TITULO: Dreams
Capitulo: Verdades
Serie: Yu-Gi-Oh!
Resumen: Los sueños se forjan a partir de un cúmulo de esperanzas que realizar, más cuando la vida nos pone frente a frente con la realidad. ¿Cuántos de esos sueños pueden perdurar en nuestro corazón sin vernos en la necesidad de modificarlos?. ¿La respuesta: Solo hasta que las pruebas se vean superadas.
Pairings:
Category: Slash/Yaoi. Angs, Drama, Romance, Humor.
Raiting: PG.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de Yu-Gi-Oh, pertenecen a sus creadores y respectivos socios comerciales. Esta solo es una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativos.
Lo único mío es la historia y OCC (Personajes originales).
De todas maneras si te gusta la historia y quieres publicarla, te pediría que antes lo consultes conmigo.
CAMPAÑA No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante.
Tiempo: En calidad de Universo Alterno.
Lugar: Japón
FEEDBACK: verdad, se había prometido no volver a fumar y por ende había comenzado con su tratamiento de nicotina controlada diariamente. Pero la angustia de vivir en esa casa solo podía ponerle los nervios de punta y provocarle una intensa carga de ansiedad que veía librada con un cigarrillo entre sus labios.
Si, ya no había marcha atrás y aunque hubiera casi llegado al final de su "tratamiento" todo el esfuerzo se había ido a la basura esa mañana.
Exhaló el humo que el pequeño tubo blanco le permitió saborear y aunque una y otra vez se repitió que había roto con una promesa, al final simplemente los acontecimientos de ese día valían la pena tras un cigarro.
-No deberías de fumar. Sin embargo aquí me tienes con un montón de contradicciones emocionales y una promesa que tarde o temprano saldrá de mi boca para bien o para mal. Cielos¿por qué debo meterme en estos problemas?. Gruñó, sabiendo que de una u otra manera terminaría inmiscuido en lo que no le interesaba.
Dejó que la colilla tocara el cenicero y con sumo cuidado lo apagó.
Había utilizado la sala como resguardo para recaer en su debilidad y tendría entonces que abrir los ventanales para que el viento se llevara consigo cualquier muestra de culpabilidad.
Sin embargo al momento de sentir la brisa sobre su rostro no pudo más que cerrar los ojos y experimentar un agradable vértigo que quedaba solo y exclusivamente cuando el efecto de la nicotina atravesaba el cerebro.
Al principio y después de tanta "abstinencia" un mareo desagradable lo invadía, en seguida y conforme el efecto disminuía una enorme pesadez combinada con sueño, y si al final todo resultaba mal un intenso acceso de asco que casi nunca ocurría.
Todo eso podía parecer la auto agresión más grande del universo, sin embargo para el acostumbrado a tales proezas el momento de relajación total que se adquiría a través de la amarga experiencia era lo único que lograba reconfortar el ansioso cuerpo del muchacho.
-¿Qué debo hacer?. Cuestionó nuevamente al cielo.
Las fuerzas que le quedaban estaban a punto de caer debido a las nuevas circunstancias y sin embargo aun permanecía de pie.
¿Pero por cuanto tiempo más?.
Esa cuestión probablemente no tenía una respuesta clara, sin embargo Joey trataba de hacer todo lo que estuviera a su alcance por continuar sin tropiezos o deseos de caer.
Ya no cabía duda. Se estaba adentrando al final de todo aquello o tal vez era apenas el comienzo de lo que le esperaba.
Sin embargo aun le quedaba decidir y era ahí dónde ya no se encontraba tan seguro de sus acciones.
¿Cómo comenzar a relatar lo que durante esos días había ocurrido?.
Lo mejor era empezar por el inicio. Tal vez si rebobinaba podría encontrar alguna mejor explicación de todo aquello.
Apenas dos días después de que la entrevista de la presentación de Mokuba se llevara a cabo, la afamada revista había sido publicada en medio de los mormullos y escepticismo de las personas.
Joey había sido el primero en correr y comprar un ejemplar o al menos se pensó el primero sin embargo Seto Kaiba ya tenía entre sus manos el mismo ejemplar que abordaba una serie de cuestiones que el entrevistador planteaba al público en general y después, mucho después la entrevista en la que había participado.
No se encontraba tan detallada como Joey lo había supuesto, sin embargo se alegró de que al menos nada de lo que habían dicho hubiera sido modificado.
Tras leer y buscar alguna otra cosa en páginas posteriores a la sección cedida, terminó por convencerse que aunque no fuera la mejor de las farsas, todo había resultado bien y como probablemente el ojiazul lo deseaba.
Conforme con los resultados había entonces procurado indagar con su cuñado sobre si le daría a conocer la entrevista a su esposa.
Cierto, no se había hecho mención del problema de Kaiba en el mundo exterior, sin embrago el entrevistador había ciertamente comparado la repentina muestra de las fotografías indiscretas con la súbita mención del próximo heredero Kaiba. Una cuestión que seguramente todos los medios de comunicación acapararían.
Y el rubio no se hubo equivocado. Durante la próxima semana y media no había momento u programa dónde se hablara del encubrimiento del genio hacia su conducta indeseable, lo que le hacía ver culpable de su infidelidad.
Sin embargo nadie contaba con que la diseñadora de imagen del genio Kaiba había ya previsto todo eso y tan rápido como solo ella había realizado una serie de movimientos en dónde las palabras que Joey expresara sobre el genio, se llevaran a la vista de todos.
De la noche a la mañana en los diarios más importantes del país habían aparecido reportajes y una que otra mini entrevista sobre las labores altruistas del castaño.
Incluso una de las televisoras había decidido realizar un reportaje que apuntara hacia la visión futurista del magnate dónde se revelaban las intensiones que el muchacho tenía para con la humanidad después de que sus laboratorios encontraran la respuesta de ciertas enfermedades.
El caos había sido tremendo como lo había previsto Joey, sin embargo todo había sido favorable pues descartando ya la nota de la infidelidad Kaiba, todo el mundo se enfocaba ya en esa fase que no se conocía del millonario ojiazul y que sin saberse estaba fascinando no solo a la nación sino a países internacionales que seguían muy de cerca la nueva noticia.
El rubio debía entonces aceptar que Kaiba sabía cómo moverse y que había contratado a una brillante diseñadora que era capas de crear una escena perfecta con tan solo vestir de seda al engreído millonario.
Al final el ojiazul se había salido con la suya y eran pocos ya los que se atrevían a criticar o a recordar las fotografías que a pesar de no verse con total claridad habían sido el inicio de un escándalo terminado en farsa.
-"Al menos está solucionado". Había pensado el rubio sin siquiera preocuparse de que sus palabras eran adulaciones.
Pero la poca comunicación con su cuñado no le dejó ver la cantidad de llamadas solicitando su ayuda para tal o cual situación, creando otro punto que resolver mucho más rápido y seguro que lo anterior.
Sin embargo tan absorto en todo el asunto había estado que olvidó un poco a su hermana quien a pesar de aparentar inocencia lo había realmente sorprendido una tarde, cuando él le propuso caminar un poco alrededor del lago.
Era tiempo en que las hojas de los árboles comenzaban a tornarse amarillas y éstas poco a poco terminaban desprendiéndose de los árboles para dar paso unos meses más tarde a hojas nuevas que florarían en su lugar.
Todo eso Serenity lo miraba como la metáfora más acertada de la vida y no era la única que en esa ocasión lo vio así.
-Todos tendremos algún día que desprendernos de nuestro padre árbol y volar lejos para servir de muestra a nuevas generaciones.
-Si. Es el ciclo inevitable de la vida. Había asentido el muchacho tras mirar una de esas hojas volar hacia la apacible agua del lago.
-Joey…¿Podríamos hablar?.
-Por supuesto Serenity. Eso ni siquiera se cuestiona.
La muchacha entonces logró sentarse junto a un árbol frente al lago y después de indicarle a su hermano que la acompañara, comenzó su charla.
-¿Sabes algo?. Cuando yo tenía quince años soñaba con ser una gran pintora.
-Eso jamás me lo habías dicho. Reveló el rubio tras enterarse de aquello.
-Si. Lo deseaba tanto que le pedí a mamá me llevara a clases de pintura pero…
-Déjame adivinar. ¿Ella se negó?.
La chica había asentido, bajando levemente el rostro al vagar en sus recuerdos.
-Ella siempre ha sido así hermana. Lo artístico no es digno de su "linaje" y puedo hasta asegurarte que te riño bastante argumentando que esas eran ideas infundadas por mi¿no?.
La muchacha había querido negarlo pero también terminó por aceptarlo.
-Mamá es…extraña.
-Ni que lo digas. Yo más bien creo que es una especie de monstruo disfrazado de mamá.
El comentario del rubio había hecho reír a su hermana quien a modo de juego le hubo golpeado levemente el brazo.
-Ella hace lo que puede.
-Si, aja. Mejor continuemos con lo que ibas a decirme.
Joey jamás podría revelarle el porque del rencor contra su madre. Sin embargo muchas veces había pensado que su hermana ya había adivinado la razón y aun así prefirió dejar las cosas como estaban.
-Yo quería pintar y aunque ella trataba de persuadirme para no hacerlo terminé saliéndome con la mía.
-Eso nunca me lo habías dicho. ¿Por qué?.
La pelirroja hubo entonces sonreído con un toque malicioso, lo que hizo suponer al muchacho que algo de sus "malos modales" había llegado hasta su hermana.
-Le dije que era una de mis voluntades antes de morir.
-Eres una pequeña chantajista Serenity. Jamás te habría creído posible.
Ciertamente aquello no era verdad. Joey se había sentido orgulloso de conocer una frustración hacia su madre¿y que mejor que proveniente de su hermana?.
-Pero eso no te exenta de responder el por qué yo no me había enterado.
-Es que no quería que te emocionaras demasiado. Por eso traté de mantenerlo en secreto.
-Lo bueno fue que aprendiste¿verdad?.
-Si y me gustó mucho. Solo que algunas pinturas me provocaban alergias y el médico insistió en que debía dejar de pintar.
-Es por tu bien.
Aun así la faz de la muchacha se ensombreció un poco, dándole entender al rubio que debía cambiar de tema.
-¿Y a qué venía todo eso?.
Serenity había suspirado alto y cansadamente, recostando su cabeza en el áspero tronco a su espalda.
-Porque quiero decirte todo lo que siento y pienso antes de que sea tarde para ello.
-No hables así.
-Es que ya no podemos opacar la verdad Joey. Debemos ser realistas. Mucho más yo, que…cada día siento que es el último.
El rubio habría querido tapar la boca de su hermana. Hablar de eso solo le hacía mal, pero como ella había dicho: era hora de ver las cosas con la realidad.
-El doctor que Seto me ha proporcionado ya no puede hacer nada por mi. Antes de ayer vino, cuando tú saliste a caminar un poco, y fue su veredicto final.
-Pero…
-En este tiempo no se lo he dicho a nadie, ni siquiera a la pobre de Navy que hace lo imposible para que yo permanezca otro día en este mundo pero…cada mañana se me dificulta más y más abrir los ojos o enfrentarme a la luz del sol que tanto amo.
Cada mañana se me dificulta más respirar o evitar tensarme en dolor cuando alguno se cuela en mi pecho y me impide toda acción.
Cada día es necesario que sonría y que luzca viva, para que nadie se preocupe por mi. Pero yo…ya me cansé.
Joey negó con la cabeza. Lo que escuchaba no podía ser posible. Pero lamentablemente era la verdad de lo que no había querido mirar con claridad.
-Serenity yo…
-Déjame terminar. Es necesario que se lo diga a alguien y no hay persona en quien más confíe que en ti. Ni siquiera en Seto puedo contar. Él…haría un espectáculo gigantesco y yo no puedo permitir que su vida se enturbie cuando la mía está por apagarse.
-¿Pero cómo puedes decir eso?. Él es tú esposo y está en la obligación de velar por ti, cuidarte y…
-Joey. El susurró cansado de la muchacha hubo obrado el efecto que buscaba, por lo que el muchacho observó los ojos marrones de su hermana con atención.
-¿Si?.
-¿Tú jamás te haz enamorado?.
Y la pregunta había sido un shock tremendo a todo lo que podía catalogarse como átomo vivo en su cuerpo.
-¿Por qué…lo preguntas?.
-Solo quiero saberlo. Un día me dijiste que habías encontrado a una persona especial y después…nada. ¿Qué ocurrió Joey, amabas a esa persona?.
Ese día era diferente y ninguna de sus sonrisas pudo hacerle escapar de aquella respuesta, la cual siempre había querido olvidar.
-Si. Le amaba.
Serenity asintió, imaginándose ya la respuesta.
-Era de suponerse. Siempre que mencionabas a esa persona tus ojos brillaban enormemente y todo tú desbordabas una alegría que yo siempre quise tener. ¿Pero qué ocurrió con…?
-Las cosas terminaron porque debieron de hacerlo. Eso es todo.
No deseaba hablar, mucho menos recordar pues si lo hacía terminaría revelando cosas que ya no tenían sentido. Ya no.
-Comprendo. Murmuró la muchacha sintiendo que tal vez se había adentrado en terrenos prohibidos.-Y lo lamento mucho pero si tú conociste ese sentimiento, podrás entonces entenderme.
-¿En qué?.
-En que cuando amas lo das todo sin esperar nada e incluso puedes permitirlo todo con tal de mirar a esa persona feliz.
Por eso yo no puedo exigirle nada a Seto, porque ante todo el tiene muchas preocupaciones y principalmente me hizo el favor de casarse conmigo cuando bien pudo hacerlo con alguien más.
-¿Favor?. Él no te hizo ningún favor Serenity. Que eso nunca se te olvide.
El tono enfadado del rubio provoco que la muchacha suspirara aun más y dirigiera su castaña mirada a las aguas del lago que comenzaban a moverse por la fresca brisa.
-Él no es feliz. Y yo siempre lo he sabido.
-¿Qué!. La revelación había tomado desprevenidamente al rubio quien mirando fijamente a su hermana aguardaba por una mejor explicación.
-Yo lo amo. Mucho más de lo que nunca pensé y desde el primer momento en que lo vi, pero ni todo eso puede regalar la felicidad que la otra persona requiere para esta vida. Yo se que Seto no es feliz porque lo veo en sus ojos todos los días, en cada gesto, en cada acción.
Lo único que lo ha hecho feliz ha sido el nacimiento de su hijo y ni aun así con esa alegría sería suficiente para hacerlo sonreír con veracidad y amor.
Él no me ama. Y siempre lo he sabido también.
Joey retuvo la respiración lo más que sus pulmones se lo permitieron y sin embargo comenzaba a sentir que algo mucho más poderoso lo asaltaría repentinamente.
Lo que había escuchado simplemente no tenía porque haberlo hecho. Jamás.
-Serenity…
-¿Sabes tú por qué él no permite que yo tenga demasiada comunicación con el mundo exterior?. Porque no quiere que me entere de las cosas horribles que las revistas y los medios dicen en contra de él.
No desea exponerme a los chismes y que mi salud empeore aun más. Y yo se lo agradezco, porque a pesar de que sé que no me ama, al menos me tiene una gran estima y respeto que jamás podré pagarle.
-Serenity¿me estas diciendo que tú conoces…?
-¿Sus escándalos y aventuras?. Claro. Que esté enferma no significa que sea tonta.
Oh si, las revelaciones eran intensas y Joey estaba convencido de que su corazón no soportaría mucho tiempo más.
La muchacha sin embargo hablaba con demasiada serenidad para el gusto de su hermano, lo que le hizo sospechar que no siempre había sido así.
-Cuando me enteré mi mundo se hizo añicos. Yo siempre albergué la esperanza de que él llegaría a amarme tanto como yo le amo y sin embargo jamás fue posible.
-Es un idiota.
-No, está en su derecho de buscar afuera lo que yo no puedo darle y si eso lo complace, entonces yo también lo estoy.
-¿Cómo puedes decir eso?. ¿Cómo soportas sus infidelidades sin mover un dedo o reclamarle algo?. ¿Por qué te haces la fuerte?. Reclamó el muchacho sin atreverse a ocultar por más tiempo su incertidumbre.
-Porque lo amo y cuando se ama se hace todo, incluso…perderlo.
Joey necesitó de respirar muchas veces para controlar la rabia, la decepción, la tristeza y las millones de sensaciones que le hubieron atravesado el corazón en un segundo.
Él también había juzgado mal a su hermana. Era muy inteligente y discreta.
-Cuando yo conocí a Seto formalmente, sabía ya que alguien había en su vida. Pero quise pensar que no era así y por ello intenté enamorarlo. Jamás pude y sé, aunque duela, que él está conmigo solo porque algo mucho más fuerte que su carácter se lo pidió.
-Pero él…
-Él es terco y su máscara de frialdad es solo eso, la fachada que oculta su verdadero ser. Joey, yo sé que jamás ha olvidado a esa persona que aun le hace sufrir por dentro. Tal vez ya no le ama, pero su solo fantasma es para mi una competencia tan desigual que jamás podré ganarle. Nunca.
-No sé que decir. Susurró él sintiendo mil pinchazos en el pecho.
-Solo escúchame. Necesito sacarme esto que me quema por dentro. No quiero irme de este mundo con nada.
Involuntariamente la cabeza de Joey se movió de arriba hacia abajo, indicando con eso que la chica podía continuar con su relato.
-Me siento tan impotente Joey. Hace mucho tiempo que dejé de enfrentarme a esos fantasmas del pasado que atormentan a Seto y sin embargo como una última alternativa decidí obsequiarle eso que solo exclusivamente yo podría darle. Un hijo.
-Y eso…lo hizo feliz.
-Si, pero cómo te dije, ni eso le arrancó la infelicidad completa.
-Serenity…¿cómo sabes que en realidad él no ha olvidado..a quien quiera que haya tenido en el pasado?.
Tal vez fue algo pasajero, sin importancia. Tal vez ni era una persona. Pudo ser algo…tonto. Él jamás le ha dado importancia a las cosas y siempre…
-En eso te equivocas. Negó la chica de inmediato.-Yo sé que era importante y que era una persona. Yo lo sé simplemente y aunque no esté segura de sus sentimientos su sola infelicidad solo me demuestra lo inútil que fui.
-Eso no es verdad. Él es un tonto por no ver a la grandiosa mujer que tiene a su lado. Él y solo él tiene la culpa.
El enfado del muchacho hizo medio sonreír a la chica, quien acarició la mano inquieta de su hermano.
-Como sea, yo lo se todo y le agradezco su preocupación al no querer exponerme a todo eso que hay allá afuera.
-No me parece correcto.
-Sin embargo a mi me parece lo más hermoso que ha hecho por mi. Me cuida, me da todo lo que jamás soñé y aunque no me ame…mi amor basta para ambos.
Una carga tan pesada en un corazón tan noble debía realmente doler. Joey pudo comprender mejor todo lo que ocurría en el siempre oculto corazón de Serenity y no pudo más que continuar sintiéndose culpable por todo.
-Siempre voy a amarlo y solo le deseo que algún día pueda ser muy, muy feliz y cumpla su sueño más anhelado que es…
-¿Es?.
-Tal vez eso debería decirlo él. Pero estoy casi segura que es el que yo pienso.
-Lo siento hermana. Lo que me dices es penoso y doloroso. Yo jamás quise que sufrieras. Yo siempre quiero verte feliz.
-Y te lo agradezco, pero no todo en la vida es color de Rosa y aunque no he tenido todo, he tenido otras cosas que me han hecho una persona dichosa.
Como por ejemplo el nacimiento de Mokuba o el tenerte a mi lado como siempre. Son cosas que siempre voy a atesorar.
El rubio no pudo soportar más y rápidamente abrazó el cuerpo de la muchacha, quien automáticamente se refugió en el calor que emanaba de la protección de su hermano.
Sin embargo mientras Joey trató de alegrar a la chica y de encontrar alguna opción para matar a Kaiba por sus descuidos, el sorpresivo llanto de la pelirroja le hizo prestar atención a los espasmos que comenzaban a romperle más el corazón.
-Me siento tan impotente. Temerosa a la muerte. No quiero irme. Deseo con todas mis fuerzas ver a Mokuba crecer, cargarlo, ayudarle. Es tan horrible ver a mi hijo y no poder arrullarlo cuando llora o calmar su sed con mi tacto.
Lo amo tanto y sin embargo no puedo estar con él, no puedo porque esta maldita debilidad me carcome y ya no tengo tiempo para más.
Mi hijo se queda sin madre y su padre…como me habría gustado ganarme el corazón de Seto. Me abría gustado tanto que me dijera alguna palabra amorosa. No quiero morirme Joey. Tengo mucho miedo.
El rubio apretó aun más el cuerpo de su hermana y no soportando tal peso le acompañó en su congoja silenciosamente, lanzando al aire también lágrimas que se fundieron con la mutua compañía.
La muchacha lloró todo lo que su corazón le permitió. Había sido mucho tiempo de ocultar cosas y aunque Joey se había sentido orgulloso de escucharlo todo, no quedó exento de las sensaciones que comenzaban a anudar su pecho con mucha más fuerza.
De nada valía ya alejarse cuando tan presente estaba todo.
Por eso cuando Serenity calló rendida entre sus brazos la guió a su lecho cálido, esperando que aquella revelación de sentimientos fuera la suficiente para que el alma de su hermana quedara en paz.
Sin embargo…
-¿Joey?. Había llamado ella cuando el rubio ya se retiraba.
-¿Dime?.
-Quiero pedirte algo.
La debilidad en la voz de la muchacha lo asustó, pero antes de que pudiera llamar a la enfermera, la chica le pidió que se acercara a ella.
-Necesito que me prometas algo.
-Debo llamar a Navy. Estas muy débil y podrías…
-Por favor Joey, prométeme primero que te quedaras a velar de Seto y Mokuba cuando yo me vaya. Quiero que tú seas mi vínculo en este mundo con mi hijo. Que en tus brazos él me vea y en tus besos él reciba los míos sin temor a enfermarlo.
Quiero que cumplas mi deseo de ver a Mokuba crecer y convertirse en un hombre de bien y que Seto encuentre a la persona que lo hará sonreír realmente y le ayude a cumplir sus propias metas. Necesito que me lo prometas Joey. Es lo último que te pido.
Joey se encontró de pronto entre la espada y la pared. ¿Qué era lo que haría?.
Sin embargo antes de que pudiera responder la muchacha había caído en un sueño profundo por lo que la prioridad fue llamar a Navy que le indicó que la chica solo se encontraba muy exhausta.
Después de eso se había dedicado a pensar y a fumar. Por eso se encontraba en la sala, indagando en cómo responder a su hermana esa promesa que parecía quemarle por dentro.
No podía aceptarla y sin embargo no podía negarla tampoco.
Ya comprendía el porque de la insistencia de la pelirroja en que se acercara mucho más a su sobrino. La pobre muchacha realmente debía sentirse tremendamente asustada y mortificada como para conformarse con que él, su hermano, cargara y velara por su hijo en su lugar.
Una mente muy noble y bondadosa.
¿Qué era lo que haría?.
-Ayúdeme alguien. Por favor. Imploró aun desconociendo lo que haría con aquella precaria situación.
Su miedo de perder a Serenity cada vez se encontraba más cerca y tal vez muy pronto se encontraría llorando lo que no deseaba ver como realidad.
Su hermana estaba muriendo y de él¿Qué quedaría?.
Sus triunfos siempre merecían celebración, sin embargo ese en particular solo le causó dolor de cabeza y una rabia enorme de no volver a saber nada del mundo nunca más.
Los teléfonos no dejaban de sonar pidiendo audiencias o solicitando su imagen para tal o cual centro de apoyo.
Si, su "filantropía" había dado resultados, sin embargo no había contado con que todo fuera tan extremista.
Estaba arto de sonreír fingidamente para alguna entrevista o para aceptar algún trato que en nada le convenía.
En esas semanas había dejado muchos inventos y cosas novedosas de lado para continuar con su parodia. Había perdido mucho tiempo en solucionar algo que no estaba planeado y eso lo molestaba bastante.
Su mente debía estar activa. Él había nacido para ser grande entre las personas. No para sonreír fingidamente tratando de ganarse a una díscola sociedad que lamentablemente debía mantener conforme si deseaba seguir progresando como genio inventor.
Su padre siempre le había dicho que las apariencias lo eran todo y sin embargo a él jamás le había parecido así.
Apenas minutos atrás había estado hablando con el ministro de defensa del país, el cual le agradecía todo lo que había hecho con algunos países y estados vecinos después de las guerrillas.
Seto sabía que era más un protocolo que otra cosa y lo enfermó bastante, más había nuevamente que fingir que era el señor sociable y altruista por naturaleza.
Seguramente si su padre lo mirara en esos momentos le habría reñido ya su falta de sensatez y miles de cosas más que no deseaba imaginar.
-Oh pero bueno, deberías de estar sumamente feliz por el triunfo que haz logrado.
Seto no estaba de humor. Sobre todo cuando ni siquiera su hora obligada de sueño había tenido.
-No estoy de ánimos Kisara, así que te pediría que por favor no hables o te retires.
-¿Me corres?. Mal agradecido. Bufó la chica en tono de broma, sentándose frente al ojiazul para después cruzar la pierna con coquetería.-¿Qué te molesta Seto?.
-Me molesta la excesiva atención sobre mi. Eso es lo que me molesta.
-Ya deberías de estar acostumbrado a ello. Después de todo tú naciste con toda la atención del universo puesta sobre ti.
Kaiba no necesitaba que nadie se lo recordara. Conciente estaba de ello y eso era lo que le molestaba mucho más.
-Deberías tomar un pequeño descanso. Han sido semanas agitadas y te mereces relajarte. Te aseguro que tus empresas están mejor que nunca.
-Lo sé. Eso no puede negarse.
La diseñadora sonrió. Siempre era reconfortante hacer un excelente trabajo y después mirar los frutos desde una cómoda posición. Sin embargo los éxitos de Seto Kaiba eran otra cosa.
-¿Qué tal si celebramos?. Cuestionó la muchacha, dejando que sus ojos azules brillaran bastante.
-No tengo ánimos. Fue la respuesta del castaño tras cerrar una de las ventanas de su computador.
-No seas hosco. Te mereces un descanso. Anda, vamos. Conozco un excelente restaurante que te hará sentir muy bien con sus exquisitos platillos.
-Gracias Kisara, pero en verdad, no tengo ánimos para nada.
Era extraño que Seto se comportara de esa manera y así se lo hizo saber la muchacha quien lo conocía…desde hacía mucho tiempo.
-¿Algo te esta mortificando?. Jamás luces tan cansado.
-Es solo esta maldita presión. Es todo.
-Puedo asegurarte que ya antes te he visto sometido a verdaderas presiones y esto no llega ni a los talones de serlo. ¿Qué te ocurre Seto?.
Kisara podía considerarse tal vez la única amistad que el castaño tenía, por ello se permitía ciertas libertades que muchos no tenían.
-Es… Serenity. Musitó, suspirando un poco.
-¿Le ocurre algo?.
-No creo que soporte más tiempo.
Aquella noticia era delicada. La esposa del genio era una bondad entre lobos en el mundo. Por eso comprendía la mediana tristeza del castaño.
-Ya sabías que esto tendría que llegar tarde o temprano. Debes ser fuerte.
-Lo sé. Pero el problema es que…no dejo de sentirme culpable.
-¿Por no amarla?.
El ojiazul asintió sin mirar a la muchacha quien muchas veces se había convertido en una confidente que sacaba sus propias conclusiones y él solo las asentía o denegaba.
Mejor alianza no podían tener.
Kisara entonces se tomó la libertad de incorporarse de la silla y acariciar el hombro izquierdo del muchacho.
Al parecer el agobio de todo estaba cayendo sobre sus hombros.
-Verás que todo saldrá bien.
-Eso espero. O sino Wheeler va a matarme de verdad.
La risita cansada de Kaiba sacó una sonrisa de los labios de la diseñadora. Sin embargo…
-Joey Wheeler. Todo un fenómeno. Jamás me habías hablado de él.
-Oh si, si que lo hice. Un tonto como él no es fácil que no se mencione. Al menos si se quieren tener ejemplos de lo que se debe o no hacer.
-Al parecer no te cae muy bien¿verdad?.
Entonces Seto no respondió, procurando alejarse del toque que la muchacha comenzaba a incrementar sobre sus hombros.
-Tomaré tú silencio como un no. Aunque algo me hace pensar que es lo contrario.
-Siempre peleamos. ¿Habría que explicar más?.
-No, claro. Ciertas personas en este mundo jamás lograrán llevarse del todo bien. Es comprensible.
Kisara decidió dejar el asunto por la paz. Al menos por ese momento. Había algo que la intrigaba sobre el muchacho rubio de ojos castaños. Algo que no podía descifrar muy bien.
-Será mejor que regrese a mi trabajo. Ya deposité a tu cuenta bancaria la cantidad adecuada por tus servicios.
-Y te lo agradezco mucho querido. Pero bien sabes que lo hago más por ayudarte que por todo el dinero del mundo.
Seto no respondió pero si le dedicó una significativa mirada a la muchacha quien tomando su bolso caminó a la salida.
-Estaré unos días en la ciudad antes de irme por un tiempo. Búscame cuando tengas más disponibilidad, Seto.
-Así lo haré.
La peliazul lanzó al aire un guiño y se retiró de la habitación sin mencionar nada más.
A Seto le parecía sin duda una mujer encantadora. Con una profesión excepcional y digna de mirarse cuando se pasaba a su lado.
Pero tal vez para nada más.
Alejando los pensamientos inadecuados regresó a lo suyo, que era la invención de un micro componente que permitía experimentar más vivamente la realidad virtual dentro de algunos de sus productos.
Sin embargo tal vez eso se pospondría por muchas semanas más.
-Señor, llaman de su casa.
Su secretaria había señalado por el alta voz, lo que exaltó al genio que inmediatamente levantó la bocina del teléfono.
-¿Qué ocurre?. Preguntó, esperando escuchar la voz de su mayordomo o en su caso la de Navy.
-Es necesario que vengas. Ella…se está muriendo.
Y la voz, aunque quebrada era firme y no pertenecía a nadie que él hubiera imaginado. Sino que provenía del muchacho rubio que trataba a toda costa contener un llanto que era imposible.
-Voy para allá.
Sin pensarlo entonces Kaiba salió de la empresa, no indicando nada solo y simplemente pidiéndole a su chofer que lo llevara lo más pronto posible a su casa.
La vida de su esposa se estaba apagando y él, como última muestra debía permanecer a su lado dándole apoyo moral a la chica que se había enamorado de él sin merecerlo.
Continuará….
¿Y?. Sip, ya saben más, Seto en realidad nunca, repito, Nunca, amó a Serenity y esta a pesar de saberlo se arriesgo.
Ahora ya saben el porque de su frío trato para con ella y la eterna sonrisa de esta.
Yo no justifico a ninguno y sin embargo...
Gracias a todos por sus comentarios y la espera, pero mi tiempo es corto y apenas si me desocupé teclee esto. Espero sea de su agrado.
Si, ya me di cuenta que alargo las cosas, pero es necesario, porque así es como planteo la trama: de apoco. Yo la pienso muy real por lo que trato q cada detalle esté perfectamente cuidado y un enamoramiento no se hace en un día ni en veinte segundos jeje, tal vez por eso me tardo mucho.
Pero de igual les agradezco todo lo que quieran decirme a mi mail, por review o por msn q se los agradezco en el alma.
Dos chaps más y lo inevitable. Ya viene el flash back por lo que prepárense, la verdad está por salir a la luz.
Un saludo muy grande y nos vemos pronto, su amiga:
KLF
