Disclaimer: los personajes de Sakura Card Captor no me pertenecen son de Clamp, y la historia tampoco es mia es de Sherrilyn Kenyon.
Sin mas por el momento nos vemos pronto.
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Sumary: El mayor de seis, Shaoran ha pasado su vida entera cuidando de sus hermanos, especialmente de su hermana Shiefa y su hermano Eriol. Él mataría o moriría por proteger a su familia de los Arcadianos que los acosan.

Los Arcadianos lo proclamaron Asesino en su cumpleaños veinticinco y lo han perseguido desde entonces. La recompensa por su cabeza es asombrosa.

Despiadado asesino, es extremadamente territorial y no tiene misericordia con cualquiera que se atreva a pisar su territorio, sean Katagaria o Arcadianos. Sus poderes son legendarios y pocos Centinelas se atreven a desafiarlo. Aquellos que lo hicieron, pagaron con sus vidas.

Solo Shiefa ha conocido su lado tierno. Para el resto del mundo, él es contundente y resuelto. Él hace lo que sea necesario para proteger su patria. Desafiarlo es desafiar a la muerte misma.

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CAPITULO 7

Sakura empujó la ensalada alrededor de su plato mientras intentaba no mirar a Shaoran. Había algo irresistible en él. También era desconcertante estar cerca de alguien tan delgado y musculoso. Al menos con Taylor, él había sido más flaco que ella, pero él no hacía ejercicio, y le encantaba manejarlo a su manera.

No había un gramo de exceso de grasa en todo el cuerpo de Shaoran. Su cara ardió mientras recordaba cuan magnífico lucía desnudo.

—¿Estás bien? —preguntó él.

—Bien.

—¿Por qué no comes?

Ella se encogió de hombros. —Supongo que no tengo hambre después de todo.

Él tomó el tenedor de su mano y envolvió los espaguetis alrededor, luego lo sostuvo para ella.

—No soy un bebé, Shaoran.

—Lo sé —Su ardiente mirada la abrasó—. Come para mí, Sak —dijo él en un bajo tono de mando —. No quiero que pases hambre. No hay nada bueno en privarte de comida.

Por el tono de su voz, ella podía entender que él hablaba desde la experiencia.

—¿Has pasado hambre?

—Toma un bocado y te contestaré.

—No soy una niña.

—Créeme, que lo sé —Él meneó el tenedor delante ella.

Ella sacudió su cabeza ante su juego serio, luego abrió su boca.

Él con cuidado colocó el tenedor dentro para que ella pudiera cerrar su boca alrededor de él antes de deslizar el tenedor hacia atrás.

Sakura masticó mientras él giraba el tenedor en su pasta. —Sí, he pasado hambre. Mis padres no criaban o no se preocupaban como los tuyos. En cuanto un macho es lo suficientemente grande, ellos lo dejan y aprende a... a sobrevivir o muere.

El corazón de Shaoran se retorció mientras recordaba su juventud. El dolor y hambre constante. Él casi había muerto más veces de las que podía contar aquel primer año solo. Hasta que alcanzó la pubertad, él había sido un cachorro de lobo. Prácticamente de la noche a la mañana, él se había hecho humano. Sus poderes mágicos habían sido nuevos para él y se había quedado en forma humana cuando necesitaba ser un lobo.

No acostumbrado a ser humano, no podía rastrear o matar una presa. Había sido bombardeado con sentimientos y emociones desconocidos que los lobos no tenían. Lo peor de todo, sus sentidos estaban embotados en su forma humana. La gente podía ver mejor en la luz del día, pero no podían oír tan claramente, moverse tan rápidamente, u oler a sus enemigos alrededor de ellos. No tenían la fuerza física para luchar a mano limpia contra otros depredadores y animales por comida y protección.

Tampoco podían matar tan fácilmente. Ellos eran consumidos por la culpa, horrorizados por el derramamiento de sangre.

Pero como Darwin había escrito, esta era la supervivencia del más apto, y entonces Shaoran había aprendido cómo sobrevivir. Eventualmente. Él había aprendido a recibir golpes y mordeduras sin rendirse a la agonía de sus heridas.

En el final del primer año de su edad de adulto, había vuelto a su manada enojado y controlado. Un humano que sabía lo que significada ser un lobo. Un humano que estaba decidido a controlar la parte de sí mismo que aborrecía.

También había regresado a casa con más poder que cualquiera del que ellos habían osado soñar.

De todos modos él no habría hecho esto si Eriol no lo hubiera salvado. Al principio, había sido Eriol quien había matado para ambos para que pudieran comer. Eriol fue quien lo protegió y cuidó en su estado humano mientras Shaoran tenía que aprender de nuevo hasta la más simple de las tareas. Cuando los otros lo habrían abandonado, Eriol se había quedado a su lado.

Esto era por lo que siempre protegería a su hermano, no importaba lo que costara.

—Eso debe haber sido difícil —dijo Sakura, devolviéndolo al presente.

De regreso a ella.

Shaoran le dio de comer otro bocado. —Te acostumbras a eso.

Ella lo miró como si entendiera el sentimiento. —Es asombroso qué puedas acostumbrarte, verdad?

—¿Qué quieres decir?

—Sólo que a veces dejamos que otras personas nos traten mal porque queremos ser amados y aceptados tan desesperadamente que haríamos cualquier cosa por ello. Duele cuando sabes que no importa cuánto lo intentes, cuanto lo quieras, ellos no pueden amarte o aceptarte como eres. Entonces odias todo el tiempo que perdiste intentando complacerlos y preguntándote qué es tan horrible en ti que al menos no pueden fingir que te quieren.

Él vio rojo ante sus palabras y el daño que brillaba tenuemente en sus ojos verde-esmeralda. —Taylor es un idiota.

Sakura ensanchó sus ojos ante el profundo e intenso gruñido de su voz.

Shaoran dejó el tenedor de lado y colocó su mano sobre la mejilla de ella. Él estudió su cara y acarició su piel con sus dedos. —Eres la mujer más hermosa que jamás haya visto y no hay nada en ti que alguna vez intentaría cambiar.

Se sentía tan bien oírlo decir eso, pero ella no se engañó siquiera un minuto. Ella siempre sería la muchachita rechoncha que no quería llevar un traje de baño en público. La que fingía tener su período en las fiestas para que nadie se burlara de su peso.

¿Cuántas veces había mirado a las delgadas putitas entrando en su tienda, probándose los vestidos muy ajustados que ella vendía, pero nunca podía llevar?

Solamente una vez en su vida, ella deseaba poder llevar uno de los más vergonzosos conjuntos de Nakuru y no ver que los ojos de un tipo inmediatamente se alejaban de ella como si buscaran a alguien más deseable.

—Sigue hablando así, Shaoran, podrías obligarme a conservarte.

—Si me sigues mirando así, yo sólo podría dejarte por la fuerza.

Ella tembló ante sus palabras. —Eres demasiado bueno para ser verdad. Ahí está esa voz en el fondo de mi cabeza que sigue diciéndome que tengo que escapar antes que sea demasiado tarde. ¿Eres un asesino serial, verdad?

Él parpadeó, luego frunció el ceño. —¿Qué?

—Eres como ese tipo en "El silencio de los inocentes". Tu sabes, ese que está haciendo un traje de mujer, uno que es encantador para poder seducir y secuestrar a una mujer por su piel.

En realidad él parecía horrorizado por sus palabras, hasta ofendido. Que significaban que él era inocente o un gran actor.

—¿Vas a lanzarme desnuda en un foso y hacerme empapar en loción de bebé, verdad?

Él realmente se rió de esto. —Vives en Nueva Orleans, donde ellos ni siquiera pueden cavar una tumba. ¿Entonces dime dónde voy a encontrar ese hoyo?

—Este es un hoyo de superficie.

—Apenas prudente.

—Pero posible —ella insistió.

Él sacudió su cabeza. —No te rindes, verdad?

—Mira, soy realista y acaban de arrancarme el corazón. No quiero estar involucrada con alguien ahora mismo. Has sido demasiado amable conmigo y no sé por qué. Es sólo que las cosas como esta no pasan en la vida real. El príncipe Encantador no viene al rescate todo el tiempo. La mayor parte del tiempo, él está demasiado ocupado con la perfecta jodida Cenicienta y sus diminutos pies perfectos de adolescente para siquiera notar al resto de nosotras.

Ella podía decir que él estaba irritado en ella.

Suspirando, él tomó el vaso.

Sakura frunció el ceño mientras tenía una vista de la palma de la mano de él y las extrañas marcas allí. Las marcas que no habían estado allí anoche o ella los hubiera visto.

Su corazón dejó de latir.

Extendiendo su propia mano, ella tomó la de él en la suya y la miró fijamente.

Shaoran se maldijo por dentro mientras comprendía que había olvidado enmascarar su marca cuando se transportó al cuarto de almacenaje. Parte de él quería liberar su mano, otra parte no podía moverse mientras ella comparaba sus palmas.

—¿Me quemaste?

—No —dijo él, ofendido que ella pensara tal cosa.

Ella estaba entrando en pánico. Él podía oler su miedo.

—No te hice daño, Sak, lo juro.

Ella no le creyó. —¡Vete!

Ah, esto era malo. Él no sabía cómo convencerla. Ella se levantó y agarró su escoba de la esquina.

—¡Fuera! —gritó, blandiéndola contra él.

—¡Sakura!

Ella no escucharía. —¡Vete o voy a... voy a llamar a la policía!

Shaoran contuvo una maldición. Esto no iba del modo que necesitaba. Pero tal vez esto iba del modo que debería.

Al menos no podía ser tentado por una mujer que lo odiaba y lo creía insano.

Saliendo por la puerta, él estuvo de pie allí mientras oía que la cerradura se cerraba.

—Sak —dijo él, mirándola fijamente por el cristal—. Por favor déjame entrar.

Ella cerró las persianas sobre él.

Shaoran apoyó su cabeza contra el fresco cristal y dejó que la guerra dentro de él quebrara su control. La parte de animal de él la quería, independientemente de la razón.

La parte humana sabía que sería mejor dejarla ir.

Lamentablemente, cuando las dos mitades de él se enfrentaban así, la mayoría de las veces, el animal ganaba.

Esto era por lo general para mejor.

Esta vez no lo sería. Suspirando, miró alrededor para asegurarse de estar solo y destelló en forma de lobo. Él solamente esperaba que Kero no volviera como lobo y hiciera caer su cubierta.

Sakura podría aceptar a un lobo en su puerta, pero dos... era demasiado.

Sakura estaba de pie en el centro de su cuarto, agarrando su escoba. Ella temblaba con terror. Ella pensó en llamar a sus padres, pero no quiso asustarlos. Ellos vivían lo suficientemente lejos para que cuando llegaran pudiera estar muerta.

Pensó en llamar la policía, pero ¿ella qué les diría? ¿Que un tipo apuesto estaba comiendo con ella, poniéndola toda caliente y turbada, y luego él puso su mano en la de ella y ella enloqueció?

No era que Shaoran hubiera hecho algo. La policía no podía detenerlo a no ser que él hiciera algo para lastimarla.

Nakuru...

Ella tragó al pensar en llamar a su amiga. Si había una cosa que Nakuru sabía, eso era defensa personal, y la mujer andaba armada hasta los dientes.

Sakura corrió a su teléfono celular y rápidamente marcó la tienda de Nakuru. Por suerte estaba allí.

—Nakuru —dijo, mirando por las ventanas alrededor de ella para ver si Shaoran intentaba entrar por la fuerza—. Por favor ven. Creo que mi nuevo novio va a matarme. Realmente matarme, como "voy a esconder tu cuerpo en el bosque".

—¿Qué?

—Te explicaré cuando llegues aquí. Estoy asustada Nak. En serio, realmente asustada.

—Bien. Quédate al teléfono conmigo mientras voy. Eh, Marla —llamó Nakuru a su encargada—. Quedas a cargo de la tienda un ratito. Tengo una emergencia. Llámame a mi celular si me necesitas.

Sakura suspiró, sólo parcialmente aliviada. La tienda de Nakuru sobre Bourbon Street estaba sólo a unas cuantas calles de su casa. No le tomaría a Nakuru más de diez o quince minutos llegar ahí a pie.

—¿Está allí todavía? —preguntó Nakuru.

—No lo sé. Lo eché y cerré la puerta y tengo esas horribles imágenes de las películas malas donde la gente demoníaca se abre camino por las ventanas para agarrarme.

—Él no es un zombi, verdad?

Ella puso sus ojos en blanco ante la sugerencia de Nakuru. Para la mayoría de la gente eso sería un chiste. Para Nakuru era serio. —Apenas.

—¿Está tu lobo contigo?

—No —dijo Sakura, con su pecho apretado—. Él salió y no ha regresado aún. ¿Oh Dios, no pensarás que le ha hecho daño a mi lobo? ¿Verdad?

—No te preocupes. Estoy segura que el lobo puede defenderse.

Sakura podía decir que por la dificultad para respirar de Nakuru que su amiga ahora estaba corriendo. Dios Nakuru era lo mejor en una crisis. Todo el mundo debería tener una amiga como ella.

No había nada que Nakuru no haría por un amigo o por su familia.

—¿Todavía estás allí? —preguntó Nakuru.

—Sí.

Sakura parloteaba con ella todo el tiempo acerca de nada mientras comprobaba fuera para ver si Shaoran estaba todavía allí.

No estaba.

Después de unos minutos, ella oyó su lobo gruñendo fuera de la puerta.

—Shh —Nakuru dijo por el teléfono—. Soy solo yo, muchacho.

—¿Ya estás aquí?

—Sí —dijo ella—. Cuelga y abre la puerta.

Sakura lo hizo. Para su alivio, afuera solo estaban el lobo y Nakuru.

—Esto está claro —dijo Nakuru mientras el lobo entraba corriendo al apartamento—. Él debe haberse marchado.

Sakura suspiró de alivio, pero todavía cerraba la puerta bien segura. —Nunca he estado más aterrorizada, Nakuru. Esto fue horrible.

Nakuru exploró el apartamento. —¿Qué pasó? —preguntó mientras abría las puertas y miraba por las ventanas.

—No sé. Nosotros tomábamos un almuerzo tardío y todo estaba genial hasta que yo vi esto... —Ella sostuvo su palma para que Nakuru pudiera ver el extraño tatuaje sobre su palma—. Él tenía uno idéntico sobre su palma.

—Estás bromeando.

—No, y la parte más extraña es que no sé como lo obtuve. ¿Recuerdas cuándo nosotras comíamos y solamente apareció?

Nakuru tomó la mano de Sakura en la suya y estudió el tatuaje.

—¿Él me marcó o algo, verdad? —preguntó Sakura—. Él ha colocado su señal sobre mí y ahora va a matarme. Yo sabía que era demasiado bueno para ser verdad.

Nakuru sacudió su cabeza. —Francamente, no puedo contestarte a eso. No hubo ningún asesinato de este tipo en el estado, y lo sé bien.

Y Nakuru lo hacía. Ella había hecho un hábito a través de un amigo en el departamento de policía de estar en todas las investigaciones de asesinato.

—¿Entonces qué piensas?

Nakuru sostuvo su mano más cerca de su cara. —Esto parece Griego en principio. Hagamos esto, vayamos a hacer una visita a la casa de mi hermana. Podemos preguntarle a su marido que piensa.

—¿Cuál hermana?

—Mi gemela —Nakuru dejó su mano.

Sakura retrocedió al pensar en ir a lo de Rubymoon. —Rubymoon conoce a mi sicótico—novio-convertido-en-asesino-serial. ¡Si hasta ella arregló cosas para nuestra cita!

Nakuru hizo un sonido de disgusto. —Figúrate. Ruby siempre ha sido una terrible jueza de carácter. ¡Jesús! Nunca dejes que te presente con ningún tipo.

—¿Pensé que eso era lo que decían sobre ti, Nakuru?

Nakuru no le hizo caso. —Sabes, podría ser una idea buena para ti empacar un bolso y acampar en lo de Rubymoon al menos por esta noche, hasta que nosotros averigüemos más sobre tu amigo-asesino-serial. Si él realmente conoce a Rubymoon, entonces él sabe lo suficiente como para dejarte tranquila.

Sakura no discutió. Con toda honestidad, no quería estar en casa sola aunque con su lobo para protegerla. Si Shaoran realmente era un sicótico, él podría matar a su mascota y luego a ella.

—Bien, dame un segundo.

Nakuru mimaba al lobo mientras Sakura agarraba una muda de ropa, su maquillaje, y algo en que dormir.

Shaoran bajó su cabeza mientras miraba empacar a Sakura. Se sentía aliviado por sus acciones y la sugerencia de Nakuru. Yue vivía en una casa en la que ni siquiera Shaoran podría irrumpir. Esta no estaba protegida solamente contra los criminales humanos, también contra intrusos de otros mundos.

Allí, el resto de su manada no podría pasar a no ser que Yue lo permitiera, y el antiguo Dark Hunter sabía que era mejor no permitir entrar a una manada de Were-Hunters.

Él hocicó la pierna de Nakuru, agradecido que ella no fuera una completa lunática.

En un momento, Sakura había empacado. Ella apagó las luces y abrió la puerta.

Ellas intentaron dejarlo, pero Shaoran se rehusó.

—Déjalo venir —dijo Nakuru mientras Sakura intentaba arrastrarlo de su SUV.

—¿Sí, pero tu hermana no tiene a Terminator ahora?

—Si, pero él es bastante amistoso con otros perros. Es a los vampiros a los que odia.

Sakura no comentó esto. En cambio, dejó al lobo en el asiento trasero de su Jeep Cherokee. Ella puso su bolso al lado de él, luego entró y esperó que Nakuru saltara dentro. Ellas salieron y el corazón de Sakura se detuvo cuando vio la moto de Shaoran fuera de su tienda.

—¿Qué es eso?—preguntó Nakuru.

Ella señaló hacia la motocicleta. —Él todavía está aquí.

—Dispárale —dijo Nakuru mientras sacaba su Glock y comprobaba su recámara.

—Santo cielo, Nakuru. No puedes pegarle un tiro.

—Confía en mí, puedo —. Nakuru se tocó la cicatriz sobre su cara—. Ahora vayámonos antes que nos encuentre.

Sakura hizo como ella dijo.

No les tomó mucho tiempo llegar a lo de Rubymoon y la mansión anterior a la guerra de secesión de Yue en el Garden District. La casa estilo Renacimiento griego era una de las mejor conservadas en el estado. Era también una de las más grandes.

Sakura entró en el camino de entrada e hizo una pausa delante de las grandes puertas de hierro que tenían que ser abiertas desde adentro.

Nakuru usó su teléfono celular para llamar a Rubymoon.

—¿Por qué simplemente no tocamos el timbre? —preguntó Sakura.

—Porque Yue puede ser un maldito imbécil sobre permitirme entrar a mí a veces.

Sakura frunció el ceño. —¿Por qué?

—Intenté matarlo una vez y él no se ha sobrepuesto. Juro, que ese hombre puede mantener un rencor mejor que nadie —Ella hizo una pausa—. ¡Eh! Ruby, soy yo. Estamos aquí fuera en el camino de entrada. ¿Nos podrías abrir la puerta? —Ella le guiñó un ojo a Sakura—. Soy yo y Sakura Kinomoto... Sí, bien.

Las puertas se abrieron. —Gracias, hermana. Te veo en un minuto.

Ellas subieron por el camino de entrada y Sakura silbó bajo. Ella nunca había estado dentro de las puertas antes, pero todo el mundo en la ciudad sabía sobre esa casa.

Era aún más hermosa de cerca de lo que lo era desde la calle.

Subieron el camino semicircular hasta la puerta de entrada, la que se abrió de golpe al instante en que ellas se detuvieron. Rubymoon Hunter salió, sosteniendo a su pequeña hija sobre su cadera.

La bebé comenzó a saltar al segundo que vio a Nakuru. —¡Mamá, mamá, mamá! —gritó la bebé en su jerga infantil, y se lanzó hacia Nakuru, quien la alzó y la abrazó.

Antes de que la cara de Nakuru hubiera sido marcada, el único modo de diferenciar a las dos mujeres había sido su guardarropa. Mientras Nakuru prefería un estilo gótico moderno, Rubymoon era convencional al extremo. Llevaba un par de pantalones negros y un fino suéter de cachemira, verde oscuro.

—¿Qué las trae aquí? —preguntó Rubymoon.

—Ella tiene a un sicótico persiguiéndola —dijo Nakuru mientras Sakura sacaba a su lobo del coche y agarraba su bolso.

Rubymoon la miró con preocupación. —¿Estás bien, Saku?

Sakura sostuvo a su lobo. —Eso creo. Realmente siento imponerme.

—No, nada de eso —dijo Rubymoon mientras se acercaba a Sakura—. Sé cuánto te quieren mis hermanas. Odiaría que algo te pasara —.Rubymoon se quedó helada cuando vio al lobo con ella y frunció el ceño.

—¿Te importa, que lo trajera? —preguntó Sakura—. Nakuru dijo que estaría bien.

Todavía frunciendo el ceño, Rubymoon miró a Nakuru. —Okey...

Rubymoon le presentó su mano al lobo quien inmediatamente se le acercó. —¿Probablemente quieras ir dentro, verdad, muchacho?

El lobo se volvió al lado de Sakura.

—O no —dijo Rubymoon—. ¿Bien entonces, por qué no vamos dentro y averiguamos un poco más sobre este loco que está detrás de Sakura?

Ellos siguieron a Rubymoon hasta la casa. Sakura echó un vistazo, un poco intimidada por el tamaño del lugar y la original colección de antigüedades que parecían pertenecientes a un museo. Ella nunca había visto nada como eso.

Pero la parte más extraña era que las antigüedades estaban equilibradas por muebles contemporáneos como los sofás afelpados negros y un caro sistema de entretenimientos.

Sin mencionar al extraño muñeco vampiro. Ellos hasta tenían un ataúd como mesa de café.

Muy extraño...

Un magnífico hombre rubio entró en el cuarto desde el vestíbulo a la derecha y maldijo el instante en que vio a Nakuru en el recibidor.

—También te quiero, Yu —dijo Nakuru con una sonrisa abierta y amistosa.

Él suspiró lo que decía que necesitaría paciencia para tratar con Nakuru. —¿Mataste algún vampiro últimamente? —preguntó él.

—¿Aparentemente no, tu todavía respiras, huh? —Nakuru chasqueó su lengua a Rubymoon—. ¿Cuándo piensa Geritol (N/A:complejo vitamínico para mayores de 50 años.)aquí presente, morirse de edad avanzada, de todos modos?

Yue estrechó sus ojos a su cuñada antes de mirar a su esposa. —Sabes, yo siempre pensé que me había enfrentado a la encarnación del mal. Y luego conocí a tu hermana. Ella hace una burla total de todas las fuerzas malévolas conocidas.

—¿Podrían parar los dos? —les dijo Rubymoon—. Tenemos compañía, y hablando del mal encarnado. ¿Por qué no rumbeas al cuarto de los niños y le cambias el pañal a tu hija?

—Cualquier cosa para alejarla de Nakuru antes que la corrompa. Eso hasta merece que enfrente desperdicios tóxicos.

Nakuru bufó ante eso. —Vamos, pequeña Marissa, y asegúrate de hacerle a Papi algo realmente repugnante cuando él te cambie, si?

La bebé se rió mientras Nakuru la entregaba a su padre.

Yue enfiló hacia la escalera, luego se detuvo cuando vio al lobo sentado silenciosamente detrás de Sakura.

—¿Es eso quien pienso que es? —le preguntó Rubymoon.

Yue asintió con su cabeza. —Sí, eso creo.

El corazón de Sakura se detuvo. —¿Conoces a su dueño?

Yue pareció un poco preocupado con su pregunta. —Él realmente no tiene un dueño en sí. ¿Cómo terminaste con él?

—Él apareció en mi casa y lo recogí.

Yue y Rubymoon intercambiaron una mirada perpleja. —¿Él te dejó?

—Bueno, sí.

Nakuru abrió su boca como si entendiera lo que ellos pensaban. —Oh, Dios mío, no me digas que él es uno de tus ridículos amigos.

—Ellos son mejores que los tuyos —le dijo bruscamente Yue—. Al menos los míos no son locos.

—Sí, claro. Ellos son sólo... —Nakuru cerró instantáneamente la boca, luego le dirigió una sonrisa falsa a Sakura—. ¿Quieres mostrarle tu mano? Estoy segura que él va a saber todo sobre tu misterioso asesino serial.

Sakura vaciló. —¿Él conoce a asesinos seriales?

—Él sabe mucho de gente realmente desagradable.

—Y Nakuru encabeza esa lista.

—¡Yue! —le dijo bruscamente Rubymoon.

Nakuru cruzó sus brazos sobre su pecho y se encogió de hombros despreocupadamente. —Está bien, Ruby. Déjale buscar pelea. Al menos no soy a la que se le está retirando la línea de nacimiento del cabello.

La cara de él de repente se puso cenicienta, Yue deslizó su mano a lo largo de su línea de cabello.

—No te estás poniendo calvo —dijo bruscamente Rubymoon, entonces ella se volvió a su hermana—. ¿Dejarías de meterte con mi marido?

—Geritol comenzó.

Sakura no estaba segura de qué pensar de ellos ahora. Esta tenía que ser la casa más extraña en la que jamás había estado. —Tal vez debería haber llamado a la policía. —

—Nooo —dijo Nakuru en un tono hastiado—. Sin duda tu asesino serial los mataría, también. Muéstrale tu mano.

Ligeramente reacia, Sakura avanzó para hacerlo. —¿Usted alguna vez ha visto algo como esto?

Yue asintió.

Ella tragó de miedo. —¿Voy a morir?

—No —dijo él, posando su mirada en ella—. Esto no es un símbolo de muerte.

Sakura soltó un suspiro, aliviada. —¿Qué es, entonces?

Él se avergonzó un poco antes de responder. —Eso realmente no puedo decírtelo. Pero puedo prometerte esto, quienquiera que tenga una señal que haga juego se mataría antes de hacerte daño.

Sakura cerró su mano. —Eso es lo que dijo Shaoran.

La mirada de Yue fue hacia el lobo. —Bien, puedes confiar en él. Ahora si me perdonan, tengo un pañal con mi nombre.

—¿Eso es todo lo que vas a decirle? —preguntó Nakuru mientras él se alejaba.

—Es todo lo que puedo decirle —dijo Yue significativamente, dirigiéndose a la escalera.

Nakuru resopló. —Bien, no eres el Señor Información.

—Nakuru —dijo Rubymoon, tomando su brazo y llevándola hacia los sillones—. Déjalo solo —Ella sonrió gentilmente a Sakura. —¿Puedo traerles algo para comer o beber?

—No, gracias estoy bien. Al menos tan bien como puedo debido a la rareza de este día.

Sakura se sentó sobre el sofá delante de las ventanas mientras su lobo subía detrás de Yue por la escalera.

—Ah no —Ella salió detrás de él.

—Está bien —dijo Rubymoon, deteniéndola mientras rodeaba el ataúd mesa de café—. Déjalo ir. Yue lo traerá de vuelta en unos minutos.

—¿Estás segura que está bien?

Rubymoon asintió.


Yue acababa de terminar de cambiar el pañal de Marissa cuando sintió una presencia de Were-Hunter fuera de la puerta. —¿Eres tú, Shaoran?

Shaoran empujó la puerta abierta del cuarto de la niña. —Gracias por no traicionarme ahí abajo.

Yue tiró el pañal sucio en el cubo y alzó a Marissa. Ella le pegó con la palma de la mano mojada en la cara antes de apretarle su mejilla juguetonamente. —No hay problema. ¿Qué pasa con ustedes dos?

—No sé. Ella es la humana por la que preguntaba cómo tener una cita.

—Me lo figuré cuando la vi. Deberías habernos dicho que era Sakura. Shaoran suspiró con frustración mientras ignoraba eso. —¿Cómo le dices a una humana lo que eres? ¿Cómo reaccionó Rubymoon cuando ella averiguó que eras un Dark-Hunter?

—Ella lo manejó con una gracia notable y dignamente. Desde luego, ayuda que esa gemela suya sea demente. Entonces, considerando todas esas cosas, yo era el menor de dos males.

Shaoran le echó una mirada cómica.

—¿Sakura tiene algunos bobos en su familia? —le preguntó Yue.

—No, que yo sepa.

—Entonces estás jodido.

—No tienes ni idea —dijo Shaoran en un susurro—. Mi manada sabe que estoy en Nueva Orleans. Ellos ya han convocado a una tésera por mí.

Yue compadeció al lobo. Él había estado en una situación similar y era difícil ser fiel a tu naturaleza sobrenatural mientras tu corazón estaba enredado con una humana. —¿Quieres dejarla aquí?

Shaoran miró al bebé en los brazos de Yue y una parte de él le dolió con la imagen. Él realmente nunca había pensado en tener niños antes de encontrar a Sakura. Y de verdad era extraño ver al antiguo Dark-Hunter haciendo de papá.

¿Cómo sería sostener a tu propio hijo?

En el fondo de su mente, él podía ver a una pequeña hija con el cabello castaño y la piel pálida... como su madre.

—No puedo poner en peligro a tu familia —dijo Shaoran calmadamente.

—Yo podré ser mortal ahora, pero todavía soy capaz de luchar.

Shaoran sacudió su cabeza. —No, tu no lo estás. Tampoco tu esposa. Mi gente vive sus vidas manejando la magia y las fuerzas de la naturaleza. Tu nunca has luchado con los Katagaria antes y no tienes ni idea de lo que ellos son capaces.

Yue cambió a su hija de brazo cuando ella comenzó a incomodarse. —¿Entonces qué vas a hacer?

—No lo sé —Y francamente, él se estaba cansando de no saber. Un año atrás, Shaoran sabía exactamente quién y qué era.

Sabía precisamente cómo vivir su vida y cómo matar a alguien que la amenazara.

Después de la noche en que Shiefa había muerto, él había estado perdido.

Y no fue hasta aquella tarde en la tienda de Sakura en que él no había sentido otra cosa más que desesperación.

Ahora no sabía lo que sentía.

—¡YUE!

Ambos hombres no dejaron pasar la llamada de Rubymoon desde abajo. Yue agarró a su hija mientras corrían por los escalones.

Shaoran estaba a mitad de camino bajando la escalera curvada cuando él vio algo que hizo que su cuerpo se helara.

Jasyn Kallinos, uno de los Halcones Katagaria que vivía temporalmente en El Santuario, estaba en el vestíbulo en su forma humana, sangrando. Rubymoon estaba de pie con su mano sobre el pomo de la puerta. Desde donde ella lo había invitado a entrar.

Shaoran brincó sobre la barandilla y aterrizó sobre el piso blanco y negro de mármol acuclillado justo delante de Jasyn. Poniéndose de pie, él no hizo caso del jadeo alarmado de Sakura.

—¿Qué pasó? —preguntó Shaoran.

—Esos lobos de mierda nos atacaron —con su respiración desigual, Jasyn encontró la mirada fija de Shaoran y el horror allí lo abrasó—. Ellos mataron a Eriol