CAPITULO 13
Shaoran se encontraba detrás de la barra, buscando Coca Colas para él y para Sakura cuando Colt se burló de él.
—¿Ahora estás contento que te haya enviado de regreso con ella?
—Cállate, Colt.
—Vamos, lobo. Sé que lo odias. Di "gracias, Colt".
—Preferiría meterme… —La voz de Shaoran se desvaneció mientras algo brillante destellaba sobre la pista de baile.
Al principio pensó que sólo era alguien más uniéndose a la fiesta, hasta que se dio cuenta que el "humano" no lograba mantenerse en forma humana. Seguía cambiando de humano a lobo, una y otra vez.
También lo reconoció.
Era Doumeki.
Shaoran dejó las bebidas y saltó sobre la barra. Atravesó el cuarto corriendo hacia el lobo.
—Tranquilo —estaba diciendo Carson mientras recostaba al lobo herido sobre el piso de hormigón—. ¿Puedes mantenerte en tu forma básica?
—Advierte a… Shaoran.
Shaoran aferró a Doumeki y usó sus poderes para mantenerlo humano.
—¿Advertirme acerca de qué?
Doumeki era un desastre ensangrentado. Alguien lo había golpeado hasta casi matarlo. Era asombroso que el lobo aún estuviera vivo.
—Tu… madre…
—No hables —le dijo a Doumeki—. Piénsalo.
Doumeki echó la cabeza atrás y cerró los ojos.
—Ella y sus Centinelas mataron a Petra y Aloysius —dijo Doumeki en la cabeza de Shaoran—. Yo no quería morir. Hice un pacto con ella, si me dejaba vivir la traería aquí para que los matara a ti y a Eriol. —Shaoran apretó los dientes, pero no hizo nada para interrumpirlo—. Se suponía que me dejaría ir. En cambio, cuando se enteró que Eriol estaba en El Santuario, se volvió contra mí. Está viniendo, Shaoran. Ya podría estar aquí.
—¡Wow! —la voz de Kyle resonó desde el umbral que conducía a la Casa Peltier—. Todos, vengan rápido. La pequeña compañera humana de Shaoran está teniendo una terrible pelea con una loba allá arriba. ¡Y está ganando!
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Sakura estaba aterrada. Su corazón martilleaba, pero aún así no estaba dispuesta a quedarse allí parada y permitir que Ieran matara a Eriol.
Probablemente debería haber llamado a Shaoran, pero quería terminar con esto.
Y sabía cómo ponerle fin.
Eso esperaba.
Sakura abrió de golpe la puerta de la habitación de Eriol.
Ieran se volvió hacia ella con un gruñido.
—Mantente fuera de esto. No es asunto tuyo.
—Sí, lo es. Lastimaste a mi compañero, me lastimaste a mí, y no te permitiré hacerlo.
—No quiero herirte, Sakura.
—Entonces vete.
Ieran extendió la mano y la arrojó contra la pared. La espalda de Sakura dio punzadas ante el impacto, pero eso no hizo nada para disminuir su resolución.
Ieran giró hacia Eriol y se estiró hacia él.
Sakura tomó la silla mecedora y la hizo caer sobre la espalda de la otra mujer. Ieran cayó de rodillas, y entonces intentó volver a golpearla con la mano.
Antes que pudiera, Sakura la inyectó con un tranquilizante que había tomado de la sala de consulta.
Ieran gritó y la empujó. Golpearon contra el tocador.
—Realmente, estoy demasiado vieja para pelear —dijo Sakura entre dientes—. ¡Y tú también!
Ieran se tambaleó mientras la droga comenzaba a hacer efecto. Utilizó sus poderes para golpear a Sakura con la lámpara, pero cayó al piso antes de alcanzarla.
—¿Qué me hiciste?
—Te drogué.
Tres segundos más tarde, Ieran estaba extendida en el suelo.
Sakura fue hacia ella y la puso de espaldas. Los ojos de Ieran estaban completamente abiertos, y la mujer la miró fijamente. Satisfecha por haberla domado un instante, Sakura agarró a su suegra y la arrastró a la habitación de al lado, donde la encerró dentro de una jaula. Había un botón rojo arriba, que decía "trabar". Sakura lo apretó y espero que de algún modo eso impidiera que Ieran usara sus poderes contra ella.
—Ahí está —dijo, mientras miraba a Ieran cautelosamente—. Iré a buscar a Carson en un minuto, porque no estoy segura de haberte dado la dosis correcta. Lo creas o no, no quiero matarte. Pero, por favor, date cuenta que dije que no quiero matarte. Eso no significa que no lo haré.
La mano de Ieran se movió.
Pero también era probable que Sakura no le hubiese dado lo suficiente, y por eso era que la había encerrado en la jaula.
—Mira, Ieran, realmente lamento lo que te sucedió. Lo siento, y comprendo por qué odias al padre de Shaoran. Tienes todo el derecho. Pero eso es entre ustedes dos. No tiene nada que ver con Shaoran, o Eriol, o Kero. Ellos son tus hijos.
—Tienen que morir —jadeó Ieran, dejándole saber a Sakura que en realidad no había usado suficiente tranquilizante—. Son animales.
—¿Te has mirado al espejo? —le preguntó—. Los animales no comen a su cría por ninguna razón. Shaoran no intentó matarte por haberme llevado. Los dejó a ti y a tu villa en paz. Eres tú quien está viajando a través del tiempo para matar a alguien que nunca ha hecho nada para lastimarte. Dios mío, golpeaste a Kero, tu propia carne y hueso, y lo dejaste para que muriera. ¿Cómo es eso humano? Deja de mentirte a ti misma. Tú tampoco eres humana, Ieran. O quizá lo eres. Dios sabe que los humanos han cometido algunos de los crímenes más atroces imaginables contra los demás. Los animales, como Kero dijo, sólo matan para proteger y alimentarse. Son leales a aquellos a quienes aman. Un humano fue quien me arrancó el corazón del pecho y lo pisoteó. Y fue Shaoran quien apareció y me hizo sentir feliz otra vez. Recogió mi corazón y lo acunó cuidadosamente en sus manos. Sé que jamás me lastimaría, no de ese modo. —Los ojos de Sakura se llenaron de lágrimas al comprender cuánto amaba realmente a su compañero—. Supongo que, si tuviera que elegir entre un humano y un animal, escogería al animal. Así que, estás advertida, Ieran. Si alguna vez amenazas a Shaoran o a sus hermanos otra vez, voy a demostrarte cuán humana soy. Me pondré mi camuflaje, te perseguiré y te despellejaré mientras gritas. ¿Me has comprendido?
Un masivo grito de aclamación sonó detrás de Sakura, sobresaltándola. Dándose vuelta, vio a todo el clan Peltier, y a algunos más, agolpados dentro y alrededor del umbral.
Pero fue Shaoran quien atrapó su atención. La expresión de orgullo en su rostro hizo que todo su cuerpo se calentara.
—Maldición, Shaoran, tienes a una tremenda compañera aquí —dijo uno de los cuatrillizos Peltier.
Ieran arremetió contra Sakura. Su brazo salió de la caja mientras intentaba agarrarla.
—No puedes detenerme, humana.
—No, pero yo puedo.
Sakura dio un paso a un costado mientras Clow atravesaba la multitud para pararse frente a Ieran.
Él se agachó cerca de la caja y sostuvo la mirada de ella con la suya.
—Te llevaré a casa, Ieran, y me aseguraré que nunca puedas volver a abandonar tu época. No más paseos a cuestas de nadie. —Ieran lo miró resentidamente—. No —dijo Clow, como si pudiera leerle la mente—. Ashura no te ayudará otra vez. Tu contrato está anulado.
—No puedes hacer eso —gruñó ella—. El no será libre hasta que todos ellos hayan encontrado a sus compañeras.
Clow le regaló una media sonrisa burlona.
—Deberías pasar más tiempo con los dioses, Ieran. Me han enseñado bien sobre las lagunas jurídicas. Ya ves, todos tus hijos han encontrado a sus compañeras. Es sólo que aún no lo saben.
—¿Qué dices? —preguntó Kero.
Clow lo ignoró.
—Ashura está libre de ti, y por miedo a mi castigo, no hará ningún nuevo acuerdo contigo.
—¿Y qué hay de mi castigo? —chilló Ieran mientras sacudía los barrotes de su jaula—. ¿Dónde está mi justicia?
Clow se paró y suspiró con cansancio.
—Te diré una cosa. ¿Qué tal esto como pacto? Regresas a tu época y te aseguras que Wang permanezca donde está, y te daré lo que más quieres en la vida.
Ieran inclinó la cabeza, mientras contemplaba al Atlante.
—¿Lo juras?
—Sí.
Ella hizo un gesto desde su corazón a sus labios.
—Es un trato. Ahora déjame salir de esta jaula para poder decretar mi venganza.
Clow negó con la cabeza.
—No voy a dejarte matar a tus hijos, Ieran.
—Pero, dijiste…
—Tu deseo más querido no tiene nada que ver con ellos. Voy a enviarte a casa ahora y, te lo prometo, para cuando caiga la noche, serás una mujer feliz.
Ieran desapareció de la jaula.
—¿Qué vas a hacerle? —preguntó Kero.
Clow cruzó los brazos sobre el pecho mientras se daba vuelta para enfrentarlos.
—¿Qué es lo que tu padre siempre ha dicho públicamente por lo que daría cualquier cosa?
La mandíbula de Shaoran quedó floja.
—Recuperar a su compañera. Pero eso era sólo una mentira que decía para que la manada sintiera pena por él.
—Bueno —pronunció Clow lentamente—. Uno debería tener cuidado con lo que desea. Porque podría obtenerlo.
Shaoran silbó bajo.
—Recuérdame que nunca te haga enfurecer.
—En realidad no vas a unirlos, ¿verdad? —preguntó Sakura.
Clow se encogió de hombros.
—Fueron destinados a estar juntos, y es hora que se manejen el uno con el otro. Lo que suceda entre ellos, es asunto suyo.
—¿Qué te debo por este favor? —preguntó Shaoran.
—Es gratis. Cuando ayudaste a Talon, pagaste un precio más alto del que nadie debería pagar jamás. Considéralo un regalo de bodas de parte mía y de Yuko. Ni tu madre ni tu padre volverán a amenazarlos jamás a ustedes ni a sus hijos.
—¿Estás prediciendo el futuro, Clow? —preguntó Kaho.
—No exactamente. No les estoy diciendo lo que sucederá. Sólo lo que no.
—Gracias, Clow —dijo Shaoran.
—Ya que estás de un humor generoso —dijo Kero desde la entrada—, ¿quieres decirme quién es mi compañera?
Clow le ofreció una media sonrisa pícara.
—Depende de ti encontrarla.
—Sí, pero…
—Basta, lobo —dijo Colt, palmeándole la espalda—. El gran Clow Reed no va a responder eso.
—Ah, hombre, esto va a volverme loco. Sabes que he conocido a miles de mujeres en mi vida, ¿cierto?
—Sí —dijo Clow—, pero no te has acostado con todas ellas.
Kero parecía estar sufriendo.
Shaoran se adelantó y atrajo a Sakura a sus brazos.
—Gracias —le dijo, abrazándola con fuerza—. Cuando Kyle me dijo que mi madre estaba aquí arriba contigo…
Ella le pasó los brazos alrededor del cuello y dejó que el amor que sentía por él la inundara.
—No iba a permitir que te lastimara.
Clow ahuyentó a todos fuera de la habitación, para que pudieran besarse en privado.
Luego de algunos minutos, Shaoran los transportó desde la oficina de Carson a El Santuario. Doumeki estaba sentado en una silla, se veía un poquito aturdido y todavía sangraba.
Pobre lobo. Pero viviría.
Alguien comenzó a tocar "Sweet Home Alabama".
—Llegas tarde —gritó Colt—. Ya sabemos que Clow está aquí.
—Entonces —dijo Clow, caminando hacia Shaoran y Sakura—. ¿A quién respaldarás para que tome el control de tu manada?
—No es asunto mío. Fui exiliado.
—Sí, pero Hien se irá en aproximadamente, uhhh..., una hora, necesitarán a alguien que los lidere.
Shaoran miró a Doumeki, quien había querido la manada durante años. Desgraciadamente, el lobo era un idiota, de ahí su intento de pacto con la madre de Shaoran.
Su mirada voló hacia Kero y Cujo.
—¿Kero? —lo llamó Shaoran—. ¿Qué te parecería liderar una manada de lobos?
Una traviesa sonrisa se extendió por su rostro.
—Me encantaría.
—Mierda —refunfuñó Doumeki mientras intentaba ponerse de pie. Aún estaba demasiado débil—. No es lo suficientemente fuerte como para contener a la manada.
Shaoran miró a su hermano y luego a Doumeki.
—Sí, lo es. Porque sé que mi hermano reubicará a la manada aquí en Nueva Orleáns.
—Nunca lo respaldaré —gruñó Doumeki.
—Ni siquiera puedes tenerte en pie, imbécil —respondió Kero.
Shaoran ignoró el arranque de Kero.
—Sí, lo harás. Si no lo haces, tú y yo terminamos.
Shaoran retiró su hechizo y permitió que se vieran las marcas de su rostro. Duomeki se puso aún más pálido—. ¿Alguna pregunta?
Doumeki se volvió hacia Kero y sacudió la cabeza.
—¿Quieres que comience a mudarme?
La sonrisa de Kero se volvió malvada.
—Diría que sí, pero parece que lo único que puedes hacer es empezar a sangrar. Me ocuparé de la manada. Carson, ¿querrías acompañar a Doumeki arriba antes de que se derrumbe? —Carson asintió y desapareció de la habitación con Doumeki. Kero se adelantó—. Gracias, Shaoran.
—No hay problema. Te lo has ganado, y decididamente lo mereces más que cualquiera de los otros.
Sakura no podría haber estado más orgullosa de Shaoran que lo que estaba en ese momento.
—¡Comida!
Sakura se volvió ante el alegre grito de una voz que reconocía.
La amiga de Clow, Yuko, apareció por la puerta con una resplandeciente sonrisa. Su largo cabello negro estaba trenzado a cada lado de su rostro, y tenía un brillante par de cuernos rojos en la cabeza. Vestía una falda corta de PVC negro, con calzas de rayas negras y púrpuras hasta el muslo, que desaparecían dentro de un par de estropeadas botas de combate. Tenía una camisa de red y un apretado corsé rojo.
Sakura notó que varios miembros del clan de los osos tenían expresiones tensas en el rostro.
—Muy bien, Shaoran—le preguntó en voz baja—. ¿Qué es Yuko? ¿Animal, vegetal, o mineral?
—Otro —dijo él riendo—. Es un demonio. Literalmente.
—Que alguien cuente a los cachorros —gritó Dev.
—Oh, bah —le dijo con desdén Yuko—. No voy a comer ningún alimento peludo mientras ustedes tienen aquí las cosas buenas.
Abrió el enorme bolso negro que llevaba y extrajo una botella extra grande de salsa de barbacoa.
Yuko pasó meneándose entre la multitud hasta que vio a Sakura. Chilló de alegría.
—¿Ahora también juegas aquí, Sakurita? ¿Tienes alguna de esas geniales cositas brillantes?
—No, Yuko. Están en mi tienda.
La niña hizo pucheros y giró hacia Clow.
—¿Akri? ¿Podemos volver a visitar la tienda de Sakurita?
—Seguro, Yuko. Pero no hoy. Sakura está aquí y no allá.
—Oh. Muy bien. ¿Yuko puede comprar todo lo que quiera?
—Por supuesto.
Yuko sonrió ampliamente, y luego comenzó a brincar como una pequeñita.
—¡Muy bien, bailen todos! Tú también, Akri.
De pronto, comenzó a sonar "Macarena". Todos en el bar gruñeron, excepto Yuko, quien rió alegremente. Tomó la mano de Clow y lo empujó a la pista de baile.
—¡Ahora todos! —dijo Yuko.
Lentamente, el resto de los habitantes del bar fueron hacia la pista de baile.
Sakura se asombró cuando Shaoran la tomó de la mano y la llevó allí.
—Shaoran…
—Cuando Yuko dice "a bailar", todo el mundo baila.
—Y un demonio —gruñó uno de los hombres morenos más malhumorados, desde su silla en la mesa que estaba junto a ellos—. Yo no bailo para nadie. —Apenas hubo dicho esas palabras, dio un salto y comenzó a palmearse la entrepierna, como si estuviera incendiándose—. Maldito seas, Clow—le gruñó.
Clow sonrió con afectación.
—La dama dijo que bailaran, Justin. Trae aquí tu trasero de pantera.
Sakura rió mientras todos, incluyendo a Clow, comenzaban a bailar la Macarena. Tenía que ser el momento más extraño de su vida.
Cuando hubo terminado, Yuko corrió con su salsa de barbacoa a una de las mesas y tomó un pavo entero para sí misma.
—Es nocivo el modo en que malcrías a esa demonio, Clow—refunfuñó Justin.
Clow encogió los hombros afablemente y se dirigió a donde Yuko estaba sentada, devorando su pavo.
Sakura y Shaoran se sentaron junto a Kero mientras todos hacían fila por la comida.
—Ya estoy satisfecha —dijo Sakura.
—También yo —concordó Shaoran.
Así que se sentaron y conversaron con los osos mientras comían.
Las charlas resonaron en la habitación hasta que los oídos de Sakura zumbaron por la alegre cháchara y la música.
De pronto, todos se quedaron callados.
Sakura vio que la mandíbula de Shaoran se aflojaba mientras miraba fijamente la puerta de la cocina.
Giró la cabeza para ver a un magnífico hombre acercándose a ellos. Era un poquito más alto que Shaoran y tenía cabello negro y desgreñado. Tenía los brazos envueltos a su alrededor de manera protectora, y vestía una camisa negra de mangas largas y vaqueros.
Su mirada estaba concentrada en ella y en Shaoran mientras caminaba lentamente a través de la gente sin hablarle a nadie.
Se detuvo junto a ellos. Sus ojos estaban llenos de dolor y melancolía mientras extendía la mano hacia Sakura.
Con la mano temblando, Sakura se estiró hacia él.
—Es hermosa, Shaoran—dijo Eriol, con la voz ronca—. Me alegra que la hayas encontrado.
Shaoran se puso de pie, pero su hermano retrocedió.
—¿Eriol? —preguntó Shaoran.
Él se alejó de ellos.
Sakura no podía respirar mientras lo veía abrirse camino hacia la cocina, donde Tomoyo estaba esperando. La osa puso sus brazos alrededor de él y, para asombro de Sakura, Eriol le permitió sostenerlo mientras regresaba a la Casa Peltier.
—¿Estás bien? —le preguntó Sakura a Shaoran mientras éste se sentaba.
Una sonrisa bailó en la comisura de sus labios.
—Sí. Por primera vez en mucho tiempo, creo que sí.
—Bien —dijo Kero—. Porque si está saliendo con Tomoyo Peltier, Eriol nos necesitará a los dos para evitar que los osos lo despellejen.
La banda, que estaba compuesta por varios animales, subió al escenario y tomó sus instrumentos.
Mientras los afinaban, un pequeño mono fue corriendo hacia Sakura y saltó sobre su hombro.
—Hola —le dijo—. No sabía que había Were-Monos.
—No hay —dijo un rubio alto y delgado mientras estiraba el brazo hacia el mono. Sakura recordaba que se lo habían presentado antes. Se llamaba Yukito—. Marvin es el único no-were en el bar.
El mono subió por su brazo y se posó sobre su hombro.
—Oh, lo siento.
Yukito le sonrió.
—Está bien. También me llevó mucho tiempo acostumbrarme a la gente de este lugar.
Ella lo observó mientras se alejaba.
La banda prorrumpió con una entrega de canciones de lobos. Sakura sintió que se sonrojaba mientras ellos cantaban "Little Red Riding Hood" "Werewolves of London," "Bad Moon Rising," e incluso "Midnight Special".
—Ven aquí, Shaoran—dijo Colt en el micrófono—. Y canta por tu cena.
Shaoran parecía un poquito avergonzado antes de dejarla y unirse a ellos en el escenario.
—No sabía que podía cantar —le dijo a Kero.
—Yo tampoco.
Esperaba que Shaoran cantara alguna canción clásica de rock, así que, cuando comenzó a entonar "The Story of My Life" Sakura sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas. Shaoran no estaba cantando por su cena.
Estaba cantando para ella.
Dev fue hacia ella y la empujó hacia el escenario.
Sakura no podía respirar mientras escuchaba a Shaoran. Tenía una voz hermosa y, cuando terminó su canción, la subió al escenario con él. Allí, frente a todos los Were-Hunters, se arrodilló frente a ella.
—Sé que estamos unidos por la costumbre Were-Hunter, pero quería asegurarme de hacer esto bien para ti, nena.
Depositó el micrófono sobre el escenario y extrajo un anillo de su bolsillo.
Sakura sintió que las lágrimas caían por sus mejillas mientras él colocaba el solitario de diamante redondo en su dedo.
—Te amo, Sakura Kinomoto, y quiero pasar el resto de mi vida demostrándote cuánto te necesito. ¿Te casarías conmigo?
Ella no podía dejar de llorar. Diablos, apenas podía verlo en medio de las lágrimas. Lo único que podía hacer era asentir como una boba histérica.
Creyó que Shaoran estaba sonriendo, pero no estaba segura.
—Está bien —dijo Shaoran por el micrófono—. También lloró así el día que la conocí. Creo que es algo bueno para los humanos.
—Ahhh, yo también lloraría si tuviera que verte cada día durante el resto de mi vida, Shaoran—dijo Colt.
Ignorándolo, Shaoran se puso de pie frente a ella y le secó las lágrimas con sus manos.
—Estoy mejorando en esto, Sak. Esta vez no te metí el dedo en el ojo.
—No —dijo ella, sorbiendo las lágrimas—, no lo hiciste.
Él la besó suavemente, y luego la apartó del escenario.
Clow se encontró con ellos junto a Yuko, que también estaba llorando.
—Eso fue hermoso —le sollozó histéricamente a Shaoran. Luego giró para enfrentar a Clow—. Akri, la Yuko quiere que alguien le proponga matrimonio a ella de ese modo. Ve a buscar a ese modelo Travis Fimmel para mí, y oblígalo a hacer eso, también. ¡Por favor!
—Te lo dije, Yuk, no puedes simplemente apartar a los humanos de sus vidas.
—Pero Shaoran se llevó a Sakura.
—No, Yuk. Sakura eligió a Shaoran.
—Entonces ve a hacer que Travis me elija.
—No puedo hacer eso. No estaría bien.
La demonio le lanzó un bufido antes de ver a uno de los osos trayendo un pastel de la cocina. Sus lágrimas se secaron instantáneamente.
—Ooohhh —susurró Yuko, mirando el pastel con hambre—. Chocolate. Mi favorita. Tengo que irme ahora. Adiós.
Clow rió mientras Yuko corría y literalmente atacaba al pobre oso que llevaba el pastel. Se lo quitó de las manos y fue hacia un rincón para estar sola con él.
Sacudiendo la cabeza, Clow se volvió hacia ellos.
—Tu padre no volverá a molestarte, y quería felicitarlos nuevamente a ambos.
—Gracias, Clow—dijo Shaoran, extendiendo la mano hacia él.
Clow asintió mientras se la estrechaba.
—A propósito, no necesitas preocuparte.
—¿Acerca de qué? —preguntó Sakura.
—Tendrás bebés, y no cachorros. Y nada de camadas.
Sakura estaba más aliviada de lo que hubiera creído posible.
—Gracias.
—Cuando quieras.
Clow los dejó y tomó una tarta de una mesa, la que le llevó a Yuko, quien lo miró con el rostro cubierto de chocolate. Literalmente aspiró el pastel en menos de diez segundos.
Shaoran pasó su brazo alrededor de los hombros de Sakura. Mientras regresaban a la mesa donde Kero y Cujo estaban compartiendo un trozo de bistec, Sakura comenzó a reír mientras miraba su nuevo zoológico y familia.
—¿Qué sucede? —preguntó Shaoran.
—Nada. Simplemente pensaba que le he tirado mi vida completamente a los perros, y no querría que fuera de ninguna otra manera.
N.A:
*¿Quieren saber qué dice la canción que le cantó Shaoran a Sakura y la hizo llorar de emoción?
THE STORY OF MY LIFE. (Neil Diamond)
La historia de mi vida es muy simple de leer
Comienza el día en que llegaste
Y termina el día en que te vas
La historia de mi vida comienza y termina contigo
Los nombres son todavía los mismos
Y la historia todavía es verdad
Yo estaba solo
Tu me encontraste esperando y me hiciste tuyo
Estaba asustado
Que de alguna manera nunca pudiera ser el hombre que deseabas de mí.
Tú eres la historia de mi vida, y cada palabra es verdad
Cada capítulo canta tu nombre
Cada página comienza contigo
Es la historia de nuestros tiempos y nunca dejarla ir
Si muero hoy, quisiera que supieras
Quédate aquí conmigo
Comparte conmigo, cuida de mí
Quédate y esta cerca
Y cuando esto comenzó yacía despierto cada noche
Apenas sabiendo en alguna parte en el profundo interior
Que nuestro romance apenas podía ser escrito
La historia de mi vida es muy simple de leer
Comienza el día en que llegaste
Y termina el día en que te vas.
* Y tan tan ultimo capitulo de esta hermosa historia,les debo el epilogo que lo subiré luego como en la próxima semana.
espero la hayan disfrutado y que les gustase tanto como a mí lo hizo.
* Bueno dejando las noticias tristes, también aprovecho para avisar que mañana subiré capitulo nuevo de "Fuego Oscuro", si no han leído esta nueva adaptación que estoy haciendo les invito a que pasen a hacerlo.
