Capítulo diecinueve: Compras navideñas.

CONTIENE SPOILERS DEL SEXTO LIBRO.

NI LOS PERSONAJES NI LOS LUGARES ME PERTENECEN Y CON ESTE FF NO PRETENDO LUCRAR.

Era una agradable y fría noche de Diciembre. Cuarto personas se encontraban cenando, en el comedor de un confortable departamento de Londres.

-Deberías cocinar más seguido Ron, esta comida está deliciosa-le dijo Harry, mientras engullía rápidamente lo que su amigo había preparado.

-Realmente Ron, has aprendido mucho de mamá-estuvo de acuerdo su hermana, que tampoco podía parar de comer.

El muchacho en cuestión, Ron, se puso levemente colorado por los cumplidos.

-Pero Hermione me ayudó, no lo hice yo solo- murmuró el joven, mirando su plato.

-Claro que no, yo hice poco y nada Ron, tú hiciste todo, no te saques crédito-le dijo su novia, regañándolo levemente.

-Tienes suerte Herms-le dijo Ginny, parando de comer para beber un poco de jugo de calabaza.-Cuando ustedes se casen tú no tendrás que cocinar.

Tanto Ron como Hermione se pusieron color tomate y se atragantaron con lo que estaban comiendo. Al verlos de ese modo, Ginny comenzó a reír fuertemente.

-Tendrían que ver las caras que pusieron, sólo estaba bromeando...

-Muy graciosa Ginny-le contestó su hermano, bebiendo un poco de agua para tratar de bajar la comida con la que se había atragantado.

-Qué poco sentido del humor amigo-le dijo Harry, también riendo por la situación.-¿Acaso no quieres casarte con Herms algún día?.

Ron se puso más colorado de lo que estaba antes y comenzó a tartamudear cosas incoherentes. Evitaba por todos los medios mirar a Hermione, quien esperaba con interés la respuesta de su novio.

-Ehhh... si... claro... algún día... me gustaría-respondió finalmente Ron, mirando con odio a su hermana y a su mejor amigo, quienes no podían parar de reírse por la situación. Hermione, muy roja, le dirigió una sonrisa a su novio, demostrándole que estaba conforme con su respuesta.

-¿Y tú, Harry?,¿qué opinas de todo esto?-esta vez fue el turno de Hermione de preguntar.

Repentinamente Harry paró de reírse y miró con atención a su amiga.

-¿A qué te refieres Herms?-le preguntó, haciéndose el tonto.

Hermione se turnó para mirar a Harry y luego a Ginny, y le contestó:

-No te hagas el tonto Harry, sabes bien a que me refiero...

-Eso Harry, ahora es tu turno de contestar-interrumpió Ron para hablar.-¿Acaso tú no piensas en casarte con mi hermanita?-imitando la voz de Harry.

Ahora fue el turno de Harry y Ginny para ponerse rojos y parar de reírse. Pero Harry respondió antes que Ron, y muy seguro de sí mismo.

-Claro que sí Ron, todo el tiempo lo pienso-contestó el joven, tomando de la mano a su novia y mirándola a los ojos.-No habría nada que podría hacerme más feliz en este mundo que casarme con tu hermana.

Ella le respondió con una sonrisa y lo besó suavemente.

-Vamos, no hagan eso delante de mí-les dijo Ron, aunque bromeaba. Él estaba muy feliz por su hermana y su mejor amigo y la respuesta de éste último lo había dejado bastante conforme. Nunca había dudado del amor de ellos dos y estaba muy feliz porque, a pesar de todo lo sucedido, habían regresado.

Hermione lanzó un gritito de alegría y exclamó:

-Estoy tan feliz por su reconciliación. Sabía que en algún momento esto sucedería. Pero hay una cosa que no entiendo, ¿por qué quieren mantenerlo en secreto?.

Ginny fue la encargada de responderle.

-Hay varias razones para eso, pero más que nada porque esto es muy reciente y además Harry acaba de salir de una relación y no queremos que nadie salga lastimado con todo esto...

Harry asintió, aunque no muy convencido. A él no lo hubiera molestado para nada que todo el mundo se enterara de algo que lo estaba haciendo feliz como nunca antes. Pero Ginny insistió en que, por el momento, sería mejor así. Y a él no le quedó otra opción más que estar de acuerdo.

Terminaron de cenar en silencio y cuando ya estaban dando la once de la noche comenzaron a levantar los platos.

-¿Te quedarás hoy aquí, Ginny?-le preguntó Hermione a su amiga, mientras limpiaban la mesa.

Ginny miró a Harry y luego respondió:

-Claro, si a ustedes no les molesta...

-Por supuesto que no, ¿desde cuándo eres una molestia?, no seas tonta, esta es tu casa-la reprendió levemente su amiga.

Ron carraspeó y todos lo miraron.

-¿Qué te sucede Ron?,¿tienes algo que objetar?-le preguntó Hermione, con las manos en sus caderas.

-Yo no tengo ningún problema en que Ginny se quede, pero... creo que tienen que dormir en cuartos separados-respondió el joven, con tono paternal.

-De acuerdo Ron-le respondió su amigo.-Del mismo modo en que tú y Hermione duermen en cuartos separados, ¿te parece bien?.

La pareja aludida se puso más roja aún de lo que habían estado en toda la noche.

-¿Cómo...?

Pero Ron fue interrumpido por la respuesta burlona de Harry.

-Vamos Ron, ¿crees que no me di cuenta?, veras Ginny-se dirigió el joven a su novia-todas las noche Ron y Hermione se dirigen cada uno a su cuarto pero después de un rato, se escucha el ruido de la puerta del cuarto de Ron abriéndose y sus pasos sigilosos, en dirección al cuarto de Hermione. Después cierran la puerta y no sé qué hechizo harán pero...

-Ya cállate Harry-le espetó Hermione, tirándole a su amigo un trapo sucio, que le dio de lleno en la cara.

-Era sólo una broma, no sé molesten-les dijo Harry, aún levemente rojo por la risa.

-Sí Ronnie, no te preocupes, no haremos nada que no tú no hayas hecho-le dijo su hermana, también risueña por la situación.

-Eso es precisamente lo que me preocupa-murmuó Ron, pero nadie le entendió lo que dijo.

Una vez que levantaron los platos y dejaron todo en condiciones...

-Si no les molesta yo me iré a acostar, mañana tengo que ir unas horas al Hospital y debo levantarme temprano-dijo Hermione, dirigiéndose a su habitación.

-Buenas noches Herms-la saludaron Harry y Ginny, que estaban sentados en uno de los sillones.

Al poco rato, también Ron se fue a dormir. Sólo quedaron despiertos Harry y Ginny, que estaban escuchando música y contemplando la noche.

-¿Podríamos salir mañana a la noche, no te parece?-le dijo él, mientras le pasaba el brazo alrededor de los hombros.

-Tengo que ir al hospital temprano al día siguiente, ¿lo dejamos mejor para el fin de semana próximo?.

-De acuerdo, de acuerdo, me debes un fin de semana entonces.

Ella rió por su ocurrencia y le contestó:

-Todos los fines de semana que quieras.

-Así me gusta.

Y durante un largo rato se quedaron en silencio, escuchando música y disfrutando de la compañía del otro, como lo habían deseado durante tanto tiempo. Pasó un rato y ambos empezaron a bostezar. Ya se estaba haciendo tarde y se estaban quedando dormidos. Ginny se levantó del sillón y Harry se sobresaltó por el movimiento.

-¿Adónde vas?-le preguntó tirándole del brazo, consiguiendo que volviera a sentarse.

-Me voy a acostar, ¿o piensas que me quedaré durmiendo toda la noche en el sillón?-le respondió ella, parándose nuevamente y caminando en dirección al cuarto de Harry.

Él la miró extrañando, recordando lo que Ron le había dicho un rato antes. Ella, notando la mirada de él clavada en su espalda, se giró y le preguntó, risueña:

-¿Piensas venir o te quedarás toda la noche ahí mirando?.

-Pero Ginny... Ron dijo que...

-Ay Harry-lo interrumpió ella, con las manos en sus caderas.-¿Desde cuándo haces caso de lo que mi hermano dice?.

Él no dijo nada más, sólo asintió con la cabeza y la siguió hacia su cuarto, cerrando la puerta tras de sí.

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Una semana después, Harry, Ron, Hermione y Ginny caminaban por el Callejón Diagon. Ya se estaba acercando la Navidad y habían ido a comprar los regalos.

El callejón estaba atestado de gente que iba y venía, entrando y saliendo de los negocios, en busca de regalos. Cada tanto, alguna persona los reconocía, especialmente a Harry, y empezaba a murmurar. Algunos niños se acercaron a pedirle autógrafos y él, muy rojo, accedió a dárselos.

Comenzaron a recorrer todos los negocios y tanto Ron como Harry se quedaron como niños pequeños mirando los nuevos artículos en la vidriera de uno de sus locales preferidos, Artículos de calidad para el juego de Quidditch. Ginny también miraba, pero no tan embobada como su hermano y su novio, que no podían despegar sus frentes del vidrio. Hermione los miraba exasperada, sin parar de mirar su reloj.

-¿Qué les parece si seguimos caminando?, aún nos falta comprar todos los regalos y pasar a visitar a Fred y a George-preguntó Hermione, tratando de captar la atención de sus amigos.

-Vamos Herms, espera un rato más, aún no son las doce del mediodía-le respondió su novio, sin dejar de mirar la nueva escoba que había sido lanzada al mercado, la Saeta de Fuego 6.1.

-Ron por favor, hace más de quince minutos que están mirando este vidriera...

-Pero Herms...

-Si, Ron tiene razón, sólo un rato más-intervino Harry.

Hermione suspiró exasperada.

-Bien, ustedes quédense aquí, yo iré a comprar y luego nos encontraremos para almorzar en el Caldero Chorreante, a las 13.30hs, ¿vienes conmigo Ginny?-le preguntó a su amiga, quien enseguida asintió, ya aburrida de mirar la misma vidriera por tanto tiempo. Si por lo menos entraran a mirar...

Harry reaccionó cuando vio que su novia se alejaba y le dijo:

-Quédate conmigo Ginny, te prometo que ya terminamos de mirar y seguimos buscando los regalos...

-Harry, quédense todo el tiempo que quieran. Luego nos encontramos, en el Caldero Chorreante, es mejor, ¿no te parece?.

Él estuvo de acuerdo a regañadientes y se despidió de ella con un corto beso, tratando de ser lo más discretos posible, debido a la decisión que habían tomado de mantener todo en secreto, por el momento.

Las muchachas comenzaron a caminar por el Callejón, tratando de avanzar lo menos atropelladamente posible entre el mar de gente que corría de un lado para el otro. Pasaron por Flourish y Blotts, donde compraron algunos libros, especialmente Hermione, quien se llevó más que "algunos".

Una vez que estuvieron nuevamente en la calle, a Hermione se le ocurrió una idea.

-Ginny, ¿qué te parece si pasamos por el negocio de Parvati?, podríamos saludarla y además quiero aprovechar para comprarme algo de ropa.

A Ginny le cambió la cara. Por supuesto que le gustaba pasar por el lugar, pero aún se sentía culpable por lo sucedido en la cabaña de Hermione, cuando estaban jugando aquel juego. Aunque luego de pensarlo un poco, se dio cuenta de que era lo mejor, así podría saber si las cosas entre su amiga y Seamus se habían arreglado o ella debía sentirse aún más culpable que antes.

Ambas amigas comenzaron a caminar en dirección al lugar. Grande fue su sorpresa cuando se dieron cuenta que el negocio estaba vacío y cerrado.

Se acercaron para ver qué era lo que había sucedido y a través de la vitrina del muy bien adornado negocio vieron a Parvati. Le hicieron señas y la joven les sonrió, dirigiéndose rápidamente a abrirles.

Las mujeres que estaban alrededor, al ver a alguien adentro del local, rápidamente se apiñaron contra la puerta, tratando de colarse detrás de Hermione y Ginny. Ellas, dándose cuenta de lo que pasaba, entraron lo más rápidamente posible y ayudaron a su amiga a cerrar la puerta del negocio y también a correr las pesadas cortinas violeta.

Una vez que lo lograron, a pesar de los gritos y las quejas de las mujeres que estaban afuera, ambas amigas miraron a Parvati, esperando una respuesta.

-¿Cómo han estado chicas?, qué bueno que vinieron-las saludó ella, haciéndoles señas para que pasaran a la parte trasera de la tienda.

Ellas la siguieron, admirando el hermoso negocio que su amiga había montado. Era amplio y luminoso, lleno de percheros y estantes, atestados de ropa de moda para brujas jóvenes y no tan jóvenes. En síntesis, el paraíso para cualquier mujer amante de la ropa.

-Qué lindo está todo, ha cambiado mucho desde la última vez que vine-comentó Hermione, mirando admirada a su alrededor.

-Nos hemos expandido, y las cosas comenzaron a mejorar-respondió la dueña, orgullosa de sí misma.-¿Qué te parece el lugar Ginny?, tú nunca habías venido antes...

Ginny, que estaba encantada mirando un vestido de fiesta color negro con leves toques de brillo, le respondió:

-Me encanta Parv, es hermoso.

La joven le sonrió complacida y las invitó a sentarse en un sillón, ubicando al final de la tienda.

-Me agrada que les guste. Realmente yo pensé que luego de la partida de Lavender no daría abasto con todo, pero ya ven. Afortunadamente lo logré.

Ambas amigas le sonrieron y Hermione se apresuró a preguntarle.

-¿Pero qué sucedió Parv?, ¿por qué tienes cerrado el local, días antes de Navidad y con tantas personas queriendo entrar a comprar?.

Su amiga suspiró cansada y le respondió:

-Es que, debido a las fiestas, decidí bajar los precios y estoy atendiendo desde las seis de la mañana. Muchas mujeres y también hombres vinieron en busca de regalos. Yo, encantada de atenderlos, pero el problema es que estoy sola. Le pedí ayuda a mi hermana pero ella no pudo venir, ya que tiene su propio trabajo. Y la persona que contraté para que me ayude me pidió la mañana libre, diciéndome que debía acompañar a su madre al medimago. Yo no pude negarme y la dejé ir, pero ahora ya no puedo ni abrir el negocio. Estoy esperando a que ella llegue para ayudarme.

-Si quieres, nosotras podemos ayudarte... -le dijo Ginny, mirando a Hermione, quien asintió encantada.

-Claro Parv, te ayudaremos.

-Gracias chicas, pero no se hagan problema. Cho debería llegar de un momento para otro y además así puedo aprovechar para hablar con ustedes un rato. Hace un tiempo ya que no nos vemos.

Hermione sonrió y Ginny hizo una cara rara al escuchar el nombre de su "querida amiga", Cho.

- Cuéntenme que es de sus vidas, ¿cómo han estado?.

Hermione comenzó a contarle de su trabajo y también de Ron y Harry. Ginny las miraba pero no intervenía mucho. Quería preguntarle a Parvati por Seamus pero no se animaba, ¿y si ellos habían terminando por la pregunta que ella le había hecho a Parvati...?

-Ginny, estás muy callada, ¿te encuentras bien?-le preguntó Parvati, preocupada.

Ginny salió de su trance y forzó una sonrisa, que no le salió muy natural que digamos.

-Claro, pero veras... quería preguntarte algo... ¿Seamus y tú... ?

Parvati sonrió y le contestó:

-¿Era eso?, no tienes de que preocuparte Ginny. Seamus y yo hemos hablado y ya nos arreglamos. La boda sigue en pie y dentro de poco les llegaran las invitaciones.

Ginny suspiró aliviada. Ahora sentía que se había sacado un peso de encima.

-Qué bueno Parv, no sabes lo feliz que me hace saberlo. Me sentía tan culpable...

-No es nada Ginny, en realidad debería agradecerte.

Tanto Hermione como Ginny se miraron extrañadas y luego miraron a su amiga, del mismo modo. Ella, notando el desconcierto de sus acompañantes, contestó.

-Claro Ginny, verán... Seamus y yo estamos a punto de dar un paso importante en nuestras vidas y hay ciertos secretos que no pueden existir entre nosotros. Por supuesto, él nunca se hubiera atrevido a contarme que estuvo con mi hermana y yo jamás le hubiera dicho que estuve con su mejor amigo, Dean. Lo que quiero saber, Ginny, es ¿cómo manejabas esa información?, nosotros tratamos de que fuera lo más secreto posible.

-Varias personas me lo vinieron a contar, porque eso sucedió poco después de que Dean y yo termináramos. Pensaron que yo aún estaba con Dean y que él me estaba siendo infiel. Hermione fue una de ellas, pero ella sabía que yo no estaba más con Dean...

Parvati miró a Hermione extrañada.

-Herms, no sabía que te gustaba pasar los chismes...

Hermione rió levemente y le respondió:

-Claro que no, pero Ginny es mi mejor amiga y yo le cuento todo... hasta las cosas que me enteraba por los pasillos...

Las tres amigas rieron juntas y empezaron a hablar de miles de cosas, poniéndose al día. El tema principal de conversación era la boda. Se pusieron a mirar la ropa y se probaron de todo, eligiendo unas cuantas cosas para ellas y también regalos para sus cuñadas, el resto de sus amigas y Molly Weasley. Tan concentradas estaban que no notaron cuando la puerta se abría y a través de ella entraba Cho Chang, abrigada hasta el cuello con ropa de la mejor y ese aspecto de superada que la caracterizaba.

-Hola Parvs, ¿qué haces que no estás trabajando?-la saludó, mientras se sacaba su capa y la colgaba en el perchero.

Parvati dejó un momento a sus amigas y fue a recibirla, mientras Hermione y Ginny se quedaron en su lugar.

-No parece que viniera de acompañar a la madre al Hospital-le susurró Hermione a Ginny.

Ginny se rió levemente, mirando a la que alguna vez había sido su antigua rival en el colegio. No había cambiado mucho. Aún era muy bonita, pero seguía teniendo esa actitud que causaba odio en la gente. Siempre se había creído mejor que los demás y no dudaba en demostrarlo en cada ocasión que tenía.

-No sabía que tenías visitas Parv-le dijo Cho, fijando su mirada en Ginny y Hermione. Ambas se acercaron y Parvati las presentó, aún sabiendo que ya se conocían.

-Ellas son mis amigas, Ginny Weasley y Hermione Granger. Chicas, ella es Cho Chang... probablemente se acuerden, de Hogwarts...

-Claro, claro. La amiga de Harry y la hermana de Weasley... ¿no es así?-preguntó ella, sonando asquerosamente falsa.

-Así es Cho, así es-le respondió Hermione, sonando aún más falsa que Cho.-¿Cómo has estado?.

-Muy bien, ¿ustedes?-le respondió, clavando su mirada en Ginny, quien no se acobardaba ante la inquisidora mirada de la oriental.

-Muy bien también, haciendo las compras de Navidad y aprovechando para visitar a una amiga.

Ginny no hablaba, sólo lo hacían Hermione y Cho.

-Me alegro mucho. Y cuéntenme, ¿qué es de la vida de Harry?-preguntó Cho a ambas, pero evidentemente la pregunta era para Ginny. Ella trató de permanecer inmutable y dejó que Hermione respondiera.

-Muy bien también.

Cho sonrió pero evidentemente quería más información, y no dudo en seguir preguntando.

-¿Y sigue soltero?, porque lo último que supe es que estaba bastante solito...

Ginny fue la encargada de responder esta vez, incapaz de contenerse.

-Mmm debo decirte Cho, que tu información es un poco vieja. Hace tiempo que Harry está de novio... y muy feliz...

A Cho le cambió la cara de falsa, por una de asco.

-Qué bien, me alegro por él. ¿Quién es la afortunada?.

Ahí fue cuando Ginny no supo que decirle. No podía decirle la verdad, pero no se le ocurría que inventar. Afortunadamente, estaba Hermione para salvarla.

-Una compañera de trabajo suya, muy buena persona...

La respuesta fue bastante vaga pero la oriental se quedó conforme, con una expresión de suficiencia en su rostro al saber que Ginny no era la novia de Harry, o eso le dejarían creer.

-Qué raro, yo siempre creí que Harry terminaría contigo-respondió, mirando fijamente a Ginny, quien la miraba tratando de contenerse.

-Harry y yo somos muy amigos, sólo fue un romance de colegio... al igual que el tuyo con él...

Cho se sorprendió de la respuesta de Ginny, y no le gustó para nada.

-Claro, claro. Bueno, cuando lo vean, mándenle un gran saludo de mi parte y díganle que pase a verme... quizás podamos retomar ese amor de colegio, como tú dices...

Ginny la miró con una sonrisa muy falsa en su rostro y le contestó:

-Le diremos, por supuesto. Aunque no te sorprendas si no viene, él está más que conforme con su novia...

Cho las miró con odio, especialmente a Ginny, con quien sostuvo un duelo de miradas durante toda la "amena conversación" y se despidió, pasando a la parte trasera de la tienda.

-Bueno Parv, nosotras nos vamos, no queremos molestarte más. Nos veremos pronto-la saludó Hermione.

Parvati, aún riendo por lo sucedido momentos antes, se despidió de sus amigas y abrió la puerta de su negocio, dejando salir a sus amigas y entrar a sus desaforadas clientas.

Cuando Hermione y Ginny ya se estaban yendo, Parvati les gritó.

-Chicas, olvidé decirles. Lavender me envió una carta, diciéndome que regresa pronto.

Parvati les hizo una seña, dándoles a entender que luego les contaría y se metió de nuevo en la tienda, arrastrada por sus clientas.

Hermione y Ginny se miraron.

-Oh no. Me parece que tendremos problemas-exclamó Hermione.

Ginny asintió, deseando que el regreso de Lavender no les causara problemas a su hermano y a su mejor amiga.

-Esperemos que no Herms. Igualmente no te preocupes, mi hermano y tú se quieren demasiado como para permitir que Lavender se interponga entre ustedes.

-Eso lo sé pero...

-Pero nada Herms-la interrumpió Ginny, tratando de que su amiga no se preocupara por el tema.-No sucederá nada, y ahora mejor vamos, porque ya casi es la una y media y ya nos deben estar esperando.

Hermione dudó, aunque estaba un poco más tranquila.

-Eso lo dudo Ginny, probablemente aún sigan con las narices pegadas en esa vidriera, mirando como tontos la nueva escoba...

Ginny rió, sabiendo que lo más probable era que su amiga tuviera razón.

-Claro, lo que no entiendo es porque la miraban desde afuera si no había ningún problema en que entraran a verla...

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Cuando llegaron al Caldero Chorreante, Ron y Harry las estaban esperando sentados en una mesa, desesperados del hambre que tenían.

-Tardaron bastante-les dijo Ron a modo de saludo, mientras las chicas se sentaban.

-Claro, ¿cómo para no llegar tarde?, mira todas las bolsas que llevan-agregó Harry, ganándose una mirada de odio de su novia y de su mejor amiga.

-Por sin no saben leer el reloj, es la una y media, llegamos puntuales-les dijo Hermione, mostrándoles su reloj.

-De acuerdo, de acuerdo -comentó Ron.-¿Ahora podemos ordenar?, estamos muriendo de hambre...

Llamaron a Tom, el cantinero, quien gustoso les llevó la orden en el momento.

Mientras almorzaban...

-Estuvimos en el negocio de Parvati, comprando regalos y visitándola... -empezó Ginny.

-Eso ya lo podemos ver hermanita-la interrumpió Ron, en un momento que paró de comer para respirar.

-Ron, no interrumpas a tu hermana-lo regañó Hermione, luego mirando a Ginny para que siguiera hablando, pero ella estaba muy ocupada comiendo como su hermano.

Hermione revoleó los ojos y murmuró algo que sonó como Apetito Weasley.

-¿A qué no saben a quién vimos en la tienda?-habló Hermione.

-¿A Parvati?-le preguntó Harry, mirando a Hermione como si fuera una obviedad.

-Además de a ella... vimos a Cho Chang-respondió Hermione.

Ginny ahogó un gritito de furia y Harry la miró, interesado en porque su novia ponía esa cara.

Hermione siguió hablando y la cara de Ginny se iba poniendo más roja a medida que su amiga relataba lo sucedido.

Cuando terminó de hablar...

-¿Celosa Ginny?-le preguntó su hermano en broma.

-Por supuesto que no, esa tonta puede decir lo que quiera, pero yo sé que Harry no le hará caso, ¿verdad?-preguntó la chica, clavando la vista en Harry, quien puso cara de duda.

Ginny no podía creer que su novio estuviera dudando y ya estaba dispuesta a contestarle algo no muy lindo cuando...

-Estoy bromeando Ginny, claro que no le haré caso, ¿piensas que ahora, que finalmente logré que volvieras conmigo, haría algo que pudiera arruinar todo entre nosotros?.

Ella le sonrió y a continuación apoyó su cabeza en su hombro, mientras él le acariciaba el cabello. Tanto Hermione como Ron sonrieron al ver esa escena. Estaban muy contentos porque finalmente Ginny y Harry habían arreglado sus diferencias y estaban juntos.

-Por cierto Ron-habló Ginny, cuando ya estaban caminando nuevamente por el Callejón Diagon.-Parvati nos dijo que Lavender regresará pronto.

Ron se quedó parado en el medio de la calle, con cara de asombro.

-Que me trague la tierra, yo pensé que nunca más volvería a molestarnos, ¿qué hice yo para merecer esto?-se lamentaba Ron, mientras los demás lo miraban.

-Ron no seas melodramático, no sucederá nada, ya lo veras-le dijo Harry, arrastrándolo para que siguiera caminando.

-Claro, tú lo dices porque no tienes a una ex atrás, molestándote como Lavender a mí-le respondió Ron, lamentándose por su destino.

-Sonaste tan pedante Ronnie-le dijo su hermana, riendo.

-No te preocupes Ron, yo no estoy preocupada, veras que no nos molestará, y sino tendrá que enfrentarse al temperamento Granger-Weasley, ¿verdad?-bromeó Hermione, tratando de calmar a su novio. Lo consiguió, porque el joven la abrazó y rió con el resto de sus amigos.

Al caer la tarde, cada uno de ellos había encontrado los regalos que buscaban, hasta los de sus respectivas parejas. Pasaron a visitar a los gemelos Weasley pero no pudieron más que saludarlos ya que estaban demasiado ocupados vendiendo la línea especial de Navidad de Sortilegios Weasley.

Cuando regresaron a sus casas, ya estaban listos para pasar una bella Navidad, que prometía ser muy feliz e interesante. Interesante sería seguro, ¿pero feliz?...eso lo veremos en el próximo capítulo.

Hola a todos!!!

Sé que no tengo perdón, hace más de un mes que no actualizo y no tengo excusas, lo único que puedo decirles es que no tuve nada de tiempo y lo que es peor, cero inspiración. No sabía como continuar la historia y necesitaba un capítulo de transición, tranquilo, sin complicaciones, porque ya falta poco para llegar al final de la historia y los enredos vendrán todos juntos.

Necesitaba mostrar un poco como es la vida de ellos, sin problemas y felices, haciendo nada demasiado relevante, antes de llegar lo más importante. Espero que, a pesar de que es un capítulo de transición y no aporta nada demasiado relevante a la historia, les haya gustado. A mi no me desagradó, tenía ganas de hacer aparecer a Cho Chang y era en el único lugar que podía meterla. Espero que no se haya notado mucho, pero no es mi personaje preferido, sino todo lo contrario jejeje...

Ahora sí, me voy despidiendo, con la promesa de actualizar rápido esta vez, con una capítulo que cambiara por completo el rumbo de la historia... aunque no sé sí para bien...

Gracias a todos los que leen y más que nada a los que dejaron rr´s en el último capítulo(Katryna13, jamesandmolly, Marah, aniTa Potter, piituh de Potter)y tmb los que dejaron rr´s en los demás, prometo responderlos en forma personalizada lo más pronto que pueda.

Los quiero. Lunis!!!

13.11.06

03.39 AM