Apocalipsis humano, ocaso y enfrentamiento

Capítulo XIX

Hermanos...

Un ángel sigue la una pequeña mariposa de luz, no utiliza su poder, simplemente la sigue muy encantada, tras ella, otro... que siente que lo único que tiene es ella, la observa algo conmovido por lo que ella hace. Cuando logra atraparla, le sonríe a quien la sigue, para luego dejarla escapar, la pequeña mariposa sigue hacia el ángel que la está acompañando. Le sonríe dulcemente, luego ella corre hacia él y lo abraza, encantado observando su dulce sonrisa, esos ojos transparentes los cuales se puede reflejar a si mismo. La luz celestial los ilumina, "no deberán nunca separarse" es la sentencia que el Todopoderoso ha dado a quienes son sus hijos más protegidos dentro de todos los ángeles por los delicados que ellos son

-La lanza deberás encontrarla antes de que otro se haga de ella ¿cómo lo harás, Athena?- en las cascadas de Agua, del jardín del gran Querubín, se refleja la imagen de la diosa que debe proteger a la tierra. - ¿quién será el primero en poseerla, ¿serás tú, ¿será Lucifer? O en definitiva será Samael- luego con un movimientos de sus manos hace desaparecer la imagen de la diosa pagana para luego sus ojos tomar un azul intenso... sin brillo posible en ellos- Quien se adueñe de la Lanza encontrará a ángel del Apocalipsis y será éste último el verdadero Juez... Que el Todopoderoso nos haya perdonado...

-¡¡¡Lightnign Plasma!- una red de finísimos rayos acaba con una serie de hombres que estuvieron atacando a Aioria y a los otros.

Muchos cadáveres caen precipitosamente al suelo, rompiéndose sus máscaras. Jean, que aún se encuentra débil, sostiene el pergamino y es protegida por Milo que termina acabando con otros más con la ayuda de su aguja escarlata

-¿Estás bien?- Jean le asiente con la cabeza- Bien – Luego Aioria se reúne con ellos para ver cómo están

-Parecen parásitos, ¿de dónde salieron todos?- pregunta Leo a sus compañeros

-Son los que nos estuvieron siguiendo- responde Shiriu que se reúne con ellos también

-Pero no está esa cosmos energía que sentimos hace un momento- Jean se cuestiona, pues observa hacia todas partes, concentrándose para poder sentir la misma energía tétrica que sintieron cuando empezaron a salir de las ruinas- ¿no les parece raro? Ese cosmos energía fue bastante potente y fue capaz de asustarnos, pero ya no está- luego mira el pergamino que tiene en sus manos- es extraño, no me atacaron directamente, es como si quisieran que siguiésemos aquí entre ellos.

-Entonces avancemos, los ancianos deben ver esta extraña cosa que encontramos- Milo comienza a caminar hacia la salida de las ruinas, seguidos por los demás santos de Athena y la amazonas.

En el jardín de las almas

-Aranis está a punto de dejar de existir, ¿puedes hacer algo Raphael?- Anael se encuentra al lado del arcángel del Aire para ver si puede ayudarlo

Raphael, mira sin decir nada un cubículo donde yace recostado el cuerpo de Aranis con la gran marca de la espada de Mikael

-Y dices que Mikael causó esto- Raphael le habla al ángel del amor cuando ella termina, junto con la doncella que resucitó el arcángel del aire, de limpiar las heridas de Aranis- me cuesta trabajo pensar que él hizo algo así

-Lo presencié, fue horrible- Anael responde mirando el cuerpo de Aranis- Cuando nos atacó tan fieramente y vi que nuestras fuerzas no serían capaz de enfrentarse a él, yo...

-Anael- Raphael le toma el hombro a su hermana- no tienes que justificarte, sabes que yo no soy juez ni pretendo serlo de un ángel como tú, actuaste con valentía por proteger nuestra misión. Ahora, él- refiriéndose a Aranis que yace tendido- dormirá para recuperarse, yo no quiero tener problemas con un sirviente de Samael, ahora que todo pende de un hilo

-Encontrar la lanza- termina de decir ella, quien acaricia dulcemente el rostro de Aranis- todo dependerá de Athena y sus guardianes

-Si, y de la ayuda que pueda brindarle Jibrille, claro si ella ha decidido tomar una posición ahora que se llevó a Mikael, también temo por su seguridad, y la de muchos de nuestros aliados

Jibrille camina con sus manos tomadas a la altura de su pecho y se esfuerza por encontrar a quien realmente piensa que es la pieza clave de toda esta misión. Pero sabe que es imposible... sus ojos que se muestran fríos e indiferentes a quienes tiene cerca, de repente toman brillo, sus pupila comienzan a radiar como si se tratase de un ser humano

-Tan débil soy, tan débil que muchas veces me pregunto, ¿cómo el Todopoderoso, me encargó la misión de ser el gran Querubín?- luego mirando sus manos y los dibujos góticos que tiene en los brazos, recuerda el porque El señor de la creación la tomó a ella como la líder de la segunda esfera más importante de los ángeles- ¿Estás preocupado por mi?- ella pregunta a un ser que está atrás

-Sabes que si, sobre todo después de la intervención que tuviste para detener a Mikael- le responden

-Es mi deber, yo tenía que evitar que mataran a Uriel o el círculo de los elementos no estaría completo, seríamos un blanco fácil tanto para Lucifer como para Samael

-¿Estás sospechando de él? Sospechas de Samael- le pregunta el ser que sale de su forma etérea- ¿por qué?

-Porque desde un principio nunca me pareció claro la desaparición de Meikatrón, y la repentina toma del poder de Samael, no tuve otra alternativa y sé que no soy la única que está desconfiada del nuevo líder de las esferas en ausencia del Todopoderoso

-Entonces ¿por qué no te nos unes y ayudas a Athena a encontrar la Lanza de Argenil?- Raphael sale de la luz y Jibrille se da vuelta para responderle mirándolo a la cara pero con sus mismos ojos fríos que la caracterizan

-No, no sé si alguno de ustedes traicionará a Uriel también o si él está haciendo todo esto para que nadie sospeche que quiere hacerse del Azhiluth, es por eso que no me uniré a ustedes hasta que lo considere necesario, los ángeles ya no son los mismo de antes y si nuestro padre llega a despertarse, simplemente será nuestro fin

Athena vuelve a su sitio, siendo mirada por Acteón que está algo confundido por la extraña actitud de Saori.

-¿de verdad se encuentra usted bien?- Acteón le pregunta cortésmente a la Diosa si se encuentra bien

-No se preocupe, yo estoy bien ¿no es verdad?- mira las figuras de las tres diosas del destino y las tres le responden asintiendo con la cabeza

-Atropo, confía en usted en todo los sentidos- dice uno de los anciano

-Lo importante es que encuentre la lanza de ese ángel antes que cualquier otro ser desconocido la encuentre- la anciana, que se encuentra al centro del consejo, respalda a Saori

-Y para eso debo recordar aquellos momentos y sentir la extraña energía que emanó cuando fuimos encarcelados en la prisión astral- concluye Saori

-Así es- Atropo con su voz que proviene del más allá le afirma lo dicho por Saori- en aquella ocasión hasta el más grande Dios del Olimpo, fue reducido por el ángel que la portaba aquella lanza que nadie recuerda, incluso tú la has olvidado gracias a tus continuas reencarnaciones para combatir al mal pagano que habita este mundo

-No se preocupen, la encontraré- dice ella encendiendo su cosmos energía

-No olvides esto Athena, la arrogancia y el orgullo de la casta hija de Cronos y Rea (1), fue la que provocó que ya no siguieran dirigiendo los destinos de los hombres y de este mundo.

-Lo sé- Athena se coloca firme para poder seguir con la misión de encontrar la lanza de Argenil- esta es una lanza celestial, puede que no tenga un cuerpo físico el cual encontrar- murmura para si Athena

-Así es- interviene el guerrero de Uriel que está en el salón cuidándola- el señor Uriel nos advirtió que posiblemente no ser una lanza material la que encuentren.

En el Gareth...

-Explícate, Belcebú- Arastate interroga frente a varios de los siete satanes- ¿por qué fuiste a ayudar a Anael?

Lucifer observa el interrogatorio al cual es sometido el Satán de la Cólera

-No tengo nada que responderte- le dice sin apartar su mirada de la mirada de Lucifer- yo no tengo porque darte explicaciones a ti o a cualquier otro Satán

-Si que eres un desvergonzado, Belcebú, sabes que a tu amada la pueden condenar por esto y que...

-¡Basta!- Lucifer se levanta de su trono y su grito se escucha por todos sus dominios- Arastate, reina mía y todos ustedes, déjenme solo con Belcebú

-Pero, Lucifer- interviene Arastate

-Es que no escuchan, he dicho que me dejen a solas con Belcebú- su cosmos energía se siente causando el temor de todos los que tiene cerca de él

Los cuatro satanes que estaban presente, a excepción de Belcebú- se retiran del salón en que está Lucifer, éste baja las escalinatas y se dirige hacia el príncipe de los infiernos a interrogarlo él mismo

-Entonces te llamó

-Tal como lo profetizaste, Lucifer- le responde Belcebú

-Pudiste averiguar algo, confirmaste lo que te dije

-Si, no es él, es otro con la figura, tal como lo habías dicho

-Es decir, está utilizando los poderes que se nos prohibió desde la caída de Balcifer

-Así es, y la usó para dominar el poder de Mikael

-Así que buscará dominar al otro- Lucifer se toma el mentón como pensando algo- quiero que te pongas en contacto con Leviatán y con Astaroth, los dos están buscando la lanza ahora, tan pronto tengan noticias de algo o de ese bastardo

-Entonces iré a la región I, buscaré la manera de sacar el cuerpo

-Si encuentras el de Meikatrón, también lo quiero, quiero que varios de los siete más poderosos tomen participación en esto

-¿Qué hago con Samael?

-No te preocupes por él, que goce su momentos de gloria, mientras pueda, él no sabe que pronto estará muerto y devorado por el gemelo del bastardo

Los ojos del payaso se encienden en un rojo siniestro y lúgubre, el ángel que los observa trata de apartar su mirada para no poder sentir el poder que está hostigándolo

-Déjame en paz, yo no te serviré- pero los ojos se muestran más siniestros aún y el rostro del peluche en forma de conejo se oscurece a medida que sus ojos se encienden más y más- sabes que él vendrá por mi y tú saldrás perjudicado por todo, si no quiere sufrir más desde tu castigo, déjame en paz

Seiya y Shun se encuentran frente a Histor que está acompañado de Dana, la joven que demostró algunas técnicas del difunto Aioros

-Adivinen que, saldrán con esta pequeña a la misión, ella será el receptor de las vibraciones de la cosmos energía de Athena para que puedan buscar alguna pista de a famosa Lanza que necesitamos encontrar

-¿Quién más irá con nosotros?- pregunta Shun

-Irán Kannon y Shaka con ustedes, conocerán las inmediaciones de Oriente

-¡Espera Histor!- Jean aparece tras el centinela

-Jean, ya regresaron tan pronto

-Pedimos audiencia con los ancianos, debemos entregarles algo y pedir un Prímula- Milo se coloca delante de la amazonas

-Bien, ellos los recibirán-

-¿Qué pudieron encontrar?- pregunta Shaka a los que han llegado de la misión

Milo les muestra un extraño pergamino que el santo de Virgo toma, pero extrañas imágenes vienen a su mente, imágenes de vidas anteriores, cuando aún era Buda

-Shaka ¿qué te ocurre?- El santo de Virgo no responde hasta que retira su mano de ese extraño pergamino

-Tuve raras visiones- argumenta Shaka- ¿dónde consiguieron este pergamino?

-En unas ruinas, cerca de lo que pudo haber sido Troya- Responde Aioria

-¿por qué siento que ya conozco lo que dicen?- murmura mientas se reincorpora a sus compañeros

-Es extraño- murmura Jean- este manuscrito puede sacarnos de muchas dudas y si nos guían los ancianos, tendremos que volver al lugar de donde lo sacamos...

Fin del capítulo XIX

Nota de la autora

(1) Cronos, en la mitología griega, gobernador del universo durante la edad de oro. Era uno de los doce titanes y el hijo menor de Urano y de Gea, las personificaciones del cielo y de la tierra. Sus primeros hijos fueron los tres Hecatonquiros, los monstruos de cien manos y cincuenta cabezas a quienes Urano había apresado en un lugar secreto. Gea trató de rescatarlos y pidió ayuda a sus otros hijos, incluidos los cíclopes. Sólo Cronos aceptó el desafío. Atacó a Urano y lo hirió gravemente; Cronos se convirtió así en el regidor del universo. Cronos y su hermana la reina Rea llegaron a ser padres de seis de los doce dioses y diosas conocidos como los Olímpicos. A Cronos se le había profetizado que sería derrocado por uno de sus hijos, y se comió a los cinco primeros al poco tiempo de nacer. Rea, sin embargo, ocultó a su sexto hijo, Zeus, y ofreció a su hermano y esposo una piedra envuelta en pañales. Zeus se crió en Creta y cuando creció, forzó a Cronos, con la ayuda de Gea, a vomitar junto con la piedra a los otros cinco niños. Ésta después fue trasladada a Delfos. Zeus y sus cinco hermanos y hermanas libraron la guerra contra Cronos y los demás titanes ayudado por los Hecatonquiros y los cíclopes, a quienes liberó de la prisión donde los había encerrado su padre. Cronos y los titanes fueron confinados en el Tártaro, un abismo en la parte más profunda del submundo. El equivalente romano de Cronos es Saturno, el dios de la siembra y de las semillas

(2) Rea, en la mitología griega, madre de los dioses. Era una titánida, hija de Urano y de Gea, Cielo y Tierra, y hermana y mujer del titán Cronos. Durante mucho tiempo, Cronos y Rea gobernaron el universo. Como se le advirtiera a Cronos que uno de sus hijos estaba destinado a quitarle el trono, intentó eludir ese revés de la fortuna devorando a sus vástagos en cuanto nacían. Al nacer su sexto hijo, el dios Zeus, Rea ocultó al pequeño en la isla de Creta y se burló de su marido entregándole una piedra envuelta en pañales, que él devoró pensando que era un niño. Después, cuando Zeus hubo llegado a la edad adulta, forzó a su padre a vomitar la piedra, junto con los otros cinco niños que Rea había engendrado: Poseidón, dios del mar; Hades, dios de los muertos; Deméter, diosa de la tierra; Hestia, diosa del hogar, y Hera, diosa del matrimonio, quien llegó a ser la mujer de Zeus. En la mitología romana, Rea se identifica con Cibeles, la gran madre de los dioses

Agradecimientos

A todos los que leen y gracias por su paciencia

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By Hotaru Kinomoto