Apocalipsis humano, ocaso y enfrentamiento
Capítulo XVLas Memorias de Samshell
-Tú serás Shamshell y todo mi poder te daré- una gran luz se hace destello y una esfera radiante toma forma frente a los ojos de los siete grande ángeles sirvientes de Dios- Tendrás un gran poder, sólo yo podré superarte
-Y tú te llamarás Aramisael- otra esfera de Luz aparece al otro costado de la luz brillante- Tú poder será tan grande, que el usarlo puede provocar la muerte de quienes te enfrenten sin remedio o resucitación alguna, es por eso, que vivirás dependiente de tu hermano
Ambas esferas comienzan a tomar forma de ángeles de tres alas. Al costado derecho un joven alto, de cabello desordenado, tres alas blancas de grandes magnitudes, ojos grises que no demuestran absolutamente nada, su rostro frío como el hielo. Al costado izquierdo, una joven, hermosa de cabellos plateados y rostro angelical, tres alas grandes y majestuosas, la de al medio más grandes que la otras dos, su rostro pareciera demostrar sabiduría, sus ojos claros y transparentes reflejan la presencia de sus otros hermanos, los siete grandes ángeles
Tera, en el presente
A la muchacha se le ilumina el puño, su técnica es idéntica a la de Aioros, un hombre quien apenas debió haber escuchado hablar en las clases de sus entrenadores, sin embargo va a desarrollar una de sus técnicas más conocidas por sus contemporáneos, sin embargo el brazo de su entrenador se interpone entre ella y Seiya
-Basta- le dice observándola a ella se le opacan los ojos y se da media vuelta y se va a sentar a las afueras de la arena
-¿Qué pasó?- pregunta Seiya consternado- no entiendo
-Andrómeda- dice Histor que se levanta de su lugar- Acompañarás a Pegasus- Luego hace una señal a Hyoga- Tú, Cignus, te emparejarás con el Dragón y combatirán entre ustedes
-Si- es la respuesta de los tres, que no se dejan intimidar
En el salón de Acteón
-¡¡Vivo!- dice sorprendida Atropo, frente a quienes observan su cuerpo etéreo- imposible, si Shura supuestamente acabó con él y Acteón fue por su cuerpo al Santuario, tal como yo lo había vaticinado
-El que se le haya detenido el corazón, para nosotros no representa la muerte por completo- responde Raphael- Asrael (1), no lo llevó hacia la puerta, por lo tanto Uriel no lo juzgó, por ende, su alma está en este mundo y aparentemente siempre ha estado cerca de quién la retuvo aquí- camina hacia el balcón para observar el cielo- espero que comprendan, yo no puedo llamar a un alma que se ha negado a morir y ha aceptado una nueva misión en este mundo
-No entiendo- dice Athena sorprendida- Vivo, ¿cómo vivo?
-Eso no importa ahora- interviene Acteón bastante serio- Aioros-san, está vivo, pero fuera de su cuerpo, ya hemos sufrido el ataque de Lilith y Arastate, aparte de enterarnos que el cielo está dirigido por alguien que pretende destruir la humanidad
-Has hablado con sabiduría, rey de Tera- le responde Raphael- antes, quiero decirles que Shamshell debe estar entre los humanos, se corre el rumor que el regente lo condenó a reencarnar en el mundo humano, junto con su lanza, cada muerte que él tenga será dolorosa y no encontrará la paz nunca, debido a que exterminó a su gemelo e hizo derrocar a Meikatrón…
En el Azhilut, Anael canta de manera hermosa arrodillada frente al sentado e inerte cuerpo de Uriel, todos aquellos que se encuentran en el jardín de las almas pueden oír su hermosa voz, pero sienten una extraña presencia en el Jardín de las Almas, Aranis y una gran legión de ángeles blancos de dos alas (n. de la autora: cuando hago referencia a ángeles de dos alas, quiero dar a entender ángeles de la última esfera de los coros angelicales) que comienzan a poblar el cielo sobre el jardín
-Señora Anael- dice la joven que fue resucitada por Raphael
-Anael- Aranis se abre paso entre la legión de ángeles blancos- hemos venido para llevarnos a el cuerpo de Uriel para juzgarlo en el consejo, por romper las reglas supremas de nuestro Padre
Anael no se levanta, simplemente se inclina más en los escalones que llegan hacia el trono de Uriel, bajando más la cabeza, es entonces que los guerreros resucitados por el Arcángel de la Tierra, se interponen entre la legión y los dos ángeles de las dominaciones de más alto rango
-Aranis, sirviente de Samael, deja a nuestro señor en paz- dice uno de ellos cuya vestimenta, muy parecida a una armadura, comienza a resplandecer
-Eres tú, uno de los que resucitó Uriel, sin el permiso de los otros arcángeles
-Nuestro señor no debe pedir autorización en el Jardín de las Almas- secunda el otro guerrero- él tiene toda la potestad
-¡El quebrantó las reglas que nos rigen, debe ser juzgado y condenado!- concluye la discusión Aranis, interrumpiendo con su voz, que retumba por todos los dominios de Uriel
Anael, aún sigue inclinada frente al cuerpo de Uriel comienza a orar… dejando de cantar, la batalla en el Jardín, sitio sagrado para Uriel, se ve inminente…
No solamente los dos guerreros, sirvientes de Athena, han contado con el favor de Uriel, varios otros guerreros y ángeles de menor rango y excluidos por sus propios pares forman un pequeño ejército que sigue al Arcángel de la Tierra. Algunos ángeles, miembros de las Dominaciones y que no desconocen la autoridad de Uriel se elevan, dando a entender que protegerán a su señor
-Tropa de insensatos, nosotros contamos con la protección de la casta guerrera por excelencia, ustedes no son nada al lado de él- murmura Aranis- prepárense todos, debemos llevar el cuerpo para que sea juzgado y la puerta deberá ser sellada, como lo dictaminó el señor Samael
Los ángeles de dos alas comienzan a brillar. Espadas luminosas y escudos radiantes están en las manos de los mensajeros de Dios
-Esto no debe suceder- murmura para si Anael
Choque de espadas celestiales, entre ambos bandos, una dominación comienza a defender frente a sus enemigos, con quienes peleó codo a codo en la batalla contra los rebeldes de Lucifer. Abajo, en el jardín propiamente tal, uno de los guerreros de Uriel, toma posición de pelea y recuerda las palabras de su señor cuando les entregó la vida nuevamente
Tiempo antes…
-No tenemos grandes poderes, como para enfrentar ángeles del cielo, somos simple humanos
-El humano ha sido concebido a imagen y semejanza de nuestro señor, por lo que ustedes no son tan diferentes a nosotros- Luego Uriel en un acto extraño comienza a sacar cuatro plumas de sus alas- esta plumas son de mis alas, si yo muero… ustedes morirán, será su dote en sus nuevas "armaduras", pero no deben perder la fe, recuerden que ahora están peleando para que la humanidad no sea exterminada injustamente o para cumplir un capricho de un traidor
-Te hemos jurado nuestra lealtad, agradeciendo la nueva vida que nos has dado, Uriel- dice uno de más atrás- y pelearemos por los humanos que hemos jurado proteger y te protegeremos a ti, aunque debamos morir en el primer combate
-Tranquilo, un milagro no sólo nosotros somos capaces de hacer, el verdadero milagro es el que el humano puede concebir, gracias a su esfuerzo.
En el presente…
-Tu poder no tiene comparación con el nuestro humano- le enfrenta uno de los ángeles blancos que invade el jardín de las almas
-Quieres apostar- le responde el hombre evitando rápidamente la lanza que iba a separarle la cabeza del resto del cuerpo- no nos menosprecies- Luego el hombre comienza a elevar su cosmos energía- Viví casi 250 años, como protector de la Tierra y del Santuario de Athena- el hombre esquiva cada ataque, quedando al lado de su camarada, ambos juran que no tocarán a Uriel, por lo que comienzan a atacar a ángeles blancos y a seres que no son ni ángeles ni demonios, utilizando sus técnicas…
Uriel yace sentado en su trono, pareciera brillar, a lo lejos su ejército combate sin escatimar en dar la vida que nuevamente les fue entregada, para proteger al arcángel de la Tierra y lo que representa para ellos.
-¡Sutadusto Reboryushon!- un gran brillo hace retroceder a varios ángeles blancos
-No se rindan es tan sólo un humano que ha sido revivido- dice Aranis que toma posición y abre sus grandes alas resplandecientes, entierra su espada a una de las dominaciones que sigue las órdenes de Uriel- Debemos llevar a los ángeles a la corte del señor Samael, tal como nos lo ordenó el señor Iomuel- Aranis observa a Anael que sigue arrodillada frente a Uriel orando- Nada los salvará, ellos no tienen suficiente poder para enfrentarse con nosotros, aunque hayan sido santos muy poderosos de Athena, no son rivales para los ángeles del Azhiluth
En Tera, Raphael siente un extraño mareo y pierde el equilibrio, uno de los guardianes de Uriel, que está junto con ellos por órdenes del propio arcángel de la Tierra, le pregunta que ocurre
-Nada, solamente sentí el llamado desesperado de alguien, proviene del jardín de las Almas- le responde Raphael tomándose del hombro del guerrero
-¿el Jardín de las Almas? Pero ahí Uriel está protegiendo
-Si, pero de los ataques de Lucifer, no de nuestros propios camaradas-Todos quedan atónitos por las declaraciones de Raphael – debo volver, Uriel me necesita
La batalla se libra, Anael es protegida por varias dominaciones que están alrededor de ella, de la joven que fue revivida por Raphael y sobretodo, cerca del cuerpo de Uriel
Anael toma la mano de su amigo Uriel, que yace en su trono
-Amigo, vamos a resistir
La batalla no corre muy bien para el bando de Uriel, varios ángeles caen tratando de defender a su líder, pero los ángeles blancos son más, y la situación empeora cuando se hace presente Mikael y una legión inmensa de ángeles, en que predomina las Potestades, coro que él lidera. El ángel del Fuego, con su espada señala hacia el cuerpo de Uriel desde lejos, Anael se da cuenta de la presencia y detiene su oración y observa hacia el cielo y ve la figura de Mikael y varios ángeles de las potestades tras él dispuestos a pelear, pero ella se da cuenta que no es para proteger a su amigo, sino para llevarse su cabeza. Anael se levanta y observa hacia el cielo y luego ve como varios seres revividos por Uriel y varios ángeles de la orden de las dominaciones se encuentran heridos o simplemente tendidos en el suelo, ya sin vida.
Mikael, baja a gran velocidad hacia el trono de Uriel
Uno de los guerreros de Uriel se da cuenta de que quieren ir a atacar a su señor, por lo que corre desesperadamente para ayudar a aquellos que se han propuesto de tener al arcángel del Fuego, que baja a gran velocidad
-Debo alcanzar a evitar que lo toque- dice el antiguo santo de Aries, que también ostentó el título de patriarca del Santuario de Athena- Kurisutaru Uoru- casi al mismo tiempo Mikael trata de estocar a sus antiguos camaradas y a Uriel, su objetivo principal, pero se da cuenta que no puede, se eleva y aumenta su energía, apareciendo su quinta ala en él
-Mi… Mikael- tartamudea Anael, que trata de comprender la actitud de su otrora amigo
Mikael ahora comienza a elevar su cosmos energía y levanta su espada empezando a golpearla contra el escudo de cristal creado por Shion, que comienza a debilitarse con cada golpe que recibe
-No podré…- comienza a retroceder- no podré resistir tanto tiempo, es muy fuerte
-Ten fe, amigo- Anael comienza le toca el hombro de Shion. De la nada el campo logra fortalecerse nuevamente. Anael sube dos escalones acercándose más al trono de Uriel, observa a Mikael y con aires de victoria ella comienza a cantar, una dulce canción, pero que jamás ha sido interpretada por ella durante su estancia al lado de Uriel, su voz ayuda a varios, que se encuentran casi vencidos, a creer en la batalla. La voz de Anael se escucha por todos los rincones de Azhilut, incluso fuera de ése.
En el Gareth, en el templo del Satán de la Cólera, una figura se asoma por los balcones, es un hombre de gran estatura, unas extrañas manchas en su rostro, ojos siniestros, uñas larga, vestido de un atuendo negro, que siente su alma (o lo que queda de ella) afligida
-Tal como lo dijo mi señor Lucifer, te está llamando la condenada- dice Bellhial que está tras él con su típica risa burlona- ¿Qué esperas? Te está llamando- comienza a hostigar a Belcebú que lo mira de reojo, provocando algo de temor en su camarada Satán- Ay! Belcy, no te pongas así… si la tontorrona te necesita, hay que ir a ayudarla,
-Vámonos- dice caminando hacia el interior del palacio- quiero a varios golems y también a muchos ángeles caídos para la batalla
-¿Me dejas ir Belcy?- pregunta Bellhial cambiando su tono de voz lúgubre por uno chillón, peor que el de una mujer escandalosa- soy feliz, muy feliz, mataré a alados imbéciles, si, si, si- comienza a bailar
-Vámonos o te dejo atrás- le dice tomando su lanza negra en sus manos
Anael sigue cantando, elevando su energía para aliviar a aquellos que se sienten derrotados, mientras Mikael sigue golpeando el escudo de cristal creado por Shion. En otro sector, Saga, observa como está su compañero trata de aguantar. Anael sigue cantando a la espera de un milagro que se le presente, pues la barrera creada por Shion, está debilitándose paulatinamente.
En Tera…
Raphael se da cuenta que no puede volver, debido a al invasión de que ha sido víctima la frontera de los mundos, pero en él no reina la desesperación, tiene confianza en aquellos que se quedaron cuidando de su amigo, luego recuerda parte de las palabras de Uriel, que le hablaron sobre la posible reencarnación de Shamshell y la importancia que tiene para ellos que ni Lucifer ni Samael lo encuentren primero
-Haré que Aioros vuelva, aunque no sea su voluntad- dice Raphael a Athena
-¿Cómo?- le pregunta ella asombrada
-Si Aioros vive en este mundo, es porque ha recibido una nueva misión, diferente a la que Athena u otro ser conoce, alguien interceptó el trabajo de Asrael
-¿pero como lo llamará?- pregunta Acteón
-Toda alma deberá obedecer mi llamado- dice Raphael comenzando a brillar- incluso la de él
En una cabaña de una de las aldeas que se encuentran en Tera, Dana se encuentra observando la llama de una vela encendida.
-Así eras tú- comienza a hablar- radiante y hermoso, que cualquiera se pudo haber enamorado de ti- su entrenador, simplemente la observa, parado en el marco de la puerta de su habitación- ¿quién eres tú?- comienza a preguntarse a medida que si mano pasa por sobre la llama haciendo que se agite
-Dana, es hora de que duermas- le dice su entrenador
-Me has llamado Dana, desde que nos encontramos- le responde mirándolo
-No- sentencia el hombre- desde mucho antes te llamé así, incluso antes de que nacieras
En uno de los campos de entrenamiento
-Me pueden explicar, ¿por qué esa niña conoce las técnicas de mi hermano Aioros?- Aioria pregunta airado por lo que presenció en el entrenamiento
-Aioros, murió mucho antes que los titanes atacaran el Santuario y sitios específicos como Tera- Mu se une a la conversación- alguno de ustedes conocía las técnicas de Aioros y se las enseñó a esa niña- concluye Mu mirando a Aioria para que se calme
-Lo sentimos- dice Jean- yo no pude habérselas enseñado, ni nadie de acá, porque simplemente no las conocíamos directamente, salvo por relatos
-Aparte a Iria, no la ha entrenado nadie, desde que tuvo edad para ser cadete, salvo el hombre de la máscara
-Iria, ¿no se llama Dana? Así la nombraron- pregunta Aldebarán rascándose la cabeza
-Iria es su verdadero nombre, Dana, es el nombre que le dio su entrenador, francamente no sé por qué la llama así, pero ella responde más como Dana, que como Iria
-Pero aún no han respondido mi pregunta- reclama Aioria, algo enojado
-Lo siento, Aioria de Leo, pero no tengo respuestas, esa niña nunca ha sido competencia de las Amazonas ni de los centinelas, la reina la dejó, porque, según lo que me comentaba Selene-san, fue la única de dos niños rescatados que llegaron a las orillas de las costas de Tera
-Es verdad- respalda Histor- esa es la única sobreviviente, su hermano gemelo murió en extrañas circunstancias
Un centinela se acerca hacia donde están todos reunidos, comunicando que Acteón los quiere a todos en la plaza central de peleas para dar un anuncio importante, pues Athena y Raphael, junto con el consejo de anciano y él, han llegado a un acuerdo para poder contrarrestar el ataque de Lucifer o el posible líder que busque el Apocalipsis de la tierra.
Fin del capítulo XV
Nota de la Autora
Asrael, es considerado el ángel de la muerte, no es ni bueno ni malo, sólo cumple con su misión (a ver… pensaron que era el gato de Gargamel ). Algunos estudiosos dicen que fue uno de los ángeles que ató a Lucifer en el infierno con cadenas.
Bueno, siempre agradezco a todos quienes leen esta historia algo densa y a lo mejor algo latera
Saludos
Hotaru K.
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By Hotaru Kinomoto