TITULO: Dreams

Capitulo: La promesa

Serie: Yu-Gi-Oh!

Resumen: Los sueños se forjan a partir de un cúmulo de esperanzas que realizar, más cuando la vida nos pone frente a frente con la realidad. ¿Cuántos de esos sueños pueden perdurar en nuestro corazón sin vernos en la necesidad de modificarlos?. ¿La respuesta: Solo hasta que las pruebas se vean superadas.

Category: Slash/Yaoi. Angs, Drama, Romance, Humor.

Raiting: PG.

Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de Yu-Gi-Oh, pertenecen a sus creadores y respectivos socios comerciales. Esta solo es una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativos.

Lo único mío es la historia y OCC (Personajes originales).

De todas maneras si te gusta la historia y quieres publicarla, te pediría que antes lo consultes conmigo.

CAMPAÑA No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante.

Tiempo: En calidad de Universo Alterno.

Lugar: Japón

FEEDBACK: Ante todo muchísimas gracias a aquellos que han seguido esta historia hasta aquí.

Dreams es algo sumamente especial que comparto con ustedes y aunque en momentos la trama se torne un tanto extraña créanme, pongo en cada palabra mi corazón entero.

Los próximos dos capítulos serán sumamente cortos pues a partir del doceavo viene el Flash Back.

Es decir, nos adentraremos en ese tormentoso pasado que tanto Seto como Joey desean reprimir.

Veremos orígenes de muchas cosas, así como el inicio de una muy peculiar historia de amor.

Espero que la idea les guste y de ante mano vuelvo a agradecerles su apoyo.

Su amiga:

KLF

La mansión jamás había lucido tan lúgubre, ni aun cuando el difunto Gozaburo Kaiba vivía en ella.

Esa mañana no hubo sol o pájaros o alguien que lograra darle un poco de vida a la oscuridad que siempre había habitado ahí.

Las fuerzas se habían esfumado y ya solo restaba esperar lo inevitable.

Joey había pasado toda la noche al lado de su hermana, la cual de vez en cuando le llamaba tras regresar a los poco minutos a sus delirios o fuertes dolores que la morfina ya no podía contener demasiado.

Seto habiendo imitado a su cuñado no se había movido de la habitación desde que el día anterior el rubio le llamara desesperadamente.

Su esposa se estaba muriendo y como el médico que en esos momentos revisaba la presión de la pelirroja había dicho, solo era cuestión de tiempo.

Se sentía impotente, sobre todo ante una situación que no podía remediar con dinero, ingenio o buena propaganda.

Una vez más volvía a sentir los amargos estragos de la pérdida y aunque conciente estaba de que su corazón no había alcanzado jamás a amar a la tierna y gentil Serenity, al menos había logrado quererla con algo más parecido a la fraternidad.

Como quiera que fuera era un sentimiento y por él era que se encontraba ahí, tratando de ayudar en algo.

-Señor Kaiba, desearía hablar con usted.

El médico había indicado al guardar sus instrumentos nuevamente en su maletín negro.

El castaño asintió y tras darle una mirada más a su esposa que era acompañada ciegamente por el rubio, salió de la habitación.

-Usted dirá. Inquirió en tono neutral.

-Seré franco con usted. No creo que la señora soporte una noche más.

No tenía la más mínima idea del porque los médicos siempre se obstinaban en hablar fría y crudamente cuando existían maneras menos agresivas de comunicar una noticia.

Para él no había problema. Estaba acostumbrado a ese tipo de actitud. Sin embrago para el rubio que en ese momento se acercaba a ellos, no era lo mismo.

-Debe hacer algo. Imploró Joey cuyos ojos ojerosos e hinchados trataban de dar esperanzas donde no existían.

-Lo siento. Pero ya no hay nada que yo pueda hacer. De verdad lo siento.

Joey se sintió impotente y sumamente enfadado. Tenía deseos de lanzarse hacia el médico, golpearle y sacar de donde no existía la cura para su joven hermana.

Toda la tristeza del mundo estaba dentro de su pecho y no reprimió la lágrima que silenciosamente bajó por su mejilla hasta perderse en su cuello.

Seto desvió la mirada. No estaba seguro de lo que haría si continuaba mirando al de ojos castaños y era mejor que él conservara la fuerza que evidentemente el muchacho a su lado ya había perdido.

-Ayer, cuando me llamaron de urgencia supuse que había llegado el momento. Señaló el médico tras un trágico suspiro.

-Fue mi error. No debí sacarla de aquí. Musitó Joey con toda la culpabilidad del mundo sobre él.

-No se culpe. De todas maneras y como le dije ayer, era cuestión de tiempo que esto pasara. Igual habría sucedido hoy que la semana entrante.

Pero ni todas las palabras del hombre podían lograr que el rubio se sintiera mejor. Sino todo lo contrario.

El día anterior y después de meditar por horas lo que había sucedido en el lago, había regresado a donde su hermana. Sin embargo la escena que encontró había desgarrado su corazón y sin tardanza pidió a Navy llamara a un doctor.

Su hermana había tenido una crisis y era tal vez la más fuerte que él recordara haber visto.

Los espasmos y el dolor que las facciones de su hermana formaban no podían más que romperle el corazón a quien le amaba y con un nudo en la garganta había tratado de llamar a la pelirroja que continuaba aquejada por el dolor.

Sin tardanza y cuando el médico hubo llegado se encargó de la revisión de emergencia, así como de mantenerlo alejado mientras todo sucedía.

Él, sin pensarlo siquiera decidió llamar a Kaiba quien en tiempo record arribó a la mansión exigiendo respuestas factibles a lo que sucedía.

No fue sino hasta que el doctor salió de la habitación que les reveló la terrible verdad: La etapa Terminal estaba llegando a su fin y la joven de Nombre Serenity estaba muriendo ya.

Joey recordaba haberse recargado en la pares mientras el castaño discutía cosas ininteligibles con el médico que a su vez reclamaba otras.

Lo que él sentía era una gran opresión que poco a poco se agolpaba en todas las extensiones de su cuerpo.

Su corazón había dejado de latir y sus pulmones ya no recolectaban aire suficiente.

Sus ojos, llenos de lágrimas entonces miraban la puerta cerrada donde tras ella su hermana se debatía entre la vida y la muerte.

Sintió entonces que moriría ahí mismo y sin embargo la siempre oportuna voz de Seto Kaiba lo había regresado a la realidad.

-"Ella te necesita vivo, Wheeler".

A partir de eso no se había separado de la muchacha para nada, solo en esos momentos en los que el doctor volvía a repetir su veredicto.

-¿Qué vamos a hacer?. Murmuró repentinamente.

-Permanecer a su lado hasta que…todo termine.

-Lo dices tan fácil. Recriminó el rubio al castaño con un dejo de rencor.

-Soy objetivo y realista. No por ello dejo de pensar en muchas cosas. Indicó, dando a conocer que no podía expresar algo que no le habían enseñado a enfrentar de otra manera.

Joey lo sabía y no era el momento de reclamar o echar en cara cosas que ya no venían al caso.

Lo importante era su hermana y hasta el último momento él estaría a su lado.

Por eso y escuchando algo sobre su madre, él caminó de regreso a la habitación dónde Navy continuaba mirando el monitor que se le había colocado a la muchacha.

-Sigue dormida. Ya se ha tranquilizado un poco. Informó ella.

-Gracias. De verdad.

-Solo procure que no se esfuerce si es que despierta. Yo estaré afuera si me necesita.

Joey valoró la intimidad que la mujer le brindaba, por eso y cuando salió de la habitación él volvió a sentarse en la silla que no había dejado en toda la noche.

La muchacha lucía sumamente pálida. Más de lo habitual y las gotas de sudor en su frente solo podían hablar de lo terrible que seguramente eran los dolores.

La pena por su hermana era grande y deseó verdaderamente su lugar para evitarle aquella congoja innecesaria al ser más bueno del mundo.

-Vas a ponerte bien, yo lo sé. Y cuando lo hagas…todos seremos felices.

No hubo respuesta, solo el molesto "pip" del aparato que continuaba marcando un ritmo cardiaco irregular.

Por un momento Joey pensó que estaba viviendo en una especie de cuento o pesadilla. Todo repentinamente dejó de tener vida y la poderosa sombra que se cernió sobre él podía hablar de lo que verdaderamente sentía.

Si no expresaba en ese momento lo que su corazón había ocultado durante tanto tiempo, jamás podría perdonarse. Nunca lo haría.

-Perdóname. Musitó, tomando la inerte mano de la muchacha.-Perdóname por todo eso que jamás te dije e hice. Por todo eso que pudo causarte un gran dolor cuando no lo merecías. Toda tu infelicidad es solo culpa mía y solo porque a pesar de lo que vives, no puedo dejar de sentir esto que me oprime el corazón con fuerza.

Prometí dejarlo todo para que fueras feliz y sin embargo no pude. Mi debilidad solo te trajo desdichas y todo…por los malditos recuerdos.

Lloraba, ya no podía detenerse y en su afán por no desmoronarse apretaba con fuerza la mano de su hermana, quien despierta y sonriente le acarició los cabellos con cansancio.

-Yo no tengo nada que perdonarte, Joey. Fue el susurro débil que el muchacho escuchó, por lo que de inmediato levantó la mirada hacia sus iguales.

-Pero yo…

-Fueron las circunstancias y aun así no lo podemos controlar todo. Yo solo…yo solo te debo días gloriosos de inmensa felicidad pues has sido la luz en mi tormentoso camino que pronto llegará a su fin.

-Pero…

-Sonríe. Eso me gusta de ti. Jamás te das por vencido ante nada y nadie y aunque no lo creas eres el ser más bueno que he conocido jamás.

Joey no pudo más que continuar llorando. Lo que su hermana decía simplemente no lo merecía y jamás sería digno.

-Trae a Mokuba. Es tiempo de despedirme. Informó la chica, sabiendo que el tiempo ya llegaba.

-Serenity, no creo que…

-Hazlo. Por favor. Necesito verlo antes de partir.

La forzosa sonrisa le hizo saber a Joey que debía actuar deprisa por lo que incorporándose salió prácticamente corriendo de la habitación hacia aquella donde su sobrino descansaba.

-Su madre quiere verlo. Le indicó a Naya quien asintiendo le permitió que se lo llevara. El bebé sonreía sin un porque determinado. Tal vez la nana esperaba que durmiera, pero como venía suscitándose desde que Joey arribara a aquella casa, Mokuba no dormía si su tío no lo acariciaba.

Con prisa pero cuidadoso se limpió las lágrimas y tomó al bebé, quien sonrió aun más de lo que jamás lo había mirado.

-Hoy se encuentra particularmente sonriente, no se por qué. Aclaró la muchacha quien ocultó un sollozo al saber lo que llevar a Mokuba donde su madre significaba.

-A ella va a gustarle eso.

Sin mediar más palabras Joey salió de la habitación atravesando el corredor, arribando con su hermana cuando esta tosía fuertemente y se aferraba al pecho de su esposo.

-Aquí esta. Indicó, esperando que Seto comprendiera lo que significaba.

El castaño asintió cuando la pelirroja se hubo recostado tras el acceso de tos y cediéndole su lugar al rubio aguardó por lo que sucedería.

Sin tardanza Mokuba fue recostado al lado de su exhausta madre quien sonriente le acarició levemente la mejilla, obteniendo una sonrisa más por parte de la adorable criaturita.

-Eres precioso mi bebé. Jamás dejes de sonreír.

Joey no supo que hacer, solo guardarse las millones de lágrimas que se agolpaban en sus ojos.

No estaba viviendo eso. No estaba observando una despedida y no estaba a punto de hacerlo él también.

-Joey. Llamó su hermana con voz aun más débil.

-¿Si?.

-Prométemelo.

Y ahí estaba, de nuevo esa promesa que había olvidado y dejado abandonada.

No pudiendo contenerse más se abrazó a la pelirroja quien con paciencia esperó a que la impresión en su hermano pasara.

Era tiempo ya y no podía detenerse más. Solo lo hacía hasta ver completa su misión en esa vida.

Mokuba comenzó entonces a inquietarse y antes de que los ojos de Serenity se cerraran tras un extenuante cansancio Joey entonces debió tomar una resolución rápida pues la vida de su hermana se estaba yendo de su lado.

-Te lo prometo. Murmuró a su oído, mirándola sonreír de verdadero gusto.

-Gracias, Joey. Sigue tus sueños.

Fue la última frase que Serenity lanzó antes de cerrar los ojos.

Joey no pudo más que cargar a Mokuba y llorar desconsoladamente tras aferrarlo a su pecho.

En ese preciso instante su madre entró a la habitación junto con el doctor quien acercándose a la muchacha sobre la cama dio su veredicto final.

-Ahora está en paz.

El rubio pudo escuchar perfectamente cómo su madre comenzaba a llorar desconsoladamente mientras Seto trataba de hacer algo por retenerla.

Por primera vez Joey pudo compartir algo con la mujer que le diera la vida. Algo que iba más allá de los reclamos o el rencor. Un dolor muy grande que estaba dejando un gran vacío en sus corazones y que jamás sanaría.

-Adiós, hermana.

Continuará….

Ahora si, a las que deseaban la muerte de Ser, aquí la tienen.

Un chap mas y Flash Back.

Una disculpa por el chpa tan pequeño pero estoy en épocas de exámenes y eso es verdaderamente un histerismo.

Trataré de actualizar esta misma semana el otro mini chap para entra de lleno al pasado de Seto y Joey.

Por cierto, la Kisara que menciono aquí es la misma de la serie, solo que como no se su apellido le conseguí uno .

Nuevamente gracias por sus comentarios, eso me llena de emoción y también de ánimo para continuar así que continúen enviándome lo que deseen respecto al fic

Un saludo muy afectuoso y nos vemos pronto, su amiga:

KLF