Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Stephenie Meyer. La historia original pertenece a Nolebucgrl (link en mi perfil) Yo sólo la traduzco.
Beta: dianittaCS
Sideline Collision
Capítulo 8
Esto no sería tan malo. La comida estaba en un refrigerador en la maleta, junto con la manta. Tenía el oboe de la chica reed y otra rosa, color rosa, junto conmigo en el asiento del pasajero. A ella le había gustado la primera, así que supuse que una segunda sería una buena idea. Estacioné frente a su apartamento y respiré hondo. ¿De donde salían estos nervios? Yo era el maldito Edward Cullen y no me ponía nervioso, no antes de un juego y menos por una chica.
Molesto, tomé el oboe y la flor y salí del auto. Caminé y apreté el botón del elevador. ¿Era tan difícil? Solo tenía que llegar a su puerta, pasarla a buscar e irnos. Yo lucía demasiado caliente con un par de jeans, una camisa negra y una chaqueta de cuero negra. Refrescaba por la noche así que la chaqueta servía para eso también, además de hacerme lucir bien. Tenía que asegurarme de que la chica reed llevara una chaqueta. Aunque, tal vez no. Yo podía mantenerla caliente.
El elevador se abrió, y por suerte no me encontré con ninguna chica. Caminé hacia la puerta de Bella y pasé mi mano por mi cabello antes de tocar el timbre. La puerta se abrió y sostuve la flor pero me encontré con piel, lo cual no hubiera sido malo si fuera piel de una chica, pero no, estaba mirando a un sonriente Jasper quien estaba usando únicamente un par de boxers con sonrisas y unas botas de cowboy. Mierda.
"¡Oh, Edward, no te hubieras molestado!" Quiso tomar la rosa pero golpeé su hombro. "¡Ow! Eso no es lindo de tu parte." Hizo un puchero. Que maldito idiota.
"No es para ti, imbécil. ¿Por qué abres la puerta?"
Él sonrió. "Ali estaba… uh, ¿Cómo lo llamas?"
"Desnuda." Dije. Él estaba más jodido de lo que pensaba si no podía recordar esa palabra.
Hizo una mueca. "No. Quiero decir, sí, pero eso no fue lo que dijo. ¿Dispuesta?" Sus ojos se agrandaron y se giró frenéticamente hacia la sala. "Estás bien, ¿verdad esposa?"
"Sí." Gritó desde la habitación. Dios.
"Sí." Asintió. "No he visto a la chica reed porque yo estaba dispuesto, de la mejor manera posible."
Pasé a su lado y golpeé la puerta de Bella. "Chica reed, ¿estás lista?"
"En un minuto." Respondió.
Suspiré y me giré hacia Jasper quien estaba de pie en el pasillo con la puerta abierta.
"Creo que deberías cerrar la puerta antes que se escapen los gatitos."
Hizo una mueca de horror y rápidamente cerró la puerta. "¡Jimmy! ¡Hendrix! ¿Dónde están?"
"Están aquí." Dijo Shorty desde su habitación.
"Oh, bien." Jasper lucía aliviado. "Puedes sentarte."
Miró alrededor y caminé hacia la sala. Tan pronto como me senté en el sofá, una pelotita de pelo gris corrió a sentarse a mi lado. La atrapé antes de que se tirara en mi chaqueta. "Hola, Rainbow." Ella ronroneó e intentó subirse, pero la sostuve para que no se subiera, y la acariciaba para que se quedara quieta. ¿Por qué mierda estaba tan conectada conmigo?
"Mis gatos no hacen eso." Dijo Jasper haciendo un puchero. Que mal, me gustaría ver como los gatos se le subieran al pecho y lo arañaran.
"¿Podrías vestirte o irte a la habitación? No quiero quedar ciego por tu piel blanca."
Se fue murmurando algo sobre imbécil. La gatita siguió luchando hasta que me rendí y se subió. Por lo menos podía quitar fácilmente el pelo del cuero. Ella me saludó poniendo su trasero en mi rostro antes de acomodarse. "Eres rara." Pero se sentía bien que una cosa viviente me quisiera tanto, aunque fuera un gato. Comencé a acariciarla.
"Okey, estoy…" Las palabras murieron cuando giré a ver a la chica reed que salía de su habitación. Me miraba y yo me preguntaba que había de raro.
"¿Qué?"
"Nada. Es la fotografía." Sonrió y sus ojos marrones brillaron. "Supuse que no querrías saber nada de los gatitos una vez que los entregaste."
Me encogí de hombros y la miré. Como yo, usaba jeans. Pero además tenía una remera roja debajo de su camisa desabrochada, la cual dejaba a la vista bastante piel para observar con mis ojos y esperaba que con mis labios también. A diferencia del chico pastoso, su piel rogaba por ser tocada.
"Ella no es tan mala una vez que te acostumbras."
Sonrió. "Estaba pensando lo mismo sobre ti."
Me levanté del sofá y me acerqué a ella. "Eso es progreso. En cuanto menos lo esperes te gustaré."
"No me atrevería a ir tan lejos." Respondió.
"Veremos." Le di la rosa, la cual la hizo sonreír, y luego el oboe, el cual le hizo dar un grito ahogado y lo abrazó a su pecho sexy.
"¡Mi oboe! Ahora puedo deshacerme del que me prestó Jacob. No es malo, pero no es mío, ¿sabes?"
Maldito Jacob. "Felizmente lo devolveré por ti."
Ella rio y colocó el oboe en su habitación, cerrando la puerta antes de ir a la cocina y colocar la rosa en un florero junto a la blanca que le había regalado antes. Ella las guardaba. Eso era algo bueno, ¿cierto?
"¿Para que puedas atormentarlo de nuevo?" Ella sonreía pero sonaba molesta. ¿Por qué era tan confusa? ¿Estaba enojada conmigo o no?
"No me gusta ese chico." Fue mi respuesta.
Ella rio. "Primero, él es mayor que tú, así que no creo que lo puedas llamar chico." Lo que sea, era demasiado flaco, así que era un chico. "Segundo, no lo conoces, ¿así que por qué no te gusta?"
Porque le gustas. "Él es molesto." Fue mi respuesta. No debería importar que le guste a él, y menos si ella no lo sabía.
Ella rodó sus ojos. "Lo que digas. ¿Estamos listos para irnos?"
"Sí." Tomé a Rainbow para sacarla de mi hombro pero ella lloraba y se negaba. Bella se acercó y gentilmente sacó las garras de mi cuero. Suspiré y toqué mi hombro, quitando sus pelos.
"Ella está tan apegada a ti."
Sonreí, recordando la conversación sobre las gatitas y Bella rio. "Oh, no, no de nuevo. Rose todavía no ha llegado."
Así que podrían haber gatitos muertos cuando llegáramos. Fruncí el ceño. Rainbow era un poco molesta, pero era linda y no necesitaba que se muriera. "¿Podemos esconderla en tu habitación?"
La chica reed arqueó sus labios y llevó la gatita hacia su habitación. "Ya tengo su caja y su comida pronta por si acaso. Estará bien." Cerró la puerta previniendo que Rainbow saliera.
Bien. No era que me importara, pero no se merecía morir por culpa de Blondie. "Lleva una chaqueta." Le dije. Ella me miró curiosa pero tomó una chaqueta marrón del clóset. Me coloqué detrás de ella y tomé la chaqueta para que se la pusiera. Ella me miró. "¿Qué?"
"¿Me ayudarás a ponerme mi abrigo?"
¿Qué era yo, un simio sin entrenar? "Sí, tengo modales, sabes."
Ella rio y se colocó su chaqueta y quitó su cabello de ella. Me golpeó en el rostro y pude oler coco. Joder, ella olía bien. "No, no lo sabía."
"Hay mucho que no sabes sobre mí, chica reed."
Ella se giró y sonrió. "Bueno, supongo que comenzaré a saberlo esta noche, ¿verdad?"
Sí, lo haría. Abrí la puerta por ella. "Supongo que sí." Salió antes que yo y se giró para cerrarla. Esperé y caminé con ella hacia el elevador.
"Gracias a Dios ya nos vamos. Los ruidos que salían de la habitación de Alice eran insoportables."
Hice una mueca y apreté el botón del elevador. "En verdad no quiero saber como suena Shorty cuando tiene sexo."
Chica reed rio. "No era Alice quien emitía los sonidos." Desagradable.
"¡Eso es peor! ¿Qué le ve a ese tipo?" Entramos en el elevador y la chica reed oprimió el botón.
"Bueno, él es caliente." La miré incrédulo. "¡Lo es! El cabello rubio, un poco largo, esos ojos azules, ese cuerpo…"
Gruñí y pensé el volver para pegarle a Jasper. Chica reed rio. "Estás diciendo eso para molestarme."
Luego de que se calmó salimos del elevador y sonrió. "¿Quién lo dice?"
"Tú." Murmuré. La llevé a mi auto y abrí la puerta por ella de nuevo. Ella me miró de nuevo y suspiré. "Modales, ¿recuerdas?" Tenía que recordarle toda la mierda que mi papá hizo para mi madre cuando salían, pero lo estaba haciendo y no era idiota, a pesar de compartir genes con mi hermano. Claramente a él le tocaron los recesivos y estúpidos.
"Gracias, Edward."
La miré curiosamente y encendí el auto. "¿Por qué?"
Ella respiró. "Sé que este no es tu estilo y creo que es genial que lo estés haciendo por mí. No se bien por qué, pero quiero que sepas que lo aprecio."
Bueno, eso fue lo más serio que me había dicho. No sabía que hacer así que bromeé al respecto. "Solo te alegra alejarte de los recién casados."
Su sonrisa desapareció y asintió. "Seguro."
Mierda, ya la había cagado. Me acerqué y tomé su mano, lo cual le sorprendió pero no la quitó. "Estoy haciendo esto porque eres diferente a las demás chicas." Rezaba por que no me preguntara como o porqué, porque no sabía que decir, o no lo quería saber.
Ella sonrió. "Okey. Me gusta ser diferente."
Reí y solté su mano, poniendo el auto en reversa. "Lo eres, confía en mí."
Chica reed sonrió. "Trabajaremos en eso. ¿Me dirás a donde iremos?"
Ella lo sabría en cinco minutos. "Al concierto en el campus."
Dio un grito ahogado y la miré. Me estaba mirando con la boca abierta. Evité comentarle que quería poner algo en su linda boca siempre y cuando me lo pidiera. "¿Qué?"
"¿Me llevarás a ver Wandering Woodwinds?" ¿Qué mierda había dicho? ¿Qué nombre era ese? Asentí e intenté disimular mi reacción ante ese ridículo nombre. "¡Moría por verlos!" Ella saltó excitadamente y maldije la chaqueta por bloquearme la vista de sus lindas tetas.
"Sí, supuse que te gustaría." Ella me sonrió y dejé a un lado el nombre de la banda. Esto iba a apestar pero si ella era feliz, todo estaba bien.
Estacioné frente a Strozier y la chica reed esperó a que le abriera la puerta. Estaba aprendiendo. Fui a la maleta y tomé la manta y el mini refrigerador. Sonrió. "¿Comida también?"
Rodé mis ojos. "¿Creíste que te haría pasar hambre?"
Ella se encogió de hombros. "He visto a un par de chicas muy delgadas con las que te has acostado."
Esto era noticia. "¿Sí? ¿Cuándo?" La seguí mientras ella caminaba hacia la biblioteca y hacia el campus. La banda ya se estaba aprontando y afinando los instrumentos o lo que sea. Denme rock and roll cualquier día.
Nos detuvimos a unas veinte yardas de la banda y dejé el refrigerador para colocar la manta. La chica reed me miraba y cuando estiré la manta, se sentó y me senté a su lado. "¿Bueno?"
"¿Recuerdas la fiesta de Ziggy el pasado abril? ¿En Stevens?"
Apenas lo recordaba pero asentí.
"Nosotros llegamos y tú te ibas con una chica." Intenté recordar pero no podía recordar la chica con la que me había ido. "Cabello negro, muy delgada, ¿tal vez hispánica?" Ahh sí, esa chica, ¿cuál era su nombre? ¿Kara?
"Recuerdo. ¿Estabas ahí?" Tomé el refrigerador y le di un sándwich. Ella sonrió cuando lo abrió y vio el pavo.
"¡Esto es genial! ¡Gracias!" Asentí y saqué dos botellas de agua también. "Estuve allí." Ella me miró y jugó con el papel del sándwich. "Alice te saludó, tú nos miraste, sonreíste y te fuiste."
Huh. No lo recordaba. "No te vi."
Ella rio. No era una risa feliz. "No, no me viste. Nunca me viste hasta que rompiste mi lengüeta."
"Tú rompiste tu lengüeta." Me intrigó su tono. "¿Cuándo podría haberte visto?"
Ella se encogió de hombros. "Tuvimos biología juntos en primer año."
¿En verdad? ¿Dónde carajo estaba? ¿Cómo no pude haberla visto? "Había mucha gente en esa clase."
Ella rio. "Lo sé. Esa clase era una broma. Ni siquiera tenías que ir ya que te dejaban hacer más de una vez las pruebas."
Sonreí y le di un golpecito a su pierna con mi pie. "Sí, tú. Yo tenía que ir a clases sino no podía jugar los partidos."
Ella sonrió. "Los beneficios de ser invisible."
¿Invisible? ¿Qué mierda? "¡No eres invisible!" Grité y unas cuantas cabezas voltearon.
La chica reed acomodó su cabello y me miró a los ojos. "Eso no fue lo que dijiste el día que nos conocimos."
Mierda. ¿Por qué tenía que perseguirme eso? "Solo dije…"
"Que tú eras más importante." Terminó. "De todas maneras no me siento mal conmigo misma ni nada por el estilo. Me gusta ir a lugares y mezclarme con la gente si quiero. Tú resaltas. Incluso aquí la gente te está mirando." Miré alrededor y varias personas me estaban mirando y señalándome. "Ni siquiera lo notas, ¿verdad?"
Finalmente comenzó a comer su sándwich y esperó que respondiera. "Supongo que te acostumbras. Joder, Bella." Ella se sorprendió ya que había usado su nombre y sonreí. "Mira, he sido conocido desde que tengo, no lo sé, ¿doce años? Cuando se volvió claro que podía tirar un balón y ganar el campeonato de la pequeña liga tres años seguidos y el estatal. Es mi vida."
Ella tragó y bebió un sorbo de agua. "Lo sé. Honestamente, no te envidio. Me alegra poder faltar a clases y que nadie lo note." Sonrió.
"Eres una rebelde, señorita…" Me callé cuando me di cuenta de que no sabía su apellido.
"Swan." Dijo sonriendo.
¿Swan? De alguna manera encajaba. "Swan." Repetí. Abrí mi sándwich.
"Esta debe ser la primera vez que sabes el nombre y apellido." Bromeó.
Tragué y la miré. "Estaba intentando conocerte, como tú dijiste que querías. Si prefieres que me siente aquí y no diga nada, puedo hacerlo."
Ella lució un poco avergonzada y evité sonreír. "Tienes razón, lo siento."
"¿Así que eso es todo? ¿Una fiesta y clases?" ¿Dónde más no la había visto? ¿Cómo podía no haberla visto? Tal vez usaba es ridículo uniforme de banda a clases. Esa mierda me hacía mirar para otro lado.
"Bueno, en el campo un millón de veces." Bufé ante su exageración. "Te he visto en los bares un par de veces." No me miraba cuando confesó eso.
"¿Por qué, chica reed, me estabas acosando?" ¿No sería interesante?
Ella me miró y sus ojos se abrieron. "¡Claro que no! Solo he estado en el mismo lugar que tú un par de veces."
Sonreí. "Unos cuantos, acosadora."
"Ugh, olvida que lo dije." Ella giró y se concentró en su comida. No me gustó esa mierda y tiré suavemente de su cabello.
"Estaba bromeando, chica reed."
Ella se giró para mirarme de nuevo. "De todas maneras, estabas con una chica diferente siempre, excepto en las clases. Allí estabas rodeado por ellas."
Joder. Claro que lo estaba. "Ellas se sentaban a mí alrededor, no de otra manera."
Ella rio. "Dudo que te importara la atención."
No, ciertamente no. "Aparentemente has prestado atención."
Ella se encogió de hombros. "Te veía."
Y yo no la había visto. Eso explicaba porque estaba molesta conmigo la mayor parte del tiempo. Tiré suavemente de su cabello de nuevo. "Yo te gustaba."
Sus mejillas se colorearon y sus ojos brillaron. "Creí que eras caliente, seguro. Todo el mundo lo cree. Eso no es una noticia." Sonreí. "Pero también creía que eras un imbécil." Dejé de sonreír y ella se giró a mirarme, sentada con sus piernas cruzadas, sus rodillas tocando las mías. "Y puedes serlo, pero no eres solo eso."
No sabía que decir. "Soy seguro."
Ella rio. "Como sea que lo quieras llamar. Tienes un buen tipo dentro de ti. Un tipo que es gentil con una pequeña gatita y que no toma ventaja de una chica borracha, luego de que fue una perra con él."
Rainbow era mi nueva héroe. "No voy por la vida pateando a gatitos y a perritos, Bella. No soy tan imbécil."
"Lo sé. Si lo fueras, no estarías aquí." Ella me sonrió y toqué su cabello. Brillaba con los últimos ratos de sol.
"Siento no haberte notado antes." Le dije, dándome cuenta que era verdad. Estaba molesto por no haberla notado por un año.
Ella rio. "Está bien. Me notaste ahora."
"Era un ciego idiota." Esta chica era hermosa. Su cabello marrón mostraba reflejos rojizos del sol. Sus ojos bailaban como sonreía y tenía ese algo, ese algo que no sabía lo que era pero me gustaba. Me gustaba. ¿Cuándo había pasado esto?
"Bueno, ya no eres ciego." Sus labios se movieron mientras esperaba.
"¿Pero sigo siendo un idiota?" Le pregunté, sonriendo.
"Eso todavía no se sabe."
"Bueno, sigue mirándome, Acosadora Swan."
La boca de la chica reed se abrió y esta vez no la dejaría vacía. Tomé su sándwich y lo metí en su boca. Ella tomó un bocado y rio. "Idiota."
"Me aseguro que te alimentes antes de que comience el show." Ella tomó su sándwich antes de comerlo. "¿Y Bella?" Hizo una pausa cuando dije su nombre. "Me gustan las chicas que comen."
Ella rio. "Mejor así porque no me detendré. ¿Trajiste postre?"
Sí. Pastel de chocolate y dos cubiertos. "No nos apresuremos. No puedo engordarte." Espere a que le pegara a mi pierna. Reí con ella. "Sí, traje postre. Puedes comerlo de mí luego." Un tipo podía esperar.
Esa sugestión hizo que rodara sus ojos. "Sigue soñando, Cullen."
"Lo haré, Swan." Terminamos nuestra comida y tiré los envoltorios y las botellas en el refrigerador, sacando dos botellas más de agua con el pastel. La cerveza hubiera sido mejor pero era mejor no beber en público en el campus. La próxima vez, quizás.
"Así que, cuéntame sobre ti." La chica reed me miró sorprendida. Habíamos pasado esto. "¿De donde eres?"
"Jacksonville." Respondió, lo cual me sorprendió.
"¿Mi ciudad? ¿A qué colegio fuiste?"
"A la secundaria Forks." ¿La secundaria Forks? No existía ninguna secundaria Forks.
"¿Por qué inventas lugares? Vamos, ambos sabemos que destruí a tu secundaria en football. ¿Me deseabas en ese entonces?"
Ella tiró su cabeza hacia atrás y comenzó a reír. Las personas nos miraban por otra razón diferente ahora. "¿Qué?"
"Ego, Cullen. La secundaria Forks es en Washington. Donde vive mi papá. Mi madre vive en Jacksonville. Me mudé con él antes de comenzar la secundaria cuando mi madre conoció a un tipo con quien quería recorrer el mundo." Ella no sonaba amarga sobre esto, pero me molestaba. ¿Por qué su madre la dejó así?
"Eso apesta."
Ella se encogió de hombros. "Fue bueno pasar el tiempo con mi papá, pero cuando tuve que elegir a qué universidad iría, sabía que no me quería quedar allí. Podía pedir un préstamo al estado de aquí ya que es donde vive mi madre y eso fue lo que hice."
"¿Así que te mudaste al otro lado del país y viniste aquí sin conocer a nadie?" Eso era bastante genial.
"Sí, aunque es un mundo pequeño. Me encontré con un tipo con el que fui al colegio en Phoenix cuando fui a la primera fiesta."
Reí. "Yo me encuentro con gente a todos lados donde voy."
"Podías haber jugado donde quisieras. ¿Por qué FSU? ¿Sólo porque tu padre y tu hermano lo hicieron?"
"¿Sabías que mi padre vino aquí?"
"Carlisle Cullen, QB desde 1980 hasta 1982. Él fue finalista Heisman también, ¿verdad?"
Mierda. Ella sabía football. Eso era putamente caliente. "Uh, sí, lo fue. Terminó en tercer lugar en su último año."
"Y luego fue a la escuela de medicina en vez de a la NFL. La gente se sorprendió."
No podía sorprenderme más sobre su conocimiento. "Lo mantuvieron en secreto, pero papá se rasgó un músculo de su hombro. Si sucede ahora, probablemente lo arreglen, pero antes no sabían como hacerlo."
Ella lucía triste. "Y Emmett se lastimó su rodilla antes de que pudiera haber entrado en algún equipo."
"Sí, ahora vende autos y se está rehabilitando. Creo que todavía cree que puede entrar en algún equipo algún dia."
Ella me miró. "¿Y tú?"
"Cuanto más tarde, más difícil es. Él es increíble. Tal vez pueda llegar a lograrlo, firmar por una liga mínimo y luego continuar hasta la cima. Lo quiere tanto como quiere a Blondie."
Ella sonrió. "¿Crees que lo consiga?"
"No lo sé. Eso espero, por su salud. Todo lo que hace estos días es vender autos y coger."
Ella me miró. "¿Alguna vez te preguntaste que harías tú si te pasara eso?"
Arqueé una ceja. "¿Estás tratando de maldecirme?"
Sus ojos se agrandaron y sacudió su cabeza. "¡No! ¡Por supuesto que no!"
Reí y puse mi mano en su rodilla. Ella no la quitó así que supuse que era una buena señal. "Si me lastimo, seguiré en la universidad, obtendré mi MBA y probablemente entraré en publicidad. Creo que soy bueno en eso."
Ella asintió. "Puedo verlo."
Sonreí. "¿Acabas de darme un cumplido?"
"No dejes que vaya a tu cabeza. La publicidad es todo sobre las apariencias. Tienes todo cubierto."
"Me lastimas, chica reed." Sonreí para mostrarle que estaba bromeando. Me gustaba la manera en que respondía. Nadie más se atrevía. "Te prometo que si me lastimo, no estaré aquí en un par de años, rogándote una segunda oportunidad."
Ella arqueó una ceja y maldije por lo bajo. "No es que me has dado primero, o que seremos algo más que… joder." Ni siquiera lo intenté. No tenía idea de lo que quería decir y la chica reed estaba riendo tanto que parecía que fuera a llorar.
"¿Estás bien?" Le pregunté, apretando su rodilla e intentando calmarla.
"Sí, estoy bien. ¡Es que tu mirada!" Y comenzó a reírse de nuevo. Dejé que lo hiciera.
"¿Te calmaste ahora?"
"Sí." Ella sonrió. "Eso fue…"
"No sé lo que fue." La interrumpí.
Ella rio de nuevo. "Me deseas."
Sonreí. "Eso ya lo sabes. Pero tú también me deseas."
No dijo nada y sonrió. "No lo puedes negar, ¿verdad?"
"El tiempo lo dirá, Cullen."
"Tengo mucho tiempo, chica reed." Y por alguna extraña razón, quería pasarlo con ella. "Así que, nunca me dijiste, ¿cuál es tu carrera? ¿Derecho, como dije?"
Ella sacudió su cabeza y se encogió de hombros. "Es algo que estoy considerando, pero también biología marina y periodismo. Me interesan muchas cosas."
"Sí, como yo." Ella golpeó mi pierna y reí. "No lo puedo resistir. Todas se ven bien. Yo pensé en tomar biología marina pero no me coincidían los horarios."
Sus ojos brillaron. "Creo que sería muy genial, ¿sabes? Quiero decir, el mercado no es muy grande pero de solo pensar en trabajar con delfines y ballenas… sería de lo mejor. Tantas personas odian su trabajo, ¿pero como puedes odiar trabajar con animales todo el día?"
Ella tenía razón. "Por eso juego al football. Me encanta. Me encantaría vivir de ello y si no pudiera hacerlo me mataría."
"¡Exactamente! Lo entiendes. La escuela de leyes sería más práctica, por supuesto, y soy genial discutiendo con las personas." Reí y ella sacó su lengua.
"No me tientes con tu lengua." Le dije. Rodó sus ojos y la sacó de nuevo. Pensé en besarla pero no quería que me colgara del culo en público cuando las cosas iban tan bien.
"De todas maneras, lo que digo es que aunque soy buena discutiendo con la gente, no creo serlo frente a un jurado y siendo profesional. Prefiero decir que el tipo es un imbécil y debe ser declarado culpable. ¿Sabes?"
Reí ante la imagen de la chica reed furiosa frente al jurado. "Sí, tendrías problemas con eso."
Ella sonrió. "No me doy vuelta por nadie."
Joder. Ella sabía lo que estaba diciendo. Sus labios se movieron y sus ojos se reían de mí. "Estoy seguro de que no, chica reed. Pero te darás vuelta para mí, uno de estos días."
"Eso desearías." Dijo sonriendo.
"Lo sé." Antes de que pudiera decir algo, me acerqué a ella y su cuerpo estaba presionado a la manta.
"Edward." Siseó. "¡Estamos en público! ¡La gente nos está mirando!"
Mi rostro estaba a tres centímetros del suyo y todo lo que podía pensar era en besarla. "¿Y?"
Sus manos tocaron mi pecho y pensé que me iba a empujar pero tomaron mi chaqueta. "Y si me besas públicamente, la gente hablará."
"La gente habla todo el tiempo. ¿Qué me importa?" Solo la quería a ella. ¿A quien le importaba si todo el mundo lo sabía? Que supieran a quien pertenecía, por ahora.
Sus ojos se agrandaron y me acerqué un poco más. La música comenzó a sonar pero no me importaba.
"Creo que enojaré a un par de chicas de tu harén. Las chicas pensarán que estás conmigo." Había un tono en su voz. ¿Desesperación? ¿Celos? No lo sabía. No me importaba.
"Estoy contigo." Ella parpadeó, sorprendida. "Y no me importan las otras chicas ahora. Solo tú." Era cierto. Muy aterrador, pero cierto. Ella me fascinaba.
"¿Ahora?" Preguntó. Joder, solo quería besarla, no hablar.
"Por el comienzo." La miré y vi que se relajó un poco ante mis palabras.
"Joder. Está bien." Me tomó por la chaqueta y sus labios estuvieron en mí, finalmente la estaba besando. Su gusto era salado por el sándwich y dulce en sí misma. Sus labios se abrieron para mí y su lengua me tocó. Acerqué mi cuerpo a ella y gimió contra mis labios. Sus brazos me abrazaron y separó sus piernas a mi costado.
Le di una estocada y gimió de nuevo. Estaba tan putamente duro que iba a explotar en mis jeans. Joder, ¿por qué estábamos al aire libre y no en una cama? Quería arrancarle la ropa.
"¡Vayan a una habitación!" Gritó una voz a mi derecha. Bella quitó sus labios y pensé en ponerme de pie y pegarle al maldito hijo de perra. Sus ojos se abrieron y se sonrojó.
"Momento equivocado, lugar equivocado."
Yo no me había movido, todavía no. Se sentía bien debajo de mí. "¿Tipo equivocado?"
Lamió sus labios y me miró por un minuto. Estaba a punto de sudar. "No. No lo creo."
"Bien." Me puse de pie y la ayudé a sentarse. Mientras me ponía de pie miré directo a los ojos al idiota que se atrevió a interrumpirnos. Lo miré y él se agachó ante mi mirada. Idiota.
"Mira el puto show. Si veo que estás mirando de nuevo, incluso si estamos desnudos y ella grita mi nombre, no podrás ver por lo menos por una semana. ¿Entendido?" Él asintió y miró para otro lado enseguida.
La chica reed tiró de mi mano y me senté a su lado. "¿Era verdaderamente necesario?"
"Sí." Ella sacudió su cabeza y suspiró. "¿Qué haré contigo?"
"Puedo pensar en un par de cosas." Le dije dándole mi sonrisa más sexy.
"Y todas involucran un estado de desnudez. Sí, lo sé." Dijo secamente.
"No estábamos desnudos hace un par de segundos y me gustó. Podemos hacerlo de nuevo."
Ella rio y descansó su cabeza en mi hombro. Intenté recordar la última vez que una chica había hecho eso. Yo no era de abrazar. "Lo escribiremos para otra ocasión."
"¿Escrito? No, lo quiero jurado, notariado."
Ella rio. "No sé donde encontrar a un notario a esta hora."
"Haré que ese idiota que nos interrumpió lo firme." Pasé mi brazo a su alrededor y ella se acercó a mí.
"No asustes más a ese pobre tipo. De todas maneras no podríamos haber hecho mucho más."
"Habla por ti." Murmuré.
Ella me miró. "Créeme. Yo no planeé que sucediera eso esta noche. Alégrate por lo que tuviste."
Claro que sí. Tenía que trabajar en ello. "¿Tienes alguna lista u horario para saber exactamente cuando nos desnudaremos de nuevo?"
Ella comenzó a alejarse de mí pero la acerqué. "Estoy bromeando. Está bien. Lo llevaremos de a poco." Y moriré de bolas azules. Tal vez podrían enterrarme aquí, como recuerdo de nuestra primera cita y mi primera erección sin aliviar.
"¿Sí?" Preguntó tímidamente. ¿Honestamente creía que me alejaría?
La solté y puse mi mano debajo de su mentón, haciendo que me mirara. La luz del poste iluminó su rostro. "Dije que estaba en esto, en lo que sea que fuera. ¿Por qué no me crees?"
Ella mordió su labio y bufé en frustración. "Dime, Bella, ¿siempre me castigará mi pasado?¿Qué tengo que hacer para demostrarte que eres diferente a lo que solía hacer? Estamos en una cita, cosa que no suelo hacer. Te compré un gatito, que sí, era para Rose, pero ambos sabemos que te quedarás con ella y me gusta la maldita cosa. Y flores. Te besé en público, lo cual tampoco hago. Hablé contigo y te pregunté cosas sobre tu vida, lo cual no me importaba sobre las otras chicas. ¿Necesito usar tu nombre en mi puta espalda el sábado?" Eso no lo haría. Nunca.
Ella bufó. "No. Escucha, Edward. No puedo evitarlo. Se llama sobrevivencia. Tu reputación apesta. Es tu culpa, no la mía. Estoy intentando mirar más allá pero cuando dices cosas sobre cuando me quieres ver desnuda, eso me hace pensar en una sola cosa, más allá de que has hecho las cosas diferentes por primera vez. ¿Cómo se supone que no piense que te alejarás una vez que tengamos sexo de nuevo?"
¿Lo haría? No lo sabía pero de solo pensar en no ver más a la chica reed me hacía sentir como la mierda. "La vida no da garantías, chica reed. Tomas esta chance o la dejas. Me gustas. Me gusta esto." Hice un gesto alrededor. "Y estaba seguro de que no pensaba que me gustaría. Quiero hacerlo de nuevo. No te acuestes conmigo si quieres creer que eso hará una diferencia entre los dos." ¿Qué mierda había dicho? No, no, niégalo. Tal vez no lo escuchó.
Sus ojos se agrandaron. "¿Me acabas de decir que no me acueste contigo?"
Joder. "Uh, supongo."
Ella rio. "¿Por qué lo dirías?"
"¡No lo sé!" Tiré de mi cabello en frustración y ella tomó mi mano, sacándola de mi cabello y enlazando sus dedos con los míos. Miré nuestras manos. ¿Alguna vez había tomado de la mano a una chica? Honestamente no podía recordarlo. Tal vez para algún baile en el colegio.
"Edward, no quiero no acostarme contigo." Me tomó un segundo pensar en la doble negativa en su oración y luego sonreí. "Pero tampoco quiero acostarme contigo y que un segundo después corras a hacerlo con la próxima chica luego que me conquistaste."
"¿Quién soy, Genghis Khan? No soy un conquistador, Bella." Hice una mueca.
"Díselo a las chicas que dejaste atrás."
Ugh, otra vez. "Todas las chicas con las que me acosté lo sabían."
Ella asintió. "Tal vez sí. Yo lo hice y luego tú cambiaste el juego conmigo. Está jodiendo mi cabeza."
Suspiré. "¿Crees que no está jodiendo la mía? No sé que diablos estoy haciendo con los gatitos y las flores y los picnics y la música de marica, pero aquí estoy. No conozco este juego mejor que tú."
Ella me miró por un minuto y tocó mi mejilla. "No quiero que me lastimes."
"No quiero lastimarte y es la primera vez que me importa lo suficiente para decirlo."
"Okey." Sonrió. "¿Qué tal si vemos que sucede? No te daré un horario de desnudez porque no tengo idea de cuando llegaremos. Pero tampoco usaré el sexo como una especie de arma para que vayas detrás de mí."
Sonaba razonable. "No estoy aquí por el sexo, chica reed. Puedo conseguirlo cuando quiera, y no te lo digo para enojarte. Sabes que es cierto."
Ella asintió. "Sí."
"Basta de estas cosas." Tenía mucho en que pensar, intentar descifrar que tenía ella que me hacía no querer salir corriendo cuando hablábamos de esta mierda de conocernos. "Te traje aquí para escuchar música."
Ella besó mi mejilla y sentí un calor dentro de mí. "Gracias por eso."
"De nada." Tembló un poco y decidí intentar algo nuevo. Abrí mis piernas e hice un gesto para que entrara.
Ella arqueó una ceja. "Si me estás pidiendo que te la chupe, eso no funcionará."
Reí. "Maldición, me conoces tan bien, chica reed. Quería que me la chuparas públicamente." Ella rio. "Te decía que te sentaras aquí. Tienes frío, ¿verdad? Recuéstate contra mí."
Ella me miró pero hizo lo que le dije, recostándose contra mi pecho. Su fragancia de coco me golpeó y cerré mis ojos para olerla. "¿No es tan malo, verdad?" Ella sacudió su cabeza y se relajó. Envolví mis brazos a su alrededor.
"No, pero estás duro."
Reí de nuevo. "Acostúmbrate. Claramente lo estaré. Eso es lo que provocas en mí."
Ella rio y frotó su culo contra mi erección. "Me gusta."
"Claro que sí, provocadora." Susurré esas palabras en su oído y ella tembló. Tal vez no era el único que sufría. Besé su oreja y ella gimió. Esto no sería tan malo después de todo.
"Ni siquiera comencé a provocarte." Dijo.
Quería llorar en vez de reír. "Eso va para ambas partes, chica reed." Mordisqueé su oreja y sus manos fueron a mis rodillas y las apretó.
"Me matarás, ¿verdad?" Me dijo suavemente.
"Todo vale." Besé su cuello. "Nos enterrarán juntos."
"Prefiero vivir."
Pasé mis manos debajo de su chaqueta y acaricié los costados de sus senos. "Yo también." Besé su cuello, otro gemido suave y su culo se frotó contra mi verga. Saqué mis manos de su chaqueta y las envolví en su cintura. "Tregua."
Ella rio. "Suena bien." La sostuve y ella se relajó contra mí. Escuchamos a la banda, que a pesar de su ridículo nombre no estaba tan mal. La música me hacía querer dormir pero el cuerpo sexy y cálido de la chica reed no lo permitían.
Cuando el show se terminó nos levantamos y tomamos las cosas. Le di mi mano camino al auto y mientras conducíamos hasta casa. Era raro pero bueno, si eso tenía sentido. La acompañé hasta la puerta y ella la abrió con llave, pero no del todo, girando para verme.
"La pasé sorprendentemente bien contigo, Edward."
Le sonreí. "Sé lo que quieres decir."
Ella lucía nerviosa pero se acercó a mí y besé sus labios. No fue como el beso en el campus, este fue corto y dulce, como deberían ser los besos de despedida en las películas. "Gracias, te veo luego."
Mierda. ¿Luego cuando? No le había pedido otra cita de nuevo. Necesitaba hacerlo. "Uh, hey, ¿vendrás al juego?" Que pregunta estúpida, ella estaba en la banda.
Ella rio. "Sí, estaré allí."
"Bien." Cierto. Quería que estuviera allí. "Bueno, habrá una fiesta de celebración en la casa de mis padres luego. ¿Podrás ir?"
"¿Una fiesta de celebración? Todavía no han ganado." Le sonreí y ella sacudió su cabeza. "Cierto, ¿con quién estoy hablando? Una fiesta suena bien."
Esto sería raro. ¿Sería mi cita en mi fiesta? ¿Cómo lo hacía? Mierda. Tenía que averiguar más cosas. Escondí mi confusión con una sonrisa. "Genial. Si necesitas que te lleve, puedes esperarme hasta que termine el juego e irás conmigo y Emmett."
Ella sonrió. "Suena bien. ¿Por qué no me envías un mensaje de texto con los detalles y te diré si necesito que me lleves?"
"Genial" Espera. "Todavía no tengo tu número de teléfono."
Ella rio y estiró su mano. Le di mi celular y lo programó. Lo miré y sonreí. "Chica reed."
"Me estoy acostumbrando."
"Yo también, Bella."
Ella sonrió. "Eso también me gusta."
Le sonreí. "Lo sé." Tenía que irme. Teníamos un viaje temprano a Jacksonville. "Supongo que te veré…" Me callé cuando la puerta se abrió y una rubia aterradora salió.
"¡Tú! ¡Dile al idiota de tu hermano que pagará por cada factura de veterinario que tenga por el resto de su vida!" Bueno, por lo menos no iba a matar a los gatitos, o tirármelos. "¿Qué diablos le ocurrió para comprar un gatito? ¿Y escuché que tú también tienes una, Bella?"
Abrí mi boca para negarlo pero Bella habló primero. "Bueno, técnicamente Emmett te compró dos pero supuse que eran demasiado y en verdad me gusta Rainbow así que…"
"¿Rainbow? ¿Qué mierda? ¡Está bien, quédatela! No la quiero. ¡Pero Emmett pagará por ambos! ¡Y dale esto!" Antes de que pudiera atraparlo, una docena de pétalos cayeron en mí. Bella reía y yo estaba cubierto de flores. Que manera de terminar la noche.
"Blondie, juro por Dios que nunca le he pegado a una chica en mi vida, pero si me sigues tirando cosas, haré una excepción. Quédate con el gatito, los globos y el oso. Yo no los llevaré." Quité las flores de mi ropa.
Ella bufó pero no tiró más nada. "Para tu información, tu amigo tiene los osos y los globos. Cuando exploté el primero, vino corriendo medio desnudo a la habitación, y me los quitó, hablando sobre su esposa y Bob. ¿Qué mierda le pasa a ese tipo?"
Bueno, coincidíamos en algo. "Le gusta la marihuana. Bob es el oso y Shorty es su esposa. No me preguntes. Le gustan los globos porque son brillantes."
Ella rio y frunció el ceño. "No me gusta y no me gustas tampoco."
Rodé mis ojos. "Considerando que todo lo que me has hecho ha sido insultarme y golpearme, puedo decir que tampoco me gustas. Pero el idiota de mi hermano te ama por alguna razón." Ella se acercó a mí y levanté mi mano pero Bella se interpuso.
"Aléjate Rose. Él no te hizo nada." Mierda, me estaba defendiendo. Por primera vez.
"Oh, Bella, ¿no te he enseñado nada? ¿Te gusta esta mierda? ¿No puedes ver que es como…"
"Rose, yo decidiré como es. No tiene nada que ver contigo. Y hoy conocí a Emmett. Puede que haya hecho algo estúpido, pero parece bastante determinado en compensártelo. No te engañó, así que estás enojada en parte por algo que no fue real. Tal vez necesitas pensarlo."
Blondie miró a Bella, luego a mí y a Bella de nuevo. "¿Pensar? Bella, ¿qué te ha hecho? ¡Sé que es caliente y probablemente bueno en la cama pero eso es todo!"
¿Cómo mierda lo sabía? Antes de que pudiera preguntar, la chica reed habló. "No sé lo que es, Rose, pero sé que es más que eso. Como también hay más de Emmett. No hubieras salido cuatro meses con él si no fuera así." Blondie abrió su boca pero la cerró. "Exactamente. Ahora ve. Me gustaría despedirme de mi cita en privado."
Blondie giró y cerró la puerta sin decir nada. "Wow. Eso fue diferente."
La chica reed se encogió de hombros. "Hizo exactamente lo que tú me acusaste. Estoy intentando mantener mi mente abierta. Ella también debería hacerlo."
Sentí una ráfaga de felicidad. "Gracias."
"Sigues caminando en una línea delgada, Cullen."
Le sonreí. "Tengo buen balance, chica reed."
"Apuesto que sí."
La besé de nuevo. "Te veré el sábado, después del juego." Eso parecía muy lejano, pero estaría demasiado ocupado mañana. "¿Puedo llamarte mañana de noche?"
Ella sonrió. "Sí, tienes mi número."
"Y tú el mío."
Me miró. "Creo que sí, pero ahora no estoy tan segura. Supongo que lo averiguare."
Sonreí. "Supongo que sí. Buenas noches, chica reed."
"Buenas noches, Edward." La miré entrar y cerrar la puerta. Escuché como cerró y me fui. La primera cita no había sido tan mala. Había sobrevivido y ella parecía que le gustaba más que antes. No la había cagado. La chica reed, Bella Swan, esperaría mucho tiempo si pensaba que lo haría. Esto sería interesante.
