TITULO: Dreams
Capitulo: Te digo Adiós (Primera Parte)
Serie: Yu-Gi-Oh!
Resumen: Este es el comienzo de la más tierna historia de amor. Los años en la Universidad son gloria para quien compartió la más infinita felicidad...y también la más desgarradora desdicha.
Pairings: S/J Y/YY
Category: Slash/Yaoi. Angs, Drama, Romance, Humor.
Raiting: PG.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de Yu-Gi-Oh, pertenecen a sus creadores y respectivos socios comerciales. Esta solo es una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativos.
Lo único mío es la historia y OCC (Personajes originales).
De todas maneras si te gusta la historia y quieres publicarla, te pediría que antes lo consultes conmigo.
CAMPAÑA LE FAY No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante. ALZA LA VOZ, NO TE QUEDES CALLADO ANTE EL PLAGIO.
Tiempo: En calidad de Universo Alterno.
FLASH BACK
Lugar: Japón
FEEDBACK: El siguiente capitulo es bastante…triste y duro. Pero las verdaderas razones del porque de todo están por fin aquí. Como es largo decidí dividirlo en dos para mayor comodidad de lectura.
Si ha quedado algo en blanco o sin aclarar, por favor háganmelo saber ya que me adentraré tanto en el dolor de los personajes que pudiera olvidarme de algo.
El aspecto narrativo terminará con este capitulo para continuar con la historia en tiempo presente.
También y como será un capitulo algo largo, he decidido manejarlo de la mejor forma posible, introduciendo canciones o frases que aluden a la situación por la que los personajes estarán pasando en esos momentos.
Desde ya millones de gracias por su paciencia y apoyo y espero que el futuro sea mejor para estas dos almas enamoradas.
Su amiga:
KLF
Había citado a su hermano a las diez menos cinco, en un café céntrico y privado.
Ahí nadie los molestaría, ni mucho menos los interrumpiría.
Para llevar acabo su empresa se necesitaba de muchas agallas, pero también de firmeza y eso era lo que le sobraba.
Cuando algo hiere a alguien en el orgullo o rompe los sueños cual papel en llamas, la decisión de morir o seguir es la que se forja y en esa ocasión la segunda opción era quien prevalecía pese a todo.
En circunstancias parecidas ya ni la vida o los seres queridos importaban.
Todo lo que importaba era el ideal forjado y aunque tuviera que romper más de lo planeado, así lo haría.
Por ello cuando lo miró entrar, tan despreocupado y solemne como se le veía últimamente, es que respiró profundamente y se deslindó de ese apelativo que hasta hacía unos días había llevado tatuado como estigma en la piel: Hermandad.
-Pensé que me citarías en un lugar más…
-¿Tú?. Inquirió con cierta ironía.
-Si. Ha decir verdad así es. Nunca pensé que un pequeño café, que por cierto me costó mucho encontrar, fuera de tú agrado.
El interlocutor no efectuó ningún mohín o comentario.
Su rostro de póquer delataba un gran resentimiento.
-¿Para que me citaste aquí, Noa?. Lo que sea que tengas que decirme podemos tratarlo en la empresa o en la mansión. No creo que…
-Me gusta cambiar de aire de vez en cuando. Eso demuestra que he cambiado. Añadió el más joven, mirando con detenimiento los ojos azules de su hermano.
-Si. Ya lo había visto.
-¿A qué te refieres con eso?. Inquirió el peliazul elevando una ceja.
Seto Kaiba aguardó a que la camarera se fuera para hablar libremente.
-En que los últimos días te he visto más…decidido. No se si esa es la palabra correcta, pero así te he mirado.
Noa frunció el entrecejo para después sonreír.
No valía la pena enfadarse. Era mejor hacerlo todo por el lado amable. Además, era lo mejor.
El lado duro no se le daba muy bien y Seto podría enfadarse. Por ello asintió sin más.
-¿Algo te ocurre, Noa?.
El muchacho negó con la cabeza, pero después de un momento suspiró.
-De hecho hay algo que he querido decirte desde hace un tiempo y dado que nos han ofrecido un negocio considerable, es tiempo que te lo diga.
-No me suena del todo bien. Pronunció el castaño, bebiendo del expreso que había ordenado.
-No te preocupes, Seto. Para cuando termine de decírtelo todo, ya te habrás formado en la cabeza la idea de si invertir o no en todo esto.
El mayor de los Kaiba enarcó una ceja. Desde que había regresado de su tour europeo, que miraba a su hermano bastante distinto.
Ni siquiera Ed, quien era como un padre para Noa, comprendía nada y a pesar de que salía siempre y prescindía de la ayuda de su guardaespaldas, habían decidido confiar en el peliazul.
Pero había llegado el momento de la verdad y con mucha diplomacia es cómo Seto se dispuso a escuchar el secreto que su hermano tenía.
Para Noa fue difícil comenzar.
No tenía planeado revelar nada hasta pasado un tiempo, pero los acontecimientos actuales requerían de un manejo rápido de la situación y si solo podía llegar al meollo del asunto de una manera, entonces lo haría.
Por ello se pasó la siguiente hora contándole a su hermano sobre su clínica y la ayuda que estaba dando a las personas que cómo él, requerían de un trato y cuidado especial.
Seto había escuchado todo sin interrumpir nada, como lo hacía con las aportaciones o nuevos negocios que hacía.
Su rostro impávido le hizo ver a Noa que Seto estaba meditando bastante las cosas y eso le dio una posibilidad para pasar a la siguiente fase.
-¿Recuerdas esa cita que me cediste la semana pasada?. Preguntó, finalizando el tema de la clínica.
-Si. Asintió el castaño sin más.
-Bueno, se trataba del señor Hakuraw, que creo conoces.
Seto frunció el entrecejo y después de utilizar su diccionario cerebral, asintió.
¿Cómo olvidar a ese hombre y su empalagosa hija?.
-¿Qué sucede con él?. No me dijiste nada la semana pasada.
-Porque no lo creí conveniente….hasta ahora. Aclaró el menor.
-¿Por qué?.
Noa suspiró. Ahí estaba el astuto interrogativo de su hermano mayor.
-Porque nos hizo una propuesta que no podemos rechazar.
Realmente ya no deseo ser el presidente o lo que sea de la clínica y había estado pensando en asociarme con alguien más para que llevara el control de ella.
Lo que yo quiero es más tranquilidad en mi vida y me he dado cuenta que con eso no la lograré.
-Pero es lo que deseabas. ¿Cómo puedes arrepentirte de algo así como así?.
-No me arrepiento. Aclaró el peliazul.-Realmente es lo que deseaba, pero en la vida hay cosas que cambian y esta es una de ellas.
-Parece uno de esos caprichos de ricos. Las personas a tu cargo dependen de ti. Observó el castaño. A él jamás le había parecido bien hacer algo solamente por capricho y lo que Noa le decía, parecía eso.
-Yo lo se. Aceptó el menor con cierta congoja.-Pero realmente seamos sinceros, Seto. Las personas no quedarán desamparadas, al contrario, estarán con personas mucho más capacitadas y yo no tendré que estar siempre al pendiente de la clínica.
Es lo mejor para los pacientes y el personal.
Seto frunció el entrecejo. Ahí había gato encerrado.
-Algo me dice que no me estas diciendo toda la verdad, Noa.
-¿Qué podría ocultarte?.
-No lo sé. Pero si se trata de tú propia condición, sabes que desde siempre te he conseguido a los mejores…
-No se trata de mi condición. Rebatió el peliazul un poco cansado del tema.-Eso ya lo tengo contemplado y aunque no lo aparente me he estado haciendo cargo de eso. Lo que yo quiero es una mejora para ese lugar y lo conseguiré si hacemos ese trato con el señor Hakuraw.
Si, definitivamente su hermano había cambiado.
Se le notaba mucha más determinación y sobre todo seguridad.
Tal vez le había llegado el momento de madurar emocionalmente y esa era la muestra.
Se había enfadado un poco con el secreto que Noa le había revelado hacía unos momentos, pero conforme la conversación seguía se había percatado del brillo feliz que su hermano desprendía.
Noa estaba creciendo y no podría mantenerlo bajo su protección siempre, por ello es que decidió ayudarlo.
Fuera lo que fuera que estuviera pensando, lo ayudaría porque era su hermano y eso era lo que los hermanos mayores hacían por los menores: propiciarles la felicidad aun y a costa de la suya misma.
-¿Y qué proyecto es ese que mencionas?.
Noa suspiró. Seto lo iba a apoyar.
-Es una alianza entre un pequeño laboratorio que adquirió y KC.
Dijiste que estabas buscando innovaciones, pues bueno, yo te propongo fusionar los laboratorios y la clínica para brindarle a la humanidad algo más.
Es un proyecto interesante que traerá muchas buenas consecuencias, tanto para las personas como para la empresa.
Es algo que no se puede despreciar.
Seto lo pensó muy bien.
Ciertamente estaba buscando innovación en KC y esta le caía como del cielo.
Tal vez su hermano tenía razón y era la oportunidad que habían estado esperando.
Nada se perdía con intentar. Tal vez unos cuantos millones que se recuperarían fácilmente, pero a parte….
-Suena bien. Afirmó, mirando la sonrisa en el rostro su hermano.-Pero el asunto tendríamos que tratarlo con mucha más minuciosidad.
-Por supuesto. Eso mismo le dije al señor Hakuraw, y se que nos apoyará en todo.
-Muy bien. Si esto resulta, te habrás ganado un aumento en tu salario. Medio sonrió el castaño y Noa solamente asintió.-Prepara entonces la reunión dentro de dos semanas.
-¿Por qué no esta?. Cuestionó el peliazul.
-¿No te dije?. Me voy a París. Tengo algo que hacer ahí.
Noa sintió su corazón encogerse.
Si Seto se iba a Francia, eso significaba que no iría solo y la sola idea le causaba malestar.
-No. Tiene que ser esta semana. Se apresuró a decir.-Hay otra empresa dispuesta ha aportar en el negocio y no podemos darnos el lujo de perder contra la competencia.
Sabias palabras que habían puesto al mayor a pensar.
-Podemos entonces verlo esta tarde. No se llevará tanto tiempo en….
-Se llevará, claro que si. Detuvo de nuevo el peliazul.-Estas cosas requieren tiempo. Mucho más si es nuevo. Tú sabes. Con calma puede hacerse todo a la perfección y cómo te gusta.
Seto pensó que su hermano estaba tratando de detener algo, pero evidentemente estaba alucinando.
Noa solo quería dejar a la clínica en buenas manos. Su hermano tenía un enorme corazón.
-De acuerdo. Dile a ese sujeto que lo esperamos en KC mañana.
-¿Y tú viaje?.
-Puede hacerse otro día. Al fin y al cabo París no se moverá. Recordó el castaño y Noa concordó con él.
Ya estaba, la primera parte de todo.
Ahora solo necesitaba que Seto concordara con Roger Hakuraw y cerrara el trato. Si eso se hacía, la segunda fase sería casi un hecho y él entonces podría entrar en acción de nueva cuenta.
Pero antes de eso necesitaba arreglar unas cuantas cosas.
La guerra se había hecho y aunque no lo aparentara, Noa Kaiba no tenía remordimiento alguno de lo que estaba por hacer.
Alguien había dicho por ahí que en la guerra y en el amor todo se valía y era eso exactamente lo que estaba haciendo: valiéndose de sus medios para alcanzar el amor y la felicidad.
Serenity escuchaba a su madre como quien escucha un ruido lejano y no se atiende.
En esos momentos no estaba para sermones, mucho menos para que su madre le estuviera recordando que debía quedarse en cama después del incidentes de hacía una semana.
Pero para ella era imposible quedarse quieta. Las imágenes pasaban por su cabeza cual carrusel y la conversación sostenida con cierto peliazul, también hacía eco.
Era aun imposible para ella concentrarse en otra cosa que no fuera la imagen de su hermano y Su Seto, besándose.
Ciertamente había sido algo imposible de creer, mucho menos cuando su propio hermano era quien estaba al lado del amor de su vida.
Eso no podía ser posible.
Maldijo por lo bajo. Nunca lo hacía, pero desde ese día cada que podía lo hacía, importándole muy poco que alguien pudiera reprenderla.
-¿Escuchaste lo que te dije?.
La muchacha movió mecánicamente la cabeza, oyendo el gruñido que su madre había lanzado.
-No estás concentrada, Serenity. ¿Algo ocurre?.
La aludida negó. Lo que menos deseaba era a su madre entrometiéndose por ahí y menos en asuntos que no le correspondían.
La verdad era que no sabía cómo iba a reaccionar si se enteraba que su Seto Kaiba estaba en una relación con nada más y nada menos que con su hermano.
Seguramente su madre saldría disparada a castrar a su único hijo varón, y eso le arruinaría los planes.
-¿Aun te sientes mal?. Continuó cuestionando la mujer, haciendo referencia a lo enferma que la chica se había puesto después de que había regresado de su paseo con el menor de los Kaiba.
Su salud se había atrofiado bastante esa semana, pero ella no se rendiría. Aun no. Pues aun le faltaba hacer algo antes de morir.
-¿No sabes a que hora regresará Roger?. Inquirió la muchacha deteniendo la alegata de su madre.
-Últimamente los he visto muy unidos. Dime, ¿ocurre algo de lo que deba enterarme?.
Serenity negó. Si, últimamente Roger y ella interactuaban bastante, pero no era por lo que su madre pensaba.
Pese a todo, ella jamás podría ver a Roger como a un padre, jamás. Ni aunque le estuviera ayudando con su pequeño "problemita".
-Nada, madre. Es solo que me gusta estar cerca de él. Creo que empiezo a tomarle cierto cariño. Afirmó la chica con una media sonrisa en el rostro.
Era mejor mantener a su madre contenta a tenerla por ahí indagando en cosas que no le correspondían.
-¡Oh, hija!. No sabes cómo me hace sentir esa noticia. Roger es un buen hombre. Me alegra que al fin le estés tomando cariño.
La pelirroja sonrió simplemente. Seguir las fantasías de su madre era asunto sencillo, pero pensar detenidamente lo que iba a hacer con respecto a Seto Kaiba, era más complicado.
No tenía ni gota de culpabilidad, y quizá jamás la tendría. Lo que si tenía muy presente era la complejidad del asunto.
Estaba pasando de hermana a rival y aunque sonaba descaradamente ofensivo para todas las normas de la sociedad y el mundo, ella tenía derecho a pelear por lo que deseaba. Sin importar que la pelea fuera sucia.
Antes de volver a ensimismarse, el arribo de Roger a la casa puso puntos suspensivos sobre ese tema.
-¿Cómo te sientes el día de hoy?. Indagó el hombre, después de besar a su mujer.
-Mejor. Alegó ella, esperando que su mirada desesperada le diera alguna señal indirecta de que deseaba hablar con él en privado.
Afortunadamente para ella, Roger entendió perfectamente sus peticiones, por lo que pidiéndole que lo acompañara a su estudio es cómo dejaron a una madre realmente feliz por esa relación: padre-hija.
-¿Qué sucedió?. Fue lo primero que la pelirroja indagó al cerrarse las puertas.
-Tómalo con calma, querida. Primero siéntate y relájate. No es bueno que te exaltes de esa manera.
-¡Entonces dime!. Exigió, tomando asiento cómo le indicaban.
Roger suspiró sonoramente. Desde ese día en el que entrara a la habitación de su hija y la viera vuelta un mar de lágrimas, que presintió lo peor.
Enterarse entonces de lo que su hija había visto y más aun, de lo que había planeado con el menor de los Kaiba, había sido un shock tremendo del cual salió después de unos minutos.
Serenity había rogado para que le ayudara en su faena y él, como todo padre que desea lo mejor para sus hijos, aceptó.
¿Qué más podía hacer?.
-Me llamó hace un rato. Explicó el hombre tras sentarse al lado de su hija.-Y me dijo que mañana será la primera entrevista con Seto Kaiba.
-¡¿En verdad!.
-Si, así es. No te prometo mucho, ese hombre realmente es difícil cuando se trata de hacer negocios, pero te prometo que haré todo lo que esté a mi alcance por tener ese proyecto listo lo antes posible. Además, me conviene.
A Serenity le importaba un bledo si a su padrastro le convenía o no ese negocio con el amor de su vida. Lo que a ella le interesaba era que esa alianza se diera cuanto antes, pues de esa manera podrían pasar al siguiente nivel.
-¿Y tú?. Indagó Roger después de un breve silencio.-¿Cómo vas en tú planeación?.
La muchacha miró a su padrastro y le sonrió con cierta ternura.
-A una mujer no se le pregunta eso, Roger. Realmente es en lo que menos deberías preocuparte.
-¿Pero cómo me pides eso?. Yo siempre me voy a preocupar por ti y por lo que te ocurra.
-Lo sé y te lo agradezco. Pero en este momento la mitad de la pelea es mía, la cual será absoluta si haces lo que te he dicho.
Para que una guerra se gane se requiere de cooperación y sé, que tú me la darás a mi, ¿verdad?.
La pregunta era necia, sin embargo el hombre reafirmó sus buenas intenciones.
Jamás había visto a su hija tan decidida y por un momento fugaz, tan fugaz como lo es mirar algo sin importancia, pensó en si todo aquel plan era lo mejor para todos.
Pero la voz de su hija lo despertó de su cuestión, olvidándola y almacenándola en lo más oculto de su ser.
Tal vez si Roger hubiera meditado mejor las cosas, como solía hacerlo cada vez que iba a invertir en la bolsa, habría podido detener todo eso.
Él era en cierta forma quien tenía los hilos de todo eso, pero a veces se cometen muchas locuras por amor, y más, cuando es por los hijos.
I
will not make
The same mistakes that you did
I will not let
myself 'cause my heart so much misery
…I've learned…
To
never let it get that far.
(No
cometeré los mismos errores que tu cometiste
No dejaré
que mi corazón sufra tanto…
He aprendido...a no dejar
que las cosas se me vayan de las manos).
(Because of you
Kelly Clarkson)
Se sentía extraño, cómo si alguien lo observara.
Tal vez era su imaginación o estaba comenzando a tener paranoias.
Pero no era necesario preguntar para hacerle caso a la intuición, mucho más porque él jamás había sentido eso.
Desde hacía unos días que se sentía de esa manera y por más que buscaba la fuente de su inestabilidad, no podía encontrarla.
-¿Te ocurre algo, Joey?.
El muchacho parpadeó y negó con la cabeza.
-Nada. Solo estaba pensando en cosas sin importancia. Sonrió, mirando que el peso del aparato de ejercicios se había incrementado.-No es bueno que tengas demasiado peso, Noe, puedes hacerte daño.
El peliazul negó. Desde que estaba avanzando en su terapia que las cosas eran insignificantes para él.
Podía hacer todo lo que se propusiera y se lo debía al chico que lo miraba ceñudamente.
-No me mires así, Joey. Te he dicho que todo está bien. Además me siento muy seguro. Expresó, sonriendo al rostro enfadado de su "instructor".
-Eso no lo pongo en duda. Lo que me preocupa es que puedas hacerte daño.
Joey había avanzado mucho como ayudante de fisioterápia y eso Noa lo constataba todos los días.
Su salud estaba en manos de ese muchacho y él así lo confiaba.
-Te agradezco tú preocupación, Joey. Pero debes dejar que comience a hacer más cosas. Además, necesito los músculos. Bromeó, enseñando sus brazos un poco marcados por el ejercicio.
El rubio movió la cabeza de lado a lado y terminó sonriendo.
Ese chico realmente tenía motivaciones para salir adelante y era lo que admiraba en Noe.
-Bueno, eso suele atraer a las chicas. Creo que será beneficioso para ti. Comunicó y bromeó el rubio, bebiendo de la botella de agua a su lado.
De hecho a veces aprovechaba las máquinas de la clínica para al menos no perder la forma.
-Eso dicen. Murmuró el peliazul a la sonrisita cómplice del rubio.-Pero yo no lo hago por eso.
-Lo sé, lo sé hombre. Solo era una broma. Sin embargo me pregunto a veces porque alguien tan atractivo como tú no tiene novia o pretendientes. Es extraño. Confió Joey, tal y como él era.
-¿E-n verdad te parezco atracito?. Preguntó el muchacho, dejando que sus labios formaran una brillante sonrisa.
-Claro. Palmeó Joey en su espalda.-Muy atractivo. Tanto así que estoy seguro que tendrías a quien quisieras a tú lado. Eso es un hecho. Aseguró, haciendo una perfecta imitación con sus dedos de un revolver, el cual apuntó a Noa en señal de "conquista".
El aludido tuvo la delicadeza de sonrojarse un poco para después agachar la cabeza.
Ciertamente no se consideraba atractivo, pero para él era importante lo que Joey opinara de su persona.
Le parecía atractivo y eso hizo a su corazón saltar de gozo desmedido, sin embargo casi en el acto recordó muchas cosas y el ánimo casi se fue en picada.
-¿Pero que ocurre?. ¿A caso dije algo que te molestó?. Inquirió el rubio cuando miró la actitud del peliazul.
-No, claro que no. Justificó el menor.-Es solo que…estoy cansado Joey. Será mejor que regrese a mis asuntos.
-¿Seguro?. Tienes tiempo libre y eso es bueno para ti.
Noa tomó asiento con mucha facilidad en su silla y asintió a lo que el rubio le decía.
-Lo es, pero ahora debo hacer unas cuantas cosas, Joey.
-¿Sabes?. De un tiempo a la fecha te he notado bastante extraño, ¿sucede algo en lo que pueda ayudarte?.
Noa miró los castaños ojos de Joey y se perdió en ellos por unos momentos.
Realmente era imposible no amar a Joey Wheeler, mucho menos negarle algo.
-Solo son algunos asuntos que debo poner en orden antes de hacer algo. Es todo.
-Pues…yo no entiendo mucho de eso, pero si en algo puedo ayudarte cuenta con ello. Ofreció el rubio, secándose el sudor con una toalla.
-Lo tendré en mente. Gracias Joey.
-Bien, en ese caso iré a ducharme para continuar con mis actividades. Por cierto, quiero pedirte permiso para salir temprano.
Noa detuvo su silla súbitamente. Aquello no le agradó mucho.
-¿Puedo saber para qué?. Cuestionó, todo lo serenamente posible que su imaginación desbocada le permitió.
-Para ir a la Universidad. Están haciendo casting para una nueva obra y quiero probar suerte.
Eso estaba mejor. El peliazul respiró con mucha más tranquilidad y aceptó. Si era por la educación de Joey, todo era válido.
-Gracias. Espero al menos ser seleccionado para barrendero.
-Mereces más, Joey. Ten confianza en ti mismo. Sonrió Noa con confianza plena en el rubio.
-Que gracioso. Río este alejándose de su jefe.-Es lo mismo que me dice alguien siempre que me doy por vencido: Ten confianza en ti mismo porque mereces más. Que coincidencias.
Pero Noa sabía que no era coincidencia.
Conocía esas palabras de sobra. Ya eran un ritual para él, pero las había aprendido de la misma persona que compartía con su amor, la cama.
El solo hecho de pensarlo le causó malestar, por ello rodó su silla hasta su oficina. Después se ducharía, en esos momentos lo que necesitaba era tranquilizarse y pensar fríamente.
No podía dejarse llevar por el enfado, ni mucho menos por los celos.
-¿Si?. Indagó tras contestar su móvil.
-¿No te interrumpo, verdad?.
-Por supuesto que no…hermano.
Si antes el apelativo resultaba cariñoso, en ese momento era lo contrario.
-Bueno. Solo llamo para informarte que esta noche he citado a tú afamado Roger Hakuraw. Para que lo tengas en cuenta y vengas a checar ciertas cosas.
-Pensé que lo habías visto ayer. Informó el peliazul intrigado.
-Lo hice. Pero como tú dijiste, entre más analicemos este proyecto, más podremos hacerlo mejor. Así que si tus múltiples actividades no te lo impiden, te espero a las siete en KC.
Noa lo pensó un momento. Las cosa estaban yendo mucho más aprisa de lo que pensaba y eso en cierta forma le agradó.
Al parecer Roger Hakuraw tenía prisa y él, no lo desairaría.
-Bien. Estaré ahí. Indicó y Seto se dio por bien servido.
Sin embargo Noa pensó que llegar mucho después de la hora acordada facilitaría los movimientos del padre de Serenity, por ello sonrió complacido.
Las cosas estaban tomando forma y estaba seguro que muy pronto tendría la felicidad en sus manos.
-Todos obtendremos lo que merecemos. Sonrió, con esa sonrisa sádica que su padre había tenido en vida.
A las siete en punto Roge Hakuraw arribó al edificio de KC, dónde el mismísimo Seto Kaiba lo esperaba.
Ya habían tenido una reunión de reconocimiento y debate sobre el negocio a tratar y aunque el muchacho le había parecido imponente, en esos momentos no dejaba de serlo.
El millonario empresario tenía un aire de respeto que muchos hombres desearían tener y que sin embargo solo acompañaba a algunos cuantos privilegiados.
-Buenas noches. Espero no llegar tarde. Apuntó Roger como tema de conversación.
Seto movió negativamente la cabeza y miró su reloj.
Dos minutos después de las siete y Noa no llegaba.
El muchacho compartía su obsesivo sentido por la puntualidad y sin embargo no estaba ahí.
Tal vez se le había atravesado un inconveniente en la clínica o con el papeleo que deseaba dejar listo por si la compra y fusión con los laboratorios se llevaba a cabo.
-¿Sucede algo?. Inquirió Roger y Seto negó.
Si su hermano no llegaba era asunto suyo. Después se incorporaría a lo que fuera que tratarían ahí y más le valía tener una excusa aceptable, porque de lo contrario…
-Comencemos. Sugirió el de ojos azules, haciendo pasar a su invitado a la sala de juntas.
-Me parece que siempre somos solo usted y yo quienes hacemos negocios, señor Kaiba.
Seto miró en derredor. La sala era inmensa y se notaba vacía. Pero era la atmósfera que a él le gustaba.
-Mientras no tratemos bien ciertos puntos no traeré a mis abogados ni a nadie más. Tal vez mi hermano se nos una mas tarde.
-Comprendo. Asintió Roger, sabiendo que había cometido una indiscreción.
-Bien, sin más objeciones comencemos entonces.
Y así el par de hombres se dedicó a tratar la transacción que para todos era beneficiosa.
Un trato equitativo que al final no llegaba a acuerdos mutuos. Pero no había demasiada prisa. Todo a su momento y Hakuraw sabía que todo era casi trato hecho.
-Esperemos entonces que los inversionistas vean lo que nosotros en este proyecto. De lo contrario no contaríamos con…
-KC es capaz de costear lo que sea. Si ellos no desean invertir, todo corre por mi cuenta. Objetó el ojiazul, reclinándose en su silla.
Roger miró la magnitud de poder que el joven Kaiba tenía consigo. Realmente resultaba una preciosa inversión hacer tratos con él.
-Me alegra que cuente con los recursos, señor Kaiba. Eso facilita muchas cosas.
Seto asintió. Todo saldría bien. Sino por él, por su hermano, quien era el que más deseaba ese trato.
-Bien, ya es tarde y debe estar cansado. Yo me retiro. Agregó Roger tras guardas algunos documentos en su maletín.
Seto miró su reloj por quinta vez y frunció el entrecejo. Su hermano no había llegado y eso le preocupaba y molestaba al mismo tiempo.
Tendría que hablar con él una vez más sobre la puntualidad e importancia de los negocios.
-Oh, por cierto. Escuchó que Hakuraw decía, observando que de su maletín extraía una caja.-Esto es para usted.
Seto tomó la caja y al instante la abrió, encontrándose con una fina corbata de ceda azul que obviamente resultaba bastante cara hasta para ver.
Enarcó una ceja y Roger sonrió un poco.
-De parte de mi hija.
Seto volvió a cubrir la caja y la empujó hacia el hombre.
-Lo lamento, pero al igual que la vez pasada…
-Lo sé. Interrumpió Roger sin aires ofendidos.-Pero cómo yo también le dije el otro día: yo solo soy el recadero, si desea tratarlo entonces llame a mi hija. Creo que sabe su número.
Seto gruñó por lo bajo. Realmente estaba pensando muy en serio sobre hacerse un lavado de cerebro y eliminar su educación.
Le hacía mucho mal a alguien como él.
-Ella quedo agradada con la cena de la otra vez y esta es su muestra para agradecerle.
-No tiene nada que agradecerme, señor Hakuraw y espero que así se lo haga saber. Indicó, encontrando un medio de safarse de todo eso.
-Se lo diré con mucho gusto pero…
-Realmente no quiero hacerle un desaire a su hija, señor Hakuraw, y se lo digo a usted para que se lo transmita a ella de una forma más…calida. No deseo continuar con estos obsequios. Creo que la vez pasada quedó zanjado este asunto.
-Si, me lo dijo. Afirmó Roger volviéndose a sentar.-Sin embargo ella es…demasiado buena como para comprender negativas de esta manera.
-No existe la gente demasiado buena. Objetó Seto sin perder el aplomo.
-Pues eso tendrá que decírselo a mi hija. Ella realmente ha simpatizado mucho con usted.
Seto se sintió repentinamente en medio de una de esa obras que a Joey le gustaba leer.
¿En qué idioma tenía que hablar para hacerle entender a ese hombre y a su hija, porque intuía que Roger tenía mucho que ver en eso, que no deseaba saber nada de ellos?. No al menos del modo sentimental.
Él no se inmiscuía con nadie y menos en esos momentos cuando toda la felicidad la tenía en donde su pareja.
Era difícil hacerse entender sin exaltarse.
-No puedo aceptarlo. Insistió de nuevo, tras empujar la caja que le había sido devuelta.-Lo lamento, pero esta vez tendrá que decirle usted que esto es determinante.
-¿Yo?. Musitó Roger sin comprender.
-No pienso volver a verla y espero que entienda que no mezclo asuntos personales con el trabajo.
-Si es por eso no tenga ningún problema. Esto no tiene nada que ver con…
-Creo que no me ha entendido. Siseó el ojiazul a punto de explotar.-Solamente no deseo tener nada con su hija.
Roger se sintió de pronto entre la espada y la pared. Seto Kaiba acababa de darles Jaque Mate de forma limpia y cualquier argumento estaba propenso a perder ante la decisión del genio.
Tenía que pensar en algo rápido antes de que las cosas se fueran a la basura y afortunadamente para él, la ayuda llegó rápido.
-Discúlpeme por favor. Indicó Roger tras escuchar su celular.
Seto asintió. Al parecer las cosas estaban cerradas ya.
-¿Diga?.
-¿Cómo va todo?. Inquirió la voz de una entusiasmada chica.
-No muy bien. Susurró Roger, sabiendo que Seto no le escuchaba.
-Oh. Me lo imaginé. Es un hombre muy terco, ¿verdad?.
-Demasiado, diría yo.
Serenity rió un poco y después de algunas frases, Roger regresó sobre sus pasos.
-Realmente lamento molestarlo pero ella desea saberlo de sus labios.
Seto enarcó una ceja y comprendió todo cuando Hakuraw le extendió su móvil.
Ese hombre realmente era patético y exasperante. Como un niño que no entendía razones.
De mala gana tomó el celular y se dispuso a terminar con ese show de inmediato.
-Kaiba al habla. Pronunció, aguardando unos segundos para escuchar la voz de la chica pelirroja a quien había conocido.
-Buenas noches, señor Kiaba. Espero no importunarlo.
-No importa. Masculló. No podía comportarse groseramente, pero tampoco tan educadamente.
-¿Recibió el obsequio que le mandé?.
-De hecho le estaba informando a su padre que…
-Por favor, no me lo regrese como los boletos de la ópera. Musitó la chica.-Es un obsequio para agradecerle la cena del otro día.
