Pesadilla asesina
,
Doned se encontraba actualmente haciendo las compras en la ciudad de Sprohm, quizás no podía ayudar en el campo de batalla pero al menos podía hacer las compras. Admitía que era un poco incomodo el ser tratado como "el chico de los recados", pero era su deber ayudar de cualquier manera a quienes le habían dado tanto. Ellos eran su familia ahora y definitivamente haría todo lo que este en sus manos para no ser una carga demasiado grande.
No paso mucho antes de llegar al pequeño mercado, solo tenia que comprar algunos suministros básicos que se utilizan en combate: pociones, antídotos, colas de fénix, agujas, etc. No se podía permitir el gastar mucho, ya que las ultimas misiones no habían sido muy lucrativas para el clan. Era realmente una mala temporada para todos los clanes, la mayoría de las misiones con buenas pagas estaban reservados para clanes con mayor experiencia, como el clan de Ritz. Ese clan era considerado el más fuerte de todo Ivalice, por lo que Doned se permitió una sonrisa de orgullo al pensar en la relación que mantenía con su líder.
Ritz era una gran chica y, si las cosas hubiesen sido diferentes, le hubiese gustado que ella y su hermano tuviesen por lo menos una cita. Era más que obvia la atracción mutua que sentían. Aunque eso no le impidió a Ritz dar el golpe de gracia en el momento final, ese era un recuerdo que no tenía por que recordar, le bastaba con los buenos momentos, no necesitaba amargarse la existencia pensando en su hermano y de como había tratado de destruir el mundo.
Este mundo podía darles todo lo que una vez desearon, por lo que jamás entenderá el por que su hermano se obsesiono tanto por destruirlo y, definitivamente, no quería saberlo. En cualquier caso, ya nadie tendría que preocuparse por él.
Si Marche quería su antiguo y estúpido mundo de nuevo, pues ya lo tenia; sin ellos, claro esta. Marche ya estaba en casa. Eso se había convertido en su mantra últimamente. Era como si una parte de él deseara desesperadamente el convencerse de que Marche se encontraba en casa, lo cual no tenia sentido. Doned sabia que estaba en casa, eso le dijeron.
Marche estaba en casa.
Marche regreso a su mundo.
Marche ya no volverá.
Ese último pensamiento lo estremeció. El hecho que su hermano allá tratado de destruir al mundo no quiere decir que lo odiase o que no quisiese volver a verlo, pero sabía que era imposible. Todo lo que a Doned le quedaba era su clan y nada más. En realidad, últimamente no había tenido mucho contacto con Ritz, quizás se deba al echo de que era el hermano de Marche, pero a Ritz se le veía un tanto incomoda cuando estaban juntos.
Es extraño, por un segundo este mundo no le pareció tan espectacular como antes.
Este era el mundo por el cual había dejado a su hermano atrás, por lo que no podía quejarse. El mundo de ahora tenía mucho que ofrecer, no solo su salud.
Decidió dejar descansar un poco su cabeza de tantos pensamientos y poso su vista en un pequeño aviso pegado en la pares. El aviso era bastante resiente y la palabra URGENTE se encontraba resaltada:
Se les avisa a todos los ciudadanos de Ivalice que tengan cuidado al pasar por los Jads, últimamente escapo un criminal realmente peligroso de la prisión. El criminal en cuestión mato a una gran cantidad de guardias antes de que un juez pudiese entrar en escena. No hay una descripción exacta del criminal en cuestión, por lo que solo se puede advertir que se tenga sumo cuidado al entrar en cualquier tipo de Jad.
El prófugo no dudara en matar en cualquier tipo de confrontación.
Si tiene alguna información útil sobre su paradero o a tenido contacto con él, por favor de contactar con las autoridades en la prisión de Sprohm.
Firmado:
Capitán Mateo sterlink, líder del escuadrón de elite de templarios del castillo de Bervenia.
Algo dentro de Doned comenzó a temblar. No sabía exactamente que era pero tenía un horrible presentimiento en su interior, como si acabase de enterarse de que algo horrible lo estuviese cazando, fue cuando recordó su pesadilla.
Sus pelos se pusieron de punta, el sudor comenzó a hacerse presente, la piel se le puso de gallona y la respiración empezó a pesarle. La pesadilla había sido sumamente brutal, y eso era decir poco tomando en cuenta que un monstruo le había cortado las pierna y se las había comido frente a él. Para empeorarlo todo ya era bastante tarde, y desde la pesadilla a Doned no le agradaba mucho salir en la oscuridad.
Era infantil, pero Doned era solo un niño; un niño que ya no tenia a su hermano mayor para escudarse de los malos momentos.
-¿Qué demonios es esto? –Grito Cid.
El Juez Cid no parecía muy complació con lo que había encontrado. Apenas logro detener la imprenta lo bastante rápido como para cortar la parte más importante del aviso que Mateo tenía planeado lanzar. En el original se daba un nombre y una descripción del criminal, por lo que al Juez Cid estaba totalmente furioso por como trataban el nombre de Marche.
-Lo que querías –Respondió Mateo.
-Esto no es lo que quería –Replico Cid furioso. –Lo que yo quería es que se alertara al público y que se diera a conocer la verdadera identidad del prófugo. Este aviso que casi saca a la luz, hace ver como si Marche fuese el responsable de todas las muertes –Estrello el aviso contra la mesa, justo en frente de Mateo.
-Porque Marche Radiuju es el responsable –Mateo le respondió de lo más calmado. –Ya va siendo hora de que lo acepté, le guste o no su chico se a ganado el nombre de asesino, y uno de los peores debo agregar.
-Quiero que se vayan –Cid escupió cada palabra con veneno puro.
Mateo starlik se permitió una mirada de incredulidad por un segundo. –No sabe lo que dice.
-Sí, lo se. –Cid estaba decidido –Usted y sus templarios han sido una gran molestia desde que Llednar los trajo, ya no necesito de unos malditos estirados que solo causen pánico y disturbios por toda Ivalice –Cid emprendió la retirada –Esta es una orden directa capitán: lárguense.
-No sabe lo que esta haciendo, Juez –Mateo ya no sonaba tan calmado como al principio.
-Se perfectamente lo que hago, capitán.
Por desgracia para Cid, esa no seria la última vez que tendría que tratar con el Capitán Mateo Starlink. Él no era un hombre que se daba provecido tan fácilmente, mucho menos cuando era insultado.
En cuanto a Cid, él solo tendría que esperar a que los templarios se dispersaran de los al redores de los Jads y luego mandaría a algunos de sus hombres para remplazarlos. La idea de los puestos de control no era tan mala, pero tendría que haber unos cuantos cambios.
Marche ya había recuperado todas sus fuerzas y, actualmente se encontraba buscando lo básico para sobrevivir, lo que no era fácil tomando en cuenta donde se encontraba. Hasta ahora solo podía permanecer oculto y esperar a que algún pequeño grupo con algo que valga la pena pasara. En su interior se sentía como un bandido cualquiera, era realmente humillante el tener que reducirse a eso, pero solo lo haría hasta tener otra arma lo bastante fuerte para enfrentarse a los templarios de la zona. Ellos si tenían buenas armas.
Fue mientras esperaba cuando escucho hablar a un pequeño grupo que se acercaba.
-Les digo, kupo. Ese sujeto lo estrello contra la pared y la destrozo completamente, kupo.
-Eso es imposible, nadie podría hacer algo como eso.
-Es cierto, es imposible que un simple humano lo haga.
Parecían estar hablando de una pelea resiente, aunque Marche se intereso más por el Bangaa, ellos acostumbraban a tener armas bastante grandes, justo lo que buscaba.
-De haber estado hay me los hubiese cargado a todos con mi lanza fácilmente –Se jacto el Bangaa.
-No, un buen tiro con mi arco hubiese bastado.
-En serio chicos, eso era realmente aterrador, kupo –El Moguri parecía desesperado por convencerlos – Corto por la mitad a tres personas, kupo.
Bueno, esa pelea comenzaba a parecerle familiar. Le recordó un poco al encuentro que tubo con Ritz.
-Ja, claro. Eso no es más que una excusa para justificar que perdieron un embarque.
-¡No lo perdimos, kupo! –Grito el Moguri –Aunque lo hubiésemos echo de no haber aparecido esa cosa del espadón, kupo.
-¿Qué quieres decir?
-Otro clan no ataco, kupo –El Moguri suspiro –De no haber aparecido esa cosa de seguro ya estaríamos todos en la cárcel, kupo.
-Supongo que es difícil comercial con armas y no llamar la atención.
¿Armas? Si eran contrabandistas entonces no tendría que arriesgarse mucho con los templarios, podía obtener todo lo que quería de ellos. Podría emboscarlos ahora, seria fácil para él el acabar con ellos, pero tenia que mantener al menos uno con vida si quería las armas, lo que para él era casi imposible.
Tres fantasías de un mundo imaginario que había destrozado su vida. Tenia que controlarse para no despedazarlos en este momento.
Síguelos.
Tenia que controlarse y seguirlos directo a la fuente, una vez hay podía comerse cuanto sueño quería.
Por ahora tenia que mantenerse oculto.
Marche los siguió hasta entrado a una de las zonas más altas de Helje, no le sorprendía que los hubiesen descubierto tan fácil si comerciaban en este tipo de zonas. Marche los siguió hasta que se metieron en un edificio bastante custodiado, de seguro era su base de operaciones y posiblemente donde guardaban la mercancía. Era realmente obvio el que algo sucio estaba pasando en ese lugar, le sorprendió el no haberse dado cuenta antes, ya que él mismo había vagado por todo Helje al no tener ningún lugar donde huir.
Ya era bastante entrada la noche por lo que podía moverse fácilmente por las sombras. Podía solo acabar con todos, pero eso solo atraería a los templarios, por lo que tendría que hacer de Hitman si quería algo. Marche ya no era de los que evitan un conflicto directo, era en realidad todo lo contrario. Cuando peleaba era cruel y brutal, eso se debe a que no debe tener piedad de cosas que ni siquiera están hay en primer lugar. Todo en su perspectiva era solo una ilusión sin sentido, un patético mundo de sueños que trataba de imitar el final fantasy.
El edificio era de unos tres pisos, toda la parte delantera estaba custodiada tanto en la entrada como en los edificios cercanos. Por lo que decidió probar suerte por la parte trasera. Para su suerte, ninguno de los contrabandistas pensó que alguien pudiese meterse por la parte trasera, ya que la única ventana se encontraba en el tercer piso.
Para Marche eso no era nada, había destrozado fácilmente las paredes solo con sus puños, por lo que no le costo el enterrar sus dedos en la piedra dura y comenzar a escalar. Le sorprendía el que nadie sospechara que alguien pudiese mentarse tan fácilmente como él, aunque puede que hubiese una trampa en la ventana por lo que no podía confiarse demasiado.
Cuando llego asta la ventana se asomo parcialmente, como pensó había francotirador Viera resguardando la ventana, aunque parecía haberse quedado dormido en una silla frente a la ventana. Eso era demasiada suerte en un día, la ventana ya estaba abierta en caso de que el francotirador tuviese que dispara contra los intrusos por lo que se metió fácilmente. Al entrar se situó detrás del francotirador y cuidadosamente le rompo el cuello mientras dormía. Pensó en arrojarlo por la ventana, pero si alguien pasaba y no encontraba a nadie podrían sospechar.
En silencio se dirigió a la puerta y miro por la rendija. Nada.
No se confió, sabía que su suerte se había ido por el traste por lo que tenía que proceder con sumo cuidado. En especial ahora, en medio de una guarida de contrabandistas de armas.
Al abrir la puerta miró hacía los lados, para su suerte el pasillo estaba vacío, aunque podía escuchar pasos en la otras habitaciones, sin mencionar los murmullos. Cerró la puerta en silencio y procedí a iniciar su pequeño juego de silent assasing. No podía negar que parte de él estaba excitado por esto: encuentra las armas sin alertar a los criminales de tú presencia.
Marche comenzó a inspeccionar las demás habitaciones por las rendijas. En dos de ellas había algunos contrabandistas durmiendo, mientras que en otra estaban discutiendo sobre cualquier tontería o jugando al póquer. Decidió no interrumpir y se dirigió a las escaleras.
Cuando comenzó a descender escucho pisadas en los pasillos inferiores, parece que había algunos a los que se los había puesto a hacer guardia. Bien podía deshacerse de ellos mientras buscaba las armas. Parte de él se estaba divirtiendo mucho, ya que en cierta forma este mundo era un juego y ya que estaba atrapado ¿Por qué no divertirse un poco?
Cuando uno de los guardias estaba pasando Marche lo siguió por detrás, al pasar por una puerta la revisó por la rendija, parece que alguien estaba durmiendo hay dentro. Se metió sin alertar al guardia. Dentro se encontraba una hume dormida, cerca de una pequeña mesa había un plato con restos de comida y los cubiertos. Tomó el cuchillo, se acercó a la cama y le cubrió el rosto con las sabanas. No lo hizo porque no podía verla cuando la matara, sino porque quería protegerse de que la sangre pudiese mancharlo. Presiono su boca a través de las sabanas y le enterró el cuchillo en su cuello. La sabana impidió que la sangre salpicara. Marche continuo en esa posición hasta que dejo de moverse. Luego busco otro juego de sabanas en el armario, puso la almohada cuidadosamente sobre la herida y luego cubrió el cuerpo con las sabanas. Cualquiera que entre tendría que acercarse para saber que algo estaba mal.
Se quedo contra la puerta hasta que pudo escuchar al guardia pasar. La abrió y rápidamente le rompió el cuello, el macabro sonido resonó por todo el pasillo por lo que tubo que moverse un poco más rápido para ocultar el cuerpo en la habitación junto con el otro. Lo metió debajo de la cama y se quedo alerta por si alguien había escuchado y quería cerciorarse si algo fuera de lo común estaba pasado.
Al no escuchar nada se decidió a salir. Marche llego a la conclusión de que la seguridad en este sitio era terrible. La mayoría de los hombres se encontraban haciendo de vagos en lugar de trabajar. No era necesario inspeccionar las demás puertas para saberlo.
Cuando llego a las escaleras, la parte inferior estaba un poco más atestada de contrabandistas que las dos superiores y la seguridad parecía un poco más fuerte. Lo más seguro es que las armas se encontraran cerca.
Mientras trataba de encontrar un lugar por donde inspeccionar mejor el área se dio cuenta de que más guardias se acercaban por las escaleras que acababa de bajar, tuvo que meterse en la habitación más cercana sin comprobar si estaba vacía o no. Para su suerte, no lo estaba.
Detrás de él se encontraban tres de los Bangaas mas grandes que había visto, dos Vieras y cuatro Moguris. Marche se preparo para lo que mejor sabia hacer.
-Eres el nuevo –Pregunto el bangaa.
-¿Eh? Ah… si –Mache contestó con algo de duda.
-¿Entonces que demonios haces aquí? ¿No te han asignado algo que hacer todavía? –El Bangaa parecía bastante irritado.
Marche decidió que era una gran oportunidad para conseguir lo que quería.
-Se supone que debía… eh… resguardar la mercancía.
-¿Y bien?
-Esto… me perdí.
-Dios con estos nuevos –Dijo una Viera con un tono de burla.
-No entiendo por que siguen contratando a estos incompetentes.
El Bangaa se acercó peligrosamente a Marche –Esta vez voy a llevarte, pero si vuelves a interrumpirnos te hare recordar el por que los Jads son conocidos como lugares sin ley.
Cuando el Bangaa tomó a Marche por el hombro, Marche se tubo que reprimir para no arrancarle el brazo. No le gustaba ser tocado por estas cosas, aunque ahora no tenía muchas opciones…
El Bangaa condujo a Marche hacia una puerta al final del pasillo, parecía la más vigilada y nadie parecía reparar en su presencia, por lo que deben de pensar que solo es uno de los nuevos.
-No hablas mucho ¿verdad?
-¿Eh? –Marche estaba un poco desconcertado por la pregunta.
-Parece que te cuesta hablar bastante.
Marche no podía negarlo, un año encerrado sin compañía de nadie a excepción de la oscuridad y una bestia imaginaria no lo habían vuelto la persona más sociable.
-Mmm… un poco –Trato de responder.
-Da igual, en este trabajo más le vale a uno no hablar de más.
Al pasar por la puerta se encontraron en un pasillo bastante estrecho y al final un Moguri se encontraba resguardando una puerta. Cuando los dos se acercaron Marche temió que su pequeña triquiñuela se pudiese ir por el caño.
-¿Algún problema, kupo? –Pregunto el Moguri un tanto confundido.
-Dímelo tú, se supone que este rapaz se encargaría de la guardia.
-Pues yo acabo de llegar, tampoco recuerdo que me hallan informado de un cambio, kupo.
Al demonio.
Marche tiro del brazo del Bangaa y se situó detrás de él, con un movimiento eficaz le partió el cuello. Antes de que el Moguri pudiese dar alarma, Marche lo tomo del cuello y lo presiono tan fuerte que una gran cantidad de sangre salió disparada de entre sus dedos.
La puerta parecía estar cerrada con un gran candado y no quería perder su tiempo buscando una llave por lo que solo lo tamo y tiro hacia atrás, el candado se hiso pedazos y la puerta se abrió. Se llevó los cuerpos adentro y trato de limpiar un poco la sangre del piso.
Adentro de la habitación se encontraban una gran cantidad de cajas, algunas de ellas ya estaban abiertas y se podía reconocer el innegable brillo de las armas y armaduras.
Marche comenzó a abrir las cajas una a una mientras trataba de decidirse que podría utilizar. Si su equipo era muy pesado le costaría un poco moverse, por lo que decidió descartar las armaduras pesadas, aunque no todas sus partes. Se coloco una armadura que cubría principalmente toda la zona del frente y dejaba expuestos los brazos, en el brazo izquierdo de coloco parte de una armadura Maximilliam, mientras que dejo libre el derecho.
Encontró unas grebas que parecían estar echas de un material bastante resistente y liguero por lo que no dudo en remplazar las que ya tenia. En cuanto a sus pies, decidió mantenerse descalzo, últimamente le costaba mucho moverse con zapatos. Para mejorar un poco la defensa de sus piernas encontró unas protecciones de aceró y se las coloco.
Decidió conservar el casco, si se volvía a encontrar con Ritz, quería que lo reconociese.
Con la armadura lista, solo faltaban las armas.
Primero que nada busco un cinturón de combate que pudiese guardar gran cantidad de armas. Cuando lo encontró se lo coloco con cuidado, también poseía un tirante que pasaba por el hombro derecho que le permitía guardar cuchillos. Se armo con dos espadas cortas de aceró que coloco en la cintura, dos cuchillos de combate en la parte trasera, y en la parte delantera del tirante coloco otros cuatro. Tomó dos pistolas y las coloco cerca de los cuchillos en la parte trasera, y una más de mayor calibre en la delantera, guardo algunas municiones en pequeños estuches del cinturón y se dedico a buscar lo que realmente necesitaba.
Busco y busco por todas las cajas, pero simplemente no pudo encontrar un espadón que lo conformase, la mayoría de las armas mas grandes y fuertes eran de mala calidad y de seguro se destruirían antes del primer golpe. Era de esperarse, al fin y al cabo eran de contrabando.
Fue en una de sus pequeñas búsquedas cuando noto una pequeña inscripción en una de las cajas: Cadoan. Ese nombre le era familiar, tan familiar que se tomó su tiempo para pensar un poco en donde lo había escuchado antes. Tenia que ser el nombre de una ciudad, ya que muchas de las cajas tenían nombres familiares, y esta…
Traidor.
Algo golpeo a Marche en ese momento, Cadoan era el lugar en donde solía cambiar sus tarjetas de anti-ley en el guardatarjetas con…
-Ézel… -La rabia que desprendió de ese nombre fue tan grande que parte de él solo quería salir y comenzar una nueva masacre.
Oportunidad.
Esperen, esta era su oportunidad. Los guardias de afuera no parecían tan despiertos, por lo que solo tenía que esconder los cuerpos en las otras cajas y ocultarse en las que se dirigen a Cadoan. Tendría que limpiar un poco la sangre frente a la puerta y la que todavía esta perdiendo el Moguri en el piso, pero podría funcionar. Después de un año de encierro el estar atrapado en una caja seria un simple paseo.
Pero todavía estaba el problema de los templarios y su puesto de guardia, aunque no es que tuviese muchas opciones.
Tomó los cuerpos y los oculto en cajas con otras direcciones, empezó a limpiar la sangre del piso y cuando estuvo más o menos aceptable se oculto en la caja que iba directo a Cadoan.
,
Continuara…
