CONTIENE SPOILERS DEL SEXTO LIBRO.

NI LOS PERSONAJES NI LOS LUGARES ME PERTENECEN Y CON ESTE FF NO PRETENDO LUCRAR.

Capítulo siete: "Extraños sucesos".

Era una noche fresca, ventosa e inestable. El olor a tierra húmeda inundaba el aire y estaba a punto de largarse a llover. Pero a ella eso no parecía importarle, puesto que caminaba tranquilamente sin percatarse de las condiciones climáticas.

Desde que había vuelto a Londres no había tenido tiempo para salir a caminar sola y pensar en todos los acontecimientos que se habían dado en su vida durante el último tiempo.

Por un lado se encontraba muy feliz por haber regresado. Realmente extrañaba su país, sus seres queridos, su lugar; extrañaba tanto tener a Hermione a su lado para poder charlar con ella todo el tiempo, extrañaba tener a su hermano, listo para pelearse con ella por cualquier tontería pero también para ayudarla siempre y extrañaba tanto a...Harry.

Sí, lo extrañaba mucho, pero eso no podía admitírselo a nadie, ya bastante le costaba admitírselo a ella misma. Las cosas entre ellos habían sido complicadas y ahora formaban parte de un pasado que jamás regresaría. Ella había hecho lo imposible por olvidar a la única persona que había amado y creía haberlo logrado, hasta que volvió a verlo.

Millones de pensamientos se agolpaban en la mente de la joven y la trasladaban a un pasado tan lejano que parecía ya no formar parte de su vida.

Aún podía recordar la primera vez que lo vio, en la estación de trenes, casi diez años atrás. Ella era muy pequeña y él era su ídolo: "el niño que vivió", como lo llamaban en ese entonces. En ese momento deseó más que nunca ir a Hogwarts, para poder verlo todos los días.

Al año siguiente, llegó el tan esperado momento. Allí lo veía todos los días, pero era lo mismo que nada: él no se percataba de su presencia, simplemente la veía como la "hermanita menor de su mejor amigo". Pero ese año fue bastante complicado para Ginny, la pequeña niña había sido poseída por Voldemort y estaba causando grandes problemas en el colegio. Sin embargo finalmente todo se resolvió y ella fue rescatada por su héroe.

Pero las cosas entre ellos no cambiaron. Ginny no podía estar en su presencia sin hacer el ridículo o quedarse callada o tartamudear.

El tiempo pasó y Ginny cambió. Al parecer había olvidado a Harry y había comenzado a salir con otro muchacho, Michael Corner, quien era un año mayor que ella y pertenecía a Ravenclaw. Ahora sí se atrevía a hablar en frente de Harry y a mostrarse tal cual era. Inclusive cuando él pensaba que estaba poseído por Voldemort, ella fue la encargada de consolarlo. Y con lo sucedido en el Departamento de Misterios, su amistad quedó sellada, porque compartir hechos tan importantes como aquellos sin salir unidos, era algo realmente imposible.

A fines de su cuarto año, Ginny comenzó a salir con Dean Thomas, un joven un año mayor que ella, compañero de cuarto y amigo de su hermano Ron y de Harry.

Durante las vacaciones de verano entre su cuarto y quinto año, Harry pasó más tiempo de lo que antes había pasado en La Madriguera y la amistad entre ellos se fortaleció cada vez más.

Ese año las cosas cambiaron mucho entre ellos dos, se habían hecho muy compañeros y cuando no estaban juntos, extrañaban la presencia del otro.

Aún recordaba claramente la mezcla de sentimientos que la embargó cuando él la besó por primera vez, enfrente de todos sus compañeros en la Sala Común de Gryffindor. Todos comenzaron a chiflar pero a ellos nada les importaba. Luego se pusieron de novios y ella estaba más feliz que nunca, pero tenía un mal presentimiento: sabía que las cosas entre ellos no estaban destinadas a durar demasiado.

Al finalizar ese año, Harry decidió terminar la relación, porque luego de la muerte de Dumbledore decía que no podría soportar que más gente inocente muriera por su culpa. Él quería protegerla, porque la quería demasiado para verla sufrir. Pero ella no quería ser protegida, ella quería arriesgarse por el amor que sentía por él, quería jugarse el todo por el todo, pero él mantuvo su postura, a pesar de que lo que más deseaba era seguir con ella, porque nunca había sido tan feliz como en el tiempo en el que duró su relación. Ella era lo que él necesitaba para ser feliz, era su otra mitad, la que se complementaba perfectamente con él.

Durante los dos años siguientes, las cosas fueron muy duras en el mundo mágico. Voldemort atacaba a diestra y siniestra y Harry sentía que en cualquier momento tendría que enfrentarse a él en el último duelo, el definitivo. Ginny sabía que él la seguía queriendo y que la necesitaba más que nunca, por lo cual ella se mantuvo a su lado, como una amiga, brindándole su apoyo.

Finalmente, poco antes de que ella terminara su séptimo año, Harry venció a Voldemort y el mundo mágico volvió a vivir en paz luego de tanto tiempo.

Pero al parecer el destino no estaba de su lado, porque al poco tiempo Ginny recibió una beca para estudiar Medimagia en Estados Unidos y no pensaba perderla: esa beca era la realización de un sueño que tenía desde hace muchos años. Y Harry lo sabía, quizás esa fue la razón por la cual no intentó detenerla cuando ella le dijo que se iba...o quizás ya no la amaba...igualmente eso nunca lo sabría.

Y ahora ella había vuelto, luego de dos años, pensando que el amor que sentía por Harry Potter formaba parte de su pasado. Pero cuando lo vio, la confusión volvió a reinar en su alma. En ese momento se dio cuenta que lo único que había logrado en esos dos años era protegerse con una especie de escudo que no le permitía sentir nada por el muchacho. Pero estaba muy confundida y no estaba segura de sus sentimientos por él, no sabía si lo amaba o si simplemente sentía un gran afecto por él.

Esto se aclaró un poco cuando se llevó la enorme sorpresa de que Harry estaba de novio desde hacía un año con una muchacha de nombre Virginia y al parecer eran muy felices juntos. Se puso bastante triste pero de ninguna manera iba a permitir que alguien lo notara por eso prefería ocultar sus sentimientos y demostrar que ya no amaba más a Harry, porque quizás de esa manera lograba engañarse a sí misma. Además en ese momento se dio cuenta de que Harry no la amaba más, que había hecho su vida y que era tiempo de olvidarlo, de una vez y para siempre. Lo que Ginny no sabía era que esa tarea no le iba a resultar tan sencilla, sobre todo cuando la persona a la que intentas olvidar no quiere ser olvidada y hace hasta lo imposible para volver a formar parte de tu vida...aunque sea como "amigo"...

En el departamento...

Ron y Harry se encontraban terminando de cenar, en la cocina. En ese momento estaban solos, porque Hermione trabajaría hasta tarde ese día y Ginny había salido hace un par de horas y aún no había regresado. A pesar de que ella les había dicho que llegaría tarde y que no la esperaran para cenar, ambos muchachos estaban un poco preocupados.

-¡Qué raro que mi hermana no haya llegado aún, está haciéndose tarde y mañana tiene que ir temprano al hospital-comentó Ron, luego de terminar de tragar el último bocado de cena que le quedaba en el plato.

-Tienes razón Ron-asintió Harry pero después de ver la cara de preocupación de su amigo, decidió agregar algo más.-Aunque tampoco es tan tarde, quizás se entretuvo mirando vidrieras o se encontró con alguien por la calle.

En ese momento la puerta del departamento se abrió y la cara de Ron se relajó un poco, pensando que la persona que entraría por esa puerta sería su hermana, pero se equivocó. Era Hermione, y la expresión de preocupación apareció nuevamente en su rostro, pero esta vez estaba mezclada con una de incomodidad y vergüenza. Se levantó atropelladamente de la silla y comenzó a recoger los platos y ponerlos a lavar.

-Hola Herms, llegaste antes-la saludó Harry, mientras miraba con reproche a su mejor amigo.

-Si, me cambiaron la guardia de hoy, debo hacerla mañana por la noche, menos mal que llegué antes de que se largara a llover-comentó Hermione, acomodándose en una de las sillas y quitándose los zapatos, al momento que miraba por la ventana como la lluvia comenzaba a arreciar. Se la notaba un poco incómoda y nerviosa pero no tanto como Ron, quien salió atropelladamente de la cocina sin decir nada. Luego de unos momentos se escuchó un portazo y el sonido de la música fuerte proveniente del cuarto del pelirrojo.

Con una mezcla de reproche y diversión en su voz, Harry le dijo a su amiga.

-Herms es hora de que alguno de los dos haga algo por remediar esta situación. Ya ha pasado una semana desde la fiesta y ninguno de los dos soporta estar en el mismo lugar que el otro. Se están comportando como dos niños inmaduros, y si bien no dudo que Ron sea un niño inmaduro- enfatizando éstas últimas palabras -, tú no lo eres. Alguno de los dos va a tener que tomar coraje y decidirse a hablar. Por Merlín mujer, se conocen desde hace años y no logran resolver algo tan sencillo como lo que sucedió.

Hermione sabía que su amigo tenía razón pero no quería admitirlo. La última semana había sido bastante dura para ella, no podía tolerar esta situación en la que se encontraba. Cada vez que Ron y ella estaban en el mismo lugar alguno de los huía despavoridamente. No habían cruzado palabra desde lo sucedido en la fiesta. Al parecer los dos se encontraban demasiado cohibidos y/o confundidos como para atreverse a hablar.

-Se que tienes mucha razón, Harry, pero es complicado. Piénsalo de este modo, ¿qué hubiera pasado si esto les hubiera sucedido a ti y a Ginny, antes de que repliques sé que no es la misma situación, pero sería incómodo para los dos y no se animarían a hablar-le dijo Hermione, tratando de desviar el tema de conversación.

Harry se removió incómodo en el asiento, tratando de buscar alguna respuesta lógica, que no revelara sus verdaderos sentimientos. Pero como no se le ocurrió ninguna, respondió:

-No trates de evadir el tema. Ahora estamos hablando de Ron y de ti. Deben hablar cuanto antes Herms, las cosas no se resolverán por arte de magia si ustedes no hacen nada para que se arreglen.

-Si, lo sé-asintió Hermione, pensando en que siempre era ella la encargada de aconsejar a Harry o a Ron.

-Además Herms déjame decirte que si se alteraron tanto por un simple beso es porque significó algo más que los impulsos de dos personas ebrias, necesitadas de un poco de cariño.

Este último comentario de Harry descolocó por unos momentos a la chica. Ella ya sabía esto, pero había evitado por todos los medios seguir reflexionando sobre el tema.

-Creo, Harry, que un beso entre dos personas que son tan amigas como nosotros y que se conocen desde hace tanto tiempo lograría alterar a cualquiera-dijo Hermione, dando por finalizada la conversación. Estaba realmente cansada y deseaba acostarse.-Ahora si me disculpas me iré a dormir, estoy agotada. De este modo la joven desapareció por el umbral de la puerta, para aparecer nuevamente dos segundos más tarde, con una inocente expresión de niña pequeña en su rostro. Evidentemente quería pedirle algo a Harry.

-Harry,¿no me harías el favor de decirle a Ron que baje el volumen de la musica, por favor, gracias - y sin esperar respuesta, la chica volvió a desaparecer por la puerta.

Harry sacudió la cabeza, cansado. El comportamiento de sus amigos le resultaba tremendamente exasperante. Todo el mundo sabía que a ellos dos los unía algo más que un amor fraternal pero al parecer ellos eran ajenos a esa obviedad o demasiado cobardes para admitir sus sentimientos. Por otro lado Harry sabía que era complicada la situación, eran muy amigos como para arriesgarse a tener algo más que podría llegar a arruinar esa amistad, pero ¿acaso no debe arriesgarse uno para ser feliz, siempre hay algo que perder en esta vida, pero Harry estaba seguro que ellos dos ganarían algo importante...no como Ginny y él...ellos ya habían perdido todo...pero por lo menos Harry se consolaba con la extraña amistad que los unía...

Resignado, se dirigió a la habitación del pelirrojo, para darle el mensaje de su amiga y con la intención de tener una charla similar a la que había tenido con Hermione momentos antes, pero cuando llegó al cuarto encontró a Ron profundamente dormido, con la música en su máximo volumen, las luces prendidas y completamente vestido.

-Otra vez será-pensó Harry luego de apagar el equipo de música muggle y de cerrar la puerta tras de sí.

Completamente empapada por la lluvia que caía sin cesar sobre las calles de Londres, Ginny Weasley iba llegando al departamento, con ganas de irse a dormir directamente. Mañana debía despertarse temprano para ir al hospital pero afortunadamente tenía la tarde libre, la cual ocuparía en buscar trabajo porque si bien ella tenía los ahorros suficientes como para vivir sin trabajar durante ese tiempo, ella no toleraba "estar sin hacer nada y perder el tiempo", según sus propias palabras. Como las prácticas eran casi siempre de mañana, las tardes le quedaban libres para hacer otra cosa, y no pensaba quedarse aburrida o paseando por ahí, pudiendo hacer algo productivo por sí misma.

Ya le faltaba poco para llegar, cuando empezó a sentir que había alguien más en la desolada y oscura calle, siguiéndola. Tomó fuertemente su varita por debajo de su impermeable y se dio vuelta, respirando agitadamente. No había nadie allí, siguió caminando, pero aún se sentía observada. Por el rabillo del ojo le pareció ver una sombra. Casi corriendo y aferrándose más fuerte aún a su varita, intentó tranquilizarse, aunque solo lo logró cuando se encontró dentro del departamento y con la puerta cerrada.

Allí todo estaba demasiado silencioso y oscuro. Al parecer todos se habían acostado ya. Empezó a caminar hacia la cocina con la intención de beberse un té caliente antes de irse a dormir, cuando el sonido del teléfono la sobresaltó terriblemente. Temblando, no sabía si de frío o de nervios, corrió hacia el aparato, para evitar que atendiera el contestador y pudiera despertar a alguien.

Aún asustada y pensando quién podría llamar a esa hora, Ginny Weasley levantó el tubo del teléfono.

-Hola?.

Pasaron unos segundos y nadie respondía. Nerviosa, ella insistió.

-Hola?.

Lo mismo sucedió. Ella continuó con el teléfono en la mano, pero ahora sin decir nada. Estaba tratando de escuchar algo del otro lado. A cada segundo que pasaba se asustaba más.

De repente, escuchó a alguien respirar fuertemente del otro lado de la línea.

-Hable, hable-decía la joven, casi al borde de las lágrimas.

Cuando ella volvió a hablar, su interlocutor inmediatamente cortó la comunicación. Ahora lo único que Ginny Weasley podía escuchar era el tono ocupado del teléfono.

Al borde de la histeria, la chica apoyó el inalámbrico nuevamente en su base, mientras trataba de pensar lógicamente y convencerse de que la reciente llamada y lo sucedido en la calle minutos antes no estaban relacionados y que era pura coincidencia.

En ese momento, se encendieron las luces del living y Harry Potter apareció allí, más despeinado de lo normal y con cara de dormido.

-Escuché el teléfono,¿quién...-comenzó a decir Harry, pero se interrrumpió cuando vio la cara de terror que su amiga intentaba inútilmente disimular.-¿Qué sucedió Ginny,¿estás bien?.

Muy nerviosa e impulsivamente, ella corrió a los brazos de él, quien se sorprendió por la actitud de la chica pero inmediatamente la envolvió en un fuerte abrazo.

Hola a todos!

Cómo andan, espero que muy bien...bueno ojalá les haya gustado este chap, debo decirles que a mi me gustó bastante...sobre todo la última parte...

¿qué será todo este extraño suceso,¿será todo una coincidencia o habrá algo más detrás de todo esto?...esto y mucho más será respondido en los próximos chapters de este ff...

Agradezco los rr´s y dedico este chap a aquellas personas que tuvieron el lindo gesto de dejármelos...

Besos a todos!

Lunita!

06.02.06

01.47 am