TITULO: Dreams
Capitulo: Y cuando supe la verdad…lo planee
Serie: Yu-Gi-Oh!
Resumen: Este es el comienzo de la más tierna historia de amor. Los años en la Universidad son gloria para quien compartió la más infinita felicidad...y también la más desgarradora desdicha.
Pairings: S/J Y/YY
Category: Slash/Yaoi. Angs, Drama, Romance, Humor.
Raiting: PG.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de Yu-Gi-Oh, pertenecen a sus creadores y respectivos socios comerciales. Esta solo es una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativos.
Lo único mío es la historia y OCC (Personajes originales).
De todas maneras si te gusta la historia y quieres publicarla, te pediría que antes lo consultes conmigo.
CAMPAÑA LE FAY No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante. ALZA LA VOZ, NO TE QUEDES CALLADO ANTE EL PLAGIO.
Tiempo: En calidad de Universo Alterno.
FLASH BACK
Lugar: Japón
FEEDBACK: transcurrido mes y medio desde aquella cena dónde Seto le había regresado las entradas de la ópera.
Serenity debía reconocer que jamás había sabido lo que era la desesperación por conseguir algo en el acto, pero de esa noche a la fecha las cosas eran de esa manera.
Todos los días Roger le decía que tuviera paciencia y que supiera aguardar el momento adecuado, pero con un corazón que latía deprisa por volver a ver al Amor de su Vida no podía pedirse paciencia.
Sin embargo la pelirroja la tenía y no fue hasta ese día en la mañana, mientras su madre le recordaba que llevaría a su modista personal para encargar un par de vestidos nuevos, que Roger le dio la noticia que hizo saltar a su joven y enamorado corazón.
-Hoy es el día, querida. Anunció al arribar a la mesa del jardín.
-¡¿Si!. Fue el casi grito de la muchacha, relegando a su madre quien frunció el entrecejo.
-Así es. Me costó mucho trabajo pero déjame decirte que hoy es el gran día dónde la fase dos entrará en acción.
Serenity habría bailado de haber podido, pero todo lo que hizo fue abrazar a su padrastro y llenarlo de gracias que el hombre conservó como una muestra de amor.
-¡No puedo creerlo!. ¡El día llegó!. ¿No es fantástico, mamá?.
La mujer asintió. No entendía mucho de lo que Roger y su hija estaban haciendo, pero si esta era feliz, que le compraran el mundo entero si con ello Serenity sonreía más.
-Debes lucir encantadora. De ti depende todo lo demás. Anunció el padrastro, quien se sintió jubiloso de poder ayudar a su hija.
-Por supuesto, lo hemos estado repasando todos estos días y créeme, no fallaré.
-Excelente. Entonces alístate que partimos en una hora. Todo debe ser perfecto.
Si bien el hombre no terminó de hablar, la muchacha se incorporó de su asiento y salió disparada hacia su habitación.
-No deberías de emocionarla tanto, recuerda que ha estado sintiéndose mal. Recordó la mujer pelirroja cuando su hija desapareció en el corredor.
-Déjala. No creo que ahora recuerde sus malestares. Lo que necesita es sentirse feliz y con lo que haremos tiene motivos de sobra.
La mujer meditó un poco mientras bebía de su café.
-Hay algo en todo esto que me hule mal, Roger.
-¿A qué te refieres?. Inquirió el aludido.-Por dónde lo veas el plan es más que perfecto.
-Puede ser. Murmuró la pelirroja sin apartar su mirada de la de su marido.-Pero hay algo que no termina de gustarme. ¿Estás seguro que investigaste todo lo relacionado con Seto Kaiba?.
-Absolutamente todo, querida. No hay ni un cabo suelto.
La mujer desvió la mirada. Ella no confiaba en los investigadores privados, sobre todo cuando se trataba de indagar sobre la vida privada de uno de los magnates más renombrados de Japón y el mundo.
Las personas como Seto Kaiba solían ocultar mucha información y aun dudaba que el especialista que había contratado su esposo para indagar en la vida del millonario hubiera conseguido todo lo necesario.
-A veces se falla. Murmuró.
-Esta vez no.
-¿Olvidas a caso cuando mande investigarte, querido?. Ocultaste siempre muy bien que habías contraído matrimonio con una hindú. Inquirió la mujer enarcando una ceja.
-Si, pero eso no te impidió entrar en acción, ¿o si?.
La pelirroja negó. Ciertamente se había llevado una desecación muy grande cuando Roger, en los tiempos de "caza", le había comunicado que era casado.
Sin embargo y como el hombre lo había dicho, eso no le había impedido cumplir con sus objetivos.
Lo que menos deseaba era que su hija sufriera una decepción. Jamás la había visto tan animada y sonriente y si ella tenía que actuar para que esa sonrisa se quedara siempre en el rostro de su hija, así lo haría.
-Confío entonces en que la ayudarás bien, Roger.
-Así lo haré querida. Así lo haré. Afirmó el hombre, dando por terminada esa charla. Aguardaba un día largo y fructuoso.
Noa salió de la piscina con ayuda de Joey, quien desde hacía unas semanas lo ayudaba en su terapia.
Todos los días el rubio arribaba muy temprano a la clínica para comenzar con la rehabilitación del peliazul.
Después de una serie de ejercicios el rubio se retiraba a la universidad para regresar más tarde y comenzar su trabajo, para finalizar con otra ronda de terapia que estaba siendo de mucha ayuda para el joven millonario.
Esa mañana se habían extendido un poco y fue el mismo Noa quien pidió a Joey que la terapia terminara.
-Lo estás haciendo muy bien, Noe. Te felicito. Sonrió el rubio mientras se secaba los dorados cabellos.-Maya dice que estas avanzando muy rápido.
-No soy yo. Sonrió el muchacho quien ya se había acostumbrado al ejercicio.
-Tengo un buen apoyo. Y guiñó para mirar a Joey sonreír con nerviosismo.
-No digas eso. Se quejó el rubio con bochorno.-Tú eres el que hace todo, yo solo estoy aquí para…
-Digas lo que digas todo el avance es gracias a ti, y ni se te ocurra decir lo contrario, ¿entendido?.
Joey agachó la cabeza. Le daba mucho gusto poder ayudar a su jefe y porque no decirlo, amigo.
Él se había ofrecido para ello y no podía adjudicarse algo que el paciente realizaba con dolor en un principio, esfuerzo en esos momentos y resultados más tarde.
Debía reconocer que jamás había cruzado por su cabeza la idea de ayudar al prójimo de esa manera, pero con Noe había aprendido mucho y le estaba realmente agradecido.
-Espero que no te haya quitado mucho tiempo. Nos entretuvimos bastante, ¿no?.
El rubio asintió, pero era un placer para él poder ayudar a un joven tan amable y buena persona como Noe.
-No te preocupes, de todas maneras la clase que tenía es aburrida. Nada que un repaso no pueda solucionar. Indicó, sonriendo tan despreocupadamente como siempre lo hacía.
-Eres incorregible, Joey.
El muchacho solo asintió para después empujar la silla de ruedas de Noe hasta los vestidores.
-¿Quieres que te ayude?. Ofreció Joey, provocando que los colores subieran al rostro del peliazul.
-N-no, gracias. Yo puedo. Musitó el menor, mirando la sonrisa del rubio que se encaminó hasta las regaderas al fondo de los vestidores.
El corazón de Noa comenzó a latir rápidamente, cómo solía hacerlo desde que comenzaran a utilizar las piscinas.
La sola idea de que el rubio se encontraba a unos cuantos metros de distancia, desnudo y duchándose, provocaban en él sensaciones desconocidas pero agradables para su imaginación.
Sabía que no debía pensar de "esa" manera sobre Joey, pero era imposible no visualizarlo con esa siempre eterna sonrisa de por medio y unas cuantas cosas más que le ponían el rostro rojo.
Así pues despejó su cabeza y se dedicó a vestirse antes de que el objeto de sus pensamientos entrara nuevamente en escena.
-¿Listo?. Indagó Joey quince minutos después cuando enfundado en Jeans y en una sencilla camisa arribó a donde Noa se encontraba.
-Si, claro.
-Bueno, entonces en marcha. Debes desayunar muy bien para recuperar energías, además el desayuno es el alimento más importante de todos.
-Hablas como un experto. Sonrió el más joven.
-Pues digamos que me he hecho de bastante práctica. Informó el rubio, recordando a cierto castaño de ojos azules al cual había sabido instruir muy bien en el arte de las tres comidas diarias.
-No quiero hacerte perder más tiempo, Joey.
-Nada de eso. Ya sabes que es un placer para mí.
-Pero…
-Nada de peros. Te llevo a la cafetería y después pido que te hagan un rico desayuno.
Ante la sonrisa de Joey, Noa no podía hacer nada. Por eso se dejó llevar hasta el comedor dónde un suculento platillo le fue entregado casi de inmediato.
Así pasó media hora dónde el rubio, como siempre, deleitó al peliazul con anécdotas y diversas cosas que tenían al joven millonario pendiendo de su silla por las risas.
Realmente Noa adoraba el carácter de Joey y ya no le cabía duda alguna de que lo que sentía por él era amor.
-Ahora si debo irme. Te veré más tarde. Informó el rubio.
-Si, te estaré esperando. Dijo el otro, sabiendo que Joey jamás entendería el real significado de sus palabras.
Aun era muy pronto para hablarle de amor, primero debía solucionar ciertas cosas con él mismo y su seguridad, y claro, con su hermano.
Invocando tal vez al "diablo", este se apareció.
-Es bueno saber que me respondes la llamada para varias. Informó la ronca voz de Seto a través del celular.
-Hola hermano, buenos días. ¿Amaneciste de mal humor?.
Seto bufó. Ahí iba Noa con su sutileza de siempre.
-Realmente no hablaré de eso.
-¿Entonces?.
-Es la décima vez en mes y medio que te pregunto:¿por qué razón Ed no está contigo?.
Noa sonrió un tanto cómplice. La respuesta era sencilla pero él aun no estaba listo para decirla.
Si Ed se quedaba en casa o con su hermano era sencillamente por su labor en la clínica.
Aun no era tiempo de informarle al mundo sobre su altruismo. No al menos hasta que Joey conociera primero la verdad de todo.
-Ya te lo he dicho. Cosas mías.
-¿Y qué cosas tuyas?. Nadie me saca de la cabeza que me estás ocultando algo, Noa Kaiba y te juro que si no me dices lo que es, voy a …
-No grites, ¿nadie te ha dicho que tienes cierto tono que molesta en los oídos?. Ya te dije que no oculto nada. Al menos no de gravedad. Susurró, para que su hermano no escuchara lo último.
-Más te vale. De todas formas no encuentro la razón de dejar a Ed en la casa. ¿Qué tanto haces en el día?.
El peliazul movió la cabeza de lado a lado. A veces su hermano se comportaba más como un padre que como lo que era.
Se apiadaba de sus hijos, si es que alguna vez los tenía.
-Eso es cosa mía. Deberías de sentirte feliz de que al menos me distraigo.
-Es aceptable y no estaré conforme hasta que no me digas lo que haces.
-Ya lo sabrás a su tiempo, hermano. Mientras tanto confórmate con saber que me estoy distrayendo de lo lindo.
Un pequeño silencio se efectuó y el menor de los Kaiba supo que su hermano estaba luchando por no proferir un improperio.
-Está bien. Te creeré.
-No esperaba menos de ti, hermano.
-Solo una última cosa, Noa. Me dijeron que hay un cliente programado para las diez de la mañana y cómo no está en mi agenda, es todo tuyo.
-¡¿QUÉ!. Gritó el muchacho atrayendo varias miradas sobre él.
-Cómo lo oyes. Sonrió el castaño. Esa sería una de sus tantas venganzas.-Tú querías responsabilidades en KC, son todas tuyas.
-Pero en este año…
-En este año has hecho cosas notables por la empresa, sin embargo al cumplir la mayoría de edad las responsabilidades aumentaron, por lo tanto sabes que no nos podemos dar el lujo de dejar a clientes plantados.
-Pero Seto. Gimió el peliazul y escuchó una risita salir por parte de su hermano.
-Ah no, nada de eso. Ya sabes que toda cita no planeada en mi agenda es cómo si no existiera.
-Lo sé, ¿pero no podrías hacer una excepción?. Pidió, tenía bastante trabajo en la clínica.
Pero la negativa de su hermano ciertamente lo metió en líos.
-Lo lamento. Si quieres llegar a ser un buen empresario es necesario que atiendas tus obligaciones.
-Pero no es asunto mío. Insistió, perdiendo un poco la paciencia.
-Oh si, si lo es Noa Kaiba. Toda cita fuera de lugar es asunto y responsabilidad tuya.
-¿Desde cuando?. Quiso saber con tono enfadado.
-Desde este momento, claro está. Cómo presidente así te lo mando y hay de ti si dejas plantado a ese negociante en potencia.
Sin más Seto colgó la llamada, dejando a un Noa bastante…enfadado.
-Marcador: Uno Seto, Noa: Cero. Sonrió el castaño, sintiéndose satisfecho de haberle ganado "una" a su hermano.
Ya podía pasar el día con un poco más de calma, ¿y por qué no, sorprender a cierto muchacho rubio que desde hacía unas semanas se levantaba bastante temprano.
Tenía deseos de pasar unos momentos con su amante y pareja, y así lo haría. Algo bueno tal vez de convivir con Joey eran las "manías" que se contagiaban y el desgano por el trabajo era una de ellas.
Por otro lado Noa miró su móvil por algunos minutos antes de guardárlo.
-El amor lo ha hecho listo. Medio sonrió, entendiendo lo que esa llamada había significado.-Pero no hay opción, tendré que atender a ese "cliente". Maldición y tenía junta con el departamento de publicidad. Se quejó, rodando su silla hasta el ascensor, que de inmediato lo llevó a la planta baja dónde el personal estaba haciendo ya su entrada.
Atender KC ciertamente requería de responsabilidades y cómo le había dicho Seto, si deseaba ser un buen empresario, entonces debía atender lo que le correspondía.
Tal vez cuando se recuperara debía pensar en regresar a su "libertad". Al final, todo era posible.
KC era uno de los edificios más grandes del país y no solo su apariencia imponía, sino también los negocios que dentro de él se llevaban a cabo.
Los visitantes entraron, mirando un pequeño caos en recepción.
-Tengo cita. Agregó, antes de que la secretaria cuestionara algo.
La muchacha buscó en su agenda y asintió, permitiendo el paso de los visitantes al piso del magnate y dueño de aquel poderoso imperio.
El ascensor estaba a medio llenar, por lo que fue difícil discutir los puntos a tratar en su destino, más el corazón galopante de ella era tan sonoro que no necesitaba recordar absolutamente nada.
Se encontraba emocionada. Terriblemente enamorada y aunque pareciera ridículo, realmente sabía que Seto Kaiba era para ella.
Las puertas se abrieron y pudieron mirar a la secretaria personal del mayor de los Kaiba, la cual les sonrió por bienvenida.
-Buenos días, ¿puedo ayudarles en algo?.
El hombre de traje asintió, procurando una bella sonrisa.
-Tengo cita con el señor Kaiba. Anunció con propiedad.
Una vez más se buscó su nombre en la agenda y después de constatarlo la chica tomó el auricular.
-Lo están esperando. Aseguró la secretaria y él sonrió agradecido.
-Tranquila, todo estará bien. Aseguró el hombre, mientras la muchacha respiraba agitadamente por la emoción.
Atravesaron las inmensas puertas del despacho privado de Seto Kaiba, encontrándolo agradable pero un tanto lúgubre. Tal vez algunas lámparas y plantas obrarían con mejoras sorprendentes. Pero mejor de ello se hablaba después.
Roger se acercó al escritorio y aguardó a que su negociante entrara en escena.
Serenity no podía saber por qué sus manos no podían permanecer secas, así que se dedicó a arreglarse el sombrero y a alisar el bonito vestido veraniego que su madre le había mandado hacer.
El hombre no tuvo tiempo de volver a tranquilizar a su hija cuando la puerta del fondo se abrió, revelando a quien les atendería.
-Buenos días. Saludó la voz un tanto seria del muchacho que había hecho acto de presencia.
Evidente fue para todos la decepción tan grande que Serenity se llevó al ver a su interlocutor y eso ocasionó que la atmósfera cambiara.
-Veo que no era a quien esperaban, ¿verdad?.
Roger se recuperó de la impresión y asintió.
-Esperábamos al señor Seto Kaiba.
Noa sonrió, deslizando su silla hasta el escritorio.
-Me lo puedo imaginar, sin embargo mi hermano tenía cosas que hacer y como segundo al mando es mi deber verificar los posibles negocios que puedan llegar a elaborarse.
-Claro, claro, es de esperarse. Trató de justificar el mayor, pero era evidente que hasta él había salido decepcionado.
A veces las cosas no salen como se planean.
Noa se tomó un momento para mirar a sus visitantes.
Ciertamente había dejado su reunión con publicidad a la mitad por ir a atender sus otros asuntos, sin embargo nunca se había encontrado con esa decepción en las miradas.
Ciertamente aun era joven, pero su ingenio era igual o un poco más grande que el de su hermano.
Estaba totalmente calificado para hacer cualquier cosa y eso incluía lidiar con las personas decepcionadas.
Eso lo hacía a diario en la clínica.
-Discúlpeme señor… Hakuraw. Pronunció al verificar el nombre en el post-it a su lado.
-Llámeme Roger. Aseguró el hombre con un poco más de optimismo.
-Señor Roger. Aclaró Noa sin entrar en excesivas confianzas.-Pero sea cual sea el caso que quiera tratar con mi hermano, yo soy lo suficientemente listo como para aclararlo con eficacia y eficiencia. Tal vez mi edad le parezca absurda pero créame, soy totalmente competente.
Roger lo sabía. No por nada ese chico era un Kaiba, pero lo que deseaba tratar con el mayor de los hermanos eran asuntos que probablemente ese chico no podría atender.
-Lo lamento pero…
-Hizo una cita, entonces que valga la pena. No todo el mundo tiene el "privilegio" de llegar hasta este piso. Solo nos encargamos personalmente de los buenos clientes.
Noa había dicho la verdad, no a todos atendían y si Roger había llegado hasta ahí era por algo.
El mayor lo pensó un momento. Realmente deseaba ayudar a su hija pero había invertido bastante en conseguir aquella excusa que podía llegar a ser un gran negocio.
Serenity por su parte miró al chico de enfrente. No parecía mucho mayor que ella. Era bastante atractivo y tenía los mismos ojos de su hermano, tal vez un poco menos azules. Pero la misma chispa de ascetismo se encontraba ahí, aguardando a salir.
Se preguntó cómo un joven que parecía tan brioso había llegado hasta la silla de ruedas que lo transportaba y de un momento a otro se comparó con él.
Ambos tenían hermanos y ambos, evidentemente, estaban "enfermos".
Tal vez había sido su destino conocerse. Por ello le sonrió.
Noa regresó la sonrisa que la chica pelirroja le exponía. Parecía agradable pero algo enferma.
Tal vez el color pálido de lo que debían ser unas mejillas rebosantes de vida, le dijeron que la muchacha podía estar padeciendo de algo.
Le simpatizó. Parecía buena persona y por ello le sonrió. Algo que con muy pocas personas hacía.
-De acuerdo. Habló Roger después de debatir consigo mismo.-Le hablaré del negocio que deseo tratar con KC.
Noa se sintió complacido y por ello escuchó atentamente lo que ese hombre deseaba tratar.
Su propuesta no era nada despreciable y resultaba hasta interesante.
Seto le había hablado sobre expandir sus ramificaciones y especializarlas en algo. La oferta de ese hombre perfectamente encajaba en esas expectativas que tanto su hermano como él tenían y lo que había imaginado como una reunión aburrida y sin sentido, se había transformado en algo productivo.
-¿Y bien?. ¿Qué le parece mi oferta?.
Noa meditó muy bien por algunos minutos y tras reclinarse en su silla, medio sonrió.
-Es algo convincente, señor Roger y creo que a Seto va a agradarle.
Roger sonrió. Él jamás elegía un negocio malo y sabía que ese en especial agradaría las exigencias de los Kaiba.
Tenía ya un punto a su favor.
-Podríamos iniciar convenios de inmediato pero tengo primero que hablarle a mi hermano sobre esto. Tal vez al final de la semana pueda resolver algo.
-Sería fabuloso.
-Por supuesto. Es un proyecto digno de llevarse a cabo y no se preocupe, nosotros sabremos el cómo.
Roger lo sabía. No por nada los Kaiba eran genios.
-De acuerdo, entonces yo….
El móvil del hombre interrumpió sus palabras, por lo que disculpándose unos momentos es que atendió la llamada.
Ahí quedaron entonces dos jóvenes de casi la misma edad, mirándose como quien observa un bicho raro en exposición.
-¿Así que eres hermano del señor Kaiba?. Indagó la pelirroja, tuteando al chico peliazul.
-Si. Aunque yo también soy Kaiba.
Serenity se sonrojó. Había sido boba al pronunciar eso.
-Yo…
-No te apures. Él es el del porte, yo soy el de las pruebas de ingenio. Guiñó el chico, obteniendo una sonrisa de la apenada muchacha.
-¿Y siempre has hecho esto?.
-¿Negocios?. Aclaró el peliazul estirándose un poco.-Si, desde que tengo memoria.
-Qué horrible ha de haber sido. Murmuró la chica con un poco de pena.
-No tanto. Aclaró Noa tras recordar su pasado.-Siempre he tenido a un ángel de la guarda que me evita el sufrimiento.
-¿Te refieres a tú hermano?.
-Él mismo.
Y por algún motivo Noa miró un brillo especial en los ojos de esa chica.
-Seto es bueno a su manera, aunque solo con quien confía.
-Si. Ya lo he visto.
El peliazul enarcó una ceja y Serenity se sonrojó al saberse pensando en voz alta.
-¿Conoces a mi hermano a caso?.
La pelirroja tardó en responder, moviendo afirmativamente la cabeza al recuperar el aplomo.
-Digamos que tuve el honor de cenar con él.
Eso se veía interesante. ¿Su hermano engañaba a su pareja?. No era posible. Seto ni siquiera era de los que hacía trampa en la fila del banco. Eso tenía que investigarlo más.
-¿Tú y mi hermano…?
Pero no tuvo tiempo de finalizar la cuestión, Roger había terminado con su llamada.
-Me disculpo. Era algo urgente de la oficina. Entonces, señor Kaiba, espero contar con su apoyo.
-Despreocúpese. Asintió Noa.-Esto es casi un hecho. Me agradó mucho lo que planteó y se que a Seto también le agradará.
-Bueno, sin más es mejor retirarnos, ya le hemos quitado demasiado tiempo.
-Nada de eso. Negocios son negocios.
-Si, claro.
Serenity se incorporó y caminó al lado de su padre. Sin embargo la voz decidida de Noa les impidió que salieran del despacho.
-Señor Roger. Llamó el chico.
-¿Si?.
Noa deslizó su silla hasta situarse cerca de sus dos invitados y después de meditarlo un poco, llegó a la conclusión de que necesitaba "hacerlo".
-Espero no le parezca inoportuno de mi parte, pero me gustaría pedirle permiso para charlar un poco más con su…hija.
No habían sido presentados aun, pero Noa no podía estar seguro que la chica era la hija de ese hombre.
En ese mundo loco todo podía suceder.
Roger miró a Serenity quien sonrió al peliazul.
-Yo…
-Yo mismo la llevaré a su casa, por ello no debe preocuparse. En dado caso que se encuentre ocupada, me agradaría forjar una cita con usted, señorita.
Serenity miró a su padrastro y este, al interrogarla con los ojos, obtuvo una afirmación a los deseos del muchacho.
-Será para mí un placer estar en su compañía, señor Kaiba. Agregó la chica sin esperar la respuesta de su padre.
Roger no comprendía. Tal vez el peliazul se había interesado en su hija y esta en él.
Los jóvenes eran tan volubles que no los comprendía, así pues consintió la cita, esperando que la salud de su hija no sufriera ningún altercado.
-Iré aun a unas cosas antes de ir a casa. Si deseas que venga a buscarte solo llámame. Recordó Roger antes de dejar a su hija en KC.
-Descuidad, nada va a pasar. Solo voy a aprovechar la oportunidad.
El hombre no comprendió demasiado, pero conociendo la mente de su hija, todo era posible.
Noa se sorprendió de lo rápido que podía llegar a acuerdos con las personas.
Obviamente la muchacha le había simpatizado. Era bonita y parecía muy amable, sin embargo su curiosidad aun adolescente dictaba por resolver las dudas que albergaba y eso solo podría conseguirlo teniendo a la chica en cuestión frente a frente.
No se arrepintió de lo hecho.
Serenity por su parte sonrió ante esa oportunidad de la vida.
Si en un principio se había sentido decepcionada de no ver al objeto de su afecto, en esos momentos se congratulaba completamente.
Estaba frente al hermano de Seto y si sabía manejar apropiadamente todo, estaba segura de que conseguiría más de lo planeado con Roger.
La vida a veces podía llegar a ser muy hermosa.
La mañana había sido muy productiva y con una probable puesta en escena, las cosas cambiaban favorablemente.
Las clases eran todo lo que deseaba e incluso la de danza le parecía aceptable. La posibilidad de hacer un musical era buena idea y debía prepararse en todos los ámbitos necesarios para un futuro no muy lejano dónde pudiera ejercer.
El teatro era su vida y no podía encontrarse en un momento más especial para decirlo.
Estaba aprendiendo mucho en su trabajo y con el mismo Noe.
Sus amigos lo apoyaban con su relación con Seto, el cual había preferido guardarla en secreto pero todo al final se había aceptado, incluso Yugi le había llamado la semana pasada para relatarle sus aventuras en Finlandia.
Gabriel continuaba igual de osco, pero sabía que muy en el fondo el serio muchacho se divertía con él.
Natalia se superaba día con día y él mismo miraba los cambios obtenidos con las clases y la existencia misma.
Todo en su mundo era perfecto y realmente no podía desear más.
O eso pensaba.
Caminaba solo, estaba por salir de la universidad cuando una mano tapó su boca y la otra lo haló de la cintura.
Lo primero que hizo fue tratar de safarse y cuando sintió que lo empujaban contra una pared es que presintió algo no muy bueno.
-¿Qué hace un cachorro tan delicioso como tú caminando tan solo?.
Había cerrado los ojos por instinto pero apenas escuchar la voz, los abrió.
-Mgh. Gruñó frunciendo el entrecejo.
-Realmente luces apetitoso. ¿Qué opinas si te arranco las ropas y te hago el amor aquí mismo?.
Joey sonrió y la mano que cubría su boca se acomodó perfectamente en su espalda, dejando sus labios descubiertos para ser asaltados por unos realmente hambrientos.
El beso duró bastante tiempo pues las caricias contribuyeron a que el jadeo involuntario que los pulmones se aventuraron a expulsar fuera el indicio de que debían al menos propiciarse un lugar más cómodo.
-Tú idea suena excitante. Susurró el rubio, mordiendo la oreja del muchacho que lo abrazaba.
-Eres un cachorro muy malo. Aseguró Seto tras robarle otro beso.
-¿Y tú no eres malo?.
-¿Yo?.
-Claro, yo no soy quien anoche me arrancó prácticamente la ropa y me hizo el amor cual salvaje sobre la mesa del comedor.
Seto enarcó una ceja y después sonrió. Si, la noche anterior había sido…mejor dejaba que su memoria hablara por él.
Realmente desde que había hecho el amor con Joey la primera vez, que su mente era un cúmulo de ideas por llevar a la práctica, las cuales eran secundadas por su amante.
-¿Qué haces aquí?. Interrogó el rubio arreglándose las ropas.
-¿No te gusta que viniera?. Quiso saber el empresario con tono dolido.
-No es eso. Sonrió Joey disipando las ideas de su pareja.-Es solo que me sorprendiste, es todo.
-¿Y eso es malo?.
Joey negó, colgándose del cuello de su amante para besarlo apasionadamente.
A Seto solo podía contentarlo su pareja, y si era con besos mucho mejor.
-Vine a raptarte.
-Huyyy, raptarme. Alardeó el rubio sin separarse del ojiazul.-Eso suena muy romántico.
-Entonces vámonos y tal vez te cumpla un par de fantasías. Susurró el castaño, mordiendo el estilizado cuello de su amante.
Joey sucumbió de inmediato a lo que Seto le proponía, olvidándose de todo y todos.
Cuando estaba con el castaño el tiempo y el espacio dejaban de existir para convertirse en un mundo aparte donde solo su pareja y él convivían.
Se amaban, se amaban hasta morir y no por nada estaban juntos.
La vida había conspirado para reunirlos y ellos solo se lo agradecían permaneciendo juntos.
Mientras se acercaban al centro, se robaban besos entre semáforo y altos.
Su relación a cada segundo se fortificaba y podía decirse que no existían seres más dichosos que ellos sobre la faz de la tierra.
-Te amo, ¿te lo había dicho ya?. Indagó el ojiazul antes de arribar al mejor restaurante de la ciudad.
-Mmmm nop, no me lo has dicho. Aclaró el rubio, recibiendo un romántico beso. De esos que lo tomaban por sorpresa y que tanto amaba.
-Pues te amo, te amo, te amo. Confió el castaño, llenando el rostro y los oídos de Joey de sensaciones que solo y con él tendría por siempre.
-Y yo a ti Seto. No sabes cómo te amo. Aclaró el de ojos castaños, perdiéndose en el aroma inconfundible de su amor.
Antes de que el ambiente resultara demasiado cursi para seguir adelante, se encaminaron hacia el restaurante dónde y como siempre los atendieron como Dioses.
No había nada que a Seto se le negara ni capricho que este le cumpliera a su Joey, aunque este no pidiera más que besos y postres.
Su idilio estaba en la flor de la vida y era fácil clasificarlo si se analizaban las miradas y muestras de afecto que entre los dos existía.
-Voy a París la semana entrante. Comunicó el castaño, lo que para Joey era un "acompáñame" implícito.
-Déjame ver que puedo hacer. Aclaró el rubio. París le fascinaba y más si era en compañía de su pareja.
-No me gusta que te atrases en clases pero definitivamente si me separo de ti un momento…no se lo que haría. Confió el ojiazul, solo y exclusivamente para que el rubio lo escuchara.
Seto no solía ser muy demostrativo, pero en lo que a Joey se refería podía hacer hasta lo impensable.
El diablo empresario se extinguía para darle salida al enamorado más empedernido del universo.
El rubio se atrevió a entrelazar sus dedos con los de Seto, sin importar que alguien pudiera verlos.
Se sentía en las nubes y nadie, jamás, lo bajaría de ahí.
-Ni yo tampoco sabría que hacer sin ti. Me he acostumbrado tanto a ti que tan solo pensar no estar a tú lado, yo…claro que acepto ir contigo a la Luna si lo quieres.
Seto sonrió, besando la mano blanca que tembló a su contacto.
-Todo solucionado entonces, nos vamos la próxima semana a la ciudad del Amor.
Joey dejó volar su imaginación hacia imágenes un tanto censuradas, pero algo de pronto se activó en su cabeza.
-¿Qué hora es?. Interrogó el rubio con preocupación.
-Pasan de las tres, ¿por qué?.
Joey tomó su móvil y marcó a su trabajo.
-Lo lamento Maya, me fue imposible ir…¿ah, si, pues que conveniente, ¿no te parece?.
Si, muchas gracias, te veré mañana.
Seto siguió la conversación y cuando su novio guardó el celular, cuestionó.
-¿Qué fue todo eso?.
-Se me olvidó avisar en el trabajo que no llegaría. Comunicó el muchacho, haciendo un mohín gracioso.
-Espero no tengas problemas.
-No, nada de eso. El jefe tampoco fue, así que no hay problema. Explicó quitado de la pena.
El millonario asintió. En ocasiones pensaba que su amante pasaba más tiempo en su empleo que con él, pero debía morderse la lengua. Él era muy parecido.
Sin embargo Joey era capaz de hacer lo que fuera necesario por compensar sus "faltas" y él, en retribución, al menos debía hacer lo mismo.
-Algún día deberías decirme dónde trabajas. Aclaró el ojiazul bebiendo de su copa.
-Si y te presentaré a mi jefe, verás que es una persona maravillosa. Tiene mucho que dar aun en esta vida.
-Por como hablas de él podría decir que lo admiras mucho. Indicó el millonario tras enarcar una ceja.
-Pues si, lo admiro mucho. Más por las cosas que ha hecho.
Seto sintió arder sus entrañas y respiró profundo para no romper la copa que sostenía.
-Es un buen muchacho y…
-¿Podríamos cambiar de tema?. Cuestionó el castaño desviando la mirada.
Y Joey lo comprendió todo de inmediato.
Seto siempre lo celaría y eso lo hacía sentir grande. Por ello y haciendo a Seto sonrojar, hizo algo por debajo de la mesa que le ganó una advertencia, pero también un brillo sensual de lo que más tarde sucedería en casa.
Sus vidas eran perfectas, mucho más porque estaban el uno al lado del otro.
¿Qué podía enturbiar su felicidad?.
-…Y de esa manera es cómo lo conocí.
-Vaya, suena a novela. Musitó el muchacho, mirando el brillo entusiasmado en las orbes de su compañera.
-Eso mismo he pensado muchas veces. La vida debe quererme mucho para obsequiarme estas oportunidades. Comunicó ella, cegada por el amor de su corazón.
Noa sorbió de su taza y ocultó un suspiro.
Pasaban de las tres de la tarde por lo que durante ese tiempo Serenity y él habían estado conversando sobre asuntos relacionados con sus vidas y sobre todo de su hermano.
A leguas se notaba que la pelirroja estaba enamorada de su hermano y aunque no lo había expresado verbalmente, realmente no era necesario hacerlo.
Mientras Serenity hablaba de aquel cóctel tan famoso al cual había enviado a su hermano a su regreso del viaje, la miró detenidamente.
Era menor que él y a pesar de su extraña enfermedad aun tenía mucho que dar.
La chispa de vida no deseaba apagarse aun y todo gracias a esa ilusión tan placentera que tenía con su hermano.
El debate interno que tenía en esos momentos lo disgustaba de sobre manera pues aunque no conociera aun muy bien a la chica, podía decir que era sincera en su sentir.
¿Cómo romperle el corazón entonces, diciéndole que su hermano ya estaba comprometido?.
No podía hacer eso.
Jamás había hecho algo que fuera contra sus principios, pero en ese momento se trataba de la felicidad de esa muchacha y decirle la verdad bien podría llegar a perjudicar más su salud.
Realmente estaba en un dilema.
-…Después fui a la obra de teatro que por cierto fue un encanto.
-¿Teatro?. Inquirió tras regresar a la charla de la chica.-¿Te agrada el teatro?.
-Un poco. Asintió la muchacha.-No entiendo mucho, pero es reconfortante salir un día de la rutina y sumergirse en las vidas de otros, o al menos eso es lo que mi hermano dice.
-¿Tú hermano?. ¿También gusta del teatro?.
Serenity sonrió mientras se acomodaba sobre el sofá.
Esas horas charlando con Noa le habían agradado bastante, pues no solo habían hablado sobre Seto, su objeto de interés, sino de sus vidas.
Tenían bastante en común y el peliazul le había caído muy bien.
Ella estaba segura de que Noa le ayudaría a acercarse a Seto y tenía plena confianza en ello.
-Digamos que mi hermano estudia actuación. Reveló la muchacha, olvidando que había decidido apartarse de su apellido paterno para siempre.
Más su hermano siempre sería punto y a parte en todo. Motivo de orgullo y claro, de mención.
Noa respingó un poco. Sin desearlo a su mente llegó la imagen de cierto muchacho rubio y alegre que trabajaba en la clínica.
-Ahora no. Se dijo al sonreír y olvidar la imagen. Realmente sus sentimientos estaban llegando a un punto irreversible y era por ello que comprendía un poco a la muchacha que continuaba hablando ávidamente sobre su hermano.
-Si, estudia actuación. El teatro es su vida y aunque dejó la escuela un tiempo, según él porque estaba entretenido en otras cosas, no dudo de que llegará a ser un gran y estupendo actor.
-Probablemente así sea. Aceptó el peliazul siendo cortés.-No hay imposibles en este mundo.
-¡Exacto!. Casi gritó la muchacha.-Es exactamente lo que dice Joey, que no hay nada imposible.
Y en ese momento la grieta se formó.
-¿Joey?. Inquirió Noa con mucha precaución. Tal vez había escuchado mal.
-Si, Joey. Así se llama mi hermano.
El peliazul se mordió un labio. No podía ser. Era demasiada coincidencia y él ni siquiera creía en las coincidencias.
-Dime. Agregó esperando tranquilizarse un poco.-¿Tú hermano no se apellidará Wheeler, verdad?.
Serenity parpadeó un momento para después sonreír ampliamente.
-¡Si, él mismo. Aclaró.- No sabía que lo conocías.
Noa entonces casi se atragantó con su saliva.
Eso no podía estar pasando.
-Lo…conozco pero…se apellidan diferente. Susurró.
-Lo que sucede es que mis padres están divorciados. Reveló. Estaba segura de que con Noa podía confiar.-Y a mi me pusieron el apellido de mi padrastro.
Bueno, medias verdades siempre eran mejor y más cuando el peliazul la podía ayudar.-Por eso nos apellidamos diferente.
Noa tuvo que beber un par de vasos de agua antes de calmarse y saber que lo que estaba viviendo no era ni broma ni nada por el estilo.
El destino era una cosa curiosa y por demás enigmática.
Si antes no creía en él, era momento definitivamente de hacerlo.
-Vaya, que…coincidencias.
Serenity no comprendía nada, pero por el lívido rostro de su interlocutor, ahí había más de lo que se aparentaba.
-¿Lo conoces entonces?.
-Si, claro que lo conozco. Por decirlo de alguna manera trabajamos juntos.
-¡¿En serio!. Cuestionó la pelirroja y Noa se dispuso a darle un breve e incompleto resumen sobre lo que hacían Joey y él en la clínica.
Para cuando el menor de los Kaiba terminó, Serenity entonces comprendió que el destino había vuelto a obrar de alguna misteriosa manera y supo entonces que tal vez la vida los había unido para ayudarse mutuamente a alcanzar sus objetivos.
-¿Y entonces qué te parece Joey?.
Noa sonrió. ¿Qué le parecía Joey?.
No había palabras que abarcaran lo que él pensaba sobre el rubio y así se lo hizo saber a su hermana, no reprimiendo las sonrisas que la sola mención del muchacho le hacían experimentar.
Jamás en su vida se había sentido tan bien hablando de alguien como lo hacía con Joey y de eso Serenity perfectamente cuenta se dio.
Ahí las cosas estaban demasiado "dimensión desconocida" y realmente no era para menos.
Ambos hermanos mayores eran apuestos y trabajadores. Cada uno con una personalidad atrayente y que dejaba suspiros al por mayor.
Más los hermanos menores sabían, de alguna manera directa a lo que Noa correspondía, e indirecta en Serenity, que sus hermanos se encontraban por decirlo de alguna manera "ocupados" y que no podían decirlo de frente por temor a lastimar a la otra persona con quien habían simpatizado.
Eso del amor era un lío tremendo, pero a final de cuentas siempre debía decirse la verdad.
Eso lo supieron ambos chicos, cuando llegado el momento no pudieron ocultar más lo que el corazón tan rápidamente manifestaba a cada evocación de la persona amada.
-Creo que tenemos un pequeño problema. Agregó Serenity unos minutos después de que meditara las cosas.
-Si. Pero también es gracioso.
De eso no cabía la menor duda. Dos hermanos enamorados de las contrapartes. Que lío.
-¿Y qué haremos entonces?.
La cuestión de la pelirroja dejó mucho en que pensar, por lo que el joven genio tomó una pequeña determinación.
-En este momento nada, ¿pero que te parece si te invito a comer y lo discutimos?. Tal vez podamos decirnos cosas que terminen con esta ilusión o que sigamos con ella.
Serenity estuvo de acuerdo.
Sabía que debía decirle a Noa que su hermano tal vez estaba con alguien. Joey se lo había dado a entender un día por teléfono.
La verdad ante todo y definitivamente Noa pensaba lo mismo.
Por ello y sin más que decir es cómo abordaron la limosina Kaiba y se dirigieron al centro, a comer algo y a tratar de llegar a una solución favorable para ambas partes.
Tal vez si no se hubieran simpatizado tanto, las cosas habrían tenido otros resultados. Pero desafortunadamente en la vida no se elije con quien simpatizar y con quien no, y con causas tan gemelas e irreales…todo era posible.
-Creo que ambos tenemos algo malo que decirnos, ¿verdad?.
Serenity asintió a la voz pacífica de Noa.
No era tonta y comenzaba a pensar en mucho.
Si su Seto estaba ocupado, entonces….¿que sería de ella?.
-Es inevitable hacerlo. Medio sonrió la muchacha, sintiendo que la limosina se detenía casi en frente del mejor y más lujoso restaurante de la ciudad.
Ambos jóvenes permanecieron en silencio unos momentos, antes de que Noa tomara el auricular y le indicara al chofer que abriera la puerta.
-Lo…que tengamos que decirnos es mejor que lo hagamos adentro, después de que nos hayamos recuperado un poco de lo que sea que estemos pensando. ¿Te parece?. Pidió la pelirroja y Noa como buen caballero asintió.
Él también estaba haciendo demasiadas conjeturas que sabía, de alguna u otra manera terminarían rompiendo su corazón.
Pero ni toda la verdad dicha con palabras puede afectar más que lo que los mismos ojos puedan ver por si mismos.
Antes de decir nada más, los ojos de Serenity se toparon con una figura que salía del restaurante.
-Seto. Murmuró y Noa volteó rápidamente hacia dónde la chica miraba.
Si, ahí estaba su hermano mayor, pero…no estaba solo.
Joey Wheeler estaba a su lado y ambos medio sonreían por algo.
-¿Se conocen?. Cuestionaron los más jóvenes al mismo tiempo y al no encontrar una verdadera respuesta es que continuaron mirando desde su posición.
Aparentemente todo parecía normal.
Dos personas que acababa de comer en un buen restaurante y que se dirigían al auto para partir.
El cómo o dónde se habían conocido quedaba en segundo plano, pues la visibilidad tan perfecta que la limosina les proporcionaba, les hizo mirar aquello que ni en sus más locas pesadillas se habrían imaginado.
Seto encendía el auto y antes siquiera de marcharse, se acercó sigiloso a Joey quien con una traviesa sonrisa recibió el beso amoroso que después compartieron.
La escena pudo pasar desapercibida por cualquiera.
Una escena que en tiempo real transcurrió en un factor tiempo de diez segundos cuando mucho, pero que en cámara lenta fue una eternidad.
Más aun para un par de jóvenes corazones que lo sintieron desgarrarse y sangrar al mismo tiempo.
El auto de Seto Kaiba arrancó, perdiéndose de vista casi de inmediato.
En el interior de la limosina un silencio sepulcral se formó, incluso las dos personas quedaron paralizadas.
El tiempo se detuvo y ambos pudieron mirar en su cabeza aquella escena una y otra vez.
La despiadada repetición era infame pero no podía hacerse nada contra ella.
Era como una pesadilla.
Serenity fue la primera en reaccionar, sintiendo que le faltaba aire.
-¿Es…tas bien?. Preguntó el peliazul. Desconociendo totalmente su voz.
Pero la pelirroja negó, sollozando y respirando agitadamente.
-Me siento mal. Llevame…vámonos de aquí. Ordenó con lágrimas en los ojos y Noa transmitió la petición a su chofer, quien en el acto arrancó la limosina.
En la parte trasera Noa hacía hasta lo impensable porque la sofocada muchacha se recuperara, pero él mismo se encontraba en shock todavía, por lo que su ayuda no era mucha.
-No es posible, no es posible, no es posible. Repetía Serenity con un mar de llanto en el rostro.-No es cierto, NO ES CIERTO. Gritó, mirando al peliazul que no pronunciaba palabras pero que opinaba lo mismo que la pelirroja.
-Esto no está sucediendo. Susurró Noa tras unos minutos.-Esto es una pesadilla idiota y sin sentido. Si….eso es lo que es, porque tú hermano no puede ser ese quien lo hace feliz.
-¡¿ENTONCES LO SABÍAS!. Gritó ella sintiendo que el pecho y la cabeza le dolían.-¡¿LO SABÍAS Y NO ME LO DIJISTE!.
-No sabía que era Joey. No lo sabía. Defendió el peliazul, sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas.-De haberlo sabido, yo…
-¿Cuánto tiempo llevan juntos?. ¡¿Cuánto!. Exigió la pelirroja, en un acto tan desesperado cómo lo fue que Noa se tomara la cabeza y negara sin palabras.
Lo que habían visto resultaba traumático e imposible de creer.
No podían creerlo y jamás lo harían. Jamás aceptarían que sus hermanos, las personas de las cuales se habían enamorado, estuvieran juntos.
Era una mala broma de la vida.
Y mientras el chofer conducía hasta la casa de la señorita Hakuraw, un par de rotos corazones trataba de mirar las cosas con lógica.
A veces la buena voluntad no basta y la oscuridad se apodera de los dolidos y débiles corazones.
Por ello y cuando los muchachos se tranquilizaron un poco, solo lo suficiente como para maldecir a la vida, es que se miraron y en un acto reflejo digno de quien piensa lo mismo es que asintieron.
-Tenemos que hacerlo. Murmuró Noa cuando las miradas no fueron suficientes.-Tenemos que hacerlo si queremos ser felices.
Serenity asintió. Lo que ella quería era la felicidad y si solo podía obtenerla de una manera…
-Hagámoslo entonces. No importando nada.
Y el pacto quedó cerrado de por vida.
Fuese que en un futuro se arrepintieran o continuaran con su mentira, las cosas estaban hechas ya.
Sin saberlo en cuanto miraron a sus hermanos, lo habían planeado y ese sin lugar a duda era: el comienzo del fin.
Continuará…
Me tardé, lo se pero aquí está ya la continuación y espero que la siguiente también esté lo más pronto posible.
He tenido algunos problemitas personales y de salud y a eso le atribuyo mi tardanza. Sin embargo no puedo dejar de agradecer a quien me ha apoyado, así como también sus lindos comentarios
Por ustedes es que sigo viva y sobre todo terminando casi con el flash back.
El siguiente chap es bastante…triste pero ya lo soportaremos, ¿vedad?.
Un saludo a todos y espero verlos muy pronto.
Su amiga:
KLF
