Capítulo dieciséis: "Un día en la cabaña de Hermione".
CONTIENE SPOILERS DEL SEXTO LIBRO.
NI LOS PERSONAJES NI LOS LUGARES ME PERTENECEN Y CON ESTE FF NO PRETENDO LUCRAR.
Aviso: este capítulo estará intercalado con flashbacks del pasado, que se distinguirán por estar escritos en esta letra.
Corría y corría sin parar. Sus pulmones estaban a punto de estallarle y su cuerpo no podía más, pero eso no importaba, o por lo menos no en ese momento. Sabía que probablemente ya sería demasiado tarde pero él no iba a perder las esperanzas, no hasta que se diera cuenta que ya era muy tarde.
Finalmente llegó al lugar que estaba buscando y con su mirada color esmeralda recorrió todo el espacio, en busca de una llameante cabellera pelirroja cuya dueña era la persona que él más había querido sobre la faz de la Tierra. Buscó y buscó pero no logró encontrarla. Ella ya había partido. Ya era demasiado tarde. De repente sintió que todo su mundo se venía abajo.
Él, que había soportado la muerte de sus padres, de su padrino y de muchos seres queridos que habían perdido la vida en la guerra contra el mal. "El niño que vivió", el único ser capaz de vencer al ser más malvado que el Universo llegaría a conocer, el vencedor y salvador de la humanidad estaba seguro de que esta vez no podría soportar la soledad. Ella, la única capaz de levantarle el ánimo en los momentos difíciles y la mejor compañía que él hubiera imaginado, se había ido y no volvería, o por lo menos no por un largo tiempo.
Sí, definitivamente esta vez la había perdido para siempre. Sabía que ella no volvería a su lado y que ahora se encontraba en un avión muggle, alejándose de él para siempre.
Había llegado tarde y ahora nada podía hacer para evitar el sufrimiento que sentía.
Ella, su amor, la persona que más lo entendía y una de las más queridas para él, se había ido y ya no regresaría a su lado.
Entre ellos tantas cosas habían quedado por decir, tantas cosas por hacer, por sentir, por vivir. Pero ahora ya todo estaba perdido. Luego de finalizar la batalla él no había tenido el valor de confesarle que la amaba más que nunca y que sus sentimientos por ella nunca habían desaparecido.
Y ahora allí se encontraba, en medio de un aeropuerto muggle, completamente empapado por la lluvia que caía afuera sin piedad y con un hermoso ramo de flores en una de sus manos. Una enorme tristeza inundaba por completo su alma y su corazón y es que, cuando finalmente se había decidido a decirle todo lo que sentía, ella se había ido, ya era tarde, muy tarde para ellos dos.
Quizás en un futuro, en algún momento, en algún lugar... pero aquél no era el momento indicado para ellos y él comenzaba a convencerse de ello.
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Corría la noche de un viernes tranquilo de finales de Noviembre. Había llegado el fin de semana que habían arreglado para pasarlo en la cabaña de los padres de Hermione. Ella, junto con su novio y su mejor amigo se encontraban en el living de su departamento, esperando la llegada del resto de sus acompañantes. Habían arreglado encontrarse allí, luego de que todos terminaran de trabajar o estudiar, o lo que fuera que estuvieran haciendo.
Irían Neville, Luna, Parvati, Seamus y Ginny. Dean, como tenía que trabaja hasta tarde, llegaría al día siguiente. También había sido invitado Jason, pero Harry deseaba con toda su alma que no asistiera. Le molestaba mucho la confianza que tenía con Ginny, a pesar de conocerla hacía tan poco tiempo.
Poco a poco fueron llegando todos, la única que faltaba llegar era Ginny y Ron ya estaba comenzando a impacientarse.
-Ya se está haciendo tarde y Ginny aún no llega. A esta chica se le está haciendo costumbre llegar tarde a todos lados-comentó Ron, volviendo a sentarse en el sillón. Al parecer faltaba un rato largo para que se fueran.
-Déjala Ron, ya llegará. Recuerda que ella sale tarde del trabajo-le contestó Hermione, aparentemente tranquila. Ella trataba de disimular pero estaba algo preocupada. Lo que Ginny le había comentado un tiempo atrás la tenía preocupada y especialmente cuando no sabía dónde estaba su amiga. Trató de disimular con una sonrisa, pero Harry la miraba con curiosidad y no sabía si había logrado engañarlo.
-Yo puedo ir a buscarla-comentó Harry.-Ella no suele llegar tarde.
Hermione asintió y le dijo:
-Sí Harry, mejor ve a buscarla. Ya sabes el camino que ella suele tomar para venir aquí.
-Claro-dijo Harry, tomando a su abrigo y dirigiéndose hacia la puerta. No sabía por qué, pero algo le decía que tenía que ir a buscarla. Y mejor que fuera rápido.
Velozmente, bajó las escaleras y salió al frío atardecer londinense. La noche ya comenzaba a caer y los tiñes anaranjados iban desapareciendo poco a poco del cielo para dar paso a tonos cada vez más oscuros.
Harry comenzó a caminar rápidamente por la concurrida avenida, en busca de una llamativa melena pelirroja.
Mientras tanto...
Ginny Weasley caminaba apresuradamente hacia el departamento de sus amigos. Sabía que se le había hecho bastante tarde, pero es que a último momento su jefe le dijo que necesitaba hablar con ella, y de algo muy importante. Asi que a ella no le quedó otra opción que quedarse para hablar con él. ¡Cuánto deseaba no haberse quedado, ahora miles de cosas daban vueltas por su cabeza y para peor estaba llegando tarde a casa de sus amigos, especialmente con lo que ella odiaba llegar tarde a cualquier lugar.
Iba muy concentrada analizando lo que su jefe le había dicho. Ella aún no lo podía creer, ella era muy joven y él era un medimago muy experimentado. Su propuesta le había caído tan de improviso como un balde de agua fría. Balbuceando un par de palabras, había logrado decirle que lo pensaría y luego salió casi huyendo del consultorio.
Ahora, mientras su mente estaba invadida por miles de pensamientos, caminaba rápidamente, tratando de no chocarse con la gran cantidad de gente que circulaba por la avenida.
De repente, un vaho de una fragancia muy familiar para ella le llegó con el viento. Su corazón se detuvo por un momento y en vez de pararse para descubrir de donde venía, comenzó a caminar más rápido. Las piernas le temblaban y tomó la varita por debajo de sus prendas muggles. Sabía que no podría utilizarla en medio de una calle llena de muggles, pero el tenerla cerca la hacía sentirse un poco más protegida.
Nuevamente volvió a sentir esa fragancia y aceleró un poco más el paso, sin mirar hacia atrás.
Pero la curiosidad fue más fuerte y en un momento decidió darse vuelta. Lo que vio, o mejor dicho creyó ver, la dejó paralizada en su lugar. Entre la multitud le pareció distinguir a una figura muy familiar para ella. A un muchacho un poco mayor que ella, de brillante cabello rubio oscuro y penetrantes ojos verdes amarronados. Lo había visto perderse entre la multitud, con una sonrisa burlona en su rostro. Había visto como su imagen se perdía en la luz del atardecer y entre la gran cantidad de personas que deambulaban por Londres.
No se pudo controlar más y empezó a temblar, desde el pelo hasta la punta de los pies. Gruesas lágrimas pugnaban por salir de sus ojos pero ella hacía lo imposible por controlarlas. Sentía como si fuera a desmayarse, como si en cualquier momento fuera a desvanecerse. Su cabeza daba vueltas, ¿lo había visto o sólo había sido una mala pasada que su vista le había jugado?...
Harry caminaba rápidamente, buscando a Ginny. Su corazón palpitaba fuertemente y una extraña sensación de inseguridad lo había invadido por completo. No sabía porque, pero se sentía mal y algo le decía que no mejoraría hasta no ver a Ginny, segura, sana y salva, junto a él.
De repente divisó una inconfundible cabellera pelirroja y, con prisa, se dirigió hacia ella. Estaba parada en el medio de la vereda, mirando fijamente en dirección contraria. No se movía para nada y la gente debía esquivarla para pasar.
Cuando logró llegar hasta donde ella se encontraba, le tocó el brazo y ella pegó un salto, como si la hubieran asustado de muerte.
-Ay Harry, me asustaste, qué bueno que estés aquí!-le dijo ella, abrazándolo fuertemente.
Harry no entendía nada pero enseguida correspondió el abrazo. Apenas la vio se dio cuenta que algo no andaba bien. Ella estaba muy pálida y no era normal que se hubiera asustado tanto. Y tampoco era normal que lo abrazara de ese modo, debía admitir el muchacho, aunque a él le hubiera encantado que lo hiciera más seguido.
-Ginny, ¿qué te sucede,¿estás bien?-le preguntó al oído, aún sin separarse de ella. Estaba muy preocupado.
-Si, si, estoy bien-le contestó ella, con un poco más de color en su rostro y separándose del joven.-¿Qué estás haciendo aquí, Harry?.
El muchacho tardó un par de segundos en contestar, ya que se encontraba ocupado en examinar si la chica estaba bien. Ella, dándose cuenta de esto, intentó disimular y esbozó una sonrisa torcida.
-¿Qué tanto me estás viendo, Harry, te pregunté algo-insistió ella.
Harry, saliendo de su ensimismamiento, le contestó:
-Sí, discúlpame. Es que como tardabas, decidí venir a buscarte. ehh... para ver si estabas bien.
Ella le sonrió, esta vez enternecida por el gesto del joven y le dijo:
-Si, Harry, estoy bien, gracias por preocuparte.
Pero Harry no se iba a dejar engañar tan fácilmente. Él estaba convencido de que algo no andaba bien y no se iba a dar por vencido así como así.
-¿Estás segura Ginny, ¿entonces por qué estabas mirando tan fijamente hacia allí?-le preguntó, señalando el lugar hacia donde ella miraba.-Algo ha sucedido Ginny, dímelo por favor.
Su voz parecía casi un ruego y Ginny estaba a punto de contestarle cuando el teléfono celular de Harry (cortesía de Hermione, ella opinaba que siempre tenían que estar comunicados y que si estaban en medio de un lugar lleno de muggles-como en ese caso-una lechuza llamaría mucho la atención. Por supuesto que Ron aún no había aprendido a usarlo, pero ese es otro tema) comenzó a sonar. El joven lo atendió y la voz de su mejor amiga le llegó del otro lado del auricular.
-Harry, ¿ encontraste a Ginny?-le preguntó ella, preocupada.
-Sí Herms, ya vamos para allá. No te preocupes.
-De acuerdo, adiós-Hermione se moría por preguntar algo más, pero sabía que Harry podría llegar a sospechar algo si lo hacía, y ella, a pesar de no estar de acuerdo, le había prometido a Ginny que no diría nada.
-Adiós.
Cuando Harry cortó la comunicación, Ginny ya había comenzado a caminar, para evitar las preguntas de Harry. Él tuvo que correr un poco para alcanzarla.
-Ginny, ¿puedes contestarme, ¿qué es lo que sucedió?-insistió él, al alcanzarla.
-Luego hablaremos Harry, ya es muy tarde y todos estás esperándonos. Te prometo que luego hablaremos-le dijo ella, sin poder mirarlo a los ojos.
Entonces él frenó y la hizo frenar con él.
-¿Me lo prometes?-le preguntó, mirándola fijamente con sus ojos llenos de preocupación.
-Claro, y ahora vamos-le contestó ella, echando nuevamente a andar, para tratar de no demostrar el miedo y la preocupación que la embargaba.
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Ocho personas se encontraban en la puerta de entrada de una hermosa cabaña muggle, de dos plantas y cuyo techo estaba cubierto de nieve, ya que el invierno comenzaba a hacerse sentir y más en una zona de montaña, como en la que ellos se encontraban. Cientos de pinos verdes con salpicaduras blancas los rodeaban y la cabaña se alzaba en un claro que había en el medio de ellos. A lo lejos podían divisarse los picos nevados y a pesar de la fría noche, todos estaban encantados mirando el paisaje. Tanto Ron como Harry ya habían sido invitados previamente por Hermione pero, igualmente, admiraban encantados el maravilloso paraje.
-Chicos, hace mucho frío, mañana, con la luz y el calor del sol, ya tendrán la posibilidad de explorar-le dijo Hermione, abriendo la puerta de la cabaña.
Uno a uno, sus amigos fueron pasando al interior de la cabaña, a excepción de Parvati y Seamus, que decidieron ir a "caminar" bajo la luz de la luna.
El interior de la casa era aún más hermoso que el exterior. Era muy acogedora, completamente revestida en madera. En el piso inferior, estaban la cocina, muy espaciosa, el comedor, una habitación y un hermoso living, con una chimenea que se encendió "por arte de magia" apenas entraron.
-Qué hermoso lugar-exclamó Neville, apenas entraron.
Y todos estuvieron de acuerdo con él. La cabaña era realmente bonita.
Hermione los llevó a recorrer todo la planta baja, para luego subir al segundo piso, donde había tres habitaciones más y un baño.
-Bueno, tenemos tres habitaciones para repartirnos. Dos de ellas tienen camas dobles y la otra tiene cuatro camas individuales-les informó Hermione, mientras subían las escaleras para llegar a la segunda planta.-Yo había pensado que Harry, Ron, Ginny y yo podíamos tomar la de las cuatro camas y..
-Eyy Herms, ¿por qué nosotros tenemos que compartir con estos dos?-bromeó Ron.
Todos rieron, menos Hermione, que lo miró molesta, y Ginny, que estaba demasiado absorta en sus pensamientos.
-Ayy Ron, ¿qué lo que quieres hacer con MI amiga que no puedas hacer frente a Ginny y a mí?-le preguntó Harry, con un tono de voz que denotaba una muy falsa inocencia.
Tanto Ron como Hermione se pusieron muy rojos y los demás rieron más aún, exceptuando a Ginny, que esbozó una leve sonrisa, para tratar de disimular. Y Harry lo notó. Ella siempre era muy bromista y no se iba a perder una oportunidad como aquella para molestar a su hermano. Sabía que debía hablar con ella. Y pronto.
Luna y Neville entraron en una de las habitaciones y los demás en otra. Parvati y Seamus aún no habían regresado de su "paseo".
El cuarto donde ingresaron el trío y Ginny era muy amplio. Estaba finamente decorado en tonos pasteles y la luz de la luna se filtraba por los dos grandes ventanales que tenía el lugar. Cada uno tomó una de las camas. Por supuesto que Ron se apresuró para tomar la más cercana a la de su novia. Acomodaron un poco sus cosas y luego bajaron para reunirse con Seamus y Parvati, que acababan de entrar a la cabaña.
Misteriosamente se los veía muy despeinados y con sendas sonrisas en sus rostros.
-Tardaron en llegar eh-comentó Neville, entrando al living, seguido de Luna.
-¿Lindo el paseo, están muy despeinados-les dijo Luna, llevándose como respuesta las risas disimuladas de sus amigos y la vergüenza de la parejita.
-Bueno, ¿qué les parece si cenamos, ya se está haciendo tarde y sino no podremos disfrutar mañana-sugirió Hermione, dirigiéndose a la cocina. Al ver que nadie la seguía, se giró, con las manos en las caderas y el ceño fruncido.
-¿Nadie piensa ayudarme, si así lo quieren, está bien, pero les advierto que no soy muy hábil en la cocina.
Disculpándose, todos sus amigos se dispusieron a ayudarla, pero como eran demasiados, ella enseguida los puso a hacer diversas tareas para que no se amontonaran en la cocina. Algunos pusieron la mesa, otros buscaron la vajilla y otros buscaron algo de música muggle, para poner en el reproductor de cd´s que se encontraba en uno de los muebles.
Casualmente las únicas que quedaron en la cocina fueron Ginny y Hermione.
Mientras se encargaban de preparar la comida, Hermione preguntó:
-¿Me vas a decir que te sucede, algo te pasa y no soy la única que me he dado cuenta. Harry no para de mirarte con preocupación.
Ginny paró de cocinar un momento y decidió responderle.
-Creo que me estoy volviendo loca Herms. Hoy, cuando iba para tu casa, me pareció verlo...
-¿A quién?-le preguntó Hermione, aunque luego de darse cuenta a quién se refería Ginny, se tapó la boca con las manos.-¿Estás segura?.
Su amiga miró el suelo y negó con la cabeza.
-No lo sé, eso creo, pero no puede ser, no puede haberme seguido hasta aquí.
Debo estar volviéndome loca, no puede estar sucediendo de nuevo. Seguro fue mi imaginación.
Hermione miró a su amiga con preocupación. Realmente no sabía que decirle.
-Ginny, debes quedarte tranquila. Sabes que ahora estamos todos nosotros para ayudarte. Pero si ésto empeora y compruebas tus sospechas, ¿no crees que deberías hacer algún tipo de denuncia?...podría funcionar.
Ginny lo meditó por unos momentos y luego le contestó:
-Tienes razón Herms. Podría hacerlo. Pero ésta vez estoy más preparada y más acompañada, no voy a permitir que ese imbécil me siga complicando la existencia. Y ahora vamos a seguir con la cena, que todos deben estar hambrientos.
Ginny esbozó una sonrisa y siguió cocinando, mientras Hermione la miraba, preguntándose que podría hacer para ayudar a su amiga.
En ese momento, la persona que las estaba escuchando detrás de la puerta regresó al comedor, con sus hermosos ojos verdes esmeralda llenos de preocupación por lo que había oído.
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Luego de la rica cena cada uno se fue a su dormitorio, ya que estaban muy cansados y querían descansar para poder aprovechar el día siguiente desde temprano.
En la habitación de cuatro personas, tanto Ron como Hermione se quedaron dormidos al instante. Y al parecer Harry también. Pero Ginny no lograba quedarse dormida. Daba vueltas y vueltas en la cama. Pensando, reflexionando sobre todo lo que había sucedido ese día. La propuesta de su jefe pero especialmente en la persona a la que creía haber visto.
Ella había intentado huir, pero al parecer no había sido la mejor opción, ya que él la había seguido hasta Inglaterra...
Ginny Weasley caminaba cargada de libros por un enorme edificio, completamente desconocido para ella. Hacía sólo tres días que había llegado a Estados Unidos y, por el momento, estaba viviendo en una pensión de estudiantes ya que la beca que le habían otorgado sólo incluía los gastos de la Universidad, pero no del hospedaje y la comida. Sus padres, pero especialmente sus hermanos gemelos la habían ayudado para que se llevara algo de dinero, pero ella ya estaba buscando algún trabajo.
Todo lo que estaba viviendo era completamente nuevo para ella. Se encontraba en un país extraño, donde no conocía a nadie y con su familia y seres queridos a miles de kilómetros de distancia. Todo eso le generaba una extraña mezcla de alegría y tristeza: alegría por estudiar en una de las mejores universidades de medimagia del mundo pero tristeza por estar lejos de su familia y amigos.
Recorría rápidamente los pasillos de la Universidad de Medimagia de New York, en busca del aula 456, donde tendría su primera clase de Pociones Curativas. Buscó en los diez pisos que tenía el edificio pero no logró dar con el aula que buscaba.
Cuando estaba dando la vuelta para volver a bajar chocó con una persona y ambos cayeron al suelo, junto con los libros que los dos llevaban.
Ginny ya se estaba poniendo de mal humor y se lo demostró a la persona con la que se había chocado.
-¿Podrías fijarte por donde caminas, verdad?-le preguntó sin dirigirle ni una mirada, mientras recogía sus libros del suelo.
Esta persona, que se trataba de un muchacho apenas mayor que ella, comenzó a ayudarla con sus libros.
-Creo que podría decirte lo mismo a ti-le contestó el joven, mirándola con sus hermosos ojos verdes.
Ella levantó la vista, pero no le dijo nada, aunque algo en su interior acababa de surgir.
Cuando terminó con los libros se levantó y comenzó a caminar nuevamente, siendo seguida por el joven.
-Creo que puedo ayudarte, me parece que estás perdida-le comentó él, mientras bajaban las escaleras.-Si estás buscando el aula 456, de Pociones Curativas, debo decirte que estás bastante lejos.
Ginny, que no se había detenido en ningún momento, frenó en seco.
-¿Cómo sabes que estoy buscando esa aula?-inquirió ella, nerviosa.
Él sonrió, mostrando unos dientes perfectos. Se trataba de un joven muy guapo, de alrededor de 19 años, alto, rubio y de bellos ojos verdes.
-Porque es la primera clase que todos deben tomar cuando ingresan. Y es obvio que tu recién estas ingresando-le contestó él, sin perder la sonrisa.
Ella lo miró, con las cejas arqueadas y expresión seria. :
-¿Ah sí, ¿ y por qué es tan obvio que "recién estoy ingresando"?-preguntó ella, pensando que el muchacho se refería a que parecía más joven por su "no muy gran estatura", algo que todo el mundo solía decirle (n de la a.: este dato es pura y completamente autobiográfico... grrrrr).
-Porque estás total y completamente perdida-le contestó él con gracia, por lo cual ella sonrió y le dijo:
-Tienes razón, estoy perdida.
-No hay problema, yo te llevaré. Por cierto, mi nombre es Sean Wilson, gusto en conocerte-le dijo él, extendiéndole la mano.
Ella la tomó con firmeza y le respondió:
-Ginny Weasley, el gusto es mío.
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Harry bajaba lentamente las escaleras, tratando de no despertar a nadie. Ya eran como las dos de la madrugada y se había levantado para tomar un vaso de agua cuando se dio cuenta que Ginny no estaba en el cuarto y decidió buscarla.
Cuando llegó al living la encontró sentada en el sillón más cercano a la ventana, mirando como afuera comenzaban a caer los primeros copos de nieve de la temporada invernal.
-¿Qué estás haciendo aquí Ginny, ya es muy tarde-le preguntó él, sentándose en un sillón frente a ella.
-Podría decirte lo mismo-le contestó ella, volteándose para mirarlo, con una leve sonrisa en su rostro.
Él le sonrió de vuelta.
-Yo me desperté para tomar un vaso de agua y cuando vi que no estabas, decidí bajar a buscarte-respondió Harry sinceramente.-¿Y tu por qué bajaste?.
-Porque no podía dormir-le dijo ella, escuetamente.
Se quedaron callados, por un par de minutos, mirando como la nieve comenzaba a teñir de blanco los bosques de alrededor. Harry se debatía sobre si preguntarle o no sobre lo que había sucedido hacía unas horas, cuando una lechuza muy pequeña y negra picoteó suavemente la ventana a través de la cual estaban mirando.
Ginny se puso más pálida de lo que ya estaba y no se pudo mover del sillón, por lo que Harry le abrió a la lechuza y desató la carta que llevaba atada en la pata.
El sobre simplemente decía: "Para mi querida Ginny", escrito con tinta color rojo sangre.
Harry le extendió la carta, molesto por la dedicatoria. Pero se le paso cuando sintió como temblaban las manos de ella al tomar la carta.
Ella abrió el sobre y leyó la carta rápidamente. Cerrando los ojos con fuerza, ella dejó la carta en el sillón y se paró junto a la chimenea, tratando de calmarse para que Harry no la viera en ese estado.
La carta había quedado abierta sobre el sillón y Harry pudo ver lo que decía.
Mi querida Ginny,
Me pone muy feliz saber que aún te pones nerviosa cada vez que me ves o sabes algo de mí.
Con cariño, S.
Harry se levantó de un salto y se paró junto a ella. Al ver que ella temblaba, le pasó un brazo sobre los hombros, para tratar de reconfortarla.
-¿Te encuentras bien Ginny?-le preguntó él, aunque sabía que la respuesta era "no".
-Si, estoy bien Harry, gracias-respondió ella con un hilo de voz.
-Esa carta tiene que ver con lo que sucedió hoy, ¿verdad?.
Ella sólo se limitó a asentir.
-¿Quieres contarme?.
Ella volvió a asentir.
-Creo que sí, es hora de que todos se vayan enterando. Esto ya se me está yendo de las manos-y de este modo ella volvió al sillón, seguida por Harry.
Se sentaron uno frente al otro y Harry tomó las manos de la chica, en señal de apoyo.
-Esta historia ya tiene un par de años-comenzó ella, tratando de mantener su voz lo más calma posible.-Cuando llegué a Estados Unidos yo no conocía a nadie y los extrañaba mucho a todos ustedes. Durante mi primer día en la Universidad conocí a un muchacho (Harry puso cara de disgusto al oír esto, pero trató de disimularlo) llamado Sean Wilson. Tenía un año más que yo y era muy amable. Enseguida nos hicimos amigos y él se ofreció a mostrarme los alrededores y a ayudarme a conseguir trabajo y un mejor lugar para vivir. Y así lo hizo, además de presentarme a un grupo de gente muy buena, de los que me hice amiga.
Como es obvio él y yo pasábamos mucho tiempo juntos, ya que él también estudiaba Medimagia y nos convertimos en mutuos confidentes. Él acababa de salir de una tormentosa y larga relación y me contaba todos sus problemas y yo... pues... -hizo una pausa y luego, sin mirar a Harry, continuó-yo le contaba cuánto extrañaba a mi familia y a mis amigos y le pedía consejos sobre como olvidarte, si debo serte sincera. La cuestión es cada vez nos hicimos más amigos y luego de un par de meses comenzamos a salir- en ese momento Ginny hizo otra pausa y miró a Harry, quien la miraba con una expresión indescriptible en el rostro, mezcla de desilusión y celos. Pero al darse cuenta que Ginny lo miraba, le sonrió tristemente y la incitó a que siguiera hablando.
-Salimos por un par de meses y al principio todo iba de maravilla. Él era muy atento conmigo y me demostraba un verdadero cariño. Nos llevábamos muy bien y parecía que la relación iba a durar bastante. Yo... creí amarlo...
La última frase de Ginny se clavó como una daga en el corazón de Harry, pero él hizo todo lo posible para que no se notase.
-Todo era color de rosa y yo no podía creer que, por una vez en la vida, no tuviera nada serio de que preocuparme. Estudiaba en una de las mejores universidades de Medimagia del mundo, tenía un buen trabajo, el mundo por fin estaba en paz y tenía a mi lado a una excelente persona. Nuestra relación se estaba tornando cada vez más seria y en ese momento fue cuando yo me di cuenta que "mi mundo perfecto" no era tan perfecto como yo creía. Sean insistía e insistía en que debíamos enseriarnos más e irnos a vivir juntos. Y ahí fue cuando me di cuenta que... que él no era la persona con la que yo quería tener una relación tan seria. Me di cuenta que, más que nada, lo quería como un amigo. Le dije que aún éramos muy jóvenes y que yo no tenía la intención de casarme o irme a vivir con un hombre, o por lo menos no a corto plazo. Decidí mentirle ya que no podía decirle que no lo amaba así como así. Y él pareció entenderlo perfectamente y me dijo que no importaba, que se daba cuenta que yo no lo amaba como él a mí y que, si yo quería, podíamos terminar. Y así lo hicimos. Al principio fue difícil pero luego volvimos a ser amigos. Hasta que él se volvió denso, celoso y obsesivo. Me seguía a todos lados, se aparecía en mi departamento a cualquier hora y me pedía que volviéramos. A veces aparecía borracho y yo no sabía cómo controlarlo. Me mandaba cartas todo el tiempo, y cada vez las cartas sonaban más amenazantes, pero nada que no pudiera controlarse con algún hechizo. Pero las cosas empeoraron. Yo sentía que todo el tiempo me seguían y así era, ya que él había comenzado a hacerlo en secreto. No sabía a quién recurrir porque mis amigos también eran amigos suyos y era obvio que lo iban a excusar ya que lo conocían desde mucho tiempo antes que a mí. No podía denunciarlo porque aún no había hecho nada demasiado grave, algo que atentara contra mi vida.
Pero una noche. una noche-Ginny hizo una pausa y cerró los ojos con fuerza, tratando de que las lágrimas no empezaran a caer por sus mejillas. Harry se dio cuenta que lo que estaba a punto de contarle le dolía, por lo cual le dijo:
-Ginny, cariño, si quieres puedes parar y contármelo en otro momento. O no contármelo nunca.
-No, no. Es necesario que lo sepas, así podrás ayudarme-le respondió ella, abriendo nuevamente los ojos. Lanzó un largo suspiro y continuó con su relato.-Una noche, muy tarde, yo me quedé estudiando en la universidad y volvía a mi casa caminando, ya que debía comprar unas cosas en esas tiendas abiertas las 24hs. Entré en el negocio, hice mis compras y salí. Las calles estaban desiertas y yo comencé a caminar rápidamente, pero cuando fui a tomar mi varita me di cuenta que había desaparecido. Pensé que quizás la había olvidado en el negocio, pero eso no era muy probable, yo no soy tan descuidada. La cuestión es que cuando me giré para ir a buscar mi varita me encontré con Sean. Él se encontraba frente a mí, en una calle totalmente desierta, con su varita en una mano y con MI varita en la otra-la voz de Ginny comenzaba a sonar furiosa, pero trató de controlarse-me apuntó con su varita y también con la mía, yo no sabía que hacer, empecé a gritar e intenté correr pero él me hechizó y...me acorraló contra una pared. Yo no podía mover ni un músculo y él. él. comenzó a besarme...a la fuerza, yo trataba... de resistirme, pero no tenía control alguno de mi cuerpo. Intenté gritar, pero... tampoco pude. Él seguía besándome, cada vez con más fuerza. Entonces se oyeron ruidos y pasos, él se distrajo, dejó de apuntarme... con las varitas y en ese momento de distracción el hechizo se rompió, yo lo... mordí con todas mis fuerzas y lo pateé tan fuerte que salió volando un par de metros, aunque las dos varitas volaron más lejos... aún. Con la caída él se golpeó la cabeza y quedó medio atontado. Yo aproveché... la oportunidad para salir corriendo, pero antes tomé las dos varitas mágicas. Le lancé unos cuantos hechizos, pero estaba tan asustada que no sé que salió... de todo eso. La verdad... es que no quiero pensar... en qué hubiera pasado si... si...no se hubieran escuchado esos ruidos. Aunque a pesar de todo, aún no logro convencerme...creo que él no se hubiera animado a hacer nada más...o al menos eso quiero creer...en fin...eché a correr hacia mi departamento y de inmediato comencé...a hacer mis maletas, no pensaba quedarme en un lugar en el cual él pudiera...hallarme. Pensé en irme a algún lugar donde él no pudiera encontrarme, para poder terminar...mis estudios allá, pero luego decidí que lo mejor que podía hacer era volver a Inglaterra, con mis seres queridos, la gente que realmente me quería. Y el resto es historia conocida, una semana después de ese incidente me tenías parada en la puerta de tu departamento-concluyó Ginny, su voz sonaba cansada y durante el relato no había parado de hipar y sollozar levemente.-Lo demás puedes imaginártelo, cuando llegué aquí pensé que todo había terminado, pero luego de un tiempo comencé a recibir cartas, llamadas telefónicas, regalos, comencé a sentirme nuevamente perseguida y finalmente hoy...hoy...creí verlo nuevamente...
En ese momento Ginny paró de hablar y miró a Harry con sus ojos llorosos. Harry permanecía callado pero la rabia que sentía en su cuerpo comenzaba a hacerlo temblar. Nadie en el mundo iba a lastimar a Ginny y salir airoso en su intento. En ese momento él se juró a sí mismo protegerla con todas sus fuerzas, aunque sabía de sobra que la chica se cuidaba bien por sí sola, eso lo había demostrado siempre. Intentó disimular su rabia para tratar de consolarla. Apretó sus manos con más fuerza y le dijo:
-Ginny, tendrías que haberlo dicho antes...
-Lo sé, pero no quería que se preocuparan por mí, no quería traerles problemas luego de dos años de ausencia. Además no estaba segura de que todo estuviera ocurriendo otra vez...hasta que hoy lo vi, y luego me llegó esta maldita carta-exclamó Ginny con rabia, para luego romper la carta en mil pedazos.
Harry estaba en shock, aún no podía creer lo que ella le había contado. No podía creer que ella se los hubiera ocultado durante tantos meses. Había veces en las que estaba rara, pero nada demasiado extraño. Siempre lo había disimulado muy bien...siempre parecía tan feliz.
Parándose del sillón, ella regresó al lado de la chimenea y él la siguió. Se quedaron juntos, en silencio, contemplando el crepitar de las llamas. Ella tenía su vista fija en las llamas y él en ella. Como siempre, ella trataba de aparentar más fuerza y ánimos, siempre tratando de ser optimista para no preocupar a los demás. En ese momento tenía una sonrisa triste en su rostro y Harry se moría por saber qué era lo que estaba pasando por su mente.
-Harry, si no te le dije antes fue porque estaba tratando de negármelo a mí misma,estaba tratando de fingir que nada había sucedido y que todo había sido una pesadilla y nada más-le dijo Ginny luego de unos minutos.-Por eso desde que llegué fingí que todo estaba bien y luego esa farsa se fue convirtiendo en realidad. Desde que pise suelo inglés me sentí completamente feliz. Nada de lo que hubiera pasado aquí en mi ausencia podía entristecerme, ni siquiera...-pero en ese momento decidió interrumpirse y fijar más su mirada en la chimenea.
-¿Ni siquiera qué, Ginny?-le preguntó él, interesado.
Ella pensó por unos momentos, pero luego, mirándolo fijamente a los ojos le contestó:
-Ni siquiera el enterarme que la persona que más quise me había olvidado tiempo atrás y ya tenía una nueva vida.
-Gin, tú sabes bien...que yo...nunca...te...-comenzó Harry, medio tartamudo, pero fue interrumpido por ella que, con un movimiento de mano, le respondió:
-Ya está Harry, no te lo dije para que busques una justificación. Al fin y al cabo, ambos seguimos adelante,¿verdad?...aunque yo no hice la mejor elección posible.-otra vez la sonrisa triste aparecía en su rostro y Harry podía darse cuenta que lo que más le dolía a Ginny de todo el incidente con ese Sean no eran los hechos en sí, sino que ella nunca podría haber supuesto que una persona que tanto la había ayudado y amado la podría desilusionar de ese modo.
-Ginny, todo estará bien, ahora estamos todos juntos, para cuidarnos mutuamente, como siempre lo hicimos y como siempre lo haremos, recuerda bien que aquí no estás sola. Sin importar el lugar, el tiempo o las circunstancias, recuerda bien que yo siempre estaré contigo.
Éstas últimas palabras de Harry, hicieron que ella sonriera sinceramente, aunque sus ojos estuvieran apagados.
-Gracias Harry, por recordármelo-le contestó, tomando suavemente su mano.
Este leve contacto hizo que ambos recordaron los bellos y pocos momentos que habían podido disfrutar como pareja y les hizo preguntarse, especialmente a Ginny, si no habría llegado el momento de estar juntos. Repentinamente, ella lo abrazó con fuerza y él correspondió del mismo modo.
Y así...abrazados, juntos, solos, se quedaron por un largo, largo rato...hasta que los pajarillos comenzaron a cantar y el sol comenzó a aparecer en el firmamento.
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Hola a todos!
Mil sorryssss por la tardanza...sé muy bien que esta vez tardé en actualizar más de lo normal...pero tengo buenas excusas...
Empecé a trabajar!...y aunque estoy muy contenta eso me quita muchas horas de mi día y cuando llegó no tengo nada, nada de inspiración.
Además debo decirles que este chap me costó mucho y que no estoy muy conforme con el resultado final...aún siento que le falta algo...
Buenoo...finalmente revelé el misterio de lo que había sucedido en New York. Igualmente supongo que se lo podían imaginar (CrazySiriemBlack acertó en un rr´s de un capítulo anterior...Congrats!). Espero no haberlos decepcionado con esta subtrama. Les cuento que quedan, como mucho, 4 chaps para terminarlo y que ya estoy preparando un nuevo ff...aunque todavía no sé como se llamará, pero ya lo empecé a escribir y me gusta como va quedandoo...es tmb PostHogwarts y tiene como protagonistas a Harry y a Ginny...
Me voy despidiendo...saludos a:Jamesandmolly, CrazySiriemBlack, Gina Lara, Eliana(no pude responderte el rr´s xq no tabas registrada...muchas gracias por leer mi ff...espero k te siga gustando y te cuento k hay otro chap más k cuenta las aventuras en la cabaña de Hermione...prometo tardar menos en publicar el prox chap...besotes y suerte...Lunis!)...
Gracias por sus rr´s...me encanta leerlos!
Besos y suerte!
Lunis!
01.42am
18.08.06
