Kyouya "Kyou" Yagami: Hijo de Hikari, 11 años.

Takeshi Takaishi: Hijo de Takeru, 11 años.

Akira Motomiya: Hijo de Daisuke, 11 años.

Saome, Yuuto "Yuu" y Osamu Ichijouji: Hijos de Ken y Miyako. 11, 9 y 1 año.

Amizu "Ami" Izumi: Hija de Koushiro, 9 años.

Nicholas "Nick" Tachikawa: Hijo de Mimi, 10 años.

Daiki "Daik" y Kaori Yagami: Hijos de Taichi, 10 años.

Sayumi y Seki Ishida: Hijos de Sora y Yamato, 10 y 6 años.

Mitsuki "Tsuki" Hida: Hija de Iori, 10 años.

Shiro Kido: Hijo de Jyou, 10 años.

Los saludo nuevamente y sólo quería agradecerles a todos por sus bonitos comentarios, en verdad no saben lo que ha significado para mí que les guste mi primera historia! GRACIAS A TODOS!

Les dejo un nuevo capitulo:


Bienvenida.

-¿Qué estás haciendo en mi casa? - preguntó Sayumi poniendo sus manos en sus caderas, tal como hacía su madre cuando la reprendía por algo.

Seki creyó que si Sayumi seguía pareciéndose a Sora empezaría a asustarle.

-Mi papá quería llevarme al hospital con él.- empezó a relatar el niño Kido.- Pero yo le dije que no, porque bueno me estoy recuperando de mi resfriado y no quiero más gérmenes en mi sistema, así que dije que vendría a visitarlos.

Seki sonrió.

-¿Shiro, vas a jugar a algo conmigo?

-No lo creo.- contestó el de pelo azul.- Ustedes vienen de afuera, están llenos de bacterias, mejor no me toquen.- pidió Shiro Kido, haciendo gala de su simpatía característica.

-Ignórenlo.- propuso Akira.- Y quizá se vaya.

Shiro se cruzó de brazos enfadado por el mal recibimiento que le habían brindado sus amigos.

-Ya sé, llamaré a Ami-chan y a Tachikawa para que vengan y así juguemos a algo un rato.

-¿Tachikawa? ¿Qué no te odia? - indagó Sayumi.

-Sí prima, pero es que ese niño no se da cuenta de lo divertido que es.- sonrió Takeshi.- Además quiero ver a Ami.

Ami Izumi era como la hermana menor del rubio por quien siempre veía y a quien le encantaba proteger. Su prima Sayumi era una niña independiente y en realidad Seki tampoco necesitaba mucho de él, por eso le agradaba poder tener a Ami-chan a su lado para sentirse su protector, sin importar cuando quisiera Tachikawa quitarle ese puesto.

Y otros cuantos, cabía agregar. Si Nicholas le odiaba tanto pero porque Takeshi exactamente de que se ponía celoso, o más bien de quien.

-Entonces llámales.- accedió Motomiya.- Que nos aburriremos como pequeños Pabumon si no hacemos algo.


-¡Que no tienes porque tocar mis cosas y punto!

-Pues no las tocaría si no las dejaras por allí tiradas.- replicó Amizu Izumi, la pelirroja de la familia.

Nick Tachikawa se aguantó las ganas de bufar. Sin duda pelear con su hermanastra era exasperante pues aunque ésta era una niña tranquila y serena cuando se enojaba… dios, cuando se enojaba era un temible demonio rojo de nueve años que sinceramente le perturbaba bastante.

-¡Ami, Nick los buscan en la puerta!

Los dos niños se miraron recelosamente ante el grito de Mimi Izumi y salieron de su momentánea discusión. Ambos pequeños se asomaron a ver quién era su visita cuando vieron casi a la mitad de sus amigos allí.

-¿Sabían que Kyouya se mudó con su madre a este edificio? - preguntó Yuuto muy animado y mirando a Ami con una sonrisa que provocó que Nicholas rechinara los dientes.

-No seas tonto, Yuu seguro fue otro de tus sueños, Kyouya vive en Kyoto con la señora Hikari.- asumió Nick poniendo los ojos en blanco. No era un secreto lo poco que toleraba al Ichijouji.

-No le hables así a Yuu, hermano.- le espetó Ami a sabiendas de que a Nick le ponía de los nervios que lo llamara así.

-Sí, sí, dejemos esto para otro momento que tenemos que darle la bienvenida al gran Kyou-kun a la ciudad.- repitió Saome por octava vez.- ¡Se nos hace tarde!

-¿Se unen a nosotros? - ofreció Daiki con una resplandeciente sonrisa.- Mi primo se pondrá feliz de verles, me ha preguntado por todos ustedes.

Saome sonrió sonrojada y feliz mientras los hermanastros se decidían que era mil veces mejor andar con sus amigos a quedarse encerrados peleando por quien había cogido el cepillo de Tachikawa y porque. Avisaron que saldrían unos momentos y se aproximaron a seguir a los demás hasta el piso donde estarían Kyou y su mamá.

-¡Bienvenido a Odaiba! - había gritado la chica Ichijouji con su potente voz.

Sin embargo a quien vio en la puerta no fue a su amor platónico sino a la madre de éste, la tía Hikari como había sido acostumbrada a llamarla desde más pequeña.

-Oh vaya, seguro buscaran a mi hijo.- se rió Kari.- ¡Kyou, te buscan!

Y justo cuando el jovencito de cabello café y ojos rojizos salió por la puerta a Saome ya no le quedaban más ánimos para gritar nada así que se limitó a sonreír amablemente.

-Primo, los amigos han querido venir a darte la bienvenida.- se maravilló Kaori.- ¿No te alegras de verles?

Kyouya asintió.

-Claro que sí.- dijo.- Tsuki-chan, has crecido un montón.- agregó abrazando a la niña Hida.- Y Ami-chan me parece que tu papá se debe sentir orgulloso, eres muy parecida a él.

La pelirroja se sonrojó.

-Estamos felices que estés aquí.- confesó la chica Izumi.

Kyouya le sonrió con empatía.

-Nicki…

-Llámame Nick o Nicholas, por favor.- rogó el Tachikawa al hijo de Kari. Kyouya casi se ríe en su cara.

-Pero que alto estás, ¿Seguro que tienes sólo diez?

Nick se erguió con orgullo.

-Saome…

La aludida casi se desploma cuando el Yagami la abrazó con cariño.

-Te he extrañado, amiga mía.

Ichijouji decidió ignorar por completo que la hubiera llamado amiga porque a fin de cuentas la había abrazado y eso era lo que importaba, ¿O no?

-Y Yuu, me han dicho que te la pasas soñando despierto.- habló Yagami.

-Pues… -el de pelo violeta se sonrojó.- Yo…

-Supongo que no tiene nada de malo, hasta te ves más alegre y todo.- anunció Kyouya.- En fin, me gusta un montón verlos a todos, pero ¿Dónde están los demás? Takeshi, Akira…

-Me llegó un correo electrónico y es de Takeshi-kun.- intervino Amizu.- Dice que él y los demás están en lo de los Ishida, que podemos darnos una vuelta si nos apetece. Allí está Akira también.

A Kyouya le apetecía, sin duda. Takeshi era un buen amigo suyo y le agradaba encontrárselo siempre, además de que el padre de éste era el mejor amigo de Kari y siempre le había tratado… bueno, era difícil explicar como lo había tratado. Era inaudito ver el cariño que Takeru Takaishi le tenía.

-Vayamos.- opinó el recién llegado a la ciudad.

-Apoyo a mi primo, vayamos.- secundó Daiki, que de sólo pensar en ir a casa de su mejor amiga se alegraba mucho, aunque la cara que había puesto su melliza le preocupaba un poco.

Estaba roja y acalorada, ¿Tendría fiebre?


-Creo que han llegado.- dijo Seki incorporándose.- ¡Iré a abrir!

Su primo Takeshi sólo le sonrió y asintió con la cabeza mientras el enérgico pelirrojo salía disparado hacia la puerta. Escuchó un gritito proveniente de su primo y el rubio se paró a ver qué ocurría, dejando a Shiro, Sayumi y Akira en una acalorada discusión sobre algo que no logró oír.

-Han venido todos nuestros amigos, primo Take. ¿No es genial?

Seki le sonreía desde abajo y Takeshi sólo pudo atinar a suspirar mientras todos sus amigos se introducían a la casa Ishida, dónde la nana de sus primos era la única mujer a su cuidado.

-Mi querido Take-kun, ¿Cómo estás? Supe que te castigaron por haber hecho el malo en clase.- se rió Saome.- Que sepas que a las chicas y a mí nos pareció divertido ver como dibujabas al profesor en el pizarrón.- añadió sonriendo.

El rubio abrazó por los hombros a su buena amiga Ichijouji, quien nunca fallaba en hacerle reír.

-Cuando quieras, Sao-chan.

Saome asintió contenta.

-Ya, pero que sepas que sólo podemos ser amigos, Takeshi.- añadió quitándose su brazo de encima.- Porque yo estoy interesada en alguien más.

Le dedicó una mirada coqueta al castaño más alto que se había quedado un poco rezagado del grupo. Takeshi se aguantó las ganas de reír porque la cara que había puesto Kyouya había sido de circunstancias. Entonces recordó que no estaba del todo feliz con la vuelta a la ciudad del hijo de Kari Yagami y bufó.

-Takeshi, ¿Cómo estás? - preguntó Kyou una vez que Saome se había ido.

-Bien.- respondió el rubio secamente. Odiaba ser grosero pero no se sentía con ánimos para ver a Kyou sabiendo lo que su llegada acarrearía.

El castaño se vio sorprendido cuando el rubio le dio la espalda y se marchó a abrazar por detrás a una niña de ojos verdes.

-Tsuki-chan, que bonita te ves hoy. Tú serías la perfecta protagonista de una novela de amor.- sonrió ampliamente el hijo de Takeru.- ¿No crees que yo podría ser el otro protagonista? - indagó señalando su bonita cara.

Mitsuki Hida se rió en voz alta porque ya tenía asumidas las rarezas de Takeshi. Mientras un castaño de ojos miel y nombre americano observaba la escena apretando los puños.

-Mírale, se cree muy listo y guapo porque es mayor.- rezongó Nick.- Pero yo soy mucho más guapo que ese Takaishi, ¿O no Ami?

Su hermanastra no le estaba prestando demasiada atención así que sólo asintió dándole la razón a lo que sea que estuviera diciendo Nicholas.

Mientras tanto Daiki había notado que algo raro sucedía. ¿Desde cuándo Sayumi le ignoraba y no le dirigía el saludo al verlo? Era cierto que ambos eran un poco llevados el uno con el otro, o sea que a veces se molestaban sin darse cuenta, pero eran mejores amigos y se confiaban todo. ¿Por qué ahora la rubia le estaba ignorando y se había girado a pelear de algo con Shiro Kido?

¿Estaría ese joven de pelo azul y anteojos sustituyendo su lugar? ¿Ahora sería él a quien Sayu le contaría sus sueños locos y con quien pelearía a ver quien escalaba más alto el árbol del jardín de los Yagami mientras Sora y Sakura gritaban vueltas locas?

Aunque claro, no parecía que Kido supiera bien como se escalaba un árbol.

-¿Estás bien, Daik? - preguntó el hermanito de la mencionada Sayumi mirándole con duda.

-Sí, sí, oye ¿Tú sabes porque tu hermana no me habla a mí pero si habla bien con Shiro?

-Ah porque Shiro-kun la llamó sucia por no desinfectarse las manos luego de estornudar.- contestó Seki.

-¡Eso no es excusa! - rugió Daiki.- ¿Qué se cree para robarme así a mi mejor amiga? Se va a enterar…

Daiki, que había armado una escena bélica en su imaginación dónde seguramente era él el sargento principal que rescataba a la bella dama (no es que Sayu fuera bella, claro que no) de las garras de un científico loco. Le dio un empujón al peli azul en pleno pecho.

-¡Bestia, que no ves que tus manos están llenas de mugre! - se quejó Shiro.- Dios, ahora los gérmenes trepan sobre mí.

-Cállate y pelea.- ordenó Daiki.- ¿Crees que puedes robarme a mi amiga y salirte con la tuya?

-¡Si esto es por la sucia de Ishida te la puedes quedar!

-¡DAIKI! - lo llamó la voz de la rubia que según él, estaba defendiendo.- ¿Qué te pasa, acaso te volviste loco? ¡Deja a Shiro-kun tranquilo! - jaló al niño Kido de los pelos sin ninguna consideración alejándolo de su mejor amigo y plantándose frente a él. Shiro lloriqueó un poco pues Sayumi no era la cosa más delicada del mundo.- No quiero hablarte.

Se dio la media vuelta y dejando al moreno con la palabra en la boca, se marchó.

En otras noticias se trataba de Akira quien en esos momentos parecía estar de todo menos centrado en las cosas obvias, pues la melliza de Daiki se había acercado a platicar con él de una manera muy amigable.

-Eh, Kaori.- saludó Motomiya quitándole su gorra como un juego.- Mira qué bonito pelo se te ve sin la fea gorra de Daiki.- se rió un poco.

Kaori se había puesto roja desde la raíz del pelo hasta las uñas de los pies.

-Eh…Akira, yo…

-Te has puesto toda roja.- siguió riendo Akira.- ¿Tienes fiebre o te ha dado mucho calor?

La morena resopló pensando que seguramente el Motomiya jamás iba a darse cuenta cuanto estaba interesada ella en él y que su distracción iba a costarle cara.

-Mejor saldré para que me dé el aire, creo que si me siento afiebrada.- se excusó la chica Yagami con el corazón en una mano y su gorra horrible en la otra.


-¡Takeshi! - gritaba el escritor, tratando inútilmente de hallar a su hijito perdido.- ¡Takeshi, ven aquí!

-¡Take-chan! - le ayudaba Patamon.- Iré a buscarle por los cielos, TK.- propuso el Digimon alado volando sobre la cabeza del rubio.

El hombre Takaishi asintió y continuó buscando a su hijo por los alrededores. Llegó hasta el parque donde a veces él y Takeshi jugaban al baloncesto y se encontró con una escena que le dejó boquiabierto, aunque no se trataba de su hijito sí se trataba de un viejo conocido.

-¡Anda, Veemon, se supone que el portero debe parar los goles, no huir del balón! ¿Dónde está tu valor? ¿No recuerdas cuando eras el gran Flamedramon y le pateabas el trasero a los digimons esos de Ichijouji?

Veemon suspiró.

-¡Ya te demostraré Davis! ¡Cabezazo de Veemon!

El balón se estrelló con fuerza en el estomago del hombre de 36 años haciéndole perder el aire y el equilibrio.

-Veemon - musitó con la voz entrecortada.- Casi me matas, eso no es lo que un portero hace…

Takeru se acercó a la escena después de haber soltado una carcajada.

-Daisuke, ¿Qué estás haciendo? - preguntó de forma divertida.

-Eh, ¿Takeru? - se asombró Motomiya.- ¿Qué andas haciendo por acá?

-Yo pregunté primero.- se la aplicó T.K.

-¿No es obvio? Veemon y yo jugamos futbol, T.K.- explicó Daisuke.- Queríamos distraernos un rato.

-Davis quería distraerse.- replicó Veemon.- Yo quería dormir la siesta.

-Cállate, Digimon malagradecido.

T.K. tuvo que volver a reír ante la escena.

-Yo buscaba a Takeshi, se ha salido sin permiso y si su madre vuelve y ve que no está en casa va a culparme… -musitó el rubio.

-Ah claro, con el genio de tu esposa es mejor no meterse.- resumió Motomiya que recordaba una que otra escena donde la guapa Aline Takaishi había hecho gala de su mejor papel de esposa enfadada.- Oye espera, he visto a Takeshi.- rememoró Daisuke de improviso.- Él y Akira salieron juntos de casa.

-¿De veras? ¿Hace cuanto fue eso? - indagó Takeru. Entonces su digiterminal sonó y revisó dándose cuenta que tenía un mensaje.- Es de mi sobrina Sayumi, dice que Takeshi está en su casa con los demás chicos. Menos mal.

-¿Pasarás allí por él? - quiso saber Motomiya.

-Eso haré.- afirmó Takeru.- Oye, ¿Ya sabes las nuevas noticias?

Motomiya sonrió un poco.

-Si te refieres a que Kari ha vuelto a la ciudad, lo sé.- respondió Daisuke.- He pensado en invitarla a ella y al pequeño Kyou a comer mañana.

Takeru observó a su amigo moreno en silencio. Daisuke estaba casado y tenía un hijo, como él, pero sin duda lo que Hikari había significado en la vida de esos dos hombres seguía latente. Takeru la había amado como nunca pensó amar a nadie y Daisuke había vivido enamorado de ella desde los once años hasta que ella le había rotó el corazón saliendo con su mejor amigo. Así era la vida, después de todo. No siempre se tiene lo que se quiere e irónicamente ninguno de ellos había conseguido quedarse con Hikari.

Sin embargo sería tonto decir que a Takeru no le hacía sentir un extraño sentimiento de opresión ver como Daisuke seguía procurando a la castaña como cuando niños y mucho más, a su hijo. Era difícil de explicar cómo a pesar de no ver al pequeño Kyouya a diario Takeru le sentía como una parte más de su familia.

Es que el niño era tan igual a su Kari que era imposible no quererle…

Sin embargo él también estaba casado, a pesar de que fuera un matrimonio defectuoso era un lazo que debía respetar, ya una vez no lo había hecho y ese era un secreto que iba a atormentarle por siempre. No importaba que el aprecio que sentía por Aline se estuviese esfumando al miso tiempo que ella mandaba al demonio su buen carácter y su cariño, él no quería que Takeshi viviera en una familia desfragmentada. No iba a hacerle pasar por lo mismo que él pasó.

-¿Cómo ha tomado tu esposa la noticia? - interrogó Motomiya.

-Aún no se lo he dicho.

Aline no sabía de la historia pasada de T.K. y Kari, sin embargo lo que notaba era como su esposo y esa mujer tenían una relación muy estrecha y profunda, y como cualquier mujer normal sentía celos de no ser ella la que compartiera dicho lazo con su marido. En otras palabras, Aline estaba celosa de Hikari y con razón.

-¿Y cuando piensas decírselo? - quiso saber Daisuke que no comprendía muy bien a Takaishi. Es verdad que para él Hikari seguía siendo la mujer más especial del mundo, pero pensaba que ocultarle a su mujer algo así era signo de que algo andaba mal.

Aunque ahora que lo pensaba él no podía opinar de matrimonios cuando el suyo pendía de un hilo y su esposa no hacía nada para salvarlo.

-Pronto.- musitó el rubio.- ¿Qué hay de Tamiko? Escuché que había vuelto a la ciudad.

-Volvió pero se ha ido de nuevo no sin antes gritarme lo insensible y poco romántico que soy porque no me alegré de que tratara de compensar sus viajes con una taza decorativa de Argentina.- relató el moreno.- Sinceramente T.K. creo que nuestro matrimonio está en su último trecho. Tami ya no es la misma y yo tampoco y ahora casi no nos vemos…

Takeru resopló.

-Supongo que sólo hablándolo podrán resolverlo.- opinó el escritor.- Oye, ¿Qué te parece si vamos por algo de comer antes de pasar por los niños a casa de mi hermano? Creo que hay que ponernos al día y yo aún tengo tiempo antes de volver a la editorial.

-¿Tu mujer no va a enfadarse? - cuestionó Veemon.

-Quizá, pero ella vive enfadada de todas maneras.


Hikari y Mimi habían decidido ir a dar un paseo esa tarde pues ésta última se había ofrecido a ayudar a Kari a comprar las cosas faltantes para su departamento así que ahora iban por una gran plaza comercial. Palmon y Gatomon se habían unido a ellas sin dudarlo.

-Me alegra que hayas vuelto.- sentenció Mimi.- Sora nunca quiere ir de compras y Yolei últimamente no tiene tiempo de nada.- se quejó la castaña que seguía demostrando que a veces pensaba sólo en ella.

-Pues a mí tampoco me gustan mucho las compras, Mimi.- se excusó la Yagami.

-Pero si te vistes muy bien, Kari.- replicó la antigua mujer de apellido Tachikawa.

-A Mimi y a mí nos gustan los vestidos.- intervino Palmon.- ¡Sobre todo para aparecer en la tele!

-Aunque ni se lo mencionen a Kou, sigue rabiando cada que uso mini faldas en tv.- se carcajeó la señora Izumi mostrando su jovialidad.- Oye, mira esos de allí, ¿No son Daisuke y Takeru?

-Sí y parecen estar almorzando.- observó Kari.- No me sorprende, mi hijo me dijo que Akira y Takeshi estaban en casa de Matt.

-Deben estarse dando un descanso de sus hijos.- opinó Gatomon.- Allá están Patamon y Veemon también.

-Vayamos a saludar.- ofreció Mimi.

Hikari observó la escena con ojos soñadores. Takeru y Daisuke conversaban como los buenos amigos que eran. La castaña se sintió transportada entonces a sus épocas de juventud, cuando había caído en sus manos la decisión que ponía en riesgo esa sincera amistad. Los dos la amaban, quizá no de la misma forma o con la misma intensidad pero ambos habían estado enamorados de ella y había sido su turno de decidir.

Siempre quiso a Davis y aunque a veces fuese un poco cruel o infantil respecto a sus sentimientos el cariño que sentía por él era muy puro y transparente. Era un amor sin medida que le profesaba por ser uno de sus mejores amigos, sin embargo éste no era suficiente para pensar en tener una relación con él.

Por otro lado T.K. siempre le perteneció un poco de la misma forma en la que una parte de ella le pertenecería siempre a él. El joven rubio era el único que podía entenderla con tan solo mirarla en silencio y a pesar de eso Hikari no se perdonaba haberle manchado con algo tan horrible como lo que habían hecho años atrás. Y no se trataba sólo de la forma en la que habían perdido a su primer bebé.

Eso era algo que odiaba recordar, pero que sin embargo a veces no podía evitar traer a su memoria.

-Hikari, Mimi.- se asombró Daisuke.- Que sorpresa.- luego se abrazó a la antigua elegida de la luz.- Kari, estás genial, me da un gusto enorme que estés aquí, te hemos extrañado mucho.

Ella le devolvió el abrazo y besó su mejilla.

-Y yo a todos ustedes también.- asintió la mujer.- ¿Iban a comer?

-Así es.- admitió T.K.

-Ven Davis, acompáñame a pedir la comida en ese caso.- pidió Mimi, que ante los años se había vuelto muy observadora y sabía que lo mejor era dejar a esos dos solos.

Daisuke a regañadientes obedeció y se paró de la mesa, dejando a los otros dos allí sentados.

-Qué bueno que has vuelto.- habló Takaishi.

-Sí, hace mucho que no tenemos una conversación real, Takeru.- recordó Kari.

-Pero si nos hemos visto hace apenas tres meses.- comentó el rubio, aunque en sí pensaba igual que Kari. No verla diario era ya un calvario.

-Me refiero a hablar tendidamente.- alegó la Yagami.- Creo que la última vez fue en la boda de Mimi y Koushiro.

-Es verdad, recuerdo que te saqué a bailar.- sonrió el Takaishi.- Y que estabas muy guapa con tu vestido plateado.

Ella se sonrojó y tomó su mano por debajo de la mesa.

-Y tú te veías muy bien de la mano de tu esposa y tu hijo.- remarcó la castaña, aunque cada palabra le taladró el alma un poquito.- Y así debes permanecer.

Él observó el suelo, recordando porque odiaba ese tipo de conversaciones serias con la compañera de Gatomon. Hikari jamás aceptaría sus sentimientos de nuevo y se encargaría de rechazarlos hasta el día de su muerte por temor a destruir una familia, aunque era claro en sus miradas cruzadas que aún no se olvidaban.

-No entiendo como prefieres que viva infeliz en un matrimonio inestable cuando los dos sufrimos cada que nos vemos.- sentenció Takaishi un poco molesto.- y no sólo nosotros, también sufre Aline, Takeshi y Kyou pues ninguno de ellos está conforme con la situación actual.

-Entonces deberás hacer algo para remediarlo.- concluyó Kari decidida.- Mi hijo es mi familia y él y yo no tenemos nada que ver con ustedes. Tú debes encargarte de que tu familia esté bien y yo haré lo mismo con la mía.- se secó una lágrima que amenazaba por salir.

T.K. se puso de pie justo cuando Mimi y Davis volvían.

-Se me ha quitado el apetito.- espetó antes de marcharse sin mirar atrás.


Takeshi volvió a casa cuando su amigo Shiro y su padre se ofrecieron a llevarlo. Lo primero que el niño rubio presenció fueron los gritos de sus padres desde la estancia. Hizo lo posible por no hacer ruido y le pidió a Tokomon hacer lo mismo.

-No deberías espiar a tus papás.- reprendió su Digimon.

Takeshi le ignoró monumentalmente.

-¿Cómo no me habías dicho algo así? - gritaba escandalizada su mamá.- ¡Eres un descarado!

-Aline, no es tan grave, no debería tener porque afectarnos.

-¡Pues lo hace y lo sabes bien! - replicó Aline.- Takeru, estoy cansada. Verdaderamente harta.

-Pero si eres tú quien no ha hecho más que volver esto un infierno.- se indignó T.K.

-Yo no soy la culpable y lo sabes.- espetó Aline.- Quizá sí me he vuelto más fría y orgullosa contigo y con Take-chan, pero eso ha sido por lo mucho que has herido mi orgullo.

-Nuestro hijo no tiene la culpa.

-¡Eso ya lo sé! - Takeshi dio un salto en su sitio al oír el estruendoso alarido de su mamá.- ¡Amo a mi hijo, T.K. y quisiera poder ser la madre cariñosa y buena que él se merece pero no lo soy! No nací para ser mamá.

El niño rubio se limpió su carita empapada en llanto.

-Eso podría cambiar, si pones de tu parte nosotros podemos…

-Nosotros nada.- le acalló la mujer de alta estatura y cabello rubio muy corto.- ¿Cómo crees que me sentiría al seguir a tu lado con Hikari Yagami de vuelta en la ciudad? ¡Humillada, T.K.! Todos se dan cuenta lo que sientes por ella. ¡Sólo me has humillado por años!

-¡No, Aline, Hikari es mi mejor amiga, yo a la única que quiero es a ti! - exclamó Takaishi.

-Eres un mentiroso y ella una mosca muerta que se comporta con tanta serenidad y afabilidad cuando yo sé bien que lo único que quiere es robarme a mi marido.- lloró Aline.- Y lo consigue sin siquiera intentarlo.

-Hikari no es así.- replicó el rubio.

-Ya sé que la vas a defender hasta el cansancio pero vete enterando que ya me da igual.- se encogió de hombros.- No me importa porque así como tú no me amas yo tampoco te amo.- finalizó con un sollozo desolado y azotando la puerta.

Takeshi se fue a dormir con lágrimas en sus ojos y el corazón destrozado. Tokomon había intentado animarle pero el rubio estaba demasiado afectado por todo lo que había escuchado.

Sabía que su mamá no era cariñosa ni tampoco muy afectuosa o comprensiva pero él jamás había necesitado eso. Aline no era una mujer maternal pero Takeru había podido suplir el cariño que ella debió haberle dado a Takeshi y por eso el niño no se sentía tan afectado. Sin embargo lo que si sentía era un enorme rencor hacia Hikari Yagami y lo mucho que ésta significaba para su papá.

Aline entró a su cuarto a mitad de la noche.

-Hijito.- lo despertó con cuidado.- Nos vamos.- agregó y entonces Take notó, a pesar de la oscuridad, que ella llevaba una maleta.- Iremos a ver a tus abuelos en Setagaya, ¿Te parece?

El pequeño se desperezó y vio como su mamá tomaba una de sus maletas y metía muchas prendas suyas en ella.

-¿Y papá? - se atrevió a cuestionar el rubiecito.

-Papá no vendrá y no le veremos en un buen rato.

-Pero yo no quiero marcharme. Son vacaciones de verano pero luego debo volver a clases ya estaré en sexto año mamá y…

-¿Te quieres quedar aquí para ver como tu papá lame el suelo por el que Kari Yagami y su hijo pasan? - preguntó llorando.- Vámonos Takeshi, ya podrás hablar con tu padre cuando lleguemos a Setagaya.

Y a pesar de que un niño tan noble como Takeshi no debería sentir resentimiento creyó era lo que sentía entonces por su padre y accedió, junto con Tokomon, a partir con su mamá.

Fin capitulo 2.

Ojala les guste este capitulo, hasta la proxima!

Dannemi