TITULO: Dreams
Capitulo: Te digo Adiós (Segunda Parte)
Serie: Yu-Gi-Oh!
Resumen: Este es el comienzo de la más tierna historia de amor. Los años en la Universidad son gloria para quien compartió la más infinita felicidad...y también la más desgarradora desdicha.
Pairings: S/J Y/YY
Category: Slash/Yaoi. Angs, Drama, Romance, Humor.
Raiting: PG.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de Yu-Gi-Oh, pertenecen a sus creadores y respectivos socios comerciales. Esta solo es una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativos.
Lo único mío es la historia y OCC (Personajes originales).
De todas maneras si te gusta la historia y quieres publicarla, te pediría que antes lo consultes conmigo.
CAMPAÑA LE FAY No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante. ALZA LA VOZ, NO TE QUEDES CALLADO ANTE EL PLAGIO.
Tiempo: En calidad de Universo Alterno.
FLASH BACK
Lugar: Japón
FEEDBACK:
don't wanna lose you
I don't even wanna say good-bye
I just
wanna hold on this true love true love
(I don't wanna lose you
Tina Turner)
Del otro lado de la ciudad en la zona industrial, uno de los salones más famosos de Japón se vestía de gala y glamour para darle la bienvenida a las personalidades que esa noche habían sido invitadas por KC para celebrar su nueva rama.
Caras conocidas y otras no tanto arribaban con sonrisas en labios y los periodistas se debatían en hacer entrevistas y captar cada momento. Algo que en ningún evento mayúsculo podía faltar.
Sin embargo Seto Kaiba odiaba todo eso, realmente lo odiaba porque sabía que todo era hipocresía para ganar puntos a su favor.
Estaba habituado a eso, pero él sabía que jamás se acostumbraría.
-Señor, estamos por llegar. Anunció su chofer por el teléfono y el asintió solamente.
Sabía que lo recibirían flashes y reporteros intrigosos tratando de sacar una buena nota para su diario o revista.
Odiaba a los reporteros, sobre todo por chismosos.
Pero tenía que respirar y controlarse. Ciertamente el trato para adquirir los laboratorios y fusionarlos con la clínica de su hermano había sido muy rápido.
Apenas una semana y todo el proyecto estaba en la mesa para comenzar lo antes posibles.
Si, tal vez si tenía algo de altruista, pero todo se lo debía a su cachorro. Él le había enseñado cosas que jamás había pensado que tenía.
Su limosina se detuvo justo en frente de la puerta del salón y tras tranquilizarse mentalmente es cómo bajó, recibiendo cómo lo había predicho, un montón de fotos y preguntas que los reporteros hacían sin ton ni son.
-¡Señor Kaiba, para el Times!. Gritó una chica en inglés, sabiendo de sobra que sería entendida.
-Se ha programado una rueda de prensa dónde daré a conocer todos los detalles sobre este nuevo proyecto. Hasta entonces solo puedo decirles que es una inversión fructífera que hará a KC crecer. Es todo. Indicó el ojiazul, haciéndose espacio para entrar y evitar a los reporteros que continuaban lanzando preguntas.
En el recibidor y después de cederle su abrigo a la recepcionista, pudo respirar tranquilo.
Realmente su idea de un fin de semana pacífico no era esa.
Necesitaba descanso y se lo tomaría en parís acompañado de su Joey.
Era un hecho ya y no había marcha atrás.
-Señor Kaiba, por favor, por aquí. Le indicó un hombre de traje, que supuso coordinador de aquel evento.
Lo siguió solamente para salir del lugar y agradeció el whisky que le obsequiaron apenas entrar en el salón.
Las personas atiborrándose a su alrededor y felicitándolo por un proyecto que apenas conocían, le ocasionaron nauseas. Pero así era su vida y si había soportado tan bien hasta ese momento, algo más no hacía la diferencia. Así pues se dispuso a escuchar todos los millones de halagos que tenían para él, respondiendo brevemente con alguna aportación boba.
No muy lejos de ahí un par de ojos castaños observaban al recién llegado.
Estaba nerviosa, mucho. La hora había llegado y aunque antes de eso había realizado ya algo que le aseguraba el triunfo, la última carta siempre es importante de jugar.
Por ello viró a su derecha, tratando de localizar a la persona que hacía falta para completarlo todo. Esa noche era la definitiva.
-¿A quién buscas, hija?.
La pregunta la sobresaltó, negando nerviosamente con la cabeza.
-A nadie. Solo estoy viendo.
La mujer pelirroja enarcó una ceja. Sabía que a su hija no le agradaban ese tipo de eventos, pero apenas anunciarlo Roger, su hija había saltado diciendo que deseaba asistir.
Aquello era extraño y sin embargo apenas mirar entrar a Seto Kaiba, lo comprendió todo.
Su hija seguía prendada más que nunca de ese hombre y aunque algo en él no acababa de convencerle, reconocía que era el mejor partido que había visto para Serenity hasta ese momento.
Así pues se alegró de haber mandado confeccionar ese lindo vestido rosa de seda que sentaba perfectamente bien a la casi anatomía de mujer que su hija presentaba.
Estaba segura que en menos de un año Serenity se convertiría en una preciosa damita de sociedad, y mientas tanto, lucirla, era lo mejor que podía hacer.
-¿No vas a acercarte a él?. Opinó la mujer tras mirar a su hija quien apresaba un pañuelo entre sus manos.
-¿Ahora?. Indagó la chica con un poco de espanto.
-Si, claro. Si dejas pasar tiempo alguien más puede ganártelo. Aconsejó y Serenity pensó que precisamente esa frase resultaba muy irónica en su posición, por ello negó.
-No ahora, madre. Estoy esperando el momento justo, cuando Roger me lleve hasta él.
-¿Pero por qué esperar si tú…?.
-Es propio de una dama, mamá. Aguardar a que su chaperón la guíe hasta la persona indicada.
Y la madre sonrió orgullosa. Esa era su hija, una dama al fin y al cabo y no pudo dejar de besar su cabellera rojiza.
Su hija tenía mucho futuro por delante.
Por ello ambas damas no tuvieron que aguardar demasiado hasta que Roger las dirigió hasta el joven empresario, el cual les recibió sin inmutación alguna.
-Es un gusto volver a verlo, señor Kaiba. Saludó la mujer mayor, obteniendo un seco asentimiento de cabeza.
-Lo mismo digo. Sonrió Serenity, mirando atentamente la figura del amor de su vida.
Roger se excusó unos momentos, llevándose a su mujer con él, quien encantada ya hacía planes sobre un vestido de novia que muy pronto su hija estaría portando.
Seto miraba el salón con cierta indiferencia. Dentro de poco se haría el anuncio del nuevo proyecto, él daría un discurso, lo aplaudirían y podría salir de esa absurda fiesta para regresar a su refugio al lado de su Joey.
Era realmente lo que deseaba, ir con Joey y hacer ese viaje a Francia dónde al fin le propondría "eso".
-Veo que tomó mi palabra de utilizar la corbata en una ocasión especial, ¿verdad?.
Seto se desconcertó. Había olvidado que la pelirroja continuaba a su lado.
-Si. Gracias nuevamente. Comunicó, siendo atento pero no dejando su frialdad de lado.
-Gracias a usted por aceptarla, realmente me hizo muy feliz.
Seto debía reconocer que la chica tenía una bella sonrisa, pero algo en ella no terminaba por gustarle del todo.
-¿Podría pedirle un favor?. Indicó la chica tras unos momentos de mutismo.
Seto accedió. ¿Qué más podía hacer?.
-¿Podría ser su acompañante?. Realmente observo que desea esquivar a las personas y si está conmigo así lo hará. No le pido que hable, solo que me permita acompañarle hasta que se vaya.
Curioso. Nadie jamás le había pedido eso a pesar de siempre estar rodeado de personas.
Realmente la muchacha era observadora y a pesar de que su linda faz mostraba un leve sonrojo, le causó cierta gracia que le hubiera pedido algo como eso.
-No soy una pareja muy común. Advirtió, indicándole a la chica que precisamente no hablaría de nada con ella.
-No importa. Con acompañarle me basta. Insistió la pelirroja y Seto accedió por puro compromiso.
Además no le veía nada de malo estar acompañado y que la gente dejara de molestarlo.
Dos pájaros de un tiro y sin nada que perder.
Cuando Serenity miró el asentimiento de Seto, su corazón bombeó con fuerza y su faz se iluminó con una ancha sonrisa.
La habían aceptado y no podía existir un momento más hermoso en su vida.
La primera parte de esa noche estaba ya hecha, así que solo era cuestión de esperar la definitiva, la cual y si consultaba su reloj, no tardaría demasiado.
-"Estamos a un paso de la felicidad". Pensó la chica y una sonrisa sínica iluminó su rostro.
La cuenta regresiva estaba ya por llegar a su fin.
Mientras tanto y del otro lado del salón, alguien más había llegado también.
Con menos ceremonia que su hermano, pero igualmente bien recibido.
-Órale, que grande. Habló una voz más que emocionada.-Cuando me dijiste que era una fiesta elegante, no me imagine esto.
-Si, más o menos a esto me refería. Asintió el peliazul, quien miraba atentamente el salón.
-Una vez trabajé de camarero en un lugar prestigioso, pero no era tan grande como este salón.
-¿En serio?.
-Si. Pero me corrieron porque quebré una bajilla y hasta la fecha estoy betado en todos los salones del país.
Noa rió al recuerdo de su acompañante. Joey era muy singular y gracioso.
-Pero bueno, no se puede tener todo en la vida. Ibas a decirme algo antes de entrar, ¿Qué es?.
Si, lo había olvidado. Era un asunto con importancia. Debía decirle a Joey que ya no sería más el jefe.
-He vendido la clínica.
Los ojos del rubio se abrieron de sobremanera.
-¡¿Cómo que la vendiste!.
-Si. Para su bien. A una persona que la atenderá mejor que yo. Y en cierta forma era verdad.
Joey le había tomado mucho cariño a la institución esos meses y enterarse de algo así ciertamente lo entristecía un poco.
-Comprendo. Pero mientras continúen ayudando a las personas, todo está bien, ¿verdad?.
Noa asintió. La preocupación del rubio por su prójimo era un claro ejemplo a seguir.
-¿Entonces por eso es esta fiesta?.
-Si. En parte y quería que la compartieras conmigo.
-Te lo agradezco mucho, pero yo no soy alguien importante.
-Lo eres. Al menos para mí y con nadie me gustaría más compartir esto.
Joey se sintió muy halagado y solo pudo sonreír con cortesía.
En ocasiones ese muchacho lograba azorarlo de sobremanera y se preguntaba si era algo normal o simplemente su imaginación.
-Ven, vamos a tomar algo para celebrar esto.
-Pero yo…
-Seguirás con tu trabajo Joey, de eso no debes preocuparte. Hasta puede que te den un aumento. Después de todo eres un excelente elemento.
El rubio se sonrojó y aceptó la invitación.
Le agradecía todas sus atenciones al muchacho y el que lo reconociera como excelente elemento alimentaba su ego y porque no decirlo, también sus aspiraciones personales.
Era grato escucharlo pero algo dentro de él lo puso a pensar si sería buena o mala idea permanecer en la clínica si Noe ya no era el encargado.
-Todo seguirá como hasta ahora. No te preocupes. Ya hablaré con el personal y esas cosas. Tú, tranquilo.
El rubio asintió. Tal vez se estaba haciendo ideas que no eran.
Así pues siguió al de silla de ruedas hasta la barra y brindaron por la nueva suerte de la clínica, la cual había dado muchas gratificaciones.
-¿Y viaja mucho?.
Seto asintió. A pesar de que le había dicho a Serenity que no hablaba, había estado "conversando" con la chica en monólogos. Algo que evidentemente a la muchacha no le molestaba.
-Claro. Debí de haberlo supuesto. Alguien tan importante como usted debe viajar mucho.
Era su cuarto whiskie y relativamente se encontraba bien. Tal vez estaba bebiendo más de lo debido por la chica a su lado, y eso no era bueno.
Hasta ese momento podía describirla en dos palabras: Muy desesperante.
-Y bueno, ¿qué es lo que piensa hacer con…?
-Señorita Hakuraw. Habló. Deteniendo la algarabía de la pelirroja.-No es mi intención parar su amena charla, pero me temo que me está doliendo un poco la cabeza.
Eso en Japón y América significaba: Me estas desquiciando, y Serenity se sonrojó al saberse demasiado parlanchina.
-L-o…lamento, señor Kaiba. No era mi intención incomodarle. Le prometo que guardaré silencio.
Y así lo hizo, pareciendo más un maniquí que una persona.
Seto agradeció el gesto. Realmente todo estaba comenzando a enfadarle. Desde la charla incesante de la muchacha, hasta las personas que se acercaban a su lado a palmearle la espalda o a felicitarle por su nuevo proyecto.
¿A qué hora le habían dicho que sería su discurso?.
Se estaban tardando y él definitivamente estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba. Así pues tomó su celular y apartándose un momento de los castaños ojos que lo seguían, marcó un número en particular.
El timbre se dejó escuchar una, dos, cinco veces hasta que colgó y volvió a marcar, pero al final obtuvo el mismo resultado.
-¿En dónde demonios te metiste, Joey?. Cuestionó a la nada, marcando nuevamente el número de su departamento.
-¿Algo lo está molestando, señor Kaiba?. Indagó Roger, quien había regresado con su también escandalosa mujer.
-Nada. Respondió de mal humor, guardándose el móvil. Ya hablaría con Joey sobre no estar en casa a esa hora tan inapropiada. ¿A caso había salido con sus amigos buenos para nada?.
-Tal vez lo que al señor Kaiba le hace falta es conversar un poco con Shizuka. Sugirió la madre de esta.
-El señor Kaiba es alguien importante, mamá. No digas esas cosas. Medió retó la pelirroja, haciendo sonreír a Roger.
-¿Pero cómo, aun se hablan con propiedad?. Deberían de tutearse un poco. Después de todo el señor Kaiba es ahora un socio mío.
No por mucho tiempo. Pensó el millonario, pues en cuanto la idea de su hermano se viera solidificada, le compraría a Roger Hakuraw todo lo correspondiente a esa media alianza que mantenían aun por estipulaciones legales.
No le agradaba ese hombre y mucho menos tener trato cercano a él.
-¡Pero papá!. Se sorprendió Serenity, sonrojándose de tan solo pensar tutear a Kaiba.
Además el ojiazul pensaba igual que la chica. En su vida había tuteado a extraños. No comenzaría en ese momento.
-Oh, bueno. Solo fue una sugerencia, no me hagan mucho caso. Rió el hombre y disculpándose apartó a su hija un poco.
-Ya es hora. Susurró Roger y Serenity miró en derredor, encontrando lo que había estado esperando.
No muy segura y temblando asintió, pero antes de que regresara a donde Seto, su padre la tomó por el brazo.
-¿Estás segura de esto?. Indicó, mirando inseguridad en los ojos de su hija.
La muchacha volvió a mirar ese punto a la distancia dónde se encontraba la barrera que impedía su felicidad.
Ella sabía que no le restaba demasiado tiempo de vida. Su extraña enfermedad se lo decía y si en ese corto tiempo podía ser feliz…
-Claro que si. Jamás he estado tan segura en mi vida.
Y con esa seguridad es cómo regreso a donde Kaiba, quien estaba siendo presa de otro terrible dolor de cabeza por la charla incesante de la mujer pelirroja.
Roger miró a su hija sonreírle a su "socio" y colgarse de su brazo, por lo que segundos después estaban caminando hacia la barra del salón.
El final estaba a escasos metros y él lo seguiría, porque hacía falta que apoyara a su hija.
-¿Qué ocurre?. Preguntó su mujer al verlo distraído.
-Nada. Ven. Vamos a bailar un poco.
Y se llevó a su mujer lejos del espectáculo que seguiría de lejos y que estaba a punto de comenzar.
-Oh, Noe, basta. Ya me duele el estómago de tanto reír.
El peliazul sonrió y bebió de su copa. Realmente en esos minutos había estado contando anécdotas graciosas de las que su acompañante rió a pulmón abierto.
Joey no tenía ni idea de lo que su sonrisa ocasionaba en él.
Viró a la izquierda, en un gesto cualquiera y de soslayo miró a quien había estado tratando de localizar hacía unos minutos.
El terreno estaba preparado y había llegado el momento de entrar en acción.
Así pues, depositó su copa en la barra y enfrentó a Joey, quien aun seguía riendo.
-Joey. Indicó con voz un tanto seria.-Acabo de ver a una persona y quiero presentártela.
-¿Una persona?. Cuestionó el rubio sin entender. Se estaba divirtiendo mucho con Noe y el tiempo volaba.
-Así es. Sonrió el peliazul.-Se trata de mi hermano. Quien compró la clínica y se hará cargo de todo.
Joey parpadeó. Él conocía el "secreto de Noe". Ese de que era rico y se ocultaba del ojo público, pero no recordaba haber escuchado algo sobre un hermano.
-Oh. No me habías dicho que tienes un…
-Es la persona más importante en mi vida, y como tú ahora formas parte de esa importancia, quiero presentarte a él.
-Pero…pero Noe yo…
-Por favor, acepta. Ya verás que te caerá muy bien.
Joey estaba confundido. Si había aceptado esa invitación había sido exclusivamente para acompañar al peliazul en esos momentos importantes, no para ser presentado a su familia.
¿Qué haría?.
-Por favor Joey. Hazlo por mí. Suplicó el peliazul, tomando una de las manos del rubio y mirándole con esos ojos a quien no podía negarles nada.
Suspiró. No podía negarse, así que asintió.
-Si tiene tu carácter seguro me caerá muy bien. Afirmó el chico, dejando su copa junto a la de Noa para seguir al de silla de ruedas quien le sonrió ampliamente.
-Ya verás que te llevas una sorpresa. Murmuró y en sus adentros sabía que así sería.
-No le quitaré demasiado tiempo, solo deseo presentarle a mi hermano. No se lo que hace aquí, pero me encantaría que lo conociera.
"Que bien". Pensó el genio al llegar a la barra.-"Otro molesto Hakuraw".
¿Por qué accedía a seguirle el juego a esa niña?. No lo sabía. La cosa era que jamás en su vida se había sentido tan exento de su autonomía como en esos momentos, y eso no le agradaba en nada.
Pero ahí estaba y era preferible escuchar a dos bocones Hakuraw, que a una cuadrilla de hombres ricos tratando de besarle los pies con hipocresía. Si, era mil veces mejor.
-Aunque debo decirle algo antes de presentárselo. Sonrió la chica al detenerse frente al millonario.-Mi hermano no es hijo de mi padre, por lo que puede extrañarle que no nos apellidemos igual.
Seto solo asintió. A él le importaba un bledo la situación familiar de esa chica.
-Es la persona más importante para mí y es un gran honor que usted lo conozca. Ya verá cómo le cae muy bien.
-Lo dudo. Murmuró el castaño y pidió un brandy ya que estaba por ahí.
Serenity respiró un par de veces antes de avanzar y hacerse paso entre las personas.
El paso a dar estaba a centímetros.
-Por favor Joey. Espérame aquí. Iré a traerlo.
Joey asintió sonriente. Estaba un poco nervioso de conocer al hermano de su jefe y amigo. Pero si era importante para el peliazul, lo haría solo por él.
Noa guió su silla entre las personas del lugar y en una fracción de tiempo, cruzó sus azules pupilas con unas castañas, que en silencio lenguaje decían: "Todo está listo ya".
Así pues cada quien siguió con su camino. Veinte segundos al cronómetro y lo demás sería solo cuestión de esperar.
-Hermano. Llamó Noa al ver a Seto en la barra.
-Ya era hora. Pensé que no llegarías. Acusó el mayor, medio sonriéndole a su hermano menor.
-Lo lamento. Lo que sucede es que tuve que pasar por…una persona en especial. Mencionó, sonrojándose un poco en el proceso.
-Ah. Añadió el mayor con cierta ironía.-¿Así que "lo" trajiste?. Que bien.
-Si y precisamente nos espera por allá para que lo conozcas. Por favor, di que te portarás bien con él. Rogó el peliazul y Seto le acarició los cabellos.
-Por ti hago todo, y si ese muchacho de quien me hablaste te hace feliz, entonces yo no intervendré.
-Gracias, hermano. Se que puedo confiar en ti. Apuntó el otro y Seto caminó al lado de su emocionado hermano.
-¿Cuándo le harás la pregunta?. Quiso saber el mayor mientras llegaban al lugar designado para la presentación formal.
-Esta noche…si puedo. Realmente estoy muy enamorado de "él" y tal vez pase el resto de mi vida a su lado. Claro, si me acepta.
-Lo hará. Sonrió Seto con cierta calidez.-Eres un excelente partido. Yo todo lo que quiero es que seas feliz.
Noa asintió. Eso era exactamente lo que él deseaba también.
-¡JOEY!.
El aludido giró, encontrándose con una bella damita vestida de rosa, quien efusiva se acercaba a él.
-Por los cielos, Serenity, que sorpresa.
Ambos se abrazaron, dejando ver la felicidad de encontrarse en ese lugar.
-¿Pero que haces aquí, Joey?.
-Vine a acompañar a un amigo. Wow, luces bellísima, Ser.
-Y tú muy atractivo. Jamás pensé encontrarte aquí. Me he llevado una gran sorpresa al verte.
-Lo mismo digo. ¿Qué haces tú aquí?.
-Roger…ya sabes. Dio a entender ella y el rubio lo supo todo.
-¿Mamá de nuevo insistió en que los acompañaras?.
-En parte.
-Pobre de ti.
Ambos rieron y volvieron a abrazarse. Era realmente confortante verse.
-Me alegra tanto verte que…¡Ya se!. Ven conmigo, Joey,
-¿Pero a dónde?. Quiso saber el muchacho, siendo halado por su impetuosa hermana.
-Quiero presentarte a alguien?.
-Pero yo estoy esperando a…
-Joey. Se detuvo la chica y lo encaró.- Se trata de "él".
El rubio frunció el entrecejo y después sonrió con mucho ánimo.
-Oh, ¿en verdad está aquí?. No puedo creerlo.
-Así es. Soy su acompañante y quisiera presentártelo. Ya verás cómo te cae muy bien. Es alguien importante.
-Claro que lo es. Más si está al lado de mi hermanita.
Serenity sonrió, tomando la mano de su hermano.
-Joey…esto es importante para mí. Informó en tono dulce.-Por eso quiero que recuerdes que el hombre que estoy por presentarte es el Amor de mi Vida y soy inmensamente feliz a su lado.
-Lo se. Sonrió Joey tras darle un beso en la mejilla.-Trataré de comportarme a la altura de la situación. Aunque no sea muy educado, lo haré por ti. Además ese hombre debe ser muy importante si tú te has enamorado de él.
La chica asintió y tras regresarle el beso a su hermano, volvió a halarlo.
Diez segundos solamente.
Nueve…
Caminaron las cuatro partes involucradas
Ocho…
Los corazones palpitantes de entusiasmo…
Siete…
La gente les habría paso sin dificultad
Seis…
Azul y castaño se miraron a la distancia.
Cinco…
Un mutuo acuerdo silencioso
Cuatro
Se desearon lo mejor
Tres…
Solo éxito. Eso se merecían
Dos…
Y también…
Uno…
La felicidad completa…
-Joey, quiero presentarte a mi hermano, Seto Kaiba…
-Seto Kaiba, quiero presentarte a mi hermano, Joey Wheeler…
Y el tiempo se detuvo cuando azul y castaño se miraron con aturdimiento y espanto.
Lo que estaban viviendo, no podía ser cierto. E irónicamente ambos recordaron lo que hacía una semana les había sucedido exactamente a la par.
-"Joey, estoy enamorada."
-"Seto, estoy enamorado."
-"Es un hombre maravilloso, Joey. Es el amor de mi vida. Es mi felicidad."
"-Es de un chico, hermano y no me avergüenza, porque es la felicidad que he estado esperando durante toda mi vida."
-"Será fácil que lo reconozcas, Joey. Si alguna vez te lo presento es porque estará conmigo".
-"Será fácil reconocerlo. Es un chico muy peculiar, hermano".
-"No, aun no me propone nada, pero estoy segura que tal vez lo haga. Realmente lo amo".
-"Le propondré que sea mi pareja después de la fiesta de KC. Se que aceptará. Realmente estoy enamorado, hermano".
Y el silencio calló en sus rostros y en sus miradas porque supieron, sin necesidad de que sus hermanos les dijeran nada, que ellos dos eran la felicidad de quienes más amaban. Y a pesar del mar de emociones que tenían en el corazón, solo fueron capaces de darse la mano y pronunciar un quedo y en shock:
-Mucho gusto…
Te digo adiós, y a caso te quiero todavía
Quizá no he de olvidarte, quizá no te quería
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, apasionado y loco
Me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No se si te amé mucho, no se si te amé poco
Pero si se que nunca volveré a amar así
Me llevo tu sonrisa dormida en mis recuerdos
Y el corazón me dice que no te olvidaré.
Pero al sentirme solo, sabiendo que te pierdo
Tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós y acaso con esta despedida
mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós para toda la vida
Aunque toda la vida siga pensando en Ti.
(Poema: Te digo Adiós
De: José Ángel Buesa)
En los días consecutivos ni Joey ni Seto se vieron.
No podían mirarse a la cara sin recordar lo que había pasado esa fatídica noche.
Los pensamientos del mundo recorrían sus cabezas y por más explicación que quisieran tener, simplemente era inútil.
La depresión los invadía y si bien Seto se sumergió en el trabajo para tratar de olvidar su agonía, Joey no lo hizo.
Lloró días completos sin ninguna atadura, y al final, cuado la luz del túnel parecía muy oscura, se decidió a aclararlo todo con su hermana. O al menos fue lo que le dijo a Seto en una fugaz llamada.
Kaiba también lo había decidido. Por mucho que quisieran a sus hermanos, su felicidad estaba ante todo y por ello, un día en especial, es que trataron de entablar conversación con su respectiva sangre. Trataron de poner sobre la mesa lo que sucedía y lo que no abandonarían después de lo difícil que había sido estar juntos.
Sin embargo no todo sucede como se planea y lo verificaron de distinta manera.
Joey había llamado a su hermana, diciéndole que iría a verla a su casa. Con o sin el consentimiento de su madre.
La chica había accedido y justamente había llegado la fecha.
Más la sorpresa que se encontró al llegar a la residencia Hakuraw fue un golpe tremendo a su ya de por si, triste corazón.
-Lamento decirte esto, Joey. Pero Serenity está en el hospital.
Roger había sido quien lo había atendido y dado esa horrible noticia.
-Pero…¿estaba bien?.
-Si, pero ya sabes cómo es esta enfermedad. Un día está brillando como el sol y al siguiente…
-¿Desde cuando?. ¿Por qué no me avisaron?. Quiso saber con desesperación el muchacho, obteniendo una vaga respuesta.
-Ella no quiere preocuparte.
Esa consideración le parecía absurda.
-Pero soy su hermano. Tengo derecho a saber y estar con ella.
-Lo sé. Pero es mejor así.
Tras un largo silencio en el privado del hombre, Roger se dispuso a jugar la última carta que le quedaba.
-Yo…lo sé todo, Joseph.
El rubio no comprendió. Sintiéndose terriblemente mal en ese momento.
-Yo sé que estás con Seto Kaiba y no precisamente como amigos.
Si en la fiesta había sentido que se hundía. En ese momento la tierra se lo tragó.
-¿Cómo?.
-No entremos en detalles que podrían resultar embarazosos. Replicó el mayor, esperando que la paciencia estuviera de su lado ese día.
Tener a su hija internada era ya mucho estrés.
Guardaron silencio unos minutos, hasta que Roger se decidió a hablar nuevamente.
-¿Has escuchado hablar de la escuela Americana de Actuación?.
-Si. Es una de las más grandes del mundo. Pero no creo que en este momento…
Roger tomó una carpeta de un cajón y se la tendió con sumo cuidado al chico, que la tomó con manos temblorosas.
Joey leyó y revisó los documentos que en ella se encontraban, mirando desconcertadamente al padre de su hermana.
-¿Qué es esto?.
-Una oferta. Comunicó Roger sin rodeos.-Para que estudies con todos los gastos pagados en esa escuela. Serenity me dijo una vez que era uno de tus sueños.
Lo era, pero aun así Joey no comprendía y sin embargo la luz se hizo en su cabeza.
-¿Usted…sabe que mi hermana está enamorada de…?
-Lo sé.
Joey suspiró. Ese enredo era gigantesco.
Sin embargo y a pesar de su propio dolor, aun tenía integridad y por ello depositó la carpeta cerrada en el escritorio, retando al hombre con la mirada.
-No va a comprarme.
El mayor negó.
-No es que quiera comprarte, Joey. Se trata de la felicidad de tú hermana y bien sabemos los dos que es lo único que siempre nos ha importado a todos nosotros.
Se que es doloroso, pero a ella no le queda vida. Tú aun tienes mucha por delante y podrías encontrar…
El rubio se puso de pie. Eso era demasiado.
-Si pretende que finja que nada sucede aquí, no va a conseguirlo. Le diré a Serenity lo que ocurre. Sé que ella comprenderá. Siempre lo ha hecho.
-Pero nunca antes había estado enamorada, Joey. Y tú lo sabes.
Era increíble de escuchar. Realmente salido de la peor novela de horror que hubiera leído.
Era imposible.
-Los doctores no le dan ya mucho tiempo de vida. No he querido decírselo a tú madre ni mucho menos a ella, pero a ti te hablo con la verdad y el corazón en la mano.
-Ella no podrá ser feliz con él. Replicó, conteniendo las lágrimas que se arremolinaban en sus ojos.
-Estoy conciente de ello, mucho más cuando evidentemente Seto Kaiba está contigo. Pero el corazón cambia y quizá, solo quizá el último aliento de Serenity pueda ser de felicidad. ¿O es que a caso tú no quieres que sea feliz?.
Un golpe muy bajo sin duda alguna y todo lo que hizo fue dar media vuelta y tratar de salir de ahí lo antes posible.
-Se que vas a pensarlo, Joey y harás lo mejor para ella.
La oferta sigue en pie para cuando quieras tenerla.
No escuchó más y salió corriendo de esa casa.
Miles de presiones se almacenaban en su mente una a una y lo peor de todo era que ninguna tenía respuestas.
¿Por qué la vida era tan injusta?.
Era algo que desde nunca había podido responderse y en esos momentos, dónde la realidad dolía más que nada, se preguntó si algún día podría alcanzar la verdadera felicidad.
Seto se dejó caer pesadamente en su silla, la cual giró de inmediato.
Lo que menos deseaba era continuar mirando los suplicantes ojos de su hermano, el cual se había acercado a él con imploración.
Si había decidido hablar con Noa había sido para explicarle su relación con Joey, no para sentirse tremendamente destrozado por lo que acababa de escuchar.
-Seto. Llamó la voz de su hermano, quien no obtuvo respuesta alguna.
Noa suspiró, pero no quitó el dedo del renglón.
-Seto, debes comprender que estoy dispuesto a dejarlo todo por Joey. Lo amo. Lo amo como jamás lo había hecho y si alguna vez me dijiste que deseabas mi felicidad, simplemente no entiendo por qué te niegas a dármela.
-Porque…
No tenía excusa alguna más que la verdad, pero después de haber escuchado a su hermano recordarle las horas de infelicidad que había tenido postrado en esa silla de ruedas sin esperanza alguna. Un nudo grueso se había formado en su garganta.
Nada tenía sentido. Nada.
-Por favor, Seto. Escuchó que la voz quebrada de su hermano le imploraba.-Permíteme estar con él, permíteme encontrar mi felicidad con él. Solo él me puede hacer feliz.
-Pero él no te ama. Trató de justificar, conociendo que Noa sabía eso.
-Estoy conciente. Pero solo es cuestión de tiempo para que me ame. No es ningún capricho, mucho menos un deseo de niño rico. Es realmente algo tan grande que estoy dispuesto a dejar toda la riqueza del mundo con tal de estar a su lado.
¿Entiendes cuanto le amo, verdad?.
Si, lo entendía, por que así o más amaba a Joey.
-Noa…
-Solo…quiero ser feliz, hermano. Solo eso.
No podía decir más y aunque fuera lo contrario, no tenía nada que argumentar.
Ese caos era inmenso y tras virarse y mirar las lágrimas bajar cual riachuelo por el blanco rostro de su hermano, simplemente se quebró.
Más no podía permanecer ni un segundo más en esa habitación. Se estaba asfixiando en sus propios sentimientos y su cabeza no dejaba de dar vueltas.
Por ello tomó su saco y pretendió salir de su oficina hacia ninguna parte en especial.
-¿Seré feliz, verdad?. Interrogó el peliazul antes de que su hermano mayor saliera.
Seto friccionó con fuerza sus manos y tras no poder responder, simplemente se fue.
Necesitaba pensar con coherencia. Necesitaba gritar o golpear algo para que sus frustraciones y dolencias salieran de su cuerpo.
Lo que estaba viviendo ya no era más felicidad, y sin embargo, tras meditar las cosas al igual que Joey, concluyó que realmente y durante toda su vida habían vivido para y por sus hermanos y en un momento como ese la duda los asaltaba.
¿Decirle adiós al más hermoso sueño de su vida o luchar por él?
Abrázame
Aun cuando sé que te estás yendo
Y demuéstrame
Todas las razones por las que permanecerías
Es
suficiente sentir tu respiración con la mía
Para
enfriar mi mente y mi alma
Tienes que abrazarme y demostrarme
amor
Dame
Una parte de ti para aferrarme
Y guardarte.
Por todas partes estás
Suficiente con tener un corazón
y seguir adelante
e irte con el sol tras de ti
Oh, por
favor no te vayas
Dejarme tenerte un momento más
Oh, todo lo que necesito
Lo único que deseo es un
momento más
Tienes que abrazarme y recordarme
Decirme
que volverás algún día
Y quizá
Estaré aquí
Suficiente ver una estrella fugaz
Conocerte nunca será lejano
Suficiente ver una
estrella fugaz
conocerte nunca será lejano
Oh, por
favor no te vayas
Dejarme tenerte un momento más
Oh, todo lo que necesito
Lo único que deseo es un
momento más
Tienes que abrazarme y recordarme
Oh,
por favor no te vayas
Dejarme tenerte un momento más
Oh, todo lo que necesito
y deseo es un momento más
Tienes que abrazarme y creer
Abrázame aunque se que te estás yendo
(Traducción de One Moment More
De Mindy Smith)
Esa noche cuando Seto regresó al departamento, sabiendo que era el único sitio que lo comprendería mejor que nadie, se encontró con un par de valijas en la entrada.
Supo, sin necesidad de cuestionar nada, que su amante había decidido igual que él.
Lo encontró entre las sombras, aguardando, mirándolo con esos ojos que amaba aun más que su propia vida.
Quiso acercarse, pero no pudo. Bajando su mano apenas intentar tocarle.
Sin embargo fue Joey, quien a pesar de sentir su corazón sangrar de dolor, el que se acercó al millonario y lo abrazó. Fundiéndose en su cuerpo como cuando lo hacían en la cama, entre mantas y puro amor.
-Es lo correcto. Susurró Joey entre lágrimas y aunque Seto deseaba negarlo, no pudo hacerlo, pues muy en el fondo sabía que era verdad.
-No quiero perderte.
-Ni yo. Pero al parecer nos olvidamos del mundo. Quisimos vivir un cuento de hadas cuando la realidad es mucho más de lo que pudimos ver.
-Fue lo justo, por lo que pasamos.
-Pero casi nos olvidamos de los dos seres a quienes amamos, a pesar de todo lo que sentimos el uno por el otro. Casi…los dejamos de lado.
-¿No me pedirás que la ame, verdad?.
-¿Y tú me pedirás que lo ame a él?.
Se miraron, se miraron como aquella primera vez en la cafetería. Con un brillo entre enfadado, celoso y amoroso. Con el fuego que sus corazones jamás extinguirían.
Pero fue, sorpresivamente tal vez, Seto quien lo besó con posesión.
-Solo hazla feliz. Musitó el rubio cuando memorizó, tras varios minutos, el sabor embriagante del que hasta ese momento había sido su pareja.
-Y tú a él. Pidió el castaño y ambos supieron que intentar amarles jamás sería suficiente, pues sus corazones ya tenían dueños.
-Debo irme. No quiero alargar más las cosas. Ella está en el hospital y sería buena idea que la fueras a visitar.
Seto asintió, pero no pudo dejarle ir. No aun. Necesitaba gravarse en la memoria cada palmo del otro cuerpo. Cada olor, cada pequeño pedazo de Joey que pudiera conservar para si, pues sabía, que a partir de ese momento, ya nada sería lo mismo. Nada.
-Seto. Sollozó el rubio, aferrándose al castaño con toda la fuerza que le quedaba, con todo el amor que siempre le pertenecería solo y exclusivamente a él.
-Siempre voy a amarte. Le juró Seto Kaiba a Joey Wheeler y este, tras aferrarse a sus labios como salvación, le juró lo mismo.
Pero no podían irse sin antes amarse de nuevo, y por ello con delicadeza, hicieron el amor en su habitación. Sobre su cama, dentro de su hogar, ese que los había provisto de tantas horas de dulce felicidad.
Se amaron hasta desfallecer y se abrazaron entregándose la vida sin nada más que ofrecer.
Era tiempo de decir adiós y aunque doliera, esa era la mejor decisión.
¿Te
he decepcionado o te he defraudado?
¿Debería yo
sentirme culpable o dejar a los jueces que lo desaprueben?
Porque
vi el final antes de que nosotros hubiéramos comenzado
Sí,
yo vi que estabas cegado
y sabía que yo había
ganado.
Entonces tomé lo que es mío por derecho
eterno. Saqué tu alma en la noche.
Tal vez esté
terminado, pero no se detendrá allí, estoy aquí
para ti tan solo si te importara.
Tu
tocaste mi corazón, tu tocaste mi alma.
Tu cambiaste mi vida y todos mis objetivos.
Y el amor es
ciego y yo lo supe cuando,
mi corazón fue cegado por ti.
He besado tus labios y he sostenido tu cabeza. Compartido tus
sueños y compartido tu cama.
Te conozco bien, conozco tu
olor.
Te he sido entregado.
¡Adiós! mi amor.
¡Adiós! mi amigo.
Tu has sido el único.
Tu has sido él único para mi.
Soy un
soñador, pero cuando despierto,
no puedes romper mi
espíritu
son mis sueños los que tomas.
Y a
medida que avances, recuérdame,
recuérdanos y todo
lo que solíamos ser.
Te he visto llorar, te he visto reír.
Te he visto dormir por un rato.
….
Yo
pasaría una vida contigo.
Conozco tus miedos y conoces los
míos.
Hemos tenido nuestras dudas pero ahora estamos bien,
y te amo, te juro que es verdad.
No puedo vivir sin ti.
¡Adiós! mi amor.
¡Adiós! mi
amor.
¡Adiós! mi amigo.
Tu has sido el único.
Tu has sido él único para mi.
Y todavía
sostengo tu mano en la mía.
En la mía cuando estoy
dormido.
Y sostendré mi alma con el tiempo,
Cuando me
arrodille a tus pies.
¡Adiós!
mi amor.
¡Adiós! mi amigo.
Tu has sido el único.
Tu has sido él único para mi.
Estoy tan
vacío, amor, estoy tan vacío.
Estoy tan, estoy tan,
estoy tan vacío.
(Traducción de Good Bye My Lover
De James Blunt)
Con el paso del tiempo Seto Kaiba se dedicó a cortejar a Serenity Wheeler, cómo después supo que realmente se llamaba, y llegando el día decisivo, se casó con ella.
Fue el día más feliz de Serenity y el más horrible para Joey, quien fue quien la entregó.
Él por su lado permaneció con Noa como su novio, sin jamás llegar a nada serio por más que se repetía que debía hacer feliz a ese chico.
Sin embargo y a meses del casamiento de su hermana, el menor de los Kaiba tuvo un accidente en auto. El chico se había empeñado en continuar con sus sueños de automovilismo y sin mucho que hacer no pudieron salvarle la vida.
Seto había sufrido tanto como ninguno y la que en esa ocasión le consoló fue su amable esposa.
Joey vagó un tiempo de empleo en empleo, pues la clínica había pasado a ser impropia para él. Pero cada vez más su corazón se rompía en mil pedazos, añorando algo que sabía, ya no le pertenecía.
-"Acepto". Había pronunciado el rubio un día, cuando Roger había recibido su visita.
Así pues y antes de que algo sucediera, Joey se fue a América, a tratar de olvidar un amor y una historia que jamás despediría.
A tratar de empezar una vida que ya no tenía y a tratar de olvidar que pese a todo y todos, continuaba amando a Seto Kaiba con su vida y que sin saberlo, era plenamente correspondido.
Lo que sucedió después es más que conocido y tras las memorias, las bellas y tristes memorias que los dos protagonistas han tenido, el presente los solicita para saber si los sueños realmente son realidad o fantasía.
Continuará….
Ok, no pude hacer un Lemon como despedida, simplemente no pude.
Agradezco sus comentarios, mucho y aunque esto es muy Angs, solo puedo revelarles que tal vez esto termine muy pronto.
Nos vemos en la próxima entrega porque ya es en tiempo presente.
Se que lo último fue demasiado narrativo, pero es necesario. Este chap me costó dos cajas de cigarros y muchos recuerdos, así que espero al menos haya valido la pena.
Una última cosa, si tienen tiempo de escuchar One Moment More y Good Bye My Lover mientras leen este chap, realmente no me agradecerán, pero puede que sientan un poco más la emoción que deseo transmitir.
Su amiga.
KLF
Te digo adiós, si acaso te quiero todavía
Te digo adió, el más hermoso sueño de mi vida.
