Capítulo diez: "Los giros del destino no siempre son los correctos".

CONTIENE SPOILERS DEL SEXTO LIBRO.

NI LOS PERSONAJES NI LOS LUGARES ME PERTENECEN Y CON ESTE FF NO PRETENDO LUCRAR.

En ese momento los pensamientos de Ginny se interrumpieron porque habían llegado al lugar donde estarían esa noche.

El lugar parecía bastante grande a juzgar por su fachada, que tenía un gran cartel que rezaba en madera "The Brother´s club".. Tenía varias entradas y en la playa de estacionamiento había muchos autos. La gente hacía cola frente a las entradas para poder pasar.

Podían distinguirse fácilmente a los muggles de los magos, puesto que éstos últimos los miraban curiosamente mientras pasaban y murmuraban con admiración en voz muy baja para que los muggles no oyeran cosas como: "...son Harry Potter y sus amigos...", "... a ellos les debemos la vida...", etc.

Llegaron a la entrada principal y saludaron al dueño del lugar, que los hizo pasar sin hacer cola, sin pagar y además le dio entradas para el sector VIP, mientras las personas que estaban haciendo la cola los miraban con envidia.

Esa noche estaba a punto de empezar y muchas cosas sucederían antes de que terminara...

Entraron todos juntos a la discoteca. Era un lugar realmente enorme, con una pista principal, en la que se encontraban en ese momento, y otra pista al aire libre, en la que había varias mesas en donde se podían sentar si se cansaban de bailar. En ambas pistas había varias barras donde podían comprar bebidas muggles, lo cual puso muy contento a Ron, que de no ser por la mirada reprobatoria de Hermione ya se estaría dirigiendo hacia allí.

Al sector VIP se accedía a través de una escalera ubicada del lado izquierdo del lugar, pero desde donde estaban ellos no se podía ver nada de aquel sector.

La música sonaba muy fuerte y el lugar estaba bastante lleno a pesar de que no era muy tarde.

Todos ellos estaban muy contentos y pronto se pusieron a bailar al son de una rápida melodía muggle. Neville y Luna bailaban muy bien y pronto todos hicieron lugar alrededor de ellos para observarlos. Cuando la pieza terminó, todos aplaudieron y volvieron a bailar.

Ron bailaba con Ginny, Hermione con Jason, Harry con Virginia, y Neville con Luna. Pero se iban intercambiando las parejas y también bailaban todos juntos.

En un momento Harry quedó bailando con Ginny. Ambos se sintieron muy incómodos, porque aún no habían superado el asunto del beso. De todos modos se pusieron a bailar y poco a poco se fueron distendiendo hasta que terminaron bailando varias melodías porque se estaban divirtiendo mucho.

Realmente se notaba que entre ellos dos había mucha química, ya que hasta en el baile se demostraba. Y eso no fue pasado por alto por Virginia, quien los miraba en forma reprobatoria, aunque trataba de disimular de la mejor manera posible.

Ella sabía bien que ellos dos eran muy amigos, pero también era consciente de que habían tenido un pasado juntos y ella mejor que nadie lo sabía. Antes de que se pusieran de novios, Harry le había contado todo lo sucedido con Ginny y como le había costado seguir adelante sin ella a su lado. Le contaba como la extrañaba y como deseaba que regresara. Pero eso fue hasta que se dio cuenta de que ella, Virginia, sentía por él algo más que simple cariño de amigos. Desde ese momento él no le contó más nada y poco tiempo después se pusieron de novios. Fueron muy felices durante ese año, pero ella nunca supo si Harry había olvidado o no a Ginny, nunca se atrevió a preguntárselo por miedo a recordársela o por miedo a saber la respuesta. Ella lo quería demasiado y prefería vivir en esa burbuja que había creado para no sufrir, durase lo que durase. Pero ahora su burbuja se había quebrado, Ginny Weasley había vuelto a aparecer en la vida y por lo visto no iba a desaparecer por un largo tiempo...

Mientras tanto Harry y Ginny seguían en su mundo, bailando juntos como si no hubiera nadie más alrededor. Ambos sonreían y se los veía muy felices.

Pero en un momento a Ginny se le dio por mirar alrededor y se encontró con la enfurecida mirada de Virginia clavada en ellos dos. Disimuladamente, Ginny le indicó a Harry, y ahora el muchacho era el que miraba en esa dirección.

La cara de la joven estaba cada vez más roja, a pesar de que trataba de disimular su ira.

Ginny paró de bailar y le indicó a Harry con la mirada de que ya era hora de que fuera hablar con su novia.

-Perdón-le susurró antes de irse, aunque no estaba seguro si Ginny lo había oído.

Ginny se quedó parada, mirando por unos instantes a Virginia, con una mezcla de rabia y ¿pena? en su mirada, quien le devolvía una mirada de odio y furia.

Ginny decidió ignorarla y se puso a bailar con sus amigos, quienes sin disimulo miraban con atención a Harry y a su novia.

Harry se acercó a la chica y la tomó de la mano. Ella lo rechazó por unos momentos, como si estuviera luchando consigo misma sobre si debía ceder o no, pero luego tomó su mano.

Al ver la reacción de la joven, Harry decidió comenzar a hablar.

-¿Qué te pasa, Vir,¿algún problema?-le susurró suavemente en el oído.

-Sabes bien lo que me pasa-le contestó ella, de mal humor.-Hay cosas que no hace falta preguntarlas.

Harry se sintió bastante tonto. Debía admitir que su manera de empezar la charla no fue la mejor que podía haber elegido.

-De acuerdo. Sé lo que te está molestando, ¿todo esto es porque estaba bailando con Ginny?-le preguntó el joven, sabiendo de antemano la respuesta.

Ella se limitó a asentir. La música sonaba demasiado fuerte y debía gritar para hacerse escuchar. Pero no podía quedarse sin decir nada.

-Ya sé lo que vas a decirme, que es tu amiga y todo eso. Pero no puedo evitar sentirme celosa...-Virginia iba a continuar recordándole su pasado juntos, pero prefirió callarse la boca. Mientras fuera posible quería evitar decirle eso a Harry.

-¿Entonces, si ya sabes todo eso porque te pones celosa-cuestionó el joven.

Ella se quedó mirándolo unos segundos, sin responderle. Sabía que tenía razón en estar celosa, porque se trataba de la exnovia del chico, pero como no quería recordarle a él ese pasado, decidió darse por vencida. No le quedaba otra opción.

Acercándose, lo abrazó con fuerza, mientras le murmuraba al oído:

-Me pongo celosa porque te quiero, y no quiero verte con otra mujer.

Harry también la abrazó, y estuvo a punto de reprocharle porque se ponía así con Ginny cuando nunca había estado celosa de Hermione, pero decidió no hacerlo porque ya sabía bien la respuesta.

Mientras tanto Ginny observaba esta escena bastante confundida. Sabía que ellos dos habían discutido por ella, pero no se sentía para nada culpable. Harry y ella eran simplemente amigos y si Virginia se ponía celosa de eso entonces algo ahí andaba mal. Lo que Ginny no sabía era que para Virginia ella representaba una gran amenaza, era el regreso de la que había sido el amor de la vida de su novio durante mucho tiempo y por la que estaba segura, aún sentía algo.

Ginny decidió dejar de pensar en eso y seguir bailando, pero se sentía incómoda ahí, por lo que se dirigió a Hermione, para decirle.

-Herms, ¿qué te parece si vamos a dar una vuelta, vamos a ver si encontramos a alguien que conozcamos.

Hermione, que se dio cuenta de las intenciones que tenía su mejor amiga de huir, asintió.

-Claro, vamos a ver si encontramos a alguien.-dirigiéndose a Ron, Jason, Neville y Luna.-Nosotras vamos a dar una vuelta, luego los buscamos.

Los tres asintieron y las muchachas se fueron, sin darse cuenta que una mirada color verde esmeralda seguía incesantemente a la pelirroja y el dueño de esa mirada sentía un enorme sentimiento de culpabilidad corriendo a través de su cuerpo.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Hermione y Ginny paseaban por la pista exterior de la discoteca. La música que sonaba era la misma que adentro, solo que su volumen era apenas más bajo, permitiendo a la gente bailar pero también hablar sin la necesidad de gritar. Esta pista también era grande y había un balcón ubicado a unos diez metros de altura, a lo largo de la pared posterior de la pista.

-Ginny tienes una cara terrible, te molestó lo de Harry y Virginia ¿verdad?-preguntó Hermione a Ginny una vez que se sentaron en uno de los sillones que había en el lugar, decididas a descansar por un momento.

Ginny la miró por unos segundos, para luego contestarle:

-Claro que me molestó. Me irritó la escena de celos que ella le hizo. No entiende que él y somos amigos, simplemente amigos.-Ginny sintió como esas últimas palabras le generaban una gran tristeza pero decidió disimularla como pudo.-¿Es tan difícil de entender?.

Hermione miró a su amiga comprensivamente. Sabía que lo que a Ginny le había molestado no fue la escena de celos, sino darse cuenta de que Harry le pertenecía a alguien más y no a ella.

-No, no es tan complicado. Pero tienes que darte cuenta de que para Virginia, eres una amenaza en potencia.

-Explícate,

Hermione sonrió y le contestó:

-Claro. Es muy simple. A pesar de que pasó un largo tiempo de que ustedes terminaron y todo eso, tu no dejas de ser la exnovia de Harry. Esa exnovia a la que tanto quiso, a la que tanto le costó dejar...

Hermione iba a seguir hablando, pero Ginny la interrumpió, ofuscada.

-No creo que le haya costado tanto.

Hermione arqueó una de sus cejas y le tomó la mano a su amiga.

-Créeme que sí le costó, ¿o a quién piensas que le contó todos sus pesares las pocas veces que decidió no guardarse todo su sufrimiento dentro de él, ¿ a Hedwig?.

Ginny se quedó helada, sin poder articular una respuesta sensata. Nunca creyó que Harry hubiera sufrido tanto por ella cuando decidió dejarla, nunca se le había ocurrido esa opción. Realmente no.

Hermione, al darse cuenta del significado que habían causado sus palabras, decidió cortar el tema rápido, pero había algo más que debía agregar.

-¿Y sabes también quien era una gran confidente de Harry?.

Ginny negó con la cabeza. Aún no podía hablar.

-Virginia. Sí Ginny no me mires así -dijo la chica captando la mirada de incredulidad de su amiga- Harry y ella fueron grandes amigos antes de ser pareja. Ella conoce la historia que ustedes tuvieron, por eso ahora que regresaste siente una gran inseguridad y por eso le hace escenas de celos, que no le haría tratándose de otra amiga-finalizó Hermione.

Ginny estaba a punto de reprocharle algo a su amiga, pero esta fue Hermione quien la interrumpió.

-Sé lo que vas a decirme, Ginny. No la estoy defendiendo ni justificando. Sé bien que tú la ves como una enemiga, y no te digo que la veas de otro modo, no me voy a meter en eso, y quizás piensas que yo estoy de su lado por lo que te dije recién. Pero no es así Ginny, tú eres mi amiga, mi verdadera amiga, y yo sería la persona más feliz del mundo si mis mejores amigos estuvieran juntos de nuevo-terminó Hermione con una gran sonrisa.

Pero Ginny no sonreía, tenía una extraña expresión en el rostro, pero no podía distinguirse lo que siginificaba.

-Eso es algo que no volverá a pasar, nunca más. Es algo que ya deberías saber, y también Virginia. No tiene porque ponerse celosa. Lo nuestro está muerto y enterrado, desde hace mucho tiempo-completó Ginny, terminante.

Hermione no pensaba replicarle pero tampoco pudo hacerlo ya que en ese momento se les acercaron dos desconocidos, más muggles que todos los Dursley juntos. Se sentaron en el sillón donde estaban ellas, uno de cada lado.

-¿Qué tal, muñecas,¿quién está muerto y enterrado, pelirroja, espero no ser yo-le dijo a Ginny el hombre que estaba sentado a su lado, mirándola lascivamente. Era petiso, de cabello claro, ojos oscuros y rasgos grotescos.

Ginny lo miró con mucha furia, mientras era pellizcada por Hermione, advirtiéndola para que se controlara. Esos dos eran simples muggles, pero muy molestos.

Antes de que Ginny pudiera retrucarle, Hermione habló, tratando de sonar tranquila, pero evidentemente estaba molesta por la interrupción de esos dos imbéciles.

-Debo pedirles que se retiren, en cualquier momento llegaran nuestros novios y no creo que les agrade para nada ver esta situación-les dijo Hermione, parándose del sillón, junto con Ginny y tratando de avanzar.

Los dos hombres se miraron y también se levantaron del sillón, riéndose.

-Oh eso no será un problema, nosotros no somos celosos, podemos compartirlas-dijo el otro, el que se había sentado al lado de Hermione. Era un poco más alto que el anterior, pero igual de grotesco.

Ambas muchachas ya estaban muy alteradas, a punto de sacar sus varitas y mandarlos a volar con un hechizo o para clavárselas donde más les doliera.

-Oh eso si será un problema, porque ellos sí son celosos-contraatacó Ginny, en postura defensiva y con las manos en las caderas, en un digno gesto de la señora Weasley.

-Eso a nosotros no nos importa ricura-contestó el rubio, tratando de abrazar a Ginny por la cintura. Y eso fue la gota que colmó el vaso. Ella sabía que no podía utilizar la magia, pero no fue necesaria en ese momento. La muchacha se corrió para evitar que el tipo la tocara, y le asestó un fuerte golpe en la nariz, que le empezó a sangrar a borbotones. Cuando el hombre se dio cuenta de que estaba sangrando, agarró a la chica del brazo fuertemente, pero esta vez Hermione, ni corta ni perezosa le dio una patada en sus partes bajas, razón por la cual soltó a Ginny y se alejó de ellas lo más rápido que pudo debido al fuerte dolor y a su nariz sangrante, junto con su amigo, y sin atreverse a maldecir ni siquiera por lo bajo, desapareciendo de la vista de ellas.

Las chicas se miraron y sonrieron, pero no tuvieron tiempo de decirse ni una palabra porque en ese momento aparecieron junto a ellas Dean Thomas y Seamus Finnigan, muy agitados y enojados.

-¿Están bien, vimos todo desde el balcón de arriba e intentamos saltar, pero nos detuvieron, entonces corrimos para tratar de ayudarlas, pero veo que lo hicieron muy bien ustedes solas-dijo Dean mirando a las muchachas con alegría.

-Todo bien, pudimos arreglarnos sin la magia, aunque pensé en sacar la varita desde el momento en que se sentaron al lado nuestro. Hemos pasado por cosas peores como para asustarnos por dos simples muggles, con la capacidad intelectual de un bowtruckle -comentó Ginny, aún bastante enfurecida.

-Pero fue bueno arreglarnos sin la magia, imagínense el revuelo que se hubiera armado. Además la fuerza bruta es buena es ocasiones -rió Hermione, recordando el golpe que le había asestado a Draco Malfoy durante su tercer año.

Todos rieron con ella y al fin Ginny pudo relajarse un poco.

-Bueno muchachas, ¿con quién vinieron,¿están Harry y Ron?-preguntó Seamus, interesado.

-Sí, también Luna, Neville y un amigo de Neville-contestó Hermione.

-Y Virginia, Herms, no te olvides de ella- dijo Ginny irónicamente.

Hermione solo la miró y siguió hablando.

-¿Ustedes vinieron solos?.

Fue el turno de Dean de responder:

-No, también vinieron Lavender y Parvati.

-Qué bien-dijo Ginny.-¿Y dónde están ellas?.

Hermione fulminó a Ginny con la mirada. El saber que Lavender estaba allí no le había agradado para nada.

-No lo sé, la última vez que las vimos estaban bailando con unas amigas que se encontraron y unos muchachos-respondió Dean.

Ginny se extraño y se dirigió a Seamus:

-¿Con unos muchachos, ¿Parvati y tu no estaban juntos?.

Seamus se sintió un poco incómodo y se rascó la cabeza, intentando disimular.

-No, ya no, hace un año que cortamos. Ahora somos amigos, muy buenos amigos debo decir. Estamos juntos todo el tiempo, pero nada más.

El muchacho parecía un poco dolido por esto y Ginny decidió no preguntar nada más y cambiar de tema.

-¿Qué les parece si vamos a buscar a los demás?.

-Me parece que no va a hacer falta-dijo Hermione, señalando hacia la enorme puerta de vidrio que separaba ambas pistas. Allí estaban Ron, Luna, Jason, Neville, Virginia y Harry, caminando hacia ellos.

Llegaron hasta donde estaban y los saludaron. Enseguida Ron se puso a hablar con Dean y Seamus sobre el resultado del último partido de Quidditch, entre los Chuddley Cannons y los Kenmare Kestrels, el equipo favorito de Seamus, y pronto Ron y Seamus se pusieron a discutir, mientras Dean trataba de calmarlos.

Los otros charlaban entretenidos, todos estaban felices pero al parecer la más feliz allí era Virginia, que por momentos miraba a Ginny con una sonrisa de satisfacción y suficiencia en su rostro, mientras se aferraba con mas fuerza al brazo de su novio.

Ginny la ignoraba y seguía hablando tranquilamente con los demás. Pasó un rato y la joven decidió ir al baño, por lo que les avisó a sus amigos y se retiró.

El baño estaba en la pista de adentro y le llevó un buen rato llegar hasta él. Cuando llegó había una larga fila de mujeres esperando para entrar, asi que tuvo que esperar quince minutos.

Un poco irritada por la gente que la empujaba Ginny trataba de dirigirse a la pista de afuera, de vuelta con sus amigos. Ya iba llegando a la abertura que comunicaba ambas pistas cuando...

-Señorita Weasley nunca pensé que iba a encontrármela por aquí.

Ginny se frenó en seco y se dio vuelta, para encontrarse frente a frente con su jefe, el sanador Delacroix, vestido impecablemente y mucho más atractivo de lo que Ginny lo había visto el día anterior.

-Buenas noche señor Delacroix, que gran coincidencia. Por favor llámeme Ginny, estamos fuera del trabajo.

El hombre sonrió, enseñando sus dientes perfectos.

-De acuerdo Ginny, entonces tú llámame Paul.

Ginny le sonrió de vuelta.

-De acuerdo Paul.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Había pasado un largo rato desde que Ginny se había ido al baño y eso no le estaba gustando para nada a Harry. Miraba nervioso para todos lados, tratando de encontrarla. Esto no pasó desapercibido para su novia, que le preguntó, arqueando las cejas.

-¿Qué te pasa Harry,¿estás buscando a alguien?.

-No, claro que no- le respondió el chico, pero sin mirarla a los ojos porque no podía parar de buscar.

La muchacha se sintió mal, y enojada se dio media vuelta y se fue.

Cuando Harry se dio cuenta de que ella se estaba yendo, él la siguió y le preguntó:

-¿A dónde te vas?.

Ella ni siquiera se dio vuelta para mirarlo y mientras comenzaba a caminar otra vez, le espetó:

-Al baño. A ver si tardó bastante y también me buscas desesperadamente.

Y de ese modo ella se fue, dejando bastante descolocado a Harry, que se debatía entre ir a buscarla o dejarla partir.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Mientras tanto Ron había decidido ir a dar una vuelta con Hermione. En realidad ella había querido ir a dar una vuelta y el chico no quiso que fuera sola. Por eso ahora los dos iban caminando por la pista interior, tomados de la mano para evitar perderse por el tumulto de gente. Pero eso a ninguno de los dos les molestaba, agradecían en silencio que hubiera tantas personas asi tenían una buena excusa para tomarse de las manos.

Estaban llegando a una de las barras cuando Ron se giró para enfrentar a Hermione y le preguntó:

-¿Tienes ganas de tomar algo, yo tengo bastante sed.

Hermione lo miró arqueando las cejas.

-Si, seguro que tienes sed-le dijo irónicamente.

-¿Estás insinuando algo,¿debo recordarte la fiesta de Ginny acaso, no puedes insinuarme que yo soy borracho, para el caso tu también lo eres-bromeó Ron, que al recordar la fiesta se sonrojó, al igual que Hermione, aunque debido a las luces era medio imposible de notar.

Ella le contestó riéndose, siguiendo la broma :

-Yo no te dije eso, lo dijiste tu solito.-y dirigiéndolo a la barra.-Vamos a saciar tu sed Ron, no sea cuestión que te deshidrates.

Y de esta manera Ron siguió a Hermione hasta la barra, donde pidieron dos daiquiris de frutilla y se pusieron a charlar durante un largo rato.

-Y bien Herms, dentro de poco es tu cumpleaños, ¿qué quieres que te regale?.

Te pregunto porque pensaba regalarte un libro pero ya los tienes todos-comentó Ron, dirigiéndose a su amiga, luego de ofrecerle uno de los vasos.

Hermione rió suavemente por el comentario y le respondió:

-No lo sé Ron, lo que tú quieras, lo que a ti te guste a mí me va a parecer bien. Después de todo lo que importa es la intención, ¿verdad?.

Ron la miró extrañado.

-Eso dicen, pero también importa el regalo.

-Nunca cambias Ron-rió la chica.

Ron siguió hablando. Estaba muy contento de que por fin su amistad había vuelto a ser la misma de antes, o por lo menos eso creía él.

-¿Entonces no me darás ni una pista,¿tendré que elegir el regalo yo solo, sin ninguna ayudita?-le preguntó Ron, fingiendo tristeza.

-Así tendrá que ser, sin ninguna ayuda-le contestó Hermione, fingiendo seriedad, pero en realidad estaba disfrutando mucho esa charla con Ron. Por fin todo había vuelto a la normalidad.

Siguieron hablando por un rato más, hasta que la rápida música que estaba sonando hasta ese momento fue cambiada por una lenta melodía, muy dulce.

Muchas personas de la que estaban a su alrededor aprovecharon para parar de bailar y muchos otros aprovecharon para acercarse más a la persona que querían.

Ron y Hermione pararon de hablar y miraron a su alrededor. Muchas parejas bailaban abrazadas y ellos no pudieron evitar sentir un nudo en el estómago, pensando que les encantaría estar así con la persona que tenían delante.

Ron parecía estar librando una batalla dentro de él. Realmente tenía ganas de bailar con Hermione de ese modo, pero cuando se disponía a invitarla, la imagen de ella abrazándose con otro aparecía en su mente, hiriéndole nuevamente el corazón.

Trataban de no mirarse y la situación ya se estaba tornando bastante incómoda. Hermione se concentró en su trago, bebiéndolo a pequeños sorbos cada vez que quería disimular que estaba mirando a Ron.

La canción que sonaba se metía poco a poco dentro de la mente de Ron, y en algunas partes le hacía recordar bien lo que él sentía por Hermione.

"Soy tu mejor amigo,

Tu pañuelo de lágrimas,

De amores perdidos..."

Recordaba las veces que había visto llorar a su amiga, las veces que había llorado por su culpa y otras tantas que no. Recordaba como la había consolado tantas veces, aún sin saber el motivo de su llanto, aún sin saber el motivo de su tristeza. Cada vez que la veía así sufría con ella. Odiaba ver que su amiga estaba mal y no podía hacer nada por evitarlo, porque no sabía la causa de su nostalgia.

En ese momento la miró. Ella seguía bebiendo su trago, mirando hacia cualquier lugar menos a él. Él desvió su mirada, para fundirse otra vez en sus recuerdos.

"...Tú te me quedas viendo,

Y me preguntas,

Si algo me está pasando..

Y yo no sé qué hacer,

Si tu supieras que... me estoy muriendo

Quisiera decirte... lo que yo siento,

Pero tengo miedo de que me rechaces,

Y que sólo en mi mente vivas, para siempre..."

Al verla, recordó esos momentos en los que pensó que ella sospechaba algo acerca de sus sentimientos y estuvo a punto de confesarle todo lo que sentía. Pero nunca quiso arriesgar la gran amistad que tenían, nunca quiso arriesgarse a que todas sus ilusiones se desvanecieran en un abrir y cerrar de ojos, nunca quiso arriesgarse a la posibilidad de que quizás ella no lo amara del mismo modo.

Una gran tristeza lo invadió y se derrumbó en la banqueta junto a la barra. La canción estaba terminando y él no había invitado a bailar a Hermione. Pidió otro trago y comenzó a tomarlo despacio, mientras Hermione lo miraba con atención.

Ella se había percatado de que su amigo se había puesto muy triste de repente y no sabía que hacer para animarlo. Le hubiera gustando sacarlo a bailar, pero justo cuando juntó el valor para hacerlo la canción terminó.

Hermione se derrumbó en la silla de al lado de Ron, sin decir nada. La estaban pasando tan bien juntos y de un momento a otro todo se desvanecía.

Pero al parecer esa noche no estaba destinada a ser tan triste para ellos dos.

Otra lenta melodía comenzó a sonar y esta vez Hermione, decidida, se levantó de su asiento.

-Ron vamos a bailar no puedo permitir que mi gran amigo se quede toda la noche con esa cara de tristeza, sufriendo por alguien que quizás no lo merece-bromeó ella, aparentemente segura pero hecha un manojo de nervios por dentro.

Ron se levantó de su asiento y acompaño a Hermione a la pista de baile. La tomó de la cintura mientras ella ubicaba sus brazos alrededor del cuello de él. Comenzaron a bailar lentamente, muy pegados.

-Ella sí vale le pena Hermione, vale todo el sufrimiento del universo y más-le susurró Ron, suavemente a su amiga en el oído.

Hermione no dijo nada y prefirió seguir bailando. Estas palabras la lastimaron profundamente, no tenía idea de a quién se refería su amigo, pero evidentemente estaba muy enamorado de esa joven para pensar de ese modo.

Lágrimas silenciosas comenzaron a caer de su rostro, mientras escuchaba la canción que sonaba.

Ron, quien no se había dado cuenta de que Hermione lloraba, seguía bailando, muy feliz, cada vez más cerca de la chica. Sentía unos tremendos deseos de besarla pero sabía que no podía, que no debían, que ellos eran amigos. Amigos y nada más.

La canción iba terminando y Ron veía como su oportunidad de besar a Hermione se iba desvaneciendo poco a poco. Ya se estaban separando, ambos muy tristes aunque trataban de no demostrarlo. A Hermione aún le caían un par de lágrimas por el rostro pero intentó disimularlas de la mejor manera posible cuando miró a Ron, luego de terminar de bailar.

Ron estaba a punto de abrir la boca para decirle algo a Hermione, pero justo en ese instante una voz aguda sonó a sus espaldas.

-Won-Won al fin te encuentro, estuve toda la noche buscándote...

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Hacía ya un largo rato desde que Harry se había puesto a dar una vuelta por la disco. No sabía ni lo que estaba haciendo, no sabía si buscaba a Ginny o a Virginia, o quizás a las dos.

Cada vez estaba más confundido y la gente que bailaba y lo empujaba no lo ayudaba para nada en su búsqueda.

Seguía caminando buscando una cabellera pelirroja, sin saber a cuál de las dos jóvenes pertenecía.

Se sentía cada vez más perdido, nunca, desde que Ginny había regresado se había sentido tan mal como en ese momento. Cada vez se preocupaba más por ella, la necesitaba cuando no estaba, la extrañaba y la quería cada vez más. Y el asunto del casi-beso de días anteriores no ayudaba para minimizar su confusión. Realmente no sabía lo que quería.

Además, por otro lado estaba Virginia. Ella ya se estaba dando cuenta de todo, no era ninguna tonta y podía ver que las cosas entre ellos dos habían cambiado mucho en el último tiempo, precisamente desde la llegada de Ginny.

Pero ella no tenía la culpa, sólo él, con sus recuerdos del pasado, con sus sentimientos no concretados, con la horrible sensación de que ya no había nada por hacer, que habían perdido su tiempo y ya no podían retroceder el tiempo. Cómo desearía haber hablado con Ginny años atrás, cómo desearía haberla seguido por el mundo, pero ya todo estaba perdido, el destino lo quiso así: ellos nunca podrían volver a estar juntos, simplemente por el hecho de que los tiempos de uno y del otro nunca estuvieron coordinados y ninguno de los dos había sido lo suficientemente valiente por luchar por lo que sentían...o quizás sí, pero...

Harry se paró en seco. No podía creer lo que estaba viendo, allí estaba ella, tan hermosa como siempre, riendo como nunca y hablando con un hombre completamente desconocido para él. Con la respiración agitada, Harry se acercó sigilosamente, tratando de reconocer al hombre de alrededor de treinta años que charlaba con Ginny. No se le hacía conocido de ningún lado, quizás era un amigo de Ginny del hospital, o quizás era algo más...

Realmente no tenía ganas de quedarse a averiguarlo y además si seguía allí se darían cuenta de su presencia y era lo que él menos quería en ese momento, así que rápidamente se alejó por donde había venido, sintiéndose bastante frustrado y un poco asustado ante la idea de que Ginny podría estar con alguien más...

Mientras tanto, unos metros más adelante, la aludida se encontraba muy contenta charlando con Paul, quién le había invitado a tomar algo y a compartir una amena conversación.

Ya habían pasado por miles de temas, especialmente referidos a lo relacionado con la carrera de ambos. Técnicas nuevas de investigación, la aplicación de diversas pociones para algunas enfermedades y ésta nueva y extraña fusión entre la medicina mágica y la muggle eran los temas que más sonaron en esa conversación. Como Paul era francés y Ginny había vivido un tiempo en Estados Unidos podían intercambiar más experiencia y anécdotas que cualquier otro medimago. Además Ginny se sentía feliz, ya que el hombre la trataba de igual a igual, como si ella ya fuera una medimaga recibida cuando aún le faltaban unos meses para terminar.

El tiempo pasaba y Ginny no se había dado cuenta de lo tarde que era hasta que se le ocurrió mirar su reloj de pulsera, ya hacía una hora que había abandonado a sus amigos para ir al baño y aún no había regresado.

-Paul gracias por invitarme pero tengo que irme, mis amigos deben estar buscándome por todos lados-dijo Ginny, mientras se levantaba de su asiento.

Él también se levantó de su silla y se acercó un poco a ella. Sonreía ampliamente y se lo veía complacido.

-Gracias a ti por acompañarme Ginny, espero que esto se vuelva a repetir, me divertí mucho contigo hoy, y la charla fue muy instructiva también.

Esto confundió un poco a Ginny. Le gustaba mucho lo que le había dicho pero no era correcto, no podía ser, ellos no podían volver a juntarse como algo premeditado, que no era casual como ese encuentro que acababan de compartir. Un poco nerviosa y evadiendo el tema le dijo:

-Yo también me divertí, pero ya debo irme, mis amigos me esperan.

Inesperadamente él se acercó a la joven y le dio un suave beso en la mejilla, para luego susurrarle al oído un simple: -Nos veremos el lunes, señorita Weasley-, y partir sin más que decir.

Ella comenzó a caminar apresuradamente hacia la pista de afuera, un poco confundida y perdida por lo recientemente sucedido. Sabía que no debía pasar pero no podía evitar pensar en lo mucho que había disfrutado ese encuentro.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Hermione se quedó helada al escuchar esa voz. No podía creer que justo hubiera aparecido en ese instante, justo cuando Ron estaba a punto de decirle algo que parecía importante. No podía creer cuán en contra el destino les estaba jugando.

Ron aparentemente sentía lo mismo que ella, pero no pudo seguir viéndolo ya que Lavender Brown se colocó en el medio de ellos dos y abrazó al pelirrojo con fuerza.

-Won-won te busqué toda la noche como loca. Cuando me dijeron que estabas aquí lo único que hice fue tratar de encontrarte. ¿Te estarías escondiendo de mi picarón?-le decía Lavender a Ron mientras lo apretujaba tan fuerte que a Ron, a pesar de ser mucho más alto y fuerte que ella le estaba costando mucho trabajo zafarse.

Los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas, pero Ron no pudo notarlo porque antes de que se dieran cuenta ella ya había partido velozmente, con dirección a los baños.

Cuando Ron finalmente pudo zafarse del abrazo de Lavender, no encontró a Hermione por ningún lado y el alma se le cayó a los pies. Había estado tan cerca...y otra vez el destino les había jugado en contra.

Ron comenzó a desesperarse, debía encontrar a Hermione cuanto antes, debía hablarle, pero no sabía que hacer con Lavender. Se la tenía que sacar de encima, y rápido.

-Lavender, gusto en verte, pero no puedo quedarme aquí, hablando contigo. Debo encontrar a Hermione, adiós-le dijo Ron a Lavender tratando de hacerse oír por sobre el sonido de la música, que ahora volvía ser más rápida y menos romántica.

Comenzó a caminar, por todos lados, tratando de encontrar a Hermione, pero sin ningún éxito. Se chocaba con todo el mundo y algunos los insultaban al pasar pero él no se detenía. Debía encontrarla cuanto antes, esta vez no permitiría que el destino le obrara en contra.

Llegó a la pista de afuera y allí, donde ya había menos gente, fue cuando se dio cuenta de que Lavender lo había seguido durante todo el camino.

Ya se estaba molestando bastante. Tenía suficiente con su inoportuna aparición como para tener que soportarla siguiéndolo justo en ese momento.

Se giró para enfrentar a la chica, que lo miraba con ojos soñadores, pero eso no impidió que le dijera lo que le tenía que decir.

-¿Qué estás haciendo Lavender, te dije que no podía charla contigo. Te dije que tengo que encontrar a Hermione.

La chica puso cara de enojada y se preparó para enfrentrarlo.

-Claro, a ella sí la vas a buscar pero a mí me evitas todo el tiempo. No puedes hacerme esto Ron, no puedes, a ver dime, ¿qué tiene ella que no tenga yo, puede ser más inteligente, pero no creo que sea ni más hermosa ni sexy que yo-dijo la muchacha recuperando su pose y acercándose sensualmente a él, con toda la intención de tocarlo-Y para el caso Ronnie eso es lo más importante,¿verdad?.

Ron se alejó de ella enojado. Tenía las orejas del mismo color que su cabello y respiraba agitadamente.

-¿Sabes Lavender, Hermione no es hermosa ni sexy como tú...

La chica sonreía poco a poco y estaba a punto de abrir la boca, cuando se dio cuenta de que Ron tenía más que decir.

-Ella es mucho más sexy y hermosa de lo que tu serás por el resto de tu vida. Además es inteligente, bondadosa, amable y la única persona capaz de hacerme sentir esto que siento. Lavender, yo la amo a ella. Siempre lo hice y siempre lo haré. Entiéndelo-exclamó Ron, más fuerte de lo que hubiera deseado porque en ese momento varias personas lo estaban observando asombradas. Ron no podía creer que esas palabras habían salido de su boca, hacía tiempo que deseaba exteriorizar todo eso que sentía hace tanto tiempo, pero siempre pensó que la primera en saberlo sería la causante de todo ese torrente de sentimientos y en otro ámbito mucho más privado.

Lavender pretendió llorar pero no lo logró, ella no sentía nada demasiado profundo por Ron, pero el simple hecho de que alguien la rechazara le causaba una enorme herida a su gigantesco ego. Encolerizada, le gritó a Ron:

-Te arrepentirás de esto Ronald Weasley, nunca más tendrás otra oportunidad conmigo, nunca, nunca, nunca.

De este modo ella se dio media vuelta y se fue, dejando a Ron perplejo por lo que acababa de decir y avergonzado porque tanta gente lo hubiera escuchado decirlo, tanta gente menos Hermione. Su Hermione.

Se quedó parado, tieso, en el medio de la pista, esperando algo que lo hiciera reaccionar. Y ese algo no se hizo esperar.

Al parecer un conocido suyo había escuchado todo y no dudaba en hacérselo notar.

-Vaya vaya Weasley, al fin decidiste confesar todos tus sentimientos por Hermione, lástima que no lo hiciste a la persona correcta-le dijo una voz conocida, que arrastraba las palabras y a cuyo dueño Ron había despreciado y odiado con toda su alma en otras épocas: Draco Malfoy.

Ron se giró asombrada. Malfoy era la última persona a la pensaba encontrarse en un lugar como aquél. Además hacía bastante tiempo que no lo veía y pensaba que no se encontraría en el país.

-Draco Malfoy, tiempo sin verte.¿Dónde has estado todo este tiempo?-le preguntó Ron, tratando de evitar el tema anterior.

Malfoy ensanchó su sonrisa, que ya no era maliciosa como el otros tiempos, pero que aún tenía un dejo de cinismo e ironía.

-Vaya Ron Weasley ¿desde cuando te interesas por mi vida,¿ Acaso quieres cambiar de tema o me parece a mí?.

Ron se puso un poco incómodo pero no tardó en contestarle, medio en broma.

-Desde que decidiste unirte a La Orden me intereso por lo que haces. No sea cuestión de que te pases al bando equivocado otra vez.

-Sabes bien que jamás lo haría.

Draco Malfoy había cambiado mucho desde el final de su sexto año en Hogwarts. Desde el momento en que le encomendaron la misión de matar a Dumbledore, se dio cuenta de que no quería pertenecer más al bando equivocado. Sufrió mucho durante ese año y no quería volver a pasar por eso. Menos cuando el hecho de no haber matado a Dumbledore le costó la vida a su madre y a su padre. Solo, en peligro de muerte, más triste de lo que nunca había estado en su vida y sin nadie a quien recurrir, decidió acudir a la casa de los Weasley, entregando su varita e implorando perdón y pidiendo ser sometido a cualquier tipo de hechizo o poción para que ellos se cercioraran de que no estaba mintiendo.

Luego de discutir arduamente, La Orden decidió hacerle beber Veritaserum y al darse cuenta de que el chico no mentía, decidieron darle asilo, aunque vigilado muy de cerca.

El tiempo pasó y ni Harry, Ron, Hermione, Ginny o los gemelos le tenían demasiada confianza. Odiaban tenerlo rondando por allí y se dedicaban a controlarlo todo el tiempo. Hasta que en la batalla final Draco casi pierde la vida por defender a Hermione de un hechizo casi mortal que su tía Bellatrix le había lanzado a la chica. De no ser por él Hermione estaría muerta, porque aunque el hechizo no era mortal era lo suficientemente poderoso para eliminar a una persona que ya estuviera bastante debilitada por la batalla, como era el caso de la joven.

Pasó dos meses en el Hospital, recuperándose de la batalla, para luego partir solo en busca de los mortífagos que aún daban vueltas por el mundo.

Desde el momento en que salvó a Hermione, se ganó el respeto de los jóvenes, que a pesar de no considerarlo un amigo, sabían que ahora era digno de confianza.

-Weasley , Weasley, Weasley, no te zafarás. Lo que acabo de escuchar fue una tremenda confesión. Déjame darte un consejo ¿quieres, tómalo o déjalo.

La próxima vez que se te ocurra confesarle tus sentimientos a alguien de un modo tan...digamos abierto, asegúrate de que esa persona esté presente.-rió Malfoy, irónico.

Ron se ofendió pero sabía que el rubio tenía razón, asi que prefirió quedarse callado y con los brazos cruzados.

-Bueno me voy Weasley. Hazme caso, adiós.

Y de esta manera Malfoy se dio vuelta para partir, pero antes le dijo:

-Y otra cosa, yo que tú me apuraría, no sea cuestión que ahora que finalmente aclaraste tus sentimientos por ella, alguien llegue y te la robe.

Y este vez Malfoy sí se fue, dejando a Ron pensando en esto último y sabiendo que debía hacer algo cuanto antes. No podía dejar que alguien le robara a Hermione.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Ginny y Hermione se habían encontrado en el baño de damas. Hermione estaba muy alterada, nerviosa y hablaba agitadamente.

-Ginny menos mal que te encuentro, ¿qué te parece si vamos yendo, se está haciendo tarde ya.

Ginny se dio cuenta que algo no andaba bien con su amiga. No le había cuestionado nada sobre el tiempo que había tardado en ir al baño( que lo había pasado con Paul) y tenía los ojos rojos, como si hubiera estado llorando.

-Herms, si quieres nos vamos no tengo problema, pero te noto triste, ¿estás bien?.

La chica solo se limitó a asentir.

-¿Quieres irte?.

Volvió a asentir.

-De acuerdo, entonces espérame en la entrada y yo iré a buscar a los demás.

Esta vez Hermione sí habló.

-Yo que tu no me esforzaría mucho, me crucé con Neville, Jason y Luna y ellos ya se iban, en cuanto a Harry lo perdí hace rato y tu hermano está bastante entretenido con Lavender así que yo que tú los dejaría.

Ginny trató de no sonreír al darse cuenta de que Hermione se enfurecía a hablar de su hermano y se dio cuenta de la causa del enfado de la chica.

-Entonces vamos a casa Herms, y en el camino me cuentas por que estás tan enfadada con Ron, si bien sabes que a Lavender no la soporta y que sólo tiene ojos para ti-comento Ginny, mientras pasaba un brazo por los hombros de su amiga y la guiaba hacia la salida del lugar.

Hermione no hizo ningún comentario, pero sollozó un poco y se dejó guiar por su amiga hacia la salida. Había sido una noche muyyyy larga y era hora de irse a dormir.

Cuando iban saliendo del lugar, Ginny estaba a punto de preguntarle a su amiga qué había pasado con su hermano cuando vieron que en ese mismo instante Harry y Ron se dirigían hacia ellas.

-Eyyy esperen, ya se estaban yendo sin nosotros-dijo Harry, alcanzándolas. Ron lo seguía, un poco cabizbajo y temeroso.

Ginny fue la encargada de contestar ya que Hermione caminaba un poco delante de ellos y fingía que no estaban allí.

-No sabíamos dónde estabas Harry. Herms me dijo que te había perdido hace bastante tiempo, y en cuanto a Ron, pues me dijo que la última vez que lo vio estaba bastante entretenido con Lavender asi que decidimos irnos.

Harry ahora caminaba a su lado, Ron caminaba un poco detrás de ellos, sumido en su propio mundo y Hermione iba delante de ellos, cada vez más rápido. Se la notaba alterada y nerviosa.

-De acuerdo, de acuerdo, las perdono-rió el joven, tratando de romper la tensión.

Pero eso fue bastante difícil. Ninguno de los cuatro tenía intenciones de hablar y no lo hicieron hasta que llegaron al departamento. Simplemente se limitaron a observar el cielo, que ya estaba aclarando debido a que estaba a punto de amanecer. Solo Ginny y Harry hacían algún comentario acerca del clima o de cómo la habían pasado esa noche.

-Podemos decir que ha sido una noche...como decirlo...interesante...divertida para algunos y conflictiva para otros...pero simplemente interesante...- concluyó Ginny, mientras se acercaban a su lugar de residencia.

Harry asintió con la cabeza pero ni su hermano ni su amigo dijeron nada. Se apresuraron a entrar y a subir rápido, mientras Harry cerraba la puerta.

Sí que había sido una noche interesante. Ginny la había pasado muy bien, hubo algunos altercados pero nada que no se pudiera controlar. Para Harry había sido una buena noche, se había divertido también, pero este conflicto que tenía entre su mente, su alma y su corazón no le permitía pensar con mucha claridad.

Y en cuanto a Ron y a Herms, ellos habían disfrutado mucho la noche hasta la inoportuna aparición de Lavender. Por su culpa ahora Hermione estaba enojada con Ron y él no había sido capaz de decirle nada...cobarde...

Una vez que todos entraron al departamento, cada uno se fue a su cuarto, murmurando buenas noches aunque sería buenos días y el lugar quedó en completo silencio.

Afuera la persona que los había seguido durante todo el trayecto se perdió en las callecitas oscuras, desapareciendo del mismo modo que la noche lo estaba haciendo.

Hola a todossssssssssssss!

Mil perdones...sé que hace mucho tiempo que no actualizo y que no tengo excusa, pero lo único que puedo decir a mi favor es que empecé la facultad y me están matando con el estudio...sepan comprender...

A cambio de la tardanza, les dejó un chap mucho más largo de lo habitual...ojalá les guste y agradezco a los que me dejaron rr´s:jamesandmolly,natty,luchis,pattyweasley1990,ryuusaky,crazySiriemBlack,gion.

Nos leemos..

Besos...LunitaBlack!