Apocalipsis humano, ocaso y enfrentamiento

Capítulo XVII

Cuentas pendientes II: Recuerdos... Busca de Argenil

-Te invoco, gran rey del mundo oscuro, rey de los infiernos a que nos orientes lo que debemos hacer ahora- Un sacerdote, junto con otros hombres encapuchados rodean un fuego, en donde se queman algunas calaveras y restos humanos- Oh, gran Astaroth, gran serafín, rey de los infiernos, aliado indiscutido de Lucifer, muéstranos el camino para llegar a la victoria por sobre nuestros enemigos

La llama se incrementa más y más, mientras al interior de las capuchas de los hombres, se denotan rostros marcados con heridas profundad y dibujos extraños. El monje mayor comienza a elevar sus brazos al cielo, recitando cánticos de extraña procedencia seguido por los otros monjes. En eso una de las calaveras comienza a encenderse más y más, ellos lo toman como una señal y siguen rezando y nombrando al Rey de los Infiernos.

-Tus enemigos ya han comenzado a moverse, oh Señor de los Infiernos, necesitamos saber si quieres algo de nosotros, tu humildes siervos- esparciendo unos extraños polvos blancos, en eso una sombra negra se manifiesta a partir de dicha calavera que envuelve a todos los presentes en un manto de oscuridad

Un grupo de caballeros corren por una antigua ciudad en ruinas, Hyoga, Shiryu, Aioria y Milo, la única amazona Jean corren recordando la orden recibida por actual rey de Tera, que estuvo acompañado por Athena y el ya no presente Raphael

-La lanza Argenil es una lanza que no cualquiera puede tomar, si los siete ángeles más grandes creados por Dios no han podido manejarlas y viejas leyendas hablan de que es la llave de una prisión- habla Raphael frente a todos aquellos invocados por Atropo- La condena de Shamshell, fue hecha y la lanza desapareció, es posible que esté siguiendo su alma

-A todos ustedes les pido, deben encontrar el arma, Athena con su cosmos energía los guiará pues ella posee a Niké de su lado y ellas tratarán de encontrar la energía que emana Argenil-comienza a ordenar Acteón a su gente

-Pero… eso puede provocar que Athena pueda perder la vida en unas horas más- Dohko habla en representación de los santos de Atenas

-Eso no pasará- interviene Raphael- del mismo modo como invocaron a Uriel, del mismo modo los ayudará a conseguir encontrar la lanza, antes de que otro la posea- un aura llena de una extraña calma comienza a brillar alrededor del arcángel su rostro se ilumina divinamente y comienza a hablar su voz retumba- el Todopoderoso no quiere que el Apocalipsis se lleve a cabo, sus hijos a quienes protegeremos, también pelearán para que eso no ocurra- Pareciera que la isla entera comenzara a elevarse- Ahora escuchen todos, Lucifer busca a quien lo derrotó y para eso, no le importa provocar que el mundo se extinga en su ocaso, Shamshell es el verdadero ángel del Apocalipsis, el que lo encuentre primero, ese será quien venza, Argenil, el arma de Dios, está aquí en la tierra y es obligación de los humanos encontrarla a como sea lugar.

-Ya saben, amigos míos, organizaremos grupos de búsquedas, Athena los guiará y los que se quedemos aquí, procuraremos protegerla de todos nuestros enemigos

-Athena- Raphael ya envuelto en su luz inherente- No estás sola y lo sabes – su figura comienza a desaparecer a medida que habla- Tienes a dos arcángeles como aliados, cada uno líder de un coro diferente, sin contar que una de esas esferas (coros) es la segunda más poderosa de nosotros, pero también son escasos- su figura ya etérea desaparece a la vista de muchos- nada malo te pasará si es neutral o se decide a nuestro favor, Uriel, ha tomado la gran responsabilidad de vigilar la puerta que yace abierta… pero ahora tú quedarás a cargo, justifica realmente tu liberación y el que no te lleve conmigo- hasta que su figura ya no está entre los presentes

Mientras corren, muchos se preguntan como seguir, como pueden encontrar algo que recientemente han oído hablar

-Esto es inútil- se detiene Aioria- ¿cómo podemos encontrar algo así? Y si Athena es atacada por Lucifer y nosotros no estamos con ella

-¿Desobedecerás una orden de tu propia Diosa?- pregunta Jean que lo mira hostilmente- ¿no crees qué ya es hora que madures, Leo? Son riesgos que hay que correr

-También es tu diosa, Jean, no se te olvide que ustedes también son protectores de Athena- la increpa Aioria- Fue uno de nosotros quien te salvo

-Ya Aioria, basta, sé como te sientes, pero Jean tiene razón- Milo se coloca entre ambos- Jean debes comprender que…

- Comprensión siempre trato de tener, pero con personas egoístas como ustedes, no- Jean se da media vuelta y comienza a caminar- no puedo creer- habla ella mientras avanza- que los propios guardianes de Athena no le tengan fe- cuando Jean pasa por frente de los santos de bronce, Hyoga comienza a recordar palabras y la batalla que tuvo con ella,

En Tera, los ancianos guían a Acteón que su principal misión es evitar que alguien toque a Athena

-Argenil, ha sido censurada hace muchas generaciones- habla la mujer anciana- en los tiempos de la mitología, Atropo pudo sentir el gran y terrorífico poder del Shamshell, pero nadie lo controlaba, salvo el arcángel Mickael, que podía dirigirlo no así ordenarle- La mujer observa a Athena que ha elevado su cosmos tratando de buscar a Argenil- ella debe recordar que tan poderoso fue cuando cayó derrotada, la sucesivas reencarnaciones, mitigaron ese dolor, sin embargo, recordarlo es lo que no llevará a conseguir esa lanza y poder contar con ayuda de Shamshell

-¿usted está segura qué ese ángel, a quién todos temen, podrá protegernos y ayudarnos?- pregunta Amira, la nueva líder de las amazonas- si sólo sigue los designios de un ser superior a él, quien derrotó a Lucifer y encerró a los Dioses, ¿no cree que buscará destruirnos a nosotros también?

-sólo Dios puede responder eso- dice Acteón con mirada fija puesta en Athena- sólo él puede responder

Jean camina por unos senderos que llevan a lo más profundo de las ruinas, se concentra tratando se entender los que Athena trata de comunicar con su cosmos

-me resulta tan difícil – dice la mujer abriendo sus ojos y mirando su alrededor- creo que lo que dice Aioria, comienza a tener sentido, ¿cómo encontrar algo que no sabemos que es? Será una lanza, será una piedra, cómo será... si está cerca de quien posee el poder de manejarla, entonces... si la encontramos, ¿también lo encontraremos a él?

-¿Qué tanto hablas sola?- pregunta Milo que aparece tras ella

Jean se sorprende y luego da un respiro de alivio

-Eres tú- dice ella- me asusté

-¿asustarte, tú?- le pregunta extrañando avanzando por el sendero- tú no eres de las que se asusta con facilidad, por lo menos eso me has demostrados en estos dias

-Ahora si, me siento rara en este lugar, me siento observada... ¿no te pasa lo mismo?- pregunta igualando el paso al de él

-No- luego la mira y se da cuenta que ella mira el piso, algo intranquila- Has crecido mucho desde la última vez que te vi

-¿Cómo?- pregunta ella algo extrañada- no vengas con eso ahora, lo que menos quiero es recordar

-¿Por qué?- pregunta ahora él- ¿tienes miedo de reconocerte a ti misma como una mujer?

-Eso nunca, me siento orgullosa de ser una mujer y de poder pelear con mi rostro descubierto- responde ella con firmeza- He entrenado mucho, pare demostrar de lo que soy capaz

-En el pasado fuiste una niña asustadiza que se escondía tras las piernas de Camus, antes de que te entregara para entrenar en Tera

Una niña corre llorando porque un niño del pueblo le había roto su juguete favorito, luego es detenida por un muchacho no muy mayor a ella, pero que ya tenía una gran responsabilidad

-¿Qué pasa Jean, por qué estás llorando?- le pregunta hincándose y secando sus lágrimas mientras la niña solloza

-Camus-san... un niño rompió mi muñeca de género, la que tú me regalaste- dice entre llanto

-¿en serio? Y tú ¿qué hiciste?- le pregunta acariciando su cabeza

-Quise que me devolviera mi muñeca, pero él es más fuerte y dijo que la mujeres no pelean, que eso era cosas de hombres... y eso no es justo, tengo tanto derecho de defenderme, pero rompió mi muñeca y sólo pude llorar

-Pues, la mujeres no deben pelear, eso dice Athena- le dice para consolarla

-Eso es injusto, yo puedo ser tan fuerte como cualquier hombre- le dice ella enojada y con sus mejillas rojas

-Hablas como toda una amazonas- le sonríe- toma, no es tu muñeca, pero servirá para que nunca te sientas sola- Camus toma la última lágrima de Jean, y frente a sus ojos comienza a aumentar sus cosmos energía, la niña siente a su alrededor un aire frío y algunos copos de nieve se colocan en su mano, eso la pone contenta y sonríe, luego Camus le entrega su lágrima congelada y se la coloca en el cuello sujetándola con una cadena de plata que Jean siempre lleva, en señal que es una niña libre y que tiente tutor- listo ¿te gusta?

-Gracias, Camus-san- ella observa su nuevo regalo- es muy lindo- luego se le abraza del cuello- te quiero mucho, Camus-san, hermano

-Yo también, Jean, y espero que algún día me puedas perdonar- le susurra, pero Jean no le escucha, pues está sujeta de su cuello cargando su cabeza en el hombro del muchacho

Milo observa como Jean toma un dije que tiene en el cuello, lo toma con delicadeza y fuerza a la vez... Milo conoce a Jean desde antes que ella fuese entregada bajo la tutela de Tera, la recuerda como una niña que siempre jugó alegremente o lloraba cuando un niño le hacía daño, pero siempre al lado de Camus, el joven que la salvó cuando uno de los titanes quiso destruir la aldea donde nació y mató a sus padres, ahora frente a él tiene a una mujer fuerte de carácter, que demostró que tan poderosa puede ser, defendiendo su hogar. Eso lo llena de orgullo, pues ella es una de las pruebas vivientes de que su antiguo camarada, Camus, era un hombre que merecía ser un santo dorado de Athena.

Pero sienten como la cosmos energía de Shiriu, Hyoga y Aioria, se enciende hostilmente en una batalla

-¡Rozan Sho Ryu Ha!- la figura de un dragón imponente, pareciera salir del puño de Shiryu, pero no logra detener a su enemigo, que pareciera ser una sombra.

Aioria, trata de capturar su imagen con su cosmos energía, pero todo parece inútil, el extraño es muy rápido y su presencia no se deja sentir.

-¿Qué está pasando?- pregunta Milo que llega junto con Jean al sitio del suceso

-¡Cuidado!-grita ella al sentir como un rayo llega donde están ellos, tirando a Milo al suelo y ella tratando de esquivar el poder con un salto, pero es golpeada en la pierna, perdiendo el equilibrio y cayendo precipitosamente al suelo

-Jean- Milo va a atenderla

-Estoy bien- dice ella tratando de recobrarse del golpe- solamente caí mal, es todo- luego vuelve a sentir esa hostil cosmos energía que lanza otro poder hacia ellos, pero es repelido por el escudo del dragón, a duras penas

-¿Qué rayos sucede aquí?- pregunta Aioria que junto con Hyoga se reúnen con el grupo, Jean se recobra, concentrando su cosmos energía

-Jean?- pregunta Milo

Ella hace una especie de campo de energía que cubre a los cinco, rezando unas extrañas palabras nuevamente. El campo comienza a recibir una serie de impacto pero cuya dirección no se puede determinar, pues parecieran que vienen de todas partes. Ella advierte que ataquen que el campo no reflecta las técnicas hacia el interior y que traten de busca a quienes los están atacando, sin embargo pareciera difícil

Athena siente que sus santos y la joven amazonas están en peligro y trata de ayudarlos con su cosmos energía, pero es bloqueada por algún ente que no conoce. En eso siente que alguien trata de entrar a su mente, un ser desconocido comienza a hablarle, Athena pierde la concentración y cae de rodillas, botando a Nike en el piso. Se toma la frente tratando de que no entre nada. Acteón se da cuenta y va a socorrerla junto con Amira

-Argenil, está rechazando su búsqueda- murmura la anciana mientras el cuerpo etéreo de Atropo aparece tras ella

-Aparentemente, es eso –responde ella, junto a la Parca, aparecen sus otras dos hermanas una a cada lado- o alguien está tratando de impedir que Athena encuentre la lanza, pero a nadie le conviene eso, pues es interés de todos conseguir esa arma, pues quien la tenga, asegura capturar el alma de Shamshel, el premio mayor de esta casería

Athena se coloca de pie antes de que Acteón y Amira lleguen a ayudarla, mira a los guerreros de Uriel que están a un costado de la habitación observando todo lo que sucede, haciendo una reverencia, sale uno de ellos por la ventana.

-¿Adonde va?- pregunta Amira

-A ver lo que sucede con los santos que salieron en dirección Oriente y con Jean, pues están en problemas- responde Atropo que se encuentra tras los miembros del consejo de ancianos

El ser corre por los senderos de la isla, hasta que llega a una especie de columnas cerca de las orillas del mar, custodiadas por dos estatuas de canes gigantes y de dos guardias que siempre tienen cruzadas sus lanzas para evitar que salgan o entren quienes no están autorizados.

Jean no puede resistir por mucho tiempo los ataques, se siente agotada y comienza a caer de rodillas, mientras los demás tratan de divisar de donde vienen los ataques, en eso, la joven amazonas siente como algo se enreda en su cuello, y la jala hacia atrás golpeando su espalda contra una columna de concreto, mientras aún siguen asfixiándola con lo que la tienen atrapada, luchando para liberarse

-¡¡Jean!- grita Milo, mientras continúan los ataques. En eso Milo y Aioria, encienden su cosmos energía de santos dorados y logran repeler gran cantidad. Leo enciende su puño y lanza su poder hacia donde se encuentran unas casas en ruinas, saliendo unas sombras muy rápido.

La muchacha aún lucha contra quien la tiene capturada con una especie de soga negra. Shiryu trata de protegerla con su escudo mientras Hyoga combate junto con los otros santos dorados, en eso de la nada, aparece algo que corta la fuerte cuerda que sostiene a Jean.

-¿Dónde fueron?- pregunta Milo sorprendido, porque un ataque que provenía de todas partes había cesado como si nada- ¡Jean!- dice asustado y corre junto con Aioria hacia donde se encuentra ella, que trata de respirar poco a poco.

-Apenas puedes moverte- dice Hyoga- no pudiste zafarte de esa cosa que te sujetó

-Jean, fue un simple ataque ¿qué paso?- pregunta Milo a la joven que extenuada se coloca de pie- debes descansar

-No- responde ella- debemos seguir, pues nos están vigilando y parece que es alguien que conocemos, pues no solo me detuvo con fuerza, comenzó a desesperarme, atacándome por sorpresa y con bastante fuerza, es más….

-¿Qué pasa, Jean?- pregunta Aioria

-Siento que ya he sido atacada por eso antes… no sé, sentí familiar lo que me sujetó- dice ella mirando hacia todos lados para poder divisar quién habría sido- ¿pudieron ver quienes fueron?

-No, los ataques venían de todas partes y no se podía divisar quienes los ejecutaban- responde Shiryu- apenas tuvimos tiempo de reaccionar

-ya veo- responde ella mirando hacia un costado y ve enterrado en una roca un extraño trozo de hielo, ella mira hacia todos lados para ver quien le había cortado su prisión pero no puede descubrir nada nuevo

-¿Qué sitio es este?- pregunta Hyoga, tratando de cuadrar lo que sucedió

-No lo sé- responde ella, volviendo de su búsqueda- de acuerdo a lo que he estudiado, es una antigua civilización de origen helénico, seguramente, pero su ubicación la hacer parecer que también tuvo algún tipo de otro tipo de influencia, hay que ver lo que queda de su arquitectura.

-De acuerdo a la dirección que tomamos, esto debe estar cerca de lo que fue Troya, de seguro- argumenta Milo al grupo- pero esto se ve totalmente abandonado, sólo son ruinas- dice mirando hacia todos lados

-Parece, pero los ataques nos hacen prever lo contrario- secunda Hyoga

-Debemos seguir- dice Jean- la cosmos energía de Athena nos trajo hasta aquí y debemos buscar por qué- se separa del grupo tomando la iniciativa.

Caminan observando su alrededor y siempre atentos, Milo y Aioria se dan cuenta que unas extrañas sombras se comienzan a acercar, luego los cuatro varones se hacen a un costado para luego la mujer lance un ataque de luz iluminando su tiara, que es rechazada por los desconocidos, luego ven en el piso la sombra de un ser alado, no un ave, si no más bien parece un ángel.

-¿Un ángel?- se preguntan algunos. Pero Jean nuevamente reproduce su escudo, para evitar un ataque que provino del cielo, cayendo de rodillas nuevamente agotada y respirando agitado

-No… no puedo más, estoy agotada- dice ella llevando sus manos al piso para poder apoyarse- fue muy fuerte el ataque anterior- agitada trata de no desmayarse

-Debemos detenernos, ella no está bien- dice Hyoga a sus compañeros

-Deben seguir ustedes, pueden dejarme aquí- dice ella levantando la cabeza

-No- se niega Aioria muy determinado- vinimos todos y estamos siendo atacados por desconocidos

-Además el alma de Camus no descansaría en paz, si ve que dejamos a su hermana sola en un sitio desconocido, débil, después de habernos ayudado y protegido- Jean mira sorprendida a Milo por lo que dice, Hyoga la toma y hace que su brazo rodee su hombro- ese parece un buen sitio.

Hyoga, hace que Jean se recueste bajo un árbol y ellos deciden descansar, desde lejos una persona observa a los santos de Athena y a la joven amazonas que se toca el cuello de a poco, pues le arde demasiado

-¿te sientes bien?- pregunta Hyoga que le toca la frente- tiene fiebre- le dice a Milo que los observa

-Estaré bien, sólo estoy algo cansada- dice ella algo agitada

Una sombra en una de las colinas que rodea las ruinas, observa detenidamente cada movimiento de los santos atenienses

-Debemos atacarlos y quitarles la vida, para luego devorar su carne- dicen unos hombres con extrañas túnicas y rostro pintado

-No, la Señora no me dio autorización de matarlos, así que no los tocarán- dice quien observa

-Mujer… no porque cuentas con los favores de nuestra señora, eres mejor que nosotros, eres una simple humano- dice otro- debemos atacarlos

-Ustedes no los tocarán… antes de que encuentren a Argenil

-La mujer que va con ellos está débil- dice uno- no podrá pelear

-Así es- le responde el líder, yendo hacia la dirección contraria de donde está el grupo- por lo que sus fuerzas han sido menguadas a cabalidad, deben estar preparados por si encuentran la lanza.

Un hombre camina solo por sitios rocosos de Tera, ese hombre ha tomado la decisión más importante desde que le fue arrebatada su alma, mirando hacia el mar desde una especie de risco, sintiendo como la brisa del mar lo llena con su calma, recuerda el día como murió, en eso una luz destellante aparece tras él

-"Pronto llegará el día"- es lo que dice esa extraña luz

Lucifer está sentado en su trono, cerca de él están Bellhial, y varios otros sirvientes. El amo del Gareth degusta una copa de su bebida favorita, mientras sus ojos están perdidos en sus pensamientos, trata de recordar hechos pasados, como su caída en la batalla cuando decidieron dividir el cielo del infierno definitivamente, pero junto con eso, recuerda cuando cae frente a Shamshell y Mikael le recuerda que la lanza que atravesó una de sus alas es Argenil,

-La creación de la lanza fue mucho antes del nacimiento de muchos ángeles- comienza a hablar Lucifer- mi memoria confiesa, mis recuerdos vuelven a mi aún no en presencias de todas mis alas… pero todavía recuerdo cuando capturamos al primer traidor… Argenil, no fue creada para mi… tampoco para ese, fue creada para encerrar a Balcifer()… el primer traidor

Algunos caballeros descansan, bebiendo algo de agua y mirando a su alrededor, Aioria y Shiryu, van a inspeccionar algunos rincones de las ruinas a ver si pueden encontrar algo. Milo y Hyoga se quedan junto con Jean, que está con algo de fiebre después del ataque que sufrieron y en que ella fue herida. Se toca el cuello, en donde está aún la marca de lo que la tomó… recordando cuando se golpea contra la columna de concreto, trata de recordar de donde ha sentido una cosmos energía tan hostil, pero no puede recordar. Cuando Jean toca la gargantilla que siempre lleva, toma el dije, y recuerda quien se lo dio…sonríe, y piensa que ahora está siempre su alma protegiendo, como todo un santo de Athena

-No pudimos ver nada raro- dice Aioria, llegando al sitio donde están Milo y los otros- no hay nada como una lanza, ni nada de nada

-¿Pudieron ver los escritos?- pregunta Milo- puede ser que la civilización que habitó esta área haya dejado registro de algo o alguien, relacionado con esa lanza que pidió el arcángel

Jean se levanta para incorporarse a la conversación

-Sólo tenemos la pista que nos da Athena, nada más, no sabemos nada - dice ella- es como si fuésemos a la deriva, no sabemos cómo es, que características tiene, nada… en mi vida había escuchado de la lanza que derrotó a Lucifer

-Entonces…¿Qué hacemos?- pregunta Hyoga

-Seguir buscando- responde Aioria- otros deben estar en lo mismo, buscando esa lanza.

-Por Athena- dice uno de ellos

-¡Por Athena!- responde los otros tres bajo la mirada de la amazonas que en cuyos ojos se llena de nostalgia

Fin del capítulo XVII

Notas de la autora

Balcifer: pura invención mía, el nombre lo robe de la serie "El señor de las Bestias", bajo ese contexto, Balcifer es el ángel de la noche y señor de la oscuridad, si lo vengo a colocar dentro de los coros celestiales o dentro de los ángeles caídos, debe ser sirviente de Lucifer, el demonio por excelencia. Bueno, la historia para crear a Balcifer, me basé en unos escritos de Enoc, no de los libros propiamente tal, sino más bien de unos estudios que leí por ahí y por allá, en que hablan de una traición antes de la de Lucifer y en la cual éste, toma el lugar del Arcángel Miguel (loco no, de cazador pasó a ser cazado XD), pero ese fue el punto de partida de la traición de Luzbel

Bueno, entro en solemnes, así que me dedicaré a estudiar por lo que me retrasaré… ahora soy un poco más responsable y digo, hubo un tiempo que pasaban un mes y yo nada la pirinaca, pero gracias por la lectura… Elena, no te he mandado art, aún, porque el correo de la oficina ha vivido un proceso de respaldo y anda más lento que un bolero, te lo digo para no repetir dibujos.

Saludos muy grande a todos los que leen esta descabellada y aburrida historia

Hotaru

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By Hotaru Kinomoto