TITULO: Dreams
Capitulo: La farsa
Serie: Yu-Gi-Oh!
Resumen: Los sueños se forjan a partir de un cúmulo de esperanzas que realizar, más cuando la vida nos pone frente a frente con la realidad. ¿Cuántos de esos sueños pueden perdurar en nuestro corazón sin vernos en la necesidad de modificarlos?. ¿La respuesta: Solo hasta que las pruebas se vean superadas.
Pairings:
Category: Slash/Yaoi. Angs, Drama, Romance, Humor.
Raiting: PG.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de Yu-Gi-Oh, pertenecen a sus creadores y respectivos socios comerciales. Esta solo es una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativos.
Lo único mío es la historia y OCC (Personajes originales).
De todas maneras si te gusta la historia y quieres publicarla, te pediría que antes lo consultes conmigo.
CAMPAÑA No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante.
Tiempo: En calidad de Universo Alterno.
Lugar: Japón
FEEDBACK: no había dormido nada. Durante toda la noche había dado vueltas alrededor de su habitación y cuando sintió que de un momento a otro estallaría, había decidido salir de la mansión y caminar por ahí para tratar de recuperarse un poco.
Pero era imposible hacerlo cuando la mayoría de los letreros sensacionalistas que había leído no en una sino en diez revistas surcaban sus pensamientos a cada paso.
Aun podía recordar claramente las palabras de Natalia:
-"No es la primera vez que sucede Joey. Ya ha habido otros escándalos pero este sin duda a sido el mejor para la prensa.
Las fotografías no son lo más claro que hay pero obviamente los dos sabemos que Kaiba y esa persona no van a esa hora a comer galletitas y té. Mucho menos cuando esa persona lo abraza tan...desinhibidamente."
Joey pensaba como la dark y mucho más allá de la puerta de una habitación.
Aun no cabía en si tan tremendo escándalo, mucho menos cuando frente a su hermana Kaiba la engañaba.
Una cosa era proteger su salud y otra muy diferente hacerla pasar por tonta.
Serenity debía enterarse, al menos para que no siguiera defendiéndole o haciéndole ver como el super hombre del año.
Su indignación era demasiada, pero aun no sabía si en realidad era por su hermana o por el hecho en si de haber descubierto que Kaiba tenía otros amantes.
-Maldito. Murmuró nuevamente tras pegarle al tronco de uno de los tantos árboles a su alrededor.
Tal vez él tenía la culpa por no haberse enterado antes de nada y prevenir a su hermana. Pero ciertamente él no gustaba de acercarse demasiado a la farándula. Solo y exclusivamente cuando era necesario.
-¿Qué es lo que voy a hacer?. Esta casa está maldita y sino es una cosa es la otra. Dios, me voy a volver loco.
-No creo que sea para tanto, señor.
-¿Tú crees?.
El inesperado Ed hizo acto de presencia, recargando su peso en un árbol cercano.
-Yo creo que el señor debería de respirar profundo y pensar con calma. Usted bien sabía que esto pasaría.
-No, no lo sabía.
La revelación dejó un tanto confundido al fornido guardaespaldas quien miró fijamente al rubio.
-Yo pensé que él cumpliría su palabra de hacer feliz a mi hermana.
-Y lo ha cumplido hasta ahora¿o no?.
Joey debía reconocer que Ed tenía razón. Kaiba había mantenido su palabra de hacer feliz a su hermana, aunque no como a él le hubiera gustado.
-Tal vez tengas razón. Pero eso no le daba derecho a...
-¿Entonces va a decirme que usted en su lugar no habría hecho lo mismo?.
Y el rubio se cuestionó seriamente el salir huyendo de esa casa donde había tanta franqueza por todas las esquinas.
-Lo he pensado muchas veces. Respondió el muchacho tras respirar y cerrar los ojos.
-¿Y cual ha sido su respuesta?.
-Que jamás lo habría hecho.
-Pero...
-Recuerda que yo más que nadie sé de situaciones como la de Kaiba y créeme, jamás hice lo que él.
Ed admitió que el muchacho a su lado era maravilloso. Un ser único que se sacrificaba por otros olvidándose de su propia felicidad o necesidades.
Lo admiró de verdad y no hubo punto de comparación esa vez entre su jefe y el rubio que se miraba realmente deprimido.
-El señor resolverá todo esto.
-Claro. Con un par de millones todo se resuelve allá afuera. ¿Pero quién resuelve lo que hizo?.
-Nadie. Musitó el guardaespaldas al dar respuesta.- Pero tenga en cuenta de que si su imagen se mancha, sus laboratorios podrían quebrar.
Joey había bajado la vista y de inmediato la enfocó en el hombre que trató de explicarse mejor.
-Usted más que nadie sabe que la imagen de una persona como el señor Kaiba debe ser intachable. Si el señor comete un error, por mínimo que sea podría perjudicar seriamente en todo lo que él hace, incluyendo su vida personal.
-Lo sé. Un rico tiene muchas responsabilidades. Añadió Joey conociendo de sobra aquella información.
-Entonces si lo sabe debe de mirar las acciones del jefe con mucha más objetividad.
Joey no deseaba hacerlo pero tras el cansancio que dominaba su mente debatir era ya algo que no pretendía hacer.
-Los laboratorios que él dirige han hecho una labor muy noble no solo en la sociedad, sino en el descubrimiento de nuevas medicinas para enfermedades.
Si la imagen del señor Kaiba se ve afectada con un chisme de esta magnitud, entonces sus alianzas y apoyos se desvanecerán y él...
-No podrá continuar investigando sobre la enfermedad de mi hermana.
-Exacto. Asintió el hombre.-Por eso debe comprender esta compleja vida que muchas veces agobia al señor.
-Claro y se limpia con amantes.
-Nadie es perfecto.
Joey sonrió un poco. Era verdad, nadie era perfecto y sin embargo aun se cuestionaba muchas cosas que tal vez jamás tendrían respuesta.
-Debería regresar a casa. Un día muy difícil queda aun por delante.
El muchacho solo asintió, permitiéndole a Ed acompañarle de regreso a la mansión, en donde al parecer un importante movimiento se estaba llevando a cabo.
-¿Qué sucede?.
-El señor ha dado instrucciones de que la casa sea limpiada de pies a cabeza.
-¿Algo importante?.
-Tal vez él debiera decírselo.
De nuevo eso. No le apetecía enfrentar al ojiazul por eso subió a su habitación asignada y se recostó en la cama.
No quería saber nada sobre nada y si el mundo se caía en ese momento sería una total bendición para él.
Sin embargo no todos pensaban así.
-¿Joey?.
La voz de su hermana logró sacarlo de su ensimismamiento por lo que incorporándose de la cama es como abrió la puerta, encontrándose a una sonriente muchacha en silla de ruedas.
-¿Qué ocurre?. No deberías estar fuera de cama. Mucho menos en esa...cosa.
-Oh, vamos. Ni que fuera lo peor del mundo.
-No es por eso. No debes esforzarte.
Pero la chica simplemente ignoró a su hermano y con total facilidad empujó la silla dentro de la habitación.
Cuando se lo proponía podía ser tan necia como su hermano.
-¿Aun no te has vestido?.
-¿Debería?.
Serenity frunció el entrecejo y de inmediato se dirigió al armario en donde indagó profundamente sobre lo poco que había adentro.
-No hay nada lo suficientemente apropiado. Tendrás que utilizar uno de los trajes de Seto.
-¿Qué!.
-Joey, no grites. ¿Qué no ves que no tenemos tiempo?.
El rubio pensó que se había quedado dormido y repentinamente soñaba una locura. Como esas que en ocasiones le asaltaban.
-Este...antes de que te apresures a llamar a la armada nacional¿podrías explicarme que es lo que ocurre?.
Serenity, quien observaba una camiseta a la que no se distinguía ya el color giró su cabeza para mirar a su confundido hermano. Tal parecía que su esposo no le había comunicado nada.
Así pues con sonrisa enorme en los labios se dispuso a indicar las cosas mientras buscaba algunas otras prendas aceptables.
-Lo que pasa es que hoy vendrá la prensa a la casa.
-¿QUÉ?.
-Ya te dije que no grites Joey. Déjame terminar.
Si, definitivamente estaba soñando locamente.
-¿Y para que vienen?.
-Seto ha creído oportuno que es tiempo ya de que el mundo conozca a su heredero.
Joey estaba a punto de gritar pero la mirada acusadora de su hermana se lo prohibió.
-Pero...pero...
-Si, ya se que te sorprende. Pero como sabrás Seto no había querido hacer esto hasta que lo creyera oportuno.
-¿Y ahora lo cree oportuno?.
-Aja. Se que es muy sorpresivo pero si él cree que es el momento indicado, entonces lo es.
El rubio tuvo que sentarse para digerir muy bien las cosas.
Si aquel era el brillante plan para contraatacar los chismes sobre su amante, entonces el ojiazul estaba jugando verdaderamente con todo lo que tenía.
-No creo que sea la mejor manera.
-¿Cómo?.
Hablando en voz alta se apresuró a modificar las cosas.
-Que no creo que todo esto sea tan...agradable. Además yo no pinto para nada aquí.
-No seas tonto. Claro que tienes que ver. Eres mi hermano. Cuñado de Seto y tío de Mokuba. Por lo tanto parte de la familia. ¿Cómo no estar aquí?.
Iba a negarse. No planeaba participar en aquella farsa creada a último momento pero el rostro iluminado de su hermana cambió las cosas.
No necesitaba preguntarle para saber que la chica era la más dichosa por ese momento.
Decirle al mundo que ella era la madre del futuro heredero Kaiba era un goce que solo ella podía comprender.
Sin embargo él sabía que todo aquello jamás se habría efectuado de no ser por el problema de Kaiba y para limpiar su imagen.
Indignado. Se encontraba totalmente indignado y sin embargo no había nada que pudiera hacer.
Ni siquiera el negarse a participar en todo eso ayudaba. Sin duda estaba metido hasta el cuello en todo aquello y era gracias a su "lindo cuñado".
-¿Entonces el azul o el negro?.
Joey se dio cuenta de que divagaba por lo que al mirar a su hermana se encontró con un par de chaquetas que no recordaba había llevado consigo.
-No, esas no. Indicó el rubio exaltado.
-¿Por qué no?. Son lindas prendas.
-Lo que sucede es que son parte del vestuario del teatro. Debí traerlas por error. Mañana mismo las llevaré.
-Oh, no exageres. Sonrió la muchacha restándole importancia al asunto.-Son sacos muy bonitos y estoy segura de que tu jefe no se enfadará si les sacas provecho fuera de las tablas.
Porque no creo que quieras utilizar un traje de Seto¿verdad?.
La mueca de asco del rubio le indicó todo a la muchacha, por eso terminó eligiendo el saco azul marino. Ese que combinaría muy bien con un pantalón del mismo color o alguno que se le pareciera. Si lograba encontrarlo.
En un dos por tres y sin que el rubio supiera de dónde Serenity había encontrado la energía y la fuerza, se encontraba frente al espejo. Luciendo un conjunto nada despreciable y salido de un módico guardarropa.
-Tienes que comprar más ropa Joey. Eres un chico atractivo y aunque los jeans te sientan bien, no hay nada mejor que la ropa formal para realzar tú persona.
-Si, mamá. Susurró pero indudablemente su hermana tenía razón.
El saco que perteneciera a un aristócrata en una de sus tantas obras de teatro, combinado con un pantalón sastre recto y la camisa blanca sin corbata lo hacía ver muy diferente al muchacho inquieto que siempre era.
Podía hasta pensar que estaba realmente por salir a escena e interpretar un personaje.
-Ahora solo peina esos cabellos y átalos con esto. Entre más se vea tú rostro, mejor.
Joey tomó la pequeña liga que su hermana le daba y supo entonces, hasta que su cabello tomó un poco de forma, lo largo que se encontraba.
-Debería cortarlo. Inquirió, observando que las rubias hebras llegaban hasta el hombro.
-No, te ves divino de esa manera. Todo un rebelde sin causa. Bromeó la muchacha y más orgullosa no pudo sentirse en su vida.-Ahora debo ir a donde Mokuba. Naya esta vuelta loca y no sabe que atuendo ponerle al bebé.
Te espero en la salita de té Joey.
El chico solo cabeceó lentamente mientras la muchacha se retiraba de la habitación.
Aun era momento en que Joey no creía lo que miraba.
-La gente si cambia duchada. Bromeó, recordando a su mejor amigo quien había sido su consejero en cuanto atuendos para obras teatrales.
Si todo era falso o no él terminó por olvidarlo y sentirse bien con su persona.
Jamás se preocupaba demasiado en el cómo vestía. Pero después de eso estaba pensando rotundamente en comprarse más de esa ropa que lo hacía lucir muy diferente.
Pero lo primero era el trabajo y después ya vería.
No se animó a salir de su habitación hasta que lo creyó oportuno, por eso y esperando que la prensa aun no hubiera llegado se dirigió al saloncito en donde su hermana conversaba con...
-¿Mamá?. Musitó al reconocer a la mujer que sonreía al lado de su hermana.
-¡Joseph!. Exclamó la dama al girar y toparse con su otro hijo.-¿Qué haces aquí?.
Joey sonrió. No era como si deseara un ameno saludo de bienvenida. Su madre si que no cambiaba para nada.
-Mamá, Joey vive aquí. ¿Ya lo olvidaste?.
La mujer de rojos cabellos miró de arriba a bajo a su primogénito y después de sentirse satisfecha de su inspección volvió a conversar con su hija.
-Ya recordé. Pero siempre es sorpresivo verlo. ¿De qué te disfrazaste esta vez Joseph?.
La madre de Joey jamás había aceptado la profesión que su hijo había elegido para su vida.
De hecho jamás había aceptado nada referente a él, por lo que el comentario paso prácticamente rozando el corazón del muchacho quien ya acostumbrado estaba a ese tipo de acciones por parte de su madre.
-Para tú agrado de nada, madre. Serenity eligió el atuendo.
La mujer entonces sonrió a su hija, dirigiéndole unas cuantas palabras de halago para "enmendar" su error.
-¿Y tú esposo madre?. Que sorpresa encontrarte sin él.
-En Escocia. Asuntos de negocios.
-Ya lo creo que si mamá. Espero que le vaya muy bien.
La mordacidad del comentario tensó a Serenity quien trató de desviar la conversación a otros terrenos.
-Mamá también fue invitada por Seto.
-Ah. Que interesante. Musitó el rubio evitando a toda costa sentarse junto a su madre quien frunció el entrecejo a modo de enfado.
-Parece como si no te agradara lo que escuchaste, Joseph.
Joey sonrió simplemente caminando hasta la pared junto a la ventana en donde se recargó y cruzó los brazos. Una postura lo suficientemente negativa como para el reproche de su madre.
Pero tal parecía que la mujer tampoco deseaba discutir demasiado por lo que ignorando a su primogénito continuó charlando con su hija sobre asuntos que al rubio en verdad no le interesaron.
De ser sincero no soportaba a su madre. Sus aires de grandeza y de dama de abolengo fingida solo le daban risa.
Ambos jamás podrían conversar tan amena o sinceramente como la mujer lo hacía con su hermana.
A él le había faltado en grandes medidas el cariño de esa mujer que se adjudicaba el apelativo de madre, la cual y como se lo había dicho una vez no tenía más hija que la que se encontraba sonriendo sobre su diván.
Joey muchas veces se había culpado por aquel suceso y sin embargo a la única conclusión sana después de tanta tristeza, había sido simplemente ignorar a la mujer. Tal y como esta lo hacía con él.
Repentinamente la puerta de la salita se abrió y Naya apareció con Mokuba en brazos.
-Permiso, señora. Se excusó la muchacha, mostrándole el resultado final a las presentes quienes sonrieron y efectuaron sonidos de agrados típicos de mujeres fascinadas con un resultado.
-Se ve precioso. Musitó la madre de la pelirroja, acariciando la mejilla del bebé que comenzó a moverse inquietamente.
-Ven, tráelo un momento aquí Naya.
La nana obedeció y tal y como lo hacían siempre le permitió a la muchacha semi cargar al bebé quien fue producto del halago y el amor desinteresado de su madre.
Joey miraba la escena desde su misma posición y no pudo suprimir un suspiro de frustración.
Mirar a su hermana en tal estado era verdaderamente desgarrador. Aun más cuando intuía lo fuerte que quería apretar al bultito que la hacía tan feliz.
Pero al parecer Mokuba se hubo asustado con el ajetreo de las mujeres, por lo que tal y como un bebé hace en esas condiciones un pequeño llanto proveniente de sus fuertes pulmones hizo acto de presencia.
-Ya mi amor. No pasa nada. Musitó Serenity queriendo contener las lágrimas de su hijo. Pero obviamente todo era en vano.
Fue entonces que la abuela del niño se incorporó de su lugar y le indicó a la niñera que se lo cediera.
Más el manojo de nervios y ansiedad que era el bebé solo pudo llorar con más intensidad cuando la mujer lo tomó entre sus brazos.
Por ello y por más intentos que la abuela hiciera por calmar aquel llanto solo conseguía sacar más de la quebrada garganta del niño.
-Tal vez...deba cargarlo yo señora. Musitó Naya al sentirse acongojada como la madre.
-No, no. Lo que este bebé necesita es acostumbrarse a los brazos de su abuela. Jamás ha querido pero debe hacerlo.
Y así la mujer comenzó a "arrullar" al bebé quien por más intentos, palabras y sermones no logró guardar silencio.
Fue entonces y en un arrebato de ansiedad que Joey se alejó de la pared y con rapidez se acercó a su madre.
-Dámelo. Exigió el muchacho extendiendo los brazos para alcanzar a un Mokuba que continuaba llorando.
-No. ¿Cómo se te ocurre?. Podrías tirarlo. Negó la mujer. Escandalizada con la sola idea que el rubio le proponía.
Pero Joey no iba a darse por vencido por lo que volviendo a intentar trató de razonar con su madre.
-Dámelo mamá. ¿Qué no vez que vas a ahogarlo con tanto llanto?.
Y era la verdad. Las gárgaras que el infante comenzaba a realizar eran cada vez más gruesas. Algo de lo que la mujer no se había percatado.
El rubio terminó entonces por desesperarse ante la necia actitud de su madre y sin que esta pudiera evitarlo Joey le arrebató prácticamente al niño quien inmediatamente se sintió seguro en los brazos de su tío.
-Ya, ya. Todo está bien. Shhh.
Musitó, colocándose con sumo cuidado la carita del bebé en el hombro y el resto del cuerpecito entre sus brazos.
Así pues en esa posición comenzó a arrullarlo y a acariciar su espalda lentamente para que el susto o lo que fuera que Mokuba tuviera comenzara a disiparse.
Serenity pudo entonces respirar aliviada mientras Naya miraba de reojo y con un poco de burla el rostro pasmado de la dama mayor, quien no terminaba de creer que su hijo fuera más competente que ella en el territorio infantil.
Joey se alegró de que Mokuba poco a poco comenzara a calmarse. Algo de lo que estaba seguro era de que él jamás lastimaría al bebé. Sus instintos paternales se habían despertado completamente en esas semanas y la sola idea de mirar al niño llorar le desgarraba terriblemente el corazón. Tal vez no era la primera vez que hacía aquello con un niño.
Ya antes y en el pasado él había servido de soporte para su hermana infinidad de veces por lo que probablemente ese había sido el comienzo del despertar de tal sentimiento.
Por eso sonrió un poco.
-"Tú nunca tendrás el verdadero sentimiento de la dulzura, mamá. Que pena me das".
Pensó, sin culparse ante las fuertes palabras que le lanzaba a la mujer y que probablemente esta había entendido tras admirar su fracaso.
Por unos momentos solo el movimiento de Joey se miró dentro de la habitación.
De vez en vez los hipos del infante se escuchaban. Había llorado mucho pero a parte de ello la calma había regresado como por arte de magia.
-Buenos días.
Tan repentinamente como la puerta se hubo abierto Seto Kaiba apareció en escena.
Para esa ocasión había elegido un traje negro combinado de pies a cabeza. Ninguna hebra suelta de cabello se encontraba y a pesar de que su estoicidad no había cambiado en mucho podía apreciarse cierto brillo en su mirada azul.
-Buenos días, Seto.
La primera en saludar fue Serenity que voluntariamente o no combinaba perfectamente con su marido.
Su vestido blanco de listones azules era todo un modelo de diseñador que posado en su suave figura realzaba la belleza nata de la muchacha.
Así lo miró Kaiba y también Joey que no pudo evitar maldecir nuevamente al ojiazul en silencio y virar la mirada.
No necesitaba ver más farsas cuando estaba por interpretar la mejor de su vida.
-Un gusto verle, señora. Saludó el educado millonario tras besar con cierta amabilidad la mejilla de la dama pelirroja.
-El gusto es mío. Gracias por invitarme a esta importante ocasión.
Seto besó la frente de su sonriente esposa mientras negaba la adulación de su suegra, más ni todo eso pudo opacar entonces lo que él buscaba y encontró por casualidad en la esquina contraria del salón.
Joey lucía muy diferente a como normalmente lo hacía.
El conjunto que llevaba no era claramente el más elegante pero realzaba toda su figura de manera casi espectacular.
Y sin embargo y a pesar de que la tela del saco era sumamente delicada y que otro en su lugar habría rehusado incluso sentarse para no arrugarlo, el rubio no era así.
Cargaba y arrullaba a su hijo como si fuera lo más importante de su vida. Protegiéndolo y acariciándolo junto a su pecho, donde obviamente ningún infante podía sentirse desprotegido.
A pesar de que él infinidad de veces había repetido la escena o la había mirado a través de la joven nana o incluso su suegra, jamás ninguna le impactó tanto como la que estaba observando.
Joey lucía totalmente surrealista e involuntariamente no pudo dejar de mirarlo. Definitivamente era lo más...diferente que había visto en su vida.
-¿Ocurre algo Seto?.
La voz dulce de su esposa lo sacó de su ensoñación por lo que negando con la cabeza trató de ser amable aunque en realidad la ansiedad estaba dominándolo.
Kisakuya había tenido una brillante idea. Sin embargo no terminaba por convencerse de que era lo mejor. Mucho menos en esos momentos dónde la tensión de los medios era mucha.
Estaba convencido de que las obvias intenciones por escudar sus acciones estaban visibles. Sin embargo confiaba plenamente en la joven que seguramente no tardaría en llegar con la prensa.
-¿Ya viste a Joey, Seto?. Ha logrado tranquilizar enormemente a Mokuba. Ni mamá o Naya pudieron hacer nada y solo bastó que Joey lo cargara para que Mokuba se sintiera mejor. ¿No es increíble?.
Seto no quería ahondar en nada referente al rubio pero sin duda debía reconocer que el sentimiento noble que el muchacho siempre había tenido ayudaba en parte a su empatía.
-Suerte de principiante, querida.
La muchacha sonrió negando las palabras de su esposo, sin embargo su madre concordó completamente con la expresión de su nuero.
-Yo estoy segura que es solo eso. Así que no esperes más de estos milagritos, hija. Tú hermano solo sirve para lo suyo y punto.
Serenity tuvo entonces la sensación de que su madre estaba siendo completamente injusta con su hermano. Sin embargo dado sus antecedentes comprendió las cosas.
Joey había golpeado el orgullo de su madre con sus sutiles acciones de hacía momentos. Ella comprendía perfectamente lo que era la impotencia y sin embargo no pudo culpar al rubio sino agradecerle por todo lo que estaba haciendo por ella en momentos tan difíciles y sorpresivos como ese.
-La prensa está a punto de llegar, así que si me lo permiten veré que todo esté listo. No quiero imperfectos.
Comunicó el ojiazul mirando el asentimiento de su esposa y suegra.
-Antes de que te vayas, necesito hablar contigo.
La voz hueca de Joey se hizo presente y Kaiba ahogó un bufido al escucharla.
-Sígueme entonces y apresúrate.
Joey asintió y cediéndole el apacible cuerpecito del bebé a Naya caminó tras su cuñado quien tuvo precaución de cerrar la puerta antes de hablar cualquier cosa.
Sin embargo una mirada en el interior de la salita observó aquella acción como algo reprochable. Algo le olía mal en todo aquello. Sin embargo era mejor indagar primero a cometer alguna indiscreción.
-¿Así es cómo planeas resolver todo lo que creaste?.
-No tengo tiempo de tus sermones Wheeler.
Joey bufó por lo que deteniendo al genio por el brazo trató de ser más razonable.
-Responde. ¿De esta tonta manera planeas que el mundo olvide lo que hiciste?. Yo creo que vas a crear todo un caos con tu grandiosa idea.
-Si tienes alguna mejor lamento decirte que las inscripciones cerraron hace tres días.
-No estoy jugando Seto. Hablo en serio.
Y Kaiba lo supo porque en lo que llevaba de casado no recordaba haber escuchado jamás que el rubio lo llamara por su nombre.
-Fue idea de mi diseñadora. Musitó, esperando que toda aquella conmoción no fuera realmente a terminar en un colapso nervioso.
-¿Y ella pesó en las consecuencias?.
-Todo está perfectamente planeado Wheeler. No puede haber error.
-Pero utilizar a tú familia como chantaje público es la cosa más ruin que te he visto hacer. Y eso que he visto muchas cosas.
Kaiba no lo catalogaba como tal, sino como una salvación inmediata a su reputación. Estaba conciente de que los medios comenzarían entonces una guerra sobre si aquello era la maquiavélica manera de enfrentarse al mundo o realmente eran buenas intenciones por su parte.
Tenía presente todos y cada uno de los puntos y sin embargo había decidido arriesgar el todo por el todo. Su único objetivo era el de triunfar y así lo haría.
-Mira Wheeler. No espero que comprendas nada de lo que hago y mucho menos que te inmiscuyas en lo que no te incumbe. Solo trata de verte decente y de no abrir esa bocota tuya que solo sirve para dos cosas: para nada y para nada.
De lo demás me encargo yo.
-Pero...
-Eres actor Wheeler. En las próximas horas haz entonces lo que mejor sabes: Actúa.
Sin decir más el ojiazul dio media vuelta y desapareció del alcance del rubio quien no terminaba por digerir las palabras recién pronunciadas.
-Maldito Kaiba. Ojalá que nada te salga bien. Maldijo y sin embargo sabia que eso era casi improbable pues algo que caracterizaba a Seto Kaiba era su habilidad para la perfección y para que todo saliera como él lo quería.
Quince minutos después y cuando Seto se encontraba desesperado, Kisakuya hizo acto de presencia.
Su atuendo era de ejecutiva en trabajo y sin embargo su desbordante belleza no podía ocultarse con nada. Algo que Kaiba conocía perfectamente.
-¿Listo, querido?.
-Por supuesto.
-Entonces guíame hacia el lugar donde será la presentación. Debo primeramente mirar a "tú linda familia":
El castaño gruñó un poco sin embargo hizo lo que la muchacha le pedía, llevándola hasta la sala a donde su "familia" había sido guiada por sus empleados.
Con su carácter abierto y hasta histriónico, la diseñadora entró en la habitación, saludando a Serenity y a su madre quienes ya la conocían perfectamente.
Sin embargo cuando los azules ojos de la muchacha se enfocaron en el joven que recargado se encontraba en la pared, no supo descifrar lo que el pecho le indicó.
-Él es mi hermano. Anunció Serenity ante la falta de presentación del rubio, el cual al escuchar su apelativo caminó hasta el encuentro de la recién llegada.
-Oh, no sabía que tenías hermanos. Musitó la joven.
-Claro que si y él es todo un caballero.
Joey enarcó escépticamente una ceja y sin embargo extendió educadamente la mano que la chica frente a él recibió titubeante.
-Joey Wheeler, señorita.
La diseñadora de imagen tardó una milésima de segundo en responder a la atención del rubio, sin embargo cuando lo hizo una sensación extraña le hizo saber que muy probablemente las cosas que conocía iban a cambiar drásticamente.
-Kisara. Kisara Kisakuya.
Joey pensó que el nombre de la joven era muy bonito. En realidad toda ella lo era ya que podía mirarla más de cerca: ojos azules, cabello entre platinado y blanco producto tal vez de algún buen tinte. Esbelta, alta, bella. Una combinación fatal si se tenía la profesión que la muchacha representaba.
Pero todo eso no le bastó para sentir eso que noches atrás había experimentado cuando la había mirado bajar de su auto.
Si indagaba demasiado en su sentimiento estaba convencido de que terminaría por enterarse de cosas que no le gustarían, por eso procuró alejarse lo más que pudo de la muchacha y aparentar. Después de todo como Kaiba le había dicho: era lo que mejor sabía hacer.
-Apresúrate. Le susurró Kaiba con presteza, permitiendo que la joven saliera de su ensoñación.
-Ah, si, disculpen. Bueno, ahora veremos que podremos hacer para mejorar este lindo cuadro.
Y en los siguientes diez minutos Kisara se dedicó a dar instrucciones sobre la escenografía, modificaciones y actitudes que todos y cada uno de los rostros dentro de aquella habitación debía adoptar cuando se lanzara alguna cuestión.
Sin poder creer lo que estaba apunto de hacer, Joey había aceptado sentarse al lado de su madre, quien disconforme como él había objetado tres veces recibiendo siempre la misma respuesta: Es necesario.
Por ello a la mujer no le había quedado más que soportar la cercanía del rubio y aparentar que era la madre más amorosa del universo.
Cosa que no se le dificultaba y que Joey comenzaba a mirar como: herencia familiar.
-Listos, la prensa espera a fuera. No olviden lo que les he indicado y por favor...sonrían.
Kisara guiñó un ojo en general y rápidamente desapareció tras la puerta dejando un tenso aire dentro de la sala.
-Todo esto es una locura. Murmuró Joey cruzándose de brazos ante la insistente mirada de su madre quien no terminaba por aprobar que este le tomara de la mano.
-Es lo mejor que Seto ha ideado. Fue lo que Serenity pronunció en voz alta mirando al dormido Mokuba en brazos de su padre.
Joey habría querido reír histéricamente ante todo ese cúmulo de adulaciones, sin embargo había aceptado aquella farsa por el bien de su hermana y aunque la rabia aun le quemara estaba dispuesto a cumplir su palabra. Aunque en el interin tuviera también que soportar a su madre.
Seto por el contrario procuraba mostrase como siempre. Sin embargo su interior estaba peleando una guerra a muerte con todos y cada uno de sus pensamientos.
Si aquello no resultaba muy pronto tendría millones de diarios y revistas circulando en torno a la treta que había fraguado.
Aun no se encontraba muy convencido de que aquella idea era la mejor. Sin embargo ya era tarde para pensar en otra cosa por lo que solo le quedaba: aparentar.
Súbitamente Kisara reapareció en escena llevando tras de si a una buena cantidad de fotógrafos y un reportero. Quienes buscaron la mejor posición para comenzar con la entrevista.
Joey había imaginado a un millar de reporteros hambrientos de chismes y armados con preguntas mordaces a cerca de esa repentina conferencia.
Sin embargo había olvidado quién era Seto Kaiba y aunque en parte aquello era obra de su diseñadora, no le cupo duda que lo que miraba era idea del castaño.
-Le agradezco nos abra las puertas de su hogar. Señor Kaiba. Indicó el reportero quien amablemente sonrió a todos los presentes.
-Es un placer. Asintió el genio. Quien repentinamente se tornaba demasiado amable para el gusto del rubio.
-Bueno, comencemos entonces con la entrevista. Dígame¿Por qué decidió hasta ahora para presentar a su heredero al mundo?.
-Digamos que esto ha sido un proyecto que tanto mis socios y abogados hemos discutido desde que Mokuba llegó al mundo.
-¿Y porqué precisamente hoy?. ¿Tiene esto alguna conexión con lo que últimamente se ha dicho?.
Joey cerró los ojos. ¿Qué a caso nadie había revisado las preguntas que se formularían en aquella habitación?
Si su hermana se enteraba de algo, ni todo el dinero o lo que fuera que tuviera Kaiba lo salvaría de su ira.
-No comprendo su cuestión. Esta presentación estaba planeada ya para el mes pasado, sin embargo y debido a la salud de mi esposa decidimos postergar todo este asunto hasta que ella se sintiera mejor.
Ahora que lo esta¿por qué esperar más?.
Buena respuesta. Realmente muy buena respuesta y Joey la alabó aunque sabía no debía hacerlo.
-Comprendo. Musitó el entrevistador tachando varias cosas que llevaba en su libreta.-Veo que ha reunido a su familia. ¿Podría presentárnosla?.
-Por supuesto. Asintió Kaiba, feliz de que las cosas se desviaran por algunos minutos.-Ella es Serenity, mi esposa.
-Encantadora como siempre señora. Ya habíamos tenido la oportunidad de mirarla el día de su boda. ¿Qué opina entonces de esta presentación?.
El astuto reportero había vuelto a entrar en lo que le apetecía saber y aunque Joey deseó no estar nervioso. El solo pensarlo no fue suficiente.
-Bueno. Creo que Mokuba ya está listo para ser conocido por el mundo. Sonrió la pelirroja, respondiendo con toda la verdad de su corazón.
-Por supuesto. Nada mejor que un príncipe heredero conociendo sus próximos dominios.
Una risita general y aunque el castaño no lo evidenciara, el rubio supo que su risa en especial iba particularmente cubierta de enfado y de estrés.
-Si, así es. Creo que yo no habría catalogado a nuestro hijo de mejor manera.
-En el futuro heredará un enorme imperio señora. ¿Qué opina de eso?.
Serenity meditó la respuesta un poco, por lo que mirando a su bebé dormido habló desde el fondo de su corazón.
-De ser sincera yo no desearía que mi hijo fuera el dirigente de todo eso, pero es inevitable. En la sangre lleva el apellido Kaiba y es imposible que él no respete lo que es su futuro.
Sin embargo me gustaría criar a Mokuba como a cualquier niño normal y que llegado el momento preciso él decida lo que mejor le conviene.
Joey sonrió. Esa mentalidad la compartía con su hermana y sin embargo a pesar de la sonrisa de la pelirroja la mirada triste delató su verdadero sentir.
La muchacha sabía que jamás llegaría a cumplir sus sueños y sin embargo continuaba albergando esperanzas.
Que fuerte era y el rubio la admiró más.
Las preguntas giraron en torno hacia la empresa, acciones y cosas que inmiscuían a Mokuba lo necesario para la entrevista.
Joey comenzaba a aburrirse seriamente y de no ser por la parlanchina boca de su madre quien a cada momento deseaba lucirse y expresar lo "excelente" madre que era, ya habría dormido libremente.
La falta de sueño lo estaba matando, tanto que no escuchó cuando el entrevistador lo llamaba.
-¿Señor Wheeler?.
-Perdón¿decía?.
El joven entrevistador sonrió anotando algunas cosas en su libreta, algo que le hizo girar involuntariamente al castaño y mirar la desaprobación en sus ojos.
-Le preguntaba el por qué se encuentra en esta casa. Tengo entendido que solo el matrimonio Kaiba vivía aquí.
Joey no se esperaba eso. Él no sabía si la prensa conocía la enfermedad de su hermana o que tanto podría hablar sin meter la pata y sufrir la desaprobación de Kaiba.
Por eso trató de hacer lo mejor para todos.
-Porque deseo estar más cerca de mi sobrino.
El entrevistador pareció complacido, al igual que Kaiba y Kisara quienes compartieron una significativa mirada de aprobación.
-¿Cómo es su relación con el pequeño?.
-Ha decir verdad yo jamás había tratado con un bebé. El mohín que el rubio efectuó hizo reír al entrevistador quien le indicó continuara hablando.- Sin embargo es...algo indescriptible.
No se, como una conexión mágica que me lleva a protegerlo y a quererlo pese a todo. Es una sensación de alegría e incertidumbre a la vez...creo que no se cómo definirlo.
Kaiba miró a Joey.
Podía imaginarse lo que el rubio había sentido hacía su hijo la primera vez que lo había visto. Sin embargo no tenía idea de lo mucho que su concepto había cambiado en realidad y se sintió feliz por escucharlo.
Así pues sonrió verdaderamente y Serenity al verlo pensó en el seguramente gran avance que estaban teniendo su hermano y esposo.
-Seguramente será un gran padre señor Wheeler. Mientras tanto dígame¿a qué se dedica?.
-Soy...
-Tiene relaciones muy estrechas con el medio artístico. Respondió rápidamente su madre, irrumpiendo en algo que no le concernía.
-¿Es eso verdad señor Wheeler?.
A Joey jamás le había importado que muchas personas no apreciaran su profesión. Sin embargo en ese momento no se sintió lo suficientemente grande como para competir con toda la buena imagen que se estaba creando al rededor de esa familia.
Por eso y aunque doliera decidió seguir el juego de su madre. Solo por esa vez. Por el bien de todo.
-Si. Asintió con una sonrisa.- Digamos que estoy bastante cerca de eso.
-Entonces conoce los medios perfectamente.
-Si. Más o menos.
-¿Y qué opina entonces de esta repentina presentación del heredero Kaiba?. Como tío me imagino que ha de ser algo sumamente importante. Si dice tenerle tanto afecto al pequeño.
Joey frunció el entrecejo. Aquel tipo comenzaba a exasperarle de verdad.
-No digo. Lo siento. Y opino que esto es un gran paso para Mokuba.
-¿No importando lo que pueda llegar a interpretarse allá afuera?.
-No sé a lo que se refiere.
-La imagen del señor Kaiba es una. ¿Cree que vaya a cambiar con todo esto?. Es decir. Nos abre las puertas de su casa, nos presenta a su familia. ¿Cree que allá afuera se crea todo esto?.
Serenity apresó el brazo de su marido quien súbitamente se hubo tensado bastante.
Por su parte Kisara negó con la cabeza al entrevistador quien olvidando el trato de no mencionar nada de lo recientes chismes se adentraba en el peligroso terreno de la ira de Seto Kaiba.
Joey por su parte imitó a Seto y su cuerpo se tensó bastante.
Sin embargo siempre se había caracterizado por su mente ágil y no permitiendo que nada interfiriera en su actuación, continuó.
-Yo no sé lo que las personas allá afuera crean. Lo que yo sé es que esta familia le ha abierto las puertas en una noble ocasión por ser el representante de una de las revistas más populares de Japón.
Seto Kaiba tiene ya una imagen que se ha forjado a través del esfuerzo y la dedicación de su trabajo. Si lo que usted busca es enredarlo en algo, déjeme decirle que debería ver más allá de una nota sensacionalista.
-¿Cómo qué?. Indagó el joven prestando mucha atención en las palabras del rubio.
-Como por ejemplo en la labor que hace en los laboratorios Kaiba. ¿Sabe usted la cantidad de medicamentos nuevos que se han logrado en estos años para la cura de infinidad de enfermedades?.
Seto Kaiba es filántropo también y sin nada más que su voluntad ha ayudado a las familias de los países en guerra a superar sus desgracias materiales y contribuyendo no solo con generosas donaciones sino con su esfuerzo en que trabajos progresen y la economía resurja.
Si eso no le basta aun puedo indicarle infinidad de cosas que han labrado a Seto Kaiba y que no dude, valen más que cualquier nota sensacionalista que pueda existir a su alrededor.
Ha demostrado que su hijo es importante y esa es un modelo más de lo que le dije.
El entrevistador tuvo que reconocer entonces que el rubio tenía muchas agallas y tal vez un afecto muy grande hacia su cuñado, quien inmutable como siempre aguardaba cualquier otra cuestión por su parte.
Sin embargo el entrevistador decidió que era todo por esa vez. Había recaudado bastante información y debía trabajar en ella cuanto antes.
Por eso y después de las fotografías de rigor Kisara acompañó a los fotógrafos a la salida mientras la familia podía ya ser ella misma.
-Todo salió bien Seto.
-Así es.
-Gran entrevista. Ojalá hubieran tomado mejor mi ángulo derecho. Aseguró la mujer pelirroja, ignorando el bostezo que Joey lanzó tras incorporarse del sofá y verse alejado de su madre.
-Deberías subir a descansar un poco. Todo esto ha sido muy agitado.
-No, quiero quedarme y escuchar de Kisara lo bien que ha salido todo esto. Aunque aun no entiendo el afán de ese hombre por desprestigiarte.
-Así son todos. Inquirió el castaño no queriendo ahondar en asuntos indeseables.
Sin embargo Joey sonrió a la farsa. Después de todo al final las cosas habían resultado bien. Solo faltaba mirar la publicación, esperando no hubiera modificaciones de ningún tipo.
Sin que nadie lo notara el rubio salió de la sala y se dirigió a su habitación. El sueño lo estaba matando y aunque no terminaba de sentirse enfadado hacia su cuñado, al menos la labor que había hecho estaba sirviendo de algo.
Sin embargo alguien lo detuvo antes de que pudiera llegar al rellano de la escalera.
-Para variar estuviste bien.
La gruesa voz le erizó los cabellos de la nuca, por lo que girando se encontró frente a frente con el dueño de un par de brillantes ojos azules.
-Cumplí con mi trato. Hice lo mejor que estuvo a mi alcance para que tu estúpida imagen no se enlode más de lo que ya está. Pero no creas que estoy feliz contigo. Deberías decirle la verdad a mi hermana.
-Sabes que no puedo.
-Entonces al menos procura no hacer nada hasta que ella...mejore. No es justo que la engañes cuando ella te ama de manera desinteresada.
Joey no deseaba agregar más por lo que caminando nuevamente se dispuso a llegar a la puerta de su habitación. Sin embargo Kaiba volvió a detenerle.
-Jamás pensé que hablarías así de mi.
Joey sabía que tarde o temprano aquella cuestión llegaría. Por ello tomando aire y mirando los zafiros frente a él, le dio respuestas sinceras a quienes las buscaban.
-Solo actuaba. ¿Lo recuerdas?. Hice lo que mejor sé hacer.
Después de eso Joey se escabulló y Kaiba le miró sin agregar nada más.
-Mentiroso. Musitó el ojiazul sonriendo y es que escuchar hablar al rubio de tal manera hacia su persona solo le había hecho recordar tiempos mejores.
Su corazón había comenzado a latir con fuerza nuevamente e incluso pudo asegurar que por sus venas la sangre volvía a correr.
El poder de una palabra era fuerte, pero cuando provenía de una persona en particular obraba lo impensable. Incluso para el hielo más frío del universo.
-Interesante muchacho, querido.
-Es solo una molestia.
-¿En verdad?. Pues se ha expresado muy bien de ti allá adentro. Tanto que a todos nos dejó boquiabiertos.
Seto sonrió asintiendo. Debía reconocer que el rubio no siempre hablaba coherencias, pero cuando lo hacía si que sorprendía.
-Es actor Kisara. Sabe lo que hacer.
La muchacha miró al castaño adentrarse en la sala dónde su mujer y suegra le esperaban.
Sin embargo y aunque quiso creerle a Kaiba algo dentro de ella comenzó a emitir una señal de alarma, donde el principal oponente era ese a quien todos llamaban: Joey Wheeler.
Continuará...
¿Y que tal la farsa?.
Espero les haya gustado. A mi cálculo y para quienes aborrecen a Ser, le quedan 3 chaps y después...ya saben jeje.
Gracias por sus comentarios, veo que en verdad les agrada este revuelo jeje.
¿Alargo la historia?. ¿De veras lo creen:( no me había dado cuenta, pero no es adrede, es porque así es la trama. Si me dicen que si trataré de acortarlo
Sus comentarios como siempre me son de mucha ayuda así que ya saben, todos y cada uno son bienvenidos. E-mail incluido.
Una disculpa a quienes no han recibido mi agradecimiento aun, esta chatarra de maquina está mal y me borra todo (¬¬ de hecho tuve q hacer este chap 3 veces. Fea cosa del...) ejem, pero quiero decirles que les agradezco infinitamente su apoyo y que sigan conmigo hasta ahora.
A todos ustedes Muchísimas gracias mi agradecimiento eterno.
Su amiga:
KLF