Reunion

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Ninguno de ellos son reales, ¿Por qué a de importarme sus vidas? Todo esto es un sueño al fin y al cabo. Nada de lo que me rodea es real, si interactuó con ellos es solo por conveniencia propia. Necesito información para encontrar a los que son reales, a quienes merecen ser castigados. Si, ellos me hicieron esto, ellos prefirieron este mundo echo de fantasía en lugar de nuestro hogar.

Es cierto, ellos tomaron una decisión, y tú eres la consecuencia que se ha formado. ¿Pero eres el indicado para ejercer ese castigo?

¡Ellos me robaron todo! Yo nunca pedí venir a este mundo; ninguno de nosotros lo pidió. ¿Por qué debía ser el único que deseara regresar? ¿Por qué me dejaron solo? Nuestro hogar, nuestro verdadero mundo era lo que nos esperaba. Luche sin ningún tipo de apoyo, ¿Y para que? ¿Para pudrirme en una prisión el resto de mis días, solo porque unos ingratos querían seguir soñando? Ellos eran mis amigos, mi familia…

No lo entiendo.

Este mundo es un sueño, nada es real, todo lo que hay a tú alrededor no existe realmente. ¿Ese es tu juicio? Entonces porque mataras a Ézel. En tu razonamiento él no existe.

Porque…

Estorbo.

Porque el podría ser un estorbo, él y sus estúpidas anti-leyes ya me jodieron una vez.

¿Es esa tu razón? ¿Qué ahí de Cid? ¿No te dijiste a ti mismo que disfrutarías de sus gritos? Si no es real, entonces tú también vivirías una simple fantasía cuando lo encuentres.

Cid…

Caos.

Este mundo es un sueño creado por los deseos de Mewt, todos estuvieron dispuestos a sacrificarme para conservarlo. Ellos pagaran por lo que me hicieron y, por ultimo, devorare todo lo bueno de este sueño y lo transformare en una pesadilla. En un mar de caos…

¿Es por eso que mataras a Cid? ¿Para infundir el caos? Cid es el juez supremo, su muerte causara pánico, pero puede ser fácilmente reemplazado ¿Mataras al siguiente? ¿Mataras a cada juez que ocupe su lugar?

¡Acabare con todos!

¿Cómo? Si este mundo es un sueño, si no es más que pura fantasía. Entonces sin importar cuantos mates siempre habrá más.

Pero…

Comer.

¡Me los…! ¿Comeré?

¿Devorarías este sueño? ¿Lo convertirías en una pesadilla?

¡Si! Yo transformaré este sueño en una pesadilla.

Entonces… ¿Qué pasara después?

¿Después?

Si tienes éxito, si este mundo pierde su equilibrio y se transforma en caos.

Ellos pagaran por lo que me hicieron.

¿Después?

¿Se irán a casa? ¿Todo volverá a como era antes de venir a este mundo? ¿Tú relación con ellos será la misma? ¿Seguirías perteneciendo a ese mundo?

Yo pertenezco a ese mundo. El mundo real…

¿Pero no buscas convertirte en una pesadilla? ¿En una bestia que devore todo este mundo? Muchas de tus razones y pensamientos se contradicen constantemente. Tampoco pareces saber muy bien como actuar, o incluso saber lo que te esta pasando.

¡No me importa lo que me pase! ¡Y se perfectamente que hacer!

Parte de ti todavía sigue viendo a estas criaturas como algo que es real ¿no? Quizás no a todas, pero si a aquellas con la que pasaste tantos momentos en el pasado.

Ellas no son reales.

Lo que dices y lo que sientes son cosas muy distintas. Tú quieres ver a Ézel y preguntarle el porque de sus acciones pasadas… quieres saber la razón de su traición…

Él no es real.

Pero todavía lo sientes como algo real…

Yo no…

No puedes mentirme a mí. Todos los demás pueden parecerte algo inexistente, pero todavía hay a quienes consideras reales.

Pero no lo son…

Son traidores. Son fantasías. Son comida…

Ézel tiene anti-leyes que pueden ser tanto perjudiciales, como útiles para mí. Es natural que valla por el antes que Cid. Ézel no es algo real, solo otro producto de la imaginación de un niño estúpido.

¿Y tú? Quien eres para juzgar que es y que no es real.

Yo soy real.

¿Lo eres? Como saber que no eres otro producto de la imaginación de ese niño estúpido.

Que tontería… se perfectamente lo que soy.

¿Crees que algún habitante de este mundo sabe que es un sueño? Si alguien se hubiese acercado a ti en tu mundo y te hubiese dicho que eres solo el fragmento de la imaginación de un simple niño ¿le creerías?

Eso es distinto, se que este mundo es un sueño.

¿Estas seguro de que es solo eso? ¿O es de lo que estas tratando de convencerte? Si nada de esto es real… lo hace más fácil ¿Verdad? Comértelos.

Ellos no son reales. Nada de esto es real. Solo nosotros cuatro…

¿Entonces porque odias a seres que ni siquiera existen? Eso no tiene sentido.

Odio este sueño.

Los odias a ellos.

Odio todo de este mundo.

Por eso devoraremos todo este mundo.

Nada de esto es real al fin y al cabo.

A excepción de ellos ¿Piensas arrebatarles todo lo que obtuvieron?

Nada que no sea pura fantasía.

Comer.

Eso es lo que hare.

Ese es tú juicio, el camino que has escogido. No puedo dejar que consigas tú objetivo.

¿Quién eres?

Yo… soy el cazador.


Marche se despertó abruptamente de la cama. Al principio le era difícil saber donde estaba pero al ir calmándose los recuerdos de su escape de Helje y su estadía en el bar de Cadoan comenzaron a emerger. No sabia cuando se había quedado dormido, pero no le importaba, en realidad estaba más preocupado por ese extraño sueño que tuvo. No era común para él el soñar ese tipo de cosas, generalmente soñaba con mundos falsos de final feliz. Básicamente, todo lo contrario a su situación actual de prófugo de la justicia en un mundo de fantasía.

Cuando los rayos del sol atravesaron los cristales de su ventana y chocaron con su cuerpo, Marche se sintió un tanto mal. Parece que las altas temperaturas tenían un mal efecto en él. No le sorprendió tanto, en este mundo aquellos que desarrollan una gran resistencia a un elemento generalmente se vuelven muy vulnerables al elemento contrario. En este caso, el frio y el calor.

Eso seria una desventaja si se enfrentaba a algún mago que utilizara principalmente hechizos de fuego, en especial con su equipo actual, aunque ya había matado a unos cuantos en Helje, en ese entonces no se había desarrollado tanto esta debilidad al calor, ni su fortaleza ante el frio. Al principio decidió darse una ducha helada, pero luego recordó que la tina estaba llena de bolsas de basura con barias partes de cuerpos en ellas; no le tomo tanto tiempo como pensaba en desmembrar los cuerpos y ponerlos en las bolsas de basura. Solo tenía que sacarlas, pero parece que se quedo dormido antes de limpiar el desastre que dejo en el baño, por lo que todo estaba cubierto de sangre. Por suerte se desnudo antes de comenzar a cortar, o se hubiese visto muy sospechoso el caminar por la calle con su equipo manchado de sangre seca.

Esperaría a que anocheciera y después se desharía de los cuerpos, solo había que enterrarlos en algún lugar apartado, que planeaba buscar ahora que era de día. Después de limpiar, ducharse y pedir que le mandaran algo de comer se preparo para otro día en este asqueroso mundo de sueños.


Las calles no fueron precisamente el lugar más cómodo, era medio día y el sol parecía encontrarse en su mejor posición. El calor que sentía era irritante, pero solo eso, y la armadura no lo hacia más fácil. Tendría que ver si podía cambiar parte de esta por ropas más resistentes y frescas. Dudaba que pudiese conseguirlas por un buen precio, su capital no era infinito y tenia que ahorrar todo lo que pudiese.

Su humor no se puso mejor al darse cuenta que su apariencia atraía todas las miradas en la calle, suponía que su combinación de armas y armaduras aunque eficiente, era demasiado llamativa para su gusto. Lo mejor que podía hacer era cubrirlo con un chaleco, pero su debilidad al calor no haría que pelear fuera más fácil. Lo pensó mejor, no tenía más remedio si quería evitar tanto la atención, en el mejor de los casos podía deshacerse de algunas piezas de su equipo actual.

Su capital actual era de más de 30.000 guiles. Podía darse el lujo de gastar un poco en equipo nuevo. Siempre y cuando no fuese muy caro, solo necesitaba de algo para cubrir su armadura y, al pensarlo mejor, una capa que cubriera su cuerpo le seria más útil que un chaleco de cuero. También requería de algunas pociones, y elementos para restablecer su salud en caso de que su estado se viera alterado. La lista era larga y el dinero escaso, tampoco podía completar misiones ya que estaban reservadas solo para los clanes. Quizás Ézel tuviese algo que pudiese vender o algún dinero oculto por ahí.

Ese pensamiento hizo que nuevamente se sintiera como un simple ladrón, no era que tuviese una mejor manera de ganar dinero.


Debieron ser como las tres de la tarde cuando se encontraba de camino al bar, y el calor no hizo más que empeorar. Por lo menos ya tenía una capa que cubría toda su armadura, y había pagado extra por una capa encantada para mantener más fresco su cuerpo lo que lo hizo sentirse un poco mejor, pero por desgracia no podía cubrir su cabeza por lo que todavía se estaba asando.

Cuando estaba cerca del bar noto que se había reunido una enorme multitud, eso no podía ser bueno para él. Mantuvo su distancia y agudizo un poco sus oídos.

-¿En serio?

-Si. Parece que se había metido para limpiar el cuarto y los encontró totalmente hechos pedazos en bolsas de basura dentro de la tina.

-Y como decías que era el tipo de la habitación.

-Ya le esta dando la descripción a los jueces.

Mierda.

Nuevamente la suerte de Marche entraba en acción.

No había pasado más de un día fuera de Helje y su cabeza ya tendría precio.

Se dio la vuelta y se retiro tranquilamente, no quería llamar la atención.

Se maldijo en voz baja al recordar que parte de sus cosas se habían quedado en la habitación. Todavía tenía sus armas, y afortunadamente se había llevado el cuaderno en el que comenzó sus escritos. Sin embargo, cualquier objeto traído de Helje se hallaba en la habitación, no era mucho, pero eso no quiere decir que era innecesario.

Nadie había visto su cara. Eso era reconfortante, pero no mucho si se tomaba en cuenta que no podía quitarse el casco o cambiar su equipo. Su estadía en Cadoan tendría que acortarse, no pensaba estar mucho tiempo de todas formas, pero aun así no le gustaba la idea de volver a ser un fugitivo. Una vez que los jueces comenzaran a buscar en una ciudad que se apegaba a las leyes, solo tendrían que esperar a que se metiera a un combate para tenerlo en la mira. Le llamó mucho la atención que no hayan utilizado estos métodos antes, y lamento el que los estuvieran utilizando ahora.

Primero se concentraría en Ézel, luego podría ir por Cid. Las anti-leyes absolutas de Ézel podrían ser realmente útiles para ir a por Cid.

Ézel había estado desarrollando estas anti-leyes absolutas desde hace un año, (Marche apostaría lo que fuese a que fue justo después de utilizar esa anti-ley que le arrebato todas sus habilidades) y su poder las había llevado a la cima de lo ilegal. Un negocio lo suficientemente lucrativo como para financiar una mansión equipada con lo mejor en seguridad, y lo bastante criminal para que Ézel no volviera a ver la luz del día mientras viviera…

Una sonrisa amarga se formo en la boca de Marche, y por un momento pensó en usar su posición actual para meterse ilegalmente en la casa de Ézel y esparcir tanta prueba como encuentra en cada bar de Ivalice –Un poco de venganza karmica, viejo amigo –Pero no, Ézel desaparecería de este mundo. Tenía amigos e influencias suficientes para escaparse por los pelos de cualquier sentencia. Eso lo hacia peligroso.

Marche no tomaría riesgos con esa vieja rata. En sus ojos claramente podía leerse una única palabra, su única meta: MATAR.


En el bar Sprohm, en el precisó momento en que Marche trataba de no matar a nadie que pasaba muy cerca de él en las calles, Shara trataba de relajarse lo suficiente después de los acontecimientos resientes en su vida: la muerte de dos de sus compañeros, la casi muerte de Ritz, la pelea con el extraño del espadón, la deserción de muchos de sus compañeros, las amenazas de los familiares de las dos victimas, la obvia sed de venganza de Ritz, el fracaso de gran parte de sus misiones por la baja moral que el clan estaba sufriendo, y la lista solo parecía aumentar...

-Si solo Marche estuviese aquí… -Pensó en voz alta. Quizás solo era la voz del alcohol, pero sabia que si alguien podía ayudar a Ritz y restaurar el balance que se estaba perdiendo poco a poco, ese era Marche Radiuju.

Su caída no fue la caída digna de un guerrero…

-Y que lo digas, no sabes como extraño al mocoso.

Shara se sobresalto un poco, el alcohol la había echo bajar la guardia, así que no noto cuando el encargado del bar se acercó a ella. Un color rojo inundo sus mejillas cuando se dio cuenta de lo que había dicho en voz alta, no quería crear algún malentendido que después se convirtiera en un rumor que circulara por todo Ivalice, por lo menos… no de nuevo. El último se trataba de la relación de Marche y Ritz, lo que les trajo problemas a esos dos cundo ambos clanes comenzaron a recibir ataques de los enemigos del otro.

-Lo que quise decir es… -Shara trato de comenzar su explicación, pero fue detenida cuando el encargado levantó su mano frente a ella.

-Tranquila, entiendo a que te refieres, yo también lo extraño mucho–Su voz se lleno de melancolía al mencionar a Marche.

Shara tenia un gran respeto por Marche, él había demostrado merecerlo. Pero Ritz, Ritz había perdido todo su respeto cuando decidió traicionar a Marche.

-…esparciendo.

Shara levanto la vista al darse cuenta de que el encargado seguía hablando. Una pisca de vergüenza la invadió por no darse cuenta antes.

-¿Disculpe?-Pregunto, algo avergonzada.

-Los rumores –Esta ves la mirada del encargado se endureció bastante.

-¿Qué rumores?

Aunque Shara había preguntado, el encargado no respondió de inmediato. Las facciones de su rostro demostraron molestia, por un momento Shara temió que se hubiese molestado por haberlo ignorado antes, y estaba a punto de disculparse cuando…

-¿Escuchaste de la masacre en la prisión hace unos meses…?

Esta vez Shara fue la que guardo silencio, la masacre de la prisión se había vuelto un tema tabú en todo Ivalice. Las muertes eran algo trágico, pero que se hayan llevado a cabo en prisión… eso puso muy en duda la capacidad que la guardia y los jueces tienen para proteger a todo Ivalice. Shara no era estúpida, ella sabia perfectamente como contar dos más dos. La masacre, las constantes advertencias a alejarse de los Jads, los templarios que se habían situado en el límite de los Jads, las constantes advertencias. Era una lastima que Ritz no las hubiese tomado en cuenta, y ahora dos miembros de su clan están muertos…

-Si…, los escuche.

-Parece que algunos guardias fueron sobornados e incluso amenazados para guardar silencia acerca del responsable y… -Se corto en ese instante. El encargado adquirió una mirada llena de duda, parecía estar reconsiderando el decirle a Shara o no.

-¿Y? –Shara quería saber, y a la vez no quería saber absolutamente nada de ese suceso.

-Tú sabes Shara, este tipo de cosas no pueden permanecer acalladas por mucho tiempo –Nuevamente el silencio. A cualquiera le hubiese molestado el que alguien se callara en un tema de tanta importancia, pero no muchos querían tocar un tema que ponía en duda la mismísima eficiencia de las leyes –Ya están circulando.

Shara sabia que se arrepentiría de esto, pero tenia que saber que era lo que le molestaba tanto. ¿Por qué su mirada se había vuelto de molesto a triste? ¿Qué podía impactarlo tanto? –Por favor, dígame cuales son esos rumores –Aunque si esos rumores ya estaban circulando, y ella los escucharía tarde o temprano, parte de ella sintió que debería escucharlos más temprano que tarde.

En encargado miro al vacío por lo que pudo ser un minuto entero, ahora parecía indignado por lo que estaba apunto de decir. Como si esos rumores fueran la ultima piedra que se ha puesto sobre la tumba de un héroe.

Le conto todo lo que sabia.

Los segundos se convirtieron en minutos antes de que Shara pudiese encontrar algo que decir después de escuchar atentamente todo lo que el encargado había escuchado acerca de la masacre de la prisión. Todo.

Su corazón, que ahora latía con más fuerza y velocidad que nunca antes en su vida, solo pudo encontrar algo: una palabra. Una palabra que viajo de su corazón hasta su cerebro, y una vez hay trabajo para poder formar una simple palabra…

-¡¿QUÉ?!

Los rumores sobre el responsable de la matanza ya estaban empezando a circular por todo Ivalice.


Mientras Shara trataba de poner sus emociones en orden, Ritz se encontraba en los barrios más bajos de Helje.

Su búsqueda del enmascarado asesino la había llevado a adentrarse a los peores rincones del Jad. Cualquiera que hubiese vivido lo suficiente en un mundo de leyes que protegen su vida de seguro estaría aterrado de meterse en esos lugares atestados de crimen y muerte, pero Ritz era una chica con una única misión. El peligro resaltaba en sus ojos, ya sea por eso o por su reputación en Ivalice, nadie se atrevía a acercarse a ella.

Ella no estaba allí por una misión cualquiera, ni siquiera era una misión real. No era algo noble o desinteresado. Ella buscaba venganza.

La muerte de aquel que se atrevió a no lastimar, sino matar a sus compañeros. Ella nunca había matado a nadie, pero después de ser testigo de la muerte de sus amigos y su impotencia a la hora de hacer algo para ayudarles, se sentía más que capas de cualquier cosa.

Cuando pelearon la primera vez, ella quedo paralizada por la muerte que ese monstruo trajo a los miembros de su clan. Esta vez pelearía, no dejaría que el miedo la paralizara otra vez. Se había asegurado de traer consigo el mejor y más caro equipo que pudo encontrar, y sus habilidades habían sido seleccionadas con cuidado. Aquellos que la evitaban hacían bien en hacerlo, nadie hubiese podido hacer frente a una furia como esa.

Ritz había buscado durante horas y horas, sus pies ya se estaban cansando de tanto caminar, pero se forzó a seguir adelante. Pero un imprevisto que ella ya había calculado se puso en su camino.

Ritz se detuvo –Este no es el mejor de mis días, así que sal de una vez antes de que decida ir yo misma por ti –Ritz desvió su vista hacia un pequeño callejón a su derecha.

De las sombras salió un pequeño niño, Ritz pensó que debería tener al menos la edad de Doned.

-Descubierto… -Susurro.

Ritz se quedo atenta de cualquier tipo de emboscada, pero esta nunca llego.

-No es necesario que te prepares. Estoy solo… -La voz del niño adquirió un tono bastante triste.

-Y supongo que me atacarías tu solo ¿uh? –Ritz trato de desplazar a un lado la lastima que comenzaba a surgir de ver a ese niño. No tenia idea de si lo que decía era verdad.

-Pensaba esperar a que estuvieses lo bastante cansada, o mejor, a que te durmieras para poder cortarte el cuello –Algo demasiado tétrico para surgir de la boca de un niño. Ritz solo pudo sentir más lastima de la figura desnutrida y casi moribunda que tenia en frente.

-¡No tengo tiempo para esto! ¿Dónde están tus compañeros?

-Muertos.

La respuesta fue rápida y concisa. Ritz no noto ningún retazo de una mentira.

-¿Cómo? –Fue una pregunta involuntaria, ella no tenía tiempo para distraerse con esto, pero no tenia corazón para dar la vuelta y abandonar a un moribundo, mucho menos un niño.

-Un monstruo…

Algo en Ritz comenzó a calentarse muy dentro de ella. Los monstruos no eran tan fuera de lo común en los Jads, un lugar sin leyes es un lugar donde los monstruos podían pasar de vez en cuenta sin preocupaciones.

-Por lo menos, ese fue el comienzo.

Ritz se acercó a él, se arrodillo y…-Cuéntamelo todo.

A Rex le llamo la atención que esa chica quisiese saber algo más sobre su caída, pero ¿Por qué no? Las personas suelen entretenerse con la miseria de otros. Algo en la cabeza de Rex le decía que aprovechara esta oportunidad para clavarle un cuchillo al cuello, pero la otra le gritaba todavía más fuerte que debería decirle todo.

-Un monstruo mato a muchos de mis compañeros… -Comenzó –Tuve que correr, sin mi liderazgo muchos más abrían muerto, no podía hacer nada por ellos.

-Todo empeoro cuando relate el enorme fracaso y la muerte de muchos de los nuestros, mi liderazgo fue puesto en duda, y Simons –Su voz adquirió un tono duro y se lleno de asco –Él aprovecho esa oportunidad para robarme el liderazgo. Fue cuando todo comenzó a ir mal. Él prefería ir de frente ante cualquiera que demostrara tener dinero, ese cobarde mandaba a todos a atacar mientras el se quedaba muy seguro a la distancia. Muchos murieron… ¡y ese gusano se llenaba el estomago! Muchas veces trate de recuperar el orden, pero todo lo que recibía eran puras criticas de mi fiasco con un simple robo –Unas lagrimas comenzaron a formarse en los ojos de Rex.

-En una ocasión…, Simons me golpeo y me tiro al suelo. Fue cuando Alice se puso entre los dos, ella lo empujo y dijo que yo era mucho más de lo que el seria en toda su vida… entonces, cuando Alice se dio la vuelta, Simons tomó una piedra del piso y… y… Me fui después de eso…, lo último que supe es que Simons los había llevado a pelear con las personas equivocadas-Rex no termino de hablar cuando sintió unos brazos que lo rodeaban, era esa chica. Lo estaba abrazando.

-Cálido –Susurro demasiado bajo para que alguien lo escuchara.

Ritz no tenia forma de saber si lo que ese niño decía era verdad o no, pero no lo dejaría en Helje. Ese niño volvería con ella, y ese monstruo que menciono antes, no sabia como, pero sabía que era a quien estaba buscando.


Ya había oscurecido cuando Marche se acercó a la guarida de la rata. En la ciudad ya lo estaban buscando por lo que tenía que ser rápido.

No se molesto en espiar o entrar sigilosamente, estaba demasiado enfadado para pensar con claridad. Camino hasta la puerta de su enemigo y la abrió de una patada. Dudaba que un juez acudiera, dada las nuevas leyes que Cid había implantado, si un juez acudía en casa de Ézel y era testigo de algún acto ilegal, solo le esperaría la cárcel. Seguramente una anti-ley absoluta protegía ese lugar de los jueces, y si no, de todas formas hubiese entrado por la fuerza.

Ézel podía estar en cualquier parte, oculto tras un sin fin de guardias y anti-leyes ilegales, en cada escenario que Marche pudo especular, nunca creyó que Ézel estuviese frente a él, en medio de un gran salón. Sin guardia y desarmado, y aun así podía sonreír con sonrisa de ganador.

-Hola, Marche –Ézel hablo despreocupadamente. A Marche le hubiese llamado la atención que lo reconociese aun con el casco puesto o que no le sorprendiera que hubiese venido por él, de no ser por la inmensa rabia que lo invadía y lo llevo a un ataque directo contra Ézel.

El rugido que lanzo no podía ser producto de un humano, y por un momento pudo ver una clara duda, sorpresa o incluso temor en el rostro de Ézel. Todo era ya algo secundario.

La velocidad con la que corrió para tener el cuello de Ézel en sus manos fue al menos tan rápida como un chocobo, pero el pequeño golpe que Ézel dio a al extraño estuche en su cintura lo fue más. Del Estuche salió rápidamente una tarjeta y al estar encima de Ézel, estallo. De repente, Marche se sintió muy cansado, como si hubiese estado peleando sin parar durante lo que podrían ser años y años. Toda su fuerza fue drenada. El peso de sus armas y armadura lo tumbo en el piso incapaz de moverse.

-Te gusta, Marche –Ézel hablo con burla –Los nuevos estuches de anti-ley, pueden guardar un máximo de veinte leyes y solo tienes que pensar en ella mientras le das un ligero golpe para que salgan-El tono de Ézel se lleno de orgullo –Este es el primero de muchos...

El primero, significa que Ézel no había echo más, en otras palabas: utilizó a Marche como un conejillo de indias en un invento que el estaba seguro que funcionaria, solo porque el lo creo.

Ézel se acercó sin la menor preocupación hasta estar cara a cara con Marche. Marche lucho por levantar aunque sea una de sus manos para poder destrozar toda la tráquea de Ézel en ese precisó instante. Sin el menor cuidado, Ézel le quito el casco.

-Ese año en la prisión no hizo maravillas contigo, viejo amigo –Se burlo. Detrás de Ézel, seis jueces se materializaron de la nada –Uno no se mantiene en este negocio sin tener amigos, amigos en todas partes, incluso en la prisión… -Ézel retrocedió a la vez que esos jueces se acercaban –Guiles… -Respondió a la pregunta que Marche trataba de formar desesperadamente –Una gran cantidad de guiles…, por tu cabeza.

Guiles.

La simple mención de eso hizo que algo en lo profundo de Marche rugiera furiosamente.

Guiles.

La vista de Marche, que antes de esa simple palabra estaba desvaneciéndose, comenzó a teñirse de rojo.

Guiles.

Todo el tiempo alrededor de Marche comenzó a ralentizarse.

¡Guiles!

Marche rugió como nunca antes lo había echo desde que salió de la prisión.

El juez más cercano, que solo estaba a un paso cerca de Marche se distrajo levemente por ese rugido. Cuando recupero el sentido, sintió un pequeño dolor en el pecho, pero que crecía intensamente. Cuando pudo bajar su vista a lo que era, lo primero que noto fue un brazo, un brazo que conectaba a la mano que estaba estrujando su corazón.

Marche le arranco el corazón al juez y rápidamente se lanzo contra los otros.

Dos jueces frente a él sacaron sus espadas del juicio y se prepararon para hacerle frente. Si antes Marche fue rápido, esta vez dejaría en vergüenza a cualquier chocobo. Antes de que pudieran siquiera defenderse, Marche lanzo un golpe atroz directo al casco del primer juez, eso le reventó la cabeza. Mientras estaba en eso, lanzo una terrible patada al otro, lo cual lo llevó a tener todos sus intestinos regados por el piso.

Los tres jueces restantes estaban tratando inútilmente en usar sus tarjetas rojas, o algún tipo de habilidad para detenerlo. Nada funciono.

Otro rugido llevó a Marche contra el más cercano de los tres, una patada directo a la cabeza basto para arrancársela. La sangre salió de un chorro, cubriendo el rostro de Marche. Marche tomó el cuerpo inerte del juez que acababa de decapitar y lo arrojo fuertemente contra el otro. La velocidad y el impacto fueron tan fuertes que llevó a ambos a estrellarse y morir estampados contra la pared.

Solo quedaba uno, justo en frente de Ézel, que no paraba de lanzar estúpidas tarjetas de anti-ley con una mirada de horror e incredulidad.

Marche corrió hasta el último estorbo que se ponía en medio de su presa. Salto y le callo en cima, el juez callo al suelo con Marche sobre él. Marche comenzó a golpearlo furiosamente en la cabeza hasta que sus puños solo golpeaban el frio suelo.

Unos segundos para recuperar el aliento. Marche acababa de matar a seis jueces con sus propias manos desnudas. Su mirada, que debería estar dirigida a Ézel, solo pudo ver la espada del juicio que el juez había dejado caer. Un arma creada para proteger y mantener el orden, la magia del arma que una vez sirvió para un propósito tan puro empezó a oscurecerse cuando Marche la levantó sin el menor esfuerzo.

Ézel, cuyas tarjetas de leyes absolutas se habían agotado, solo pudo ver con completo horror como un hombre con el que había hablado y reído en el pasad, se levantaba de uno de los muchos cadáveres destrozados a su paso. Esos ojos… que una vez lo vieron como a un amigo, en estos momentos no estaban viendo nada. No lo veían a él con rencor u odio. Lo veían como una simple presa…

-Dios, ¿Qué hemos e-

Nunca termino de hablar.

Marche solo tomó el estuche y lo ató a su propia cintura. No tenia tiempo para buscar anti-leyes en la casa, si los jueces no regresan de lo que pensaban una tarea sencilla mandarían a más, muchos más.

En cierta forma fue adecuado que un arma que representa el orden y la justicia hubiera sido la que acabara con Ézel. Y seria irónico que fuera utilizada para destrozar todo aquello por lo que fue creada.

Marche se puso el casco y se retiro de la casa de Ézel.

Uno menos…