Gracias por todos los reviews¡ los amo¡ los adoro . (Meg esta emocionada x.x) Sé que he demorado, pero mi hermana no me deja prácticamente tocar la compu con su dichoso Ragnarok v.v. He logrado escabullirme y escribir este capitulo ¬.¬ espero no morir en el intento. .U Creo que tanto tiempo sin computadora hace daño. Los dejo con el fic, eso si, si tienen dudas sobre las palabras que utilizo en latín, pondré el significado arriba o si les parece más cómodo, me dicen si quieren que les ponga el significado anexo al párrafo...
Idyllic love
Son of War: An idyllic love
Declaración de Derechos de Autor: Los personajes de este respectivo anime No nos pertenecen, son propiedad exclusiva del grandioso mangaka Nobihuro Watsuki.
Datos de Interés
"-…-" Lo que dice un personaje
"-cursiva-" Lo que piensa un personaje
"" Cambio de escena.
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Capitulo # 4: Sólo un beso
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Silencio, sombras danzantes
Se mueven con gracia celebrando la muerte,
Sangre, el color de un dolor que nunca acabará
Mi voz se perderá en un pozo donde la profundidad es mi muerte.
Eco hará mi muerte y en tu corazón retumbará.
Zafiro veo en sueños, zafiro anhelo ver,
Perdiéndome en un océano de satisfacción
Al poder verte otra vez,
Mi alma abandona mi cuerpo, no demores, por favor.
Ven, amada mía, condúceme hacia un lugar lleno de luz,
Que tus caricias sean luces y tus labios la salida,
Libérame de este lugar, donde he pasado siglos sin ti
La luna roja esta, mi corazón fallecerá,
Escucha mis suplicas, Kaoru...
Desde la torre más alta pedía que sus palabras llegarán a los oídos de su única esperanza, sus ojos dorados divisaban la enorme ciudad, ruina en cada rincón, él no esperaba que todo acabase así, él quería ayudarla a conseguir la unificación de ambos reinos, en su corazón la culpa reinaba, si él no hubiera querido más poder, nunca hubieran nacido los vampiros, él era el origen y él seria el final.
Su equilibrio fue perturbado por un leve espasmo, de nuevo la fiebre se hacia presente y su corazón se aceleraba, camino con cuidado hasta el borde de su cama, sentía como su corazón se contraía y con respiración agitada, sostenía una mano en su pecho como si ese acto fuera a disminuir el dolor. Una vez recostado miro cada detalle de la habitación, una pintura de un ángel con forma femenina y un demonio decoraba el cielo de la habitación. Era su pasado, sus sueños, un instante en el tiempo en el cual aprendió a amar nuevamente y recupero la humanidad que había perdido. Le fue revelada la insensatez que había cometido al dejarse llevar por pecados tan vanos como avaricia, ira y orgullo al no querer aceptar el destino que había sido deparado para aquella mujer que había amado en un tiempo donde el color de su piel era más que ese blanco pálido, que demostraba apenas la esencia de la vida. Tosió con fuerza, sangre oscura mancho su mano, era claro que su tiempo era corto, por eso había enviado a su hijo, Battousai, por ella.
Abrió sus ojos al sentir la presencia de su reina cerca, aquella demonia nunca llenaría el espacio que dejo Tokio en su corazón, solo sintió pasión en un tiempo donde la desesperación recorría su sangre y era débil ante sus poderes, era cierto, era bellísima, pero nada en comparación con su ángel. Sus pasos eran apenas perceptibles y un extraño chillido hizo estremecer su sentido auditivo. Esa mujer tenia el exclusivo labor de acabar con él, sabia que su condición era patrocinada por la mujer que dormía a su lado pero como evitarlo, estaba débil y ahora no era ni sombra del vampiro que era, el más poderoso... ese título se lo había obsequiado a su hijo, Battousai. Si era cierto que Enishi tenia una técnica mortal, Battousai tenia algo a su favor, su conciencia, su apego lo hacia fuerte cuando quería proteger las cosas que consideraba importantes, él tenia sus ojos dorados, tenia su corazón y su tendencia hacia la monarca de Lumen al parecer también había sido heredada. Para Saito, eso era un problema, él quería tenerla solo para él, pero si su hijo se enamoraba de aquella mujer, no sabia que haría.
La tela color vino de su vestido de seda la seguía por la escalera, confundiéndose con su cabello al tener el mismo color. Sus dedos tocaban sutilmente el barandal a medida que subía cada escalón, disfrutando el sonido que hacían sus guantes negros. Sabia que Saito odiaba como rechinaban sus guantes de cuero negros contra el barandal de caoba.
Al caminar movía sus caderas en un compás casi homicida, cualquier hombre o demonio masculino caía rendido ante sus encantos, ella era un súcubo, y gracias a su gran habilidad de actuación e influencia en el sexo masculino, había ganado el lugar de reina en Citnea, dos hijos resultaron de su corona y tan solo a uno le tenia un afecto especial. Battousai siempre había tenido conciencia, cierta debilidad al matar a sus presas, pero Enishi, él era todo un caso aparte, era como ella, disfrutaba ver el sufrimiento en la cara de los humanos, se deleitaba con el sabor de su sangre y la sensación al desagarrar sus débiles cuerpos, aludía que los odiaba por su débil condición: su corta visión, el escaso plazo de vida que poseían, sus emociones y sobro todo, porque tenían el derecho de habitar en la luz, él quería ese derecho, quería conquistar Lumen y demostrar que no todo es como en los cuentos de hadas, que el mal puede vencer sobre el bien.
Su nombre ningún humano era capaz de mencionarlo, era muy difícil, asi decidió llamarse Yumi, para darle la oportunidad a sus hijos de clamar por ella, sus ojos grises analizaban detalladamente la bandeja que ahora llevaba sobre sus manos, una sonrisa se formo en sus labios mientras la puerta de la habitación principal abría paso para ella. Sus ojos grises se tornaron oscuros, haría lo que fuese necesario para que su hijo reinara, y el único obstáculo se llamaba Hajime. Dio unos pasos hasta retirar con su mano derecha la delgada cortina roja que rodeaba la enorme cama, en ella un hombre acostado dormía, de complexión atlética y rostro alargado, su rostro pálido y su respiración agitada eran señales de su enfermedad.
- Mi amor, despierta... Con esto te sentirás mucho mejor – Yumi se aproximo con delicadeza a su marido, dejo la bandeja en la mesa de roble que lo acompañaba a un extremo de la cama y en sus delgados dedos una copa era sostenida.
- Pensé que había dejado claro que no me interrumpieras mientras dormía – dijo Saito sin abrir los ojos, odiaba a esa mujer, pero si quería sobrevivir tendría que aparentar por lo menos soportarla.
- Que malagradecido te has puesto, mi querido Hajime – dijo con mofa, mientras se acostaba a su lado, sabiendo que esto lo molestaria.
- Dame lo que trajiste y retírate, por favor – dijo Saito mientras rodaba los ojos, fingiendo un tono amable.
- Toma – una copa de oro con rubíes incrustados pasaba por delante de sus ojos – Te sentirás mucho mejor, una vez te hayas alimentado – agrego Yumi viendo fijamente los ojos de Saito, su mano recorrió el pecho de éste hasta llegar al cinturón de su pantalón – Tienes que tener energías para mí – sus ojos se tornaron nuevamente negros por unos segundos.
- ... – Saito no menciono palabra alguna, tomo la copa entre sus dedos y observo el espeso líquido rojizo, sangre, sabia que se sentiría mejor pero no confiaba en nada que viniera de esa mujer. Renuente movió la cabeza dándole una afirmación – Ahora retírate, me la tomare en un rato.
- Verás que te sentirás mucho mejor, Hajime – dijo esto ultimo lentamente, se levanto con elegancia y acomodo la cola de su vestido. Sus labios se movieron – "Bibere venenum in auro" - los rubíes de la copa se tornaron oscuros, sonrió para sus adentros, su soberbia no le permitió contenerse y sin pensarlo, le hizo saber que sabia de sus planes – Battousai llegara mañana, Enishi lo estará esperando – escuchó Saito dentro de su mente, mientras veía como su figura caminaba con sensualidad hacia la puerta, giro una ultima vez y lo miro divertida, no se podía marchar sin antes regalarle una sonrisa. ( La frase Bibere venenum in auro significa – Y beberéis veneno de una copa de oro)
- Que mi mensaje sea llevado, ella debe saber que esta en peligro, debo... "Cho, tráeme el Iunctio Speculum, no demores" – le ordeno Saito, a su mejor sirviente – Sólo así podré hablarte frente a frente – dijo con una sonrisa tallada en sus labios, Saito
Iunctio Speculum es el Espejo de las conexiones.
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Sacrificaría mi alma por ti,
morir por amor es vivir eternamente,
En cielos separados hemos vivido,
Aun asi seguimos compartiendo el mismo corazón.
Amistades me fueron negadas,
Y en la lejanía sus rostros me dieron alegría.
Perdón y Compasión me obsequiaron,
Los tengo a mi lado como un regalo no merecido.
Diferentes caminos, diferentes vidas ahora tenemos,
Pero te sigo amando, Megumi.
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Hiko caminaba con cierta tranquilidad por el largo pasillo que lo conducía a la habitación donde Battousai y Sanosuke se encontraban, aquel pasadizo era oscuro, la alfombra roja y los traga luces azules no ayudaban mucho a su visión, solo podía verse a sí mismo por ser un ser de luz. Debía prepararlos para el viaje de regreso a Citnea, aunque fueran vampiros, no todos los de su especie estaban de acuerdo conque los arcángeles pisaran sus tierras, y si de algo estaba seguro, era de que ya se estaba maniobrando un plan en contra de la seguridad de Kaoru.
Cuando finalizo su recorrido, observo detalladamente el cerrojo de color azul con cierta sospecha, así decidió llamar a Sanosuke a la antigua, como solían hablar cuando eran amigos, por medio de su mente.
- Sanosuke, así recibes la visita de tu mejor amigo, me siento ofendido – dijo Hiko esperando la respuesta de Sanosuke.
Sanosuke escucho la voz de Hiko perfectamente y sonrió, como extrañaba estar en ese lugar, con sus amigos y sobre todo, cerca de Megumi. Se apoyo en sus rodillas y se levanto del suelo donde meditaba, cuando estuvo de pie, observo a Battousai, estaba dormido, en serio necesitaba dormir después de haber perdido sangre y no poder recuperarla. Camino hasta el cerrojo y cerrando sus ojos, coloca su mano cerca de éste y deshizo el encantamiento que le habia hecho.
- Pero Hiko, podías abrirla, estaba abierta – dijo un Sanosuke sonriente ante su viejo amigo.
- Utilizando trucos en mi contra – entro un Hiko fingiendo estar enojado – No estas en territorio enemigo, no entiendo porque estas a la defensiva – dijo sentándose en las sillas de que poseía la habitación, al igual que una mesa.
- La costumbre, pienso – Sanosuke agrego tomando asiento al frente de Hiko – Dime las razones de tu visita, mi viejo amigo.
- Pienso llevarte hasta el cuarto Templo, hay esta Yahico y a preparado tus antiguas armas, además de que le daré un obsequio a tu pequeño amigo – mofándose dijo lo ultimo, Hiko.
- No digas eso muy alto, que es capaz de despertarse – dijo sonriendo Sano, a Battousai no le agradaban en lo absoluto las bromas respecto a su tamaño.
- Veo que has hablado con Megumi, ella aun no sabe de nuestra naturaleza¿Cierto? Pensé que se lo habias confesado años atrás, pero ahora veo que tu castigo no fue tan severo – Hiko no perdía detalle de el rostro de Sanosuke, cualquier cosa podía decirle como se sentía su amigo.
- Es cierto, Megumi no sabe nada, mi castigo fue vivir con nuestros enemigos y proteger a Battousai, ayudar al nacimiento de su corazón, mi única misión es ayudar a descubrir sus poderes ocultos como pieza clave para la salvación de la raza de los vampiros, cuando posea un corazón humano, Kenshin será su nombre – Sanosuke ahora veía a Battousai dormir, sabia que cuando descubriera su pureza interior él no tendría ningún propósito para seguir con vida, desaparecería y no volvería a ver a Megumi.
- Amigo, sabias que no podíamos interferir en el curso de la vida, sólo podemos aconsejarlos y ayudarlos en su batalla, era el destino de Megumi morir ese día, sé que la amas, pero te perdimos como guerrero y yo, como amigo - le dijo Hiko poniendo una mano en su hombro, en un gesto fraternal.
- Amo a Megumi, no me arrepiento de haber perdido el privilegio de estar con ustedes ni mucho menos mi rango en la jerarquía celestial, si vuelvo a acercarme a ella moriré, antes era fácil cumplir con ese trato, pero ahora que la he visto, no sé que haré para cumplir con mi promesa– dijo Sanosuke, agachando su cabeza y dejando escapar una pequeña lagrima – Suceda lo que suceda, protégela después de que yo halla desaparecido, ella estará en peligro y si rompo el pacto nuevamente, se abrirá la herida que me causo la muerte, tengo que recuperarme, el día de hoy se ha abierto un poco pero estaré listo para buscar las armas dentro de unos minutos, no te preocupes, sé el camino – agrego sosteniendo su pecho.
- Es una promesa amigo, solo no nos dejes muy pronto – agrego un Hiko preocupado al ver la mancha de sangre en la camisa blanca de Sanosuke, aunque éste mismo no la había notado.
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He intentado borrarte de mi memoria
Incesantes, profundos son tus recuerdos,
Dorados, divinos, perfectos tus ojos,
Desconocido, perturbador nuestro amor seria
Si cediera a sus encantos, y solo quería decirte
Que tus penas llegaron a mi corazón
Y no sé si puedo ser tal salvación.
Kaoru...
Su nombre llegó a sus oídos tan dulce, un viento la envolvió como una melodía, danzando con sus cabellos y moviendo ligeramente su túnica blanca, y como si de una ilusión se tratará, la silueta de un hombre se formo delante de ella y toco su barbilla con dulzura, esa presencia se acerco a ella abrazándola y le dio un mensaje. Cayo de rodillas y sus manos unidas como en una oración rogaban por esa persona que le pedía ayuda, sus ojos ligeramente brillosos contenían lagrimas de felicidad, por unos segundos, pudo ver al vampiro que tanto anhelaba ver. Sus labios se movieron como dominados por una fuerza extraña...
Hajime...
Una sonrisa se apodero de su rostro, sus alas se abrieron dejando ver un espectáculo majestuoso, y con un poco de dolor agarro una pluma de ellas, sus alas doradas se mecieron creando una ventisca a su alrededor y poniéndose de pie, beso la pluma y hablo para el viento. Su mensaje llegaría a aquel vampiro. Sus ojos azules esclarecieron dejando escapar su segunda lagrima oscura, sus alas brillaron en las ultimas plumas y sin que ella lo notará, se tornaron de un rozado perla.
Se quedo de pie observando como la pequeña pluma era conducida hasta su destino, confiándole sus plegarias al viento. Camino meditabunda, todo se arreglaría, quería pensar que todo saldría bien. Sus pasos la condujeron hasta el Templo de la Gula y a lo lejos vio a un peculiar joven de cabellos chocolates un poco desordenados, bajo su vista y sonrió, ese era Yahico, enérgico como siempre.
- ¡Kaoru¡ – Yahico grito entusiasmado al ver a Kaoru caminando pensativa, sin pensarlo corrió hasta ella para saludarla adecuadamente. Él era el arcángel encargado de enjuiciar a los humanos que cometían el pecado de la Gula.
-Yahico-kun – dijo abrazando al joven con cariño, lo quería como si fuera su hermano pequeño, en sus labios una sonrisa se formo y unos dudosos brazos la rodearon, Yahico correspondió al abrazo, un poco sonrojado.
- Aoshi-sama me dijo que tenias preparadas nuevas armas, estoy ansiosa por verlas – dijo tomando su mano y jalándolo prácticamente al altar donde yacían colocadas las armas en un mostrador de cristal.
- Kaoru-san, para usted prepare un báculo y una daga, son muy poderosas – dijo esperando la aprobación de Kaoru, el joven de ojos chocolates, sus ojos mostraron asombro al ver las alas de Kaoru desplegadas y el cambio de color – ¿ Kaoru-san, por qué esta mostrando sus alas¿Le dieron un nuevo poder? Sus alas se ven hermosas – agrego un saltarín Yahico contento al ver las hermosas alas de Kaoru.
- Yahico – una voz grave se escucha a sus espaldas, Kaoru sabia perfectamente quien era, ignoro el comentario de Yahico – Espero que tengas listas mis kodachis – dijo caminando con elegancia, Aoshi.
- Si, Aoshi-sama, sus kodachis están listas y les agregue lo que me pidió – dijo Yahico girándose rápidamente apenado, guardo la compostura e hizo una reverencia con ambas armas en sus manos.
- Aoshi-sama, iré a buscar a Megumi – dijo Kaoru antes de besar la mejilla de Yahico – Hasta luego, Yahico-kun – se detuvo al lado de Aoshi – Cuando regrese, quisiera hablar de lo sucedido en mi habitación, Aoshi-sama – agrego Kaoru con una mirada triste a Aoshi.
Aoshi la vio partir, no pensó que le preguntara directamente, su visión no había sido la mejor ni mucho menos alentadora, pero con Megumi, Sanosuke y él a su lado, Kaoru no correría peligro. Fue entonces cuando vio las alas de Kaoru, y tuvo la impresión de ver dos lagrimas oscuras rodando por sus mejillas. Movió su cabeza ahuyentando un pensamiento, giro su cabeza desviando la atención de Kaoru y Yahico venia con una gran espada en sus manos, era el arma de Sanosuke.
- Es cierto, no he recibido a Sanosuke como se merece – pensó Aoshi al recordar que Sanosuke volvía a estar entre ellos, al igual que Megumi, él pensaba que estaba muerto.
- Yahico – dijo alzando la voz, Aoshi – Haz preparado las armas de Sanosuke – le pregunto el ojiazul.
- Si, la espada de Sanosuke-sama esta lista – agrego entusiasmado el joven – Aoshi-sama, Sanosuke-sama no ha venido a este templo¿Sabe usted, por qué? – dijo un poco triste, Yahico.
- Yahico-kun, tendrás que entender que ahora Sanosuke es un vampiro en apariencia, no debes revelar su secreto, para Battousai y Citnea, es un vampiro puro, sólo nosotros sabemos lo que realmente es – dijo un Aoshi paciente, todos querían mucho a Yahico, cuando Sanosuke desapareció, él fue el encargado de juzgar a los humanos por cometer el pecado de la Gula, dicho cargo era antes ejercido por Sanosuke. A pesar de su corta experiencia como arcángel, hizo un magnifico trabajo y lo seguía haciendo.
- Entiendo, perdóneme – dijo agachando su cabeza, dejando ver su espesa melena chocolate – Si me disculpa, preparare el báculo y las medicinas de Megumi-san.
- ¿Medicinas? – dijo Aoshi, preguntándose para que ella necesitaría dichas medicinas cuando podía curar con sus poderes.
- Megumi-san me dijo que viajarían con vampiros, a ellos le afectan los poderes purificadores de los Ángeles, se curarían pero a la vez, los debilitarían – dijo Yahico dándole la espalda mientras rebuscaba las medicinas que utilizaban los sacerdotes humanos para curar.
- Megumi, siempre tan excéntrica – se burló Aoshi, si algo le gustaba de esa situación, era estar juntos nuevamente, aunque faltara su querida hermana.
- No hablen de mi, a mis espaldas – se escucho la sonora voz de una mujer, la pelinegra había cambiado su túnica a una gris un poco mas larga, Megumi estaba enfada al escuchar el comentario de Aoshi – Deberías decir... – gritaba Megumi poniendo sus dedos juntos y haciendo una mueca graciosa – Que inteligente es Megumi, piensa siempre en todo – termino con los brazos cruzados siendo observada por dos hombres, uno con un índice alto de indignación y otro con una sonrisa de oreja a oreja al ver la escena – Ahora que me acuerdo, Kaoru se veía un poco triste – dijo poniendo un dedo en su barbilla un poco pensativa.
- Megumi-san, aquí están sus medicinas y por cierto, muy bien pensado – dijo dándole una pequeña cajita blanca con un broche dorado, al ver la cara de Aoshi pensó inmediatamente en cambiar el tema, aunquetambiendándole más combustible a Megumi para que siguiera con su escena teatral.
- Gracias, mi querido y lindísimo Yahico, tú si eres caballeroso – Megumi giro violentamente para pegarle a Aoshi con su cabello en el rostro, lastimosamente dio en el blanco, Aoshi se enojo y justo cuando iba a decirle una palabra ofensiva
- Yahico – todos giraron al escuchar la voz de Hiko, estaba parado en el centro de las columnas de la entrada con dos hombres a su lado – Facilítale sus armas a Sanosuke, por favor. Y dame la espada que hemos preparado para el vampiro – Hiko se acercaba a ellos, Battousai y Sanosuke permanecían atrás.
- ... – Megumi quedo estática cuando vio a Sanosuke, sus ojos la veían como siempre, pero en su rostro un semblante frió y serio. Gracias a sus poderes de curación pudo sentir el dolor que sentía Sanosuke, sus ojos se dirigieron a su pecho, cerca del corazón – Esa herida... – Sus ojos temblaron – es la herida que recibió por mi culpa – apretó sus manos y observo como Sanosuke desvió su mirada al saber que la estaba haciendo sentir culpable – Perdóname...
- ¡Sanosuke-sama! – exclamo Yahico al verlo y corrió hasta donde estaba parado, una mano lo detuvo antes de llegar hasta él, cuando se detuvo a ver de quien era la mano, giro su rostro encontrándose con Hiko.
- Cálmate, Yahico, ya abra tiempo para bienvenidas – Hiko lo detuvo, sabia lo efusivo que llegaba a ser Yahico y si apretaba al pobre de Sanosuke en ese estado, sabia que su herida empeoraría.
- Esta bien, Seujiro – lo miro seriamente y luego le regalo una sonrisa – Le he dejado mi trabajo al pobre chico, es justo que quiera rendirme cuentas – dijo Sanosuke acercándose a donde estaban parados Hiko y un expectante Yahico.
- Arcángel, me trajiste sin ningún aviso y aun no veo que mi presencia tenga algún propósito – dijo un ambarino cansado, la perturbacion su recuperación aun sin decirle la razón y todo esa gama de emociones era desconocida para él.
- Battousai, tranquilo, espero que no seas tan egoísta para no permitirle este momento a tu amigo – Hiko le hablo un poco molesto por su infantil intromisión.
Aoshi observaba todo feliz, su amigo se veía diferente pero seguía siendo el mismo, Sanosuke era el más parecido a él, le gustaba meditar, era serio y nunca hablaba si no era necesario. Admitía que Megumi cambio algunas de esas cualidades, pero cuando ella no estaba cerca seguía siendo el mismo de siempre. Sus ojos azules buscaron la molesta voz que había atravesado la habitación del Templo, ese vampiro Battousai estaba ahí y de seguro utilizaría una de las armas de Lumen, más peligroso aun.
- Hiko, lleva a ese vampiro a la sala donde esta su arma y déjanos a solas, merecemos hablar con Sanosuke sin su molesta presencia – comento Aoshi, mirando inexpresivo a Battousai.
- Acompáñame Battousai – Hiko encontró justo el comentario de Aoshi y guió al enojado vampiro a la habitación continua en donde se hallaban las armas, Battousai esta enojado por las palabras de Aoshi, paso a su lado mirándolo con dureza.
- Sanosuke-sama, he hecho un buen trabajo en su lugar, se lo aseguro – dijo Yahico al ver que el vampiro abandonaba la habitación,su miradaruda lo siguio hasta verlo desaparecer,no era justo que el enemigo gozara de la compañía de su maestro, mientras ellos lo pensaban muerto.
- Estoy seguro de eso, por ahora muéstrame mi espada y después descansare un poco – dijo un poco cansado el castaño, Sanosuke estaba siendo afectado por la presencia de Megumi. Yahico le dio su espada, estaba reluciente, el acero brillaba y el filo refulgia en espera de batallas.
- Sanosuke, ahora que ese vampiro no esta, me puedes explicar con tranquilidad que has hecho en todo este tiempo – se acerco a ellos Aoshi, dejando a una Megumi desconcertada.
- Aoshi, y me decías que nunca te dejarías crecer el cabello, extraño meditar en el Templo Lux, ahí siempre nos reuníamos con Tokio – dijo recordando a su amiga.
- Si, cuando tienes que criar a una niña es difícil no concederle sus caprichos, a Kaoru le gustaba verme con cabello largo, además, aun medito aunque sea solo – Aoshi se detuvo a unos cuantos pasos de su amigo y le brindo su mano, Sanosuke la estrecho.
Cuando sus manos se unieron, Sanosuke le dejo saber todo lo que estaba sucediendo y lo que sucedería si fallaban en su misión. Aoshi abrió los ojos al saber el verdadero origen de Sanosuke y aun más la razón de su muerte, sus manos temblaron al sentir una corriente de energía, en la cual, los recuerdos de Aoshi pasaban a la mente de Sanosuke.
- Sanosuke – Aoshi no podía creer por todo lo que paso su amigo y todo lo que estaba sufriendo – Entonces, cuando todo termine, te marcharas – dijo Aoshi a Sano por telepatía.
- ¿Qué sucede Aoshi-sama? – dijo Yahico al ver a los dos hombres entrelazando sus manos y la mirada que se apodero de Aoshi.
- No tenemos mucho tiempo – dijo Aoshi – busquemos nuestras armas y marchemos a Citnea.
- Sanosuke... – Megumi emitió su nombre, sus manos cruzadas y su mirada gacha esperando a que se le permitiera hablar.
Todos en la habitación la escucharon, Aoshi ahora comprendía su comportamiento hacia Megumi desde que llego, entendía que por más triste que fuera, ella nunca volvería a tener a su amigo a su lado. Bajo la mirada y Yahico observo la mirada de su maestro.
- Megumi, el día de hoy te ves hermosa, debes prepararte para el viaje y sobre todo para la batalla – Sanosuke puso su mano en el hombro de Aoshi y continuo caminando hasta Megumi.
Megumi temblaba, Sanosuke se acercaba a ella, no se podía mover, ni siquiera articular palabra alguna. Él bajo su mirada y se detuvo a una distancia prudente de ella.
- Suceda lo que suceda, no me toques, Megumi – dijo sin poder mirarla, Sanosuke.
Megumi no entendía nada de lo que estaba sucediendo, sus ojos se abrieron de par en par cuando las alas de Sanosuke se abrieron dejando ser los dos pares de alas verdes y doradas. En el rostro de éste había dolor, tomo dos plumas de cada una y con una lagrima, formaron un circulo. Al dejar de brillar se dejo ver un hermoso collar, un diamante rodeado por plumas doradas. Sanosuke se aproximo a ella y movió su cabello con cuidado, sus manos rozaron su cuello y con destreza, abrocho el collar.
- No te lo quites nunca, de ahora en adelante, intenta estar lo más distante de mi, por favor – Megumi parpadeo cuando Sanosuke dijo esa ultima palabra, era una suplica, él le estaba rogando.
- Lo prometo – dijo tomando el collar entre sus manos, una sonrisa se dibujo, era su prueba de amor, Sanosuke le había dado un collar hecho de sus propias alas y su sufrimiento – Sanosuke – dijo al verlo darle la espalda, sus alas eran más hermosas que antes y sin contenerse las toco con suavidad.
Aoshi al ver lo que haría Megumi – Megumi¡No! – era muy tarde, ella había abrazado a Sanosuke como su promesa de que no interferiría mas en su misión.
Sanosuke sonrió para luego contraerse en dolor, dejo caer su cuerpo viendo por ultima vez la cara de Megumi llorando, perdiendo el conocimiento.
Aoshi y Yahico se acercaron a él, sangre había rodeado el cuerpo de Sanosuke manchando sus alas. Megumi estaba en shock, ella no sabia que con tan solo tocarlo le hacia daño, ella era la culpable de todo. Se levanto, sus piernas temblaban al igual que sus manos.
- Kaoru podrá curarlo, ella podrá – dijo Megumi antes de ser rodeada por sus alas y desaparecer de la habitación.
- Yahico, trae a Hiko, quizás él sepa como curarlo, ellos dos... son iguales – Aoshi ordeno esperando que Hiko fuera de ayuda.
Yahico se levanto y corrió hasta el fondo del tempo donde Hiko le enseñaba como dominar su nueva espada a Battousai, el vampiro movía con gran rapidez la espada, el sonido del metal cortando el viento era lo único que hacia eco en la habitación.
- Hiko-san, Sanosuke-sama esta herido, Megumi ha ido por Kaoru; pero no sabemos si usted nos puede ayudar – grito Yahico sin importarle si Battousai escuchaba.
- Megumi... que has hecho – dijo Hiko mirando al piso, para extender sus alas, partiendo sin ser visto.
Yahico y Battousai miraban hacia el umbral por donde Hiko había desaparecido.
- Kaoru estará ahí – dijo el ambarino – no seria malo que los ayudará, después de todo es Sanosuke él que esta en peligro – Sus ojos dorados brillaron y desapareció como si de una sombra se tratase.
Yahico seguía de pie, solo en aquella habitación, apretaba sus puños, se sentía inservible, inútil, una guerra se avecinaba y él no tenia experiencia en luchas ni nada parecido. Lo dejarían cuidando la ciudad, eso era obvio. Suspiro con fuerza y retorno a la habitación donde esta Sanosuke.
Cuando llego vio como Hiko le decía a Aoshi que no podían hacer nada, que la herida de Sanosuke no podía ser curada por ellos ya que es un castigo por haber infringido el pacto que tiene para poder seguir con vida.
Battousai estaba confundido, cuando llego y vio a Sanosuke con sus alas tendido prácticamente en un charco de sangre, se sintió extraño, preocupado, todas esas personas estaban desesperadas por ayudar a su amigo, en ese lugar todos se apoyaban, se querían... se protegían. Además de el hecho de ver a su amigo en su verdadera apariencia, sus alas eran asombrosas, ningun otro arcángel las poseía y eso lo hacia dudar a un más de su naturaleza.
Escucho una voz familiar, era la mujer que Sanosuke habia visto el día anterior, estaba llorando, se conmovió sin saber porque y detrás de ella estaba Kaoru, dejo su posición, sus brazos que antes estaban cruzados, bajaron quedando a sus extremos y dio un paso adelante. Ella parecia triste, se acerco hasta Sanosuke. Sus labios se abrieron tratando de decir algo, pero se contuvo, sus miradas se conectaron por unos segundos, pero ella la bajo no podiendo resistir su mirada penetrante.
- Aoshi-sama, por favor, ayude a Megumi a calmarse que después de ayudar a su amigo, la que necesitará un poco de ayuda seré yo – Kaoru hablo suavemente para Aoshi mientras tocaba su mano.
- Kaoru, no lo hagas – dijo Aoshi antes de ver como Kaoru ponía la mano en la herida de Sano.
Todos prestaron atención y vieron como alas de Sanosuke desaparecían, mientras su sangre regresaba a su cuerpo. Su color fue regresando a la normalidad, Sanosuke abrió los ojos sintiendo como su esencia era sanada por un ser más puro que un arcángel, era la reencarnación de Tokio, esa joven de ojos azules lo miraba con amor incluso sin conocerlo. Su cuerpo no sintió dolor alguno y en su alma, una tranquilidad lo serenaba, era algo inexplicable para él. Ella no era un arcángel normal, su origen no era normal y sus poderes tampoco. Se apoyo y quedo sentado frente a la joven que lo había salvado.
- Me alegra que este bien, Sanosuke-san, Megumi estaría triste si usted nos abandonara, ahora solo debo... – Kaoru se desplomo encima de Sanosuke, su túnica se mancho de sangre y una herida apareció cerca de su corazón, saliendo por su espalda.
- Megumi – grito Sanosuke al darse cuenta de lo que había hecho la joven, ella había intercambiado su condición, le había robado su herida y obsequiado salud - ¡Cúrala! – Sanosuke tomo a Kaoru en sus brazos y la recostó en el suelo. La sangre seguía brotando de la herida y el cuerpo de Kaoru estaba tornándose transparente.
Aoshi entro en pánico – Megumi, ayúdala, por favor – dijo agarrándola por los hombros.
Battousai no podía creer lo que ella había hecho, se quiso aproximar pero fue detenido por la fuerte mano de Hiko. Se quiso librar de su agarre, Hiko lo miro severamente y le dijo que no interfiriera. Kaoru estaba desapareciendo ante sus ojos y no podía hacer nada.
Aoshi tomo la mano de Kaoru y la puso en su mejilla, Sanosuke se sentía culpable por el estado de la joven mientras Hiko rogaba porque todo saliera bien.
Megumi camino hasta Kaoru, sus lagrimas cayeron encima de la joven de ojos azules haciéndola despertar – Megumi, no te preocupes, yo te ayudaré – le dijo Kaoru a Megumi mientras tomaba sus manos y las juntaba con las suyas, poniéndolas en su pecho.
Un resplandor se hizo presente en el pecho de Kaoru y su piel se regeneraba a medida que el brillo aumentaba. Megumi se sentía cansada, nunca habia perdido sus energías mientras curaba a alguien, pero esa herida no era normal. Kaoru abrió sus ojos y apretó las manos de Megumi – Ya falto poco – Megumi la miro y asintió.
Kaoru se puso de pie con dificultad y se acerco a Aoshi, por su rostro corrían lagrimas, ella lo abraza para hacerlo sentir seguro – Aoshi-sama, estoy bien, tranquilo, Megumi tenia todo bajo control – Aoshi no sabia que hacer, la abrazo fuertemente y le dijo que nunca lo volviera a hacer. Sanosuke ahora sabia que era realmente Kaoru, sonrió, esa muchacha crearía Zion sin problemas, de eso estaba seguro.
- Gracias, Kaoru – Sanosuke se acerco a Kaoru – Tus poderes sin duda son asombrosos, pero no deberías preocupar así a mis amigos – Sanosuke miro a Aoshi y a Battousai haciendo que Kaoru tomara un lindo color rosa en sus mejillas.
- No lo volveré a hacer, Sanosuke-san – dijo sonriendo Kaoru.
- Creo que te debo una disculpa por hacerte vivir mi herida y mis tristezas – le dijo Sanosuke al oído a Kaoru.
- No diré nada, Sanosuke-san, no se preocupe, usted y Megumi serán felices juntos – Kaoru se lo dijo también al oído.
- Nuestras armas están listas, propongo que todos marchemos hacia Citnea – dijo Sanosuke.
Todos asintieron, Yahico les dio a todos su respectivas armas. Salieron del templo unidos, así estarían de ahora en adelante. Hiko sonreía mientras los veía partir. Él no podía acompañarlos, pero si podía cuidarlos desde Lumen.
Sanosuke y Megumi iban juntos, Kaoru les habia obsequiado hasta el amanecer para estar juntos. Al darle su condición a Sanosuke, ella era la que sentía dolor de vez en cuando, pero su aura la curaba inmediatamente. Aoshi, Kaoru y Battousai iban juntos atrás. Aoshi miraba a Battousai con recelo y tenia a Kaoru tomada de la mano.
- Debemos volar sobre este terreno – dijo Sanosuke al ver que las puertas de Lumen ya estaban lejos de ellos y el camino mostraba un rio de color sospechoso – Este rió es terreno de criaturas demoníacas, mejor sobrevolemos hasta las puertas de Citnea y de ahí, continuamos normal hasta el castillo.
- Por mí, bien, pero el vampiro no puede volar aun, gracias a las heridas de nuestra batalla – dijo Aoshi orgulloso, mientras Battousai lo miraba con cara asesina.
- Esta en lo correcto, Sano, aun no puedo volar – dijo con dificultad Battousai, no quería darle la razón al arcángel altanero pero estaba en lo cierto.
Kaoru soltó la mano de Aoshi y hablo con voz alta – Será mejor que Sanosuke y Megumi vuelen juntos, Aoshi-sama, vaya tras ellos. Yo llevare al Príncipe a Citnea – emitió con seriedad la pelinegra. Aoshi iba a protestar pero fue detenido por Sanosuke y Megumi.
- Vamos, Aoshi, confía en Kaoru – Sano y Megumi sonrieron, Aoshi no tuvo más remedio que dejar todo en manos de Kaoru.
- Nos vemos en Citnea, Kaoru... y en cuanto a ti, si te propasas con ella, no seré tan misericordioso – Aoshi dio su advertencia y luego voló tras los otros arcángeles.
Battousai observo a los arcángeles partir, se sintió observado y giro sus ojos hasta la sonriente Kaoru, ella se acerco a él y lo abrazo. Sus mejillas se encendieron y sus manos se sentían extrañas estando a su lado sin hacer nada.
- Abrázame, mi príncipe, mis alas nos rodearan y te podré llevar a tu ciudad sano y salvo – Kaoru le dijo al oído a Battousai, este seguía sin responder – Príncipe, necesitamos llegar pronto a Citnea, por favor – Battousai no despegaba sus dorados ojos de los de ella, sus brazos la rodearon y la apego a su cuerpo.
- Desearía que me tuvieras así por que me amas, no por cumplir con una misión – le dijo acariciando la abundante cabellera de la pelinegra.
Kaoru se estremeció bajo sus brazos, esas palabras la hicieron sentir mal, aparto a Battousai de ella para poder ver sus ojos - ¿Por qué se empeña en hacerme esto difícil? – ella no sabia que hacer, su corazón tenia que decidirse entre el padre del vampiro que tenia frente a sus ojos o él, ella sabia que el príncipe era real, estaba junto a ella, podía ver que sus sentimientos eran verdaderos, en cambio, el rey Saito era el viejo amor de Tokio.
- Porque sé que sientes lo mismo que yo, pero no quieres reconocerlo – le dijo tomando su mentón y besándola.
Kaoru extendió sus alas y los rodearon, seguían unidos en un beso de amor y pasión, ambos sentían como el tiempo pasaba rápidamente por ellos sin hacer efecto, cuando se separaron estaban cerca de las puertas de Citnea aun juntos, viéndose uno al otro. Kaoru lo volvió a besar y Battousai la tomo por la cintura y la elevo en el aire, dando una vuelta juntos. Se sentía realmente feliz, su corazón le decía que hacia lo correcto dejándose llevar por sus nuevos sentimientos hacia Battousai.
Battousai la tenia en sus brazos y no podía creer que ella estuviera correspondiendo a él con ese presteza, tomo sus manos y las beso. Sus ojos azules le parecían tan hermosos, la abrazo y dejo que sus manos exploraran su espalda tocando su cabello. Sus ojos cambiaron a un violeta y Kaoru lo noto, en sus labios se formo un nombre
- Kenshin – dijo antes de verlo nuevamente y sonreír – Mi querido Kenshin – Kaoru se apoyo en sus manos, se sentía débil, la herida de Sanosuke era más difícil de contener de lo que pensó – Necesito, ver a Sanosuke-san, ellos nos esperan en las puertas esperándonos, su herida regresara a él – Su visión se hizo borrosa y dejo caer su cuerpo con pesadez, antes de que su cuerpo tocara el suelo, Battousai la tomo en sus brazos y camino hasta las puertas.
Battousai diviso a Sanosuke y grito su nombre, éste sabia lo que le sucedía a Kaoru, era tiempo de separarse de Megumi.
- Megumi, es tiempo de separarnos, te he dado la habilidad de controlar el agua y los vientos, con este collar siempre te protegeré aunque no te pueda tocar ni ver constantemente, no olvides que te amo, aunque muera, nome olvidezy nunca dejare de existir – Sanosuke tomo sus mejillas y la beso por ultima vez.
- Nunca te podría olvidar, Sanosuke, perdóname por ser tan débil – Megumi se sentía culpable por haber hecho que Sanosuke y Kaoru estuvieran en peligro.
- No llores, tendría que haberte explicado la situación desde un principio, yo tengo la culpa por ocultarte tantas cosas que después te diré, por ahora concéntrate en volverte fuerte, no físicamente, sino de corazón – Sanosuke se aparto de ella y camino hasta el vampiro, se detuvo al ver el tono violeta en sus ojos – Kenshin... – dijo antes de tocar a Kaoru y regresarle su salud.
Kaoru parecía dormir en sus brazos, serena, daba la apariencia de una ilusión: era demasiado perfecta para ser verdad. Su cabello le provocaba una sensación tan placentera al esparcirse a lo largo de sus brazos y su aroma a jazmines era fascinante. Sus mejillas rosadas y sus labios entreabiertos eran difíciles de resistir pero no era correcto aprovecharse de su estado en esos momentos.
En sus ojos violetas aparecieron rayos dorados, la presencia de su hermano estaba frente a ellos y Kaoru estando en ese estado, era una presa fácil. La observo preocupado.
- Kaoru esta cansada por haberme obsequiado su vitalidad, tendremos que dejarla descansar unas horas – dijo Sanosuke un poco cansado al tener de vuelta su herida.
- No tenemos tiempo, Enishi esta aquí – dijo señalando las grandes rejas con diseños góticos que se abrían dando paso a 12 vampiros puros bien entrenados.
El olor penetró el olfato de los arcángeles causándole molestia, cadáveres y muerte era lo único que sentían en el ambiente de ese lugar. Los 12 hombres portaban armaduras negras y espadas, sus ojos dorados y sus colmillos eran una advertencia. Algo los hizo romper su formación, o mejor dicho, alguien. Un joven de cabello gris al igual que sus ojos caminaba a través de ellos, su pantalón y su camisa negra de seda daba a entender que era de la realeza, en un cinto llevaba una espada y en sus manos frasco pequeño con un contenido negro.
- Bienvenido hermano, veo que vienes bien acompañado – dijo Enishi viendo morbosamente a Megumi y de reojo a Kaoru – Traidor, traes al enemigo a nuestras puertas, siempre supe que eras débil pero esto es el colmo – Enishi estaba molesto con su hermano menor.
- Nuestro padre me ha enviado a traer ayuda, no he traicionado a Citnea, ella es la única que puede ayudar a nuestro padre – dijo poniéndose al frente del grupo con Kaoru en sus brazos.
Enishi miro con desconfianza a Battousai, mas la mirada de su hermano no flaqueo. Le creyó entonces, se acerco a él y pudo ver a Kaoru, sus ojos grises estaban concentrados en su rostro. Esa mujer era la que su madre le habia prometido, era la que su madre le enseñaba desde el espejo oscuro de su habitación, sus palabras retumbaron en sus oídos
Tómala Enishi, te pertenece... ella es tuya. Battousai no puede poseer algo mejor que tu.
Sus venas se resaltaron, su rostro se deformo y salto dejando caer el contenido del frasco en el aire. Aoshi y Sanosuke no cayeron inmediatamente, pero Megumi si, Battousai perdió el equilibrio y quedo de rodillas con Kaoru aun en sus brazos.
- Ella es mía – le dijo Enishi acercándose a Battousai.
- Ella no es de ninguno de ustedes, vampiro nauseabundo – exclamo Aoshi acercándose a gran velocidad mientras golpeaba a Enishi con sus poderes.
- Maldito Arcángel, es mi territorio, no te será tan fácil acabar conmigo – dijo Enishi levantándose con facilidad.
Sanosuke no podía intervenir si Battousai no estaba en peligro, apretó sus dientes y sus puños por la impotencia, podía ver como el veneno de Yumi estaba afectando a Aoshi cada vez más, esa mujer era un demonio, la contraparte de los Ángeles, por eso su poder no se comparaba a los de un vampiro.
Aoshi sentía como sus piernas temblaban y su piel ardía, cayo no pudiendo resistir más de aquel veneno. Battousai al ver caer el robusto cuerpo de Aoshi delante de él, apego más el cuerpo de Kaoru al suyo, ella mostraba molestia y su piel estaba más roja de lo normal, el veneno estaba haciéndole daño, dejo a Kaoru al lado de Aoshi e intento pelear con Enishi, pero el veneno también le estaba afectando.
- Acaso... nuestra madre quiere que su veneno me afecte – dijo cayendo en el piso sin poder respirar.
Yumi apareció ante ellos, descendiendo con sus esquelitas alas negras y su vestido pequeño de cuero negro – Enishi, tómala y tu Battousai, deja de luchar contra nosotros, te esperare en el castillo – dijo acercándose a Battousai y besando su frente.
- Madre – dijo Battousai viendo como Enishi tomaba en sus brazos a Kaoru – Ella es... ella... es mía – dijo poniéndose de pie.
- No, querido hermanito, es mía – dijo tomando el rostro de Kaoru entre sus manos y besándola – Recuérdalo, solo tendrás lo que yo quiera que tengas, yo soy el heredero al trono, por derecho, mi reina será ella – le dice Enishi, riéndose sonoramente al ver las facciones de su hermano.
- ¡Maldito! – Battousai desenfundo su espada, pero su ataque nunca se concreto, líquido carmín se esparció en el aire – Madre... – el dolor se hizo presente y lo ultimo que pudo distinguir fue la mano de su madre llena de sangre – Kaoru...
Yumi y Enishi partieron con Kaoru, hacia el castillo donde les esperarían para una nueva pelea, en donde nadie tendría la ventaja.
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Sí sé que este capitulo estuvo como o.o, pero es que no tenia inspiración... Aunque me esforcé mucho para que fuera leíble, espero que haya sido de su agrado. Como siempre va dedicado a Dakota Ikeda y ahora mi querida sensei Sayo-Yukishiro.
Ahora vienen los reviews:
Michel 888: Te adoro amigo¡ siempre eres el primero en dejarme review¡ Ojala te haya gustado este capitulo .
Gabyhyatt: Thanks por tu apoyo¡ si, estas en lo correcto, Sanosuke va por ahí jejeje Misao originalmente era un angel.
Arcasdrea: Amiga T-T yo soy tu fan numero uno . te debo reviews, acuérdame si? Nuevamente espero que te haya gustado, además de que nuestro jiji Sano en este capi también estuvo super presente.
Cinthia: Muchas gracias por tu apoyo en cada capitulo, sigue leyendo este humilde fic por favor.
Ane Himura: o.o tu también siempre me apoyas... Gracias¡
Odd girl: La segui vez? Aunk no aparecieron Misao o mucho romance entre Ken y Kaoru, pero es que ahora todo sera sobre ellos, y Misao sera el tema del proximo cap, ten calma.
Azusa: Lini¡ Pandis querida¡ Dont worry, ya vere como arreglo que Soujiro tenga su compañerita jeje.
KaoBlackGirl: Aquí esta un nuevo cap, TU OPINIÓN¡ PLEASE¡ Gracias por leer este fic, mil gracias y continua apoyando
Jonx: La naturaleza de Sanosuke fue revelada en este capitulo para los que sean capciosos jeje, gracias por tu apoyo. Y si, esta idea es mas o menos lo que piensas.
Katsumiyo: Amiga¡ lo hice más largo por ti¡ si . espero que te haya gustado. Tqm y graciassss
O.o Kaoru-chan o.O: Jeje tienes razón, hay que ir evolucionando por decirlo asi no? Gracias por el apoyo. TQM amiga
