Capítulo once.
CONTIENE SPOILERS DEL SEXTO LIBRO.
NI LOS PERSONAJES NI LOS LUGARES ME PERTENECEN Y CON ESTE FF NO PRETENDO LUCRAR.
Luego de aquella interesante noche en la discoteca "The Brother´s club" las cosas entre Ron y Hermione y entre Harry y Virginia no mejoraron mucho.
Al parecer Ron había perdido de repente todo el valor que sentía para declararle sus sentimientos a Hermione y se había vuelto más inseguro y taciturno que nunca. No sabía como tratar a Hermione, pero últimamente la relación entre ellos se había vuelto más cordial que de costumbre, a pesar de que no se veían demasiado debido a la gran cantidad de horas que la chica trabajaba. Aunque cuando podían pasaban largo tiempo conversando...pero Ron no se atrevía a hacer ningún movimiento...aún...
En cuanto a Harry y a Virginia...ellos eran una cuestión aparte.
Desde aquella noche en la que Virginia se fue ofendida de la discoteca y Harry no la buscó, las cosas iban de mal en peor entre ellos dos. Él aún no sabía lo que quería y ella lo notaba. Alguna vez había tratado de hablar con ella, para aclarar su situación, pero ella se negaba continuamente. Cuando se cruzaban en el trabajo apenas lo saludaba y no le respondía ni sus cartas ni sus llamadas.
Era hora de tomar una resolución al respecto y Harry lo sabía, no podían darle más vueltas al asunto. Pero aún él no lograba tomar el valor para aclarar las cosas con la persona con quien había compartido tantas cosas.
Vaya Gryffindor´s Ron y Harry...
Eran las seis de la mañana de un lluvioso día de otoño en Londres. Aún no amanecía y casi todos en el departamento estaban durmiendo...menos una persona.
Ginny Weasley al parecer no había oído su despertador muggle, programado a las cuatro y media y se había quedado dormida una hora y media!.
Saltó de la cama como alma que lleva al diablo y se metió corriendo al baño, con la intención de bañarse y arreglarse un poco antes de salir para el Hospital.
-"Diablos, justo hoy viene a pasarme esto"-pensaba Ginny, mientras salía de la ducha y empezaba a vestirse.
Ese día en especial ella tenía que llegar más temprano ya que le habían asignado unas horas más de guardias y ese era el primer día que comenzaría en ese horario. Para colmo, como Hermione había estado de guardia toda la noche y aún no volvía no había tenido a nadie que la despertara, ya que con su hermano y Harry no podía contar para eso, además aún era demasiado temprano para que ellos se tuvieran que despertar, no podía pedirles eso. Y menos en los últimos días. Se los veía más despistados que de costumbre y aún más perdidos de lo normal.
De cualquier manera era su responsabilidad despertarse temprano y no lo había cumplido.
Se metió en la cocina con la intención de tomarse un café para despabilarse un poco y cuando fue a mirar en el tarro...
-No hay café, diablos, hoy no es mi día-exclamó Ginny, con furia, mientras volvía a su cuarto, a buscar sus cosas, ya lista para irse al Hospital.
Quince minutos después, Ginny Weasley caminaba a toda prisa por el Hospital, dirigiéndose al sector de emergencias, más furiosa y nerviosa de lo que había estado en mucho tiempo.
Al llegar allí se dirigió al escritorio de la recepcionista para avisar de su llegada.
-Buenos días Mary.¿Alguien preguntó por mí, sé que se me hizo un poco tarde, pero no fue mi intención...
La recepcionista, una bella muchacha de unos 25 años, rubia de ojos oscuros, llamada Mary Brown, la miró confundida.
-¿Qué dices Ginny, si tu turno empieza a las seis de la mañana.
Ginny la miró raramente. Pero sí ya eran más de las seis. Su turno había empezado hace 45 minutos.
-Ya lo sé, es por eso que llegué tarde, ya son las 6.45-le dijo Ginny, mostrándole su reloj.
La muchacha se acercó a mirar el reloj de la chica y soltó una leve risita.
-Ginny según tu reloj son las 6.45, pero mira los demás, aún son las 4.45, tienes una hora y quince antes de comenzar tu turno.
Ginny giró en redondo y miró los tres relojes que se encontraban en aquella sala. Todos marcaban las 4.45 de la mañana.
-Creo o que te jugaron una broma o que tu reloj no está en muy buenas condiciones-le comentó Mary, mientras le daba un trago a su tazón de café. Era la única manera que el personal de la noche tenía para mantenerse despierto: a base de cafeína.
Ginny miró a la chica nuevamente y asintió.
-Sí, yo me inclino más por lo primero-comentó Ginny, pensando justamente que ayer había ido a visitar a sus hermanos gemelos y seguramente ellos eran los responsables de esto.-Mary iré la cafetería a desayunar algo. Como pensé que llegaba tarde no me dio tiempo y realmente tengo hambre. En un rato vuelvo.
Y de este modo, Ginny Weasley, un poco más calmada porque no había llegado tarde pero también enfadada por lo sucedido, se dirigió a la cafetería con toda la intención de tomarse un buen desayuno, que la ayudara por el resto del día.
Cuando llegó al lugar se sentó en una mesa cerca de uno de los ventanales y se sentó a esperar a que la vinieran a atender.
Poco a poco iba calmándose. Ya arreglaría cuentas con sus hermanos más tarde, ahora quería relajarse, antes de empezar un día que sería bastante complicado.
La lluvia caía por fuera de los ventanales, mojando las aceras, que de a poco se iban llenando de gente que se dirigía a sus respectivos trabajos. Todos trataban de refugiarse bajo algún techo, para evitar mojarse. Ella, en su lugar, hubiera caminado tranquilamente. Amaba la lluvia, le encantaba caminar con ese clima cuando podía. Sentía que eso la ayudaba a relajarse y a darle un poco de alegría en los malos momentos. Al contrario de la mayoría de las personas, a ella la lluvia no la ponía nostálgica, sino todo lo contrario, la inspiraba.
Su desayuno llegó y empezó a comer unas tostadas tranquilamente, mientras seguía mirando por la ventana.
Tan concentrada estaba en su vista que no se dio cuenta cuando una persona conocida se acercó a ella y le tocó el hombro.
La muchacha pegó un salto y se giró, encontrándose con...
-Jason, me asustaste-exclamó Ginny, mirando al amigo de Neville, ese muchacho tan simpático que había conocido hace poco.
-Sabía que era feo pero no tanto-le dijo el muchacho, con una bonita sonrisa.
Aquel muchacho era todo lo contrario de feo, era simplemente lo más cercano a la perfección física que una persona pudiera estar.
Ginny lo miró, pensando que el joven debía estar realmente bromeando.
-No es eso, es que estaba muy concentrada y me tomaste por sorpresa.¿Quieres sentarte?-le ofreció ella, señalándole la silla vacía enfrente de ella.
El muchacho se sentó en ella y le agradeció por la invitación.
-Y dime Jason, ¿qué estás haciendo aquí tan temprano, es muy raro que un paciente venga a atenderse a esta hora, a no ser que sea una urgencia...¿acaso pasó algo malo..., ¿estás bien, ¿y Neville y su abuela?.
Jason la tranquilizó con una sonrisa y a continuación le contó lo sucedido.
-Tranquila Ginny, todos estamos bien, no pasó nada malo. Fue una simple intoxicación, hoy a la madrugada me desperté sintiéndome realmente mal, me dolía mucho la cabeza y me estaban saliendo unas extrañas manchas en todo el cuerpo. Como no quería despertar a nadie debido a la hora, me dirigí hacia aquí. Y me atendieron enseguida. Me dijeron que la intoxicación había sido provocada por la ingesta de algún alimento en mal estado. Y ayer por la noche fui a comer a un restaurante y la comida no parecía muy buena, pero igual me la comí. Y es por eso que ahora estoy aquí.
Ginny lo miró preocupada.
-¿Y ahora te encuentras bien, ¿no deberías estar haciendo reposo?.
El chico la miró por unos segundos y luego le contestó:
-Claro, pero antes quise comprar una botella de agua y cuando te vi me acerqué a saludarte.
Ella le sonrió. Realmente el joven le agradaba bastante.
-Muy amable de tu parte Jason.
Él se levantó de la mesa, con ademán de irse y le dijo:
-Bueno Ginny, eso es todo. Me voy a ir yendo. No quiero importunarte.
-No lo haces, no me molesta tu presencia-le contestó ella sinceramente.
-Entonces si es así algún día podemos volver a salir todos, ¿qué te parece, así podremos charlar un poco más-le dijo el chico, guiñándole un ojo.
Esto tomó a Ginny un poco por sorpresa, pero le contestó:
-Claro, podemos organizar otra salida para algún día.
-De acuerdo, entonces ya hablaremos Ginny. Me voy, gusto en verte.
-Igualmente Jason, adiós.
Y de este modo, con una última sonrisa, el chico se dirigió a la puerta, saliendo poco después y dejando a Ginny para que terminara de desayunar.
Ella lo siguió con la mirada y luego volvió su vista hacia uno de los relojes que había en el lugar. Vio que eran las 5.35 y se apresuró a tomar su desayuno, que ya estaba un poco frío. Diez minutos después, se dirigió a la sala de emergencias y a las 6 en punto de la mañana su día laboral dio comienzo.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Ya era el mediodía de ese lluvioso pero no muy fresco día de otoño y Harry y Ron se dirigían a almorzar en uno de los bares cercanos a su lugar de trabajo.
Caminaban tranquilamente ya que tenían una hora y media de tiempo y mientras tanto charlaban.
-Hace rato que no pasa nada interesante, que no nos mandan a ninguna misión, es bastante aburrido, pero no me quejo, prefiero esta tranquilidad-comentó Ron, mientras cruzaban la calle, con dirección al bar.
Harry asintió.
-Sí, yo también prefiero vivir sabiendo que no hay tanto peligro como en otros tiempos, pero debo confesar que alguna misión de vez en cuando no nos vendría nada mal.
Ron miraba fijamente hacia delante mientras caminaban.
-Bueno Harry, no tendremos una misión, pero que estás en peligro, eso es seguro-le dijo Ron, mientras señalaba con la cabeza a una linda muchacha pelirroja que caminaba en dirección a ellos.
Se la veía muy decidida y fuerte, en una actitud completamente distinta a la que había mostrado días anteriores.
Cuando llegó hasta donde estaban ellos, se frenó en seco.
-Hola Ron ¿cómo has estado, Harry-saludó la chica con una sonrisa un tanto fingida a Ron, pero fríamente a Harry.
-Bien Virginia, ¿y tú?-le contestó Ron, evitando mirar a su amigo. Le preguntó eso por cordialidad pero sabía que la chica no había estado muy bien que digamos.
Pero sí era así, ella no lo demostró.
-Bien, todo como de costumbre-le dijo, sonando bastante convincente. En ese instante dirigió su mirada a Harry.-Harry, necesito hablar contigo, ¿ tienes tiempo ahora?.
A Harry lo tomó de imprevisto la actitud de su ¿novia, y solo pudo contestarle.
-Claro, tengo tiempo.
-Perfecto-y de este modo ella comenzó a caminar nuevamente y Harry la siguió, diciéndole a Ron con la mirada que más tarde lo alcanzaría.
Harry y Virginia fueron a un parque que estaba cerca de allí y se sentaron en uno de los bancos, ya había parado de llover y un leve sol asomaba entre las nubes. En las dos cuadras que los separaban del parque ninguno de los dos dijo ni una palabra. Ella se veía tranquila, aunque triste y él nervioso y sumido en su propio mundo.
Cuando se sentaron pasaron unos segundos hasta que uno de los dos dijera una palabra. Y cuando lo hicieron, hablaron los dos a la vez.
-Escucha...
-Virginia...
-Habla tú Harry-lo alentó la chica, tratando de sonar normal. Pero en realidad no se sentía nada bien en ese momento.
Él negó con la cabeza y la dejó hablar.
-De acuerdo, entonces yo hablaré. Mira Harry quiero hablar contigo sobre la situación en la que estamos en este momento. No sé si seguimos juntos, si estamos separados o que, pero me interesa aclarar este problema para poder seguir adelante con mi vida-dijo Virginia, sonando más fría de lo que hubiera esperado.
Harry no esperaba tener que hablar aún con Virginia. No tenía idea de que decirle. -Cobarde-se dijo a sí mismo.
-A mí también me interesa aclarar este problema, es por eso que traté de contactarte varias veces, pero tú no me contéstate- Harry se dio cuenta que no debía empezar a hablar echándole nada en cara, pero ya no podía hacer nada.
Ella no se esperaba tan pronto un reproche por parte suyo y se quedó un poco desconcertada.
-Tienes razón, no te contesté, pero no porque no quisiera hablar contigo, sino porque aún no estaba lista para escuchar lo que seguro me dirás.
-¿Y qué eso que yo té dire?-inquirió Harry, dándose cuenta un poco tarde a lo que ella se refería.
Virginia lo miró como si su pregunta fuera la más estúpida de la historia, pero igualmente le respondió.
-Ayy Harry yo creo que es bastante obvio. Pongámoslo así: desde hace tiempo las cosas entre tú y yo no están para nada bien. Nuestra relación cambió mucho, ya no es lo que era antes. Ya no siento tu cariño, tu amor, cada vez te alejas más de mí y no sé como hacer para evitarlo-ella fijó su mirada en la de él por unos momentos, pero luego la desvió y continuó hablando-De cualquier manera, luego de lo que pasó en la disco la otra noche, yo pensé que tus llamadas eran sólo para terminar las cosas entre nosotros y por eso no quise contestarte. Aún no estaba lista para afrontarlo, pero ahora sí.-finalizó ella, con los ojos un poco rojos, pero sin soltar ni una lágrima.
A Harry le dolía mucho verla así. La quería mucho, la apreciaba demasiado como para verla sufrir, y sobre todo cuando el sufrimiento de ella era por su culpa. Pero ya no la amaba, o por lo menos eso creía, su mundo se había puesto cabeza abajo desde la llegada de Ginny y aún no había encontrado el modo de volver a hallar su centro.
Harry intentó tomar una de las manos de la chica pero ella la apartó, mirando hacia otro lado.
-Vir, ese no era el motivo por el que yo quería que hablemos, o quizás sí, realmente no lo sé, estoy bastante confundido en este momento. Lo que yo quería era aclarar todo contigo, decirte que lo mejor que podemos hacer es dejarnos de ver, pero sólo por un tiempo, para poder pensar las cosas y tratar de que todo salga mejor...
Harry se vio interrumpida por el súbito salto que ella pegó. De un instante a otro estaba parada frente a él, con la cara roja de la furia, contenida desde hace mucho y que ya estaba por explotar.
-¿Tomarnos un tiempo, no me hagas reír Harry, sabes bien que eso es una manera más suave de terminar una relación...
Harry iba a hablar pero ella lo interrumpió nuevamente. Cada vez se ponía más roja, más furiosa. Él se paró a su lado, con la intención de calmarla, pero ella se alejó de él, histérica.
-¿Estás confundido, eso es sólo una excusa para decir que estás pensando o teniendo algo con otra y no te atreves a decírmelo en la cara...
Esta vez Harry sí habló. Podía decir lo que quisiera pero menos que él le estaba siendo infiel. Y eso le molestaba bastante.
-Virginia no te atrevas a decir que estoy con otra porque me conoces bien y sabes que yo jamás andaría con otra estando contigo...
-Sé bien que no estarías con otra cualquiera, que no me engañarías con una desconocida, simplemente eres demasiado noble para eso. Pero Ginny no es una cualquiera, claro que no. Ella es LA mujer de tu vida, la persona que nunca pudiste olvidar a pesar del tiempo que estuvieron separados y a pesar de yo ocupé un lugar en tu vida...admite que desde que ella regreso todo cambio entre nosotros.
Harry no sabía que hacer, ella se estaba equivocando en lo del engaño, pero todo lo demás era la pura verdad...pero no podía decírselo, no podía herirla de esa manera.
-Vir, yo jamás te engañé con Ginny. Ella fue muy importante, en el pasado, pero ahora somos buenos amigos, nada más que eso.
En este punto de la discusión Virginia ya estaba completamente histérica y no paraba de gritar.
-Me estás mintiendo Harry, lo sé muy bien. Por si no lo recuerdas, yo también era tu amiga y mira como terminamos: saliendo juntos. Y por haber sido tu amiga durante ese tiempo sé muy bien que ella NO fue un amor pasajero de tu adolescencia, ella fue el gran amor de tu vida, la persona a la que fuiste capaz de dejar para protegerla, la única capaz de despertar en ti el mismo amor que yo te profeso a ti, Harry. Lo único que te pido es que seas sincero conmigo, no me mientas más, creo que por lo menos merezco eso.
-Virginia, yo...
Harry se quedó callado por unos momentos, realmente no sabía que decirle. Estaba en el dilema de decirle la verdad o mentirle piadosamente. Cualquiera de las dos la lastimaría, pero a veces la verdad puede ser mucho más cruel que cualquier mentira.
Igualmente Harry no pudo contestar porque ella volvió a gritar.
-Harry, no intentes pensar ninguna excusa porque eso no servirá.
Los hechos lo demuestran bien: ella era la persona ideal para ti y cuando se fue, trataste, inconscientemente o no, de buscar a alguien lo más similar a ella posible. Y me encontraste a mí. Ambas pelirrojas, y con ciertos rasgos similares en el aspecto físico y la personalidad, ambas de carácter fuerte, pero buen corazón.
Por Merlín, si hasta nuestros apodos son iguales. Pero claro, tu nunca me pudiste llamar Ginny, como todo el mundo lo hizo durante toda mi vida, no tu no lo hacías. Quizás era tu forma de diferenciar a la original de la copia, ¿verdad?.
Cuando tus amigos bromeaban al respecto de nuestro parecido y él por qué de tu elección, yo trataba de hacer oídos sordos. Pero ya no, ahora voy a afrontar la realidad, basta de mentiras, basta de toda esta basura...
Poco a poco, la chica se fue calmando. Al parecer ya había largado todo lo que había llevado adentro durante mucho tiempo y eso la había aliviado un poco, o por lo menos eso parecía.
Cuando volvió a hablar, lo hizo mucho más tranquila.
-Harry, ya te dije todo lo que tenía que decirte. Es hora de tú me digas algo. Te pido por favor que sea la verdad.
Harry, tomando valor, se acercó a ella y la rodeó con sus brazos. Esta vez ella se dejó abrazar, todavía temblaba un poco y el contacto la ayudó a terminar de calmarse.
-Vir, ya te dije lo que me pasa. Estoy confundido, y necesito tiempo para pensar, para reflexionar sobre qué es lo que quiero para mi vida.
Ella asintió y luego de unos instantes se apartó de él.
-Bueno Harry si eso es lo que quieres, entonces así será. Te daré el tiempo que necesitas para resolver tus problemas.
-Gracias-le dijo él, con una sincera sonrisa que ella no devolvió. Estaba muy seria y calmada.
-Pero antes de irme, contéstame algo. Tu confusión la causó el regreso de Ginny ¿verdad?.
Harry se limitó a mirarla a los ojos, pero no le respondió nada. Ella, imperturbable, le contestó:
-Tu silencio me lo dice todo Harry. Al parecer yo no estaba tan loca como creí. Adiós y buena suerte en todo. Lo mereces.
Y así Virginia Williams se retiró, dejando a Harry, solo bajo la lluvia, pensando en si su decisión había sido la acertada o no...
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Ya eran las siete y media de la tarde y el día de Ginny Weasley oficialmente había terminado. Recién salía del trabajo y ahora caminaba tranquilamente para su casa, mientras paseaba por el Callejón Diagon.
Su día no había comenzado demasiado bien pero a medida que pasaban las horas todo fue mejorando.
Ahora lo único que quería hacer era relajarse un poco, comer algo e irse a dormir, no quería hacer nada más por ese día. Estaba bastante cansada.
Mientras iba de camino al departamento, las calles se iban vaciando poco a poco a medida que anochecía y la gente comenzaba a partir hacia sus casas.
Al ver que se estaba quedando prácticamente sola en la ahora oscura vereda, empezó a caminar más rápido. Últimamente no se sentía demasiado segura y eso no le estaba gustando nada. Todo el tiempo se sentía vigilada, como si alguien la estuviera controlando, como si la historia estuviera repitiéndose otra vez...
Escuchó pasos a sus espaldas pero no se dio vuelta y continuó su camino, respirando un poco agitada pero tratando de mantener la calma.
Los pasos se escuchaban más cerca y esta vez sí se giró para ver quién andaba ahí, tenía su varita fuertemente agarrada bajo su abrigo y estaba alerta.
Pero no había nadie más en esa calle, estaba completamente sola.
Un poco más tranquila, se giró para continuar su marcha y frente a ella se encontró con una persona que no esperaba ver por esos rumbos.
-Ginevra Weasley, la persona que estaba buscando...
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Ron, Harry y Hermione estaban en el departamento terminando de cenar. Harry estaba cabizbajo y no hablaba demasiado, se lo veía afectado por los hechos de aquel mediodía y es que, aunque él ya no sintiera lo mismo por su novia le dolía terminar algo que lo había acompañado durante tanto tiempo.
Como Ron y Hermione sabían de esta situación dejaban a Harry en paz con su silencio y no lo presionaban para que participara de su conversación.
-Hermione ¿qué planeas hacer para tu cumpleaños, ¿festejar, ¿ir a algún lugar?-le preguntó Ron una vez que habían terminado de cenar.
Ella tomó un sorbo de su vaso y luego le contestó, simplemente:
-Trabajar, eso es lo que haré el día de mi cumpleaños.
Ron la miró sin dar crédito a lo que oía, no podía creer que su amiga pensara sólo en trabajar en ese día en especial.
-¿Cómo, ¿y después no piensas hacer nada?.
-No puedo, ese día tengo programada una guardia de 20 hs y no tendré tiempo para nada más.
-Pero Hermione...es tu cumpleaños...
Hermione lo miró gravemente y le contestó:
-No por eso Ron la gente dejará de enfermarse o tener accidentes, es mi deber estar ahí.
-Pero ¿ no puedes cambiar el día de tu guardia, pásalo para el día siguiente.
-No puedo Ron, ya está programado por ese día y sabes bien que, además, no me gusta andar cambiando mis horarios.
Ron la miró un poco ofendido. Realmente quería planear algo especial para el cumpleaños de Hermione. Como no tenía más ganas de hablar se puso a levantar la mesa en silencio. Y Hermione notó su enfado.
-¿Qué té pasa Ron, ¿acaso te molesta que no quiera festejar mi cumpleaños ese día?.
Ron no le contestó.
-Vamos Ron, es una tontería, es un día como cualquier otro, no puedo dejar mis obligaciones por algo tan simple como eso...
-No es algo tan simple Hermione, es tu cumpleaños, es el día en que la gente que te aprecia te lo demuestra a través de regalos, de una celebración, etc
Ron se interrumpió un poco sonrojado y Hermione sonrió, enternecida.
-Lo sé Ron. Pero piénsalo de esta manera, la gente que realmente te aprecia no necesita un día especial para demostrarte su cariño. Además yo no dije que no voy a festejarlo, sólo dije que ese día no puedo, estoy pensando en tomarme un fin de semana libre y que nos vayamos tu, yo, Ginny, Harry, y los que quieran venir a la cabaña que tienen mis padres, en el campo.¿Qué te parece eso?.
Ron pareció animarse un poco, pero aún seguía pensando en lo que Hermione le había dicho acerca de que no se necesita un día especial para demostrarle tu cariño a la gente que quieres...
-De acuerdo, me parece bien, pero espero que lo cumplas y festejes tu cumpleaños.
Hermione le sonrió.
-Claro que lo haré. Y espero que planees algo especial Ron, porque si tanto te preocupas por algo será. Quiero un buen regalo de tu parte-le dijo Hermione con un guiño, bromeando.
-Así será Hermione, así será.
De este modo volvieron al comedor, dispuestos a jugar un buen rato a la Play Station, pero mientras se dirigían hasta allí, sintieron el ruido del picoteo de una lechuza en la ventana de la cocina.
Ron fue hasta allí y se encontró con Jade, una lechuza grande y negra, que era propiedad de...
-Es la lechuza de mis padres Hermione, me enviaron una carta.
Hermione se unió a él en la cocina, para saber el contenido de la carta.
Luego de unos segundos, Ron terminó de leer y le dijo.
-Mis padres llegan dentro de una semana, pensé que nunca regresarían. Se alargó bastante su paseo.
-Ron déjalos vivir, sabes que lo tienen bien merecido-lo regaño Hermione.
-Yo no digo nada, era solo un comentario Herms nada más. Y ahora en que estábamos...
-Estabas a punto de consagrarte como el peor jugador de la historia en lo que a videojuegos se refiere.
Ron la miró mal. No le gustaba que ella le dijera todo el tiempo lo mal que se desempeñaba en esa área.
-Ehhh Hermione no soy tan malo...
Ella lanzó una risita irónica.
-No claro que no Ron, no eres tan malo. Creo que juegas un poco mejor que Pierre.
Pierre era el sobrino de Ron, el hijo de Bill y Fleur Delacour, que contaba con tres años de edad.
-Hermione me estás comparando con un niño de tres años.
-A veces te comportas como tal.
Ron se fue un poco enfurruñado hasta el comedor, donde se encontraba la consola de videojuegos y se sentó frente a ella.
-Hermione te apuesto lo que quieras a que puedo ganarte, aunque sea una vez, en el juego que tú quieras.
Hermione pareció considerarlo.
-¿Lo que yo quiera, déjame pensar...ya sé...jugaremos "Mortal Kombat", un torneo...si yo gano, tendrás que confesarme tu más preciado secreto, y sí tu ganas...
-Tendrás que salir conmigo...-contestó Ron, poniéndose rojo por lo que le había dicho a su amiga. Realmente no sabía como habían salido esas palabras de su boca.
Hermione también se sorprendió un poco, pero logro disimularlo.
-¿Salir contigo, ¿cómo en una cita, dices?.
Ron sólo pudo asentir con la cabeza y Hermione, sonriendo en forma coqueta, le dijo:
-De acuerdo, así será.
Se dieron la mano, nerviosamente, y se pusieron frente al televisor, dispuestos a comenzar el juego, un juego que probablemente cambiaría mucho las cosas entre ellos, sea quien fuere el que ganara la apuesta.
-Ginevra Weasley...la persona que estaba buscando.
Ginny, sin saber porque, se tranquilizó un poco al ver a la persona que estaba parada frente suyo. No sabía a quién se esperaba ver allí, o quizás sí, pero prefirió no pensar en eso y dirigirle la palabra a quién allí se hallaba.
-¿A mí me estabas buscando,¿ qué necesitas?-le preguntó Ginny a la mujer que estaba delante suyo, tratando de sonar lo más cordial posible a pesar del mutuo desagrado que se tenían, ya que ésta tenía un aspecto que daba un poco de pena.
Su largo cabello rojizo estaba todo despeinado y sus ojos claros hinchados, al parecer, de tanto llorar. Llevaba las ropas empapadas y respiraba agitadamente.
-Exactamente, a ti te estaba buscando, tengo algo que comunicarte-le dijo Virginia Williams, tratando de que su voz sonara lo más calmada posible.
Ginny la miró sin comprender, no tenía la menor idea de lo que la novia de Harry podría querer con ella.
-¿Y qué es eso que tienes que comunicarme?.
Virginia tomó un poco de aire y luego de unos segundos habló:
-Felicitaciones Ginny, ya tienes el camino libre.
-¿El camino libre?.
-Sí, ¿acaso no lo entiendes, Harry me dejó. Luego de todo lo que pasamos juntos, me dejó. Y lo hizo por ti, porque te ama a ti-le contestó la otra pelirroja, tratando de contener las lágrimas que habían recorrido su bello rostro durante todo el día.
Ginny se quedó helada, no sabía que Harry había terminado con su novia y ahora entendía el estado de la joven.
Tratando de sonar normal, Ginny le contestó:
-Virginia creo que estás un poco equivocada, Harry y yo somos simplemente amigos...
-Por favor Ginny, no me vengas con eso. Harry me dijo lo mismo, y yo no se lo creí...
-Pues deberías creerlo, porque es lo único que hay entre él y yo. Escucha, lamento que las cosas hayan terminado así entre ustedes, pero te aseguro que el final de su relación no tiene nada que ver conmigo-le dijo Ginny, volviendo a caminar. No le gustaba nada el tipo de conversación que estaba teniendo con aquella mujer y quería irse lo más rápido posible.
Virginia no lloraba, pero se estaba poniendo nerviosa nuevamente y al ver que Ginny se le escapaba decidió seguirla.
-No seas hipócrita ¿quieres, no te lamentes por algo que te beneficia a ti. Es obvio que fue la mejor noticia que pude darte, aunque no se como fuiste tan tonta para no darte cuenta que Harry te ama a ti y no a mí...
Ginny se frenó en seco y giró en redondo para enfrentarse cara a cara con la otra pelirroja. Segundos antes había decidido irse derecho a su casa, sin importar lo que la mujer le dijera pero luego de escuchar el último comentario, se molestó bastante y decidió que no iba a dejar las cosas así.
-Mira Virginia que te quede bien claro que yo no soy ni una hipócrita ni una tonta, ¿entendiste, si las cosas entre Harry y tu terminaron es SU problema, no el mío, asi que déjame en paz y vete a tu casa-le espetó Ginny, bastante nerviosa.
-No, el problema también es tuyo Ginevra, porque por tu culpa Harry me dejó. Si tú te hubieras quedado en Estados Unidos lo más probable es que él y yo aún estaríamos juntos. Yo sabía que él te extrañaba muchísimo y que aún te amaba, pero mientras estuvieras allá yo podía manejarlo y vivir con el hecho de que mi amor por él no era correspondido-le gritó Virginia, tratando en vano de contener sus impulsos. Estaba muy desesperada como para lograr controlarse, y menos delante de la "culpable de su desgracia", según su opinión.
-Mira Virginia, aunque no puedas entenderlo, yo no tengo la culpa de lo que pasó entre ustedes, él y yo somos amigos y eso es todo. Búscate a otra persona para echarle la culpa por lo sucedido, o piensa un poco a ver qué hiciste tú para que Harry te dejara-le espetó Ginny, despectivamente. Le hubiera gustado evitar el último comentario, pero estaba tan enojada y le molestaba tanto que le echara la culpa por algo ajeno a su poder que no pudo contener su rabia.
Virginia se quedó un poco shockeda pero reaccionó a tiempo para decirle a Ginny, antes de que ella se fuera:
-Las cosas no quedarán así Ginevra, te arrepentirás de haber vuelto a Inglaterra y de haberme robado a Harry.
Pero este comentario no llegó a los oídos de Ginny, que ya estaba caminando para el departamento, tratando de controlar sus nervios para no volver a matar a la exnovia de su amigo.
Minutos después, entraba al departamento, saludaba rápidamente a Ron y a Hermione y se encerraba en su cuarto, dando un portazo.
-¿Y a ésta que le pasa?-comentó Ron, mirando hacia el cuarto de su hermana.
-Debe estar cansada, estuvo en el hospital bastantes horas y después fue a trabajar, dejémosla dormir, mañana hablamos con ella-le dijo Hermione, volviendo la vista hacia la pantalla del televisor. Tenía una leve sonrisa en su rostro.
-Bueno Ron, al parecer no eras tan malo jugando como yo pensaba, creo que esta vez te esmeraste más de lo normal. Empatamos, ¿ahora qué haremos con la apuesta?.
Ron, con una sonrisa en su rostro que no podía disimular, pensó unos momentos y le dijo:
-Yo creo que podemos hacer lo siguiente: iremos a cenar y durante la cena, te contaré mi secreto. Así salimos ganando los dos, ¿qué te parece?.
Hermione lo miró fijamente y asintió con la cabeza.
-Me parece muy bien, luego me avisas dónde y cuándo y allí estaré-le dijo guiñándole un ojo.
Ambos se sonrieron y luego de unos incómodos instantes, cada uno se dirigió a su habitación.
Hola a todos!
Mil disculpas, sé que no tengo ninguna excusa para no haber actualizado en tanto tiempo, pero es que la universidad me tiene muy ocupada, no tengo tiempo para nada y la verdad que no tenía otra cosa en la cabeza que los exámenes.
Prometo tardar menos en publicar el próximo capítulo, el problema es que me faltan ideas así que si alguien se le ocurre algo, todo será bien recibido.
Espero que les haya gustando el capítulo, a mí me gustó bastante, estoy conforme y ojalá ustedes también.
Nos leemos,
Lunita Black!
16.05.06
01.58 a.m.
