Apocalipsis humano, ocaso y enfrentamiento

Capítulo XIII

En Polvo eres y en polvo te convertirás

Acteón, sin ninguna clase de temor, dispara sus flechas a Selene, estas flechas de luz se enredan en las manos y ambas, más tarde, se unen como un imán colocando los brazos atrás de la guerrera.

-Ya ha sido suficiente- le dice mientras ella trata de zafarse de sus ataduras. El la observa tranquilamente, mientras varios otros guerreros van al auxilio de Dohko y los guerreros de Uriel- No te soltaré y sabes que esas flechas no desaparecerán sin una orden mía- le repite

Saori observa detenidamente y siente un frío en su espalda al tener cerca de Astaroth tan cerca

-Athena- le susurra el rey de los infiernos a Saori- por ahora te libras de nosotros, pero ten seguro que vendremos por ti y tu raza patética de guardianes

-No creas que te has salvado de mi- secunda Arastate tomándola fuertemente de sus rostro e incrustando sus uñas en él- si mi señor Lucifer no me ha pedido matarte, pronto me lo rogará y ahí estaré para hacerte añicos, claro bajo la presencia de tus arcángeles guardianes…- Saori siente el dolor de las uñas que parecen que tuvieran veneno incrustado en ellas, de repente Arastate siente una fuerte cosmos energía que se le acerca

-¡¡¡Pegasus Ryo Seiken!- un destellante cometa casi toma por sorpresa a la reina del mundo oscuro, no si antes ella protegerse con una especie de escudo, el mismo que utilizó para detener a quienes habían ido a ayudar a Dohko en su pelea contra Selene

-Mocoso imprudente- dice el ángel caído con notoria molestia- crees que eres capaz de enfrentarte a mi, uno de los Siete Satanes líderes de los infiernos- poco a poco Arastate comienza a elevar su cosmos energía lo que provoca que el cielo se oscurezca

-¿Qué está pasando?- Seiya observa a su alrededor con mucha sorpresa- Ni creas que te voy a dejar que le hagas daño a Saori-san

-No es a ti, patética forma de vida, al que debo solicitar permiso- Arastate abre su grandes y hermosas alas negras, cuyas plumas comienzan a invadir alrededor de Seiya- te has metido en un grave problema, caballerito Pegasus, ahora también me servirás pero no como arma, si no como alimento- las plumas comienzan a tornarse alrededor de Seiya, mientras varios observan sin poder hacer nada, Arastate los ha inmovilizado

-Maldición- dice Jean sin poder moverse- Seiya

Nuevamente Acteón forma su arco, apuntando hacia donde está Seiya, una de sus flechas va directamente hacia el caballero Pegasus, que se encuentra adormecido por el agradable aroma que desprenden las plumas de las alas de Arastate

-¿Qué intentas hacer, ¡¡Acteón!- pregunta uno de los guerreros de Uriel que intenta levantarse

-¿Qué pasa?- preguntan algunos… sin poderse mover de sus sitios debido al conjuro de Arastate

-Detente ya- dice Acteón apuntando su arco hacia donde se encuentra Seiya- deja al muchacho o si no…

-¿o si no qué, humano? - Pregunta la reina del mundo oscuro, cuando se percata de una cálida cosmos energía que proviene del joven guerrero- no puede ser…- murmura con algo de temor al sentir la energía que se apodera del lugar- ese chico es… ahora está en él… yo he sentido esa cosmos energía antes… - los ojos de Arastate se abren del temor

Acteón dispara una de sus flechas… que va directamente donde se encuentra Seiya…

En el Jardín de las Almas, la cosmos energía de Uriel se hace cada vez más fuerte a medida que avanza su meditación… sus guerreros lo observan arrodillados frente a él, en eso sienten la dulce voz de Anael en los prados del jardín, dándole ánimos a su amigo… pero al mismo tiempo recordando a quién le iba siempre dedicada esa canción… en instantes la voz dulce del ángel, se detiene al sentir la presencia de un camarada de su amigo

-Que el Altísimo te bendiga… arcángel Raphael… el Arcángel del Aire, sanador por excelencia- dice la joven ángel mostrando sus alas en señal de respeto- me alegra saber que al fin te presentas para ayudar a nuestro gran aliado

-Bendiciones para ti, ángel del amor, hermosa dominación- le dice saliendo de su luminosidad absoluta- me da gusto saber que contamos con la voz más hermosa del cielo, a nuestro favor

-Así es… ¿cuándo despertaste?- le pregunta

-¿cuándo?... desconozco la respuesta a esa pregunta, que por lo demás carece de sentido, lo importante que he recuperado mis energías para apoyar a Uriel

-Si- le responde la joven ángel al sentir la presencia de uno de los guerrero de Uriel que luego les habla

-Señor- dice haciendo una reverencia- El señor Uriel ha dejado la puerta hacia el mundo humano abierta para usted

-Bien… he de impedir una tontería más de Arastate- responde caminando hacia el horizonte haciendo que su figura desaparezca a medida que avanza

-Humanos crédulos, se pasan de estúpidos- dice El Satán de la Ira comenzando a condensar su cosmos hacia la flecha de luz que va hacia Seiya- no lo liberarás… aunque en ti esté radicada parte de la esencia de Uriel- Arastate hace emanar su cosmos energía haciendo que toda la playa se sumerja en una oscuridad

-"No te rindas, Pegasus, yo protegeré tu amor"- una voz comienza a hablarle al cosmos de Seiya- "No te has rendido antes, no lo hagas ahora que tienes a un enemigo poderoso, ella te necesita"

-¿quién eres tú?- Seiya ve en su mente a un ser que se encuentra de espaldas con un largo y blanco vestido… siente como una dulce voz regocija su corazón- ¿qué quieres de mi?

-Sólo ayudarte, Seiya- le responde dejando de cantar y sin mostrarle el rostro- debes resistir, tienes que resistir… ella te necesita… no te preocupes, cuentas con mi protección

La flecha de luz, pasa rozando el rostro de Seiya sin herirlo, despierta del embrujo de Arastate y comienza a elevar sus cosmos energía

-"no te rindas, Seiya"- la dulce voz llena el alma del caballero Pegasus que recuerda las imágenes de la joven que le habló a sus cosmos-¡¡¡¡Pegasus Sui Seiken!- esta vez un gran cometa de luz sorprende al Satán de la Ira, provocando que pierda la concentración y libere a todos sus camaradas del extraño hechizo que los mantenía sin moverse

Astaroth observa a su hermana que no pronuncia palabra alguna, su rostro sombría mira hacia el suelo… Seiya, algo agotado por haber elevado tanto sus cosmos mira a la mujer que no se mueve

-Seiya- Shun corre pronunciando su nombre

-Amigo ¿te encuentras bien?- pregunta Shiriu que llega junto con Hyoga

-Malditos cerdos- murmura Arastate sin levantar su rostro- malditas sabandijas, terminaré con cada uno de ustedes, aunque mi adorado Lucifer se moleste conmigo- Arastate comienza a liberar su cosmos energía que es realmente terrible, la peor que hayan sentido los humanos hasta ahora -¡¡¡Morirán todos ustedes! – Elevando sus alas de manera magistral y su cosmos energía a un nivel inimaginable por la raza humana, Arastate, enciende sus ojos causando terror a todos aquellos que la miran de frente. Astaroth en un acto que va contra su naturaleza, se coloca entre a la furia de su hermana y Athena, como protegiéndola… Arastate comienza a mostrar su verdadera esencia, ojos rojos y boca de la cual pareciera brotar sangre, haciendo que el agua y el cielo se tornen rojizos y el aire tome un aroma de azufre- malditos humanos, pagarán su osadía, nadie osa tocar a la reina Arastate, primera esposa de Lucifer y legítima reina del infierno… ahora conocerán el poder de mi ira

-Basta ya Arastate- Astaroth le habla sin conseguir que lo escuche- no puedes matarlos, Lucifer te controla con el hilo del destino que tienes en uno de tus dedos- Arastate entre todo su enojo comienza a observarse

-¡¡¡Maldición!- Arastate hace explotar su Ira… una gran energía se eleva hacia el cielo, que produce una fuerza de tal magnitud que hasta el aire daña a todos los humanos, aún siendo protegidos por sus armaduras

Jean, protegiendo a Dohko y a aquellos que le prestan auxilio, logra crear su campo, pero no es lo suficientemente poderoso como para repeler el gran poder del Satán de la Ira.

-No sigas, Arastate- entre la gran confusión una figura de luz se presenta- déjalos ya, Astaroth ya te lo advirtió- la luz parece que solamente le habla a ella

-Pero mi señor, ellos no deben quedar sin castigo, deben morir, permíteme este placer- dice la mujer ya enloquecida en su propio afán de acabar con todos aquellos que la rodean

-Reina mía, ellos no merecen que los derribes con tu gran poder, ahora obedece y termina con este juego

-Si mi señor- Arastate baja de improvisto su cosmos. Luego se da vuelta y observa que delante de Athena está Astaroth- quítate, infeliz- haciéndolo a un lado vuelve a tomar el rostro de Saori lastimándolo- escúchame, ahora eres tan humano como la peste que intentas proteger… recuerda tu origen, en polvo eres y en polvo te convertirás- con un chasquido de los dedos de ella hace que el cuerpo de Selene se convierta en polvo que se disipa con el viento de la playa

Fin del capítulo XIII

Nota de la autora:

Gracias por los mensajes y disculpen la tardanza, pero he estado algo ocupada con la universidad y más encima los trabajo… aparte he caído en una fuerte depresión de la cual espero librarme pronto

Saludos a todos

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By Hotaru Kinomoto