Capítulo veinte: Una interesante Navidad.

CONTIENE SPOILERS DEL SEXTO LIBRO.

NI LOS PERSONAJES NI LOS LUGARES ME PERTENECEN Y CON ESTE FF NO PRETENDO LUCRAR.

Era la mañana del día 24 de Diciembre. Había amanecido soleado, aunque frío y ventoso. A medida que el día avanzaba había comenzado a nevar fuertemente.

Molly Weasley corría por su casa, de un lado para el otro, limpiando, arreglando y preparando todo para la cena de esa noche. Todos sus hijos asistirían, a excepción de Percy, de quien no tenían noticias desde hacía mucho tiempo y Charlie, que debía quedarse trabajando en Rumania. También irían mucho miembros de la Orden y ella quería que todo estuviese bajo control.

A pesar de que eran sólo las ocho de la mañana, la mujer ya se había puesto a arreglar todo y con el ruido despertó a la única ocupante de la casa en aquel momento, su hija.

-Buenos días mamá, ¿ya estás arreglando todo?-le preguntó Ginny a su madre, mientras se dirigía a la cocina y comenzaba a prepararse algo para desayunar. Su madre, al verla, le quitó las cosas de las manos y la mandó a sentar.

-Buenos días hija, siéntate que yo te prepararé el desayuno. Después ya podrás ayudarme si quieres.

Ginny se sentó sin discutir, sabiendo que jamás podría ganarle a su madre. Ella siempre había sido muy atenta con toda su familia, y ahora especialmente con Ginny. Al parecer tenía miedo que su hija se fuera nuevamente.

-Por supuesto que te ayudaré mamá, sólo dime que necesitas que haga -le comentó su hija, mientras comenzaba a desayunar las exquisiteces que su madre le había preparado.

Molly pareció pensarlo por un momento y luego le contestó:

-Podrías ir al pueblo a comprar algunas cosas que necesito para preparar la cena. Hoy seremos más que de costumbre y quiero que todo salga perfecto.

Y Ginny también quería que todo saliera perfecto. En parte porque su familia se lo merecía y en parte porque Harry y ella habían decidido contarles sobre su relación esa misma noche. Hacía pocos días habían cumplido su primer mes juntos y querían dejar de ocultarse, vivir libremente, como ambos se lo merecían. Además no era justo que le ocultaran algo así a su familia.

-Claro mamá. Iré en cuanto termine de desayunar. Por cierto, hablé con Ron y me dijo que ellos vendrían después de almorzar, para ayudarte-le dijo Ginny, terminando de comer.

Molly Weasley sonrió agradecida. Le gustaba mucho que su familia se preocupara por ella y quisiera ayudarla.

-Qué lindo de su parte. Pero diles que no se molesten. Que vengan directamente a la noche, pero eso sí, que por favor sean puntuales-respondió la madre, poniéndose nuevamente a limpiar. Pero una idea le vino a la mente y decidió preguntarle a su hija.-Ginny, quiero preguntarte algo de Harry.

Ginny, quien estaba poniendo los trastos del desayuno para lavar, se frenó en seco, pensando en si su madre ya sabría de su relación. Ellos habían tratado de ser lo más discretos posible, pero quizás no les había salido tan bien.

-Claro dime mamá-la chica se ponía nerviosa y su madre lo notó, pero prefirió no hacérselo notar.

-¿Sabes si Harry vendrá con esa novia que tenía?, te pregunto porque no estoy a tanto de si regresaron o aún están separados...

Ginny se puso roja y se dio la vuelta, para que su madre no se diera cuenta. Ella no podía mentirle a su madre pero tampoco le podía decir la verdad en ese momento. Esa misma noche se lo dirían...

-No mamá, ellos ya no están juntos.

Molly suspiró aliviada, aunque intentó disimularlo.

-Mejor por él Ginny, había algo en esa joven que no me gustaba...

-No podría decirte mamá, no tuve el placer de conocerla bien-respondió Ginny, tratando de sonar lo menos sarcástica posible.-Me voy a cambiar para ir al pueblo a hacer las compras.

Molly vio como su hija subía las escaleras y una pequeña sonrisa apareció en su rostro. Ella sabía perfectamente que Harry no seguía con su antigua novia, pero se lo preguntó a Ginny sólo para ver su reacción. Su hija era incapaz de mentirle, pero tampoco era muy buena ocultándole la verdad.

Su sonrisa se pronunció aún más debido a la felicidad que sentía por la relación de su hija menor y Harry, aquel joven tan querido por ella. Esa Navidad sería muy especial. Y Molly Weasley no se equivocaba...

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Hermione, Harry y Ron ya habían comenzado a alistarse para la cena en La Madriguera. Ginny había llegado hacía media hora y estaba encerrada en el baño, junto con Hermione, maquillándose y arreglándose.

Ron y Harry estaban en el cuarto de este último. Aún no se habían cambiado porque, según ellos, era muy temprano todavía. Pero Hermione no opinaba lo mismo. Ya les había gritado varias veces que se apuraran porque si se les hacía tarde ella no los iba a esperar.

-Es obvio que es a ellas a las que se les va a hacer tarde. Están horas cada vez que tienen que salir a algún lado-comentó Ron, tirándose en la cama que su amigo acababa de hacer.

Harry lo miró resignado, pero no dijo nada y se sentó al lado de él.

-Tienes razón, aún tenemos tiempo. Por cierto, ¿qué le compraste a Hermione?.

Ron sacó una cajita alargada de color azul marino y se la extendió. Harry la tomó y la abrió. Adentro había un fino collar de perlas, muy sobrio y delicado. No sabía que su amigo tenía tan buen gusto para comprar regalos de mujeres.

-Es perfecto Ron, a Herms le encantará.

Ron sonrió y volvió a guardar el regalo en su lugar.

-¿Te parece?, ¿no se enojará porque no le compré un libro?-bromeó Ron y Harry rió con él.-¿Y tú?, ¿qué le compraste a mi hermana?.

Harry sacó una caja de debajo de su cama y la abrió. Un vestido de fiesta, color negro, con leves brillos, estaba dentro.

-¿Te parece que le gustará?, lo compré en el negocio de Lavender. Puede cambiarlo si no le gusta... pero creo que le gustará, cuando fui a pagarlo Lavender me dijo que Ginny lo había mirado con mucho interés cuando estuvieron en la tienda...

-Yo creo que sí le gustará-comentó Ron, examinando el vestido minuciosamente.-Pero tendrá que arreglarlo, esto es muy corto y escotado para que lo use mi hermanita MENOR-finalizó el pelirrojo, acentuando la palabra menor.

Harry revoleó los ojos y se rió de su amigo.

-¿Cuándo vas a aceptar que, aunque sea tu hermana menor, ya no es una niña que tienes que proteger?, no seas celoso, sabes que yo la cuidaré con mi vida.

-Eso lo sé, sino no permitiría que estén juntos... ya sé que no necesitan mi permiso, pero creo que mi opinión cuenta, ¿no te parece?.

-Claro Ron, pero no tienes de que preocuparte-y miró su reloj, ya eran casi las 6 de la tarde. Habían acordado que llegarían a las 7. -Ron, iré a bañarme, sino se nos va a hacer tarde y Hermione nos va a matar.

-De acuerdo, luego iré yo, apúrate.

A las siete de la tarde, ya estaban todos listos para irse, menos Harry. Sorprendentemente, Hermione y Ginny estuvieron listas antes que ellos y tuvieron que esperarlos.

-Ron, ¿ya terminaste con tu cabello?, Harry, ¿qué esperas para terminar de arreglarte? ya sabes que, aunque lo intentes, no lograrás peinarte-les gritó Hermione, mientras corría de un lado para el otro, para dejar el lugar en condiciones antes de irse.-Si no están listos yo me voy. Y Ginny viene conmigo.

Ginny, ya harta de esperarlos, se paró del sillón, dispuesta a dejarlos.

-Chicos, yo me voy a ir yendo, quiero ayudar un poco a mamá-les dijo Ginny, y acto seguido desapareció, sin darle tiempo a nadie a responder. Hermione la siguió y también Ron, temiendo que Hermione lo regañara luego. Este último pensó que Harry los seguiría, pero él estaba en el baño y no los escuchó partir. Cuando salió del baño, se encontró con que lo habían dejado solo y, resoplando, terminó de arreglarse.

Harry estaba dispuesto a irse cuando escuchó que tocaban la puerta. Se sorprendió, puesto que no esperaba que nadie llegara en ese momento.

Tomando su saco, pensaba decirle a la persona que estaba del otro lado de la puerta que se estaba yendo. Era Noche Buena y él estaba llegando tarde a la cena en casa de su querida familia Weasley.

Abrió la puerta, sin preguntar quien era, y se quedó helado cuando vio a la persona que estaba del otro lado. Hacía bastante tiempo que no la veía y no tenía idea de lo que ella hacía allí, justamente en ese momento.

-Hola Harry, ¿cómo has estado?, ¿puedo pasar?.

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En La Madriguera, ya estaban llegando todos. Remus, Tonks, los gemelos, Bill y su familia y algunos miembros de la Orden.Molly Weasley corría de un lado para el otro, y la familia trataba de ayudarla, pero ella insistía en que podía hacerlo, para que los demás descansaran. Ya habían pasado veinte minutos desde que Ron, Hermione y Ginny habían dejado el departamento y Harry aún no aparecía.

Nadie se preocupaba, pues todos atribuían la tardanza a que aún se estaría cambiando. Harry podía ser muy meticuloso y vanidoso cuando quería. Y esa noche era especial, puesto que su romance con Ginny se haría oficial frente a toda la familia. Ella, sin embargo, ya se estaba poniendo nerviosa. Tenía un mal presentimiento, no sabía porque, pero sentía que algo malo estaba a punto de pasar.

Tratando de serenarse, convenció a su madre para ayudarla, pero esos malos pensamientos no se le iban de la cabeza. Si en un rato más el joven no llegaba, ella iría a buscarlo. Y si estaba sano y salvo, que se preparara para conocer, una vez más, el Temperamento Weasley.

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Mientras tanto...

-¿Virginia?, ¿qué estás haciendo aquí?-Harry se había quedado helado cuando la vio en la puerta de su casa. No podía creer que ella estuviera ahí. Las cosas entre ellos no habían terminado perfectamente y no podía entender qué era lo que ella quería.

-Veo que no estás muy contento con mi presencia... -la chica puso cara de tristeza y a Harry le dio algo de pena. Todavía se sentía un poco culpable por cómo la había dejado, cuando ella siempre estuvo ahí para él, cuando más la necesitaba.

-No, no es eso-tartamudeó el joven, corriéndose de la puerta para dejarla pasar. Ella, con una sonrisa triste, entró en el departamento.-Sólo que no te esperaba, ¿qué ha sucedido que no te fuiste a pasar las fiestas con tu familia?.

Ella, aún con el abrigo puesto, se sentó en el sillón y Harry se sentó a su lado. La chica parecía a punto de llorar y él no sabía que hacer.

-Estoy sola en estas fiestas Harry. Me peleé con mi familia y no quise ir a New York. Ellos me trataron muy mal... no se merecen que llore por ellos... -pero ella no pudo evitarlo y las lágrimas comenzaron a caer por sus sonrojadas mejillas. Harry, en un vano intento de consolarla, le pasó el brazo por alrededor de los hombros y ella apoyó su cabeza en el cuerpo del chico. Él, por su parte, debía irse a la casa de los Weasley, pero no podía dejarla en ese estado. Y menos cuando ella fue una de sus mayores fuentes de consuelo, tiempo atrás. Sentía que se lo debía.

Poco a poco, ella fue dejando de llorar y le contó con lujo de detalles la pelea con su familia y lo sola que se sentía. Harry la escuchaba sin acotar pero cada minuto que pasaba él se ponía más nervioso. Se estaba haciendo demasiado tarde y esa noche era muy especial, para Ginny y para él.

Luego de desahogarse, ella paró de llorar y se separó de él.

-Gracias Harry, me ha servido hablar contigo-le dijo, sonriendo con un dejo de tristeza. Tenía los ojos colorados e hinchados. Harry pensó que ya se iba, pero la chica se quitó el abrigo y lo dejó a su lado. Harry se sorprendió por lo arreglada que estaba, tenía un vestido rojo, largo y escotado. Ella nunca había sido el tipo de mujer que se arreglaba demasiado. Era bella, claro que lo era, pero su belleza siempre había sido muy natural, muy informal. A Harry eso le pareció raro, ¿por qué estaba tan arreglada si, supuestamente, iba a pasar sola la Noche Buena?.

-Claro, no es nada-le contestó Harry, con una sonrisa un tanto falsa.-Escucha yo... debo irme... pasaré las fiestas con los Weasley y.. ya es tarde... lo siento... pero... -Harry tartamudeaba, debía irse pero no sabía cómo no sonar grosero ni brusco.

-Está bien, no te preocupes, yo... tenía la esperanza de que tú... no pasaras las fiestas con ellos y pudieras... quedarte conmigo... yo te extraño mucho... desde que no estamos juntos... desde que me dejaste-a cada palabra que iba diciendo su voz sonaba más triste y apagada. Finalmente se puso nuevamente a llorar, un tanto superada por lo mal que se sentía.

Harry se sentía fatal, no podía dejarla así, tan desconsolada. Pero ya eran más de las ocho y Ginny lo mataría, y con toda la razón del mundo. Por otro lado, sentía que Virginia estaba así y por su culpa. Pensó en decirle que fuera a casa de los Weasley con él, pero luego se arrepintió. No quedaría muy bien llevar a su ex novia el día que anunciaría su noviazgo con su nueva novia. Quizás Ginny lo entendiera... pero no quería tentar su suerte.

-Virginia, por favor cálmate. Respira. ¿Quieres beber algo?.

La chica asintió y Harry se dirigió a la cocina, llevando consigo dos vasos de agua. Ella, aún entre lágrimas, bebió un poco del suyo y lo volvió a poner en la mesa.

-Harry, ya me voy, no te haré perder más tiempo. Tienes cosas que hacer y yo estoy aquí, molestando. Pero una cosa antes de irme, ¿podrías darme algo para el dolor de cabeza?, no me siento muy bien.

Harry, feliz por que ella ya se iba, se levantó como un resorte. Tardó varios minutos, porque no lograba encontrar la poción para el dolor de cabeza. Finalmente la encontró y se la llevó.

Ella se tomó su tiempo para beberla y Harry ya se estaba poniendo nervioso. Tenía la boca seca y bebió un trago de su vaso de agua, para tratar de calmarse un poco.

Ella finalmente se bebió la poción. Se puso el abrigo y se paró.

-Discúlpame por esto Harry. Ahora ya puedes irte a lo de tus amigos, ¿me abres la puerta?-le preguntó viendo que él no se movía.

Harry se sentía extraño. Se aflojó el cuello de la camisa y no se movió del lugar. No podía despegar su mirada de Virginia. Estaba realmente hermosa, hacía tiempo que él no pensaba en ella de ese modo. No entendía lo que le pasaba, él amaba a Ginny, por supuesto, pero los deseos de volver a tener a Virginia entre sus brazos se incrementaban a cada minuto que pasaba. Cerró los ojos y movió la cabeza, tratando de despejarse. Se levantó de su lugar y se dirigió hacia la puerta, dispuesto a abrirla para que ella se fuera y esos pensamientos desaparecieran.

-Gracias Harry, aprecio mucho que me escucharas y me consolaras. Prometo no volverte a molestar, tú ya me olvidaste y no quiero que pienses que soy una pesada. Ojalá seas muy feliz Harry, nunca olvides lo mucho que te quiero.

Harry no lograba articular palabra y el abrazo que ella le dio lo tomó desprevenido. Se sentía tan bien teniéndola entre sus brazos nuevamente. Se quedaron así unos momentos. Finalmente ella, aún con lágrimas en los ojos, se separó de él y le dio un suave beso en la mejilla, que confundió aún más a Harry.

-Adiós Harry.

Ella salió del departamento y Harry sintió que una parte de él se iba con ella. No entendía lo que le pasaba, él amaba a Ginny, ¿o no?. Sintió unos terribles deseos de abrir la puerta y salir a buscarla. Y eso hizo, pero no tuvo la necesidad de salir porque ella estaba ahí, esperándolo, como adivinando lo que él quería. Sin mediar palabra, la pelirroja se acercó y lo besó. Él se sorprendió al principio pero luego correspondió el beso, con un deseo y una pasión que nunca antes le había profesada, ni siquiera cuando eran novios. Sin separarse, entraron al departamento, sin molestarse en cerrar la puerta.

Ella era quien tenía el control de la situación. Empujó al joven hacia el sillón y se quitó el abrigo. Luego comenzó a besarlo nuevamente, dejándose llevar por el momento... él no entendía nada, se sentía como en un sueño, como si no fuera él quien estuviera besando a su ex novia, sino otra persona. No podía pensar en nada ni en nadie, mucho menos sentir nada. Lo único que sabía era que debía seguir besándola, pues sino no podría vivir más. En ningún momento pensó en parar, no quería, no debía parar...

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La familia Weasley ya se estaba preocupando. Estaban todos sentados a la mesa, esperando a que Harry llegara. Pero ya pasaban de las ocho de la noche y el joven aún no aparecía. Ginny estaba muy nerviosa, el mal presentimiento que tenía se iba acrecentando a cada momento.

-¿Qué habrá sucedido?, Harry no suele llegar tarde a ningún lado-comentó Molly, visiblemente preocupada.

-Tienes razón mamá, no sé que habrá pasado, iré a buscarlo-dijo Ron, parándose de su lugar, pero su hermana lo detuvo.

-No Ron, déjame ir a mí... -la chica se paró de su lugar, ignorando las miradas de asombro de la mayor parte de las personas presentes. Ellos no estaban al tanto de su relación y por eso se extrañaban. Normalmente Hermione o Ron hubieran ido a buscarlo...

-¿Quieres que te acompañe?-le preguntó Hermione.

Ginny le dirigió una sonrisa un tanto torcida.

-Gracias Herms, pero no te preocupes. Ya vuelvo.

Y a continuación ella tomó su abrigo y se fue. Apareció en la puerta del departamento de Harry y se extraño de que ésta estuviera abierta. Lentamente, y con la varita en alto por prevención, abrió la puerta del departamento y la imagen que allí vio le rompió el corazón en mil pedazos. El alma se le cayó a los pies y se le cortó la respiración. Frente a ella, estaba Harry, su Harry, besando desesperadamente a su antigua novia. Ninguno de los dos notó su presencia y siguieron con lo suyo, sin parar. Todo sucedió en cuestión de segundos.

Ginny se sentía incapaz de moverse, no podía creer lo que veía frente a ella. Todos sus sueños y esperanzas se desvanecieron, el odio y la rabia se apoderaron de su cuerpo y un grito ahogado se le escapó de su garganta.

Al parecer, eso hizo reaccionar a la pareja, que se separó enseguida. Harry estaba confundido, no lograba hilar sus pensamientos ni reconocer a la persona que lo miraba con odio desde la puerta. Virginia miraba a Ginny desafiante, aunque tenía una expresión de terror en su rostro y no despegaba la vista de la varita que Ginny empuñaba en alto.

Ginny no se movió de su lugar y sólo podía observarlos. Virginia se levantó y comenzó a arreglar su ropa. Harry poco a poco fue saliendo de su ensoñación y reconoció a Ginny. Y sus ideas comenzaron a tomar forma en su mente y el horror lo invadió al darse cuenta de la situación.

-Ginny...

Pero cuando la joven lo escuchó hablar, reaccionó y comenzó a alejarse, mientras él trataba de acercarse.

-Ginny... yo no puedo explicarte...yo... -Harry no sabía ni lo que decía, sentía que sólo idioteces podían salir de su boca, así que decidió callarse.

Ginny nunca había sentido tanto coraje en su vida. Quería llorar, matarlo, pero no lo hizo. Lo único que hizo fue:

-Te odio Harry, no puedo creer que me hicieras algo así... nunca te lo perdonaré...

Y de ese modo la joven echó a correr escaleras abajo, salió a la calle y la nieve y la lluvia desatadas momentos antes comenzaron a mojarla. A ella no le importó, corrió y corrió, mientras sus lágrimas se mezclaban con las gotas de lluvia.

No podía creer como Harry había sido capaz de hacerle eso a ella. Tan enamorado que parecía y luego la traicionó de ese modo. Nunca se hubiera esperado algo así, y menos de un hombre tan fiel como Harry. Ginny sabía que había algo raro ahí, pero no pensaba averiguarlo. Estaba completamente desilusionada, y una mezcla de odio y dolor la invadían. Siguió corriendo hasta que las fuerzas se le agotaron y cayó sentada en un banco, frente a una plaza. Allí se quedó, contemplando las calles vacías. Probablemente todos estarían festejando y se acordó de su familia. No quería preocuparlos pero no podía aparecer en su casa en ese estado. Así que se quedó allí, contemplando como la lluvia caía y como los árboles se movían por el fuerte viento que soplaba. Tenía mucho frío pero ya nada importaba en ese momento.

Harry, dándose cuenta del error que había cometido sin saber por qué, salió de su departamento, dejando sola a Virginia, sin importarle nada.

Debía encontrar a Ginny cuanto antes, debía explicarle la situación. Pero sabía que no tenía nada que explicarle. Las cosas habían sucedido así y él no tenía perdón. Tampoco ninguna excusa válida para darle. Había cometido el peor error de su vida y pagaría muy caras las consecuencias. Sabía que la relación con Ginny había terminado para siempre. Aún no entendía porque se había dejado llevar, tampoco entendía bien lo que había sucedido. Él no amaba a Virginia, tampoco lo atraía físicamente. Ya no, él tenía a Ginny y ella le bastaba. No necesitaba a ninguna otra. Aún la cabeza le daba vueltas, pero ya podía ordenar mejor sus ideas. Él nunca, jamás, por propia iniciativa, hubiera hecho lo que hizo. ¿Sería posible que... ?no, no podía ser...eso tampoco podría haber pasado.

Harry corrió durante un largo rato, pero no logró encontrar a Ginny. Ya se estaba preocupando, ¿dónde estaría?, ¿y si regresó a La Madriguera?, pero él no podía aparecerse allí, no después de lo que había hecho, no le daba la cara para hacerlo...

Luego de un largo rato, Ginny decidió aparecerse en su casa. Ya había pasado bastante tiempo y no quería que su familia se preocupara. Apareció en el patio, respiró profundamente y trató de calmarse. Aún sentía ganas de llorar y lamentarse, pero hizo todo lo posible por poner su mejor sonrisa, para que su familia no se preocupase. Incluso iba a inventar alguna mentira, no para que excusar a Harry sino para que no le preguntaran nada y para no arruinarles la fiesta con una desilusión como aquella.

Apenas entró las miradas se clavaron en ella y la muchacha caminó hasta su lugar y se sentó. La familia aún no había empezado a cenar y esperaban su respuesta.

-Buenas noche, disculpen por la tardanza...

-¿Qué sucedió, hija?-le preguntó su padre, mirándola fijamente.

-¿Por qué has tardado tanto?.

-¿Dónde está Harry?

Todos le empezaron a preguntar cosas y ella no sabía que responderles. Lo único que quería era salir de allí cuanto antes, para tirarse en su cama y no levantarse por varios días.

-Ehh... Harry no vendrá... -pero al decir esto se vio interrumpida por toda la familia, que no paraba de hacer comentarios y preguntas.-Si me dejan hablar, les terminaré de contar...

Todos hicieron silencio y Ginny comenzó a hablar.

-Harry está enfermo. Cuando llegué a su departamento, lo encontré tirado en el sillón-y eso no era mentira-quejándose de un fuerte dolor de cabeza. Lo examiné y me di cuenta que volaba de fiebre. Me dijo que se había tomado un par de pociones pero que no le habían hecho efecto. Así que le di una mejor y le dije que se quedara. Él insistió en venir, pero es mejor que se quede allí. Les mandó saludos y pide perdón por no haber venido-finalizó Ginny, tratando de sonar convincente. La mayoría de los presentes se lo creyó, e incluso se lamentaban por Harry. Pero Ron y Hermione sabían que todo era mentira y no paraban de mirarla, tratando de descifrar qué era lo que en realidad había sucedido. Y a juzgar por los ojos hinchados y rojos de Ginny, no parecía nada bueno.

En silencio, la familia comenzó a cenar y en un momento Ginny sintió que no podía más. Tratando de contener las lágrimas, se excusó diciendo que iba al baño, pero apenas subió las escaleras, corrió a su cuarto y allí se encerró. Se sentó en su cama, mirando por la ventana. Se sentía tan mal, una parte de ella se había muerto cuando lo vio con la otra. Lo odiaba, realmente podría matarlo si lo tenía frente a ella.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por unos suaves golpes en la puerta.

-Ginny, ¿puedo pasar?-era la voz de Hermione y sonaba bastante preocupada.

Ginny se levantó de su cama y le abrió la puerta. Trató de sonreírle, pero no lo logró.

-Ginny, ¿qué sucedió?, ¿estás llorando?.

La pelirroja no le contestó y se arrojó a sus brazos. Su amiga la consoló, pero sin saber lo que había sucedido. La dejó que se desahogara. Cuando se sintiera mejor, le contaría.

Pasaron unos minutos y la pelirroja lloraba, pero ya estaba un poco mejor.

-¿Qué sucedió amiga?, ¿quieres contarme?.

Ginny dudó por unos instantes, pero luego se decidió. Ella era la mejor amiga de Harry, pero también la suya. Y sino se lo contaba a ella, ¿a quién se lo iba a diría?.

Como pudo, tratando de sonar lo mejor posible, le contó todo a su amiga. Cuando terminó, Hermione estaba muy confundida. Sentía una rabia tremenda contra su mejor amigo y no lograba entender porque lo había hecho.

-Ginny, es increíble lo que me cuentes, no parece algo que Harry haría...

-Lo sé, pero sucedió... nunca terminamos de conocer realmente a las personas... no lo puedo creer...

-Ya se las vera conmigo, cuando yo lo agarre no le quedara un hueso sano-decía Hermione, muy desilusionada y triste por las acciones de Harry.

Este comentario hizo reír un poco a Ginny, quien ya había parado de llorar.

Volvieron a golpear la puerta y esta vez era Molly, para avisarles que ya estaban por comer el postre. Ginny se arregló un poco, para evitar las miradas sospechosas y luego bajaron. Toda la familia estaba reunida en el living, disfrutando del postre. Ron estaba muy entusiasmado jugando con su sobrino, al igual que los gemelos. Remus y Tonks hablaban con algunos miembros de la Orden y la señora Weasley, con ayuda de su marido, atendían a los invitados.

Ellas bajaron y se sentaron en unos de los sillones. Apenas Ron la vio se dirigió disimuladamente a ella y le dijo, en voz baja:

-Más vale que luego me cuentes qué sucedió. No sé porque, pero tengo el presentimiento que mi amigo terminará con un par de dientes menos y alguna cicatriz más... cortesía de Ron Weasley.

Ginny asintió y le sonrió tristemente a su hermano. Recién ahora estaba viendo las consecuencias que traerían las acciones de Harry. Probablemente su hermano se pelearía con él, al igual que Hermione, y por supuesto el resto de su familia. Suspiró tristemente. Harry no sólo la había traicionada a ella, sino que también a toda su familia, quienes confiaban y querían con todo su corazón al "Gran niño que vivió".

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Hola a todos!!!

No me maten. ya sé que esto no era lo que se esperaban, pero yo avise que la historia iba a dar un giro inesperado. Todas estamos odiando a Harry en este momento, pero todo tiene un por qué en esta vida y pronto se descubrirá todo...

Prometo actualizar más seguido ahora. Creo que quedan dos capítulos más y quizás un epílogo, aunque aún no estoy segura si lo voy a escribir o no.

Espero que, a pesar de todo, les haya gustado. Y no se preocupen... Ginny se vengará, aunque no le pagará con la misma moneda... será algo peor... jejeje... nos leemos pronto!!!

Lunis!!!

PD: No se ustedes, pero yo todavía estoy sufriendo por las fotos de la 5ta peli, en la que aparece nuestro Harry besando a esa ¡#$&$&$$...