Cambios
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En el bar de Cadoan, varios clanes se reúnen para buscar misiones, rumores o descanso después de un arduo trabajo. En una pequeña mesa; la más alejada de la barra y del escandalo común en los bares a estas horas, Marche se encontraba sentado, esperando aunque sea un pequeño comentario sobre Ézel (su audición se había agudizado mucho últimamente) de otra forma tendría que preguntar a los clanes o incluso al encargado.
Realmente no estaba muy emocionado por hablar con nadie, en el pasado había echo gran cantidad de misiones en Cadoan y si era reconocido por cualquiera de los trabajadores o cualquier otra persona que hubiese conocido antes, entonces estaría en un gran apuro. No podía dejar que alguien lo reconociese, tenia que trabajar lo más clandestinamente posible. Confiaba que los jueces todavía creyeran que se encontraba en Helje y quería que siguiera de ese modo.
No había tomado absolutamente nada de la bebida que ordeno, no porque no tuviese sed, ya que esa armadura lo estaba matando de calor. No podía tomarla porque tendría que quitarse el casco y, pese a que su piel y cabello había perdido algo de color, todavía podrían reconocerlo.
Comenzaba a lamentar el haber sido tan famoso en el pasado. Eso le estaba trayendo muchos problemas en este instante.
Suspiro.
Tendría que pedir algo para llevar si quería tomar algo fresco. Demonios, realmente necesitaba tomar algo, esa armadura no era nada fresca. Dentro de ese casco realmente estaba sudando, lo mejor que podía hacer era alquilar uno de los cuartos de arriba, darse un baño y pedir algo de comer. Cuando llegara la mañana podría preguntar por Ézel.
Se levantó para poder alquilar uno de los cuartos, pero cuando lo hizo choco levemente con un soldado. La principal reacción que tendría una persona en estas circunstancias seria la de disculparse, pero Marche no los consideraba "personas "en si, por lo que no veía la necesidad de pedir perdón. Lo que irrito bastante al soldado ya que había chocado con el hombro izquierdo; el que estaba cubierto por Maximilian.
-Hey payaso, ¿Es que no sabes disculparte? –Dijo bastante irritado.
Sujeto a Marche por el hombro –No me escu-
Antes de que pudiese terminar, Marche le dio un fuerte derechazo que destruyo su nariz y lo dejo inconsciente. Con la misma indiferencia, que había demostrado todo el día, Marche se dirigía a la barra para alquilar un cuarto. No es que fuese necesario utilizar tanta fuerza, pero ya estaba cansado de que se burlaran de su "equipo", no es que pudiese escoger nada mejor. Se armo de lo que necesitaba y nada más.
-Una habitación –Su voz sonó un poco aburrida.
El encarga do estuvo tentado en llamar a seguridad para que lo sacaran del bar, no era ajeno a los pleitos pero la indiferencia que este "personaje" mostro al golpear a ese pobre soldado lo mantenían alerta. Personas así pueden ser un peligro para la seguridad publica, y una mala publicidad para él bar.
-De cuanto será la estadía, él tiempo máximo son treinta días –Esa parte era obligatoria, pero confiaba que a llegar al precio el tipo se fuera, no parecía tener mucho dinero.
-Indefinida –Marche no tenia idea de cuanto le tomaría llegar a Ézel. Si todavía se encontraba en Cadoan no podía ir, tocar la puerta y matarlo cuando saliera a decir hola. Ese bastardo estaba armado hasta los dientes con tarjetas de ley y anti-leyes. Sin mencionar cualquier tipo de seguridad, la ultima vez que lo vio estaba seguro de que percibió a ninjas o asesinos camuflados a su alrededor; esas cosas siempre fueron un problema antes y ahora lo serian todavía más.
-Serán doscientos cincuenta guiles la noche –Una suma que el encargado del turno nocturno estaba seguro de que su invitado no tenia, era imposible para él saber que Marche se había echo con una gran cantidad de dinero mientras estaba en Helje; dinero manchado de sangre, pero dinero. Sus ilusiones de un berrinche y Marche siendo sacado del bar mientras gritaba insultos y amenazas al valiente encargado capas de darle frente se hicieron pedazos cuando Marche dejo alrededor de siete mil quinientos guiles (30 días) sobre el mostrador.
Una cantidad de dinero que no solo llamo la atención del encargado.
-Mándenme algo de comer en una hora –No podía decirse que sonó como una orden, el tono de Marche seguía igual de aburrido, todo lo que hizo fue pedir algo de comer, y el encargado no podía decirle que no a alguien que demostraba poder pagar por una estadía completa. No importa lo amenazante que parezca.
A Marche se le dieron dos juegos de llaves. Su cuarto se encontraba en la tercera puerta de la segunda planta. No era precisamente lujoso, pero después de haber dormido en la intemperie de las calles más peligrosas de todo Helje, el sitio le pareció un oasis en el desierto. Y pensando en eso, tenia que quitarse la armadura, darse un baño, beber un poco de agua, volver a ponerse esas rotas y sudorosas prendas apestosas y recibir su comida. Marche decidió que podía darse el lujo de hacer unas pequeñas compras mañana. Una cosa era verse ridículo; le daba igual mientras el equipo fuese funcional, pero otra era el ir soltando peste por doquier solo por unas prendas viejas y sudadas; no era bueno para él y atraía mucho la atención.
Después de quitarse toda su ropa, Marche se dirigió directo al baño. Era tan limpia como su pequeña habitación, pero daba lo mismo para él. Su atención se centro en la regadera de la tina solo a unos pasos de la puerta (es más que obvio que si en la región de Ivalice tienen la tecnología suficiente para crear barcos que vuelan por lo cielos, y poderosas y complejas armas de artillería, también tendrían regaderas y, gracias a Dios, un avanzado sistema de desagüe para el excusado) la frialdad del agua al chocar contra su piel paso casi desapercibida, parece que se había echo más resistente al frio de lo que recordaba, y que el agua caliente no funcionaba…
Lavó con cuidado cada parte de su cuerpo, fue cuando noto que su cabello había crecido hasta llegarle a la mitad de la espalda. Al principio creyó que era algo común por haber estado encerrado todo un año sin darle ningún tipo de atención, pero luego lo golpeo el recuerdo de que en su estadía en la prisión, por lo que su tacto podía recordar, su cabello jamás había crecido. Cuando todavía estaba en Helje no había tenido el tiempo o interés de mirarse a un espejo, por lo que no podía saber cuando se había echo el cambio…, o si era lo único que había cambiado. Decidió aprovechar este momento para revisar un poco su estado.
Después de su baño se dirigió hacia su habitación, cerca de su cama se encontraba un espejo de cuerpo completo por el cual podría revisar mejor cualquier cambio en su cuerpo.
Ciertamente, su cabello no era de la misma intensidad rubia que antes, era un tono rubio pálido y al pasar su mano por su nueva cabellera la sintió un poco áspera. Seca. No era una agradable sensación, y mucho menos relajante el saber que es tu propio cabello lo que estas tocando. Su piel no era muy diferente, se había vuelto totalmente pálido, casi parecía enfermo, o como si estuviese en su lecho de muerte, rodeado de familiares y amigos que vienen y le dicen "estarás bien". Una vez, en este absurdo mundo de fantasías, tubo que decirle esas palabras a un compañero junto al que había peleado, y ahora se encontraba esperando la muerte por culpa de un sofisticado veneno creado solo para matar a Marche. Marche se había acercado a su cama y le había dicho "estarás bien". En ese momento entendió por que lo de la mirada asesina. A él no le gustaría que el responsable de su estado se acercara a su lecho de muerte y le dijese que estaba bien cuando era obvio que no seria así. Realmente le dieron ganas de decirse, "tú que sabes maldito mocoso". En el pasado no hubiese sido un recuerdo agradable, pero ahora era algo insignificante para él.
A parte de su piel y su cabello no encontró nada diferente, quizás era un poco más alto, sus caninos también parecían haber crecido un poco pero a parte de eso nada era muy distinto a como se veía antes.
Este nuevo cabello podía ser una desventaja si tenia que pelear, tomó una de sus espadas cortas, reunió un poco su cabello y lo corto. Quedo un poco desalineado pero nada que no pudiese arreglar en el baño. Solo necesitaba unas tijeras para reparar un poco el daño y un peine para alinearlo, quizás un poco de fijador y… No tenía tiempo para preocuparse de esas cosas, tenia que desaparecer algunas fantasías y hacerles pagar a otros traidores, no iba a distraerse con asuntos de belleza.
Tock, tock.
-Dejen la comida en la puerta.
Tock, tock, tock.
Dudaba que no lo hubiesen escuchado, puede que solo quisiesen una propina. Pues no la obtendrían de él, no podía salir sin su casco y… bueno, que demonios.
Se puso su casco en la cabeza y cuando iba a abrir la puerta su, muy desarrollado sentido del oído, escucho los susurros del otro lado de la puerta.
-Solo prepárense.
-Si, lo dejaremos sin nada.
-Solo tiremos la puerta, lo noqueamos, nos llevamos todo y nos largamos antes de que venga un juez.
Ladrones. Siempre que parecía poder relajarse este mudo mandaba alago para echarlo todo a perder.
-Nos manda el recepcionista, abra la puerta ahora o la tiraremos abajo –Grito uno de los ladrones.
Que genios, si los manda el recepcionista tendrían una llave y ya abrían entrado. Y, también pudieron decir que traían la comida que ordeno. De todas las mil y un cosas que podía decir para que abriera la puerta justo dijo lo que los delataba como ladrones.
-En un momento abro.
En el momento en que giro la llave sintió la amenaza que emanaban esas personas, eran tres, no sabia como lo sabia, pero definitivamente eran tres. Entre abrió la puerta y el líder se tiro contra ella, Marche la abrió más rápido tomo al ladrón de la cabeza y lo arrojo dentro de la habitación. El impulso fue tan alto que el ladrón voló por los aires y estrello su cabeza contra el borde de la cama, se quedo inconsciente. Antes de que un juez apareciera, y aprovechando el shock de sus otros dos compañeros, Marche los tomo por el cuello, estrello sus cabezas y los metió al cuarto.
Ahora, antes de que su comida llegara, tenía que ocultar a esos tres y vestirse.
10 minutos después.
Tock, Tock, tock.
-En un momento.
Marche abrió la puerta para recibir comida. Esta vez había una viera con una bandeja en las manos. Marche la recibió y le entrego algunos guiles como propina, no es que el dinero significara mucho para él en esta situación y mucho menos le interesaba quedar bien con algo inexistente pero necesitaba algunas cosas y le vendría bien la falta de preguntas.
-Gracias, y disfrute su noche señor.
-Espere –Marche la detuvo antes de que se fuera –Necesitare las cosas de esta lista, ¿podría traérmelas? Le pagare una buena propina por ellas.
Generalmente, a Per no le gustaba que la utilizaran para recados, pero la promesa de una buena propina borro todo el mal humor que pudiese tener. Tomó la lista y nuevamente se despidió.
Mientras bajaba las escaleras comenzó a revisar la lista:
-20 lápices del numero cuatro.
-2 cuadernos.
-6 borradores.
-Una pala.
-Una carretilla (dejarla en la parte trasera del bar).
-Una bolsa de abono (dejarla dentro de la carretilla).
-10 bolsas de plástico (de las más grandes que allá).
-Una sierra.
-Desinfectante.
-Desodorante de ambiente (el más potente que encuentre).
Era una lista extraña, pero ese tipo era extraño. Siempre y cuando la propina fuese buena no se molestaría en pensar para qué eran esas cosas.
Marche termino su comida, era realmente bueno comer algo caliente, sus anteriores comidas no habían sido precisamente una exquisitez. En Helje es difícil encontrar algo nutritivo en los barrios bajos, y mucho menos algo que no tenga un extraño hongo verde brotándole en el interior.
Se dirigió al baño para ver como estaban sus "invitados".
Cuando llego encontró que dos ya estaban despiertos y tratando de liberarse de sus ataduras, el otro seguía inconsciente después del golpe contra el borde de la cama. Los tres estaban atados en el piso, sus manos detrás de la espalda y las piernas juntas, y una mordaza para evitar que gritasen.
Mientras que uno parecía tratar de gritarle insultos a Marche mientras trataba de liberarse, él otro parecía que se había calmado de golpe y miraba a Marche con miedo. Marche creyó que podía sacarles algo de información a estos tres, pero no estaba seguro de si cooperarían, por lo que no tenia otro remedio más que mostrarles que hablaba en serio. Dudaba que el que se dio tan tremendo golpe en la cabeza fuese a despertar por un largo tiempo, por lo que lo levantó sin ningún tipo de esfuerzo, lo llevó dentro de la tina y le rompió el cuello. Si no hay juez no hay combate, si no hay combate no hay reglas, y sin las reglas existe la muerte.
Los otros dos, que quedaron paralizados al escuchar el chasquido que salió del cuello de su líder, se quedaron paralizados del horror. El que intentaba desesperadamente escapar desde que despertó, comenzó a forcejear más rápido y más fuerte. Pero su compañero simplemente se quedo quieto, todavía incrédulo de lo que había visto.
Marche se acercó al ladrón que forcejeaba tan salvajemente, lo tomó del cuello –Si gritas, te lo rompo –Era una amenaza que estaba dispuesto a cumplir, pero su invitado estaba demasiado desesperado y furioso para hacerle algún caso. Cuando Marche le saco la mordaza de la boca era más que claro lo que iba a gritar.
-¡AYUD-
Crack.
Su cuerpo inerte callo al piso con un ruido sordo, Marche se acercó al último que quedaba vivo, y confiaba que la anterior demostración le bastasen para saber que hablaba enserio.
-Lo mismo que a tu amigo –Marche le saco la mordaza, y este parecía saber como estar callado –Ahora te hare unas preguntas, quiero que asientas con la cabeza si sabes algo y entonces me lo contaras. No quiero que me digas más de lo necesario ¿entiendes? –El ladrón no respondió -¿Entiendes? –Marche aplico un poco de presión al cuello por unos segundos y después aflojo su agarre, esta ves asintió con la cabeza –Bien.
Las primeras preguntas eran solo para saber si pertenecían a algún clan y si alguien más sabía que estaban aquí, ambas preguntas se ganaron una negativa, pero la cosa se complico cuando Marche comenzó a hacer preguntas sobre Ézel.
El trafico de tarjetas ya no era algo ilegal por lo que Ézel había dejado de ocultarse, eso Marche ya lo sabia, él estuvo hay cuando se llevó a cabo ese trato. Pero lo que no esperaba era que Ézel realmente se hubiese movido, por suerte no fue fuera de Cadoan, sino a un establecimiento más grande y llamativo, y como no, con mejor seguridad. Eran muchos los rumores sobre un nuevo trafico de tarjetas capases de manipular cualquier ley a su antojo, y leyes de victoria absoluta sobre cualquier enemigo. Eso llamo el interés de Marche, no sabia si podía seguir utilizando las tarjetas, pero si era así esas leyes absolutas le servirían de mucho.
Cuando todo lo que había que decir fue dicho…
Crack.
Marche puso los tres cuerpos en la tina y espero a que su encargue llegara.
Cuando su vista se desvió al espejo del baño noto que su cabello había vuelto a crecer.
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Continuara…
En el próximo capituló se llevara a cabo el gran encuentro entre Marche y Ézel. Habrá un fragmento con Ritz pero solo relatara su encuentro con cierto personaje en Helje cuyos amigos fueron masacrados mientras trataban de robarle a la persona equivocada.
