Capítulo trece: "La cita".
CONTIENE SPOILERS DEL SEXTO LIBRO.
NI LOS PERSONAJES NI LOS LUGARES ME PERTENECEN Y CON ESTE FF NO PRETENDO LUCRAR.
"...¿Hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo?...
...y es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo..."
Hermione y Ron caminaban muy alegremente del brazo, hacia el restaurante en el que Ron había hecho la reservación. Ambos estaban muy nerviosos, pero trataban de disimularlo lo mejor posible. Y es que las expectativas puestas por parte de ambos en esa noche eran muchas... quizás lo que deseaban desde hacía tantos años por fin se haría realidad...
Cuando llegaron al lugar, los recibió un mozo muggle elegantemente vestido y los llevó hasta la mesa reservada en la parte VIP del restaurante. Se trataba de un lugar muy elegante, cálidamente iluminado, y uno de los restaurantes preferidos de Hermione.
Una vez que estaban ubicados en sus asientos...
-No puedo creer que me hayas traído a un lugar como este, Ron. ¿Sabías que es uno de mis preferidos?-le preguntó Hermione, alegremente, mientras revisaba la carta que el mozo les había alcanzado hacía unos momentos.
Ron se sonrojó levemente y le contestó:
-Sí, una vez te escuché hablando con Ginny acerca de lo mucho que te gustaba este lugar y decidí que ésta era una buena oportunidad para traerte a comer aquí.
Hermione asintió y siguió mirando la carta por un largo rato. Estaba realmente nerviosa y no sabía que más hacer para disimularlo. Afortunadamente Ron parecía no notarlo, y es que él estaba tan o más nervioso que ella.
Un silencio incómodo se había desarrollado entre ellos y ninguno de los dos sabía cómo romperlo. Por suerte, en ese momento apareció el mozo, salvándolos de aquella situación. Se trataba de un hombre alto y elegante, de alrededor de 55 años y muy educado.
-Señorita, señor, ¿están listos para ordenar?-les dijo una vez que se acercó a su mesa.
Tanto Ron como Hermione se miraron. A pesar de haber estado mirando la carta por un largo tiempo, ninguno de los dos había decidido qué comer.
El mozo, dándose cuenta de esto, les preguntó.
-¿Desearían comenzar bebiendo algo, ¿un champagne, quizás?.
Ron pareció salir de su ensimismamiento y al fin respondió.
-Si, por favor, ¿podría traernos un Muss extra-brut?.
-Enseguida, señor-les dijo el mozo, con una leve reverencia, antes de retirarse.
Una vez que el mozo se fue, el silencio incómodo entre Ron y Hermione volvió a aparecer. Pasaron varios minutos así, mirando fijamente la mesa o los cubiertos, como si éstos fueran la cosa más importante del mundo.
Cuando Hermione no lo miraba, Ron abría la boca para hablar, pero ninguna palabra lograba salir de su boca. Lo mismo le pasaba a Hermione.
Pero finalmente ella se cansó. Ya era hora de que alguno de los dos hablara y al parecer Ron no lo iba a hacer. ¿Cómo podía ser que ambos se estuvieran comportando así, si se conocían hacía años y tenían plena confianza en el otro, realmente parecían tontos, pensaba Hermione. Respirando profundo le dijo a Ron:
-Bueno Ron, yo estoy cumpliendo mi parte de la apuesta, ¿cuándo cumplirás tú la tuya?.
Ron se puso mucho más nervioso de lo que estaba y empezó a tartamudear, sin lograr articular ninguna palabra coherente. Finalmente se atoró y empezó a toser fuertemente.
Hermione enseguida le sirvió una copa de agua y se la acercó. El joven bebió como si tuviera fuego en la garganta y al cabo de unos segundos se recuperó por completo.
-¿Estás bien, Ron?-le preguntó Hermione, entre preocupada y divertida.
-Si, si, ya estoy bien. Sólo me atoré-le respondió Ron, aún colorado.
En ese momento llegó el mozo, trayéndoles el champagne que habían ordenado. Les sirvió en una copa a cada uno y se retiró.
Ron estaba a punto de llevarse la copa a sus labios, cuando Hermione exclamó:
-No lo hagas Ron, espera un momento.
Ron la miró extrañado y empezó a examinar la copa. Quizás la copa tenía algo y él no se había dado cuenta...
-¿Qué sucede, Herms, ¿tiene algo la copa?.
-No Ron, la copa no tiene nada. Pero antes de beber creo que deberíamos brindar, ¿ no te parece?-le preguntó Hermione, esperando una respuesta satisfactoria.
-Claro que sí, tienes razón-le contestó él, sintiéndose bastante tonto.
Hermione le sonrió y alzó su copa.
-Bueno, yo quiero brindar por esta noche tan especial, tan agradable y porque todo salga bien.
Éste era el momento de Ron y, aunque sea en forma sutil, algo le iba a decir a Hermione.
-Y yo quiero brindar por lo mismo, pero sobre todo por mi bella acompañante, que está haciendo el sacrificio de acompañar a este tonto esta noche.
Hermione sonrió muy complacida y brindó con él.
Una vez que ambos habían bebido un trago de sus copas, ella agregó:
-No es ningún sacrificio Ron. Lo estoy haciendo porque quiero. Y no sólo por la apuesta.
Ahora fue el turno de Ron para sonrojarse y sonreír ampliamente. Finalmente las cosas parecían encaminarse y él no iba a desaprovechar esa oportunidad.
Tomó la mano de Hermione por encima de la mesa y ella se la apretó suavemente en señal de aprobación. Ambos estaban sonrojados y sonreían felizmente. Se sentían como flotando y como si nadie más estuviera rodeándolos.
-Sabes Herms, han pasado muchos años desde que nos conocimos y a lo largo de esos años hemos pasado por muchos cosas juntos, tú y yo. A pesar de todas las peleas, las discusiones, los celos, los caprichos y demás, quiero que sepas que yo nunca dejé de quererte, sin importar lo enojado que estuviera contigo o cuánto durara la pelea de turno. Siempre has sido muy especial para mi Herms...
Hermione estaba muy emocionada y no podía creer que finalmente Ron le estuviera dedicando aquellas tiernas palabras. Y ahora era el turno de ella de decirle algo a él.
-Tú también siempre has sido muy importante para mi, Ron. Sin importar todas las discusiones, los enojos, etc., yo siempre supe que tú estarías allí para mí. Y de hecho siempre lo has estado. Cuando quise llorar, tú estabas ahí para consolarme y cuando quise reír, tú estabas allí, compartiendo mi alegría. Siempre que quise desquitarme con alguien porque estaba enojada o de mal humor, tú también estuviste allí, para pelearte conmigo...
Ambos rieron por este último comentario por unos momentos y luego se quedaron callados. Las palabras se habían terminado entre ellos y ahora solamente se miraban fijamente a los ojos. Sus corazones palpitaban fuertemente y respiraban entrecortadamente por los nervios. Miles de sentimientos y pensamientos atravesaban sus mentes y sus corazones y nada o nadie podía romper con ese momento tan mágico que se había creado entre ellos dos. O al parecer eso suponían.
-Señorita, señor, ¿desean ordenar algo más?-les dijo el mozo, sin percatarse del bello momento que acababa de interrumpir.
Hermione y Ron se soltaron las manos rápidamente y muy sonrojados.
Atropelladamente, Hermione fue la primera en responder.
-Claro. Yo quiero un lomo al champignon y para beber una copa de vino blanco, ¿tú, Ron?-le preguntó al joven, pero sin mirarlo.
Ron miraba fijamente su copa de champagne y rápidamente contestó:
-Yo quiero lo mismo, pero para beber prefiero vino tinto.
El mozo anotó los pedidos y con una leve reverencia se retiró.
Hermione tomó su cartera y antes de que un silencio incómodo se volviera a formar entre ellos, se disculpó para ir al sanitario.
-Ron, en un momento vuelvo, voy al toilette.
-De acuerdo, de acuerdo-le contestó el joven en voz baja, mientras fingía buscar algo en uno de los bolsillos de su saco.
Hermione se levantó rápidamente y se fue al toilette, con la intención de que todo volviera a la normalidad al regresar.
-------------------------------------------------
Ginny no podía creer lo que acababa de suceder entre Harry y ella. Por fin lo que tanto anheló durante tanto tiempo comenzaba a verse realizado. Pero desafortunadamente la historia de ellos dos nunca se desarrollaba en el tiempo adecuado. Él recién había terminado una relación bastante seria y ella apenas había regresado a su país después de dos años sin verlo. Ambos estaban muy confundidos en ese momento, luego del reencuentro y posiblemente todo esto fuera algo pasajero. Seguramente Harry se sentía solo luego de haber terminado con su novia y posiblemente Ginny creyera que lo que alguna vez sintió por él volvía a renacer, ahora que él estaba nuevamente disponible. O de eso se quería convencer, pero los hechos le demostraban lo contrario y no podría ignorarlos por mucho más tiempo. Sin embargo aún había varias cosas que se interponían entre ellos, muchas cuestiones que podrían ignorar y hasta tal vez olvidar si sólo sintieran por el otro un fuerte cariño de amigos, pero dado que ellos sentían mucho más que eso debían ser aclaradas si o sí, porque de otro modo seguirían sintiendo rencor y nada duraría demasiado.
Ginny se dirigió a su cuarto y cerró de un portazo. Rápidamente terminó de armar sus maletas, sin percatarse de que había algo en su mesa de noche que un rato antes no se encontraba allí.
Definitivamente tenía que alejarse de Harry lo antes posible. Debían poner un poco de distancia entre ellos para tratar de solucionar las cosas y pensar, y el hecho de vivir juntos no ayudaba demasiado.
Terminó con sus maletas y se dirigió a su mesa de noche, con la intención de agarrar una pluma para dejarles una nota a sus amigos, diciéndoles que se marchaba a casa de sus padres. Pero cuando su mirada se posó en la mesita, el corazón le dio un vuelco y se puso más nerviosa de lo que ya estaba.
Allí, en la mesita, habían un enorme ramo de rosas negras, con una nota en pergamino, finamente escrita, que lo único que decía era: "Para mi querida Ginevra".
Ginny se abalanzó sobre la notita y la arrancó del ramo. La examinó bien y derrotada y muy alterada, la rompió en mil pedazos, mientras murmuraba:
-No, por favor, no otra vez...
------------------------------------------------
Luego de que Hermione volviera del sanitario, pasaron unos minutos en silencio hasta que Ron decidió a hablar y para el momento en que la cena había llegado a la mesa, habían logrado entablar una charla amena.
-Hay un nuevo parque de diversiones muggle a las afueras de Londres, creo que se llama "Coast World" o algo por el estilo-comentó Ron, luego de darle un trago a su copa de vino.-Creo que sería lindo llevar a mi sobrino, ya que dado el poco tiempo que pasan en Inglaterra, no lo veo muy seguido.
-Yo creo, Ron, que Pierre es muy pequeño para que lo lleves a un lugar así. No me parece que lo vaya a disfrutar-le contestó Hermione, sabiendo que en realidad el muchacho estaba buscando cualquier excusa para ir él mismo.
Ron se desilusionó un poco. Y Hermione lo notó.
-Puedes llevarlo a otro lugar Ron o puedes esperar un par de años hasta que el niño crezca.
-Sí, claro, pero. -tartamudeaba Ron. No quería admitir que quería ir y metía de excusa a su sobrino de tres años.
-Claro Ron, lo que sucede es que no es que seas un buen tío, que lo único que quiere es pasar tiempo con su pequeño sobrino de tres años; lo que sucede es que eres tú él que quiere ir al parque de diversiones muggle y busca cualquier excusa para hacerlo-bromeó Hermione, causando que las orejas de Ron se pusieran más rojas que su cabello.
Finalmente ambos terminaron riendo y Ron confesando la verdad.
-Tienes razón Herms, me atrapaste. Soy yo el que quiere ir. Tengo muchas ganas de conocer ese lugar. Pero ahora me siento un mal tío, poniendo a mi sobrino de excusa.
-No eres un mal tío, si cada vez que puedes vas a visitar a Pierre-lo consoló Hermione.
Y eso era cierto. Como Bill, Fleur y Pierre vivían un tiempo en París y un tiempo en Inglaterra, no siempre podían visitarlos, pero Ron buscaba cualquier momento para llevar a su pequeño sobrino a pasear. Se llevaba muy bien con ese niño travieso de sólo tres años.
Ron le sonrió y Hermione le dijo:
-Si quieres yo puedo acompañarte, Ron.
Ron la miró extrañado, pero asintió.
-Claro que sí, me encantaría que me acompañaras.
Ambos se sonrieron y siguieron comiendo tranquilamente.
Habían pasado unos minutos cuando Hermione se quedó con la vista fija en la puerta de entrada y con el tenedor suspendido en el aire. Su expresión, antes muy serena, cambió inmediatamente a una de rabia.
-¿Qué rayos está haciendo ella aquí?-preguntó, siguiendo con la mirada a la mujer que se acercaba a su mesa.
-¿Qué pasa, Herms,¿ A quién te refieres?-le preguntó Ron desconcertado, al ver la expresión de furia de la chica y al escuchar su tono de voz.
Pero jamás pudo escuchar las respuestas a sus preguntas porque una estridente voz lo saludó alegremente.
-Hola Ronnie, que casualidad encontrarnos aquí, estoy encantada de verte.
Con cara de terror, Ron se dio vuelta, aunque ya sabía de quién se trataba.
-Lavender, ¿qué estás haciendo aquí?-le preguntó Ron, irritado.
No podía creer que una vez que las cosas estaban saliendo bien con Hermione, apareciera Lavender para impedirlo.
Lavender se paró frente a la mesa en la que Ron y Hermione estaban sentados y miró a Hermione bastante despectivamente, mirada que Hermione le devolvió con mucha más fuerza.
-Ayy Ronnie realmente parece que no tuvieras ganas de verme-le contestó Lavender, sin dejar de mirar a Hermione.
-¿Parece, ¿nada más parece, Lavender?-le dijo Ron, bastante enojado.-¿Me quieres decir qué estás haciendo aquí, ¿entre tantos restaurantes que hay tenías que elegir éste para venir?.
-Ayy Ronnie parece que fueses tontito, ¿no te das cuenta que te vine a buscar a ti, amor?-le preguntó Lavender acercándose un poco más al muchacho.
Hermione cada vez la miraba con más odio y con toda su fuerza trataba de contenerse, porque no quería crear un escándalo en público. Pero en cualquier momento explotaría.
Ron se levantó de su silla para quedar cara a cara con la joven y le dijo:
-Lavender, ¿no te quedó bastante claro lo que hablamos la otra vez?.
Ahora Hermione también se paró y le preguntó a Ron:
-¿Qué fue lo que hablaste con ella la otra vez, Ron?
Ron la miró a Hermione y le dijo:
-Luego te digo Herms.Y ahora Lavender, contéstame, ¿necesitó repetírtelo o fui lo suficientemente claro?.
Lavender pareció pensar por unos momentos y luego le contestó, coquetamente:
-Ron, la otra noche me dijiste muchas cosas, no sé exactamente a cuál de todas ellas te estás refiriendo.
Hermione cada vez se enfurecía más. No entendía nada de lo que estaba pasando pero tampoco le gustaba hacia dónde estaba llegado esa charla.
Ron, por su parte, también estaba cada vez más irritado; y desesperado, al ver la cara de Hermione.
-Lavender, a ver si nos entendemos, yo no te dije "muchas cosas" la otra noche, sólo te dije una, y me pareció que te había quedado claro.
Lavender sonrió tontamente y contestó:
-Ahora me acordé Ronnie, ¿te refieres a eso que me dijiste acerca de disimular nuestra relación delante de Hermione?.
-¡¿¡¿QUÉ¡?¡?¡?¡?.
Esto fue exclamado por Ron y Hermione al mismo tiempo. Ninguno de los podía creer lo que Lavender había dicho. Hermione tomó su sacó y su cartera, lista para irse de allí. No podía soportar más esa situación. Ron, al ver sus intenciones, le dijo:
-Hermione espera un momento, ¿no te das cuenta que es mentira lo que está diciendo?.Lavender, estás loca, yo jamás te pude haber dicho eso. Tú y yo no tenemos nada y nunca lo vamos a tener, ¿ no lo entiendes?.
Lavender gritó y de repente todas las personas que estaban en el restaurante se dieron vuelta para mirar. La muchacha se largó a llorar, falsamente por supuesto, y Ron no sabía que hacer para calmarla.
-¿Cómo puedes decirme eso Ron, me siento usada por ti. Realmente no me lo esperaba después de la noche que pasamos juntos. Lo único que querías era acostarte conmigo, y ahora que lo conseguiste ya no me quieres más.
Un gran OHHH! se escuchó por todo el restaurante. La gente había parado de comer y miraba la escena como si de una telenovela se tratara.
Ron se quedó pasmado al escuchar eso. Por supuesto que era todo una mentira. Pero al parecer Hermione no lo veía así, porque con la cara roja de la rabia, dejó un par de libras sobre la mesa y se fue enfurecida del restaurante.
Ron estaba realmente enojado y no le importaba para nada que Lavender estuviera llorando.
-Lavender deja de mentir, lo que dices jamás pasó. Para que eso hubiera pasado, yo debería amarte, y no te amo, ¿me entendiste bien esta vez o debo repetírtelo, NO TE AMO, yo amo a Hermione, y no permitiré que ni tú ni nadie se interpongan en mi camino de ser feliz junto a ella. Y ahora deja de hacer escándalo, ¿no te das cuenta que nadie se cree tu falsedad?-le gritó Ron, sin importarte que todos lo miraran con odio, por lo supuestamente le había hecho a Lavender.
Ron tomó sus cosas y dejando suficiente dinero como para pagar diez cenas, se fue del restaurante, con la esperanza de encontrar a Hermione y aclararle que nada de lo que decía Lavender era cierto.
-------------------------------------------------
Harry ya se había pasado dos largas horas en el balcón de su departamento, reflexionando sobre lo que debía hacer a partir de ahora con Ginny. Él era consciente de que su reacción había sido demasiado repentina, pero es que ya llevaba mucho tiempo esperando a qué sus sueños se hiciesen realidad y no podía esperar más. No ahora que ni la distancia ni la situación les impedían estar juntos. Era el momento perfecto, indicado. Pero al parecer Ginny no opinaba lo mismo. Ella creía que era muy pronto, que él recién había terminado una relación bastante seria y ella no estaba completamente segura de sus sentimientos.
Pero él necesitaba estar con ella, realmente quería que estuvieran juntos y tenía miedo que ahora que las condiciones estaban dadas, algo apareciera para impedirlo. No quería que nada ni nadie se interpusiera en su camino. Parecía un capricho, pero no era así, él realmente la quería, la amaba, siempre había sido así y siempre sería así. Nada ni nadie podían cambiar sus sentimientos. Ni ahora ni nunca. Estaban destinados a estar juntos, y si ahora no podía ser, sería más adelante, pero inevitablemente sucedería. Y si Ginny necesitaba tiempo y espacio para pensar qué era lo que realmente quería, él se lo daría y la respetaría, porque ella se merecía eso y mucho más...
-------------------------------------------------
Hermione caminaba enfurecida, sin saber a dónde la llevaban sus pasos, pero lo bastante decidida como para no parar. No podía creer lo que acababa de suceder en el restaurante. Parecía la noche perfecta, la noche en la que Ron y ella finalmente se declararían sus sentimientos y se dejarían de tantas vueltas. Pero no, algo malo debía suceder y sucedió. Al parecer el destino no quería que ellos dos fueran algo más que amigos y no se cansaba de demostrárselos una y otra vez.
Aunque ella trataba de evitarlo, las lágrimas caían sin parar por sus mejillas y ella ni se molestaba en secárselas. Se mezclaban con la leve llovizna que había empezado a caer hacía algunos momentos. No podía ni quería creer las cosas que Lavender había dicho. ¿Cómo podía ser que Ron estuviera con Lavender y quisiera ocultárselo, ¿cómo podía ser que Ron hubiera hecho algo tan vil como acostarse con Lavender para luego dejarla?. Hermione estaba tan enfurecida que no se había puesto a pensar en que Ron jamás podría hacer algo así, era demasiado noble y leal para hacerlo...
Mientras tanto Ron corría desesperado, no tenía idea de hacia dónde había ido Hermione ni de cómo había desaparecido tan rápido. -Es una bruja, Ron, no seas tonto, puede aparecerse en dos segundos en la otra parte del mundo si quiere-se recordó Ron.
Corría y corría sin parar, aunque sabía que tenía muy pocas posibilidades de encontrar a Hermione. No podía creer lo que había sucedido, todo iba tan bien tan perfecto que ya alguien lo tenía que arruinar. Y esta vez Ron no había tenido la culpa, como la vez anterior, a finales de su sexto año... ¡Qué tonto había sido aquella vez, ¿cómo había sido tan idiota de decirle a Hermione que, debido a la situación de guerra en la que vivían, no había tiempo para que ellos dos tuvieran algo, cuando lo que en realidad ocurría era que, debido a los tiempos en los que vivían, no podría soportar perderla, y menos si se involucraban más y lograba amarla más de lo que ya lo hacía, en ese momento él había tenido la culpa y lo admitía, pero ahora él no tenía nada que ver y no iba a soportar perderla nuevamente.
De repente, en la oscuridad, Ron creyó ver una cabellera castaña y corrió más rápido para alcanzarla. Pero Hermione, al darse cuenta de que Ron la seguía, se secó las lágrimas y empezó a caminar más rápido, pero no fue suficiente porque finalmente Ron la alcanzó, tomándola del brazo, para que no se le escapara.
-Hermione, por favor espera, debo hablar contigo-le dijo Ron, agitado por la corrida.
Hermione se giró y lo enfrentó enfurecida.
-Ronald por hoy ya tuve demasiadas novedades sobre tu vida privada y sobre ti mismo, así que te agradecería que te guardes lo que tengas que decir y me dejes en paz.
Pero Ron no se iba a dar por vencido tan fácilmente.
-Hermione debes escucharme, por favor, nada de lo que dijo Lavender era verdad, ¿no puedes creerme tan sólo eso?.
-Realmente no lo sé Ron, no sé si puedo creerte.
Ahora era Ron el que estaba empezando a enojarse.
-Hermione, ¿alguna vez yo hice algo como para que tú no me creyeras, hasta ahora me creía digno de tu confianza, pero veo que no es así.
Hermione comenzaba a entristecerse otra vez, pero no permitiría que Ron se diera cuenta.
Realmente no sabía que pensar. Ron tenía razón, él nunca le había mentido y no había razón para que ahora lo hiciera, ¿ o sí?.
-Ron, yo siempre te creí y eras digno de mi confianza, pero me puede explicar ¿qué es lo que hacía Lavender ahí, es imposible que de tantos restaurantes en la ciudad haya ido justo al mismo que nosotros.
Ron la miró extrañado.
-¿Estás insinuando que yo le dije a Lavender dónde íbamos a estar para que armara semejante escándalo y nos arruinara por completo la noche?.
Hermione se cruzó de brazos y esquivó la mirada de Ron. Ahora que lo escuchaba, era bastante absurdo pero...
-No lo sé Ron. Quizás tú querías terminar la "insoportable salida que estabas obligado a cumplir por la apuesta" y no se te ocurrió otra opción-contraatacó Hermione. -Además, ¿ qué es eso que hablaste "la otra vez" con Lavender, ¿eso con lo que tan misteriosos estaban los dos,¿cuándo la viste, Ron?.
Ron la obligó a Hermione a que lo mirara y le dijo:
-Primero, si yo te propuse que si ganaba el juego, tu saldrías conmigo, ¿cómo puedes creer que haría algo para que esta maravillosa noche terminara, por favor Hermione dame un poco de crédito, jamás caería tan bajo como para hacer algo así. Segundo, ¿en serio me crees capaz de hacer todo lo que Lavender dijo, pensé que me considerabas una mejor persona y tercero, eso que le dije a Lavender la otra noche es lo mismo que pensaba decirte a ti hoy, es lo mismo que le acabo de aclarar a Lavender y es el "famoso secreto" que tenía pensado revelarte como parte de la apuesta-finalizó Ron, aún alterado.
Hermione lo miró desafiante y le cuestionó:
-¿ Y a ver qué es eso que me tienes que decir, Ron, habla de una vez por todas.
A Ron no le gustó para nada el tono acusador que había utilizado la chica, pero tampoco pensaba perder la oportunidad de confesarle su secreto, porque sabía que una vez que lo hiciera, todo se solucionaría.
-Hermione, lo que debo confesarte es algo que me sucede desde hace varios años, creo que desde que nos conocimos, que me sucedía a fines de nuestro sexto año, pero lo escondí, y que ahora lo estoy sintiendo más que nunca. Herms, a pesar de nuestras peleas, a pesar de todo, tengo bien claro que siempre fuiste tú, siempre fuiste la indicada y siempre lo serás. Yo te amo, lo supe en aquel momento y lo sé ahora-finalizó Ron, esperando ansioso la respuesta de Hermione, la cual no se hizo esperar.
Hermione lo miró a los ojos y con un par de pasos acortó la distancia que los separaba, le sonrío y rodeándolo con sus brazos, lo besó dulcemente. Él, por supuesto, correspondió al beso del mismo modo, justo al mismo tiempo en que la lluvia comenzaba a arreciar con todo su esplendor sobre ellos. Pero nada les importaba, ni la lluvia ni el hecho de estar completamente empapados, ahora ellos estaban juntos y nada ni nadie podría evitarlo...
Cuando por fin se separaron, se quedaron abrazados, sintiendo como la lluvia caía sobre ellos. Sus corazones palpitaban fuertemente por la felicidad que sentían en aquel momento. No podían creer que finalmente su sueño se había hecho realidad, después de tanto tiempo estaban juntos y ya nada ni nadie podría separarlos.
En un momento Ron pareció recordar algo y se separó un poco de la chica para poder mirarla a los ojos y decirle:
-Por cierto Hermione, ¿quién era aquel muchacho al que estabas abrazando aquella vez en el hospital?.
Hermione lo miró sin entender a qué se refería. Ron, comprendiendo la confusión de la chica, le aclaró:
-Aquella vez que acordamos vernos, para arreglar las cosas luego de la noche de la fiesta...
Hermione seguía pensando, hasta que finalmente recordó.
-Ahh si, ya sé de quién me hablas. Es Michael.
Hermione lo dijo tan naturalmente, como si ese "Michael" fuera un viejo conocido, que Ron se separó más de ella y la miró con las cejas levantadas.
Ella, percibiendo la mirada del joven, puso las manos en sus caderas y lo miró acusatoriamente.
-¿Acaso vas a comenzar desde ahora a hacerme escenas de celos?.
Ron la miró un poco apenado y ella rió levemente.
-Michael es un compañero de trabajo, un joven muy considerado y amable. Y ese día me contó que iba a ser padre por cuarta vez. Por eso lo estaba abrazando y felicitando.
Ron la miró mucho más apenado y volvió a abrazarla sin decir nada. Hermione también lo abrazó. Y así se quedaron por un largo rato más, hasta que Ron volvió a interrumpir.
-Por cierto Herms...
Ella lo miró a los ojos, preguntándole con la mirada qué es lo que quería. Y él le respondió:
-Feliz cumpleaños, Herms...
Hola a todossssss!
Regresé después de tanto tiempo, les cuento que para el próximo capítulo no falta tanto, espero poder publicarlo pronto!
Ojalá les haya gustado mucho, tanto como a mi me gustó escribirlo...creo que es el momento que todos estábamos esperando...y finalmente llegó!
Agradezco a las personas que lo leen y especialmente a aquellas que siempre me dicen que les pareció. Gracias a : jamesandmolly, Elianita, CrazySiriemBlack, PattyWeasley1990, Natty, Gina Lara. Espero no decepcionarlos con la historia!
Nos leemos pronto,
Lunita!
P.D.: Al principio del capítulo aparece un corto fragmento de una canción que se llama "Algo contigo", el autor original de la canción es desconocido para mi, pero la nueva versión la canta Vicentico. Eso es todo! Adiós!
