TITULO: Dreams
Capitulo: Dudas
Serie: Yu-Gi-Oh!
Resumen: ¿Cuán poderoso es el amor?. La última etapa antes de descubrir el poder de los sueños.
Pairings: S/J
Category: Slash/Yaoi. Angs, Drama, Romance, Humor.
Raiting: PG.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de Yu-Gi-Oh, pertenecen a sus creadores y respectivos socios comerciales. Ésta solo es una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativos.
Lo único mío es la historia y OCC (Personajes originales).
De todas maneras si te gusta la historia y quieres publicarla, te pediría que antes lo consultes conmigo.
CAMPAÑA LE FAY No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante. ALZA LA VOZ, NO TE QUEDES CALLADO ANTE EL PLAGIO.
Tiempo: En calidad de Universo Alterno.
Lugar: Japón
FEEDBACK: día había sido bastante productivo, y no por la palabra con S que simplificaba el Sexo, sino porque había sido un buen día.
Se habían levantado tarde, habían desayunado en la terraza junto a Mokuba y después se habían amado un rato para después regresar con el bebé.
Un día perfecto, sin más argumentos que decir.
Pero la hora de partir había llegado, y entre peleas y rápido sexo en la bañera, Joey estaba despidiéndose de Mokuba, quien al parecer no deseaba dormirse.
-Hueles tan rico. Sonrió el rubio, haciéndole cosquillas a su sobrino.-Hueles a puro bebé.
Mokuba sonrió, balbuceando y haciendo pompas de saliva.
-Mmm, estoy comenzando a sospechar que haces eso con la saliva para verte aun más adorable, ¿verdad?.
El bebé rió, acariciando el rostro níveo de su tío.
Al parecer le encantaban los brazos del rubio.
-Te amo. Susurró Joey a su sobrino, cubriéndole el rostro de incontables besos que hicieron reír aun más al bebé.-Nunca lo olvides. Eres parte importante de mi vida ahora, y nunca cambiará.
Los expresivos ojitos de Mokuba parecieron asentir a las palabras del rubio, pues parpadearon un momento para después mostrarle una extensa sonrisa, que bien le habría valido una carismática alabanza.
Justo en ese momento, Seto Kaiba hizo su aparición.
No se cansaba de decírselo, le fascinaba mirar a Joey con su hijo en brazos.
Era una escena a la cual no podía clasificar, pero su belleza y sus matices podían enternecer hasta al corazón más exigente.
-¿Despidiéndose?. Agregó, cuando rodeó la cintura del rubio y besó a su hijo en la frente.
-Deseándole buenas noches. Aseguró el rubio con una sonrisa.-Pero tal parece que no desea dormirse.
-Eso resulta de los mimos innecesarios.
-¿De los mimos…?
El gruñido murió de inmediato, pues los divertidos labios de Seto se posaron sobre los de Joey.
Mokuba parpadeó y se movió expresando su enfado.
-¡Oh, ¿Pero que sucede?. Interrogó Joey con prontitud.
-Sucede que es un Kaiba, y por consiguiente, requiere de la atención. Recordó sabiamente el padre, haciendo reír al rubio que simplemente negó y entre palabras y sonrisas depositó al pequeño en su enorme cuna.
Seto los miró a la distancia. Realmente no podía pedir nada más.
Por primera vez, desde hacía mucho tiempo, se sentía un hombre realmente afortunado.
-Bueno, es hora de hacer la meme. Mañana jugaremos más, ¿si?.
Por respuesta, el bebé bostezó, sonriendo cuando apretó su manita sobre el dedo de su tío.
-Precioso mío. Besó Joey su frente y se retiró aun sonriente. O al menos eso trató de hacer.
-Ham, ¿Seto?. Llamó después de un momento.
-¿Dime?. Respondió este, teniendo su total atención en su móvil.
-¿Podrías…podrías ayudarme?. Creo que me atoré con algo.
El ojiazul guardó su celular y acudió al llamado de su amante.
Era usual en él meter la pata. ¿O las cuatro?.
-¿Pero qué se te atoró?.
-No tengo ni idea, pero fue con el cierre del mameluco de Mokuba.
El bebé rió divertido, moviendo sus piecitos. Al parecer la escena le era muy, muy divertida.
-Pequeño bribón. Susurró su padre, despeinando los cabellos negros de su hijo.-Aun no entiendo que pudo habérsete atora…do.
Seto parpadeó. Había logrado zafar la muñeca de Joey, y lo que fuera que había ocasionado aquel pequeño embrollo, había cedido al fin.
-Gracias. Sonrió Joey al verse libre, sin embargo borró su sonrisa casi automáticamente, cuando miró a su amante rebuscar el objeto que se había desprendido de su muñeca.
Sudó frío cuando lo vio.
-¿Y esto?. Alegó el millonario, mostrando una pequeña cadenita plateada.
-Pues…yo…yo…
-No te la había visto antes. Inquirió el ojiazul, acercándose hasta su amante repentinamente lívido.
-¡¿Ah…no!. Pues yo…no se que….
El dedo largo de Seto se posó sobre sus labios, indicándole sutilmente que guardara silencio.
-Se rompió. Murmuró el ojiazul.
-Si. Se atoró realmente. Olvidé…lo delicado del material de la cadena. Respondió el rubio en el mismo tono. Obviamente aguardando su sentencia.
Sin embargo las reclamaciones o cualquier otra cosa, jamás aparecieron, quedando en su lugar una mirada inquisidora que en cierta forma incomodó a Joey.
-¿No vas….a preguntarme el porque aun la llevo?. Preguntó el de ojos melados, sacando fuerzas de su interior.
-No es necesario. Medio sonrió el castaño, depositando la cadenita en una de las repisas de la habitación.-No importa ahora.
Joey no supo que sentir. No sabía si alivio o tristeza.
La cadena que se había desprendido de su muñeca derecha, era la misma que alguna vez el mismo Seto le había obsequiado un día.
En aquella noche de estreno, después de una pequeña discusión verbal y seguida de una entrega total que perduraría toda su vida.
No había podido deshacerse de ella. Y si que lo había intentado.
Portar en el cuello la llave y el candado del corazón de Seto Kaiba, no se le hacía justo, cuando obviamente todo había terminado entre ellos.
Sin embargo las malditas esperanzas lo habían llevado a no tirarla, sino a conservarla en un lugar oculto. Que solo él pudiera sentir y al cual solo él pudiera recurrir para darse fuerzas.
Seto había tenido razón en decirle que no la había visto.
Esa noche se la había colocado por monotonía, olvidando que no debía hacerlo.
Pero el pequeño detallito se había descubierto y Seto lo miraba de extraña manera.
No había existido un reclamo ni argumento. Nada, solamente una aparente aceptación que no parecía molesta, sino…rara.
-¿Nos vamos?. Informó el castaño, cuando Naya se presentó en la habitación.
Saliendo de su sopor, Joey asintió, medio sonriéndole a la niñera que les deseó buenas noches.
No era necesario ocultar en esa casa, lo que era evidente.
-Iremos en la limosina. Ed nos acompañará. Aseguró el ojiazul, volviendo a extraer su móvil.
El rubio simplemente tomó las palabras. ¿Qué otra cosa podía hacer?.
-Buenas noches. Saludó el custodio, aun con su brazo enyesado.-Luce maravilloso, joven Wheeler.
-Gracias. Sonrió el aludido con cierta pena.
-Debió ser un obsequio del señor, ¿Verdad?. Interrogó el guardaespaldas.
-¿Te refieres al vestuario?. Si, así es. Fue un obsequio de Seto.
Y no era para menos. La marca de la ropa resaltaba a la vista.
-No lo veas tanto. Lo quiero entero. Aconsejó el ojiazul, cuando se percató de la conversación.
-Por supuesto señor. Todo entero para usted.
Joey sonrió a la carcajada de Ed, y sin aguardar subió a la limosina.
Se sentía bastante apenado que la casa entera supiera su "secretito". Pero sabía que estaba seguro y que nadie argumentaría nada.
Todos parecían haberlo aceptado y eso lo asustaba un poco.
-"A veces me siento un descarado". Se dijo, escuchando la puerta cerrarse. Eso quería decir que Seto había subido.
Por unos momentos el rubio evitó la mirada azulina.
Repentinamente se sentía impropio, usurpador, una pequeña molestia que no debía estar ahí en esos momentos.
-¿Te sientes bien?. Indagó el millonario, cuando el auto se ponía ya en marcha.
-Si. Solo un poco…nervioso.
Seto rió.
