sala común y, lo que es peor, BESÁNDOSE, yo, como prefecto que soy, debo tomar cartas en el asunto-

-¿Como atacar al chico e insultarlo?-preguntó ella con la ceja enarcada y con un tono de voz de más incrédulo. Sonrió al notar el sonrojo en las mejillas masculinas.

-Pues...-lo había tomado desprevenido y ahora Cedric no tenía cómo refutar lo que ella decía. Se sintió orgullosa de sí misma.

-Dilo-dijo con satisfacción y soberbia.

-¿Que diga el qué?-preguntó él rápidamente.

-Que estás celoso de Harry-la expresión de Cedric le resultó graciosa. Su boca ligeramente entreabierta, sus cejas elevadas en un gesto incrédulo, sus hermosos ojos azules relampagueando de creciente enfado, sus mejillas ligeramente arreboladas. Se veía precioso.

-No tengo nada que envidiarle a Potter-dijo segundos después, cuando Michel se daba por triunfadora.-No es ni más guapo, ni más inteligente que yo..ni siquiera es el verdadero campeón de Hogwarts-

Michel lo observó incrédula. Ah no, sí se había comido a Malfoy.

-Eres un maldito cretino inescrupuloso-bramó-y muy modesto ¬¬-continuó con sarcasmo.

-¿Todo eso soy?-preguntó él irónico-creí que yo era el amor de tu vida-

-Y yo creí que eras justo y leal...pero parece que esas dos virtudes te las metiste en medio del...-Harry se había caído de la cama un tanto adormecido, provocando un tremendo estruendo que resonó, Michel estaba más que segura, hasta en las mazmorras. Ella corrió hasta donde el joven de ojos verdes se encontraba sobándose la cabeza. Se arrodilló junto a él y lo observó.

-¿Te sientes bien?-le preguntó acariciándole el cabello exageradamente enmarañado. Harry sonrió complacido ante las caricias y los mimos. (N/A: mamita, deja de tocarlo o te las verás conmigo)

-Sí-susurró sonrojándose. Ay, la vida puede ser cruel pero por todo lo malo algo bueno siempre da. Y en ese instante, Michel supo que esa frase era cierta, porque por más que estuviese peleada casi a muerte con su amado y precioso Cedric, un bello y encantador Harry se le entregaba en bandejita de oro. La vida no era tan mala después de todo.

-¿Pueden esperar a encontrarse en su maldita sala común para hacer eso?...-tanto Harry como Michel fulminaron a Cedric con la mirada.-¿Qué?-

-Eres un idiota Diggory-dijo Harry levantándose del suelo. Cedric lo miró fijamente. Mirada azul y mirada verde se fulminaron durante minutos incontables. Y Michel sintió la extrema tensión presente.

-Muchachos...intenten no matarse-murmuró. Ambos fijaron sus miradas sobre ella. –Compórtense como personas...por favor-

-Yo no hablaré con el que me robó la gloria de ser el único campeón de Hogwarts-la cara de perplejidad de Harry era todo un poema. Frunció el entrecejo y miró a Michel, que tenía la boca entreabierta.

-¿QUE TE ROBÉ LA GLORIA?¿QUE TE ROBÉ LA GLORIA?..YA SABES DÓNDE PUEDES METERTE TU GLORIA, ESTÚPIDO HUFFLEPUFF- Cedric había tomado su varita del buró junto a su cama. Tenía los ojos ligeramente furiosos y el ceño muy fruncido. Fue en ese instante en que apuntó a Harry, pero ocurrió algo que no estaba en sus planes. Y era que Michel se había cruzado en el camino de su maleficio.

-Engorgio-

-AAAAAAAAAAAAAAAAH-todo el cuerpo comenzó a crecerle. Su barriga se infló y saltaron los botones de su ropa-CEDRIC-sus manos había comenzado a hincharse, y le recordaron a empanadas.

-Diggory, eres un idiota-murmuró Harry mientras la tomaba del tobillo, al tiempo que Michel lloraba.

Cedric gruñó y, tomando fuertemente la varita, saltó de su cama al suelo y apuntó a Michel, quien lo observó horrorizada.

-Reducio-murmuró. Tan pronto como lo pronunció, el cuerpo de Michel se desinfló por completo. Su ropa quedó hecha jirones. Observó con detenimiento cada parte de su cuerpo, cerciorándose de que todo estaba normal. Se levantó con estrépito y, en dos zancadas, llegó hasta Cedric, que la observaba consternado.

PAFF la bofetada sonó estruendosamente en la enfermería, sobresaltando a Harry y dejando extremadamente asombrado a Cedric. Él se tomó la mejilla y observó a Michel con desconcierto.

-¿ERES IDIOTA?-

-Micky...-

-NO ME LLAMES MICKY- bramó con los ojos humedecidos-LO ÚNICO QUE SABES HACER ES EMPEORAR LAS COSAS..DESDE MI VIDA, HASTA LA TRANQUILIDAD DE HARRY-

-Michel...por favor...-pero ella no lo oyó. Volteó y salió corriendo de la enfermería. Se encontró con el pasillo oscuro y silencioso. Sus pasos retumbaban y hacían eco contra las tenebrosas paredes. Se abrazó para infundirse calor. ¿Por qué hacía tanto frío?, maldito invierno, maldita Inglaterra y maldito Hogwarts. Suspiró y se sentó en el suelo. Merlín, estaba congelado. Pero qué más daba. Apoyó su cabeza sobre sus rodillas, abrazándose. Sollozó. Todo lo que le estaba ocurriendo era terrible. Desde las peleas con Cedric, hasta el distanciamiento de Harry, hasta la elección espantosa de Alejandra, que terminó en Ravenclaw...parecía como si la vida, el universo entero, estuviese conspirando contra ella. Todo le salía al revés. Oyó pasos acercándose. Un aroma inconfundible le llegó hasta las fosas nasales.

-¿Qué quieres Diggory?-preguntó, levantándose del suelo y enfrentándolo. Sabía que quizás sus ojos se encontraban enrojecidos e hinchados, pero no le importaba. No le gustaba dar lástima, pero suponía justo que Cedric viese lo que provocaba en ella y su estado de ánimo.

-Michel...yo..-se miraron fijamente.-Lo admito-

Ella frunció el ceño y enarcó una ceja.

-¿Qué admites?-

-Que estoy celoso de Potter...-Michel entreabrió la boca, estupefacta. Bueno, era de suponerse, pero Cedric tenía muchas cosas con las cuales defenderse de lo avasallante que podía llegar a ser la belleza de Harry: él era tan bello y genial como el moreno. (N/A: sí, amo a Harry y no puedo evitarlo)

-¿Estás...celoso...de Harry?-él asintió con la cabeza. Y una idea perversa cruzó por la inocente mente de Michel-y cómo no estarlo-

Cedric la observó con expresión furiosa. Cerró los puños. Y Michel presintió la reacción que vino a continuación.

-¿Cómo...cómo te atreves a hablarme así?-

-¿Así cómo?- preguntó ella de manera insolente, mirándose las uñas.

-Así...encima que te...confieso...-

-Que estas celoso de Harry, sí...cualquiera lo estaría-sonrió maléficamente. Observó detenidamente las reacciones del bello Cedric. Él respiraba aceleradamente, y mantenía los puños cerrados con furia. Sus ojos azules centelleaban, y sus cejas formaban un exquisito arco de enojo. El rictus en su quijada le hacía fruncir los labios con exageración. En pocas palabras, Cedric estaba apetecible hasta enojado. Y Michel, observándolo, pensó que su táctica estaba dando resultado, por lo que prosiguió-Harry es lindo, educado, valiente, tiene muy bellos ojos, hermosas facciones, labios apetecibles...mmm...está, como se le dice en mi país, bárrrrrrrrrbaro-Cedric frunció el ceño y volteó, dispuesto a alejarse de Michel. Ella lo vio irse hacia la enfermería con paso furioso. Suspiró triunfante y sonrió, cruzándose de brazos.

Si Cedric quería guerra, la tendría. Miró la trayectoria del bello hufflepuff, que caminaba con paso apesadumbrado. Decidió seguirlo hacia la enfermería. Cedric había cruzado el umbral de la puerta de la enfermería, y Michel entró tras él, observando detenidamente a Harry, que dormía plácidamente sobre su cama. Sonrió ante la bella escena, mientras se acomodaba entre las sábanas. Sintió una mirada escudriñadora clavándosele en la nuca, y miró a Cedric, que la observaba con sus grandes ojos azules, frunciendo el entrecejo. Michel se sintió enrojecer hasta la punta de su cabello. Y sin poder evitarlo, notó cómo los latidos de su corazón se aceleraban, cómo sus manos de repente temblaban, o cómo su piel se erizaba, transformándola en una gallina humana. Las mariposas se tornaron gigantescas, enormes, y revolotearon en su estómago libremente. Amaba a Cedric, no lo negaba, y si tenía que gritárselo al mundo entero, lo haría sin pensar siquiera. Pero...las cosas estaban complicadas. Cerró los ojos y apoyó la cabeza contra la almohada, aún sintiendo la mirada de Cedric. Podía oler su aroma masculino, y oír su respiración acompasada. Se durmió rápidamente.

La luz de la mañana entraba por las ventanas de la Torre en la que se encontraba. Los gritos de Madam Pomfrey terminaron de despertarla, y se sentó en la cama, observando a su alrededor. La enfermera le gritaba a Ron, que saltaba sobre la cama en la que se encontraba Harry.

-Señora Pomfrey, no estoy haciendo nada malo-

-Está saltando sobre uno de mis pacientes, señor Weasley..¿no le parece malo?-Ron suspiró. Miró a Michel, que se rascaba la cabeza.-Hola Michel-

-Hola Ron-los ojos verdes de Harry se fijaron en ella -hola Harry-

-Hola Micky-él sonrió de forma encantadora, y Michel necesitó la almohada para poder tapar su sonrojo. Tragó saliva ruidosamente y se rascó la cabeza, en un notorio gesto de incomodidad.

La puerta de la enfermería se abrió y Alejandra, con su uniforme de Ravenclaw, entró al lugar con paso lento. Su rostro llevaba encima una expresión de completa desolación, y miraba al suelo sin prestarle atención a nada ni a nadie. Al levantar la vista, Michel pudo percibir los sentimientos encontrados que su amiga guardaba en el pecho.

-Hola-dijo la rubia al llegar junto a ella.

-Hola Ale-dijo. La observó detenidamente. Los colores de Ravenclaw no le sentaban bien a su amiga-no me gusta tu uniforme-Alejandra la fulminó con la mirada.

-A mí tampoco-se cruzó de brazos. Suspiró y miró a su alrededor.-Menos si tengo que soportar a la idiota de Cho en el mismo cuarto...-un tic apareció en el rostro de Michel. Esa Chang...tan solo con pensar en ella le daban ganas golpearla, y su estómago hacía una triple mortal hacia atrás, retorciéndose dolorosamente.

Más si pensaba en Cedric, y en ese supuesto amor que aquella y el bello joven se tenían. Los odiaba a ambos.

Momento. ¿Cedric dónde se encontraba?. Miró alrededor, buscándolo. No había rastros del apuesto joven, y sabía que algo no andaba bien.

-Si buscas a Diggory, salió hace rato hacia el comedor-dijo Harry mirándola. Sonreía-creo que tenía cosas que hacer-

-¿Vamos a desayunar?-preguntó Alejandra-tengo hambre-Michel asintió con la cabeza. Buscó su ropa con la mirada, pero no la encontró.

-¿Has visto mi uniforme?-

-Está a los pies de tu cama-dijo Ron, mientras le pasaba a Harry los zapatos. Bueno..se los "pasó" literalmente, porque se los lanzó por la cabeza, provocando que entre la bella cabellera morena y el cuero cabelludo saliese un pequeño cuerno.

-No tienes que lanzarme las cosas, Ron-bramó Harry, golpeando al pelirrojo en la cabeza. Ron le mostró el puño.

-Chicos, por favor, no peleen-dijo Michel, poniéndose las medias.-Ron, no seas tan ortodoxo-el pelirrojo gruñó. Michel observó cómo Harry se levantaba de la cama y se quitaba la remera del pijama. Miró a Alejandra, cuya expresión babosa era increíble. Rió. Y no era para menos. Harry era precioso.

-Vamos a desayunar Ale-

-¿Mmm?-

-A comer-

-¿Qué?-

-QUE DEJES DE MIRAR A HARRY Y VAMOS A DESAYUNAR-Harry y Ron las observaron pasmados.-Jejejeje U-se sonrojó con violencia al notar la sonrisa que apareció en el bonito rostro del joven de gafas.

-Nos vamos-dijo Alejandra, sonrojada también. Tomó a Michel del cuello de la toga y la arrastró fuera de la enfermería. El pasillo las recibió más frío que de costumbre. Merlín, el frío le sonrosaba la piel y hacía que sus pies se mantuviesen congelados. Si seguía así le saldría escarcha de la nariz.

Caminaron en silencio por el corredor, oyendo el eco de sus pasos. Michel se encontraba sumamente ensimismada en sus pensamientos, imaginando a Cedric en el comedor, en el campo de quidditch, en su cuarto..¿qué estaría haciendo él en esos momentos?. Si lo conocía bien, de seguro estaría haciendo alguna tarea, o leyendo un libro, o seguramente estaría divirtiéndose con sus amigos frente al suave calor que emanaba la chimenea de su sala común...pero jamás se imaginó que estaría haciendo lo que estaba haciendo.

Sus pupilas se dilataron, su estómago se contrajo, su corazón hizo un pum sonoro y luego...¿siguió latiendo?, el vello de su piel se erizó, sus nervios se volvieron incontrolablemente electrizantes...¿qué más decir?, se encontraba celosa. Y no era para menos...encontrarse al chico de tus sueños tomado de la mano de una zorra en potencia, es, para cualquier ser humano, algo terrorífico (N/A: me sucedió algo parecido...y en realidad me sucede constantemente).

-Oh no-murmuró Alejandra, mirando con cautela a su amiga, que parecía un colacuerno húngaro porque, al decir verdad, le salían volutas de humo por la nariz-creo que mejor nos vamos Mick-intentó voltear, pero Michel tenía una de sus manos sobre su toga, por lo que se mantuvo tiesa, esperando la reacción de la morena.

-Chang...-susurró, apretando el puño-DIGGORY- y fue en ese instante en que Cedric la miró. Y su mirada azul se encontraba más bella que de costumbre y está de más decir que si no fuera por la insidiosa presencia de esa gorda mequetrefe, Michel se le habría lanzado encima al bello joven y lo habría besado hasta hacerlo explotar. Pero bueno, todo no se puede en la vida.

-¿Necesitas algo Stanco?-preguntó él, mientras abrazaba el fofo cuerpo de Cho contra el suyo (N/A: sí, la odio, y mi odio cada día se acrecienta más, más al tener la foto del beso que esa gorda zorra se da con mi amorcito divino de ojitos verdes). Michel respiró hondo y, observando las manos entrelazadas de esos dos, el cuerpo de ella pegado contra el de él, la sonrisa satisfecha de Cho...

-SÍ, NECESITO QUE DESAPAREZCAS DE MI VISTA, ZOPENCO -tomó su varita del bolsillo de su túnica, y de no ser porque Alejandra la detuvo, Cedric y Cho hubiesen terminado como puré de alumnos.

Sintió cómo una mano la tomaba del cabello y la arrastraba por el pasillo, mientras ella gritaba y maldecía.

-Suéltame Alejandra-bramó Michel, pateando a la rubia. Se encontraban ya cerca de la puerta del Gran Comedor, y había perdido de vista a los tortolitos. Alejandra gruñó y la soltó, y Michel cayó de boca al suelo.

-Eres una inconsciente-dijo la rubia, mientras se acomodaba la bufanda de Ravenclaw-¿cómo se te ocurre...?-

-Ay por favor, no me vengas a sermonear, que si mal no recuerdo tú transformaste el horrendo cuerpo de Chang en una extraña mutación de pulpo con ciervo...-Alejandra sonrió, recordando su proeza.

-Bueno sí, pero Chang no es el amor de mi vida-

-Ni que lo digas ¬¬...te mataría-

-¿Entiendes mi punto entonces?-Michel miró al suelo, restregándose las manos. Que cortamambo que era su amiga, si no fuera por ella Chang habría acabado siendo el almuerzo del calamar gigante y a Cedric lo habría encerrado en una mazmorra y lo habría torturado hasta que llorase. Merlín, por juntarse tanto con Alejandra ya tenía idea homicidas. –Además..tengo una mejor idea-miró a la rubia frente a ella con sentimientos renovados. ¿Una idea?..jejejeje...ella conocía las ideas de su amiga y no eran para nada inocentes..

-¿Qué clase de idea?-preguntó. La voz le temblaba de ansias-¿algo contra Cedric?-Alejandra asintió frenéticamente con la cabeza. Sonrisa perversa de parte de su amiga-Merlín¿qué pretendes hacerle?-

-Pues...yo solo pensaba qué pasaría si le pagaras con la misma moneda al tierno, dulce, noble y comprensivo hufflepuff-dijo Alejandra con malicia.

-¿Y eso cómo lo hacemos?-mirada irónica de parte de Alejandra.

Michel sonrió como disculpa. Sí, era estúpida la pregunta, pero ella necesitaba sacarse la duda.

-Pues...no sé¿qué te parece pedirle ayuda a cierto bomboncito moreno de ojos verdes que, para nuestra suerte, viene caminando por el corredor?-y así era, Harry venía caminando tranquilamente junto a Ron, seguramente hablando de quidditch. Lo observaron detenidamente. Y Michel se asombró lo que la naturaleza hace y nosotros no notamos. Harry era una belleza, al igual que Cedric. Y observándolo, supo que no por nada su níveo cuello se encontraba enfundado en la bufanda de Gryffindor, su túnica ondeaba ligeramente tras él, su cabello estaba muy desordenado, haciendo contraste con su blanca piel y sus bellos ojos verdes. Sonreía en una sonrisa espléndida, haciéndolo ver más niño, y de una forma encantadora.

Michel suspiró. Si no fuera porque ella estaba enamorada de Cedric, Harry bien podía ser su chico...luego, claro está, de pelear con medio colegio por ser la propietaria de ese bello joven. Digamos, en pocas palabras, que lo mismo le ocurría con el hermoso Cedric.

Alejandra se apoyó contra la pared, esperando a que Harry y Ron se acercaran. Una vez que ambos jóvenes estuvieron a pocos centímetros de ella, se paró frente a ellos, deteniéndoles el paso. La miraron con las cejas enarcadas.

-Ale..¿qué?-

-Queremos pedirte un pequeño favor, Harry-dijo ella, mientras se acercaba amenazadoramente. Le rodeó el cuello con los brazos. Él se sonrojó violentamente-necesitamos que..-Alejandra miró a Michel, quien desvió la mirada con rapidez-te hagas pasar por su novio-señaló a la morena, quien la observó pasmada. Harry se quedó tieso.

-¿Que me haga pasar por...?-miró a Michel-¿..su novio?- tragó saliva, mientras retorcía su bufanda-pero..¿para qué?-

-Para darle celos a Cedric-Harry frunció el ceño y miró detenidamente a Michel. Se miraron a los ojos durante algunos segundos. La mirada clara de Harry era tranquilizadora, y reflejaba buenos sentimientos.

Michel sonrió y asintió con la cabeza.

-De acuerdo-dijo Harry segundos después. Alejandra comenzó a saltar a su alrededor-pero que sea leve-

-Sí...-la rubia miró a Michel con malicia-lo será-guiñó un ojo con muy poco disimulo.

-¿Vamos a desayunar?-preguntó Ron, para que luego oyesen un ruido estruendoso-no se asusten, es mi estómago-rieron, mientras entraban al Gran Comedor.

Michel se despidió de Alejandra, quien debía ir a su mesa a desayunar, aunque más que desayunar, sabía que su amiga comenzaría el plan. La frase "si no puedes contra tu enemigo, únetele" era perfecta para Alejandra. La vio marcharse hacia la mesa de las tontas fétidas, por lo que decidió seguir al bello moreno de gafas. Se sentó junto a él, y miró su tazón de avena.

Suspiró. No podía seguir así, se sentía muy mal estando tan lejos de su amado Cedric, y ni hablar del hecho de sentir que estaba utilizando a Harry. Lo miró, apoyando su cabeza sobre su mano. Era precioso hasta en la forma lenta en que sorbía su zumo de calabaza, en la manera elegante en que tomaba el cubierto. La verdad que todas las cosas que estaban ocurriendo eran atroces, y a Michel le pesaban mucho en el alma. Se sentía vacía sin Cedric, era como si su vida ya no tuviese ningún sentido.

Intentó disipar los pensamientos oscuros de su mente, cuando notó una mirada muy clara observándola. Merlín, no quería voltear y mirarlo a la cara, a esa bella cara sonrosada..menos si había estado besando a la fofa. Aggg. Tan sólo con pensar en ella, tan sólo con imaginar lo que ellos habían hecho, tan solo eso era suficiente para que su estómago se cerrase furioso, y una sensación horrenda de querer golpear a alguien se apoderase de sus sentidos.

Tenía que lograr, de alguna manera, olvidarse de Cedric...o morir en el intento. Sentía celos, y no lo negaba, pero esos celos que sentía eran venenosos y mortificantes. De esos que nos carcomen por dentro. La odiaba, y la quería ver sufrir, pero lo peor de todo era que quería que Cedric sufriera lo mismo. Por no quererla, por no amarla, por no elegirla, por preferir a la otra. Otra que, encima, no era más que ella. Sino todo lo contrario: era fea y demasiado ligera, mala persona, envidiosa..y pendeja. Sí, porque la edad no importa, lo que importa es como uno la lleva, como demuestra la madurez de los años. Y ser grande no significa ser maduro en todos los casos.

Sus cavilaciones eran demasiado profundas, tanto, que no notó una mirada verdosa observarla desde muy cerca. Vaya lo que se perdía.

Sintió una mano tomarla del hombro y levantarla en el aire, para luego aterrizar de pie en el suelo del Gran Comedor. Y recién entonces miró alrededor, buscando al perpetrador de su levitación. Alejandra le sonreía a un par de centímetros de su cara.

-Es hora-dijo, y la arrastró fuera, al vestíbulo.

-¿Hora de qué?-preguntó Michel, sintiendo sus nervios comenzar a avanzar por todo su cuerpo.

-Hora de poner el marcha el plan "Matemos de celos a Cedric Diggory"-

-¿Le pusiste nombre al plan? ¬¬-preguntó Michel con hastío.

-No...acaba de ocurrírseme-dijo Alejandra riendo. Se detuvieron frente a la puerta del castillo.

-¿Qué tengo que hacer?-preguntó Michel, observando que no hubiese nadie alrededor.

-Primero que nada, alardear de que sales con Harry Potter-

-Muy bien-dijo Michel, tragando saliva ruidosamente. No era difícil, lo difícil sería aguantar a las niñas reventadas que querían devorar al Niño que vivió. Merlín, la que le esperaba. Suspiró.

-Punto dos: besarlo cuando Cedric pase frente a ti-Michel abrió los ojos de par en par.

-¿Tú sabes la magnitud que tiene lo que acabas de decir?-Alejandra la observó levantando una ceja.

-¿Besar a Harry Potter es tan malo?¿o será que besa como los mil demonios?-

-No-gritó Michel con voz chirriante-no es eso-se sonrojó. Merlín, si el chico tenía unos labios tan apetecibles y ese cuerpito delgado...Dios, era comestible. –Bueno..no-carraspeó-...besa...muy bien-la voz se le iba, malditos nervios del demonio.

-Muy bien, entonces no hay problema-dijo Alejandra. Sacó una libreta de uno de sus bolsillos y comenzó a escribir. Michel puso los ojos en blanco. Rita Skeeter, un poroto. Dios, que enferma era su amiga. –Punto tres: caminar tomada de la mano de Harry-Michel tragó saliva-todo el tiempo-la morena carraspeó.

-No puedo hacer eso...-bramó. Puso sus manos en su cintura-eso es abuso...estaría utilizando a Harry hasta la exacerbación-

-Cierra la boca y escucha a la experta-dijo, golpeándola con su libretita.¿Experta en qué?-y si quieres puedes dormir con él y hacer esas cosas que la gente enamorada hace-la miró con una expresión demasiado lasciva, y Michel, utilizando a todo vapor su mente, asoció cama-personas enamoradas, y se sonrojó con violencia.

-No seas estúpida, no me dicen Alejandra...no tengo intenciones violatorias por y para los hombres-

-Bueno, bueno, de acuerdo, sí-dijo la rubia sonriendo-pero tienes que hacer todo lo que te digo-Michel puso los ojos en blanco-de acuerdo, si quieres no te acuestes con Harry, mejor para mí-Michel la observó arqueando una ceja-yo me encargo-

-¿Cuándo empezamos?-preguntó Michel, mientras se apoyaba contra la pared.

-Ya mismo-dijo Alejandra, mirando con detenimiento a alguien que salía del Gran Comedor.

Michel volteó violentamente a ver quién caminaba hacia ellas, y su corazón se detuvo por fracciones de segundo. Cedric caminaba con paso apresurado...y no venía solo. Ella nunca lo dejaba solo. Se encontraba acompañado...y la mirada de su acompañante hizo que las pupilas de Michel se dilataran y sus puños se cerraran con furia. Venían pegados, ella le tomaba el brazo, mientras él sonreía, mirando al suelo. Michel tragó saliva, y miró a Alejandra. La zorra de su amiga sonreía vilmente. Y eso era muy peligroso.

-Asi que Harry te pidió ser su novia-dijo la rubia con voz muy potente, mirándola. Digamos que los que vivían en China quizás no se habían enterado. Michel la observó con un gesto "cállate", pero no funcionó.

Cedric levantó la mirada del suelo y las observó a ambas. Su expresión era de completa incredulidad.

-Pues...-dijo Michel, intentando anular por completo la presencia del bello joven y su fofa novia.

-Anda, dilo, sé que Harry te gusta mucho...-Alejandra sonrió ampliamente-es hermoso...muy bien por ti-

-¿Potter te pidió ser su novia?-la voz chillona e insoportable de Cho se dejó oír por todo el vestíbulo. Michel la miró asqueada. Había intentado en ocasiones anteriores creerla una pared, pero no lo había logrado, por lo que habia tomado la decisión de, si no podía ignorar a la joven, tratarla con la mayor frialdad posible.

-No creo que te importe Chang-

-Oh sí que me importa, es un gran chisme-la expresión de Cedric le dio pena a Michel. Oh Cedric, era tan bello y hermoso, y sus ojos eran increíblemente hipnotizantes. Y lo amaba tanto.

-¿Potter te pidió eso?-preguntó él. Oh, su voz sonaba tan masculina y encantadora.

-Sí-dijo ella. La voz más desmayada, finita y aguda, ahí, escondida en algún lugar de su garganta.

-¿Y qué contestaste?-

Michel miró al suelo, tragando saliva. No podía, no debía. El hecho de que ella sufriera no implicaba que Cedric tenía que sufrir también. Lo amaba y eso era demasiado. Cuando se ama no se hiere al otro..¿no?.

-Ella dijo que sí¿cómo crees?-dijo Alejandra, con su voz socarrona-Harry es un gran espécimen-

-Merlín, ni que fuera un animal-susurró Michel. Eso ya se estaba yendo al demonio. Los ojos de Cedric, siempre tan apacibles, se encontraban acuosos. –Basta-susurró, mirando a su amiga.

-¿Basta?-preguntó Alejandra en un murmullo. Sonrió maléficamente. Merlín, la que se estaba armando-esto recién comienza-

-Me alegro por ti Stanco...aunque no te mereces a un chico como ese-dijo Cho, mientras abrazaba a Cedric aún más. Merlín, como si eso fuese posible.

-Tú tampoco te mereces el chico que tienes, Chang-dijo Michel-así que es recíproco-

-Te voy a...-Cho intentó tomar su varita, pero una mano fue más veloz.

-No empiecen-dijeron Alejandra y Cedric al unísono, aunque la rubia había empuñado su varita y apuntaba a la ravenclaw.

-No Alejandra, por favor-dijo Cedric. Su voz se encontraba desmayada y su semblante un tanto triste. La rubia guardó la varita en su bolsillo, y observó al joven con suspicacia.

-Bueno, nosotras tenemos cosas importantes que hablar, así que los dejamos a solas-dijo con ironía, y tomó a Michel de la manga, y la arrastró lejos. Michel notó la mirada de Cedric observarla detenidamente mientras desaparecía junto a su amiga por el corredor. Se soltó de la rubia con brusquedad, y se miraron a los ojos.

-Se está yendo de las manos Ale-dijo con voz quebrada-¿has notado su expresión?-

-Sí-dijo la rubia sonriendo-y eso me dan más ganas de seguir-

-Por favor, no quiero que sufra-dijo con desesperación.

-Ay por Dios, no puedes ser tan noble-dijo Alejandra con hastío-él te está haciendo sufrir como si fueses una condenada a Azkaban, y tú no puedes soportar pagarle con la misma moneda-suspiró-la venganza es muy satisfactoria-Michel miró al suelo y se restregó las manos-ahora es el turno de que Harry entre en acción-

Michel suspiró. Merlín, la que se venía. Y lo peor de todo era que inexplicablemente Harry había aparecido tras la esquina, y las observaba sonriendo.

-Harry..-Alejandra sonrió perversamente-hola-

-¿Me necesitaban?-preguntó, observando a Michel, cuya expresión era todo un poema.

-Sí-dijo Alejandra-necesitamos que...actúes-la sonrisa de Harry se desvaneció al instante.

-Bueno-dijo, observando sus pies-solo que no sé qué hacer-Alejandra hizo una seña de impaciencia.

-Claro que sabrás-dijo ella, sonriendo aún más-ve y diles a todos que sales con Michel Stanco-Harry tragó saliva ruidosamente-ve, hazlo-Harry volteó apresuradamente y corrió hacia el Gran Comedor. Michel suspiró. Ahora sí que se le vendría el mundo abajo. Ya se imaginaba la bella expresión de Cedric al saber lo que supuestamente ella hacía. Ya podía ver a los preciosos ojos azules del joven humedecerse ligeramente ante la mención del supuesto noviazgo que ella tenía con Harry. Por Merlín, si no había podido quitarse de la cabeza la ligera tristeza que había aparecido en el semblante del chico. Suspiró.

-Vamos a caminar a los terrenos-oyó que Alejandra decía. Michel solo asintió con la cabeza. Siguió a su amiga por el pasillo, intentando por todos los medios no pensar en Cedric, ni en la Chocha, y mucho menos en el bello Harry, que se estaba metiendo en un lío que madre mía.

La nieve otra vez la volvió a sorprender más blanca y más fría que de costumbre. Tal vez era el hecho de que su corazón se estaba congelando debido a la falta de cariño, o quizás se estaba transformando en un témpano de a poco, frío, oscuro y solitario, allí vagando en las aguas congeladas cercanas a los polos. Sentía con pesar que todo su amor propio se había ido al caño, o se había lanzado de la Torre de Astronomía, o tal vez se había ahogado en el lago, congelándose lentamente, o tal vez había sido devorado por el calamar gigante que, vaya a saber cómo, aún vivía tranquilamente en el fondo del agua.

Observaba tranquilamente a Alejandra, que se había sentado a la orilla del lago y miraba sobre el agua congelada. Suspiró y miró los árboles pelados. Merlín, qué frío hacía. Arreciaba sin control y vaya que se estaba congelando. Oyó pasos amortiguados y, frunciendo el ceño, volteó. Harry se acercaba a ella con lentitud, estudiando deliberadamente sus pasos, observando la nieve fijamente. Michel sonrió. Hacerse pasar por su novia no iba a ser tan malo. Y besarlo, mucho menos. Lo vio acercarse de forma muy torpe. Sonrió.

-Micky, escucha-dijo, al llegar junto a ella. Michel notó la mirada ávida de Alejandra observándolos. Dios¿acaso esa chica no dejaría de molestarlos?, era su amiga, sí, la adoraba, también, pero que era insufrible, lo era. –Ya he hecho lo que me pidieron-Alejandra se había acercado, aunque tropezó varias veces y Michel tuvo que morderse el puño para no reír a carcajadas luego de ver cómo su amiga caía de boca al suelo.

-Asi que ya lo has hecho, bien por ti Harry-dijo al rubia al llegar junto a ellos, mientras se sobaba el trasero.

-Todos creen que nosotros salimos-dijo Harry en un susurro.-Así que...-

-Vayan a la sala común y dense un par de besos-dijo la rubia. Michel y Harry se sonrojaron-eso es lo que hacen los enamorados...¿no?-Michel oyó a Harry carraspear. Fue un movimiento muy lento el que hizo para tomarle la mano al joven, pero lo hizo. Y no era tan malo. Harry tenía una piel muy tersa. Y muy congelada.

Caminaron hacia el castillo tomados de la mano. Se sentía muy avergonzada. Más al darse cuenta que mucha gente los observaba. Y no era para menos, tomada de la mano de Harry Potter...hasta el cuerpo docente lo sabría. Además ninguno de los dos era algo disimulado. No podía evitar el sonrojarse, los alumnos murmuraban entre ellos, observándolos, señalándolos...agggg...demasiado vergonzoso. Notó la mirada furiosa de Ginny en el momento en que llegaron a la puerta de la biblioteca. Y ni hablar de los cuchicheos de Fleur y sus amiguitas.

-Espera Harry-dijo ella, deteniéndose. Miró al joven a la cara. Era un precioso tomate de ojos verdes y cabello azabache. Sonreía con una mueca un tanto torcida, seguramente esa era su sonrisa de incomodidad.-No podemos hacer esto, me siento muy incómoda-susurró. Harry miró alrededor. Muchísimas miradas, rostros asombrados, murmullos insidiosos.-Además...no quiero hacer sufrir a Cedric-vio una sonrisa en el rostro del chico.

-Sí, tienes razón-sonrió aún más, por lo que Michel sintió una enorme gratitud hacia su amigo.-Yo...de veras que no deberías dejarte influenciar por Alejandra...quizás...esta venganza es más de ella que tuya-

-Sí-Michel sonrió-pareciera que, en verdad, ella se estuviese vengando de Cedric-

-Tan solo con ignorarlo lo haces sufrir...créeme-

Michel sintió una punzada en el estómago. Sus ojos se humedecieron al instante, y sollozó. Miró al chico frente a ella, que la observaba sin comprender nada, y lo abrazó con fuerza, mientras él respondía ese abrazo.

Y justo en ese momento se le ocurrió abrazar a Harry, justo en el mismo momento en que Cedric salía de la biblioteca. Los libros que el chico llevaba encima cayeron con estrépito al suelo, y un rictus furioso apareció en su quijada. Michel lo observó aterrorizada, al tiempo que Harry volteaba a ver qué sucedía. Se miraron, entendiéndose con el pensamiento. Cedric aún se mantenía estático, parado junto a la puerta de la biblioteca, a unos pasos de ellos. Notaron que su semblante cambiaba y, en varias zancadas, llegó junto a ambos y tomó a Michel fuertemente el brazo.

-Tu y yo debemos hablar-gruñó.

-Ey Diggory, trata a la chica con cuidado-dijo Harry, empuñando su varita y clavándola en el estómago del hufflepuff. Cedric observó a Harry con odio infinito y arrastró a Michel hacia la biblioteca. Las puertas del lugar se cerraron con estrépito tras ellos, y Michel se sintió de repente completamente desolada y sola. La biblioteca estaba absolutamente vacía, tan solo se encontraban en ella Madam Pince y ellos dos. Y sí, nadie se metía a la biblioteca en época de vacaciones...bueno, Hermione y Cedric sí.

El joven la arrastraba con prisa hacia el lugar más recóndito de la biblioteca, seguramente para que nadie pudiese oírlos.

-No entiendo por qué intentas ir a un lugar oscuro, no hay nadie en este lugar que pueda oírnos...o que quiera oírnos, así que suéltame-se soltó bruscamente de Cedric. Él la miró frunciendo el ceño. Respiraba con dificultad, y tenía los puños cerrados.

-Muy bien-dijo con voz ronca.

-¿Querías hablar?-preguntó ella, cruzándose de brazos-te escucho entonces-

-Dime que no es cierto que sales con Potter-dijo él rápidamente. Michel lo observó. Su voz ronca, sus pupilas dilatadas, las mejillas más sonrojadas que de costumbre y la fina línea entre sus cejas, indicio absoluto de que en cualquier momento se enfadaría terriblemente.

-Eso no es de tu incumbencia-dijo Michel con tranquilidad.

-Claro que lo es-gruñó-no puede ser que...que...lo prefieras a él-Michel frunció el ceño.

-¿Que lo prefiera a él?-preguntó ella con suma ironía-yo no elegí a nadie-

-Sí-bramó él. Michel notó un carraspeo sonoro proveniente del lugar en donde se encontraba Madam Pince-entre él y yo lo prefieres a él-

-Yo no tuve que elegir entre ninguno de los dos...-dijo ella con voz chirriante-fíjate que en los peores momentos es Harry el único que está conmigo...él no me abandona por gordas fofas o amigos idiotas-

-¿Gordas fofas?-

-Sí..no te hagas el tonto...bien sé que sales con la reventada de Chang-

-Yo no salgo con Cho-

-NO LA LLAMES CHO-

-AQUÍ EN LA BIBLIOTECA NO GRITEN-bramó Madam Pince, observándolos con el ceño sumamente fruncido.

-Yo no salgo con Cho-dijo Cedric con voz suave.

-Bueno..no interesa-dijo ella-tú me abandonaste por Jonathan, y ahora por esa sin seso que anda, encima, detrás de Harry-

-Cho no anda detrás de Harry-

-¿De qué quieres hablar Diggory?-preguntó Michel con hastío.

-Quiero que me confirmes si es cierto que sales con Po...-

-Eso no interesa-dijo ella. Volteó-me voy-

-Contéstame-dijo Cedric, tomándola del brazo, haciéndola voltear. Sus cuerpos terminaron pegados uno contra el otro, y Michel sintió los violentos latidos del corazón masculino. Se sonrojó con violencia, había olvidado lo que era tener el cuerpo de Cedric tan cerca.-Micky-

-No me llames Micky-dijo con voz desmayada.

-¿Sales con Potter?-

-No te importa-

-Qué cabezona eres-sonrió. Intentó acercarse, intentó besarla, pero Michel lo empujó con fuerza, y él terminó de bruces en el suelo. La observó sin entender nada.

-No te importa si salgo con Harry o no...-dijo con seguridad-él es una gran persona, muy apuesto, educado y caballero...y por nada del mundo me abandonaría-se acomodó el cabello-y ahora me tengo que ir-

-Micky, yo te amo-susurró. Michel sintió una punzada en su corazón, mientras algo interno se retorcía dolorosamente. Tomó aire y, enjugándose las lágrimas, caminó hacia la puerta.

-A veces no parece Ced..-lo miró. Se encontraba sentado en el mismo lugar en donde ella lo había dejado-a veces no parece-y siguió caminando hacia la puerta.