Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Stephenie Meyer. La historia original pertenece a Nolebucgrl (link en mi perfil) Yo sólo la traduzco.
Sideline Collision
Capítulo 3
Me detuve frente al complejo de apartamentos de la chica Reed y apagué mi auto. Me miré en el espejo retrovisor para confirmar que lucía caliente y salí, tomé las lengüetas y cerré la puerta, dándole una palmadita en el capó de mi chica antes de dirigirme hacia el apartamento.
Una nerd estaba esperando el elevador, me miraba con su boca abierta. Arqueé una ceja y caminé a su lado para tomar las escaleras. No necesitaba que ella estuviera babeándome antes de tener mi oportunidad de cogerme a la chica Reed. No quería que nada más se interpusiera ante nosotros, y la baba de una nerd con acné le daría la idea incorrecta.
Llegué al cuarto piso y el apartamento 432 estaba a mi derecha. Caminé y golpeé la puerta roja, poniendo mi mejor sonrisa para cuando me vea de nuevo. Ella parecía del tipo que miraba por el agujero, aunque sabía que vendría. Esperé un minuto y nadie me abrió así que toqué timbre. Tal vez se estaba preparando en el baño. Mierda, ella podría estar en la ducha. Y con esa imagen, mi verga se puso dura de nuevo. Tal vez debería tomarla allí y luego en la cama. Chica Reed mojada sería demasiado caliente. Mojada en más de una manera, naturalmente.
Seguía sin respuesta. Ella no parecía del tipo que se arreglaba demasiado, ¿pero qué mierda iba a saber? Había pasado menos de una hora con ella y todo lo que hicimos fue discutir y coger. Fue tan increíble. Le daría otros cinco minutos y tocaría de nuevo. Eso sería tiempo suficiente.
Me recosté contra la pared y cerré mis ojos, su rostro llenó mi mente. Ella era muy bonita, incluso cuando era una perra como lo había sido por su lengüeta. Esos ojos marrones y esos labios carnosos me hacían querer morderla. Esperaba que siguiera enojada conmigo sobre no dejar sus preciadas lengüetas con el pervertido en la tienda de música.
Pasaron los cinco minutos y toqué timbre de nuevo. Las persianas estaban cerradas así que no podía ver nada dentro del apartamento, pero no escuchaba nada tampoco. ¿Qué mierda? ¿Estaba aquí o no? ¿Era este su apartamento? Ella estaba jodiéndome de nuevo, lo sabía. Ella no podía hacer nada simple, ni siquiera la entrega de sus propias lengüetas. Bueno, que se vaya a la mierda, no la necesitaba.
¿Quién se pensaba que era? ¿Quién se pensaba que yo era? Yo era el maldito Edward Cullen, no un perdedor como el de la tienda de música quien complacientemente se sentaría a sus pies y esperaría por ella. Yo podía tener a cualquier chica en esta universidad y ciertamente no necesitaba su mierda.
Tomé una de las lengüetas, mirándola por un momento y luego la quebré y la dejé en su alfombra. $30 se fueron por el retrete, pero no me importaba. Llevaría las otras dos de vuelta a la tienda y se las enterraría en la nariz a Jacob y luego él la llamaría llorando. Luego encontraría a la primera chica caliente y la cogería para sacarme a la chica Reed de mi cabeza.
Me giré para dirigirme hacia el elevador y salieron dos chicas riéndose. Ninguna de ellas era la chica Reed pero ambas eran putamente calientes, especialmente la rubia alta. Ella se rio ante algo que dijo la pequeña de cabello negro y corto, y giró su cabeza. Su sonrisa se congeló cuando me vio y entrecerró sus ojos. ¿De qué mierda iba todo esto? No conocía a esa chica. La hubiera recordado si la hubiera cogido. O al menos eso creía.
Ella le dijo algo a la pequeña y se dirigieron hacia mí.
"Eres Edward Cullen." Dijo la rubia, mirándome fríamente. Ella tenía ojos raros, de un color casi violáceo. Era caliente. Y era tiempo de que me hubiera reconocido.
"Sí, lo soy." Le di a ella y a su amiga mi mejor sonrisa y ellas me miraron en blanco. ¿Qué diablos?
"¿Qué diablos estás haciendo en nuestro apartamento?" La rubia tomó sus llaves y las colocó en la puerta, abriéndola.
"Estoy aquí para ver a Bella, pero ella no contesta la puerta."
La rubia sacudió su cabeza. "Bella está trabajando." ¿Trabajando? ¿Estaba trabajando? ¿Por qué no me lo había dicho? Porque quería joderme de nuevo, por supuesto. ¿Qué diablos le pasaba?
"Bueno, si le dices que estuve aquí…" Había terminado con esta perra y no les dejaría las lengüetas a sus compañeras de trabajo.
"No, no lo haré." Dijo la rubia, colocando sus brazos en su cintura. ¿Cuál era su problema? Tal vez estas perras locas vivían juntas. La pequeña era silenciosa pero la rubia y la chica Reed tenían problemas.
"¿Por qué no?"
"Porque eres un imbécil."
Naturalmente, era un imbécil. Ella era la perra hostil con un tipo que ni siquiera conocía, pero yo era un imbécil. Basta de los dramatismos.
"Discúlpame, ¿pero te conozco? ¿Te cogí o algo? Porque no creo recordarlo." Le di mi mejor sonrisa y su boca se abrió. No, no reconocía esa mirada en ella tampoco, así que claramente no me había chupado la pija.
Su dedo apuñaló mi pecho. "Ciertamente nunca tuviste el placer de cogerme, Edward Cullen. Si lo hubieras hecho, lo hubieras recordado."
Tal vez ella y la chica Reed eran hermanas. Actuaban de manera similar. "¿Entonces por qué estás actuando como si hubiera atropellado a tu puto perro?"
La pequeña rio pero no dijo nada. La rubia dio un paso adentro y me miró. "Porque eres uno y el mismo."
¿Qué diablos significaba eso? "No estoy seguro de lo que quieres decir, pero puedo decirte, no hay otro yo. Soy original."
Ella rio. "No, eres la copia carbón del imbécil de tu hermano. Asegúrate de decirle que Rose le dijo que se muera." Y con eso se fue, cerrando la puerta en mi rostro. ¿El imbécil de Emmett se coge a esta chica y yo soy el culpable? Maldito.
Otra risa me alertó del hecho de que la rubia le había cerrado la puerta a su amiga. "¿También me dirás algo?"
La pequeña se encogió de hombros. "No lo sé. ¿Tratarás a Bella como tu hermano trató a Rose?"
¿Cómo respondía a eso? "No sé cómo la trató él."
Ella arqueó una ceja. "¿No?"
Okey, lo sabía. "No soy mi hermano."
Ella rio. "Eres peor."
Sonreí. "O mucho mejor, depende de cómo lo mires."
La pequeña sacudió su cabeza y se dirigió hacia la puerta. "¿Por qué estás aquí?"
"Porque la chica Reed, quiero decir, Bella, me dijo que le deje sus estúpidas lengüetas aquí."
"Yo se las puedo dar."
Sacudí mi cabeza. "No. Ahora no se las daré. Ella me está jodiendo."
La pequeña rio. "¿En verdad? Estoy segura que tú la jodiste antes."
"Le di exactamente lo que ella quería."
"Y claramente ella no lo quiere de nuevo o te hubiera dicho cuando sale de su trabajo."
"Bueno, claramente no quiere sus lengüetas." Me giré y la pequeña me tomó del brazo. "¿Qué?"
Me estudió con sus ojos grises. "Interesante. Puede que seas lo que ella necesita."
Rodé mis ojos y quité mi brazo. "Si lo que ella necesita es una buena cogida, entonces sí, soy exactamente eso. Pero ella es un dolor en el culo y no lo necesito."
La pequeña rio. "Sí, en verdad creo que sí. Dime, ¿eres amigo de Jasper Whitlock?"
¿Qué mierda? ¿Qué tenía que ver Jasper con todo esto? "Él es mi suplente. Nos llevamos bien, aunque quiere mi trabajo. Aunque no es lo suficientemente bueno para hacerlo."
Su rostro se transformó en irritación. "Eso no es cierto. Jasper es genial. ¡Ha hecho diez touchdowns!"
Reí y me recosté contra la pared. ¿Qué le pasaba a esta chica? "Sí, contra la segunda y tercer cuerda luego de que ya había diezmado sus comienzos. ¿Qué diablos quieres saber sobre Jasper?"
Sus mejillas se sonrosaron y reí. "¿Te gusta Whitlock?" La miré de cerca. No era caliente como la perra rubia pero era bastante linda. Tenía un cuerpo pequeño pero con curvas. Puede que tenga chance con Jasper; no sabía que más le gustaba además del coño.
"Bueno, él es lindo y me gustaría conocerlo. ¿Tal vez podrías arreglar eso?" Ella me miró con esperanza y era putamente lindo. Esta era la primera vez que alguien me pedía ayuda con uno de mis compañeros. Tal vez debería sentirme insultado de que no me quisiera, pero ya que era la compañera de habitación de la chica Reed, probablemente habría alguna regla sobre no coger al mismo tipo o algo así. Ella me querría de otra manera, de eso no había duda.
"¿Y si arreglo eso que obtengo a cambio?" No lo haría desde mi buena voluntad. Ella no había sido tan hostil como su compañera, pero tampoco había sido amistosa.
"Bella."
"¿Qué?" ¿Me ayudaría con la chica Reed? No necesitaba ayuda con ella. Ya había terminado.
"Lleva a Jasper a la fiesta que iré y me aseguraré de que Bella esté allí. Ella tendrá que hablar contigo."
"Tal vez no quiero hablar más con ella." Estaba harto de esta mierda.
La pequeña rio. "Sí, quieres. No estarías aquí todavía si no lo quisieras."
Eso era… bueno, no sabía lo que era pero no era cierto. "Tal vez quisiera saber por qué tu amiga es una perra real."
Esos ojos grises se entrecerraron y siseó. "No le digas perra a mi amiga. No la conoces y no sabes lo que tu hermano le hizo."
Levanté mis manos. Maldición, la pequeña tenía temperamento. "Tienes razón, no lo sé. Pero no le hice nada a ella y me trató como una mierda. Eso no es justo, ¿verdad?"
"Tal vez no. Depende de qué clase de imbécil seas con Bella."
"¡No estoy intentando ser un imbécil con Bella!" Tiré mis manos en el aire en señal de frustración. "Estoy intentando entregarle las putas lengüetas que ella me pidió y tal vez verla una vez más. ¿Es eso tan malo? No le he hecho nada."
La pequeña suspiró. "Está bien. No sé cuál es el problema entre ustedes dos. No sé si quiero saberlo, pero sé que quiero conocer a Jasper. Así que, te ayudaré a verla de nuevo, si eso es lo que quieres."
¿Quería verla? Sí, sí quería solo para echarle en cara su ridículo comportamiento y tal vez quebrarle las lengüetas en su rostro. Miré a la pequeña y saqué mi celular de mis pantalones.
"Si hago esto, ¿te asegurarás de que vaya?"
La pequeña asintió ávidamente.
"¿Y me dejarás entrar en su habitación? Necesito hacer algo." Le dejaría la lengüeta rota en su almohada, dejándole un pequeño mensaje.
La pequeña asintió más lento esta vez.
Busqué en mi teléfono el número de Jasper. Lo apreté y puse el teléfono en altavoz.
"¿Hola?" Dijo. El maldito estaba durmiendo. Aunque, eran solo la una. La pequeña dio un grito ahogado al escuchar su voz. Dios.
"Whit. Soy Edward."
"¿Cullen? ¿Qué hora es?"
"La una de la tarde, imbécil."
"Ugh, es demasiado temprano. ¿Qué quieres?"
"Quiero saber a qué fiesta iremos esta semana."
"¿Qué? ¿Me estás llamando tan temprano para saber a qué fiesta iremos?"
"Me escuchaste. ¿Qué tienes planeado?" Dios, era tan imbécil. De ninguna manera tomaría mi equipo de dos años.
"Um, mierda, no lo sé Creo que Newton hará una fiesta el miércoles a la noche."
"¿Irás?"
"Sí, creo que sí. Es en tres días, ¿Cómo puedo estar seguro?"
Puedes estar seguro porque yo te lo digo, imbécil. "Iremos."
"Oh, iremos, ¿verdad? Faltaste a la última." Sonaba como una niña pequeña.
"Tenía mierda que hacer."
Él rio. "Apuesto que sí."
Lo que sea, imbécil. "El viernes en lo de Newton. Iremos." Colgué antes de que pudiera decir algo y me giré hacia la pequeña. "¿Y bien?"
Ella abrió la puerta y me hizo un gesto para que entrara. Me agaché y tomé la lengüeta rota y la seguí. "Esta es la habitación de Bella." Ella me señaló la puerta de la izquierda y entré con ella detrás.
Su habitación estaba bastante ordenada y no llena de cosas de chicas como en las habitaciones en las que había estado. Olía bien. Algo floral pero no demasiado. Tenía muchas partituras en el escritorio al lado de su computadora. Había una fotografía de ella y dos personas más grandes, sus padres supongo, en su mesa de noche. Su cama estaba hecha, la colcha estirada y un poco arrugada sobre las sábanas. Me gustaba que no se preocupara por eso.
Vi su estuche de música en el piso de su closet y lo tomé. Lo abrí y allí estaba su preciado oboe. Me dio una idea.
La pequeña estaba de pie en la puerta, mirándome, como si fuera a robar algo. Bueno, lo haría, pero tendría que preguntárselo primero.
"¿En dónde trabaja Bella?"
"En la biblioteca Strozier. ¿Por qué?"
¿Strozier? ¿El mejor lugar para conocer chicas según Playboy Magazine? ¿Esa puta Strozier? No me gustaba para nada.
"Porque no quiero esperar hasta el viernes para verla." No podía explicarlo, pero quería verla de nuevo hoy.
"Oh." La pequeña se encogió de hombros. "Bueno, ella trabaja hasta las seis los domingos." Era bueno saberlo.
"Me llevaré esto." Tomé el estuche del oboe.
"¿Qué? ¡Claro que no!" Ella se acercó a mí y reí sosteniéndolo en mi hombro. Ella no podía llegar allí.
"Relájate, pequeña. No me lo quedaré para siempre. Solo quiero dejarla saber que no me gusta que me jodan. Mira, dejaré sus lengüetas aquí como signo de buena fe." Las puse en la almohada junto con la rota.
"¿Se lo devolverás? Porque llamaré a la policía si no lo haces."
"Mira, pequeña…"
"Mi nombre es Alice." Me interrumpió.
Más nombres para recordar. "Okey, Alice. Le demostraré que puedo jugar al juego mejor que ella. Se lo devolveré… eventualmente."
"¿Eventualmente?" Preguntó.
"Presumo que ella vendrá a buscarlo, una vez que sepa que lo tengo." La pequeña rio y asintió. "Okey. Si por alguna razón no lo hace, se lo llevaré a la fiesta el miércoles." De ninguna manera la chica Reed resistiría mi reto.
"Ella me matará."
"¿Quieres a Whitlock o no?" ¿Quién diría que el idiota sería un trueque para mí?
"Sí." Suspiró.
"Está bien. Dame tu número para decirte donde vive Newton y toda esa mierda." Ella tomó mi número y programó su número. Reí cuando vi que lo puso bajo el nombre de pequeña.
"Dudo que puedas recordar el nombre de las chicas a las que has cogido, mucho menos las chicas a las que no."
Sonreí y le di una palmadita en su hombro. "Eres buena, pequeña. Hablamos pronto."
"Espero que vayas, Cullen."
Me giré para mirarla. "Siempre cumplo con mi palabra. Nos vemos el miércoles."
Me fui, llevando mi nueva posesión conmigo y bajé las escaleras. De repente tenía demasiada energía. Era algo malo que no pudiera gastarla en lo que quería, pero la chica Reed era testaruda. Estaba a punto de descubrir que yo era tan testarudo como ella.
Conduje hacia la biblioteca, la cual estaba putamente llena porque era domingo por la tarde. Tuve que estacionar demasiado lejos, llevando su oboe conmigo. Fui al escritorio y pregunté por Bella.
"Está en las bibliografías."
"¿Y eso es?" ¿Cómo si lo supiera?
El nerd detrás del escritorio me señaló hacia el segundo piso. "A tu izquierda." Le agradecí y subí las escaleras. No iba a las bibliotecas. Todo lo que necesitaba lo encontraba en la computadora, pero lo que sea. Era bastante genial estar aquí. Olía a papel y a cuero.
Pasé unas mesas ocupadas y las computadoras y encontré la sección bibliografías. Allí, detrás de un escritorio, luciendo estudiosa y usando un par de lindas gafas, estaba mi chica Reed. Mi verga se endureció al verla. Maldición, pero tenía que tenerla de nuevo. Y ella tenía que usar esas gafas cuando lo hiciera. Las fantasías de bibliotecarias sexys no eran de mi gusto, pero claramente me lo estaba perdiendo.
Caminé hacia el escritorio y me detuve frente a ella. Ella estaba concentrada en lo que sea que estuviera leyendo y no me notó así que aclaré mi garganta. Miró en sorpresa y luego me miró otra vez.
"¿Edward? ¿Qué estás haciendo aquí?"
Le sonreí y me recosté contra el escritorio. "Creo que es una biblioteca, ¿verdad? Vine aquí a aprender."
Ella sacudió su cabeza. "Nunca te he visto aquí."
"Es una biblioteca grande. Tal vez deberías darme un tour." Arqueé una ceja y la chica Reed rio.
"No lo creo. Podría decirte donde queda la sección de anatomía y fisiología. Tal vez eso pueda satisfacer tus necesidades."
Ella era increíble. "Me gustan más las tareas prácticas que las teóricas. ¿Por qué no me muestras una esquina tranquila y te demostraré lo que quiero decir?"
Sus ojos brillaron. "No se me permite salir de este escritorio."
Esa era una puta mentira, pero está bien. "Bueno, podría inclinarte y…"
"¡Edward!" Un alto shh vino de algún lugar y la chica Reed se sonrojó. "¿Qué estás haciendo aquí?"
"Bueno, esperaba una lección de música."
Ella rodó sus grandes ojos marrones y empujó sus gafas, como si se le estuvieran cayendo de la nariz. "No enseño música."
"Creí que podías hacer una excepción por mí. Después de todo tenemos una historia juntos."
"Una historia vieja." Sí, de horas.
Reí. "La historia es propensa a que se repita de nuevo. ¿No has aprendido nada?"
"No tienes ningún instrumento."
Le sonreí. "Claro que sí."
Sus ojos miraron el estuche y a mí. "¿De dónde lo sacaste?"
Le sonreí. "¿De dónde crees?"
"¡Devuélvemelo, Edward!" Ella intentó alcanzarlo y lo alejé. Otro alto shh vino de otra dirección. Maldición, estos nerds bibliotecarios eran molestos.
"Lamento no poder hacerlo. Me hiciste perder mucho tiempo en una tarea sin sentido. Ahora es tu turno. Sabes dónde encontrarme, si lo quieres. ¿Tal vez puedes venir y mostrarme cómo lo tocas?"
Su rostro estaba rojo de enojo y sus ojos brillantes. Era muy sexy.
"Te mataré, Cullen."
Reí. "Puedes intentarlo, chica Reed. Estaré esperando mi lección privada."
"¿Por qué haces esto?" Sus manos fueron a sus caderas y sus senos empujaban contra su camisa azul. Ella lucía demasiado increíble.
"¿Por qué eres tan difícil?" Ella abrió su boca y luego se encogió de hombros. "Aquí tienes, entonces." Le di un papel. "Ese es mi verdadero número. A diferencias de otras personas, yo no ando con juegos."
Ella miró su oboe en mi mano derecha y arqueó una ceja. "¿No?"
Buen punto. "Sólo cuando mi mano es forzada. Espero tu llamado." Le sonreí y me giré para irme. Ella vendría a mí esta vez. No la perseguiría más. Ella había ganado la primera ronda. Ahora podía dejar de ser tan testaruda y ambos podíamos ganar el empate.
It's aliveeeee! Finalmente actualicé. No lo puedo creer jajaja. Ahora tengo mucho más tiempo ya que terminé mis exámenes y estoy de vacaciones :D Así que voy a dedicarme a pleno a traducir y completar WWS y seguir con SC :D Así que en la semanita esperen otra actualización de ambos fics :D
Espero que tengan una liiiiinda Navidad! Que Papá Noel les traiga muchos regalos jajaja y bueno capaz que tienen algún regalito de mi parte :) Coman mucho y pasen muy lindo con sus seres queridos. Antes de año nuevo actualizaré así que nos leemos prontito!
Que tengan un lindo fin de semana!
Besos,
Romi
