Capítulo diecisiete: ¿Habrá llegado el momento?...mmm...
CONTIENE SPOILERS DEL SEXTO LIBRO.
NI LOS PERSONAJES NI LOS LUGARES ME PERTENECEN Y CON ESTE FF NO PRETENDO LUCRAR.
A la mañana siguiente todos despertaron muy temprano para no desaprovechar el hermoso pero frío día que tenían por delante. El sol brillaba con todo su esplendor y mientras desayunaban, todos estaban ansiosos por salir a dar un paseo por los alrededores.
Una alegría general se respiraba en el ambiente y hasta Ginny se sentía un poco mejor. No sabía por que, pero haber hablado con Harry la había hecho sentirse un poco mejor. Ahora estaba convencida que todo saldría bien y que nada malo podía pasarle. Y una pregunta no paraba de dar vueltas por su cabeza: ¿había llegado el momento en que Harry y ella volvieran a estar juntos?.
Todos desayunaban en silencio y rápido, dispuestos a ir a dar un paseo por los alrededores.
Harry no paraba de mirar a Ginny y esto no pasó desapercibido para Hermione, que le dijo por lo bajo.
-Si no paras mirarla se te van a salir los ojos.
Harry la miró de reojo y luego centró su mirada en el plato de cereal que estaba desayunando.
-¿Adónde iremos primero?-preguntó Parvati, que recién había bajado a desayunar, seguida de Seamus.
-Tenía pensado llevarlos a conocer los bosques de alrededor y luego podríamos ir a conocer la avenida principal, donde se encuentran todos los negocios-respondió Hermione.-Y, si el clima ayuda, a la noche podríamos hacer una fogata.
-Sería fantástico Herms-exclamó Ginny.-¿Qué les parece si vamos yendo?, así podemos aprovechar mejor el día.
Todos asintieron y uno a uno se fueron levantando de sus lugares, preparándose para salir al frío aire de aquella mañana de Noviembre.
-Dean me dijo que llegaría hoy a la tarde-comentó Seamus, mientras salían de la casa.
Esta noticia no le agradó mucho a Harry, quien tenía la esperanza de que el joven no fuera. No era que Dean le cayera mal, siempre habían sido amigos, pero desde que Harry comenzó a salir con Ginny en su sexto año la amistad entre ellos no había sido la mejor. Y por supuesto que le molestaban mucho los comentarios que hacía y la manera que tenía de mirar a Ginny.
-Bueno, ¿qué les parece si apuramos un poco el paso?, hay muchas cosas que quiero mostrarles-dijo Hermione, caminando rápido y al frente del grupo. Todos le hicieron caso y empezaron a caminar con un poco más de velocidad.
El paisaje que los rodeaba era realmente imponente. A lo lejos podían ver las enormes montañas, con sus picos completamente cubiertos de nieve. Cientos de árboles, en su mayoría pinos, se extendían por el bello bosque. El sol brillaba con toda su intensidad, haciendo que la nieve se viera mucho más blanca y reluciente que nunca.
-La mayoría de los árboles que nos rodean tienen más de cien años. Pueden darse cuenta por lo nudoso de sus raíces-comentaba Hermione cual guía turística. Era obvio que disfrutaba mucho haciendo eso.-Y tienen una historia bastante interesante. Hace muchos años, en este lugar hubo un gran incendio, que destruyó prácticamente todo el pueblo. Las cabañas se quemaron por completo y, aunque no hubo muertos, muchas personas quedaron gravemente heridas. Pero éstos árboles... -hizo una pausa para ver si tenía la atención de sus amigos y al ver que así era, continuó.-Los testigos cuenta que era como si el fuego no los tocara, como si alguna especie de barrera los estuviera protegiendo, salvándolos del incendio. El pueblo quedó quemado por completo, pero estos arboles no sufrieron ningún rasguño. Dicen que es "cosa de magia", pero en realidad nunca se supo que paso. Es otro de los misterios que esconde este pueblo-dijo Hermione, misteriosa.
Cuando Hermione terminó de hablar siguieron caminando durante un rato, hasta que Ginny se quedó parada en el medio del bosque, mirando fijamente una estatua que se encontraba a unos metros de ellos. No podía despegar su vista de ella, era como si una fuerza invisible la impulsara a mirarla, como si estuviera hipnotizada. Su cabeza comenzó a dar vueltas y sintió que se mareaba.
Afortunadamente en ese momento Hermione apareció a su lado, sacándola de ese extraño trance en el que estaba sumergida.
Se trataba de una antigua estatua de una joven muy bonita de alrededor de 20 años, abrazada a la figura de un guapo joven unos años mayor que ella.
A simple vista parecía una estatua como cualquier otra, pero lo que intrigaba a Ginny era la profunda expresión de tristeza en los rostros de ambos.
-Esa estatua que tanto miras tiene una historia muy triste e interesante-le dijo Hermione, acercándose a su lado. Hermione ya parecía una guía de turismo, organizando a sus amigos y contándoles todas las historias y curiosidades de aquel hermoso pueblo muggle.-Mi mamá me la contaba cada vez que veníamos a pasar las vacaciones aquí.
Poco a poco, al ver a las dos chicas allí paradas sin moverse, todos los demás se acercaron, formando un círculo alrededor de la estatua.
-¿Qué tanto están mirando?-preguntó Ron, mientras pasaba un brazo alrededor de los hombros de su novia.
-Esta estatua. Estaba a punto de contarle a Ginny la historia tan triste de estos dos jóvenes. Pueden escucharla si quieren.
Todos asintieron con la cabeza. Sabían bien que las historias de Hermione siempre eran muy interesantes. Y a ella le encantaba contarlas.
-Esta leyenda trata sobre la historia de amor de dos jóvenes que vivieron en este pueblo, hace casi noventa años atrás-comenzó Hermione, hablando en voz fuerte y clara y atrayendo la atención de todos los presentes.-Mary Claire era una hermosa joven de 17 años. Vivía en una pequeña cabaña en las afueras del pueblo junto con su padre, un humilde campesino que cultivaba sus propias tierras para subsistir. La madre de la chica había muerto dando a luz a su única hija, por lo cual su padre y ella eran los únicos ocupantes de aquella humilde vivienda. Ella era una chica muy dulce y buena, pero también muy inteligente. Siempre había leído mucho y gracias a ello había conseguido trabajo como maestra particular en casa de una familia más pudiente que la suya. Precisamente en una de esas casas fue donde lo conoció a él.
Su nombre era Alexander y en ese momento tendría alrededor de 20 años. Era el hermano mayor de la familia, el único hombre que vivía en esa casa, puesto que su padre había muerto 5 años atrás y ahora vivía con su madre y sus dos hermanas menores, de 12 y 10 años. Ellas eran las alumnas de Mary Claire. Pero para esas niñas Mary no era sólo su maestra, sino también su amiga y confidente. Las niñas adoraban a Mary y también la madre, pero la pobre había quedado bastante mal luego de la muerte de su marido y no podía hacerse cargo ni de ella misma. Es por eso que Mary y Alexander eran los que más se ocupaban de esas niñas.
Cuando Alexander la vio entrar en casa por primera vez supo que se había enamorado perdidamente y que nunca podría olvidar a aquella joven muchacha de largo cabello castaño rojizo y ojos del color del cielo. A medida que se fueron conociendo se fueron enamorando cada vez más, pero ninguno de los dos se atrevía a confesar sus sentimientos. Sabían que estaban destinados a estar juntos, pero sólo eran buenos amigos.-Hermione hizo una pausa para mirar a sus amigos y luego continuó.-Corría el año 1914 y en el mundo muggle ese no fue un año precisamente tranquilo. Como deben saber, lo hemos visto en Estudios Muggles, en ese año estalló la Primera Guerra Mundial.
Ron, Neville y Luna la miraron como si no entendieran nada, pero Hermione decidió ignorarlos y seguir con su historia.
-Como iba diciendo ese año estalló la Primera Guerra Mundial en el mundo muggle. El padre de Alexander había sido un reconocido general antes de morir y Alexander le había prometido que él seguiría sus pasos. Se había resistido durante varios años pero ya no podía hacerlo. Se lo debía a la memoria de su padre. Él debía ir a la guerra, aunque sabía que probablemente no volvería vivo. Pero el amor da esperanzas cuando todo está perdido y él se prometió a sí mismo que volvería con vida.
Cuando se lo comunicó a Mary Claire ella lloró mucho, le pidió que no se fuera pero luego comprendió el porque de sus acciones y decidió apoyarlo, aunque le hizo prometer que volvería con vida.
Él le juró eso y mucho más, le juró que cada noche le escribiría una carta y que cuando volviera se casarían. Esa noche ambos se confesaron todo el amor que nunca se habían animado a confesar. Pero ella también debía prometerle algo. Ella debía prometerle algo muy simple, algo muy sencillo: que nunca lo olvidaría. Ella le dijo que ni en un millón de años podría hacerlo, que su vida nunca volvería a ser la misma si él no estaba junto a ella. Y esa noche se despidieron, sin saber que sería para siempre, bajo la luz de la luna llena, prometiéndose que cada vez que la luna llena iluminara el cielo recordarían todos los momentos felices que habían pasado juntos. ¿Qué te sucede Parvati?-interrumpió su relato Hermione. La muchacha sollozaba levemente, colgada del cuello de su novio.
-Nada Herms, es que la historia es muy triste-le contestó ella, entre llantitos.-Pero por favor continúa, que es muy linda.
Hermione miró a todos sus amigos. Luna y Neville estaban abrazados, mirando fijamente la estatua. Seamus abrazaba y consolaba a Parvati. Ron la miraba muy interesado, esperando que continuara. Ginny estaba un poco más alejada del grupo y tenía una mirada muy triste en su rostro y en cuanto a Harry, él no paraba de mirar a la pelirroja, decidiendo si debía acercarse a ella o no. Al ver esto Hermione sonrió maliciosamente y siguió con la historia.
-Pero esto no termina aquí. El tiempo pasó y ni una carta llegó nunca a las manos de Mary. Ella esperó y esperó, día tras día, mes tras mes y año tras año. Pero las cartas nunca llegaron. Pasaron dos años y ella seguía sin tener noticias de Alexander. La joven sentía que su vida ya no tenía sentido sin él, ya no tenía ganas de vivir. Todos los días se reprochaba no haberle confesado sus sentimientos antes. No sabía si él habría muerto en la guerra o si ya la había olvidado. Un frío día de invierno, como hoy, ella salió a caminar por el bosque. Caminó y caminó hasta perderse en la arboleda. La nieve caía copiosamente sobre el pueblo pero a ella no le importaba. Esa noche llegó muy tarde y a la mañana siguiente cayó profundamente enferma. Su padre, alarmado por la salud de su hija, llamó a un médico amigo para que la examinara y le diera unas medicinas. Pero ella no las tomaba y poco a poco fue empeorando. Tanto empeoró que en pocos días quedó al borde de la muerte. Y en un hermoso amanecer de Noviembre la vida de Mary Claire abandonó su cuerpo por completo. La hermosa chica murió feliz, pensando que su martirio había terminado y que había llegado el momento de encontrarse con su amado. Pero eso no sucedería porque, esa misma noche, él regresó de la guerra, dispuesto a cumplir la promesa que le había hecho pero también a cuestionarle porque no le había contestado todas las cartas que él le había escrito-Hermione hizo una pausa para respirar y para mirar a sus amigos. En este punto de la historia Parvati no podía parar de llorar, Luna mantenía su vista fija en la estatua, y Ron trataba de disimular pretendiendo que se le había metido una basurita en el ojo. Los demás miraban a Hermione con una expresión muy triste en sus rostros, pidiéndole con la mirada que por favor siguiera con la historia.
-Esa noche él se enteró que ella había muerto un par de horas atrás. Destrozado y con el corazón partido en mil pedazos él pidió ver su cuerpo.
Ella yacía en su cuarto, hermosa como siempre, parecía que sólo estuviera durmiendo. Él la besó y lloró sobre su cuerpo hasta que su alma se secó por completo. Luego de eso pasó días y días vagando como alma en pena, reprochándose su estupidez y falta de valentía al no haberle confesado sus sentimientos mucho tiempo antes y finalmente decidió terminar con su vida de la manera más trágica, ahogándose en el lago junto al que tantos momentos bellos habían pasado. Aquel lago que se puede ver por allí-dijo Hermione señalando un hermoso lago que estaba a unos 100 metros de ellos.-Tardaron varios días en encontrar su cuerpo pero cuando lo hicieron decidieron enterrarlo junto a su amada, para que así pudieran vivir su amor, al menos en el otro mundo. Y los enterraron juntos, justo debajo de la estatua que aquí estamos viendo. Y así termina esta historia. Dice la leyenda que en las noches de frío de Noviembre se puede ver el espíritu de Mary Claire, llorando y buscando a su amado y que cuando finalmente el espíritu de Alexander aparece, ellos se funden en uno sólo y desaparecen en la oscuridad de la noche. Muchos son los muggles que, durante las noches de luna llena, se acercan hasta este lugar y se aferran fuertemente a la estatua durante algunos segundos, porque, según dice también la leyenda, si lo hacen encontrarán al amor de su vida y los que lo tienen, lo mantendrán para siempre, porque los espíritus de los dos enamorados los protegerán de por vida. Y este es el final de la historia. Creo que nos ha dejado una moraleja interesante, ¿no lo creen?.-preguntó Hermione a su audiencia.
Las dos parejas estaban abrazadas tiernamente y Ron se acercó a ella y la besó suavemente. Ella correspondió su beso y lo tomó de la mano.
-Es una triste historia, ¿no lo creen?. Cómo dos personas que se amaban profundamente perdieron su oportunidad de disfrutar del amor que sentían porque, por su falta de valentía o temor a ser rechazados, no pudieron confesar sus sentimientos. O lo hicieron demasiado tarde, cuando la vida casi les había arrebatado ese chance. Esperemos que en la eternidad hayan logrado estar juntos, ¿no?.
Ginny se había acercado a sus amigos y no paraba de mirar la estatua fijamente, demasiado sumida en sus pensamientos como para darse cuenta que Harry no paraba de mirarla, con expresión de anhelo reflejada en sus ojos verdes. Se debatía si acercarse a ella o no, no sabía que debía hacer pero sí lo que quería. Quería abrazarla y que estuvieran juntos todo el tiempo que fuera posible, antes de que fuera demasiado tarde. La leyenda de Mary Claire y Alexander lo había dejado bastante shockeado. Y eso era precisamente lo que Hermione estaba buscando. Que la historia los emocionara tanto que no les quedara otra opción que rever qué es lo que querían para sus vidas.
-Herms, me quedó una duda. ¿Qué sucedió con las cartas que él le había mandado?-preguntó Ginny, sin parar de mirar la estatua.
-Es una pregunta interesante Ginny-le contestó Hermione.-El padre de la joven, al ver lo triste que estaba cuando él se fue, decidió esconderle las cartas que él le enviaba pensando que, de ese modo, ella terminaría por olvidarse de él. Pero al final fue para peor, quizás, si esas cartas hubieran llegado ellos dos no hubieran muerto y hubieran podido vivir la vida como la merecían-finalizó Hermione, con una sonrisa triste.
Ginny sólo asintió y le lanzó una leve mirada a Harry, que él correspondió con una sonrisa.
-Bueno amigos, les comentó que esta noche hay luna llena, podríamos probar venir a tocar la estatua a ver si es cierto lo que dice la leyenda, ¿verdad?-comentó Seamus, con Parvati aún colgada de su cuello.
-Claro que sí-le respondió Hermione.-Si esta noche tocamos esa estatua y dentro de 50 años seguimos con la misma persona que estamos ahora podemos decir que hace verdaderos milagros.
Todos rieron por la ocurrencia de Hermione, menos Ron, que se sintió ofendido.
-¿Quieres decir que si en 50 años seguimos juntos es por un milagro, no porque me quieres?-le preguntó él, muy dolido por el comentario.
Ella lo miró con ternura y le contestó:
-Claro que no Ron, eso es porque te quiero. Sólo estaba bromeando.
Él sonrió levemente y la envolvió entre sus brazos, dándole a entender que no estaba ofendido.
-Ay que hermosa imagen, parecen una postal de Navidad-bromeó Harry.
Ron se separó un poco de Hermione y le contestó:
-Lo dices de envidioso, sabes bien que te gustaría estar así, en este mismo momento, con mi querida hermanita. Y a ella también le gustaría.
Todos rieron, menos Harry y Ginny, que se sonrojaron mucho y evitaron mirarse durante un buen rato.
Ginny iba demasiado inmersa en sus pensamientos, meditando si por fin había llegado el momento en que Harry y ella estarían juntos. Lo estaba pensando desde la noche anterior, cuando le contó todo el episodio de Sean. Harry se había mostrado tan comprensivo y parecía que realmente la quería. Pero si decidían estar juntos, antes tendrían que aclarar algunas cosas. Y ambos lo sabían.
-Bonita leyenda, ¿verdad?-le preguntó una voz masculina, caminando a su lado.
-Claro, pero muy triste-le contestó a Harry.-Demuestra lo mucho que las personas somos capaces de sufrir por amor.
Harry asintió y le preguntó:
-Ginny, debes prometerme que a nosotros nunca nos pasara eso, que tarde o temprano volveremos a estar juntos.
Ginny lo miró de soslayo y la expresión del joven terminó por convencerla.
-Claro que no nos pasará, eso puedo prometértelo.
Se sonrieron mutuamente y siguieron caminando, uno junto al otro, sin decir ninguna palabra ya que en esos momentos no era necesario hablar.
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Durante todo el día se la pasaron yendo y viniendo, paseando y caminando.
Hermione, Harry y Ginny habían ido al pueblo a comprar un par de cosas y el resto estaba en la cabaña, descansando un poco para luego ponerse a preparar la cena antes de que ellos llegaran.
Ron estaba sentado en uno de los sillones, mirando fijamente la chimenea y meditando sobre la vida. Junto a él se encontraban Luna y Seamus, mientras que Neville se estaba bañando y Parvati acomodaba su ropa en el cuarto de arriba.
-Es hora de que empecemos a preparar la cena, ¿no les parece?-sugirió Seamus.-Sino Hermione se enfadará mucho cuando vea que no hemos hecho nada.
Ron negó con la cabeza.
-Aún es temprano. Se fueron hace sólo media hora y Hermione tarda miles de horas en elegir lo que quiere comprar. Además van con Harry, que es peor que ella a la hora de elegir.
-Si tú lo dices, está bien-concordó Seamus, poniendo sus pies sobre una de las butacas que había en aquel lugar.
Pasaron unos minutos más y su jornada de relax se vio interrumpida por el sonido de la campana de la puerta. Seguramente era Dean. Luna se levantó para abrirle y unos segundos después el joven apareció por la entrada.
-¿Qué tal amigos, como han estado?-saludó el chico con una sonrisa en el rostro.
Todos le contestaron y rápidamente se pusieron a charlar.
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Mientras tanto...
Hermione, Harry y Ginny caminaban por el pueblo. Ya se estaba haciendo tarde y Hermione aún no encontraba lo que estaba buscando.
-No puede ser, debo encontrarlo-decía Hermione, entrando y saliendo de los pequeños negocios que había en la calle principal del pueblito. Ginny y Harry se limitaban a mirarse con resignación y a tratar de seguirle el paso a su amiga.
-Herms, aún faltan unos días, quédate tranquila, ya vas a encontrarlo-le decía Harry, tratando de calmarla. Pero ella se limitó a mirarlo con enojo y siguió caminando.
-Juro que lo vi en alguno de estos negocios, no puede ser que no lo encuentre-se quejaba ella, con un dejo de tristeza en su voz.-Debería haberlo comprado en ese momento.
-Pero Herms, ¿cuándo lo viste?, quizás ya lo vendieron-comentó Ginny sinceramente.
Hermione se paró para mirarla fijamente pero luego siguió caminando.
-Y... hace masomenos 10 meses lo vi. Tendría que haberlo comprado.
Tanto Ginny como Harry se miraron extrañados.
-Pero Herms, hace 10 meses no sabías que ibas a estar con Ron-le comentó Harry.
-Ya lo sé, pero igualmente, debería haberlo comprado-contestó Hermione, terca, entrando a un negocio que, por fuera, parecía abandonado. Harry entró con ella, pero Ginny decidió esperarlos afuera.
El negocio era tan lúgubre por dentro como lo era por fuera. En el mostrador se encontraba una pequeña anciana muggle, que tendría alrededor de 85 años. Hermione casi se abalanzó sobre ella para preguntarle por el "tan preciado objeto" mientras Harry miraba el negocio. Estaba muy oscuro y los objetos estaban cubiertos de telas de araña. "Ron odiaría este lugar", pensó Harry.
Hermione le dijo un par de palabras a la mujer, que Harry no pudo escuchar. La mujer asintió y se dirigió a la parte trasera del lugar. Hermione volvió al lado de Harry, con una sonrisa en el rostro.
-Yo sabía que éste era el lugar. La vendedora fue a buscarlo-comentó ella, radiante.
-Qué bien Herms!!-le contestó Harry, mirando un poco temeroso a su alrededor. Realmente no le gustaba para nada ese lugar. Le resultaba aterrador.
Hermione, dándose cuenta de eso, se rió y le dijo:
-Quién diría que el "gran Harry Potter" es un niño gallina. No me digas que este lugar te da miedo...
Harry la miró con reproche pero no le dijo nada. Era la verdad, estaba un poco asustado. No sabía porque, pero ese lugar le daba mala espina. Miró a su alrededor y sintió un par de ojos rojos mirándolo fijamente. Esos ojos rojos comenzaron a acercarse a él y el chico retrocedió.
Para ese momento Hermione se moría de la risa. Agachándose tomó en sus brazos al "dueño de esos ojos rojos".
-No seas tonto Harry, es solo un gatito-le dijo ella, acariciando suavemente al gato que tenía en sus brazos. Era un gato grande, color anaranjado, curiosamente similar a Crookshanks. Ronroneaba fuertemente, sin despegar sus ojos rojos de Harry.-Por cierto Harry-continuó la joven.-¿Dónde está Ginny?, pensé que había entrado detrás de nosotros.
Harry negó con la cabeza y le respondió:
-No, decidió quedarse afuera.
-De acuerdo. Entonces aprovecho para preguntarte, ¿cómo están las cosas entre ustedes?, por lo que vi ella no te quita los ojos de encima y tú a ella tampoco. ¿Han vuelto a hablar de ese tema?.
Harry negó con la cabeza, mirando el suelo.
-No te preocupes Harry. Tarde o temprano ella se dará cuenta del tiempo que están perdiendo. Además, Ron y yo te ayudaremos-le dijo ella, guiñándole un ojo.
-Espero que sea temprano antes que tarde. ¿Y qué quiere decir eso de que Ron y tu me van a ayudar?-le pregunto él, intrigado.
Ella le sonrió misteriosamente.
-Ya lo verás. Ya pusimos manos a la obra.
Harry estaba listo para preguntarle algo más pero en ese momento la vendedora regresó al mostrador. Hermione le pagó y guardó el paquete en su cartera.
Pero cuando se estaban yendo, la mujer se dirigió a Harry.
-No te preocupes muchacho. Eso que tanto deseas sucederá pronto. Pero antes tendrán que superar algunos obstáculos.
Harry y Hermione se miraron y él apuró su paso, saliendo rápidamente del negocio. Afuera, Ginny los esperaba.
-¿Lo consiguieron?-les preguntó.
Hermione asintió, emocionada. Pero Harry se había quedado pensando en lo que la extraña mujer le había dicho. Ya tenía malas experiencias con las profecías y la adivinación para que una anciana muggle le hiciera ese tipo de comentarios.
-¿Y a ti que te sucede?-le preguntó Ginny, cuando ya estaban regresando a la cabaña.
Al ver que Harry no le contestaba, Hermione decidió hacerlo.
-Está asustado, es eso nada más. Se asustó con un simple gatito y con los comentarios de una loca anciana muggle.
Ginny se rió levemente y Harry le dedicó una leve mirada de enojo a Hermione, para luego volver su vista al suelo. Y de ese modo, los tres siguieron caminando en dirección a la cabaña.
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Hola a todoss!!!
¿Cómo han estado, tanto tiempo sin leernos?, espero que muy bien.
Espero que este chap les guste mucho. Sé que no pasa nada muy interesante y les cuento el por qué. Inicialmente este chap iba a ser sólo la primera parte del capitulo 17, pero luego comencé a escribir y cuando me di cuenta ya había llegado a las 20 paginas de Word y aún me faltaba mucho para terminarlo. Asi que decidí dividirlo en dos, para hacerlo un poco más corto y también para actualizar más rápido, ya que hacia bastante que no lo hacia.
Muchas gracias a las personas que leen este ff, especialmente a las que me dejan rr´s:
Prometo publicar pronto el prox. Chap, que será bastante más interesante.
Besos!!!
Lunis!!
11.09.06
Holaaa a todoss!!!
Esta es la segunda nota que adjunto al cap y es para contarles porque tarde tanto en actualizar.
Me quede sin PC durante casi un mes!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!...estaba desesperada, se me rompió y no podía actualizar ni hacer nada.
Ahora no funciona muy bien pero espero que aguante un poco mas!!!
Ahora publico el chap y prometo que en un par de días el prox!!!
Besos!!
Lunis!!
