Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Stephenie Meyer. La historia original pertenece a Nolebucgrl (link en mi perfil) Yo sólo la traduzco.
Sideline Collision
Capítulo 2
"¿Edward, cariño, me escuchaste?" Sacudí mi cabeza e intenté concentrarme en el rostro sonriente de mi madre. Siempre nos juntábamos para el almuerzo al otro día del juego antes de que volvieran a Jacksonville por la semana. Se me hacía difícil concentrarme esta mañana, el pedazo de papel en mi bolsillo se sentía como si me estuviera haciendo un agujero en la pierna. ¿Por qué mierda me había dejado el número de teléfono de la tienda de música?
"Lo siento mamá, ¿Qué decías?" Ella me preguntó algo sobre mis clases y yo le respondí con el típico "me va bien" que ella esperaba. Mi hermano me sonrió desde el otro lado de la mesa.
"Creo que Edward no estaba haciendo sus tareas anoche, mamá. ¿Te emborrachaste? ¿Cog…?"
"¡Emmett Matthew Cullen, si terminas esa oración, te arrastraré hasta el baño y lavaré tu boca con jabón!" Me reí ante el rostro sorprendido de mi hermano mientras mi madre lo regañaba.
"Te iba a preguntar si había conseguido el perfume, para nuestra adorada madre." Emmett gruñó cuando la mano de mamá hizo contacto con su nuca.
"Sabía muy bien lo que le estabas por preguntar. La noche de tu hermano no es cosa tuya." Ella lo miró antes de sonreírme. "¿Has conocido a alguna chica buena, cariño?"
¿Chicas buenas? Conocía a muchas chicas buenas. Algunas eran buenas en el sexo oral, otras eran buenas para montar mi verga, otras eran buenas con sus manos, pero tenía el presentimiento de que mi madre no aprobaría esa respuesta. El rostro de la chica Reed entró en mi mente y alejé mis pensamientos de nuevo.
"Nadie en especial, mamá. En verdad regresé a casa luego del juego y me quedé en mi habitación." No tenía ganas de ir a The Moon. Había jugado juegos de video e intentado descifrar que le pasaba a la chica Reed. Nadie se alejaba así de mí, nadie. Y me había dejado el puto número de la puta tienda de música. ¿En verdad se pensaba que le iba a comprar esa estúpida lengüeta?"
"Bueno, algún día lo harás cariño. Carlisle, ¿Cómo está tu omelette?" Jugué con mi comida e intenté tener algo de apetito.
Emmett se inclinó hacia la mesa ahora que mamá no le estaba prestando atención. "¿En serio regresaste a casa luego de un juego como ese? No eres mi hermano, chico. Yo era una leyenda en esa escuela. Las chicas todavía siguen pensando en mí. De hecho, estoy segura que una de ellas está gritando mi nombre ahora." Mi madre le pegó de nuevo en la nuca y él hizo un gemido de dolor.
"Lo siento, ma, pero es cierto."
"Esta es tu influencia, sabes." Le dijo a mi papá, quien sonreía.
"Me llevó a ti, ¿verdad?" Ella se derritió y los dos comenzaron a recordar como se habían conocido en este campus. Mátenme ahora.
"Tengo que irme. Tengo una prueba de cálculo mañana." Me levanté de la mesa y abracé a mi madre, y luego le di la mano a mi papá. "¿Te veré el viernes?" El título ACC se jugaba el viernes en Jacksonville así que iría a casa de nuevo.
"Okey, hijo. Trabaja en tu tiro de cinco pasos esta semana." Rodé mis ojos ante el consejo de papá, le pegué en la espalda a Emmett y me fui del restaurante. Por suerte había conducido yo solo. Entré en mi Mercedes plateado y sonreí mientras ella se encendía. Ella era la única chica en mi vida y así estaba bien.
No tenía prueba hoy en realidad, así que conduje por la ciudad escuchando en último CD de Eminem y saludando y sonriéndole ocasionalmente a cualquier chica caliente que se cruzara. Una me saludó pero pasé por su lado cuando la luz se puso en verde. Llegué a Evergreen y me detuve en el pequeño centro comercial. Allí, la segunda tienda de la izquierda era la tienda de música Masen.
Me senté en el auto por un minuto, dándole golpecito al volante. Sí, puede que haya buscado la puta dirección anoche cuando estaba en mi habitación. Luego de que había buscado a Bella en el directorio escolar. Había un montón de Isabellas en esta universidad y no tenía idea cual era la chica Reed y no iba a llamar una por una para saberlo. Así que eso significaba que tenía que arrastrar mi culo hacia esta puta tienda de música para ver si podía descubrir quien era.
La chica Reed de seguro sabía como jugar conmigo, y eso me molestaba demasiado. Debí de haberla dejado que se sentara en su habitación, esperando ansiosamente la llamada de la tienda de música avisándole de que su estúpida lengüeta había sido comprada. Una llamada que nunca llegaría porque me había dado el número equivocado, pensando que sería linda y graciosa y toda esa mierda. Pero si hacía eso, no podría molestarla de nuevo y era divertido pelear con ella. Sería divertido sacar su mejor parte de nuevo, y tal vez ser bueno con ella y darle mi mejor parte de nuevo. A ella le encantaría otra follada y esta vez podríamos hacerlo en una cama para poder manejarla y hacerla rogar para que la hiciera acabar. Sí, ella rogaría esta vez, yo haría que sucediera.
Maldición, mi verga estaba putamente dura ahora. Ugh, piensa en cosas feas. El pelo de la espalda de Emmett, las rodillas de la abuela, papá y mamá haciéndolo en la fuente Westcott… sí, eso funcionaba. Salí del auto y fui a la tienda de música Masen. El imbécil detrás del mostrador me miró y entrecerró sus ojos. Eso es, pedazo de mierda, Edward Cullen está aquí. De nada.
"¿Puedo ayudarte?" Caminé hacia el escuálido muchacho y me recosté contra el mostrador.
"Sí, eso creo. Se supone que tengo que comprarle una lengüeta a una chica o algo así. Supongo que ella toca el oboe o…"
"¿Bella?" Su rostro entero se encendió cuando dijo su nombre y eso me molestó, como si él la estuviera tocando o haciendo algo pervertido. ¿Qué mierda me pasaba?
"Sí, así es, Bella." Me pregunté si algún día la dejaría de llamar chica Reed, lo cual me hacía preguntar porque me estaba preguntando eso. No era como si la fuera a llamar de nuevo después de esto. Una vez más y listo. Dos era mi límite. Ella tendría el honor de cogerme en su habitación como la mayoría de las chicas y luego me iba.
"Sí, ella llamó… tú debes ser" miró el papel que estaba al lado de la caja registradora. "Edward Cullen." Esperé pero no hubo ninguna pista de reconocimiento en mi nombre. ¿Qué mierda le pasaba a este tipo? ¿Vivía en una cueva? Miré su etiqueta y sonreí.
"Eso es, Jacob. ¿Ahora tal vez podrías decirme que clase de lengüeta tengo que comprar?" No quisiera pasar todo mi puto día en una tienda de música, gracias.
Me sonrió y salió del mostrador. Era una cabeza y media más bajo que yo y lucía como si pesara cincuenta kilos. Su cabello negro llegaba hasta sus hombros. Mariquita.
"Bella prefiere la lengüeta de oboe Duste' Bass, la mejor en el mercado." Alzó sus manos sobre varias lengüetas antes de sacar una de los estantes. Me pregunté que mierda hacía con esas lengüetas cuando estaba solo en la tienda, porque parecía un poco raro cuando las tocaba. "Cuestan $30.50 o puedes comprar tres por $27.45."
"¿Treinta dólares por una pequeña pieza de madera de mierda?" Él hizo una mueca ante la irritación en mi voz.
"Señor, no puedes poner un precio en los sonidos que saldrán de los labios de Bella cuando ella ponga su boca en esta fina lengüeta."
¿Qué diablos dijo? ¿Acababa de hablar de los labios de la chica Reed y los sonidos que haría? Sabía los sonidos que hacían y él nunca lo sabría. Este puto nerd tenía un enamoramiento en mi chica Reed. Que se vaya a la mierda.
"Oh, conozco los sonidos que hace Bella. Llevaré tres." Arqueé una ceja y le sonreí al imbécil solo para que mi mensaje se entendiera. Su piel bronceada de repente lucía un poco más pálida y se alejó de mí, llevando las lengüetas al mostrador como la buena personita de servicio que era. Puto mequetrefe. ¿Cómo si la chica Reed le fuera a prestar atención? Ella tenía mejor gusto que eso, como lo probó anoche en el vestuario.
Arregló mi compra y suavemente me dijo que le debía $92.73 con impuestos. Le di mi tarjeta platino mientras él me daba la factura para firmar. Cuando fui a tomar las lengüetas él las alejó.
"Um, creo que acabo de comprarlas, ¿así que tal vez podrías ponerlas en una bolsa y dármelas? ¿No es lo que se hace cuando alguien compra algo?" Lo miré al pequeño Jacob y él palideció más.
"Bueno, Bella dijo…"
"¿Bella dijo que?" Le pregunté.
Él tragó en seco. "Bella dijo que cuando vinieras y compraras la lengüeta, que las mantuviera aquí y la llamara para decirle que la habías comprado."
Oh, eso hizo, ¿verdad? ¿Ella pensó que le compraría la maldita lengüeta y me iría así? No me conocía nada.
"No dejaré mi compra contigo. No te conozco. Tal vez las guardarías y harías como si nunca las hubiera comprado."
Él bufó y cruzó sus brazos. "¡Claro que no! Nunca le haría algo así a Bella."
Ahí estaba de nuevo. Bella. La manera en que él decía su nombre me hacía enojar.
"Llámala."
"¿Qué?"
"Llámala ahora y dile que estoy aquí y que no te dejaré las lengüetas." Se las quité de la mano mientras él me miraba como si le hubiera pedido que resolviera una ecuación de tercer grado o algo así.
"Pero…"
"¿Pero que? ¿Tienes su número, verdad?" Y eso también me molestaba, el hecho de que ella le haya dado a este simple perdedor su número pero en cambio ella me da a mí el número de esta tienda de música. ¿Qué diablos le pasaba a esa chica?"
"Sí, tengo su número."
"Entonces llámala. O dámelo a mí y yo la llamaré." Él me miró pero tomó el teléfono y marcó. Vi un 7, 3 y 9 pero sus dedos se movían demasiado rápido para averiguar su verdadero número.
"Hola, Bella, soy Jacob, de la tienda de música Masen." Él sonrió cuando ella contestó el teléfono. Lucía como un adolescente de trece años enamorado. Me pregunté si podía pegarle pero parecía el tipo de perdedor que llamaría a la policía para denunciarme y luego me suspenderían. Mierda.
"Oh, sí. Él vino y compró tu lengüeta. ¡Tres de ellas!" Me miró con cuidado mientras revelaba que le había comprado más de una. Imbécil. ¿Y si era un maldito regalo para mi maldita novia o algo así? Él necesitaba aprender modales. "Sí, bueno, hay un problema con eso. Él tiene las lengüetas y nos las dejará aquí. No confía en mí." Agregó la última parte molestamente, sonando como si hubiera insultado a su madre o algo así. Lo que sea, perdedor, no mirarás a la chica Reed de nuevo antes que yo.
"No lo sé. Le dije que eso era lo que tú querías pero él dice que no lo hará."
"Solo dame el maldito teléfono, Jacob." Levanté mi mano y esperé que me lo diera.
"Quiere hablar contigo. ¿Estás segura? Okey." Me dio el teléfono. Lo miré mientras lo colocaba en mi oído.
"Hola, chica Reed, ¿Cómo estás?"
Ella suspiró en el teléfono y sonreí. Ya estaba exasperada conmigo. Fantástico.
"Estaría mejor si dejaras las lengüetas en la tienda para que yo pudiera ir a buscarlas."
Reí y le di mi espalda al idiota de Jacob, recostándome contra el mostrador. "Bueno, eso es una opinión, pero ambos sabemos que tú preferirías que te las entregara en persona. Sabes que quieres verme de nuevo."
Hubo una risa rápida al otro lado del teléfono que fue directo a mi verga. La chica Reed tenía una risa perfecta; era sexy y toda esa mierda. "Si quisiera verte de nuevo, te hubiera dado mi número verdadero."
Sonreí y crucé mis piernas. "Quieres darme un reto. Está bien, chica Reed, puedo respetar eso."
"Creo que tú no sabes mucho sobre respeto, Cullen."
Reí. "¿Por qué no me enseñas, Bella?" Dije su nombre como Jacob lo había hecho, como una caricia y la escuché que dio un grito ahogado. Tal vez ese perdedor tenía algo.
"No tengo tiempo para enseñarte la mitad de las cosas que tienes que aprender."
"Oh, soy bastante rápido."
Ella rio. "¿Crees que no lo sé?" Oh, diablos no, ella no iría allí.
"No escuché que te quejaras cuando gritabas anoche contra mi casillero."
"Fue divertido. ¿No eres del tipo que las cogen y las dejan? Supuse que te haría un favor y ni siquiera pretendí esperar una llamada tuya." Eso me irritaba, incluso si fuera verdad. Ella no me conocía.
"No me conoces, chica Reed. No me conoces para nada."
"Tampoco quiero. Así que si pudieras dejar las lengüetas en la tienda, podríamos seguir con nuestra vida."
Mierda. Ahora no me iría. "Nop, eso no funcionará. Lo que sucederá es que me dirás donde vives e iré ahora para entregarte las lengüetas. Veremos que pasa desde allí."
Ella rio. "Nada pasará."
Ambos sabemos que eso no es cierto, chica Reed. Te tendré desnuda en cuestión de minutos. "¿Entonces porque tienes miedo de que vaya? ¿Crees que no puedes controlarte a mi alrededor?"
"Sé que puedo."
"¿Bueno, entonces?"
"¿Por qué tienes que ser un dolor en el culo?"
"Ni siquiera he comenzado a ser tu dolor en el culo, Bella, pero estoy dispuesto a serlo. ¿Te gusta el sexo anal? Porque debo decirte…"
"¡Que desagradable, Edward! ¡Ciertamente no te dejaré venir si intentarás eso!" Reí ante su reacción. Ella era tan fácil. Bueno, no fácil de la forma en que quería, pero llegaríamos allí pronto. A ella le estaba gustando la idea, y podría hacer que le gustara más si me daba su dirección.
"Tú fuiste la que dijiste que yo era un dolor en el culo. Yo estaba dispuesto a serlo." Escuché que Jacob comenzaba a toser detrás de mí. Eso es, muchacho, estoy hablando sobre coger a tu chica deseada por el culo. ¿Por qué no tocas más lengüetas mientras yo toco a la chica Reed?
"En verdad pienso que sería mejor si dejaras las lengüetas allí."
"Y en verdad creo que voy a asegurarme de que mi compra llegue a tus pequeñas manitos calientes. No puedo tenerte acosándome por el campo de juego antes del campeonato gritándome de nuevo sobre tu lengüeta, ¿verdad?"
Ella demoró un minuto antes de responder. "No te rendirás, ¿verdad?"
"¿Parezco el tipo de persona que se rinde?"
Ella suspiró. "No."
"¿Dirección?"
"Apartamentos Fountain Crest sobre Market Street. Apartamento 432."
Así me gustaba. "Estaré allí en quince." Me giré y casi rio ante la expresión de Jacob. Lucía como si le hubiera pegado en la entrepierna. Le di el teléfono y él lo llevó a su oído.
"¿Bella? ¿Estás segura que quieres que él te las lleve? Podría llamar a alguien tal vez… oh, okey." Su rostro decayó ante lo que sea que le haya dicho. "¿Te veré pronto, entonces? Okey. Adiós." Colgó el teléfono y me miró.
"Deberías ser más educado con los clientes. Nunca sabes cuando necesitaré más lengüetas para mi chica Reed." Molestamente apretó el botón de la caja registradora. "Nos vemos. Tengo lugares más interesantes donde ir." Me coloqué mis gafas de sol y le sonreí mientras salía. Mensaje recibido. Él nunca más estaría cerca de mi chica Reed si sabía lo que le convenía.
Puse las lengüetas en el asiento del acompañante y encendí el auto. Me sentía bien mientras me dirigía hacia el apartamento de la chica Reed. Sabía que no había visto lo último de ella. Edward Cullen siempre consigue lo que quiere y por ahora, la quería a ella. Una vez más.
Holaaa! Perdón por la pequeña demora. Estoy entrando en período de exámenes y creo que voy a enloquecer lentamente jajaja xd pero estoy acomodando mis horarios así que en poco tiempo ya habrá un día fijo para SC :D
Espero que les haya gustado el capítulo. De a poquito nos vamos enterando más de la historia de Bella y Edward y aprendiendo un poco más de música y de football JAJAJA
Para las inexpertas en este deporte como yo, les dejo el significado del campeonato ACC.
ACC: Es la Lista de Campeones Confederados de Football de la Costa Atlántica (Edward y Bella viven en Florida) incluye once equipos de football diferentes que hayan ganado el campeonato universitario de football premiado por la Confederación de la Costa Atlántica desde 1953.
Lo saqué de Wikipedia xd obviamente jaja.
Muchas gracias por sus reviews, el primer capítulo fue un éxito! Espero que este les guste tanto o más :D
Que tengan una linda semana!
Besos,
Romi
