Apocalipsis humano, ocaso y enfrentamiento
Capítulo XVIEyes…
Mikael se ha dado cuenta que la barrera que lo separa del cuerpo de Uriel comienza a debilitarse. Anael, sigue firme cantando, su voz no se debilita en lo más mínimo… sigue tan fuerte y melodiosa me comienza a encantar a todos quienes juraron proteger a Uriel
-Ya son míos- dice el arcángel del Fuego
Mikael se eleva para dar un certero golpe con su espada al campo al muro de cristal, para luego dirigirse hacia él a toda velocidad para dar el golpe final
-"Creo que yo no seré capaz de realizar este milagro"- piensa Shion mientras sostiene firmemente el muro que los protege
Mikael está listo para poder destruir el muro y de paso a quién lo creo, cuando de la nada aparece una hoz dorada que choca contra su espada, que se le suelta de las manos al arcángel del Fuego, varios presentes observan lo sucedido. Anael detiene su canción y Shion hace desaparecer el muro de cristal cayendo de rodillas y siendo atendido por la joven doncella de Raphael. Mikael observa la hoz, que haciendo un efecto de boomerang, vuelve a las manos de su dueño.
A Anael se le ilumina el rostro al ver quien es
-Viniste…- es lo que murmura ella, cuando su mirada se cruza con la de uno de los sujetos, que sin necesidad de desplegar sus grande alas, levitan muy alto
-¡Traidores!- grita Aranis desde lo lejos al ver quienes son- ustedes han sido ayudado por ellos, lo ángeles caídos de Lucifer- pero siente la presencia de alguien a sus espaldas, uno de los sujetos que salvó a Uriel, quien lanzó la hoz, está tras él
-Aranis, está bien pelear contra nosotros, que se supones somos los malos, pero ¿atacar al ángel de Amor? Y en presencia de Belcy… es condenarse a muerte
-Engendro, debí haberte matado en la batalla contra cuando te desterramos- dice atacándolo rápidamente con su espada, pero Bellhial desaparece rápidamente, de los ojos, situándose más alto aún
-Ya te lo dije una vez- cambia su chillona voz por una más lúgubre- que me pagarías todas y cada una de las heridas que me propinaste cuando me desterraron del Azhilut
Mikael observa como Anael cruza miradas con aquel ser que ya no es digno hijo del Todopoderoso
-Sabía que vendrías a ayudarme, agradezco tanto a Dios que me haya permitido verte otra vez- a Anael se le iluminan los ojos cuando ve desde lejos a Belcebú que flota en el aire
-Anael…- murmura Belcebú, no importándole quien rodea al ángel del Amor, sólo le importa mirar su rostro desde lejos, recordando tiempos pasados
Mikael llama su espada, haciendo que vuelva a sus manos, el arcángel del Fuego, antes indiscutido aliado de Uriel, busca exterminarlo, aunque en eso se le vaya hasta el último ángel de su orden. Belcebú siente la agresividad el su antiguo hermano y prepara su lanza para el ataque, mientras Bellhial casi le arranca la cabeza a Aranis con un movimientos de su hoz.
-Ya sé donde está el bastardo, pero Aranis ¿Dónde está el poder del Señor? Sabemos que Samael lo escondió, pues Shamshell, el bastardo, protegía mucho a su hermana de seres inescrupulosos como tú
-¿A quién dices inescrupuloso? Engendro de maldad- se defiende Aranis, evitando el golpe de Bellhial
-No seas mentiroso, de seguro el líder que sigues ha movido sus hilos, para hacer desaparecer a Meikatrón, encerrar al bastardo y hacerse del poder de Dios, aprovechando que éste se encuentra dormido de forma intemporal ¿verdad?-Aranis ataca a Bellhial con su espada, pero esté la esquiva riéndose con esos gestos ambiguos. – Si si, ya lo sabía, ya lo sabía… entonces en el mundo humano el alma del bastardo está… y mi señor Lucifer encontrarlo hará- ahora su hoz choca contra la espada de Aranis.
Mikael, observa seriamente a Belcebú, que no hace ningún gesto en especial, es entonces que Mikael despliega todas sus alas y va a enfrentar al príncipe de los Infiernos haciendo chocar su espada contra un campo de energía generado por Belcebú. Mikael solamente ríe, como esperando liberar al verdadero potencial del candidato seguro a desterrar a Lucifer de su trono. Pero éste no hace nada, simplemente agita su mano y varios ángeles caídos van a enfrentar a ángeles blancos en una batalla que rememora la división del Azhilut y el Gareth. Demasiados bandos hace confusa la pelea, quienes dominan el Paraíso, no solamente atacan a quienes consideran traidores, también se enfrentan a los expulsados, los impuros.
Anael, no puede soportar ver nuevamente luchar a sus hermanos a quienes tanto quiere. Siente que su corazón nuevamente se parte por mitad, en apoyo a quienes amó y a quienes ama. Es por eso que despliega todas su alas y da un gran grito hacia al cielo, como liberando una gran energía que hace temblar todo el jardín de las Almas.
Belcebú, que ya había chocado su lanza contra Mikael, se da cuenta de eso y su rostro frío y aterrador, cambia, sus ojos toman la antigua luz de cuando fue un querubín y hace a un lado a Mikael, con gran fuerza y despliega sus alas para ir hacia ella, que yace tendida boca abajo en el suelo atendida por la doncella de Raphael y Shion.
-Anael…- murmura Belcebú que está ya en los escalones que va hacia el trono de Uriel- no debiste…
-Vaya, pero que interesante, Anael, tiene un gran poder oculto- murmura Bellhial que tuvo que usar su alas para protegerse del impacto de la energía que desplegó Anael- es muy interesante… esa, es un enemigo poderoso, me imagino si quiere asesinar a alguien, el amor se contaminaría por completo… eso me parece muy bueno.
En Tera…
-Anael ha despertado nuevamente su poder- dice Raphael a quienes Uriel ha devuelto la vida- eso es una buena señal, ya no debo preocuparme, ellos están bien
-¿Está seguro, Señor Raphael?- pregunta uno de ellos
-Si, no te preocupes, ellos estarán bien, no hay de que preocuparnos. Pues, si Dios separó el amor de los dos, ella lo mantiene unido con su poder- le responde, mirando a Athena- muy bien, dice acercándose a Acteón- tu gente debe encontrar la lanza de las siete almas, aquella que Samshell usó para atacar a Lucifer. No te aseguro que puedan tomarla, pero si es necesario que la encuentren
-¿cómo la buscaremos?- pregunta la Diosa de la Sabiduría
-Me extraña esa pregunta, Atenea, pues te diré que tu báculo puede ser un excelente rastreador… ya que la lanza de Shamshell, es un arma divina como Niké, la Diosa de la Victoria que llevas en la mano, pero la diferencia es que Argenil fue creada por Dios, no para un soldado, sino para él mismo es por eso que ninguno de nosotros puede tomarla. El como buscarla, eso te lo dejo a ti… debes conocer tu poder ¿no?
-Tus ironías me tienen sin cuidado
-¿Qué ganamos si encontramos la lanza?- pregunta Acteón a Raphael
-Ganarán tiempo y la posibilidad que Shamshell venga a reclamarla una vez que ella manifieste su poder- responde dándole la espalda tanto a Atenea como a Acteón- Puede que así podamos encontrar el alma, pues si la sellaron, quedó en un cuerpo que ni Uriel puede reconocer
Belcebú hace a un lado a quienes están auxiliando a Anael, acaricia sus alas y luego ella las hace desaparecer, colocándose de rodillas y mirando hacia el trono de Uriel con gran tristeza
-Sabía que vendrías a ayudarme- murmura ella sin mirarlo
-No puedo dejarte morir, Lucifer nunca me lo perdonaría
-¿Lucifer…? es increíble que él aún sienta algún cariño por mí, si nos abandonó, nos traicionó y te llevó con él- argumenta bajando su vista y mirando su mano- yo no tengo el derecho de ser nombrada más como el ángel del Amor, ya no. Para los ojos de mis hermanos, he traicionado la causa del Azhilut aceptando tu ayuda
-Ellos han traicionado su herencia, se han atrevido a atacarte, y eso jamás lo permitiré- le responde no mirándola
-Sabes que no puedo mirar a tus ojos tan de cerca, puedes morir, y eso es lo que menos quiero- dice ella tomando la mano de Belcebú- sé que jamás estaremos juntos, El Todopoderoso ya sentenció y ante eso no se puede hacer nada
-Pero, que romántico- dice Aranis acompañado por Mickael que observa furioso el espectáculo- La traidora, el Señor Samael ya te puede condenar, ya no tienes salvación Anael, te has convertido en un ángel Caído
-Eso nunca- se enfrenta Belcebú a ellos- Ella no es un ángel caído, es el ángel del Amor y sólo Dios puede Condenarla
-Somos testigos presénciales de cómo ha aceptado la ayuda de dos de los siete Satanes del Gareth y eso se paga con la libertad
-Tú no has presenciado nada… Aranis- murmura Bellhial que por atrás lo toma de la cabeza para luego colocarle la hoz en el cuello- no, Mickael, él muere si te acercas
-No es asunto mío- dice el arcángel del fuego- quien viva o quien muera no me compete
-Interesante- luego, Bellhial lanza a Aranis hacia Mickael- soy un cerdo y un engendro de maldad, pero también tengo criterio y buen gusto a la hora de quitarle la vida a algo, y Aranis no está en mis planes, algo más doloroso y menos digno es lo adecuado para este bufón.
-Ya basta, Bellhial- dice Belcebú levantándose y abriéndose paso- esta parodia de ángel no nos va a derrotar- luego mirando a Mikael con agresividad- no puedo creer que hayas cambiado tanto. Antes te importaba la vida de quienes te seguían, ahora pareces que simplemente te gusta pelear, ya no respetas ni a los tuyo
-Es cierto- le responde enterrando su espada en el cuerpo de Aranis. Éste cae en un gran charco de sangre, mientras su cuerpo comienza a desaparecer
-Oye!- grita Bellhial con una voz chillona- yo quería matarlo, no es justo- cruza los brazos dejando su hoz levantada al lado de él- me tenía que pagar todas
-No te preocupes, le harás compañía- elevando su poder al máximo abre sus alas majestuosas. Bellhial llama a su hoz y ambos buscan enfrentarse. Sin embargo gotas de rocío comienzan a llenar el ambiente, Belcebú se da cuenta que cerca de ellos está su antiguo líder, el arcángel del Agua hace su aparición a lo lejos del altar de Uriel. Mikael hace desaparecer su espada y comienza a bajar los escalones, hacia el sitio más bajo del jardín para luego avanzar hacia donde está la imagen del otro arcángel elemental y cuando llega hasta donde está ella, ambos desaparecen, haciendo que los otros ángeles blancos, seguidores de Aranis, y las potestades lideradas por Mikael, desaparezcan del cielo
-Una pieza menos del tablero, mi amada- dice Lucifer que juega ajedrez contra Arastate
-Vaya, mi amado marido es muy capaz, pero aún me queda más de una jugada, veamos…- mueve una pieza acorralando a Lucifer- ¿qué tal? No lo esperabas ¿verdad? Aún me quedan muchos hilos por mover, querido esposo
-No menosprecies al enemigo, querida, bien sabes que ya luché una vez contra él y reclamará su derrota nuevamente- dice moviendo otra pieza y leyendo uno de sus cuantos libros
-¿quieres que la vigile?- pregunta Arastate contrarrestando su jugada
-No, aguarda a que ella muerda el anzuelo, luego si quieres la matas o la transformas en serpiente, eso lo dejo a tu criterio, mi amada- mueve otra pieza, como acorralando a la reina del juego de Arastate- Si piensa que ha conseguido derrotarme, está muy equivocado
-Debo irme- dice Belcebú una vez que desapareció Mikael- ya no me necesitas y estás a salvo, por ahora
-Es cierto, pero nadie te sacará la condena que te interpondrá ese tarado de Samael, bruja- secunda Bellhial sacándole la lengua a Anael- será que tú no pararás de sufrir, fea
-Señora Anael- Saga llega, pero queda perturbado por la presencia de los dos satanes- ¿se encuentra bien?
-No te preocupes, ya todo pasó y el cuerpo de Uriel sigue con bien, gracias a todos ustedes, incluyéndolos- ve como Belcebú le da la espalda- gracias otra vez y que el Todopoderoso vuelva a guiar tu camino, hermano
-Lo dudo, ya soy el príncipe de los infiernos, dudo que El me acepte otra vez- luego camina hacia Bellhial y tomando su lanza que había enterrado en los escalones- hasta nunca- Bellhial lo observa al como camina y luego alza su alas negras para desaparecer en el cielo
-Ya lo oíste, hasta nunca.. FEA- le recalca Bellhial que le saca la lengua y corre tras Belcebú también desplegando sus alas… todos aquellos que lo seguían.
Anael detiene la muerte de Aranis, ella piensa que es mejor que Rophael sea quien determine si merece morir o no
Fin del capítulo XVI
Nota de la autora
Miles de millones de gracias por la lectura… bueno entro en solemnes otra vez, lo bueno es que me ha ido bien, lo malo que mi Teniente (la profe de Finanzas I) nos tiene a todos en la cuerda floja… NO ME PUEDO ECHAR EL RAMO!
Bueno, tengo más dibujos, ¿los quieren?
Saludos, y que tengan una buena semana
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By Hotaru Kinomoto