Capítulo catorce: "Sin tu amor".

NI LOS PERSONAJES NI LOS LUGARES ME PERTENECEN Y CON ESTE FF NO PRETENDO LUCRAR.

CONTIENE SPOILERS DEL SEXTO LIBRO.

Había pasado ya una semana desde la noche en la que Ron y Hermione se habían declarado su amor y las cosas entre ellos iban de mil maravillas. Harry no podía creer que no estuvieran peleándose todo el tiempo y realmente estaba muy feliz por sus dos amigos, sabía que ellos en algún momento terminarían juntos.

Por su parte, Harry no estaba demasiado feliz. Desde la noche en la que habló con Ginny, todo era cada vez más incierto. Cuando se despertó a la mañana siguiente, se encontró con que ella se había ido a casa de sus padres y desde ese día no la vio ni tuvo muchas noticias de ella. No había pasado por el departamento ni había hablado con él. Lo único que sabía era que estaba bien, porque Hermione se lo había comentado una noche, mientras charlaban luego de terminar de cenar.

-Hoy hablé con Ginny-comentó Hermione, llevándose a la boca el último bocado de la cena y mirando a Harry significativamente.-Me dijo que está bien y que un día de éstos pasará a buscar las cosas que le quedaron aquí.

Harry tenía la vista fija en su plato vacío y evitó hacer cualquier tipo de comentario. Harry había querido hablar con ella varias veces, pero luego se arrepintió, porque si ella se había ido era porque necesitaba tiempo y espacio. Y él pensaba dárselos. Cuando ella quisiera iba a hablar con él. Y él por supuesto estaría esperándola. Pero mientras tanto, se moría de los nervios y de la ansiedad. Realmente quería estar con ella, al menos verla de lejos. Pero debía controlarse, debía darle tiempo para pensar y reflexionar. No vaya a ser que por su impaciencia ella terminara tomando la decisión equivocada.

-Qué lástima que Ginny se haya ido a lo de mis padres. Ya estábamos empezando a acostumbrarnos a ella, ¿verdad, Harry?-le preguntó Ron a su amigo.

Harry, que no quería intervenir en la conversación, tuvo que contestar.

-Sí, claro que sí.

Ron, extrañado de ver a su amigo tan callado y apagado, miró a Hermione, preguntándole con la mirada si sabía qué era lo que le sucedía al muchacho. Hermione se encogió levemente de hombros, entonces Ron decidió hablar.

-Harry, desde hace varios días que te noto un poco apagado, ¿estás bien, ¿te pasa algo, ¿algún problema en el trabajo?.

Harry negó con la cabeza.

-No Ron, todo está bien, es sólo que estoy bastante cansado y aún tengo mucho por hacer-mintió el joven. Ese día no le había quedado nada de trabajo atrasado y lo único que tenía que hacer era irse a descansar y a lamentarse por los errores del pasado.

Ron siguió indagando, ya que no se había quedado conforme con la respuesta.

-¿Qué es lo que tienes que hacer, si no nos quedó nada pendiente por hacer, al menos del trabajo.

Harry se levantó de la mesa. Lo único que quería era encerrarse en su habitación y tratar de descansar un poco.

-Dormir, eso es lo que me queda por hacer Ron. Estoy bastante cansado. Los veo mañana. Buenas noches.

Hermione y Ron se miraron extrañados mientras Harry caminaba hacia su cuarto. Por lo general Harry se iba a dormir mucho más tarde y ese día apenas eran las nueve de la noche.

-Pero si apenas son las nueve...

La frase de Hermione quedó interrumpida por el ruido de la puerta cerrándose.

-Está muy raro últimamente-comentó Ron, una vez que empezaron a levantar los platos.

-Ya lo creo que sí, desde que se fue Ginny está así.

-¿Tú crees que Harry está así por Ginny?-al parecer a Ron no se le había ocurrido esa posibilidad antes.-¿Se habrán peleado o algo así?.

-No lo creo, pero algo sucedió, o quizás simplemente la extraña y siente que la está perdiendo, otra vez-reflexionó Hermione.

Ron no estaba completamente de acuerdo con lo que su novia decía.

-Yo creo que algo debe haber sucedido, no creo que simplemente la extrañe, si ella ahora está muy cerca nuestro, no como antes.

-Ya lo sé, Ron-le contestó Hermione, mientras se dirigía a la mesa del living, a buscar unos libros.-Lo que quiero decir es que quizás él se había acostumbrado a su presencia y ahora siente que ella está lejos otra vez, aunque no tanto como antes.

-Puede que tengas razón, aunque yo creo que deberíamos hablar con ellos para ver si algo sucedió-concluyó Ron, mientras se sentaba en el sillón.

Hermione se sentó junto a él y apoyó su cabeza en el pecho del muchacho, mientras él la abrazaba.

-Hace tiempo que yo quiero hablar con Ginny, pero deberíamos dejarlos Ron, si ellos quieren ya nos contarán que sucedió, si es que sucedió algo.

Mientras tanto Harry estaba sentado en su cama, con una caja roja escarlata y dorada frente a él. Aquella caja había sido un regalo de Ginny, que ella le había hecho durante el corto tiempo que estuvieron saliendo durante su sexto año.

" En esta caja tienes que guardar todas aquellas cosas importantes para ti, aquellas que en un futuro te hagan recordar todos los buenos momentos".

Y es lo que él había hecho. Dentro de aquella caja que él tanto apreciaba se encontraban los recuerdos de todos los buenos momentos que había pasado juntos con sus amigos y Ginny en sus años en Hogwarts. Miles de fotos, desde sus once hasta sus casi dieciocho años, en las que aparecía junto con Ron y Hermione, sonriendo o bromeando o ellos dos siempre peleando. Cada vez que veía esas fotos recordaba lo afortunado que era por tener amigos, hermanos, tan fieles y queridos junto a él. A veces pensaba qué vacía hubiera sido su vida si ellos no estuvieran junto a él, si Ron, aquel día hacía diez años, hubiera decidido sentarse en otro compartimento. ¿Qué hubiera pasado si ellos no hubiesen hablado mal de Hermione y ella no hubiese tenido que esconderse en ese baño, que por poco fue completamente destruido por el troll, para luego ser ayudada por aquellos dos niños de once años?. Y ahora sus dos mejores amigos estaban juntos finalmente y él estaba muy contento por ellos, ambos se lo merecían más que nadie en el mundo y ya habían esperado demasiado tiempo para ser felices.

Harry siguió revisando la caja y en el fondo de ella encontró lo que tanto estaba buscando. Una foto de un día de junio, durante su sexto año. En ella estaban Ginny y él, con unos años menos, muy felices, sonriendo a la cámara. Él la abrazaba tímidamente por la cintura y ella lo miraba dulcemente.

"Sin tu amor soy un manojo de recuerdos

Soy la sombra de lo que algún día fui..."

Al ver esa foto, a Harry se le encogió el corazón por la nostalgia. Últimamente se reprochaba todo el tiempo no haberle dicho todo lo que hubiera querido, no haberlo confesado todo lo que sentía, no haberle dicho toda la verdad. Había tantas cosas que quería decirle, pero debía respetar la decisión que ella había tomado. Su tiempo para hablar ya había pasado y ahora lo único que le quedaba era esperar. Esperar por ese amor, que a pesar de todo lo que habían cambiado, y del tiempo y las cosas que habían pasado entre ellos, permanecía intacto en su corazón.

"Si yo pudiera te diría tantas cosas

Después de todos los silencios que perdí

Yo no he cambiado tanto

Y mis sueños aún esperan por tu amor"

Harry seguía perdido en sus recuerdos, cuando el sonido del teléfono lo sacó de su ensimismamiento. Como sabía que ni Ron ni Hermione se levantarían a atender puesto que era ya se había hecho bastante tarde él se dirigió apresuradamente al living, para que no se cortara la llamada. Al vivir en medio de Londres muggle, debían comunicarse por este medio ya que las lechuzas no eran muy discretas que digamos.

Cuando atendió el teléfono, ninguna voz le contestó del otro lado. Sólo se escuchaba una respiración, fuerte pero pausada.

-Hable, hable, ¿quién es?-preguntaba Harry, perdiendo la paciencia. Ese tipo de "bromas" le molestaba mucho. Harry decidió callarse y escuchar, tratando de distinguir algún sonido del otro lado de la línea.

Pero no se escuchaba nada, salvo la misma respiración fuerte y pausada de antes. Harry siguió escuchando y la persona del otro lado siguió manteniendo su silencio. Luego de un par de minutos, se cortó la comunicación y Harry volvió a su balcón, enfurruñado por aquella llamada. Pero a pesar de su enojo, algo le decía que esa llamada no era una simple broma, que significaba algo más...

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Mientras tanto Ginny estaba tirada en su cama, tratando de conciliar el sueño, algo que le había resultado un poco difícil desde que había dejado el departamento de sus amigos. A pesar de estar en la casa de sus padres, en la cual había vivido casi dieciocho años, se sentía triste y hasta un poco solitaria. Los extrañaba, especialmente a Harry. Ella no podía parar de pensar en todas las cosas que él le había confesado aquella noche hacía una semana. Lo que más quería en el mundo era estar con él, pero las cosas eran complicadas entre ellos. En su caso el amor que él decía sentir y el amor que ella creía sentir no eran suficientes. Ellos aún tenían muchas cosas que aclarar, consigo mismos y con la otra persona, antes de empezar cualquier tipo de relación. Y a pesar de que ella se estaba muriendo por verlo, aunque así fuera desde lejos, reprimía sus impulsos porque sabía que las cosas no funcionarían así. Lo extrañaba mucho, no quería que se volvieran a alejar, no quería perderlo otra vez, ya no podría soportarlo.

"Si yo pudiera confesar cuanto te extraño

Si soy la misma que te dio su corazón

No quiero acostumbrarme

A vivir este destino sin tu amor..."

Tantas veces se había arrepentido por no haber tomado otras decisiones, pero ella sabía que se hubiera arrepentido de no haber actuado como actuó. Pero siempre se preguntaba qué hubiera pasado si ella se hubiera quedado en Londres, en vez de partir a Estados Unidos, apenas terminó la guerra. Miles de veces le hubiera gustado utilizar un giratiempos para ver cómo hubieran sido las cosas si Harry y ella hubieran actuado de otra manera, pero ya no podían regresar al pasado, así como tampoco vivir en él. Aunque a veces eso resultara muy duro...

"Si yo pudiera retener esa mirada

Si yo pudiera regresar el tiempo atrás

Diría con el alma

Que aquí vive el sentimiento

Que nos une para siempre

Que no es algo de repente..."

En ese momento, los pensamientos de Ginny se vieron interrumpidos por un fuerte e incesante golpeteo en su ventana. Ella se levantó exaltada, pensando en quién podría enviarle una carta a esa hora.

Abrió su ventana y una lechuza negra depositó una carta en su cama, retirándose rápidamente luego de hacerlo.

Ginny tuvo un mal presagio: aún no sabía que contenía esa carta, pero sabía que no podía ser nada bueno. Se aproximó a su cama y tomó la carta entre sus manos. En realidad era un simple pergamino doblado al medio, no era una carta ni mucho menos. Lo desdobló y al leerlo, una mueca de miedo apareció en el rostro de la chica.

Se dejó caer en la cama, temblando de pies a cabeza, con un pergamino en la mano, que decía: "No podrás escaparte de mí". La rabia y la angustia recorrían todo su cuerpo. No podía creer que todo eso estuviera sucediendo otra vez. Ella ya lo había pasado una vez y nunca hubiera pensado que todo se repetiría.

La chica temblaba como una hoja. En esa joven temblorosa y asustada era muy difícil reconocer a la siempre fuerte y alegre Ginny Weasley.

-Debes calmarte Ginny-pensaba. -Aún no estás segura de que todo esté sucediendo de nuevo. Quizás todo sea una broma pesada de sus hermanos. Si, claro, claro que debe ser eso-trataba de convencerse ella.-Mañana les preguntaré.

Aunque trataba de calmarse, le estaba resultando muy complicado. Estaba muy asustada y no quería estar sola. No sabía a quién recurrir. No quería asustar a sus padres, no quería preocuparlos. Ya era demasiado tarde para ir a casa de alguna de sus amigas.

Ella sabía dónde podía ir, ellos siempre fueron su primera opción, pero no en esta ocasión. Porque allí estaba Harry y ella no quería cruzárselo.

Harry... él era la persona con la que quería estar en esos momentos. Pero sabía bien que no podía buscarlo. Las cosas entre ellos eran demasiado confusas como para que ella corriera a buscarlo "simplemente" porque estaba asustada, pensando que los fantasmas de su pasado habían regresado...

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A la mañana siguiente Ginny Weasley llegaba al Hospital San Mungo, aún muy nerviosa y con unas profundas ojeras, producto de la noche anterior, en la que no había podido pegar un ojo.

Caminaba alterada por los pasillos, en dirección a la recepción del Hospital. Debía anunciar su llegada y comenzar con las prácticas. Necesitaba mantener su mente ocupada, tratar de no pensar en nada, aunque sabía que no le iba a resultar nada fácil.

Una vez que se anunció, siguió caminando por el hospital, para hacer tiempo, ya que había llegado muy temprano. Había salido de su casa con dos horas de tiempo pero es que ya no soportaba estar dando vueltas por allí y además no quería preocupar a sus padres, asi que se había ido antes de que ellos se despertaran.

Tan rápido iba caminando que no se dio cuenta de que había pasado por delante de Hermione, sin siquiera saludarla.

-Ginny, Ginny, ¿a dónde vas, ¿qué te sucede que no me saludas?-la llamó Hermione, siguiéndola.

Al escucharla Ginny frenó en seco y se dio vuelta para mirarla.

-Hola Herms, no te vi, discúlpame, hoy no es mi mejor día-la saludó Ginny, bajando la mirada, en un intento de que Hermione no se diera cuenta de lo mal que se sentía.

Al verla, Hermione se asustó. Su amiga estaba totalmente pálida y sus ojeras eran terriblemente profundas. Además un ligero temblor recorría su cuerpo y su corazón palpitaba a mil por hora.

-Ginny, ¿qué te sucede, ¿te sientes mal?-le preguntó Hermione alarmada.-Vamos a mi consultorio, te haré un chequeo.

Ginny negó con la cabeza.

-No Herms, estoy bien, físicamente no me sucede nada, pero si tienes un rato para escucharme te lo voy a agradecer. Hay algo que debo contarte.

Hermione asintió de inmediato y juntas se dirigieron hacia su consultorio.

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Harry se encontraba en su oficina, en el Departamento de Aurores, revisando unos documentos que trataban sobre la posible presencia de mortífagos en un pequeño pueblo al sur de Turquía. Hacía mucho que no les llegaban noticias de ese tipo y muchas de las que les llegaban eran simplemente falsas alarmas.

Igualmente debían organizar una expedición para investigar todo ese tema y él estaba considerando la posibilidad de ir. Hacía mucho tiempo que no tenía la chance de ir a hacer alguna misión y de todos modos sólo duraban dos o tres días, casi siempre.

Se levantó de su asiento, para ir a llamar a Ron, que en ese momento estaba discutiendo unos asuntos con otro compañero de trabajo. Cuando estaba llegando a la salida, una muchacha pelirroja y de ojos verdes le obstaculizó la salida.

-Hola Harry, ¿cómo has estado, hace tiempo que no nos vemos.

Harry se sorprendió mucho. Desde que habían terminado, Harry y Virginia no se habían vuelto a encontrar. Él se había enterado que ella se había tomado unos días libres y luego se había cambiado de turno, para "evitar encuentros incómodos" le había contado Ron que ella le dijo.

Si ella quería "evitar encuentros incómodos", ¿por qué se aparecía en la puerta de su oficina y le hablaba como si nada hubiera pasado entre ellos?.

-Hola Virginia, muy bien por suerte-le contestó Harry. -¿Necesitas algo?-le preguntó él, viendo como la joven entraba en su oficina y se sentaba en uno de sus sillones.

La joven lo miró sonriendo falsamente y le contestó:

-Bueno Harry veo que no tienes muchas ganas de hablar, estás yendo al grano directamente.

Harry se sintió descolocado por su respuesta, le resultaba extraño que luego de cómo habían terminado las cosas, ella quisiera sentarse a charlar un rato, nada más.

-No es eso, pero me parece extraño que quieras hablar conmigo-le respondió él, volviendo a entrar a la oficina.

Ella negó con la cabeza y le dijo:

-No es extraño, me parece que no hay nada de malo en que hablemos de vez en cuando, ¿no lo crees?.

-No hay nada de malo-le contestó Harry, sin saber que en algun momento se iba a arrepentir de haberle respondido eso.

La cara de la joven se iluminó y se levantó del sillón de un salto.

-Perfecto entonces. Sé que ahora estás ocupado y no puedes charlar, asi que un día de estos nos veremos. Adiós Harry.

Saludándolo con un beso en la mejilla, la chica se retiró de la oficina, dejando a Harry bastante confundido.

En ese instante apareció Ron, más confundido aún que Harry por lo que acababa de presenciar.

-¿Qué fue todo eso Harry, ¿ esa era Virginia?.

-Claro que era ella Ron. Ni yo entiendo lo que acaba de suceder-le contestó Harry a su amigo, para luego contarle lo que había sucedido.

Cuando Harry terminó de hablar, Ron lo miraba interesado y extrañado.

-Raro, ¿ verdad?.

-Ya lo creo que es raro, si ella me había dicho que se cambiaba de turno para no encontrarse contigo. No entiendo porque viene a buscarte, si no quiere verte- concluyó el pelirrojo.

Harry se encogió de hombros.

-Yo tampoco lo entiendo. Pero luego hablamos de esto, ahora hay algo que quiero comentarte. De hecho antes de que Virginia llegara yo estaba a punto de ir a buscarte. Se trata de una misión a Turquía...

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Ginny y Hermione se encontraban sentadas en el consultorio de ésta última. La pelirroja ya había terminado con su relato y ambas estaban calladas, con una terrible cara de preocupación. Ginny estaba un poco más tranquila, antes de que empezara a hablar Hermione le había dado una poción tranquilizadora y luego de hablar con su mejor amiga, la chica se había calmado un poco.

Hermione no lo quitaba los ojos de encima y la miraba con cara de preocupación.

-Ginny nada malo va a pasarte. Si llegara a estar sucediendo lo que tú dices, nosotros estamos aquí para protegerte. Ahora no estás sola, me tienes a mí, a tus padres, a todos tus hermanos, a Harry. Nosotros te ayudaremos y le daremos su merecido a ese cretino. Ésta vez no se la va a llevar gratis.

Ginny solamente asentía. Revivir todos aquellos feos momentos la habían dejado bastante triste y desilusionada. Se sentía mal y no sabía qué podría hacer al respecto. Lo único que la consolaba era el saber que esta vez no estaba sola, que esta vez todos sus seres queridos estaban junto a ella, para protegerla, en caso de que ella no pudiera hacerlo.

-Gracias Herms, me ha servido de mucho hablar contigo. Pero debo pedirte una cosa: no le cuentes esto a nadie, ni siquiera a mi hermano. Yo se lo contaré en otro momento.

Hermione le sonrió y le contestó:

-Por supuesto, esto es un secreto.

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Ginny Weasley estaba un poco más tranquila al salir del trabajo. La charla con Hermione la había ayudado mucho. Ahora ella sabía que no estaba sola, que sus amigos y su familia estaban con ella y la ayudarían si la historia volviese a repetirse. Igualmente un sentimiento de inseguridad y desasosiego la embargaban por completo. Ella sabía que no debía sentirlo, pero no podía hacer nada por evitarlo. Ella había regresado a Inglaterra no sólo porque extrañaba a sus seres queridos, sino también porque estar en New York le recordaba los malos momentos que allí había pasado, pero no es que todos los momentos hayan sido malos: ella había conocido muchas personas buenas y amigos con los que aún se seguía escribiendo y a los que extrañaba mucho; también había tenido la posibilidad de estudiar en una de las mejores academias de Medimagia del mundo. Ella había amado su vida en New York, hasta que algo tuvo que arruinárselo. Pero ella sabía que no tenía que pensar más en eso, ella ahora estaba rodeada por sus seres queridos y en su país de origen. ¿Qué más podía pedir para ser feliz?...pero la realidad es que uno nunca se conforma con lo que tiene y Ginny Weasley no era la excepción... ella quería estar con la persona que había amado desde los once años, pero sabía que no era el momento propicio para ellos dos. Era sólo cuestión de esperar.

Caminaba tranquilamente por el Callejón Diagon. Había decidido pasear un poco después del trabajo, para distraerse un poco. Iba mirando las vidrieras de los miles de negocios distintos que adornaban el callejón cuando de repente se chocó con una persona, tan fuerte que ambos cayeron al piso.

Ginny quedó medio atontada por el golpe y recién al ver a una persona ayudándola a levantarse pudo reaccionar.

Esa persona era un muchacho muy guapo. Alto, de cabello castaño oscuro, ojos celestes, musculoso, pero no en exceso y perfectamente vestido y arreglado.

-¿Estás bien, perdóname por favor, venía muy apurado y no te vi, Ginny-le dijo el joven, que evidentemente la conocía ya que la llamaba por su nombre.

Ginny, al escuchar su nombre, se fijó por primera vez en el muchacho y se dio cuenta de quién se trataba.

-Jason Alexander, que gusto verte, no te había reconocido con toda la confusión del golpe -lo saludó Ginny.-Estoy bien, no te preocupes, fue sólo un golpecito.

-¿Estás segura Ginny, ¿no te duele nada?-le preguntó él, evidentemente preocupado.

Ginny le sonrió tratando de disimular el fuerte dolor que sentía en el codo izquierdo, sobre el cual había apoyado todo el peso de su cuerpo durante la caída.

-No fue nada, no te preocupes. Estoy bien, seguro-insistió Ginny, al ver que él la miraba sin saber si creerle o no.

-De acuerdo, te voy a creer, pero sólo porque sé que te falta poco para recibirte de medimaga y mis hechizos curativos son muy débiles a comparación de los tuyos-le dijo el joven, logrando que la chica sonriera un poco más. -¿A dónde estabas yendo?.

-Recién salgo del trabajo y estaba paseando un poco, pero ya me voy para mi casa. Ya se está haciendo tarde y mañana tengo que ir temprano al hospital-le contestó ella.

-Ahh de acuerdo. Me hubiera gustado acompañarte, pero si ya estás yéndote... -le dijo él, un poco desilusionado.

Ella se sorprendió un poco por la reacción de desilusión del chico y le contestó:

-Quizás en otra ocasión...

A él se le iluminaron los ojos y sonriéndole cual actor de Hollywood, le preguntó:

-¿Podría ser en otra ocasión?.

-Sí, pues, podría ser-le contestó ella dubitativa.

-¿Entonces puedo tomarte la palabra e invitarte a salir algún día?-le preguntó él, rogando por una respuesta afirmativa. A Jason realmente le había gustado Ginny desde la primera vez que la vio, pero al momento se dio cuenta de que entre Harry y ella había algún tipo de relación inconclusa. Por eso no iba a insistir demasiado.-Mira Ginny, la otra vez que te vi pude darme cuenta que hay una relación extraña e inconclusa con uno de tus amigos y que quizás por eso pienses demasiado si salir con otro o no, pero piénsalo así, sería sólo una salida de amigos.

Ginny sabía que el joven tenía razón. Pero no estaba segura si aceptar o no, por lo cual le contestó:

-Ya veremos, un día de éstos hablamos y arreglamos algo, ¿ de acuerdo?.

-De acuerdo-le contestó él, aunque le hubiera gustado un "sí" rotundo.

-Entonces nos veremos pronto, ahora me voy-lo saludó Ginny, con un beso en la mejilla, que dejó al chico un poco más contento que antes.

El joven la miró mientras se iba y una sonrisa medio extraña se dibujó en su bello rostro. Por fin estaba logrando acercarse a Ginny Weasley, era lo que había deseado desde que la había visto por primera vez...

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Holaa a todosss!

Bueno como les prometí, este chap tardó mucho menos que los anteriores. A mi criterio no quedó demasiado bueno, pero es sólo un chap de transición, de esos que no aportan mucho a la historia pero que no por eso dejan de ser necesarios...

El título de la canción y los fragmentos que aparecer corresponden " Sin tu amor", un hermoso tema, de la cantautora Sandra Mihanovich.

Espero que les haya gustado mucho y que me dejen muchos rr´s jejjeeje...

Nos leemos prontoo!

Lunita!

05.07.06

01.27 am