Hola , ven? No estamos tardando mucho en actualizar. Algunos me pidieron más drama y menos trama, pero tenia que explicar algunas cosas, no se preocupen, habrá de todo un poco en este capitulo.

Daniela, te quiero mucho¡

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Idyllic love

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Son of War: An idyllic love

Declaración de Derechos de Autor: Los personajes de este respectivo anime No nos pertenecen, son propiedad exclusiva del grandioso mangaka Nobihuro Watsuki.

Datos de Interés

"-…-" Lo que dice un personaje

"-cursiva-" Lo que piensa un personaje

"" Cambio de escena.

Capitulo # 2: El Nacimiento de un sentimiento: Amor

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Megumi corría por todo el jardín esperando encontrarse con Aoshi, había recibido noticias de Citnea, sobre la futura visita del príncipe y tenia el presentimiento de que no le agradaría, en lo absoluto, la noticia a Aoshi.

- Esto es totalmente ridículo, soy un Arcángel, no se supone que deba correr buscándolo, pero ni siquiera percibo su presencia – mientras apretaba su túnica con fiereza y en su rostro una mueca de molestia se formaba – ¡Aoshi¡¿Dónde te has metido!

- Aquí estoy, como siempre, eres molesta y ruidosa – le dice Aoshi que se encontraba a sus espaldas – Deberías poderme encontrar con facilidad, se supone que sientas mi espíritu, pero como solo te has concentrado en un solo campo de entrenamiento – agrega mientras camina tomando un mechón de su cabello, hasta quedar frente a ella.

- No digas tonterías, Aoshi, puedo sentir a cualquier ser de luz menos a ti, porque te empeñas en no ser detectado – mientras retira el mechón que antes estaba en la mano del arcángel con aires de superioridad.

- No tenias que decirme algo – dijo fastidiado por la actitud berrinchuda de la pelinegra.

- Nada – dice Megumi sonriendo al saber el impacto que tendría la noticia – tan solo que uno de los príncipes de Citnea viene en camino.

- ¿Qué has dicho? – mientras en su rostro se denotaba lo molesto que estaba.

- Que el príncipe Battousai viene en camino, para ser exactos. – mientras reía al ver esa expresión de molestia en su rostro, no todos los días tenia la dicha de ver emociones en el semblante de Aoshi.

- Debo ver a Kaoru, dile a Hiko que proteja la entrada, puede que tengan el collar de Tokio – le dice agarrándole los hombros y obligándola a mirarlo – No lo dejes entrar.

- Si – fue lo único que articulo Megumi después de ver las alas de Aoshi envolverlo y desaparecer.

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------Idyllic Love-----

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Después de recibir el collar en sus manos, percibió un cambio en su esencia, algo meramente perceptible pero ahí estaba. Comenzó a escuchar en sus oídos, el palpitar de su sangre, las venas en sus manos se resaltaron y una frase vino a su mente, una que era intrusa de sus sueños, dichas por una mujer.

El carruaje lo esperaba, y como siempre, llevaba a su mejor amigo y compañero de batallas. Lo vio con su pantalón negro y una camisa blanca, elegantes en cierto punto pero deslucidas por la cinta roja en su cabeza, que por alguna extraña razón, defendía a toda costa cuando hablaban de eliminarla de su vestuario.

En el rostro de su acompañante se anunciaba el enojo y la inconformidad, al igual que a él, no les agradaba la idea de visitar al reino enemigo y menos a escondidas de su hermano Enishi.

Abordo el carruaje sin mirar a su amigo e indico que podian partir.

- Sanosuke, tendrás que comportarte, además de que deberás esperarme afuera – decía Battousai con cierto tono de autoridad.

- Aun no entiendo para que requieres de mi compañía, si en el mejor de los casos, me quedare afuera viendo mientras te vas – le dice un apuesto vampiro de ojos chocolates, al igual que su cabello.

- Si se oponen a mi presencia, quien mejor que tu, para darles pelea – le dice sin mirarlo, el frió ambarino.

- Esta bien, por lo menos tendré un poco de acción – dice Sanosuke formando con ambas manos un puño.

- Aun no entiendo porque mi padre me especificó que Enishi no podía tener conocimiento de esta visita – dijo el príncipe sosteniendo su barbilla mostrando gran interés en las razones que tendría su padre para ocultárselo a su hermano mayor.

- Saito-san no confía en Enishi – dijo para sí mismo, Sanosuke – después de saber que...

- ¿Después de saber que? – dijo Battousai mirando a su amigo, esperando una respuesta – Si me entero que me ocultas asuntos importantes sobre mi padre y Citnea, te enviare a las Profundidades del Calabozo de Fatums

- Hay cosas, amigo, que por tu bien, no debes saber – pronuncio con calma a su pelirrojo amigo – Cuando veas a la dueña de Levis, sabrás muchas cosas de las cuales no tienes conocimiento.

- ¿La dueña de Levis? – dijo mostrando perplejidad

- La persona que te habla en sueños, mi principe, la mujer que tiene el mismo collar que tu padre, en cierta manera, tienes algo que a ella le pertenece – dice Sanosuke señalando el collar que ahora guindaba del cuello de su amigo.

- Sano¿Cómo sabes de mis sueños? – su mirada ámbar se clavó en los ojos chocolates de su guardián – ¿ Desde cuando estas a mi lado?

- Si quieres saber si existo desde antes de tu nacimiento, pues si, estas en todo lo correcto. Como príncipe que eres, debes de saber que eres el blanco de múltiples conspiraciones, ya que, a diferencia de los arcángeles, nosotros no somos fieles a nada – le dice mientras sonríe y retoma su actitud bromista – todos te quieren Battousai, ya sea muerto o vivo.

- Y yo que siempre había pensado que eras estúpido – dice con sorna – pero veo que ocultas todo detrás de tu patética sonrisa y tu actitud infantil.

- Tomare eso como un halago, príncipe – dice intentando no matar al sujeto altanero que tenia sentado al frente.

- Ya lo veo, puedo ver el Pilar del Templo de Lux – dice Battousai sin darse de cuenta de que su mano, se acercaba lentamente al collar que ahora brillaba. Su mano se posesiono del collar y al cerrar sus ojos, una visión se apodero de él.

A su alrededor, la vista de un gélido jardín y las hojas volaban en su contorno, aquello que antes era verde y lleno de vida, se convirtió en aquella imagen fría y sin vida.

Busco alguna prueba de su conciencia así elevando sus manos y tocando su rostro, era cierto, estaba en ese lugar y ni siquiera sabia como había llegado.

Camino casi reconociendo el lugar, como si supiera exactamente a donde lo llevaría aquel camino, cuando se detuvo, pudo ver las puertas, protegidas por cristales y en el umbral una mujer lo esperaba.

Era como en sus sueños, dio pasos inseguros hasta verla con claridad, por sus ojos caían lagrimas negras y entonces pudo ver el color del collar que brillaba en su delicado cuello, zafiro, al igual que los ojos de la joven que movía sus labios diciendo su nombre pero sin emitir sonido.

Se acerco con una mano elevada con miedo, para comprobar si ella era de verdad o parte de esa fantasía en la que el collar lo había sumergido.

- ¿Quién eres? – dijo Battousai mientras tocaba la mejilla de la pelinegra y esta atrapaba su mano con las de ella, en una muestra de cariño.

- Mi querido príncipe, sabes mi nombre, esta grabado con sangre en tu corazón – le dice la pelinegra con ternura mientras se acerca a su oído y le susurra – de ti dependerá que nuestro amor no sea un idilio, de ti dependerá si vivo o muero, tu, mi querido príncipe, eres el dueño de mi corazón y el único capaz de salvarme de mi destino – mientras con sus dedos toca el collar que pendía de su cuello.

- Dime tu nombre – dijo suplico el vampiro dejando notar violeta en el ámbar de su mirada, mientras la acercaba a él por la cintura.

- Tu sabes mi nombre, recuérdalo siempre, te amo, aunque mi vida sea la única esperanza de nuestros reinos, pase lo que pase, no dejes que tu alma sea consumida – le dice mirándolo, dejando que el ámbar se perdiera en el zafiro, mientras unía sus labios a los de él.

Al abrir sus ojos, esperaba ver a la dueña de la sensación que aun reinaba en sus labios, pero solo vio a un Sanosuke un poco asustado, sosteniendo sus hombros tratando de hacerlo reaccionar.

Este se suelta violentamente y grita un nombre

-¡Kaoru! – dice mientras toca sus labios y siente en su otra mano un papel de color azul con letras doradas.

Al verte mi corazón grita desesperado, Impotente

Rodeado de oscuridad.

Mi mano sin poder alcanzarte ni mi brillo poder abrumarte,

La sangre domina tus instintos y, no notas la profundidad

En la que caes... mi desgastada garganta muere en un intento

Intento en cual fallo al tratar de advertirte otra noche

Otra pesadilla vendrá con la oscuridad... cuando la soledad ronde

Y mis suplicas no te puedan alcanzar, ni puedas escuchar tus latidos.

Cuando la salvación este tan lejos de tu alcance que ni mis alas

Te puedan salvar...

Cerro el papel y apoyo su cabeza hacia atrás, fue entonces cuando cayo en cuenta del nombre que había dicho sin pensar, una sonrisa apenas perceptible se dibujo en su rostro y a su lado, una pluma gris lo acompañaba...

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------Idyllic Love----

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Su respiración se acelero en un cambio drástico, sus labios aun sentían la sensación de otros sobre los suyos, se sonrojo al sentir semejante sensación y se sentía mal consigo misma por actuar de esa manera, ella no era una humana inmadura ni mucho menos una adolescente, aunque tuviera la forma de una en su apariencia humana, ella era la única luz que le quedaba a Lumen, debía ser imparcial y hasta cierto punto, fría.

Se sentó en su cama y seco el sudor de su frente al recordar escuchar su nombre y unos ojos ámbares mirándola. ¿Solo fue un sueño?

Esa pregunta rondaba incesante por su mente. Quito con calma la sabana que la cubría aun y vio su desnudes, después de todo, ya había madurado, y prueba de eso era la sangre en las sabanas por el nacimiento de sus alas.

Camino hasta llegar al lugar donde guardaba su túnica y mientras se la colocaba, su collar emitía un calor que le llamo la atención, mas decidió ignorarlo y prosiguió a cepillar su largo cabello.

Se detuvo al sentir un punzante dolor en su espalda y palabras confusas palpitaban en sus oídos.

- Mortuus... vita... Deus... ayúdame – susurro Kaoru mientras recuerdos de su vida pasada corrían por su mente en una cabalgata suicida hiriéndola, recordándole que el destino no permitiría que su corazón no fuese de otro que no fuere vampiro.

- ¿Kaoru? – la pelinegra escucha una voz conocida a sus espaldas

- Aoshi-sama, estoy bien, solo son mis alas– le dice al poderoso arcángel que había corrido hasta ella al verla de rodillas con lagrimas en sus ojos.

- Kao-chan... debes venir conmigo, un príncipe de Citnea viene en camino y no podemos permitirle estar en tu presencia, no son dignos de verte y ni siquiera escucharte – le dice mientras la ayuda a levantarse y toma su mentón con delicadeza – no quieres que ellos te hagan recordar imágenes dolorosas, debes recordar por ti misma... además, ellos son tus enemigos.

- Aoshi-sama, se que me quiere proteger, pero... – Kaoru baja su mirada, intentando hallar el valor para decirle lo que sentía – Soy la monarca de Lumen, debo enfrentarlos y hablar por mi ciudad, ya fui privilegiada como jueza de pecados con mis alas, Aoshi-sama¡¡Confié en mi! – agrega la pelinegra con determinación, esperando que su guardián la entendiera.

- No – fue lo único que dijo Aoshi antes de soltarla y darle la espalda.

- No evitarás que crezca, nunca dejarás que enfrente a mis enemigos, nunca dejare de ser una niña para ti – le dice cansada y llorando, al no soportar su impotencia ante la severa actitud de la persona que ella tanto amaba, pero que ahora solo la ignoraba - ¡No soy Tokio-san!

- ¡Cállate! – fue lo ultimo que escucho Kaoru antes de terminar en el piso sosteniendo su mejilla – Tu no sabes lo que tenido que soportar sin ella – le dice mientras con sus manos la alza y la acerca hacia a él con desesperación – No permitiré que otro vampiro me arrebate lo que más amo, no dejare que el hijo de ese maldito ponga sus sucias manos sobre ti.

- ... – Kaoru tan solo temblaba en los brazos de Aoshi, sus lagrimas corrían libremente por sus mejillas y el dolor del golpe palpitada renuente a irse, mientras cerraba sus ojos con frenesí, no quería verlo, no quería ver esa expresión de ira en su rostro, no en sus ojos azules... no en los ojos azules que tanto amaba.

- ¿Kaoru? – la aparto lo necesario para verla, sus ojos se abrieron cuando vieron la expresión de miedo en el rostro de Kaoru y la sangre que ahora había manchado su túnica azul cielo.

- Lo siento, no me controle... no fue mi intención – le dijo mientras buscaba su mirada y lo único que obtuvo fue un empujón por parte de ella al intentar escapar de él.

- Usted... Aoshi-sama – había caído al piso al intentar apartarse de él.

- Kaoru... lo siento – no soportaba ver esa expresión en su rostro, ella no podía temerle, ella era su pequeña Kaoru... como había perdido el control así.

- No moriré, se lo prometo Aoshi-sama... esta será mi promesa ante usted – Kaoru entendía al arcángel de mirada azul, el sólo tenia miedo de verla morir, pero ahora, no se sentía segura a su lado, así, decidió levantarse – sólo necesito estar sola.

- Kaoru... por favor, tenemos que hablar – veía como a cada paso que daba, ella se alejaba con innato miedo en sus ojos. Sabia que en esos momentos era inútil hablar con ella, el miedo aun rondaba en su interior y de nada servirían las palabras, con sus manos sostuvo su frente – quédate en tu habitación, vendré con Hiko para protegerte de ese vampiro... llamaré a Megumi para que te cure – la dejo sola, era lo mejor en esos momentos, en los cuales, el pilar de la ciudad perdió un poco de su luminosidad y eso, no paso desapercibido por Aoshi.

- ... – Kaoru no dijo nada y apoyo su cabeza contra la cama aun estando en el suelo y lloro por haber perdido algo que nunca pensó que sucediese, confianza, su Aoshi-sama la había lastimado.

Se quedo unos momentos así hasta que escucho el sonido de los cristales, definitivamente era Megumi, asi que se levanto y estiro su ropa, y con el dorso de su mano, limpio sus lagrimas.

- Aoshi me dijo que viniera, que necesitabas una curación... – fue lo ultimo que alcanzo a decir la hermosa arcángel cuando vio a Kaoru intentado sonreír y ocultar que había llorado - ¿Qué sucedió, Kaoru? – se acerco maternalmente y vio como su mejilla hinchada sangraba en un corte.

- Ha sido un accidente, Megumi-san – le dijo la pelinegra a Megumi con una sonrisa, pero sin ningún rastro de autenticidad.

- Kaoru, te he cuidado desde pequeña, a mi no me ocultes las cosas, para mi, eres un libro abierto – le dice mientras la cura, pero se sorprende al ver que mientras usaba sus poderes la herida brillo en signo de haber sido por un ser de luz – fue Aoshi¿cierto?

- Fue un accidente, Aoshi-sama no quiso hacerlo – le dijo Kaoru mientras su mirada zafiro se tornaba oscura y se nublaba.

- Ya estas lista, ahora solo debes esperar a que llegue el príncipe, estoy segura de que él llegará hasta aquí, tiene el Corazón de Luve, la protección de Tokio-san.

- Quiero verlo, pero tengo miedo de desafiar a Aoshi-sama – escucho decir Megumi de Kaoru antes de recostarse en su hombro buscando consuelo.

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Desde el Templo de Lux, vigilaba todo sigilosamente, y no le gustaba para nada la idea de la visita de tal Battousai, no quería que nada interfiriera en sus planes, no ahora que todo iba tan bien, y sobre todo por que si todo salía como lo planeado, su sangre también dominaría en Citnea.

Pudo ver al vampiro pelirrojo en la entrada y su entrecejo se frunció, debía darse prisa por apoderarse del corazón de la nueva monarca, aunque dominar al rey de Citnea había sido fácil y mucho más dominar las decisiones internas de aquella ciudad que se decía intocable por los arcángeles, pero este príncipe siempre había sido un problema para él, era el único con el verdadero derecho a ser el dueño del Corazón de Luve.

Sus ojos carmesíes se tornaron negros y desapareció en forma de un rayo de luz al ver que se acercaba el más poderoso de los arcángeles.

Un arcángel con vestidura azul marino al igual que la de Aoshi, pero a diferencia de este, portaba una katana y sus alas eran del mismo color de su túnica y doradas en las ultimas plumas. Un opal y una esmeralda en cada brazalete en sus muñecas y su largo cabello oscuro amarrado por una liga dorada.

Su cuerpo fornido y un porte de elegancia, le acompañaban a su mirada verde oliva mientras una sonrisa irónica relucía dibujada en sus facciones.

Miro hacia una columna en particular del templo y continuo caminando con tranquilidad hasta ver los rastros de la esencia del arcángel que lo había llamado, era peculiar el cambio en su estado de animo, en su rostro una interrogante se formo y al alzar su vista pudo verlo mirando al infinito con cierta culpabilidad.

- Vaya, pensé que nunca vería esa expresión en tu cara, siempre frío como el hielo – le dice tocando su hombro.

- Hiko – dice Aoshi sorprendido de no haberlo sentido, baja su mirada y le da la espalda nuevamente – ¿Qué haremos para que no la vea?

- ¿Quién dijo que no lo dejaré verla? – le dice caminando hasta quedar a su lado para contemplar al igual que Aoshi, toda la ciudad

- Yo lo digo, y si tu también piensas igual que ella... – fue callado por el comentario de Hiko.

- ¿Me pegarás Aoshi? – le dijo con mofa mientras lo veía esperando una reacción que no tuvo que esperar, las kodashis de Aoshi iban directo a su pecho, mas no se movió ni un centímetro.

- Ya lo sabia, así es como sabes de todos nuestros movimientos – le dijo Aoshi al ver que sus kodashis habían atravesado el cuerpo de Hiko como si se tratase de aire.

- Estas equivocado – le dijo mirándolo con reproche y a la vez golpeándolo sin moverse en el estomago - ¡Eres el juez de la Avaricia y de la Ira¡ No permitiré que tu mismo cometas dichos pecados, y mucho menos que vuelvas a tocar a mi protegida – le espeta en un reclamo – No me has podido tocar porque has perdido tu pureza, la venganza y la ira se están apoderando de ti, quiero que cuando ese príncipe se retire de nuestros dominios te purifiques

- Perdóname – Hiko se sorprendió al escuchar a Aoshi decir tales palabras.

- No seas estúpido, sigues siendo mi estudiante preferido, pero el amor por Tokio te ha hecho desviarte del camino de la justicia – le dijo ayudándolo a levantarse – Recuérdalo, debemos ser imparciales, la justicia nunca debe ser confundida con la venganza... Tokio siempre te lo repetía, pero eres muy cabeza dura, somos arcángeles pero podemos ser influidos por sentimientos humanos, así como el amor, también puede ser el odio.

- Gracias, no siempre se puede ver tu faceta paternal – le dijo sonriendo como no lo hacia en años, si no fuese delante de Kaoru.

- Vamos, él ya esta aquí y Tokio lo ha ayudado un poco – le dijo Hiko antes de tomar forma de esfera y volar hasta la entrada de la ciudad donde un carruaje acaba de detenerse.

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-----Idyllic Love-----

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Apenas diviso los dos mástiles de la entrada y sus grandes murallas, supo que habia llegado y con impaciencia se bajo del carruaje.

Vio a dos ángeles en la entrada y se sintió confiado, ya que podía sentir su falta de poder.

Su ropa negra se ondeo al igual que su capa rojo vino y en una sonrisa se dejaron notar sus colmillos, sabia que no podía ser tan fácil.

Camino con paso seguro hasta llegar a uno de los guardianes de la puerta.

- Vengo a ver a la monarca de esta ciudad, soy Battousai, príncipe de Citnea – dijo con un tono impecable.

- No se le esta permitida la entrada a vampiros – fue lo único que dijeron ambos guardianes sin mirarlo.

- No vengo a causar ningún conflicto, requiero de la ayuda de vuestro monarca, llámela y que ella decida si soy o no, bienvenido – le dijo tranquilo intentando no tener que utilizar sus poderes.

- Así que tú eres Battousai, pequeño diría yo – escucho decir Battousai para girar su vista y ver a un arcángel con los brazos cruzados, riéndose mientras lo examinaba meticulosamente.

- Dame a saber tu nombre, arcángel, para saber quien se burla de mí – le dijo soberbio y orgulloso el príncipe vampiro.

- Hiko, soy el arcángel encargado de castigar a orgullosos como tú y del bienestar del monarca que con tanta energía exiges ver – le dijo acercándose a él – aunque no sé porque no entraste directamente, parece que tras de pequeño no eres muy inteligente – mientras señalaba el collar y este entendiendo la indirecta, se puso más furioso.

- Podía entrar con el solo hecho de tener este collar – dijo con ironía y sintiéndose un poco tonto por no decir otra cosa.

- Puedes entrar al igual que tu amigo - mientras veía a Sanosuke recostado de la puerta del carruaje.

- Me dices que puedo entrar, pero porque presiento que no todo acaba aquí – le dice esperando que fuese sincero el arcángel.

- Es cierto, yo te guiare hasta el pilar en donde se encuentra Kaoru – dijo Hiko mientras sonreía por la reacción en el rostro del vampiro cuando menciono el nombre de Kaoru – Pero... cuando lleguemos hay, deberás combatir contra el juez de la Ira, no le caes muy bien y si tienes muy mala suerte, también con el juez de la Lujuria.

- Suena fácil – le dijo con ironía – no venimos a pelear, solo a solicitar la ayuda de su monarca.

- Cierren los ojos, los llevare hasta el Pilar – le dice Hiko, antes de introducirlos en una esfera de luz y tele transportarlos hasta el gran pilar.

- Ese viajecito no me agrado, en lo absoluto – agrego un Sanosuke un poco mareado.

-Es normal, ya que tienes tiempo sin utilizar este método para ir de un sitio a otro – le dijo Hiko a Sanosuke, a lo cual este solo sonrió.

- También conoces a este arcángel, por lo visto, Sanosuke – le dijo molesto el ambarino, por todo lo que se estaba desarrollando a sus espaldas.

- Battousai, pero que cosas dices, seria imposible puesto que soy un vampiro – le dice sonriendo el castaño – además, te advertí que no quería acompañarte en este viaje – agrego en un tono más bajo

- Megumi, no aparezcas, solo harás las cosas más difíciles para Sanosuke – piensa Hiko mientras lee el cambio en el aura de Sanosuke – Viejos recuerdos, viejo amigo – le dice a Sanosuke, pero solo lo escucha en su mente, a lo que Sano le dirige una mirada cómplice.

Hiko dejo de ver a Sanosuke, que por alguna razón veía con intensidad las escaleras por donde ahora descendía un Aoshi molesto, a pasos fuertes y con sus kodachis preparadas para atacar en cualquier momento.

- Hijo de la oscuridad, sangre de Saito, te esperaba, y te aseguro, no dejare que la veas – dijo un hermoso pelinegro que bajaba las escaleras del gran pilar.

- Vaya, acabo de llegar y ya no soy bienvenido – dijo Battousai antes de empuñar su espada y atacar al arcángel que habia desenfundado sus kodachis a gran velocidad.

Para Aoshi era mucho más fácil atacarlo, estaban en sus territorios y la barrera purificadora de Kaoru era lo suficientemente poderosa para agotar a todos los seres malignos que se acercasen.

Pero, para su sorpresa, su ataque fue contrarrestado por una katana.

- Sou Ryu Sen – grito Battousai desenfundando su espada y atacando a Aoshi velozmente, y al ser esquivado prosiguió a golpearle con la vaina pero no logro hacerle gran daño, ya que el poderoso arcángel aprovechó el factor sorpresa para golpearlo.

- ¡Onmyo Hasshi! – fue lo ultimo que escucho Battousai antes de caer con una de las kodachis de Aoshi incrustada en un costado.

- No la veras, ahora, antes de que te atraviese ese negro corazón, vete – dijo apuntando con su otra kodachi a Battousai que estaba tendido en el piso.

Desde la cima del templo, Megumi y Kaoru veían la pelea, la segunda estaba siendo sostenida por Megumi quien le decía que debía calmarse, pero al Kaoru escuchar el nombre de Saito, intento soltarse.

- ¡Suéltame, Megumi¡¡Lo matará! – exclama desesperada, moviéndose violentamente al intentar zafarse del agarre de Megumi.

- ¡Cálmate, Kaoru¡ Si te dejo ir, Aoshi me matará – le dice sosteniéndola con más fuerza.

- ¡Maldito! Mi padre necesita verla, y no me iré sin que ella me haya escuchado – le grito Battousai a Aoshi, levantándose con dificultad y poniendo en posición de ataque.

- Saito bastante daño ya a hecho en este reino – le dijo antes de mover la kodachi que seguía en uno de los costados de Battousai haciéndolo gritar de dolor.

Saito... mi padre¡¡Esta muriendo¡¡ Déjame verla! – grito desesperado al no poder moverse y ver como el ataque de Aoshi iba directo a su corazón, cerro sus ojos y espero el ataque.

Kaoru sintió como si su mundo se desplomara en pedazos al escuchar esas palabras¿Morir? Pero si ella ni siquiera ha tenido la oportunidad de conocer a la persona que despierta tantas sensaciones en ella, no quería que muriera, algo en ella le decía que sentia algo fuerte aunque no lo conociera, sus recuerdos eran imágenes de ese hombre, y era feliz junto a él.

- ¡Suéltame¡ - grito Kaoru, soltándose exitosamente de Megumi quien la iba a detener hasta que escucho un sonido familiar para ella, esa voz era de... – Sanosuke – dijo en un tono melancólico, al descubrirlo corriendo hacia Battousai, mas fue detenido por Hiko, sus fuerzas la abandonaron y se olvido por completo de que Kaoru ahora bajaba las escaleras.

- ¡Basta! – fue lo único que escucho Battousai antes de sentir un aroma conocido para él – Jazmines... – dijo abriendo sus ojos y viendo la hermosa cabellera azabache delante de él, protegiéndolo del ataque.

- ¡Kaoru, no lo protejas¡¡Quítate, es una orden! – ordeno Aoshi furioso, al ver como defendía a ese vampiro tal como lo habia hecho su hermana antes de morir con el tal Saito.

- No lo haré, Aoshi-sama – dijo bajando su mirada – él sabe sobre Saito-san, quiero saber sobre él, quiero saber si esta bien – dijo afligida al saber que estaba decepcionando al hombre que ahora la miraba defraudado.

- Aoshi, detente – dijo Hiko avanzando hasta Aoshi y desarmándolo – déjalos hablar.

- Lo siento, ella no me quiso escuchar – se escucho desde la escalera por donde habia aparecido antes Kaoru.

- Megumi, creo que Kaoru es muy fuerte para ti – dijo Hiko al verla mirando sus pies, sabia que ver a Sanosuke en esos momentos no seria bueno para ella – Tranquila, por ahora tienes que resolver problemas de mayor índole que la rebeldía de Kaoru.

Kaoru sintiéndose más tranquila al ver a lo que parecía un arcángel detener a Aoshi, recordó que detrás de ella estaba la única persona que podia resolver todas sus interrogantes, un vampiro.

Giro lentamente y lo vio tan indefenso, respirando con dificultad y por unos segundos vio a otra persona.

Se arrodillo y lo miro con intensidad, ámbar, esa mirada que tanto invadía sus sueños estaba ahora delante de ella.

- Kaoru – dijo Battousai al verla, sus ojos azules y sus labios rozados sonreían para él, mientras su aroma lo embriagaba y su presencia lo curaba.

- Sabes mi nombre, pero para mí, el tuyo es desconocido – le dice mientras saca con lentitud la kodachi de su herida y se cura instantáneamente.

- Battousai – susurra viendo los labios de Kaoru.

- Sé que te conozco, por favor, necesito saber si Saito-san esta bien, dímelo, por favor – le dijo mientras lo acercaba a ella, agarrando su camisa.

- Él esta muriendo – dijo con tristeza al saber el interés que sentía por su padre.

- Muriendo... no puede ser – dijo mientras una lagrima oscura caía por su mejilla, a lo que todos los presentes quedaron estáticos, aunque no todos supieran su significado.

- Es como en mi sueño, debo... debo – pensó sin saber lo que hacia, y así escucho nuevamente esas palabras en su cabeza - tu, mi querido príncipe, eres el dueño de mi corazón – mientras su collar brillaba y sin pensarlo – Sólo yo soy capaz de salvarte – le dijo antes de sostener sus mejillas con sus manos manchadas de sangre.

- Iré contigo – le dijo Kaoru viendo la intensa mirada ámbar, disfrutando de la cercanía del vampiro y de la tibies de sus manos en sus mejillas – salvarme... es una tarea muy difícil, la que te has impuesto – le dijo cerrando sus ojos y dejándose llevar por las diferentes sensaciones que la invadían.

- No cierres tus ojos, no me prives de verlos, además, salvarte no es difícil si solo tengo que amarte – le dijo esto ultimo pegado a su oído, antes de ver los ojos de Kaoru viéndolo con sorpresa y uniendo sus labios en un beso de amor, una promesa, el nacimiento de un sentimiento en su corazón.

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. . Idyllic Love-----

Les gusto? Sugerencias¡ Reviews¡ please y sorry por no actualizar la semana pasada pero mi hermana ¬¬ se llevo mi portátil con todos mis capítulos, no se preocupen, tengo hasta el Cáp. 5 y en cuanto a De nadie más, también tengo varios listos ¬¬ solo esperar a que mi hermana se digne a aparecer.

Gracias por los reviews¡ a todas las personas que me apoyan

Los quiero mucho.

Y si tienen alguna duda sobre el fic me pueden enviar un mensaje a mi e-mail: si quieren me agregan, los quiero mucho¡ bye.