Aun sin respuestas
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El bar de Cadoan todavía seguía siendo foco de atención de las masas. No todos los días se mata y descuartiza a dos ladrones en las habitaciones de arriba. Eso no había mejorado mucho la reputación del bar, en realidad estaban pasando por una crisis que muy probablemente les obligaría a cerrar antes de fin de año. Eso se debía no solo a la falta de clientes, sino a la falta de solicitudes de misiones.
La urgencia de dinero hizo que fuese más fácil para Shara sobornar al encargado del bar para meterse en la habitación del supuesto asesino. No era una de las más elegantes, pero en cierta forma todas eran iguales. Todo dentro ya había sido limpiado, y cualquier pertenencia del anterior arrendatario ya estaba guardada y archivada en algún pequeño cuarto en la prisión.
No había mucho que Shara pudiese ver, los guardias y jueces conocían su trabajo, cualquier pequeña pista que pudiese haber rebelado la verdadera identidad del asesino ya no se encontraba en el cuarto. El haber pagado tanto por meterse a la escena de un crimen atroz y no obtener nada fue un golpe duro para Shara.
Suspiró.
-Quizás debería de dejar de meterme… -Eso era imposible. Los rumores sobre Marche no hacían otra cosa más que aumentar, y todo lo que estaba pasando últimamente solo lo empeoraba. Era su deber, como miembro del clan que ayudo en su caída, el terminar con esos rumores absurdos y limpiar el nombre de Marche Radiuju. Era lo menos que podía hacer…
Shara se sentó en la cama; no era particularmente suave, pero tampoco incomoda. A parte de investigar los escenarios de los distintos crímenes, no tenia absolutamente nada para continuar su búsqueda. Había memorizado la descripción del anterior ocupante y le seria muy difícil no reconocer a una persona así caminando por la calle, por desgracia era lo mismo para cualquier persona de la ley. Los jueces ya debían tener a cientos de guardias buscando por todas partes en Ivalice, lo más seguro era que ya tuviesen una idea clara de donde se encontraba.
Shara negó esos pensamientos. No podía darse el lujo de pensar de esa forma, tenia que ser ella la que diera con él primero, era necesaria ver que cara se ocultaba detrás de ese casco… Un casco… Un casco idéntico al del asesino que casi mata a Ritz, por lo menos eso fue lo que pudo armar después de escuchar la descripción.
Una masacre en prisión causada probablemente por el mismo tipo que casi mata a Ritz en Helje y que parece ser el responsable de la muerte de Ézel Berbier. Shara se negaba a que Marche pudiese ser capas de eso, aunque también se negaba a que pudiesen devolverlo tan fácilmente a su propio mundo. De ser tan fácil lo hubiesen regresado desde que comenzó a destrozar los cristales. Muchas veces trato de explicárselo Ritz, pero esa chica se negaba a escuchar.
-¿Y por qué iba a escúchame? Ella es muy feliz con su "versión" de la verdad –Shara nunca creyó que Ritz aceptaría tan fácilmente apuñalar por la espalda a un chico del que estaba enamorada, ¿tanto era el odio por su cabello que esta dispuesta a traicionar a Marche por el? Realmente, ¿en su balanza interna era más pesado un poco de cabello que el chico por el que estaba flechada? Ese tipo de cosas las llevaron a pelear mucho, y antes de que cualquiera de las dos se diera cuenta… la amistad se perdió.
-Eso ya no importa –Shara se levantó de la cama.-No puedo perder más tiempo aquí –Con una descripción del asesino, y si era realmente el responsable de la masacre de la prisión, lo más seguro es que lo persigan día y noche sin parar. Shara tenía que encontrarlo primero; tenia que saber quien se ocultaba debajo de ese casco; tenia que limpiar el nombre de Marche.
Pedirle ayuda a Ritz estaba fuera de cualquier discusión, esa niña solo se interesaba por lo que corre en su propio mundo, Shara estaba segura de que Ritz solo empeoraría las cosas. –Si no tuviese tan mal genio… –Shara no odiaba a Ritz, al contrario, extrañaba mucho a su antigua amiga, pero hasta que Ritz no se diese cuenta por sí misma de lo que realmente había echo, Shara no podría perdonarla.
Por un momento Shara se sintió realmente cansada, tuvo el impulso de acostarse ahí mismo, en la escena de uno de los crímenes más horribles que hubiese conocido, y dormir todo el día. Se levantó antes de hacer algo que pusiese en duda su cordura y salió de ahí lo más rápido posible.
Aunque Shara no era precisamente una admiradora de Ézel, era necesario reconocer que sin él todo estaba perdiendo cierto balance. Desde la masacre en la prisión, las leyes solo se habían vuelto más estrictas que nunca, lo suficientemente estrictas como para mejorar las ventas en el Guardatarjetas. Con Ézel muerto el numero de proveedores de tarjetas que fueran más o menos de buena calidad era realmente escaso, la mayoría eran estafadores que lo único que hacían era ir de ciudad en ciudad vendiendo simples tarjetas sin ningún valor o magia alguna.
Shara creyó que Ritz armaría algún escandalo o buscaría alguna misión clandestina para el contrabando de tarjetas, pero ella parecía mucho más interesada en el niño que trajo desde Helje. Shara no necesitaba preguntar que es lo que buscaba en Helje, aunque tampoco se molesto en tratar de decirle a Ritz sobre la investigación en la que estaba trabajando.
Ese niño parecía responder al nombre de Rex, y eso era todo lo que ella sabía. Rex no parecía querer hablar con nadie que no fuese Ritz. Shara suponía que consideraba a Ritz como su salvadora o algo por el estilo, los niños no tienen una esperanza de vida muy larga el los Jads. Shara no necesitaba tener una gran empatía para darse cuenta de que Rex había pasado por un gran sufrimiento y poseía una gran cantidad de traumas. No creía que Ritz fuese la persona indicada para ayudarlo, pero Rex no parecía acercarse a nadie más y, en su punto de vista, Ritz parecía necesitar tanto de Rex como Rex la necesitaba a ella. Con su amistad rota, la de ella y la de Ritz, Ritz no congeniaba muy bien con otras personas, aun con miembros de su propio clan. Quizás Rex podría ayudarla un poco a abrirse más con otros. El hecho de que ellas ya no sean amigas, no significaba que Shara no se preocupara por Ritz. En realidad, Ritz la había preocupado mucho desde…
No le gustaba pensar en ese tiempo, cada vez que lo recordaba volvía a decepcionarse de las decisiones tomadas por Ritz, e incluso estaba decepcionada de Doned. El era el hermano de Marche, ¡el hermano menor de Marche! Demonios, no quería ni imaginar lo que Marche debió haber sentido al haber sido traicionado por su propio hermano.
-Quizás debí haber tratado de advertirle… -Aunque era inútil, Shara sabia que Marche no le creería. Marche era demasiado ingenuo como para creer en que podía ser traicionado por sus seres queridos. Tampoco había mucho que pudiese haber hecho por él para ayudarlo, y en ese tiempo jamás creyó que Ritz fuese capaz. Que equivocada estaba, no cabe duda que subestimo el egoísmo de su compañera.
Por ahora solo necesitaba encontrar alguna pista, cualquier cosa que la pusiese de nuevo en el camino.
-¿Todavía seguirás con esto? –Susurró una voz que alertó todos los sentidos de Shara.
Apoyado en la entrada del bar de Cadoan, con los brazos cruzados y su cara todavía cubierta, se encontraba aquel hombre que por un segundo la hizo temer por su vida en la mansión del fallecido Ézel Berbier. La persona dueña de esos ojos azules profundos como un inmenso mar, solo verlos la hacia sentir nuevamente esa sensación de estar ahogándose.
-Hunter…
-Gracias –Hunter le agradeció a Shara.
Shara no entendió muy bien exactamente el por qué de ese gracias, todo lo que había echo era solo llamarlo por su nombre, y ni siquiera creía que ese era su nombre real, y sin embargo acababa de agradecerle como si le hubiese salvado la vida. – ¿Por qué?
-Eres la primera persona que me llama por mi nombre –Hunter respondió mientras se separaba de la pared y se acercaba a Shara.
Shara no podía bajar su guardia, había algo en Hunter que le decía que a él le daría lo mismo atacarla o no en un lugar publico. La herida causada por la bala de Hunter todavía ardía en su mejilla, y lo más probable es que con esa potencia le hubiese podido arrancar la cabeza de un disparo si hubiese querido.
-También estas buscando al responsable de la muerte de Ézel y los jueces, ¿verdad? –Shara le pregunto. Era lo más probable, ¿Por qué otra razón estaría investigando en la mansión de Ézel? Si es que estar parado contra la puerta era investigar.
-No –Fue una respuesta corta. Una simple mirada plana y una respuesta tan corta y tan directa que Shara se perdió por un momento en la confusión de los hechos que justificaban lo contrario a lo que Hunter había dicho, pero la falta de interés que demostró en la mansión irónicamente también lo justificaba. Él dijo que tenía toda la información que buscaba desde que entro en la mansión, ¿lo que investigaba era la muerte de Ézel o algo más?
-¿Cómo que no? Si no era eso entonces ¿Qué hacías en la mansión de Ézel? –Esta vez esperaba algo más que una respuesta concisa. Ézel podía ser culpable de muchos crímenes, pero además de su asesinato y el de los jueces, no encontró razón alguna para que alguien tuviese que meterse para investigar.
-Rastrear –Nuevamente una respuesta corta; corta y directa. Hunter estaba rastreando, esa era su razón de estar el la mansión de Ézel después de su muerte, ¿Pero que estaba rastreando? Shara no entendía exactamente lo que buscaba. Quería gritar, exigirle que le dijera exactamente que era lo que buscaba, pero no había motivo. Hunter le dijo exactamente lo que hacia; Hunter contestó directamente sus preguntas, y no encontró mentira alguna en sus palabras.
Para Shara solo había algo que Hunter podía estar rastreando en la escena de un crimen. –Buscas al asesino… -Era la única cosa que Shara pudo armar. Si no investigaba la muerte de Ézel y los jueces… eso significa que Hunter sabe quien los mató, y si eso es verdad, entonces es a quien esta buscando.
Por su parte, Hunter solo se quedo callado. Si se trataba de su misión, sus respuestas debían ser breves y conizas, nunca rebelar más de lo necesario y mantenerse neutro ante cualquier tipo de provocación que alterara de algún modo su misión.
-¿Quién es? El asesino… tú sabes quien es ¿Cierto? –Shara no necesito una respuesta para contestar a su pregunta. Hunter lo sabía, eso era más que claro para ella.
-… -Esta vez no hubo más respuesta que el silencio.
-Dímelo… -Shara podía sentir como su ritmo cardiaco aumentaba rápidamente, casi llegó a temer que pudiese darle un ataque y morir ahí mismo donde estaba parada. Ella quería saber quien era el asesino, pero… parte de ella se no quería saber absolutamente nada. No quería escuchar la verdad de los labios del hombre que estaba parado frente a ella, o quizás simplemente no quería saberla.
-¿Realmente quieres saber la verdad? –Si en el pasado Hunter rebeló algún tipo de humor real en sus palabras, todo rastro desapareció en esa simple pregunta. ¿Shara realmente quería saber la verdad? ¿Por qué no habría de querer saberla? Ella sabia que no podía ser Marche, no importa si la evidencia lo señalaba a él y solo a él, ella confiaba en Marche, sabia que el jamás seria capas de hacer algo tan atroz como eso.
-Si… -Ahora era Shara quien respondía con respuestas cortas y directas. Ella quería saber y eso era todo. Ella sabia que no podía ser Marche.
-No lo escucharas de mí, Shara –Hunter le dio la espalda y comenzó a alejarse. Antes de que Shara pudiese decir algo, Hunter volvió a hablar. –Muchas personas ya han sufrido mucho por esto, no permitiré que un corazón se rompa en mil pedazos por algo que salga de mi boca. Regresa a casa, si todo sale bien entonces no tendrás nada de que preocuparte.
¿No permitiría que un corazón se rompiera en mil pedazos? ¿Se refería a…?
-¿Te refieres a Ritz? ¿Temes que se lo diga y su corazón se rompa? ¿El asesino es realmente alguien a quien conocemos? ¡Dímelo! –Shara gritó furiosa. -¿Por qué? ¿Quién es el asesino? ¿Es la persona que casi la mata en Helje? Es esa persona ¿Verdad? Si es así, ¿Por qué temes que su corazón se haga pedazos por una persona que trató de matarla? ¿Por qué te importa el corazón de alguien que ni siquiera conoces? ¡Responde!
Hunter detuvo su marcha y volteo ligeramente su cabeza hacia el hombro derecho.
-Me refería al tuyo…
Shara solo se quedo callada, tratando de obtener algún sentido a las palabras de Hunter. ¿A que se refería con eso? ¿Era alguien a quien ella conocía? ¿Su corazón se rompería con descubrirlo? ¿Por qué? Aun si lo conociese, ella nunca había estado enamorada, ni conocía a mucho hombres capases de destrozar personas con sus propias manos.
-¿A que te…?
-Tercera fila, número cuatro –Hunter regreso a su marcha. –Si realmente deseas continuar con esto, entonces te aconsejo que consultes el bar de Sprohm –Hunter ni siquiera miro atrás. Continuo su marcha en línea recta hasta que Shara lo perdió de vista.
Tercera fila, numero cuatro… Shara no entendía muy bien esas palabras, pero sintió que tenia que recordarlas para continuar, eso solo, si realmente pensaba continuar.
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Continuara…
